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De todos es sabida la existencia del conde Drácula en Europa Central.
Aunque de apariencia humana y porte distinguido, en realidad se trata de un
muerto. La encarnación del demonio.
Un vampiro.
Se alimenta con sangre de personas inocentes a las que convierte en seres
él. Y así extiende su dominio mortal por todo el mundo.
Los intentos de destruir su maldad nunca han conseguido su objetivo.
Por eso, la lucha continúa día tras día.
¿Qué hora es?
Las cinco y cuarto.
Bien.
Pónganse las cruces.
Aquí está la llave.
Quédese aquí en la puerta y avísenos en cuanto salga el sol.
Sí.
Retire la tabla.
Está vacío.
¿Pero dónde?
¿Dónde está?
No lo sé.
Pero allá donde se encuentre no escapará de mí.
Vamos, Frida, por favor.
Así aún me lo pones más difícil.
Allá en América seré bien recibido.
Pintaré la vida, tal como la siento.
Todo artista debe poder expresarse. Ya lo sé.
Escucha, la vida tiene muchas despedidas. ¿Eh, Frida?
Dile a Cora que te cuide. Sí, lo haré. Vas a ser como un americano más.
Qué suerte ser libre. Sí, es cierto.
Bueno.
¿Me equivoco?
Carleton, California.
¡Nugget! ¡Nugget!
¡Ven, Nugget!
¡Ven, vamos!
Peligro. No pasar.
Pozo abierto.
Nugget, ¿dónde estás?
Por fin, Nugget. ¿Qué haces ahí abajo?
Ya está bien de jueguecitos, Nugget.
Tengo que irme ya.
Volveré a por ti.
¿Ha oído eso?
Sí. El 62 llega con mucho adelanto.
¿Estás seguro? Lo he oído. Ve a avisarles. Ya voy.
¡Mamá! Miki, ¿pero cuántas veces te he dicho que no des esos portados? Mamá, él
está a punto de llegar.
¿Qué dices? Aún falta media hora. ¿Estás seguro?
Lo he oído, mamá.
Vamos, date prisa. Ponte el abrigo.
Rápido y no olvides el sombrero. ¿Cómo es posible que... ¡Raquel, ya viene el
traje! ¡Ya bajo!
Se me ha enredado el velo. Has avisado a Tim, ya lo sabe. Déjame sitio, mamá.
Miki, ¿quieres quitarte de en medio, por favor? Vamos, mamá.
Mira esto. Me están temblando las manos. Y después de todo, solamente se trata
de un pariente lejano. Sí, pero también es un hombre que ha recorrido el mundo.
Un pariente lejano que ha visto tanto y hecho tantas cosas.
No puedo creer lo que está pasando.
Espero que le gusten los espárragos, Gonzalo. Pues claro que sí. Vamos, mamá.
No es culpa mía que el tren se adelante.
¿A qué esperan?
¡Vamos!
¿No te pones el abrigo? ¿Para qué?
No importa.
Sube al coche, Mickey.
Yo iré delante con Raquel.
Espero que Nugget esté bien en la cueva.
Por supuesto. No te preocupes.
Hola, Mel. ¿Qué tal, señora Miberry?
Buenas tardes. Buenas tardes, Hedy. ¿Ese que ha llegado es el tren de las seis y
media? Sí, con 20 minutos de adelanto. No puedo creerlo. No había ocurrido
nunca. Mi primo, Bella Gordal, viene de Europa en ese tren.
¿Hoy? Sí.
Tal vez haya perdido el enlace.
No hay pasajeros, Cora. Solo mercancías.
¿Estás seguro?
Sí, totalmente.
No lo entiendo. ¿Ha recibido algún telegrama?
Creo que no. Voy a comprobarlo.
Si ha perdido este, tal vez llegue en el próximo tren.
Eso espero.
¿Cora?
¿Bellac?
¡Bellac!
Por el amor de Dios, no puedo creer que estés aquí. Yo no te habría reconocido
nunca. La última vez que te vi era solo un muchacho.
Este es mi hijo, Mickey.
Hola, Mickey.
Y mi hija, Raquel.
Encantado. Y este es Tim, nuestro vecino. Hola, ¿qué tal? Mucho gusto.
Es como si siempre te hubiera conocido, Primovela. Incluso cuando me enviaste
aquel dibujo. Ah, sí.
¿Aún lo conservas? Claro que sí.
Estoy impaciente porque me cuentes algo de nuestra familia.
Ha pasado tanto tiempo.
El coche está ahí.
¿Tú has visto vagar del tren a ese tipo?
No, señor.
Ni yo.
Voy a buscar a Nugget, mamá.
Mickey, por favor, no quiero que vayas a esa cueva. Es muy peligroso.
Pero mamá, Nugget está allí dentro. Mickey.
Entra en casa.
Oh, mamá.
¿Esta es tu casa?
Oh, sí.
Cuando murió mi marido, estuve a punto de venderla.
Oh, me alegro de que no lo hicieras. Es encantadora.
Tiene un cierto atractivo europeo. Debes creerme, Cora. Si intentas venderla, te
lo impediré.
Oh, Belag, me alegro mucho de verte.
La verdad es que tuve mis dudas. Sí, tengo que admitirlo.
Pero no será tanto bien volver a tener un hombre en casa.
A eso le llamo yo Dolar la píldora. ¿Qué?
Míralos. Tu problema es que no sabes apreciar la elegancia.
¿Tú sí que sabes?
Sí. Con solo mirarle se ve que es un hombre educado. ¿En serio?
Sí. ¿Y qué se ve con solo mirarme a mí?
Que no puedo confiar en ti.
¿Te veré luego?
No, lo siento. El reverendo viene a cenar.
Vaya hombre.
Raquel. ¿Qué?
Buenas noches.
Delicioso. ¿Quiere otro trozo? No, gracias. No puedo más.
Siento que Belag no haya bajado a cenar, ¿sabe? Cuando mi primo era pequeño
solía hacer lo mismo. Se encerraba en su habitación horas y horas, pensando y
creando. Exactamente igual que hace ahora Raquel. ¡Ah, mamá!
Pero si es la verdad, Mickey, ¿qué se dice? Con permiso. Muy bien.
Raquel, ¿por qué no le preguntas al primo Belak si quiere pastel? Enseguida.
Con permiso. Por supuesto, Raquel.
Recuerdo que cuando Frida, Belak y yo éramos niños, mi padre solía llevarnos a
pasear los sábados al museo.
Pasa, Raquel.
¿No te apetece cenar?
Mamá ha preparado un pastel muy sabroso y el reverendo desea conocerte.
Lo lamento, ya he cenado.
Lo suponía, en el tren.
Temía que estuvieras indispuesto.
En absoluto, estoy perfectamente.
Tan solo espero que tu familia sea comprensiva y disculpe mi actitud.
Debes saber que... mi vida ha estado presa continuamente.
Y por eso he venido aquí.
Para ser libre.
Debo conseguirlo.
Sí, te entiendo.
Quizá con el tiempo llegue a aprender tus costumbres, pero hasta que lo logre,
te pareceré un extraño, un recluso.
Debes haber sido muy desventurado.
¿Desventurado? ¿Por qué dices eso?
Verás, yo he leído aquellas cartas que escribías.
Aún las conservo. Ayer volví a leerlas y de pronto sentí como si me hubiera
sucedido a mí.
Sentí la pena que tú sentías. Todo lo que querías expresar y no podías.
Sé lo que es, pero a mí me pasa lo mismo a veces.
Te expresas como un artista.
¿Lo eres?
Bueno, en cierto modo.
Yo quiero ser modista de alta costura, pero creo que acabaré siendo enfermera.
¿Cómo vas a conciliar esos caminos tan opuestos?
Pues no lo tengo claro aún.
Encontrarás el modo de hacerlo. Me pareces una joven realmente
Gracias. Vamos.
Saludemos a ese honorable sacerdote. ¿Dónde está el espejo?
Se ha roto. No lo toques.
Lo siento, solo quería ver si estaba roto.
Perdóname, no consigo soportarlos en mi habitación. Es una de mis rarezas.
Tendrás que disculparme.
Es el mejor pastel que he probado en toda mi vida de eclesiástico. Gracias,
señor. Me alegro de que le guste. Padre, ¿ya se marcha?
Le he pedido a mi primo que baje a saludarle. Me temo que he de volver a la
parroquia, Raquel.
Lo siento.
Ese es mi primo, Bela Gordon.
Encantado. He oído hablar mucho de usted, señor Gordal.
Sí. Dicen que es un estimable pintor, entre otras cosas.
Ah, sí.
Encontrará nuestra ciudad muy pintoresca, no lo dudo.
Tráenoslo por la parroquia alguna vez, Raquel. Descuide.
Es un auténtico tesoro.
Tendría que ver cómo cuida a los pacientes.
Raquel cuidaría hasta el mismo demonio.
Sí, sí, estoy seguro de que sí.
Bueno, tengo que irme. Una cena deliciosa, Cora.
Gracias. Me encantaría volver a hablar con usted, señor Gordon.
Cuente con ello.
Hasta mañana por la noche.
Jenny te espera.
Allí estaré. Buenas noches. Buenas noches. Buenas noches, señor.
Buenas noches.
¿Te apetece alguna cosa?
No, gracias.
Ya he cenado, mamá.
Pues ayúdame a quitar la mesa.
¿Mamá? Estoy aquí.
No he podido encontrar a Nugget. Le he buscado bien por todas partes.
¿Qué le habrá pasado?
Tranquilo, Mickey.
Ya aparecerá. No te preocupes.
Llego tarde. ¿Qué hora es? Las ocho y cuarto.
Raquel, ¿hoy podrías acabar antes las clases? ¿Por qué?
Creo que deberías ir a enseñarle al primo Bellag los alrededores. Me
mamá.
Yo tengo que coser los vestidos para la fiesta. Además, a él le gusta tu
compañía. Aquí hay sitios estupendos para pintar el puente, las cuevas,
la antigua mansión.
¿Dónde está Mickey? Como siempre, buscando a su gato.
¿Crees que se despertará pronto?
Tengo mil cosas que preguntarle.
¿Podrá ayudarme en mis diseños? ¿Por qué no? Él es pintor. Solo tienes que
decirle... Sí, lo haré.
¿Sabes una cosa?
Dentro de 25 años volveré de estudiar en París a este triste pueblucho y
entonces diré... Todo mi éxito se lo debo al primo Belak, que me ayudó cuando
era joven.
Seguro.
¿Despertarás al primo?
¿Qué te pasa? ¿Qué ocurre?
Señor, por favor, cuánto lo siento. ¿Pero qué le ha pasado?
Estaba en la cueva lleno de sangre.
Vamos, cariño. Alguien lo ha matado.
Deja ya de llorar, que vas a ponerte en peligro. Alguien lo ha matado, mamá.
Vamos, cariño, ya está bien, por favor.
No, volveré dentro de media hora.
¿No crees que deberíamos despertarle?
Raquel, no seas tan impaciente.
Necesita descansar. Pero si son casi las doce.
Lo sé, pero tiene que dormir.
Lo intentaremos cuando vuelva.
De acuerdo.
Primoveled.
Primovela, soy yo, Raquel.
¿Estás durmiendo?
¿Dónde puede estar, mamá?
No tengo ni idea.
Al menos debió decirnos que iba a salir. Estuve esperándole.
Ya lo sé, Raquel, pero tenemos que dejarle tranquilo. Démosle tiempo. No
sentirse obligado con nosotros, ¿verdad?
No, tienes razón.
No vengas tarde.
Descuida. Buenas noches.
Buenas noches.
Raquel.
¿Ibas a algún sitio?
Esta noche debo ir a la parroquia.
Ah, sí.
Artista de día, enfermera de noche.
Ven conmigo. Quiero presentarte a todo el mundo. Me temo que no podrás ser esta
noche. Bien, tal vez otro día.
Oh, ¿has pintado algo? Sí.
Yo... Quería enseñarte algunos parajes que hay por aquí cerca, pero te has ido
enseguida. Oh, perdona, lo siento.
Bueno, no importa.
¿Alguna vez me acompañarás a hablar con Jenny? Es invidente.
Tú podrías describirle las cosas. Le encantaría que fueras a verla. Creo que
eres verdaderamente un ángel, Raquel.
No, es que debe ser terrible estar siempre a solas como está Jenny.
Y más aún siendo ciega.
Sí.
No te preocupes. Si ese es tu deseo, intentaré hacerle una visita en algún
momento.
Es maravilloso.
Bueno, ahora tengo que irme.
Me alegro de verte.
Estaba preocupada. Buenas noches.
Buenas noches.
Este es el menú para mañana, reverendo.
Hola, padre.
Raquel, hemos inventado un juego para la fiesta.
Eso es estupendo, Cornelia.
Jenny estaba preguntando por ti. No se encuentra bien últimamente.
Pero Raquel... Raquel, ¿cómo te
encuentras? Bastante bien, eso creo.
¿Ha llegado por fin tu primo?
Sí, es estupendo.
Me ha prometido que pronto vendrá a verte.
Es una gran persona.
Y ahora veamos. ¿Dónde nos quedamos ayer?
El soldado se había perdido en la oscuridad cuando oyó algo de repente.
Apareció la chica y ella le besó.
Raquel. Sí.
Quiero hablar contigo. Te escucho.
Raquel, tengo un extraño presentimiento.
Siento que me voy a morir enseguida.
Jenny, eso solo son tonterías. ¿Tú crees?
Claro que sí.
Yo no estoy tan segura.
Algunas veces las tinieblas me acosan.
A menudo me pongo a llorar, Raquel.
Esta noche me parece tan oscura.
Tengo miedo.
Tengo miedo de quedarme sola en esta cama.
A ver que no estás sola.
Es verdad.
Tú me ayudas tanto.
Me ha parecido oír algo.
¿Son los perros?
No.
Mira en la ventana, por favor. ¿En la ventana?
Sopla el viento, eso es todo. La bajaré un poco.
Creí que era alguna amenaza.
Solo ha sido el viento.
Sigamos.
En cuanto entró en aquella habitación su corazón latió con violencia y sus manos
temblaron de tal modo que las tuvo que esconder detrás de la espalda.
Apartó los ojos del río y los alzó hacia el cielo.
Se ha dormido.
Estupendo. ¿Por qué no te vas a casa, Raquel?
Ya te ha ido todo el mundo.
Pareces cansada.
Lo estoy.
Si viene Tim, quiere decirle que me he marchado. Desde luego.
Intenta no preocuparte demasiado.
De acuerdo.
Buenas noches. Buenas noches.
¿Qué? ¿Has dicho algo?
¿Qué?
¿Qué haces allá arriba?
¿Cómo?
No lo sé.
¿Has terminado pronto?
Sí.
¿Qué?
¿Cómo dice?
De lo bueno que me mires, Jenny.
Abre los ojos y mírame.
Podrás verme si lo intentas.
Me verás con tu mente.
Yo puedo liberar tu alma, Jenny.
Te guiaré a través de la oscuridad hasta que la luz brille.
Mírame, Jenny.
¿Puedes verme ahora?
¿Diga?
Sí, padre.
Sí, claro.
Ahora tenía que ir a la escuela.
Sí, se lo diré.
De acuerdo.
Adiós.
¿Raquel? Sí. El reverendo quiere que vayas a la parroquia. ¿Qué? ¿Ahora?
Eso ha dicho. Se trata de lleno.
De acuerdo. Me marcho. Adiós.
Date prisa.
Siento llegar tarde.
Tim, tenemos que pasar por la parroquia. Jenny está peor. Mala cosa, vamos.
Vamos, sube.
¿Cómo está tu primo, el estirado?
Mi primo es un caballero y tú tienes unos modales muy rudos, por decir algo.
Pues eso no es lo que decía esta noche.
Anda, vámonos.
Jenny está muy enferma. Ya lo sé.
Estaba llamándote.
Jenny, soy yo.
No creo que pueda oírte, Raquel.
Jenny, Raquel está aquí.
Raquel. Sí, Jenny.
Raquel, ¿qué pasó después de que ella le besara?
Salió corriendo y él no pudo saber cómo era porque estaba muy oscuro.
Dios mío. Yo sé cómo es él. Le he visto.
Ven, Raquel.
Debo decirte algo.
Debes saberlo.
Tú le conoces. ¿A quién?
La ventana está abierta.
No, Jenny. Está cerrada.
Doctor, cierre la ventana. Está ahí fuera. Nos puede oír.
Tranquilízate. No, Jenny. Tengo que cerrar la ventana. No debes levantarte.
Tengo que hacerlo.
Es que no lo entienden. Debo cerrar la ventana. Él está ahí fuera y nos oirá.
Tengo que cerrar la ventana. Tengo que...
Lo
siento.
Ha muerto.
No.
No podemos plantearnos preguntas sino aceptarlas.
Toda vida concluye y vuelve a renacer.
Y ahí debe residir nuestra fe, aunque a veces nos resulte muy duro.
Amén.
¡Hasta luego!
¿Señora Mayberry?
Sí. Me llamo Mark Bryan.
Soy del Departamento de Inmigración.
¿Qué desea? ¿Puedo hablar con usted?
Por supuesto. ¿No quiere pasar?
Gracias.
Tendrá que disculparnos, señor... Bryan.
Señor Bryan, acabamos de regresar de un funeral. Ha sido algo deprimente.
Lo siento.
¿Algún familiar cercano?
No, una joven a quien todos queríamos. Estaba muy enferma la pobre.
Bien, dígame, ¿en qué puedo ayudarle?
Verá, se trata de su primo, el señor Gorsal. ¿Está en casa?
No, no está. Estará fuera unos cuantos días. Compre. ¿Sucede algo?
Ah, esta es mi hija Raquel, el señor Braila. Es un placer. Encantada.
Estamos investigando a todos los emigrantes que han llegado a este
Pura rutina.
¿Saben cuándo volverán?
Pues no sabría decírselo seguro.
Yo nunca se lo pregunto y su horario suele ser muy irregular.
¿Usted sabe si su primo guarda sus papeles aquí en la casa?
¿Qué clase de papeles?
Carnet de inmigración, permiso de entrada.
No sé nada de eso. Tal vez estén en su dormitorio. ¿Le importa que eche un
vistazo? Es muy importante.
Bueno, ¿por qué quiere ver sus papeles?
Un hombre sin ninguna identificación fue arrojado del tren en Europa.
Viajaba en compañía de un grupo de inmigrantes. Queremos saber si alguien
aprovechó el suceso para robar la documentación.
Bien, supongo que es correcto. Pero no me gusta que se inmiscuyan en la vida
privada de las personas, ¿me entiende?
Desde luego.
¿Quiere sentarse? Gracias.
¿Bellac?
¿Bellac?
Por el amor de Dios.
Me has dado un susto de muerte.
No sabía que estabas aquí.
He llegado ahora mismo.
Abajo te está esperando un hombre que quiere ver tu documentación. ¿Cómo se
llama? Brian, Mac Brian.
Es del departamento de inmigración.
Dile que voy enseguida.
Muy bien.
¿Has disfrutado de tu viaje?
Descansado. Me alegro mucho.
Estábamos preocupados por ti.
Bien, parece que todo está en orden, señor Gordal. Espero no haberle
demasiado. No, no importa.
En mi país estamos acostumbrados.
Sí, supongo que es la gran diferencia entre nuestros países.
Aquí no nos gusta investigar a la gente a menos que sea absolutamente necesario.
¿Un cigarrillo?
No, gracias.
¿Le importa si fumo? No, hágalo.
¿Dónde estudió Bellas Artes, señor Gordal?
En París, en el instituto.
¿Su profesor fue Rendo?
No, Maxon.
¿Ha estado hospitalizado alguna vez?
No.
Te operaron de apendicitis cuando tenías 10 años.
Sí.
Supongo que no recordará quién fue el médico.
Bueno, hace tanto tiempo... ¿Y el de cabecera?
Berrigui. No, yo creo que fue el tío Freddy quien te atendió. Te equivocas,
el doctor Berrigui.
Bien, muchas gracias de nuevo por su colaboración y perdone las molestias que
he causado. No se preocupe. ¿Le apetece un té?
No, gracias. He de coger el tren.
Encantado.
¿Qué tal?
No estoy seguro.
¿Por qué?
Todo parece correcto, pero de todos modos yo volvería a investigar.
¿Has podido hacer la foto?
Sí, con la cámara camuflada.
Escucha, ¿por qué está tan interesado en ese tipo? Tenemos una lista muy larga.
Por nada en especial.
Solo que él se consideraba un artista o algo así.
Podría tratarse de una coincidencia.
¿Cuándo sale el tren?
A las diez.
Cógelo. Creo que me quedaré por aquí unos días. Tal vez pueda ver esos
haré que revelen el carrete.
De acuerdo.
Estoy tras él desde hace mucho tiempo. Y siempre consigue escapar en el último
momento. ¿Cómo?
Facetas, amigo mío.
Lobo, hombre, vampiro.
Las posibilidades son infinitas.
Solo hay una cosa que no puede cambiar.
Desde el amanecer hasta el anochecer debe descansar en una tumba.
Bien. Te dejaré en el hotel para que hagas el equipaje.
Nos veremos después en la estación.
Como tú digas.
Oye, Matt, ¿no habrá sospechado nada?
No lo creo.
Perfecto.
Jenny. Jenny.
Jenny.
Vengo a despertarte.
Jenny.
Jenny.
Despierta.
Jenny, despierta.
Despierta.
Ahora levántate, Jenny.
Ahora levántate y respira.
Duele volver a respirar, pero es solo un momento.
Sal de ahí, Jenny.
Sal de ahí.
Tenemos trabajo.
Perdone, una pregunta.
¿El tren de las 10 será puntual?
Sí, señor.
Saldrá dentro de 20 minutos.
Gracias.
Señor Bryan.
Señor Bryan, por favor, ayúdeme.
Ayúdeme, señor Bryan, por favor, ayúdeme.
Disculpe, ¿podría decirme si había aquí un pasajero esperando un hombre robusto
de estatura mediana?
Sí, había alguien esperando hace poco.
¿Sabe usted a dónde ha ido?
No, no lo sé, pero su maleta está ahí mismo.
¡Ed!
¡Ed!
¡Ed, llama al sheriff!
Hay un tipo en el campo, está muerto. Parece que lo ha matado un animal. ¿Un
animal? Sí. ¿Dónde? Vamos a verlo.
A ver, señores, apártense, por favor.
Sheriff Vignell.
Diga. El señor Bryan trabaja... trabajaba conmigo.
¿Ah, sí?
Ha sido un animal, no cabe duda.
Esto es muy extraño.
Es bastante factible.
¿Puedo hablar con usted, Sheriff?
Me temo que tendré que pedirle su total discreción y cooperación.
¿Quién es usted?
Este es un asunto que debemos tratar en privado.
El sheriff me dijo que le ayudara en todo lo que pudiera. Tengo entendido que
usted es el inspector de sanidad del condado. Sí, exacto. Quisiera que me
informara sobre las circunstancias relacionadas con las muertes que han
aquí durante estas últimas tres semanas.
Le daré los informes.
Prácticamente todas han sido ocasionadas por causas naturales.
Excepto la muerte de su amigo que fue atacado anoche.
Aquí tienes, señor Merriman.
Gracias, doctor.
¿Crees que debería peinarme hacia adelante o hacia atrás?
Las mujeres griegas eran el paradigma de la moda. ¿No lo sabías? ¿Lo dices en
serio? Y tenían maridos. Y también esclavos. Yo soy tu esclavo.
No creo que te interese demasiado la historia. Estoy fascinado. ¿Qué más
las mujeres griegas? Se enamoraban de hombres educados y amables.
Tómales. Ven aquí.
Estate quieto. Despertarás a mamá.
Tim, basta ya. ¿O serás tú quien la despierte?
Buenas noches.
Espera, tengo que ir a invitarle a la fiesta.
¿Cómo? ¿Por qué no?
Si no lo sabes, yo no voy a decírtelo.
Primo, vela. ¿Sí?
Mamá quiere invitarte a la fiesta que hay mañana por la noche. ¿Fiesta?
Sí, en la parroquia. Es Halloween.
A todos nos gustaría que vinieras. Me temo que no podré.
Deberías ir. He diseñado los vestidos y quiero que veas los bocetos para que los
corrijas. Necesito tu opinión de artista.
Por supuesto que veré tus bocetos, Raquel, pero tendrás que disculparme con
fiesta. No me encuentro, ¿cómo te diría?, cómodo en las reuniones
Primo Bella, ¿te he ofendido en algo?
¿Ofendido? Cuando llegaste, creí que tú y yo íbamos a ser buenos amigos.
¿Y no lo somos?
La verdad, no lo sé.
Pareces tan distante algunas veces.
Ya sé que no lo haces a breve.
Queremos acogerte entre nosotros sin recelos.
Te comprendo. Esa acogida tiene un precio que yo debo pagar.
Tengo que amoldarme a lo que vosotros queráis.
No, no pretendía decir eso.
Debes aceptarme tal como soy.
Así ha de ser.
¿Qué ocurre? Me miras de un modo extraño.
Perdona, no quería mirarte así.
Si mi comportamiento es diferente, tal vez sea porque sirve a un propósito más
elevado que el de ser aceptado o no en este desdichado mundo.
Me parece que no te entiendo.
Por supuesto que no.
Pero lo harás cuando llegue la hora.
Eres una chica sensible y muy inteligente, Raquel.
Por eso no me has ofendido.
Somos buenos amigos, ¿de acuerdo?
Y me alegro de ello.
¿Quién te ha dado esa cruz tan horrible que llevas en el cuello?
Porque era... era de Jenny.
No te sientas nada bien.
Yo de ti me dejaría de ella.
¡Eh! ¡Quiero compañía aquí abajo!
¿Recuerdas?
¡Ya voy!
Por favor, échales un vistazo.
Lo haré. Y cambia de opinión sobre la fiesta.
¿Tienes que gritarle a todo el mundo? Tu comportamiento es bastante estúpido.
Soy impulsivo, eso es todo.
Ah, sí, muy impulsivo.
Vamos. Estoy cansada, Tim.
Antes de subir a ver a ese falso tío tuyo no estabas tan cansada. Eso no
ninguna gracia. Hasta luego.
¿A dónde vas?
Ya nos veremos.
La cruz es mi enemiga, Raquel.
Quítatela.
Arroja esta cruz, Raquel. Después podremos hablar.
Tengo que hablar contigo.
¿Qué?
La cruz.
La cruz.
Debes hacer lo que te ordeno.
¿No tienes miedo?
No.
Solo existe una verdad imputable y es la muerte.
He venido a traerte la muerte.
La muerte en vida.
¿Estás asustada?
No. He venido a ofrecerte la oscuridad de los siglos pasados y de los que
que venir.
La vida eterna y la muerte eterna.
¿Tienes miedo ahora?
No vuelvas a hacer eso, ¿me oyes?
Vamos, levántate ya.
Tienes que ayudar a mamá a terminar los vestidos y Tim está abajo.
Está bien, ahora voy.
Toma. Vaya, creí que ibas a estar durmiendo todo el día.
¿Qué te pasa?
¿Te encuentras bien? Estoy cansada, solo eso.
Hay zumo de naranja en la nevera. Gracias.
Continúa tú, Mickey.
Raquel, perdóname por lo de anoche.
Anoche. A veces soy muy torpe en lo que digo. Creo que perdí el control y...
Bueno, lo siento.
Está bien.
¿No estás enfadada?
Tim. Sí.
Me encuentras bien.
Me siento extraña.
Estás estupenda, pero yo no puedo ser imparcial.
Te lo digo en serio.
Bien, tal vez estés algo pálida.
Anoche tuve un sueño muy extraño. No puedo...
Pues a recordarlo bien, aparecía Belak.
¿Cómo estará Jenny?
Cariño, Jenny está muerta.
Así.
Es verdad.
¿Por qué no me cuentas ese sueño?
No, ya no.
Estaba acostada y despierta. Mamá pregunta si vas a echarle una mano o no.
está esperando!
Ya voy, vamos.
Perdone, me llamo Merriman. ¿Puedo hablar con el padre Winkle, por favor?
Gracias.
Acompáñeme. Estamos preparando una fiesta. Es Halloween.
Venga, el despacho del reverendo está por aquí.
¿Padre? Adelante. Un tal señor Merriman quiere hablar con usted.
Seré una bruja.
Perdón, ¿cómo dice? En la fiesta.
Ah, sí.
Señor Merriman, el sheriff Winkle me llamó y me dijo que usted vendría.
Siéntese, por favor. Gracias.
Yo dudaba en acudir a usted, padre.
Pero, desgraciadamente, no tenía otra elección.
Estuve todo el día de ayer tratando de verificar mi información.
Si pretende servir a la comunidad, sus problemas serán mis problemas, señor
Merriman. Gracias.
En realidad, es bastante difícil de explicar.
Voy a hacerle dos peticiones.
Primero, que me ayude a obtener algún premiso especial.
para abrir el ataúd de Jenny Blake.
¿El ataúd de Jenny? ¿Pero por qué?
La respuesta me remite a la segunda petición, para la cual confío en usted.
Requi hizo algunas investigaciones en los Balcanes.
Sí, en efecto.
Pero, ¿qué tiene que ver eso con Jenny?
Tal vez haya oído hablar alguna vez de los no muertos.
¿No muertos?
Ah, sí, la leyenda de Drácula.
Exacto, solo que no es una leyenda, es un hecho. ¿Un hecho?
Sí, señor.
He dedicado muchos años de mi vida a demostrar que realmente es un hecho.
Pero... ¿Habla usted en serio?
Jamás he hablado tan en serio.
Uno de esos no muertos, posiblemente el conde Drácula en persona, ha llegado
hace poco a este condado.
Tengo la firme convicción de que se ha instalado aquí, en esta ciudad,
ser un conocido de la familia Mayberry, con el único propósito... de asentar
desde aquí sus nuevos dominios.
No, sin duda debe tratarse de un error. Pues aún hay más.
He investigado las recientes muertes ocurridas en su comunidad y estoy
convencido de que Jenny Blake no murió en absoluto de causa natural, sino que
fue víctima de ese llamado Belang Gordal.
Y si se confirma lo que le estoy diciendo, ella será también un no
qué? ¿Cómo ha podido llegar a esas conclusiones? ¿Qué pruebas tiene usted,
Merriman? Esta es una foto.
que le hicieron al señor Gordal hace dos días.
No lo entiendo.
¿Su fotógrafo está seguro de esto?
Mi fotógrafo está muerto, señor.
Fue asesinado un poco después de tomar la foto.
Nos enfrentamos a algo sobrenatural.
Si no me equivoco, el señor Gordal es tan falso como toda su actual
documentación.
¿Y yo cómo puedo serle útil?
Esta noche abriremos el ataúd de Jenny Blaine, padre.
Si es un no muerto, mi teoría respecto al señor Gordal será correcta. Y sí, en
efecto, es correcta.
Entonces tendremos que liberar el alma de Jenny y la del resto de sus víctimas,
si es que las hay. ¿Pero cómo?
Con una estaca.
En medio del corazón.
¡Vamos, Mickey!
Raquel, no olvides los cinturones. Ni el sombrero Cornelia.
Y si más tarde llega Berak, dile que venga a la fiesta. Creo que le gustará.
Quisiera ayudar a ese corazón atormentado.
De acuerdo, lo intentaré.
¡Ya estoy, mamá!
¿No vas a ponerte el disfraz, Mickey?
¿Qué pretendes insinuar? Raquel, no le hagas caso. Estás muy guapo.
Vámonos, cariño.
Primovela.
Primo, ¿verdad?
Tim, por favor, ven enseguida. Tengo que enseñarte algo.
Sí, ahora mismo.
Ven.
Yo estaba telefoneándole a Tim y...
No hay reflejo.
La carne es solo una ilusión. Y el corazón late cuando corre la sangre.
¿Quién eres tú?
Creí que lo sabías.
¿Es que te falla la memoria?
Sí, ahora me acuerdo.
Es Tim.
Bien.
Dejemos que entre.
¿Puedo abrirle?
¿Dónde está?
Ahí dentro.
¿Qué ocurre?
Nada. ¿Cómo que nada? Acabas de llamarme por teléfono.
Quería enseñarte mi vestido. Por favor, creí que estabas en peligro. No vuelvas
a hacerme esto.
Primovela. Sí.
me ha dicho que no te olvides de ir a la fiesta.
Tal vez luego.
Sí, luego.
Muy bien, chicos, a divertirse.
Quiero que lo paséis muy bien.
Me supone que vas disfrazada.
Mujer.
¿Estás soñando despierta o te mueres de aburrimiento?
¿Qué? ¿Dónde estás?
Raquel.
Sí. ¿Puedo hablar contigo solo unos minutos en mi despacho? Claro.
Perdóname.
Este es el señor Merriman. Está de visita en nuestra ciudad.
¿Cómo está, señorita Montgomery?
Encantada. Siéntate.
Raquel, tenemos alguna información que te concierne.
El señor Merriman es un agente de la policía en Europa.
No, no tienes por qué alarmarte. No estamos seguros.
Pero existe la posibilidad, entiéndeme, digo la posibilidad, de que tu primo
Belak no sea quien afirmase.
¿El primo Belak?
No estamos seguros. No queremos realizar acusaciones que sean falsas y cometer
algún error.
¿Se puede saber de qué están hablando?
Bien, no hay por qué preocuparse. Por eso no hay razón para que inquietemos a
madre. Pero esta noche, solo hasta que nos aseguremos del todo...
Os pedimos que las dos y Mickey os quedéis en la parroquia. ¿Por qué?
Debes confiar en mí.
¿Crees que pido demasiado?
Es muy importante.
Confío en usted, padre.
Gracias. Invéntate alguna excusa.
Dile que os necesitamos aquí toda la noche.
Os lo explicaré todo mañana, te lo prometo.
De acuerdo, se lo diré.
Adiós, señor Merriman. Me alegro de conocerle.
Igualmente, señorita.
No sé cómo decirle cuánto me afecta este asunto.
Ojalá Dios quiera que todo sea un error.
Desearía que la familia McGarry no corriera ningún riesgo.
Esta noche sabremos si estoy equivocado respecto a Jenny y también respecto a
Gordon. Sinceramente, me gustaría estarlo, pero no lo creo.
Bien.
Será mejor que vayamos.
Acabemos de una vez con esta.
¿Eh? Tenemos que seguir el baile.
Raquel, vamos a empezar el concurso de trajes. Tengo que irme, Cornelio. Vamos,
está esperando todo el mundo.
Escuchadme, vamos a empezar.
Acercaos, tenemos que elegir entre todos cuál es el disfraz que se merezca el
premio de este año.
Todo el mundo en silencio porque voy a dar el premio al mejor disfraz de este
año. Y tengo una gran sorpresa para todos vosotros. Tú, Leonor, ven aquí.
os parece, amigos? ¿No es precioso? Mirad todas estas filigranas. Lo ha
Raquel. ¿No es maravilloso? Con esos lindos bordados. Se merece un aplauso
fuerte. Oh, querida Leonor, estás preciosa. Llevas un vestido magnífico.
estáis elegantes, pero lo suyo es un caso aparte. Me parece que está saliendo
todo perfecto.
¿A dónde vas? ¿Qué te pasa?
Nada. Me voy a casa. Eso es todo. Aún no han acabado de dar los premios. Me da
igual. ¿Te da igual? ¿Qué quieres decir con eso?
Raquel, si te ocurre algo, dímelo. Nunca te había visto así.
¿Quieres parar un minuto?
Déjame en paz. Solo intento hablar contigo.
Déjame, ¿entiendes? ¡Márchate!
Está bien.
Que Dios los bendiga.
Saquen el ataúd.
Abran.
Mientras lleve la cruz, quedará paralizada.
¡No!
Cometemos un error.
Jenny está viva. La enterramos aún con vida.
Usted sabe que no.
Conocen que se ha convertido y sabe qué debemos hacer.
¡Espere! Puedo rezar por Jelly y por su alma.
La más bella entre las bellas eres tú, hermosa Raquel. ¿Sabe lo que le ha
a Jenny?
La están esperando.
Ah, sí.
Dejemos que la encuentren. Ella ya consiguió sus propósitos. Nadie podrá
detenernos. El mundo dará vueltas y todos, todos morirán. Pero nosotros
no.
Yo... yo no sé.
Te asusta lo desconocido.
Tienes razón, es lógico. Pero solo tu cuerpo se interpone entre tú y yo.
Empiezas a balancearte entre dos mundos.
La eternidad te espera.
Quítate enseguida esa cruz, Raquel.
Tírala al suelo.
Volverás a renacer junto a mí.
Raquel, ¿te encuentras bien?
Sácame de aquí.
¿Qué ha pasado?
Es Belak.
Salgamos de aquí ahora mismo.
Vamos, cariño. Muy pronto estarás bien.
No lo sé.
Tengo frío.
Hace mucho frío aquí.
Solo un poco.
Dime.
Si yo muero, quiero que tú vivas. No vas a morir. No, tienes que prometérmelo.
Yo no quiero ser como él, Tim. ¿De qué estás hablando?
Prométemelo. Te llevaré al médico. No, tienes que prometérmelo.
No te acerques a él, Tim.
No te acerques. Nos matarán a los dos.
Mi pobre niña.
He venido a ayudarte.
Debes tranquilizarte, Raquel.
Confía en mí.
Ha sufrido un golpe muy fuerte y su mente experimenta una extraña
No la escuché, Steve.
Voy a llevarla a casa.
Por supuesto, yo te ayudaré. ¡No!
¡Coge la cruz! ¿Por qué?
¡No hay otro modo!
La única causa de sus pesadillas es la fiebre. La fiebre y el cansancio.
Yo no te haré daño.
Deja la cruz, Tim.
Ayudemos a Raquel.
Unamos nuestras fuerzas por su bien, tú y yo.
Nuestro destino debe culminar aquí.
Solamente nosotros tres sobreviviremos en este triste mundo.
No me hagas caso, Tim.
Muy bien, suelta la cruz.
Es solo un beso.
Y así...
tu brazo se sentirá más ligero.
¡No! ¡No lo escuches! ¡No lo escuches, Tim!
Déjenos salir.
No, debéis creerme.
Debéis escuchar lo que os digo. No saldréis de aquí porque los dos me
pertenecéis. Vais a morir aquí.
¡Ese es vuestro destino! ¡Déjenos salir!
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