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LONDRES 1802
- Le cuido el carruaje, señor. - Por favor, señor. ¡Por favor!
¿Ésta es su hija, madame?
Me la llevaré, mitad en efectivo ahora y mitad en víveres.
Con certeza, mamá, no puedes venderme al mejor postor, aunque él sea un lord.
¿Por qué no, niña?
No podemos insultar las reglas de la noble sociedad.
Cuidado. Permítannos pasar.
Puedes atrapar a un lord con 30 mil-
¿Es éste un momento inconveniente?
He venido a echar otro vistazo, Sr. Sharp, pero puedo volver en otro momento.
No es necesario, mi lord.
Ahí está.
Virtud traicionada.
Mire. Mire todo el tiempo que quiera.
- ¿Y el precio? - Cuatro guineas, mi lord. Tal como dije.
Todos cuestan cuatro guineas.
¡Ése no! ¡Ése cuesta diez!
Virtud traicionada vale 10 guineas.
- Pero eso es demasiado, joven señorita. - Bien.
La modelo fue mi difunta esposa. La niña no quiere separarse de él.
Y si te doy 10 guineas por este cuadro de tu madre...
¿estarás feliz entonces de que se venda?
No. Pero será demasiado para rechazar.
Muy bien entonces.
Diez guineas serán.
Increíble.
Le estoy muy agradecido, señor.
- Que tenga un buen día, Sr. Sharp. - Buen día, mi lord.
El orfanato puede aceptarla, pero pensé que podría resultarle útil.
Con ambos padres muertos, no hay nadie que incomode.
Puede hacer lo que guste con la niña.
¿Habla francés con Fluidez?
Sí. Su madre era parisiense.
Una muchacha de la ópera.
Ya veo.
Cuanto menos se hable de eso, mejor.
Adiós, Srta. Sedley. Ud. es un motivo de orgullo para nosotros.
Llévese esta copia del diccionario del Dr. Johnson, con nuestros buenos deseos.
Gracias, Srta. Pinkerton.
- ¿Ha ordenado la biblioteca? - Sí, Srta. Green.
¿Y las hojas de música? ¿Están guardadas?
- Sí, Srta. Green. - ¿Y la sala de estudios?
- ¿La ha barrido a fondo? - Sí, y por última vez.
No esté tan segura, Srta. Sharp. La vida puede ser impredecible.
Eso espero realmente, Srta. Green.
Srta. Sharp, no puedo fingir que entiendo...
por qué prefiere el puesto de institutriz en el campo a su trabajo aquí.
- ¿No puede, Srta. Pinkerton? - ¿Y se siente lista para dejarnos?
Cada esclavo desea escapar si puede, vaca estúpida.
Me alegro de oírlo. Que tenga un buen día entonces, Srta. Sharp.
Buenos días.
¿Srta. Pinkerton?
¿No recibiré mi diccionario de Johnson?
Muy bien. Aquí tiene.
Trátelo como un símbolo de la educación que le hemos brindado.
Por supuesto que sí, Srta. Pinkerton.
¡Adiós!
Bruja tonta.
No sabe ni una palabra de francés, pero es demasiado orgullosa para admitirlo.
Becky, ¿cómo puedes ser tan perversa y vengativa?
¿Y por qué no?
En todos los años que pasé allí, sólo conocí palabras amables de ti.
La venganza puede ser perversa, pero es perfectamente natural.
Tal vez sí. Pero haces mal en hacer que yo diga eso.
Olvidemos eso. Hablemos de cómo pasaré mi preciosa semana de libertad.
Mi primera prioridad es formar una opinión del capitán Osborne.
Tomo esa tarea muy seriamente, lo sabes.
No pondré a prueba tu paciencia. George es perfecto.
Y así debería de ser.
¿Y tus padres? Debo confesar que estoy un poco nerviosa por ellos.
Sólo sé tú misma y todos te querrán. Yo te quiero.
- Cuéntame más sobre tu hermano. - ¿Jos?
No hay nada que añadir a lo que ya sabes.
Está en casa de licencia de la India. El puesto es muy bueno.
Lo ha hecho rico.
Pero me temo que su vida es solitaria.
Ojalá se casara.
¡Vamos! ¡Arre!
¿Y qué niños exactamente...
tendrán el beneficio de su instrucción, Srta. Sharp?
Las hijas de sir Pitt Crawley de Queen's Crawley, señora.
Él está entre los primeros caballeros de Hampshire.
O así me dijeron cuando solicité el puesto.
No es tan prominente como para que hayamos oído de él.
- ¿Conoce el condado? - No.
Pero eso no me asusta. Me encanta visitar lugares nuevos.
- ¿En serio? - Por cierto.
Envidio a los hombres que pueden explorar todas las maravillas del mundo.
Y le gustaría visitar la India, ¿le parece?
¿India? No puedo pensar en ningún otro lugar que preferiría ver.
Los palacios de Delhi, el Taj Mahal, los ghats crematorios--
¿Ha estudiado acerca de la India, Srta. Sharp?
No tanto como me gustaría.
Me embelesa cada aroma y sabor del Oriente.
Cielos, si así es como piensa.
Biju, ve por un plato.
Becky, ten cuidado. Ese curry puede arder.
Bien, Srta. Sharp, ¿qué opina de su primer sabor de la India?
Delicioso.
Válgame Dios, Srta. Sharp. Tiene usted la voz de un ángel en el cielo.
Sí.
Debe tomar lecciones, querida mía.
¡Capitán Dobbin!
- ¿George no está aquí? - Sí. ¿Dónde está mi querido ahijado?
Les ruego que no se inquieten. George envía sus excusas.
El trabajo lo tiene prisionero.
Pero, ¿sí vendrá al paseo campestre en Vauxhall mañana? Por favor, diga que sí.
No se lo perdería por nada en el mundo.
Ven a acostarte ahora.
Ya debes haber terminado con todos esos números aburridos.
Si sólo pudiera.
Ojalá Jos no la llevara a este tonto paseo campestre en Vauxhall.
Beberá demasiado...
y quién sabe qué dirá si la pequeña atrevida lo presiona.
Deja que Jos se case con quien guste. Ella no tiene fortuna, pero tú tampoco tenías.
Mejor ella que una Sra. Sedley negra de Boggley Wollah...
- y su docena de nietos color caoba. - Vamos, vamos.
George, tu Amelia espera.
Qué tedioso, Dobbs.
La devoción incansable está muy bien, pero le quita el reto.
Dime, ¿cómo es la institutriz gorrista?
- Amelia. Srta. Sharp. - Gracias.
Caminen con cuidado.
Y aquí está él. Es George.
Mi querida Amelia.
No puedo decirte cuánto anhelaba conocerte Becky.
Quiero estar segura que es suficientemente bueno para la querida Amelia.
¿Y quién lo decidirá? ¿Usted?
Pero Becky sólo quiso decir...
Venga, Srta. Becky.
¿Puedo mostrarle la glorieta y todas las delicias que preparé para nosotros?
Puede mostrarme cualquier cosa que elija, Sr. Sedley.
Ella sólo estaba bromeando.
No me interesan las institutrices que bromean a costa mía.
¡Srta. Sharp! ¡Srta. Sharp!
Pensé que iba a ayudarla a desenredar sus sedas, no que me vendería como esclavo.
Tonterías, Sr. Sedley.
Quédese quieto, le ruego, o jamás lograré desenredarlas.
Me rindo.
Soy su prisionero.
Sólo tiene que pedir y lo liberaré.
Pero... ¿por qué querría yo eso?
Espero que Jos no se esté metiendo demasiado.
Becky es mi amiga, mi queridísimo George.
Y le daría la bienvenida como hermana, como espero que tú lo harías.
Biju, estamos listos.
Queridísima Srta. Sharp, se lo regalo a usted.
¿Cómo? ¿Su hermoso pájaro?
No, no podría.
Dice que adora todo lo que viene de la India.
Acéptelo.
Él es mi embajador.
Hola.
¡Amelia!
¿Bien?
Me dijo "queridísima" dos veces y me apretó la mano.
Y mira. Me regaló su precioso pájaro.
- Seguro que ésa es una buena señal. - Lo sé. Lo sé.
Siente mi corazón, cómo palpita.
¿A qué estás jugando con la pequeña institutriz?
- Pues, le dije que era... - Jos. Jos.
Has olvidado cómo funcionan estas cosas.
¿Crees que los muchachos del club...
permitirían que sus esposas cenen con una institutriz?
En serio, Jos...
si he de casarme con tu hermana...
¿Si?
¿De qué están hablando? ¿Puedes adivinar?
Sí. Creo que probablemente pueda.
Becky, ¿quién sabe?
Podría terminar siendo una bendición oculta tras un disfraz.
El disfraz es muy convincente.
Buena suerte.
Toma. Esto es para ti.
Es uno de los de mi padre.
No tengo otra cosa para dar.
- No podría. - Acéptalo.
Quiero que lo tengas.
Al menos sé que estará seguro contigo.
¡Becky!
¡Las cosas buenas, adentro!
Me marcho ya entonces.
¿No podría pagar por un asiento adentro?
Están todos tomados. Pero descuida, prefiero el aire fresco.
Hola, señora. ¡Hay que darse prisa!
Adiós.
¡Partimos!
¡Queen's Crawley!
¿Sí?
Por favor avísele a sir Pitt Crawley que la Srta. Sharp ha llegado.
Y entre mi baúl, por favor.
¿La Srta. Sharp?
Sí, la Srta. Rebecca Sharp.
Institutriz para los hijos de su amo. ¿Tendrá la amabilidad de dejarme entrar?
Por supuesto.
En cuanto a decirle a sir Pitt, no es necesario.
- ¿Por qué? - Acaba de decírselo usted misma.
Aún no conoce a lady Crawley, querida.
Ella es la madre de las niñas. No es la madre de mis hijos.
¿Verdad, Pitt? No.
La madre de Pitt, mi primera esposa, era la hija de un lord...
lo cual lo hace a él más noble que a todos nosotros juntos, ¿no es así, Pitt?
Lo que usted diga, señor.
Sí. Muy noble.
Demasiado noble para mí. Pero ésta no.
El padre de ella era un quincallero, ¿no es cierto, mi señora?
- Es cierto, señor. - Sí.
¿Cuándo discutiremos las lecciones de las niñas?
Mis puntos fuertes son la música, el dibujo y el francés...
pero puedo enseñarles lo que deseen.
Será amable con mis niñas, ¿Srta. Sharp?
No se preocupe. Las trataré con la sensibilidad que se merecen.
¿Qué es esto?
Es... "Potage de mouton a I'écossaise".
Caldo de cordero.
¿Cuál oveja era, Horrocks? ¿Cuándo mataron?
Una de las escocesas de cara negra, sir Pitt. Matamos el jueves.
- ¿Chilló? - Vaya que sí.
Bien. Eso siempre mejora el sabor.
Para ser honesta, queridísima Amelia...
sir Pitt no es lo que tú y yo pensaríamos que debería ser un barón.
Más crápula antiguo que fábula antigua.
Ninguna luz después de las 11:00, pequeña desvergonzada.
Acuéstese en la oscuridad...
a menos que le guste que entre por su vela todas las noches, ¿eh?
En resumen, mis esperanzas para la familia caen en el hijo menor de sir Pitt...
el capitán Rawdon Crawley, que pronto regresará de su regimiento.
Me gustaría ir a España.
Y eso es con una "E".
Su hermano, el Sr. Pitt Crawley, tiene el encanto de un funerario...
y el humor de un cadáver.
Srta. Sharp, pensé que le gustaría ver mi panfleto sobre las tribus chickasaw.
Le juro, Sr. Crawley, Ud. debe de leer la mente.
No hay un tema que me interese más.
Te hará feliz oír que he hallado un modo de hacerme indispensable para sir Pitt.
Vendrá una visita a Humdrum Hall.
¡Por favor! Tengan cuidado con eso.
Sir Pitt tiene una hermanastra dueña de una gran fortuna...
a quien, o debería decir a la que, él adora.
¡No! ¡No, no!
No, no, no, no. Ella está organizando eso.
Mujer estúpida.
Y ahora está muy agitado para tener la casa lista para recibirla.
Arriba. ¡Arriba, arriba, arriba!
Un poco más alto.
Somos un grupo grande.
La prometida del Sr. Pitt, lady Jane Sheepshanks...
ha llegado con su madre...
la vieja condesa de Southdown, a quien sir Pitt detesta.
Te juro, queridísima Amelia, que para cuando yo haya terminado...
el viejo tendrá una sensación muy exacta de los méritos de su reciente empleada.
Convertiré el caos en orden y la oscuridad en luz.
- Rápido, ahora. - Perdone, señor.
Por todos los santos.
Srta. Becky, no somos merecedores de Ud.
Alto ahora. ¡Alto! ¡Alto!
Dicen que la Srta. Crawley piensa dejarle su fortuna al capitán Rawdon Crawley...
que la acompañará en el viaje.
Veo que la prometida de Pitt está entre los invitados. Querrán casarte a ti luego.
Tía Tilly, ¿cómo podría, cuando mi corazón le pertenece a usted?
- Matilda. - Muchacho travieso.
- Bienvenida. - Hermano.
Conoces a lady Southdown, creo, y su hija, lady Jane.
Tía Matilda, en nombre de todos los Crawley-
Guarda tu adulación hasta que me acerque a un fuego.
Puedes enjabonarme cuanto desees cuando esté en calor.
Eso nos pone en nuestro lugar.
Puede que tengamos los títulos, mamá, pero la Srta. Crawley tiene el dinero.
Cómo si no lo supiéramos.
Entren el baúl a la casa.
Bien, Srta. Becky, él es mi hijo menor, Rawdon.
Y le aconsejo que se mantenga apartada del aleteo de sus pestañas.
Rompe corazones como pasatiempo, pero es un soldado de cabo a rabo.
Estoy advertida.
Con un poco de licor, puedo hacerlo.
Debe de estar aburrida como una ostra aquí.
Tengo a su padre y a su hermano por compañía.
Precisamente.
No demasiada risa con la Srta. Crawley, puedo decirle.
Creo que recuerdo que la pasta de anchoas es un bocado preferido suyo, tía Tilly.
- Pero no para perritos. - No estoy de acuerdo.
Sospecho que es la mente más rápida en la sala.
No, no, no. Me refiero a mi hermano, no a mi tía.
Solían llamarlo Srta. Crawley en Eton.
Adelante. Admítalo.
- Parece que está Flaco. - Es el perro más aburrido con zapatos.
Por favor, capitán Crawley.
¿Está tratando de desviarme hacia una indiscreción?
¿Por qué?
¿Le gustaría que lo hiciera?
Ningún hombre lo ha logrado aún.
- ¿Qué fue eso? - Nada. Una nota falsa.
Allez, Rose, Celia. Dépechez.
No pierda el tiempo, Srta. Sharp.
Todos los idiomas extranjeros son griego antiguo para mis hermanas.
Y siempre lo serán si no se hablan delante de ellas.
Estoy de acuerdo, Srta. Sharp.
Qué placer encontrar a alguien culto en esta casa.
Merci. Mi madre era francesa.
¿Una madre francesa?
Eso es realmente demasiado romántico para una institutriz. ¿Quién era ella?
- ¿Ha oído de los Montmorency? - ¿Quién no?
Entonces, es una aristócrata empobrecida. Qué pena.
- La había tomado por una aventurera. - ¿Y ambas se excluyen mutuamente?
Por favor, dígame que hay algo vergonzoso en su pasado.
Pues, mi padre era un artista.
Eso está mejor. Uno hambriento, espero.
Absolutamente famélico.
¿Quién está famélico... además de mí?
- ¿Horrocks? ¿Cuándo estará la cena? - De un momento a otro, sir Pitt.
- Bien. - Será mejor que me retire.
Vengan, niñas.
- ¿La Srta. Sharp no cenará con nosotros? - No me preguntes a mí. Pregúntale a Pitt.
¿Sobrino? Espero que no esté excluida en mi honor.
Sabes que soy una demócrata antes que nada.
No es un gran sacrificio en el nombre de la paz.
Por supuesto que la Srta. Sharp debe cenar con nosotros si lo desea, tía.
¡La cena está servida!
Bien. Venga, querida. Se sentará a mi lado.
Y después de la cena, abusaremos de la compañía.
Vaya, los obstáculos que nos hace saltar.
No me importa, mamá. Me cae bien la Srta. Sharp.
A César le caía bien Bruto y mira adónde lo llevó.
Amén.
Tía Matilda, Ud. es la invitada de honor.
¿Por qué brindamos?
Mejor comida y una sala más cálida.
¿No deberíamos brindar por tener paz por fin con Napoleón seguro en Elba?
Por los hombres que lo pusieron ahí. Por Wellington y Nelson.
Wellington y Nelson.
Wellington, lo acepto...
pero es difícil unir el heroísmo de Nelson con su vida privada.
La vida de Alejandro no soportaba una mirada escrutadora.
- ¿Él tampoco es un héroe? - Tiene razón, Srta. Sharp.
Y en mi opinión, ésa era la mejor parte de la personalidad de Nelson.
Se jugó por una mujer.
Tiene que haber algo bueno en un hombre que hace eso.
Adoro las uniones imprudentes.
- Wellington y Nelson. - Wellington-
- ¿No le da importancia al nacimiento? - ¿El nacimiento?
Mire a esta familia.
Estamos en Queen's Crawley desde Enrique II...
pero ni uno de nosotros es tan inteligente como la Srta. Sharp.
- ¡Por todos los oficiales del rey! - ¡Todos los oficiales del rey!
Los oficiales del rey.
Langosta.
Delicioso.
Entre, querida. Dejé a mis aduladores serviles en Londres.
Y qué latosos son ahí abajo.
Le cae a Ud. hacerme reír.
Tiene inteligencia, ¿no es así, Firkin?
- Creo que la señorita es muy inteligente. - Sí.
Si el mérito tuviera su justa recompensa, Ud. debería ser una duquesa.
¿No le da importancia al nacimiento entonces?
Vieja tonta, agarrándose a mi dinero para el prometido de su hija...
ese hipócrita Pitt.
Debería dejar su Biblia y hacer el trabajo sucio él mismo.
Con un puesto decente, Ud. podría poner el mundo en una correa.
Quizá la sorprenda y huya con un gran hombre.
Eso sería perfecto. Me encantan las huidas románticas.
Anhelo que Rawdon se escape con alguien.
¿Una alguien rica o una alguien pobre?
Por sobre todo, una alguien inteligente.
Es la más dulce de las criaturas, pero no la más sensata.
¿Qué sucede?
Es la langosta.
Me han envenenado con la langosta.
Lárgate.
¿Sir Pitt?
¿No puedo ayudar en algo?
Creo que no, señora. El médico está con ella ahora.
Lo mejor que podemos hacer es rezar, rezar por su alma.
Y por sus cien mil.
¿Vivirá, doctor?
Pues, la he vaciado. La he purgado.
No me queda nada más por hacer. Ahora, está en manos del Señor.
¿Desea arreglar las cuentas conmigo ahora, sir Pitt?
Mañana, si no le importa, doctor. Yo sólo pago por los resultados.
¿Cómo luzco?
Mucho más fuerte. Se decepcionarán.
Lady Southdown revolotea por la puerta día y noche.
"Yo siempre viajo con mi botiquín.
¿No puedo ayudar en nada con mis tónicos especiales?".
Ésa es una dosis que dudo que pueda sobrevivir.
Tonterías. Es el capitán Rawdon el que la necesita muerta.
Lady Southdown y Pitt Crawley la necesitan sana para que cambie su testamento.
Rebecca Sharp, he tomado una decisión.
Debe venir conmigo a Londres.
Insisto, y Byron también.
Y no nos van a contradecir, ¿verdad?
Pero, ¿qué puedo decirle al querido sir Pitt, después de toda su gentileza?
Olvídelo. Cuando un hombre tiene dos hijos varones y una hermana solterona rica...
rara vez la contradice, querida.
¿Debes ir, Rawdon? Pensé que te quedarías para salir a cazar.
No. Me pareció mejor acompañarlas de regreso a Mayfair.
¡Abran paso ahí!
Ahí va, la mejor institutriz que tuvieron las niñas.
Supongo que debo escribirle a la Srta. Pinkerton para un reemplazo.
Permítame que lo haga yo, sir Pitt.
La Srta. Pinkerton es una vieja amiga y me encantaría ser útil.
Vieja entremetida.
Mi querida Srta. Pinkerton.
Una alumna suya me ha llamado la atención recientemente.
Me gustaría muchísimo saber más de su historia.
Su nombre es Rebecca Sharp.
El dueño de casa la echará de menos.
Sir Pitt ha sido bueno conmigo.
¿Quién no lo sería?
¡Manzanas! ¡Manzanas! ¡Manzanas jugosas! ¡Vamos, gente! ¡Manzanas jugosas!
Bienvenida a Londres.
¡Cielos! Luzcan ocupados. ¡La señora está en casa!
Hemos llegado, querida.
¿Quién era ése?
Es mi vecino, el marqués de Steyne. ¿Por qué?
Por ninguna razón.
¿Vas a salir?
Me encuentro con Tarquin y Villiers.
Y el resto de los muchachos.
- Tal vez juguemos al billar. - Sí.
Lord Tarquin y el honorable John Villiers.
No es necesario pronunciar el honorable en voz alta.
Vaya, vaya. Sabes de estas cosas mejor que yo.
Lo que me pregunto es: ¿Te invitan a sus casas estos muchachos?
¿Conoces a sus madres y a sus hermanas?
A veces.
Porque no te ha de faltar, ¿sabes?
Al hijo del mercader británico no le ha de faltar.
Puedes casarte con quien te plazca y mantenerla bien.
Padre.
George está comprometido. Se entiende-
Entonces se puede desentender.
¿No te das cuenta, muchacho?
No hay nada que no puedas tener si tratas de alcanzarlo.
¿Por qué no la hija de un vizconde? Mejor aún, la de un conde.
O cásate con una heredera y cómprate tú mismo un rango.
No debería leer en un carruaje. Le provocará náuseas.
Leer siempre me da náuseas a mí.
¿De quién es?
De mi amiga Amelia Sedley.
Pensé que quizá ya había fijado fecha para su boda, pero parece que no.
- ¿Y quién es su prometido? - El capitán George Osborne.
¿Osborne?
¿Algún parentesco con el duque de Leeds?
No, señora. Es el hijo de un comerciante.
Conozco a Osborne.
Está en uno de los regimientos. Es totalmente inexperto...
y hace lo que sea para que lo vean con un lord.
La vanidad del capitán Osborne debe convertirlo en una víctima tentadora.
Tengo una idea. ¿Por qué no le hacemos un favor a la Srta. Sharp y los invitamos?
Si creen que sería entretenido.
Estoy contenta de ver que la Srta. Crawley reconoce tu valor.
- Mientras George reconozca el tuyo. - Por supuesto que sí.
- ¿Toco algo para Ud.? - Gracias, querida.
Rawdon, ¿le explicarás las reglas del juego de los cientos a la Srta. Sedley?
Me he olvidado.
Ten cuidado, Amelia. El capitán Crawley conoce sus naipes.
- Estoy advertida. - No hay fortunas en el juego de cientos.
De todos modos, sea amable con ella. Es mi única amiga.
No su única amiga, Srta. Sharp.
Rawdon, explica.
Muy bien.
- Puede descartar hasta cinco. - Retírese, por favor.
Dígame, Srta. Sharp.
¿Le gusta su nuevo hogar?
¿Mi hogar? Qué amable de su parte el recordármelo.
Es tolerable, gracias.
Y me tratan muy bien.
Pero claro, ésta es la familia de un caballero...
muy diferente a los comerciantes.
Parecían agradarle mucho los comerciantes el año pasado.
¿Se refiere a Joseph Sedley? Es verdad.
Si él me hubiese invitado, no habría dicho que no.
Qué cortés de su parte.
Sé lo que está pensando.
Qué honor habría sido tenerlo a Ud. como cuñado.
Capitán George Osborne, hijo del señor John Osborne...
hijo de... ¿qué era su abuelo?
No importa.
Uno no puede evitar su linaje.
Srta. Sharp. Venga a reemplazar a Rawdon.
Es peor que inútil.
Es verdad. Éste no es mi juego.
Osborne, ¿te gustaría venir a jugar a algo un poco más adulto?
Adiós.
- Agradécele a la Srta. Crawley. - Crawley. Srta. Sharp.
- ¿Está enfadada conmigo? - ¿Enfadada? Podría besarlo.
Ver a George Osborne esquilado es el fin perfecto para el día perfecto.
Cielos.
Esperaba que la velada no estuviese terminada todavía.
Me preguntaba...
si quizá le gustaría enseñarme su cuarto.
Por supuesto.
Iré de prisa a pedirle permiso a la Srta. Crawley.
No bromee.
Verdaderamente, capitán.
No imaginó que haría nada que pudiese causar el desagrado de su tía.
Creí que usted y yo teníamos un entendimiento.
Pues, yo entiendo esto.
Dos hombres y dos hombres únicamente entrarán a mi alcoba:
mi esposo y el doctor.
Conoces mi corazón, Becky.
Sabes que haría cualquier cosa por ti.
Estoy halagada.
Pero las opiniones de la tía Tilly sobre estas cosas surgieron del Arca.
- No es así como suena. - No te engañes.
Habla como Oliver Cromwell, pero piensa como Carlos I...
y, créeme, es una apuesta extrema que alguna vez cambie de opinión.
Es una suerte, entonces, capitán...
que sea Ud. un hombre aficionado al juego...
y que no le huya al riesgo.
Queridísima Becky. 'Esta mañana llegó una carta de Jos de la India...
colmada de lamentos acerca de una cierta persona.
¿La Srta. Sharp se acostumbró a Mayfair?
Se siente muy cómoda en su nueva vida.
No lo dudo en absoluto.
La había tomado por una simple escaladora social.
Ahora veo que es una alpinista.
Debería decirle, querida Becky...
que perdió su oportunidad porque su diosa ha adquirido otros pretendientes.
Tu amiga que te quiere, Amelia Sedley.
- Ésta es para usted. Es del Sr. Pitt. - Léela.
"Querida tía: Tengo buenas y malas noticias para transmitir.
La buena noticia es que me he casado.
Lady Jane Sheepshanks me ha hecho el honor de convertirse en mi esposa".
No hay ninguna gran sorpresa ahí.
Bueno, es una muchacha agradable.
Aunque no le envidio a él su suegra.
¿Cuál es la mala noticia?
"Lamento decirle que mi madrastra, lady Crawley...
ha ido a un lugar mejor".
Después de Queen's Crawley, casi cualquier lugar es un lugar mejor.
¡Muy bien! Lo mejor para usted, querida niña, sería-
No, no. Demasiado estricto.
Gracias.
Señora... ¿Consideraría usted--
- ¡Válgame Dios! Ahí está sir Pitt. - Cielos, no puedo verlo.
Mi humor, mis nervios no lo soportarán.
- ¡Váyase! - Sí, sir Pitt.
¡Bien!
No es a la Srta. Crawley a quien quiero ver, sino a Ud.
Tiene que regresar a Queen's Crawley.
- ¿Se ha enterado de mis noticias? - Recién.
Lo siento mucho. Si hay algo que yo pueda hacer-
Pues sí. Hay muchísimo que puede hacer. Todo está mal desde que se fue.
Debe regresar. Bien-
Cásese conmigo.
Regrese como lady Crawley, si gusta.
¡Pero regrese por favor!
¿Cómo?
- No me deje aquí abajo eternamente. -Sir Pitt.
- No puedo. - ¿No puede o no quiere?
¿No le gustaría ser el tesoro de un anciano?
No, sir Pitt, realmente no puedo.
La verdad es que ya estoy casada.
¿Casada?
Bien, valió la pena intentarlo.
Qué oportunidad se perdió.
No importa, querida, lo instalaremos, ¿no, hermano?
Le compraré una tienda o le encargaré un retrato.
Sea quien sea, él y su familia son muy afortunados de tenerla.
- Espero que así lo crea. - Por cierto que sí.
Entonces si no pueden tenerme como esposa y hermana...
¿no me amarán como hija y sobrina?
¿Cómo?
Querido sir Pitt, queridísima Srta. Crawley, es verdad.
Me he casado con Rawdon.
¡Rawdon!
¿Mi... Rawdon?
¡Carbón! Recógelo, muchacho.
Cuídela, Firkin.
Pobre querida Srta. Crawley. Me preocupo muchísimo.
No desperdicie su miel conmigo, Srta. Sharp.
Vuelva a la caja de cuchillos donde pertenece.
¿Se encuentra bien, Srta.?
Me encontraré bien si pasa por la calle Baker.
¿Sería eso apropiado, Srta.?
Más apropiado que estar parada aquí en la calle.
Ayúdeme con el baúl.
ALOJAMIENTOS
Sabes--
Estaremos en la calle si ella no cambia de parecer.
Prefiero estar en la calle contigo antes que en un palacio con cualquier otro.
Cambiará de parecer. Ella misma lo dijo. Le encantan las huidas románticas.
Son sólo palabras, lo sabes.
Le encanta el romance en sus novelas, pero no en su familia.
Cuando de ellos se trata, es tan esnob como la reina Carlota.
Bien, entonces--
Tendremos que enviar un embajador para que defienda nuestro caso.
¿Sí?
¿Qué clase de embajador sería?
Diría que uno muy pequeño...
con mejillas rosadas y ojos azules...
y probablemente no mucho cabello.
¿Qué?
¿Dices que...?
Brillante, adorada muchacha.
Bien, eso remediará las cosas si nada más lo logra.
¡Becky!
Cuando uno piensa en cómo la atendía. Y todo el tiempo...
Debería haber adivinado que nadie hace nada por nada.
Pero que la hija de un mendigo, una institutriz sin un centavo...
se largue con mi Rawdon.
Vaya.
Al menos su madre era una Montmorency. Supongo que debemos aferrarnos a eso.
Para nada. Lo sé de la mejor autoridad.
Su madre era una cantante de ópera en el coro en Montmartre.
- ¿Cómo? - Me lo informó la mejor autoridad.
Sí, sí, sí. Muy bien.
Muy bien. Sé lo que debo hacer.
¿Tendría la gentileza de traer mi escritorio pequeño?
Por supuesto. ¿Dónde está? ¿Dónde está su escritorio pequeño? No lo veo.
Está aquí.
Casi siento pena por el pobre Rawdon.
Pero no puedo permitir que esa muchacha se beneficie de su maquinación.
Ni tampoco debería.
Me alegro de ver que ha cambiado su opinión. Firkin.
¿Recuerda cuando nos dijo en Queen's Crawley...
que adoraba los matrimonios imprudentes?
No en la vida real.
- ¿Qué quiere? - Tiempo, Osborne, eso es lo que quiero.
¡No le debo nada! ¡No le daré nada!
¡Me debe amistad!
¡No tendrá mi amistad, señor!
¿Tenemos suficientes piezas de esta vajilla?
Será un bufé y no quiero arriesgar la vajilla Crown Derby.
Escucha esto.
"El emperador Napoleón escapa de Elba y marcha hacia París.
Los aliados se preparan para una guerra".
- Amelia, ¿qué ocurre, querida? - ¿Afectará a George?
Es un soldado, ¿no?, por lo que se jacta...
y ser un soldado significa más que galones dorados y cenas de regimiento.
Si quiere ser la esposa de un soldado, debe aprender a soportar esas cosas.
- Pensaba que- - Debo decírtelo.
Ya no puedo aplazarlo más.
Estamos arruinados, Mary. Todo perdido.
- Todo desapareció. - Pero ofreceremos una velada.
No habrá más veladas ni bailes ni cenas tampoco.
Esa vida terminó para nosotros.
Dios mío.
La deuda que me finiquitó, el hombre que me empujó al abismo...
es justamente el padre de George, John Osborne.
Por orden de los síndicos de la propiedad Sedley, comenzará ahora este remate.
Lote 368, un escritorio de ébano con incrustaciones.
¿Diremos... cuatro guineas? ¿Cinco?
¿Algo más? Hagan sus ofertas. Y se va, se va-
Vendido.
Lote 369.
Un piano Clemency para la sala de estar.
- Canté junto con eso. - ¿Te gustaría tenerlo?
Comenzaremos con tres guineas. ¿Cuatro?
- Cinco. - Cinco allá atrás.
- Seis. - Es el capitán Dobbin.
- ¿Siete? ¿Ocho? - Lo conozco. Está en el Noveno.
¿Nueve? Diez.
¿Algo más? Vendido al capitán.
Lote 370.
Un cuadro de un paisaje firmado "Francis Sharp, 1801 ".
- ¿Qué? ¿Qué sucede? - Mi padre lo pintó.
Yo se lo regalé a Amelia.
- Te lo compraré. - ¿Decimos cinco guineas?
Seis, allá atrás. Siete.
Ocho. Nueve.
Diez. Once. Doce.
Trece.
Catorce.
Quince, atrás.
- Y se va, uno, dos. - Déjalo. No importa.
Vendido por 15 guineas al marqués de Steyne.
¿Por qué se molestaría lord Steyne con un pequeño remate como éste?
Colecciona las obras de mi padre.
Un verdadero coleccionista irá adonde sea para conseguir lo que quiere.
Una mesa para cuatro en palo de rosa.
- Capitán Dobbin. - Srta. Sharp.
Le ruego me perdone. Sra. Crawley. Crawley.
¿Se lleva el piano, capitán?
Tengo una amiga a quien le resultará provechoso, creo.
- ¿Algo más? - Por supuesto que sí.
- ¡Se va! - Buen día.
Se va. Vendido.
Vi a la Srta. Sharp en el remate esta mañana.
¿Cómo está George?
George está bien, creo. Pero ocupado.
Demasiado ocupado para venir aquí.
Traeré té.
La próxima vez que lo vea, ¿le dará esto?
Lo pinté yo.
No está mal, ¿verdad?, recordarle de quien lo ama más que nadie.
Por supuesto que no.
Miren lo que ha hecho. ¿No es maravilloso?
No lo puedo creer.
Gracias a Dios. Gracias a Dios.
Mamá, todo está bien.
George me ha comprado el piano y luego vendrá él.
Gracias a Dios.
Te digo, George, debes ir a verla.
Se está muriendo.
La Srta. Sedley me pidió que te diera esto cuando te viera.
Por el amor de Dios, George. Ni siquiera la has abierto.
No es necesario.
Son todas iguales.
¡Georgy! ¿A qué estás jugando? Te estamos esperando.
- Buen día, capitán Dobbin. - Ya me iba, señor.
Bien.
Hay una amiga de María que quieren que conozca.
Permítame que le presente a mi hijo George.
Ella es la Srta. Rhoda Swartz.
La Srta. Rhoda estaba hablando de Jamaica y sus plantaciones de azúcar ahí.
Aunque no lo recuerdo.
Me fui cuando tenía tres años.
María, ¿puedes venir conmigo un momento, por favor?
Le ruego que nos perdone.
Su padre no se molesta mucho en ocultar sus planes.
- ¿Y cuáles son? - Que nos casemos, por supuesto.
Seguramente.
Venga. Siéntese a mi lado.
Hablemos francamente.
Mi fortuna es grande, mi nacimiento no.
Así que, debo elegir entre un noble pobre...
o un burgués rico como usted.
Debo admitir que tiene un entendimiento muy preciso de la cuestión.
Me habría gustado un título.
Pero mi tutor dice que si usted y yo combinamos nuestras fortunas...
podemos comprar uno cuando así lo deseemos.
No puedo creer que sugieras seriamente a la Srta. Swartz...
como la compañera de mi corazón y hogar.
¿Por qué no?
Pues, para empezar, no es inglesa.
¡Vaya arrogancia! Menos quisquilloso, te lo ruego.
¿Qué es un matiz o dos de tostado cuando hay medio millón sobre la mesa?
Con ese dinero, estarás en la Cámara de los Lores en un dos por tres.
Piensa nada más. Cenas en Kew, bailes en la mansión Carlton.
¿Y qué me dices del honor?
- ¿Honor? - Sí. Honor.
Puedes comprar una sarta de antepasados para colgar en tus paredes...
pero veo que no has comprado los modales que van con ellos.
- Hiciste que le diera mi palabra a Amelia. - ¡Silencio, señor!
¿Te atreves a mencionarme el nombre de ese objeto?
Atrever no es una palabra que deba usarse con un capitán del ejército británico.
Porque soy un caballero, aunque sea tu hijo.
Le diré lo que guste a mi propio hijo. Y digo esto:
No trabajé 40 años como un esclavo para ver que te casas con una indigente.
- ¡Tú hiciste la unión! - ¡Yo puedo deshacerla!
Te casarás con quien yo diga. Y digo que te casarás con la Srta. Swartz.
Eso o toma tu mochila y sal de esta casa sin un chelín.
¿Me he expresado claramente?
Completamente, señor.
¡Vamos, muchachos! ¡La guerra ha llegado a Europa!
Mi hermano quiere alistarse.
Si está aquí para abogar por él, ha hecho un viaje inútil.
Sr. Osborne, estamos al borde de la guerra.
Si algo le sucediera a George...
jamás se perdonaría Ud. mismo si no se hubiese despedido con bondad.
¿No puedo llevarle un mensaje de su parte? Por favor.
Muy bien.
Que sólo venga a casa, a su viejo cuarto, y las cosas serán como eran antes.
No es posible.
- ¿Por qué no si yo digo que sí? - Porque...
George se casó con la Srta. Sedley esta mañana.
De aquí voy para el desayuno de bodas.
¿No vendrá conmigo?
George Henry Osborne Nacido el 22 de enero de 1788
- Bienvenido, Sr. Sedley. - Sedley. Bienvenido a casa.
- Crawley. - Enseguida.
Sra. Crawley.
Dígame, ¿ha encontrado muchos cambios desde su última visita de la India?
Algunos.
Y uno en particular que lamento muchísimo.
¡Dobbin! ¡Osborne!
Hay noticias aquí para todos nosotros. Es la orden para Bélgica.
Nos embarcamos la semana próxima.
Los hombres necesitan la guerra como la tierra que la aren. La disfrutaré.
Con certeza no irá para ahí en su condición.
Claro que iré. ¿Por qué los hombres deben tener toda la diversión?
¿Y acaso Eleonora de Aquitania no montó embarazada y con el pecho desnudo?
Cielos, si existe una mujer viva que podría hacer lo mismo, eres tú.
Tenga cuidado con el modelo, Sra. Crawley.
La reina Eleonora fue encerrada por su esposo.
Y salió de la prisión para gobernar Inglaterra.
Bravo.
¿Y usted, Sedders? ¿Nos acompañará en nuestra pequeña excursión?
Iría, si no fuera por mis deberes en la India.
Sí.
- Yo iré. - No puede.
¿Por qué no? Podría hacerle compañía a Becky.
¡Por la victoria!
- ¡Victoria! - ¡Victoria!
Por la victoria.
- No conoceremos a nadie. - ¿De quién es la culpa de eso?
Si te esmeraras por ser atenta de vez en cuando.
Los Crawley llegaron junto con nosotros y la Sra. Crawley anda de boca en boca.
¿Es eso lo que te gustaría que fuera yo, la comidilla del pueblo?
BRUSELAS, 17 DEJ UNIO DE 1815
Aquí viene la famosa Sra. Crawley.
Por qué es famosa es un misterio para mí.
¿Por qué la reciben todos, incluso el general Tufto?
Debe encontrar útil su dominio del francés.
Sé que haría lo mismo.
Una verdadera dama no lo hablaría ni la mitad de bien.
- Calle, querida. - Lady Darlington. Lady Bareacres.
- Buenas noches, Sra. Crawley. - Buenas noches.
Estás dando un espectáculo desagradable.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Puedo dejarte a cargo? Veo unas ovejas que necesitan una esquila.
Anda. Tú maneja nuestros ingresos y yo me ocuparé de tu carrera.
Espera aquí un minuto.
George, no me siento bien.
- General Tufto. - Sra. Crawley.
- ¿Puedo tentarla con algún refresco? - Eso sería delicioso.
- Sra. Crawley. - Sí, buenas noches.
Espero que su tarjeta de baile no esté completa ya.
- Al contrario. Acabo de llegar. - Soy el pájaro madrugador, entonces.
¿Yo, supuestamente, el gusano?
General Tufto, él es el capitán Osborne del Noveno.
Es Osborne con una "e". Asegúrese de escribirlo correctamente...
cuando lo mencione en los despachos.
Ojalá escribir correctamente fuera mi talento.
- Querida, por favor. - Gracias.
¿Quiere que le traiga agua? ¿O una silla?
¿O un doctor?
¿Amelia se encuentra bien?
Supongo que sí. Dobbin está con ella.
¿No debería cuidarla más ahora?
¿Quiere decir ahora que otra soga ha venido a amarrarme?
Ud. no es como Amelia, Sra. Crawley.
Nada apagará su fuego.
Capitán Osborne.
¿Me traería mi chal y mi ramillete de Flores?
Por supuesto.
- Ojalá me permitiera ir con Ud. - No. En serio. Regrese enseguida.
- Le diré a George que está bien. - No lo haga.
Sólo le fastidiará que me haya ido del baile temprano.
Pero, ¿por qué la trajo para empezar?
Nada más dígame que está feliz.
Estamos suficientemente felices.
Qué bonito que arregló todo la duquesa.
Siempre lo hace. ¿O no va a las fiestas de ella en Inglaterra?
No importa. No la veremos cuando estemos en Londres.
Veo que has estado ocupado.
Muy.
¿Listo para una o dos manos de naipes?
- Si la Sra. Crawley- - Por supuesto.
Los dejaré para que jueguen, caballeros.
- George, no bebas más. - Tonterías, Dobbs.
Bebe una copa tú mismo y anima tu quijada larga y delgada.
¿Qué sucede?
Vuestra Alteza. Mis lores, damas y caballeros.
El enemigo ha cruzado el río Sambre y nuestra ribera izquierda ya combate.
Marchamos en tres horas.
No tengo miedo, pero soy un blanco grande para un disparo.
Y si llegara a caer, quiero que sepas lo que hay.
Tuve una buena racha aquí, así que tienes un fajo de dinero.
Queda un caballo para vender y...
bueno, esos baúles valen 30 solos.
- Quieres decir que debemos 30 por ellos. - Sí.
Usaré mi uniforme viejo, así que puedes vender el nuevo.
Con las sillas, armas, anillos y...
este artículo...
tendrás suficiente para mantenerte...
- regresar a Londres antes de-- - Me las arreglaré.
No me cabe ninguna duda.
Jamás hubo una mujer que pudiera arreglárselas como tú, Becky Sharp.
No harás nada heroico, ¿verdad?
¿Me lo prometes?
¿Qué?
¿Lágrimas?
¿Lágrimas de mi pequeña valerosa Becky?
Soy una mujer enamorada, ¿no?
Querida mía.
Si te despertaras y me encontraras muerto--
Debes estar segura por lo menos de esto:
que eres una mujer que fue amada verdaderamente.
Que alguien por favor nos venda un caballo.
¡Sra. Crawley! Sra. Crawley, acérquese, por favor.
Lady Bareacres. Qué sorpresa.
Enviamos a nuestro sirviente a buscar un caballo...
pero el único que queda es el del capitán Crawley.
Imagínese.
- ¿Qué aceptará por él? - Nada de usted, mi señora.
No sea tonta, querida. Siempre hemos sido amigas, ¿no es así?
- No. No es así. - Escúcheme, ahora.
Puede venir con nosotros si desea, pero debemos tener y tendremos ese caballo.
¿Por qué no podías ser cortés con la mujer?
¡Sra. Crawley! ¡Sra. Crawley, regrese, por favor!
¡Sra. Crawley! Siendo la discreción la mejor parte del valor...
- creo que es hora de dejar Bruselas. - ¿Estamos perdiendo, Lord Darlington?
Dicen que el enemigo ha atravesado las líneas.
Lo que me lleva a mi pregunta. ¿Le vendió su caballo a lady Bareacres?
¿Nadie me ama por mí misma?
Puede comprarlo si me da un asiento en su carruaje.
Hecho.
Rápido. Debemos ir por él.
- ¿Por qué debe venir ella con nosotros? - Primero, porque me cae bien.
Segundo, está embarazada.
Tercero, es la condición por la que nos dio el caballo.
¡Sra. Crawley, apúrese! ¡Debemos partir ahora!
Ahora. Por favor.
¡Por favor, ayúdenme! ¿Alguien ha visto a George Osborne?
Un momento.
¡George Osborne del Noveno!
¡Por favor!
¡Amelia! ¿Qué estás haciendo?
No deberías estar aquí. Ven.
¡Sra. Crawley! ¡Venga ahora si es que viene!
Lord Darlington, ¿hay lugar para la Sra. Osborne?
Sólo si usted cede su lugar.
No te preocupes por mí. Esperaré aquí a George, pase lo que pase.
Volveremos a vernos en Londres.
Realmente así lo espero. Buena suerte a Ud.
¡En marcha! ¡En marcha!
¡Tiene que haber noticias de mi George!
Amelia, tienes que dominarte.
Somos esposas de soldados. Vivimos con incertidumbre.
¿Cómo te sentirías si hubieses estado anoche sola...
mientras tu esposo bailaba con otra mujer?
Si me has robado su última noche, jamás te perdonaré.
¿Cómo pudiste decir una cosa así? No lo escucharé.
Si debes oír la verdad, tu George no es--
¿Qué?
¿Mi George no es qué?
No es el hombre por quien debo ver que arriesgas tu salud... o su bebé.
Ven adentro y esperaremos juntas.
¿Qué diría la Srta. Pinkerton de nosotras ahora?
Dos futuras madres en el medio de una guerra.
No exactamente lo que estudiamos en la clase de etiqueta.
¿Tienes miedo?
De dar a luz, quiero decir.
Ya me conoces. Soy dura como una nuez.
Probablemente tenga a mi bebé después del té y luego baile esa misma noche.
Yo tampoco tengo miedo.
Al menos, no por mí.
Siempre y cuando el hijo de George esté bien.
Son las gaitas.
Pero eso significa--
Victoria.
¡Victoria!
Mi queridísimo padre. ' Aunque nos separamos enojados...
quiero que sepas que no te deshonraré en el desafío que nos espera.
Sr. Osborne. Sr. Osborne.
Capitán Dobbin.
Más bien, perdóneme, mayor Dobbin, ya que mejores hombres murieron...
- y Ud. ha ocupado el lugar de ellos. - Mejores hombres murieron.
- Deseo hablar de uno. - Hágalo breve, señor.
Está al tanto de que la viuda de él ha quedado paupérrima.
No conozco a su viuda. Ni tampoco deseo conocerla.
¿Y qué del hijo de él?
¿Tampoco desea saber de eso?
Es sólo otra consecuencia de la desobediencia y locura de George.
Ella me pidió que le diera esto.
Si es un mensaje de esa mujer, no deseo leerlo.
Es un mensaje de su hijo, señor.
Ella lo ha guardado para Ud. desde ese día hasta éste.
Perdóname si puedes.
Y trata de recordar a tu afectuoso y agradecido hijo. George.
¡Georgy!
¡Mi muchacho!
¡Mi querido muchacho!
¿No es un ángel?
Un ángel.
Cuando George murió, pensé...
que jamás tendré lugar en mi corazón para nadie más.
No lo esperábamos hoy.
He venido a decirle que he solicitado un traslado.
Me embarco la semana próxima para Bombay.
¿Bombay?
Cielos. ¿Por qué Bombay?
Porque es lo más lejos de aquí que pude conseguir.
Ya veo.
Pero renunciaré a mi nombramiento y me quedaré en Inglaterra...
si usted me lo pide.
¿Si yo se lo pido?
No iré si usted me dice que no vaya.
Debe ver a Jos cuando llegue ahí.
Puedo escribirle. Contarle cómo está Georgy.
William, yo--
Yo--
Los agentes me harán llegar las cartas.
Pues, adiós.
Volveremos a encontrarnos un día.
Adiós.
Ése de ahí se queda.
Ven, ven, Rawdy Éste es tu nuevo hogar.
Fregadero, comedor, tocador.
Lamento ser el portador de tristes nuevas, coronel.
Sabe cuánto estimaba yo a su tía. No sufrió nada.
El Sr. Pitt y lady Jane la cuidaron tiernamente hasta el fin.
Apuesto a que sí.
Exactamente. Avíseme si hay algo más que pueda hacer por Ud.
Me desheredó.
Pitt arrasó con todo.
Becky, es por ti y por Rawdy que me lamento.
No te lamentes. Resultará bien. Ya verás.
Yo soy una institutriz y tú eres un jugador.
Jamás íbamos a remontarnos en la sociedad.
Tomará tiempo.
¿Qué comeremos mientras tanto?
Querido mío, deja que yo me ocupe de eso.
Somos los Crawley...
y los Crawley tienen crédito.
Te sorprenderás de ver qué bien podemos vivir con prácticamente nada por año.
Disculpe, señora. El señorito Rawdy tiene algo para mostrarle.
¿De qué se trata, enfermera?
Camina.
¡Camina!
Si no son los pasos más obstinados...
que he visto dar a un hombrecito.
Estarás marchando al son de los tambores muy pronto, hijo mío. Ven.
¡Eso es!
- ¿Cómo estás hoy, hijo mío? - Bien, señor.
Bien. Eso es.
- ¿Sí? - ¿Es Ud. un soldado, señor?
Sí, muchacho. Soy un soldado.
Mi papá era un soldado, señor. Cayó en Waterloo.
Lamento oír eso. ¿Cómo se llamaba?
Capitán George Osborne, señor, del Noveno.
Pero yo lo conocía bien.
¡Deténgase!
¿Qué pasa contigo?
Nada.
Por el amor de Dios, María, habla ya.
Es sólo que estaba paseando por el parque el otro día y--
¿Y? ¿Y, y, y, y, y?
Padre...
vi al pequeño George.
Él estaba con el Sr. Sedley...
y lo reconocí enseguida.
Es hermoso como un ángel.
Y tan parecido a él.
Caramba, Becky.
¿Es esto realmente lo mejor que podemos tener?
Ahí está mi escritorio. Aquí está la llave.
Si logras encontrar un penique extra adentro, te felicitaré sinceramente.
A menos que por una vez decidas hacer una contribución.
¡Todo el animal estaba hecho de pellejo!
Ojalá el carnicero no quisiera que le paguen. ¿Cómo puede ser tan egoísta?
No seas dura conmigo, mujer.
He tenido una racha de mala suerte.
Las cosas mejorarán.
Ese Sr. Moss está aquí. Lo hice subir.
Llévelo abajo de nuevo, maldita sea. ¡Hasta que hayamos terminado de comer!
- Rawdon, por favor. - La necesidad apremia, coronel.
Y espero que tenga buenas noticias para mí.
Lo siento, Sr. Moss, pero no somos magos.
No podemos darle el dinero si no lo tenemos.
¿Por qué no? Pueden gastarlo cuando no lo tienen.
Es un desperdicio como alguacil. Debería escribir para el teatro.
Y Ud. debería actuar. Es bastante buena actriz.
¡Ya es suficiente! No podemos pagarlo y es todo. Ahora, váyase.
Está bien, me iré. Pero regresaré.
¡Despejen el camino!
¡Salgan del paso!
¿Es éste realmente su hogar entonces?
Sí, así es.
- ¿Cómo es posible semejante cosa? - ¿Qué quiere conmigo, señor?
Tengo una proposición para usted.
¿Por qué haces eso, mamá? Es muy humillante.
Lo hago para que podamos comer. El hambre es humillante también.
¡Ésa es nuestra comida, Georgy! ¡No es un juguete!
Odio nuestra comida. Y no tengo ningún juguete.
Ninguno que quiera por lo menos.
¿Cómo puedes ser tan cruel?
¿Cruel?
Cuando él podría haber tenido la mejor educación que el dinero puede comprar.
Cuando podría haber sido tan rico como un lord.
Y su propia madre le roba su futuro...
porque ella lo quiere arropar en la cama.
"El amor de una madre vale más que palacios en Mayfair".
¿No recuerdas lo que escribió el mayor Dobbin?
- Te ruego que no hables del mayor Dobbin. - ¿Por qué?
¿Para qué ahora que está comprometido?
¿Cómo?
¿No leíste la carta de Joseph?
¿Cómo estás, mi querida Amelia?
¿Y cómo está toda tu pequeña familia?
Si sólo supieras con qué brillo arde tu imagen para mí...
y cómo sueño de ti y Georgy caminando de la mano.
Cada detalle de tu vida diaria es precioso para mí...
mientras estoy sentado y escribo bajo el sol de la India.
Querido William.
Gracias por tu carta que demoró tres meses en llegarme...
¿Madre?
pero fue muy bien recibida cuando llegó.
Madre, ¿qué haces aquí?
Iba a ir a verte el sábado.
- Georgy goza de buena salud... - Le hice unas camisas a Georgy.
- y vive con su abuelo. - Las iba a dejar para él.
Madre, no podría usar tus camisas ridículas ahora.
Que tenga un buen día, señora. Ven, Georgy.
Eres tonta, mamá.
- ¡Tu tonta mamá! - Estoy convencida de que es mejor.
Así que, por su bien, debo conformarme.
Escucha, Dobbs, si prefieres dejarlo para otra ocasión...
- puedo encontrar a otro fácilmente. - No. No, no, ya voy.
"Confieso que fue con una punzada...
que leí la noticia de Joseph acerca de tu compromiso"
¿Qué?
¡Dobbs, no puedo respirar!
Por Dios, Dobbs. ¿Te has vuelto totalmente loco?
Es hora de que regrese a Inglaterra.
Aquí tiene su medicina, sir Pitt.
Llévatela. No hay ninguna medicina que pueda curar lo que me aqueja.
Me estoy muriendo, Horrocks Éste es el fin.
Por favor, sir Pitt.
¿Voy a buscar al Sr. Pitt? ¿O al doctor?
¿O al abogado?
Ésa es la cuestión, Horrocks.
Pitt recibió el dinero de Tilly.
¿Tendrá el mío también?
¿O debería ir a Rawdon?
¿Y la taimada pequeña Becky?
Puedo ir a buscar al abogado si quiere, señor.
No.
No. Que Pitt tenga todo. Sí.
Es un pordiosero pomposo...
pero mantendrá este viejo lugar en orden.
¿Y tu práctica de piano? Espero que no la estés descuidando.
No, señorita. Digo, Sra. Crawley.
Me alegro de oírlo. Debes tocar para mí.
- Y, Rose, ¿cuál es tu mejor materia? - Francés.
No se da aires. Ningún esfuerzo por enterrar su pasado como institutriz.
¿No puede desagradarte por eso por cierto?
No. Estoy de acuerdo. Por eso no.
Rawdon, después del almuerzo...
tal vez quieras ver mi panfleto sobre el tema de la emancipación.
Ay, Dios, ayúdame.
Sra. Crawley...
cuando le dijo a la Srta. Crawley que su madre era una Montmorency--
Nunca dije eso. Hablé una vez de los Montmorency, pero eso es todo.
Ella me habrá malentendido. Mi madre cantaba ópera.
¿Qué haremos después del almuerzo?
- Bueno, estamos de duelo. - Sí.
Tiene razón en decir eso...
pero no creo que la muerte de mi padre deba excluir toda conversación social.
Entonces lo que más me gustaría hacer es jugar a algo con nuestros hijitos.
El pequeño Pitt no ha estado bien.
Le di al pequeño Pitt un tónico antes del almuerzo.
Recuerdo cómo sus medicinas ayudaron a la pobre Srta. Crawley.
Bien--
Yo-- Nosotros--
Somos todos familia aquí, así que siento que podemos hablar francamente.
Espero que la disposición final de la tía Matilda...
no haya--
Srta. Crawley me dio el esposo más maravilloso del mundo.
¿Cómo podría estar enfadada con ella?
Estoy contenta que su fortuna restaura la gloria de este lugar y de esta familia...
de la que estoy orgullosa de ser un miembro.
Somos nosotros los Crawley, señora, quienes hemos ganado con su matrimonio.
Gracias.
¡Adiós, Rawdy!
¡Adiós, tía Becky!
¡Adiós, tío Rawdon! ¡Adiós!
Me gusta la tía Jane. ¿A ti no, papá?
Sí. Pitt es afortunado ahí. Ella es amable y buena.
Yo podría ser buena con 5,000 al año.
¿No sientes afecto por ella entonces?
¿Qué importa eso? ¿No te das cuenta de lo que significa esto?
Estamos de vuelta en la familia. Por fin hemos comenzado.
Cuidado con esa mesa ahora. Eso es valioso.
¡Discúlpeme! ¿Qué está haciendo? ¿Qué está haciendo?
Le dije que regresaríamos, señora.
Atención, mejor envuelva esa cazuela de vidrio.
¡No! ¡Cómo se atreve a sacar mis cosas a la calle!
- ¡Llamaré a la policía! - ¡Llame al rey por lo que me importa!
- ¡Démelo! ¡Me lo llevo! - ¡No se llevará esto!
- ¡Démelo! - Me pregunto si puedo ayudar en algo.
Un placer hacer negocios con Ud.
Váyase ya.
Nos conocemos por fin.
Yo lo conozco a usted, lord Steyne, Ud. no me conoce a mí.
Ud. se habrá olvidado, pero fue amable con mi padre una vez, hace muchos años.
Rara vez me alaban por ser amable. ¿Cómo se llamaba él?
Francis Sharp.
¿Usted es la hija de Francis Sharp?
Tenía un gran talento para la pintura, como recuerdo...
y ninguno en absoluto para la vida.
Intento compensar ese equilibrio. Es mi desafío.
La he observado en las listas. Le deseo suerte.
No será fácil.
Claro que son las mujeres las que mantienen las puertas de la sociedad cerradas.
No les gusta que los de afuera descubran que no hay nada detrás de ellas.
¿Le gustaría venir a la Mansión Gaunt?
Muchísimo, mi lord.
Se aburrirá ahí.
Mi esposa es tan alegre como lady Macbeth...
y mis nueras tan joviales como Goneril y Regan.
La intimidarán y la humillarán y la tratarán con aire condescendiente.
Pero eso es lo que quiere, supongo.
Así es.
Debería aceptar esto.
No quiere que él regrese mañana.
- Estás jugando con fuego, Becky. - Querido mío, sé razonable.
Puedes complacer cuanto gustes a los grandes y a los buenos.
- No somos de su tipo, nunca lo seremos. - Por supuesto que sí.
Tú tienes la mejor sangre de Inglaterra en tus venas si sólo la usaras.
Lord Steyne planea una cena la semana próxima con el ministro de Guerra.
Promete que no hablará más que de ti.
Las cartas están en tu mano, querido.
¿Debo enseñarte cómo jugarlas?
¿Así que ahora tú me instruirás en los juegos de azar?
Sólo quiero que pienses en las ganancias.
Sé lo que tenemos para ganar. Sólo le temo a lo que podamos perder.
Estás aceptando favores de un tigre, Becky.
No tengo miedo.
Mantén los ojos abiertos.
¿Debo repetir lo que dije?
Escribirás una tarjeta al coronel y a la Sra. Crawley.
Pero Blanche las escribe.
No esta vez.
Lady Steyne, no puedo creer...
que estoy obligado a expresar un pedido tres veces.
La escribiré.
Entonces yo no estaré presente. Me iré a casa.
¡Bien! ¡Quédate ahí!
¡Deja que quede libre de tus condenados aires de tragedia!
¿Quién eres tú para dar órdenes?
Estás aquí para tener hijos y eres estéril.
Mi hijo está harto de ti.
No hay nadie en la casa que no desee que estuvieses muerta.
Además, ¿cuál es el problema con la Sra. Crawley?
No es de buena cuna, es verdad...
pero no es peor que la ilustre antepasada de Fanny...
la primera de la Jones.
El dinero que traje a esta familia, señor...
Compró a mi segundo hijo como esposo, de quien todo el mundo sabe que está loco.
Suficiente.
Ésta es mi casa.
Si yo invito la escoria de cada prisión y prostíbulo de Londres...
los recibirán y los harán sentir bienvenidos.
Recuerde: No tiene ningún amigo más allá de esta puerta.
Lady Bareacres, ¿qué le pareció el nuevo Fígaro?
A mí me pareció muy interesante.
Me dicen que canta y toca maravillosamente, Sra. Crawley.
- Desearía que cantara para mí. - Sería un placer.
¿Qué está haciendo?
He visto suficiente crueldad en esta casa para querer infligirla.
"Ahora duerme el pétalo carmesí".
Bravo. Bravo.
Ha atravesado la puerta.
Ese hijo suyo, ¿cuándo partirá para la escuela?
Cuando sea mayor, supongo.
No, no. Debe aprender a pararse sobre sus dos pies enseguida.
Si pierde esa lección en la niñez, la perderá toda su vida.
No estoy segura que Rawdon pueda separarse aún. Y es muy fogoso.
Yo lo arreglaré.
No es necesario que me agradezca.
Quizás entonces podamos vernos un poco más.
¿No se está olvidando de mi esposo?
Yo nunca olvido nada, Sra. Crawley.
Y mucho menos una deuda impaga.
¿Debo ir? ¿Realmente debo ir?
¿No puedo quedarme si prometo que me comportaré bien?
- No será por mucho tiempo, amiguito. - Sí, claro que sí.
Ven aquí.
Es la hora, querido.
Adiós.
Esta noche, lord Steyne revelará su obra misteriosa...
dirigida por él e interpretada por la duquesa de Lancaster...
la condesa de Slingstone...
y otras grandes damas conocidas de su señoría.
Su Majestad, mis lores, damas y caballeros, tomen asiento, por favor.
El entretenimiento está por comenzar.
¿Qué ha planeado Steyne, lady Steyne?
Ojalá lo supiera.
Extraordinario.
- Steyne el bajá y sus bayaderas. - Les presento el ballet Zirnana.
Es la Sra. Crawley.
Muy bien, todos.
¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo!
Extraordinario.
- Sí. - ¡Bravo!
Sra. Crawley.
Al vencedor, el botín.
Nos ha arrebatado el corazón con su triunfo.
Si ése es el caso, Su Majestad...
entonces puede quedar tranquilo de que su corazón será bien cuidado.
Eso es un alivio porque ha sido lastimado en su momento.
Debe contarme en la cena cómo piensa tratarlo.
Se sentará a mi lado.
La prioridad hará que eso sea difícil, señor.
Soy el rey, lady Gaunt. Yo establezco la prioridad.
Bien, ¿está feliz?
Dije que la convertiría en reina de la noche y cumplí.
- Por cierto estoy agradecida, mi lord. - Pero ¿no feliz?
Bien, ¿quién de nosotros es feliz?
¿Usted no? Con seguridad se complace con sus cuadros.
- Sí. Puedo esconderme detrás de ellos. - Usted, mi lord, ¿esconderse de qué?
De la simple verdad conocida por todo pastor y lacayo...
que lo único de valor en esta vida es amar...
y ser amado.
Me he ocultado de eso porque no creí que lo encontraría alguna vez.
Ahora creo que sí lo encontré.
Bromea conmigo, mi lord.
Soy una pobre compañera con el esplendor que lo rodea.
La ventaja principal de nacer en la aristocracia...
es que uno aprende temprano qué deslucida obra de títeres es.
¿Se acuerda de la niña que puso un precio alto a este cuadro...
antes de aceptar que se fuera?
No lo suficientemente alto.
El problema es, Sra. Crawley, que se ha llevado la mercancía.
Es demasiado tarde para poner en duda el precio.
Coronel Crawley.
¿Puedo caminar con Ud.?
Por supuesto, Wenham.
Buenas noches, coronel.
¡Ay, Señor!
Es una cosa insignificante, coronel. 165 libras que le debe al Sr. Nathan.
Por el amor de Dios, Wenham, présteme 100. Tengo 70 en casa.
Lo siento, no tengo 10 libras en mi haber, mi querido amigo.
No se preocupe. El Sr. Moss lo cuidará bien, ¿no es cierto, Sr. Moss?
Dirijo la prisión de deudores más cómoda de Londres. Vamos.
¡Suéltenme!
Buenas noches.
¿Está seguro que no puedo darle nada, coronel?
Mi esposa vendrá en cualquier momento.
Si Ud. lo dice, señor. Toque la campana cuando quiera algo.
- Entregó mi carta, ¿sí? - La entregué yo mismo, señor.
¿No hay nadie más a quien pueda llamar?
Mi hermano, supongo.
Pero no quisiera molestarlo cuando sé que Becky vendrá muy pronto.
Incluso así, señor.
Pobre Rawdon. Está en prisión.
Lo sé. Enviaré a mi empleado Wenham con la fianza mañana.
Una noche no lo matará.
Los cielos saben que está en territorio conocido.
Becky. Gracias a Dios.
Soy yo, Rawdon. Jane.
Cuando llegó tu nota, la leí yo.
Le pagué al Sr. Moss.
Éste no es lugar para una mujer como tú.
No deberías haber venido aquí. No soy digno.
Sí, claro que sí. Sí eres digno.
Quiero cambiar, Jane.
Quiero hacer una vida diferente para Rawdy y para mí.
Por lo menos quiero intentarlo.
Entonces lo lograrás.
Ahora, recoge tus cosas y te llevaré a casa.
Debo disculparme por mi fervor excesivo.
No necesita ningún perdón de mi parte.
Pero sí. Necesito su perdón.
Y su amor.
Suponga que mi deseo es terminar ahora, ¿si no pido ningún otro favor?
Ha recibido sus deseos, Sra. Crawley.
Crawley. ¿Qué lo retuvo?
No ocurrió nada, Rawdon. Te ruego que me creas. Soy inocente.
- ¿Qué están tramando Uds. dos? - Dígale que soy inocente.
¿Usted, inocente?
¿Cuando mi dinero ha comprado cada adorno en su cuerpo?
- Déjeme pasar, señor. - ¡Mentiroso vil y cobarde!
¡Rawdon! ¡Rawdon, no! ¿Qué estás haciendo?
¡Venga aquí!
Quítate ese collar.
¡Váyase!
¡Ábrelo! Ábrelo.
Quiero saber si tú o él están mintiendo. ¡Ábrelo!
Mil libras.
Podrías haberme regalado cien, Becky.
Yo siempre compartí contigo.
¡Rawdon! ¡Rawdon, espera!
¡Por favor! Perdóname.
¡Espera! ¡Espera!
Cometí un grave error. Lo siento.
No puedes saber la travesía que hice.
Debería saberlo. Viajé contigo.
No desde el principio.
Por favor, Rawdon.
A mi manera, te he amado.
Entonces ésa es tu desdicha. Adiós, Rebecca.
"A raíz de la prematura muerte de Su Excelencia...
el gobernador de la isla Coventry...
nos enteramos que el puesto se ofrecerá al distinguido veterano de Waterloo...
el coronel Rawdon Crawley".
Esto es excelente.
¡Excelente, al diablo!
El lugar es un cementerio y es Steyne el que me envía ahí.
Cualquiera sea la razón...
ésta es una oportunidad y debes aceptarla.
Buen caballo. Buen caballo.
Tranquilo ahora.
Mi vida no ha sido gran cosa.
Todo lo que he tocado se ha convertido en polvo...
excepto ese muchacho.
¿Lo cuidarías por mí?
Rawdon, te prometo que lo amaré como a mi propio hijo.
Ya es así.
Dios te bendiga.
Hermano.
BADEN BADEN ALEMANIA 12 AÑOS DESPUÉS
¿Quién pagará por eso?
Él.
Ella dice que Ud. pagará por una botella de champaña.
¿Quién? ¿Quién dijo eso?
Por supuesto.
Madame de Crawley.
Debo ir a trabajar.
Hagan sus apuestas.
- Lo siento, no hablo-- - ¿Es su primera vez en el casino?
¿Y si lo es?
Debe usar su suerte de principiante prudentemente.
La oportunidad no se repetirá.
George. ¿Qué diría Amelia si supiera que estabas aquí?
Ahora no, Dobbin. Permítame que le presente--
Conozco al mayor muy bien.
Sra. Crawley.
No me digas que es la infame Sra. Crawley.
Sí, señor. Así que su madre debe de estar viajando por el continente.
¿Su abuelo la perdonó al final?
Sí, Dios lo bendiga. La dejó en muy buena situación.
Estamos viajando con el amigo de mi madre.
Qué pena, mayor Dobbin, ¿aún es únicamente su amigo?
Ven.
Debe ver a mamá. Venga mañana.
Estamos en el hotel Erbprinz.
Ella no querrá que la molesten.
Mayor Dobbin, no lo recuerdo como alguien fastidioso.
Me encantaría. Dígale que estaré ahí por la mañana.
Ud. debe haber conocido a mi padre.
¿Cree que me parezco a él?
Mucho.
No te corresponde a ti extender invitaciones.
Pero si es una vieja amiga--
Es una vieja conocida. No es lo mismo. Tu madre no deseará verla.
Por supuesto que quiero verla.
Becky. ¿Cómo podría no querer verla?
Esa diablilla causa daño adondequiera que vaya. Mató a su esposo.
Él murió de fiebre tropical.
- No puedes acusarla por eso. - ¿No?
Le arrebataron su hijo.
Patrañas. Rawdon se llevó al muchacho porque las gatas son mejores madres.
¿Y qué sabes tú de maternidad?
- No tienes hijos. - ¿Acaso no lo sé?
Y si tengo alguna autoridad en esta casa--
¿Autoridad?
No tienes ninguna.
¿Quién crees que eres? ¿Mi padre?
¿Mi esposo?
Tienes razón.
Sé de lo que es capaz tu corazón.
Puede aferrarse fielmente a un recuerdo brumoso y atesorar un sueño...
pero no puede reconocer o retribuir un amor como el mío.
- He sido tu amiga. - No.
Me has permitido que yo sea tu amigo.
Hemos pasado suficientes años de nuestras vidas en esta obra, Amelia.
Dejemos que termine.
Ambos estamos cansados de ella.
Cuando su primo murió, supe que Rawdy pasaría su vida en Queen's Crawley.
- Él pertenece a ese lugar. - Pero debes verlo.
¿Por qué no lo ves? ¿Lady Jane lo impide?
No. Jane no evitaría que lo viera.
Pero Rawdy se ha convertido en un gran hombre.
Lo quiero y le deseo lo mejor, pero mi lugar ya no es con él.
Dime, ¿cómo está el mayor Dobbin?
Lo pasé cuando venía para aquí y lucía furioso.
Nos hemos peleado.
¿Por mí?
Por ti, sí, pero por otras cosas también.
Amelia Osborne, eres una condenada tonta.
Es tu amigo más querido.
No importa lo que él piense de mí. Deberías ir a buscarlo.
No puedo, Rebecca. No sabes lo que se interpone entre nosotros.
Lo sé.
Desde que lo vi comprar ese piano, sé cómo se interponía entre Uds.
- Ése fue George. - Fue Dobbin.
- Lo vi con mis propios ojos. - George me amaba.
George Osborne no amaba a nadie más que a sí mismo.
Te habría plantado de no ser por Dobbin y abandonado si hubiese vivido.
¡Basta!
Silencio.
Dobbin tenía razón.
Adondequiera que vayas, arrastras maldad y angustia a tu paso.
Vine preparada para esto.
George me dio esto en el baile de la duquesa de Richmond.
Sea lo que sea, no lo leeré.
"Mi querida Becky: ¿No me salvarás de una vida de deprimente faena?
Huye conmigo. Bailaremos a través de Europa. Tu George".
Ése es el hombre para el que hiciste un santuario de tu vida.
He sido una tonta.
Todos hemos sido tontos.
Pero tú aún puedes remediar tu locura. ¡Corre!
De prisa. En la parte de atrás.
¡Espera! ¡Espera!
Mi ángel, ten compasión de nosotros.
Cena con Fritz y conmigo en la fonda del parque. Nos moriremos si no.
Mañana tal vez.
Vuelvan a invitarme mañana.
Hoy estoy un poco cansada.
Busco a una madame de Crawley.
¿Puede decirme dónde puedo encontrarla?
¿Sr. Sedley?
¿Sr. Joseph Sedley?
¿Qué está haciendo en Alemania?
Por Dios. ¿La he encontrado?
Amelia dijo que estaba aquí.
¿Es realmente la hermosa Sra. Crawley?
Voy de camino de regreso a la India.
India.
Cielos, Sra. Crawley. Qué sorpresa inesperada.
Espero que el viaje no la canse.
No, Sr. Sedley.
Sabe que me encanta visitar lugares nuevos.
Es hermosísimo.
Para nuestra querida Ammy Kulsum Alibhai 1927- 2003
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