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Oye, ¿dónde estás?
Bien. Hay dos filas, ¿no?
Oye, ¿qué tal, amigo?
Tengo que tomarle una foto a Stav.
¿No se permiten fotos ni grabaciones? Sí.
Adivina qué voy a hacer…
Dios mío.
Es insoportable.
Me chocó fuerte a propósito.
Damas y caballeros, reciban
al único e inigualable Stavros Halkias.
Muy bien.
¿Cómo están? ¿Bien?
Muy bien, siéntense.
Siéntense, animales. No me hagan quedar mal frente a Netflix.
Sí, estamos en Netflix. ¡Compórtense!
Estoy muy emocionado.
Recuerdo haber visto a Chris Rock cuando tenía 18 años,
justo desde la última fila de allá.
Sí.
Y ahora la cultura ha caído tanto
que yo puedo presentarme en este lugar.
No sé qué pasó. Esto es un desastre.
Yo no merezco estar aquí, y ustedes tampoco.
Siendo sincero, algunos de ustedes ni siquiera merecen salir en Netflix.
Ese tipo solo ha salido en televisión por las cámaras de seguridad de una casa de empeño.
Sí, estoy muy emocionado. Esta gira me está matando.
Hasta tuvieron que inyectarme cortisona para poder presentarme.
Estoy usando esteroides por mi voz.
Como un jugador con la rodilla destrozada antes del Super Bowl.
¿Saben qué tan gordo tienes que estar para no poder hacer stand-up?
Y esta es la mejor forma física de mi vida. Eso es lo absurdo.
En realidad bajé 32 kilos. Nada mal, ¿no?
Así es.
Gracias. Sí.
Pero así es como me veo después de bajar eso. Está difícil, no se ve bien.
Sigo usando la misma talla. Eso es una locura.
Sigo siendo 3XL. ¿Todavía 3XL?
¿Bajé 32 kilos y sigo siendo 3XL? No debería funcionar así.
Parece que el año pasado era 5XL, pero me negaba a admitirlo.
Pensé que por fin podría usar unos jeans de talla grande normal.
Pensé que podría salir con…
No, sigue siendo lo mismo. Solo que ahora a veces necesito cinturón.
Esa es la única diferencia.
Antes mi cinturón era puro adorno, ¿entienden?
No necesitaba cinturón. Sinceramente, ni siquiera necesitaba botón.
Solo las leyes de la física sostenían mis pantalones.
Como una barra de cortina a presión cuando no puedes perforar la pared. Como…
Así eran mis pantalones.
Mi cinturón era como el cinturón de los sombreros de los peregrinos. ¿Para qué…?
¿Para qué sirve? Nadie sabe.
Sí, fue duro. La última gira me destrozó.
Toqué fondo.
Me di cuenta porque todas las noches me acostaba pensando:
“Ojalá mañana todavía despierte”.
Ya sabemos cómo es tocar fondo en Baltimore.
No así, ya saben. No…
Yo sé…
Sé que hay… Sí.
Hay varios exconvictos entre el público.
El tipo con la camiseta de DX allá. Bien ahí, amigo.
Siéntate, cabrón.
Ya está listo para hacer el “suck it”.
Disfruta tu momento. Luego piensa en tu audiencia del lunes.
Tú…
Fui miembro de la Marina.
¿De la Marina? No entiendo qué tiene que ver eso
con nada…
—¿Alguna vez te arrestaron? —Una vez.
—¿Qué hiciste? —Atropellé a alguien y huí.
¡Atropellaste a alguien y huiste! ¡Bien!
El delito más mezquino que existe.
Atropellar y huir.
Esa abuela no va a sobrevivir. ¿Qué? Yo tengo que…
Tengo una reservación.
Hay promoción de cócteles baratos en Applebee’s. ¿Qué?
¿Me la voy a perder por una vieja que no sabe dónde termina la acera?
Mi punto más bajo nunca fue tan grave.
No tan grave como ser un cuarentón con camiseta de lucha libre que atropella y se da a la fuga.
Mi punto más bajo vino de divertirme demasiado.
Me hice mierda el cuerpo
porque durante tres años todos mis días fueron días de fiesta.
Imaginen uno de esos días que planean durante meses:
“Voy a tomar LSD, comer costillas y acostarme con una desconocida”.
Yo hice eso 900 días seguidos.
Fue increíble. Lo extraño, pero casi me mata.
Sí, fue malo. Si me hubieran sacado sangre en esa época,
se habría separado como el caldo del ramen.
Mi tipo de sangre fue tonkotsu durante tres años.
Hasta se me estiró el elástico de los tobillos del pantalón deportivo. ¿Qué iba…?
¿Qué podía hacer? ¿Usar joggers acampanados? No sé.
No podía subir una foto en blanco y negro. La gente habría pensado que me morí.
Durante tres años, me traté a mí mismo
como a un perro al que van a sacrificar mañana.
“Oye, ¿quieres todas tus cosas favoritas, verdad?”
“¿Quieres Xanax, helado y que te atienda una mujer con tatuajes raros?”
Sí.
Déjalo ahí. Luego me lo como.
También estaba delirando.
“Solo necesito broncearme. Con eso voy a estar bien.
Solo necesito broncearme”.
La lógica tenía sentido. Soy mediterráneo.
Me voy a ver guapo. Como una galletita de osito con canela.
Sí, gracias.
Así que lo intenté. Me fui de vacaciones,
pasé una semana en Grecia, volví y me miré al espejo.
Tenía razón. Me veía irresistible.
De frente. Pero de perfil, tenía los costados completamente blancos.
Estoy demasiado gordo para broncearme solo de frente y de espalda.
Tengo que hacerlo de frente, de lado, de espalda y luego del otro lado.
Es una molestia.
Mi forma de broncearme parece la de un pollo rostizado.
Muy bien, hay que dorarlo parejo.
En esas mismas vacaciones, quería relajarme un poco,
me hice un masaje y, cuando la masajista empezó con mi cuello,
me abrió el pliegue del cuello como si fueran nalgas, y eso…
Eso cuesta olvidarlo, sinceramente.
Uno no quiere que le abran los pliegues del cuello de par en par, pero…
¿Qué se le va a hacer? Me pasó.
La adicción a la comida es dura, pero es la adicción más adorable.
Las demás adicciones se vuelven muy oscuras muy rápido.
La adicción a la comida es
como un padre rudo de 40 años con tres hijos diciendo:
“Me encantan los bocadillos.
Tanto, que quizá falte a la boda de mi hijo”.
Y tiene razón, amigo. Así de buenos son los bocadillos.
Lo sé. En algunos restaurantes chinos ya me han prohibido pedir ciertas cosas.
¿Entienden? Pido algo y el mesero me dice: “No”.
Es increíble. ¿Saben qué tan terrible tiene que ser un pedido
para que un inmigrante con un negocio de márgenes mínimos
diga: “Éticamente, no puedo hacerte esto. Es…
Demasiados tipos de fideos fritos para una sola persona”?
Es difícil. Cuando intento de verdad formar buenos hábitos,
mi cerebro ya está programado.
Siempre voy a pensar como gordo.
Camino a una reunión, pasé junto a una mujer
que le ofrecía las sobras a un indigente.
El indigente no las quiso y cada fibra de mi ser quería gritar:
“¿Me las puedo quedar yo?”
Yo ya estaba lleno. Ya había desayunado, pero aun así:
“¿Qué hay en esa caja?
Necesito saberlo. ¿Es dulce o salado?”
Pensé en eso durante un mes.
Me pasa igual manejando. Voy conduciendo y veo un anuncio.
Un anuncio de PETA, con un cerdo al lado de un perro.
Dice: “Te comes a uno, pero al otro no”.
Y yo: “Vamos, PETA. No…
No me tienten a comer perro, ¿sí? Porque…
No quiero hacerlo, pero podría demostrarles que sí puedo si hace falta, ¿entienden?”
Convertimos lobos en pugs. ¿Creen que un perro wagyu es imposible?
Podemos hacerlo, y rápido.
Denme seis meses. Pónganlo en manos del que inventó los Doritos Locos Tacos.
Bajar de peso y además comprar ingredientes frescos es difícil.
La calidad muchas veces es pésima.
¿Saben qué siempre está bueno? Un Twix. Cada Twix que he comido
ha sido bueno y sabe exactamente igual.
Una vez comí un arándano buenísimo en 2008.
Desde entonces, sigo buscando ese mismo sabor.
Hay una empresa que empezó a cobrar más por la fruta dulce.
Se llama Driscoll’s.
Tienen una línea llamada Sweetest Batch.
Es como si dijeran: “Oye, paga tres dólares más y estos sí saben buenos”. Y yo: “¿Qué?
¡Todos deberían saber buenos, cabrones!”
Alguien debería dispararle al CEO de Driscoll’s como hizo Mangione.
Así es. Sí.
Así es.
Las dos cosas son igual de importantes:
la crueldad del sistema de salud estadounidense
y el hecho de que ahora mi postre sea de mala calidad.
No, pero fue impresionante cuando mataron a ese tipo. Tengo que admitirlo.
Sí, fue impresionante.
Sé que no podemos andar disparándole a la gente, pero admítanlo:
fue el mejor intento de Estados Unidos por conseguir atención médica universal.
Durante dos semanas después de eso, las aseguradoras no rechazaban nada.
De repente decían: “Sí. Quimioterapia para todos.
¿Tu papá quiere implantes de pecho? Adelante. Pero dejen de dispararnos, ¿sí?”
Hasta el trabajo del tipo que murió
era ser director ejecutivo de una empresa de salud.
Es como:
“¿Deberíamos salvar a la mayor cantidad posible de enfermos
o mejor me compro un yate?”
Ese trabajo ni debería existir. Debería darles vergüenza.
No puedes… En serio, no puedes… Es verdad.
La atención médica no debería… Muy bien, saquen a ese tipo.
¿Quién carajos es ese? Cállate.
Tienes que salir. No grites durante la grabación, idiota.
Ya ni sé qué estaba diciendo.
Se lo dejé pasar una vez.
Gritó una vez y a nadie le importó.
Muy bien.
No hace falta matarlo. No tiene que…
Pero sí tiene que salir.
Muy bien. Ya está. Eso estuvo muy gracioso.
Bien, ¿por dónde íbamos?
Es una locura que no tengamos atención médica universal.
Sinceramente, creo que es porque no hacemos suficientes disturbios.
Ya saben, ¿no?
Nunca.
Nos encanta burlarnos de los franceses porque son gays o algo así.
Es normal. Es una crítica bastante razonable,
pero ¿qué pasa cuando se meten con los derechos de los franceses?
Sale una noticia como: “El Parlamento francés vota
para reducir las vacaciones pagadas de cinco meses al año
a cuatro meses al año”.
Esa misma tarde ya están secuestrando al hijo del primer ministro. No hay…
No le escriben cartas a sus congresistas.
Meten una bomba molotov en una baguette y…
simplemente la lanzan.
Aquí, tipos con camionetas levantadas y armas dicen: “No te metas conmigo”.
Mientras tanto, un chico bisexual de 19 años en París
de verdad lo está haciendo ahora mismo.
Solo para recordárselo, amigos.
Nos está ganando un tipo con los pantalones caídos que toma PrEP.
Piénsenlo, amigos. Eso es todo.
Las cosas en Estados Unidos están bastante raras ahora. Todo está medio jodido.
¿Saben? Nuestra economía es falsa.
Ya no fabricamos nada.
Cada multimillonario intenta convencerte de que la IA es la solución.
¿En serio? ¿La tecnología que hace cosas como:
“¿Y si Bob Esponja fuera búlgaro?”
“¡Que te jodan, Calamardo!
El clarinete es un instrumento gitano”.
Tres lagos de Montana se secaron solo por eso.
“¡Señor Cangrejo, usted es judío!” Eso…
Ahí se fue otro manantial de agua dulce.
Inventamos Google pero que te dice que eres guapo,
y lo venden como un gran avance tecnológico.
“No, Michael, tú no hiciste nada malo. Tu exesposa es la idiota.
No debería haber abrazado a su jefe negro.
¿Quieres rayarle su Nissan Murano? Yo te apoyo”.
La única forma de hacerse rico en Estados Unidos es robando o envenenando a la gente.
Como con los cigarrillos.
Comparados con otros países, íbamos bastante bien con el tabaquismo,
hasta que descubrimos que los cigarrillos electrónicos no estaban regulados.
Entonces empezaron a hacerlos con sabores como Mountain Dew,
y ahora un niño de secundaria tiene más nicotina en el cuerpo que un soldado de la Segunda Guerra Mundial.
Lo mismo con las apuestas. Puedes apostar en todas partes, y eso apesta, amigo.
Lo digo como apostador. Lo arruinaron.
No había nada mejor que tomarte una dosis de 40 mg y luego…
Mierda, mierda, mierda… sí, sí.
Mierda… sí.
Ese cerdito casi tenía la canasta llena de monedas.
Podía hacer eso durante horas.
Pero antes tenías que esforzarte para apostar.
Tenías que manejar hasta un lugar raro a cuatro horas de tu casa
y pensar de verdad en el dinero que estabas a punto de perder.
Y también reflexionar sobre lo que les hicimos a los pueblos indígenas, así que…
también era una lección de historia.
Ahora puedes estar cagando y pensar: “Mierda, tenemos que vender la casa.
Carajo, pensé que Pakistán iba a ganar el Mundial de Críquet este año”.
Le quitaron al apostador la máxima emoción que puede esperar.
Seguro ganar una apuesta en el celular se siente bien,
pero no puede sentirse tan bien como: “La mafia no va a matarme”.
¿Se imaginan ese alivio?
Los Bengals no anotan y tú caes de rodillas.
“¡Voy a vivir, cariño! ¡Dios mío!
A partir de ahora todo va a cambiar.
Voy a sacar mi licencia de agente inmobiliario como te prometí”.
Esa sensación no existe en una app.
Sabes que algo anda mal cuando después de cada anuncio,
por ley tienen que poner otro anuncio cortito
para admitir que todo lo anterior era mentira.
Todos son iguales: “¡Juega en las tragamonedas y apuesta en las mesas!
¡Vas a ganar un millón de dólares y conseguir chicas!”
Y después: “Obviamente nada de eso va a pasar. ¿Eres idiota?
Las apuestas no funcionan así. Nosotros ganamos. Tú nunca vas a ganar, imbécil.
Llama a este número si quieres suicidarte.
Y no digas que te dimos nosotros el número”.
Sí.
Estados Unidos ahora parece una liquidación total,
donde los más ricos, ese 0,1%,
intentan exprimirle hasta el último centavo a todos los demás.
Y nadie está a salvo.
También vienen por la comunidad de cuerpos grandes.
Nos están robando el dinero de maneras muy creativas.
Hasta hacen que nuestras medicinas sepan mejor, y yo sé lo que están tramando.
¿Por qué existe Pepto-Bismol sabor limonada de fresa? ¿Por qué?
¿Por qué hay TUMS sabor frutas tropicales? Saben que yo los veo como dulces.
Para mi cerebro son como Skittles gigantes.
Es una locura.
Sinceramente, yo no estaba preparado para vivir como un adulto gordo.
Yo veía comedias de situación.
Pensé que mi vida iba a ser como King of Queens.
Pensé que podía ser muy gordo y muy tonto,
pero aun así tener una esposa increíblemente hermosa.
Y al lado de tu casa vive tu mejor amigo de otra etnia.
Mi vida no se parece en nada a eso.
¿Dónde está el episodio en el que Doug tiene apnea del sueño?
¿Dónde está ese episodio?
¿Dónde está el episodio de “Doug casi muere 80 veces mientras duerme todas las noches”?
Tal vez el episodio donde su reflujo ácido empeora hasta causarle disfunción eréctil.
¿Alguna vez han comido albóndigas súper picantes y luego no pueden tener una erección? Porque…
A mí sí me pasó. Ojalá Doug Heffernan me hubiera advertido.
A los gordos no se nos respeta en la sociedad. Esa es la realidad.
Si te gustan los gordos, te gustarían todavía más si fueran delgados.
Así funciona tu cerebro.
Nos premian por bajar de peso, incluso de manera exagerada.
Bajas 10 kilos y la gente actúa como si te hubieras curado de cáncer.
La prueba de esta teoría es la carrera de Jared Fogle.
No se emocionen todavía, ¿sí?
Primero concentrémonos en su carrera, por favor.
¿Sí?
Se hizo famoso como portavoz porque era extremadamente gordo,
y después se convirtió en un tipo normal solo un poco gordo.
Eso fue todo.
Y nosotros lo hicimos famoso. Ni siquiera estaba musculoso.
No tenía ningún otro talento. No sabía cantar ni bailar.
Tenía cero carisma.
Cuando descubrieron que era pedófilo, nadie se sorprendió. Nadie…
Ni una sola persona. Todos dijeron: “Mierda, con razón”.
Esos eran los ojos fríos de un depredador
vendiéndome un Sweet Onion Chicken Teriyaki.
Seguro Jared Fogle alguna vez pensó: “Mierda. Nadie me toma en serio.
Nadie me respeta. Tengo que cambiar lo peor de mí.
Bueno, solo tengo dos opciones”.
¿Y decidió seguir gordo? ¿En serio?
¿Ser gordo ni siquiera puede ganarle a ser pedófilo?
Lo saben porque no existe una isla secreta y genial para gordos
donde estemos asando costillas.
No habría esclavas sexuales allí.
Ni siquiera habría mujeres. Esa isla solo estaría llena
de viejos buena onda con zapatos ortopédicos
encendiendo la parrilla.
Habría un montón de parrillas Big Green Egg por todas partes.
Bueno, habría algunas mujeres: lesbianas vestidas exactamente como nosotros.
Son nuestras mejores amigas para hacer carne a la parrilla.
Pero no existe una isla Fatstein. No existen los archivos Fieri.
Los archivos Fieri serían 10.000 páginas censuradas de recetas de paleta de cerdo.
Sí. No existe nada así. En el gimnasio pasa lo mismo.
Tengo amigos gordos a quienes molestaban ahí.
A mí me pasó exactamente lo contrario.
Me apoyaban tanto que terminaban hiriendo mis sentimientos.
Una mujer se me acercó mientras estaba en la elíptica y me dijo…
“¡Sigue así!”
¡Ni siquiera te conozco, señora!
Deja de sentirte inspirada por mí.
Mis piernas funcionan perfectamente. Solo como demasiados Pizza Rolls de Totino’s.
No le pongas mi nombre a una carrera de 5 km.
Sí. La gran noticia ahora mismo en la comunidad de los gordos
son los nuevos medicamentos, como los GLP-1.
Ozempic y todo eso. Yo he probado varios.
Estoy usando Zepbound.
Sí. ¿En serio? ¿Ustedes también usan Zepbound?
Bien. Yo también. Miren, funciona,
pero yo estoy obligando a este medicamento a trabajar horas extra, créanme.
Cada partido se va a tiempo extra, cada serie llega al séptimo juego, pero…
Después, Zepbound es muy respetuoso en la conferencia de prensa.
Solo dice: “Ese tipo nunca se rinde. Es lo único que puedo decir.
Lo vi comerse un bote entero de helado durante las tres horas entre episodios de diarrea.
Fue increíble.
Es uno de los rivales más duros que he enfrentado”.
No vas a poder conmigo, medicamento.
Mierda.
Pero sí funciona, lentamente, al menos en mi caso.
Mis amigos se preocupan. “Seguro investigaste bien esos medicamentos”.
Y yo: “Claro que sí…
No, para nada investigué esos medicamentos”.
Así no es como yo consumo drogas. Yo me las tomo
y veo qué pasa.
No voy a hacer preguntas si existe la posibilidad de que me salven la vida.
Seguro voy a estar bien. No puede ser peor que el óxido nitroso y la salvia.
Pero estos medicamentos sí tienen efectos secundarios.
Aunque si llevas mucho tiempo gordo, ya estás preparado,
porque los principales efectos secundarios son náuseas y diarrea. Y yo: “¿Eso es todo?”
Carajo, no me respetas, amigo.
¿Náuseas y diarrea?
Tengo náuseas y diarrea todos los días desde que tenía 11 años.
Los efectos de estos medicamentos no son peores que lo que yo me hacía a mí mismo.
¿Ozempic es peor que 40 dólares de Taco Bell
y un batido de otro restaurante distinto?
No lo creo.
Sí, ¿lo han probado? ¿Alguna vez jugaron a la ruleta de Uber Eats?
La clave es que no lleguen al mismo tiempo.
No quiero pasar vergüenza frente a dos inmigrantes en bicicleta.
No quiero ser la razón por la que dos guatemaltecos se miren y se rían.
“Parece que mi compañero de piso también pidió algo.
Yo se lo llevo. Gracias”.
Hasta la forma de tomarlo es una locura.
Te dan,
a ti, una persona sin ninguna formación médica, una jeringa,
y te clavas una aguja en la barriga una vez por semana.
Se siente demasiado obvio, ¿no?
Es como si nos obligaran a hacer penitencia.
Un médico te dice: “¿Quieres verte bonito?
¡Demuéstralo, cerdo! ¡Clávate eso en la barriga!”
“Está bien, doctor. Yo solo quiero verme bonito como usted”.
¿No podían hacer una pastilla? Todo viene en pastillas,
pero con esto tengo que apuñalarme a mí mismo.
¿Y guardarlo en el refrigerador? ¿Desde cuándo la medicina va en el refrigerador?
¿Para que dejes de ser gordo te obligan a mirar tus snacks una última vez?
Es muy grosero, amigo.
Por suerte ya no me avergüenzo tanto de mi peso.
Cuando era niño y adolescente, me daba muchísima vergüenza.
A los 19 pensaba que no podías salir con nadie si eras gordo,
lo cual es absurdo. A algunas personas les gusta.
Ese es el tipo de persona que les atrae. Les gustan los gordos.
Sí, genial.
Quédate después del show. Puede que te necesitemos.
Puede que te necesitemos para este especial.
Pero yo también soy uno de ellos. Me encantan las mujeres grandes.
Sinceramente, no he salido con muchas,
pero no es por falta de atracción.
No. Esperen.
Es un problema de geometría,
porque mi pene no es lo bastante largo para atravesar dos barrigas.
Ese es el problema.
Me pareces sexy. Yo soy el que tiene limitaciones.
Para poder satisfacerla,
tendrían que bajarme del techo al estilo Mission: Impossible.
Mi pene tendría que quedar a 90 grados exactos.
Sin desperdiciar ni un milímetro de longitud.
Necesitaría un sistema de palancas, poleas y a mis tres amigos más fuertes.
Amigos, despacio.
Amigo. En serio. Tranquilo.
Detente.
¡No!
Perdón.
Bueno, nos vemos.
Y yo vuelvo a subir al techo.
Irónicamente, soy un bebé de probeta. Esta es la obra maestra de la ciencia.
La están viendo.
¿Hay algún otro bebé de probeta aquí?
Sí, allá arriba. ¿Tus padres quedaron satisfechos con su inversión?
—Más o menos. —Bueno, claramente no.
¿Y lo contrario? ¿Hay algún hijo accidental aquí?
¿Sí?
—¿Estás seguro? ¿Te lo dijeron? —Todavía estaban en la secundaria.
¿En la secundaria? Bueno, esperemos que los dos, ¿no? Bien.
Perfecto. Entonces podemos seguir hablando de esto sin meternos en problemas legales.
¿Ellos te lo contaron o tú lo dedujiste?
Yo lo deduje.
Sí. Cada vez que se despertaban era como: “¡Mierda!
Bueno, supongo que hoy tenemos que volver a la escuela”.
Mi hermano está por aquí.
Eso demuestra lo unida que es tu familia: ni siquiera están sentados juntos.
Sí, vi en Instagram que iba a venir.
No sé. No somos muy cercanos.
—¿Mismos padres? —Sí.
—Bien. Nada mal. —Tengo otros cinco hermanos.
¿Cinco hermanos más? ¿Por parte de tu papá?
—De los dos. —¿De los dos? Excelente.
Tu mamá dijo: “Las mujeres también podemos abandonar a nuestros hijos”.
Bueno, ahora me siento superior a ti. Perdón.
Y a todos ustedes también, cabrones.
Los que no son bebés de probeta me dan asco.
Piensen en cómo comenzó su existencia.
Nada más su papá…
con la barriga llena de Miller High Life agitándose.
Y de ahí salieron ustedes.
Yo soy distinto. Cuatro científicos se reunieron frente a un microscopio,
uniendo cuidadosamente material genético.
Por fin terminaron mi embrión y dijeron: “Dios mío, es perfecto”.
Lo logramos otra vez.
Ahí estaba una versión diminuta de mí flotando dentro de un tanque.
Con una pequeña máscara de Bane.
El arma Alfa Omega ha sido activada.
No, en realidad es una mierda. Solo te dan el ADN de tu propia familia. ¿Sabían?
¿Qué carajos?
¡Métanle también ADN bueno, amigos!
Me hicieron en un laboratorio. ¿Por qué solo mido 1,70?
Debería tener abdominales y poder hacer clavadas.
Vengo de una familia que debió haberse divorciado.
Mis padres siguieron juntos por los hijos, como si eso alguna vez hubiera funcionado.
Como: “Qué bueno que siguieron juntos, así yo podía ver a papá romper la mesa de centro.
Esto es muchísimo mejor que tener dos Navidades”.
Las cenas familiares eran más tensas que There Will Be Blood,
pero al menos no recibía una Sega y una Nintendo.
¿Qué habría pasado si se divorciaban?
Tal vez habría tenido un padrastro estadounidense enormemente gordo.
Un tipo llamado Roy que me abrazara con cariño y creyera en mí.
Sé que mi papá habría tenido una serie de novias baratas.
Mujeres llamadas Oksana con los pechos a punto de salirse.
Algo hermoso con lo que masturbarme a esa edad.
Tal vez una hermanastra gorda, escuchando Linkin Park y cortándose.
Que me hiciera una paja en Acción de Gracias. Y luego jamás volveríamos a hablar del tema.
La experiencia clásica estadounidense, pero…
Mi familia no me quería lo suficiente para darme eso.
Muchos problemas mentales sin diagnosticar y muchas peleas,
poco diálogo y muchos puñetazos a la pared.
A los padres inmigrantes les gusta presentarse como hombres muy duros.
Pero en muchos sentidos son increíblemente sensibles.
Porque un padre inmigrante es alguien que pasó de vivir con su mamá
directamente a vivir con su esposa. No hubo vida real entre una cosa y la otra.
Es un hombre que piensa: “Perfecto, una mamá con la que puedo acostarme. Qué práctico”.
Ese tipo de hombre no va a ser precisamente el más maduro emocionalmente.
Cuando mi papá no conseguía lo que quería, actuaba como un adolescente emocional.
Decía: “Tal vez ustedes serían más felices si yo nunca hubiera nacido”.
Vamos, papá, tú eres mi modelo masculino.
Por cosas así terminé buscando una carrera en las artes.
¿Alguna vez tuvieron que pausar Yoshi's Island para convencer a su papá de que no se suicidara?
Sí, papá, eso suena muy duro. No sé.
Tal vez podrías… ¡Yoshi! …ir a terapia o…
Quizá visitar a… ¡Yoshi! …algún familiar.
Él está bien. Lo quiero. Ahora mismo no hablamos, pero lo arreglaremos.
Mi familia está pasando por una etapa de transición.
Mi primo acaba de aprender una lección importante:
si eres demasiado sincero con tu abuela,
tienes que repetirlo cada vez que la ves.
Sí.
La memoria de mi abuela ya está muy deteriorada.
Tiene 94 años y se quiere morir desesperadamente.
Sigue pidiendo que la mandemos a Grecia para morir sola,
pero no vamos a hacerlo.
Los pasajes de avión están bastante caros ahora mismo, pero…
Entiendo por qué lo quiere. Tiene demencia.
Ya casi no puede moverse. Nunca va a despertarse sintiéndose…
“¡Genial!” ¿Saben? Eso…
Eso ya no va a volver a pasar.
Está como en una fase de Mortal Kombat.
Vive como si…
estuviera en la parte de “acábalo”.
Fatality: resbalarse en la bañera.
Si eres viejo y quieres suicidarte, deberían dejarte. ¿A quién le importa?
Sí.
Y deberías poder hacerlo de una forma divertida.
Vengarte antes de morir.
¿Tu abuelo inventó algo increíble,
pero su jefe le robó la patente y se hizo rico con la idea?
Amarren al abuelo a un cohete y láncenlo directo a la casa de ese tipo.
Tal vez odias a tu hijo porque te metió en un asilo.
La próxima vez que te visite, dile: “Creo que aquí están intentando matarme”.
Él dirá: “Qué absurdo. Nadie está haciendo eso”.
Se va. Tú te suicidas, ¿verdad?
Y él pasa el resto de su vida tratando de resolver un caso viejo que nunca existió.
Eso sí sería una lección.
Tal vez eres un anciano con problemas cardíacos. No puedes tomar medicamentos para la erección,
pero quieres morirte intentándolo.
Mi consejo: tómate un montón
y contrata a dos de las mejores trabajadoras sexuales.
Reúnete con ellas y di: “La que consiga hacerme venir más veces
se queda con toda mi herencia”.
Termina tu vida con un servicio de primera.
Pero tiene que ser oficial. Hagámoslo como una partida de ajedrez…
¿Entienden?
¿Entienden?
Lengua en los testículos: cuatro.
¡Dios mío!
Sí, acabamos de inventar un programa de concursos japonés.
Es triste ver a mi abuela acercarse al final de su vida.
Es triste.
Tiene algo de demencia, pero todavía no ha empezado a mostrarse racista.
Eso es una ventaja.
Muchos abuelos con demencia empiezan a hablar como si estuviéramos en los años 30.
Me parece raro ver a gente muy mayor preocupada por la política.
¿De verdad quieres pasar lo que te queda de vida preocupándote por la cancel culture?
El abuelo de un amigo habla conmigo porque sabe que soy comediante.
Siempre me dice: “Ya no se puede decir nada.
Lo odio. Yo tampoco soy libre”.
Y yo pienso: tú no vas a ningún lado.
Puedes decir lo que quieras desde ese sillón reclinable roto.
Nadie te va a quitar la comida instantánea.
Pero mucha gente de mi generación está desesperada por decir insultos raciales.
Para algunos, parece haberse convertido en una causa de derechos civiles.
Es completamente estúpido.
Porque si te dejan decir esa palabra, deja de tener gracia.
¿Entienden? No es divertido si está permitido, raritos.
Tiene que sentirse un poco prohibido.
Pero tampoco puedes permitirlo en una sociedad civilizada,
así que necesitamos un punto medio. Creo que lo encontré.
Yo no soy fanático de las armas. No deberían estar disponibles sin límites.
Puede haber accidentes. La gente puede salir herida.
No quiero armas en mi casa. Sé cómo terminaría eso.
Sé quién terminaría baleado en mi casa.
Y no sería un intruso, pero…
Aun yo puedo admitir que disparar a veces es divertido.
De vez en cuando quieres apretar el gatillo
y fingir que eres John Wick.
Por eso existen los campos de tiro. Es seguro. Nadie sale herido. Perfecto.
Con la misma lógica, ¿por qué no existe un campo de insultos?
En algún lugar del bosque.
Te pones unas orejeras gruesas y lo sueltas todo.
No tendría nada de malo, ¿no?
Ahí es donde lo haces. No en la fiesta de la empresa.
No durante un almuerzo con los amigos de tu esposa.
En el bosque.
Y claro que habría una verificación de antecedentes.
Si te pusiste demasiado triste por Charlie Kirk, no puedes entrar.
Puedes estar triste. No está prohibido,
pero solo te permitimos dos publicaciones. No te pases.
Todavía quedan algunos campos de insultos en nuestra sociedad.
Ciertas casas junto al lago, ¿verdad?
Clubes exclusivos, por supuesto.
La sala de descanso de la policía. Sí, muchísimo.
Los policías hacen cosas raras. No sé si se han dado cuenta.
Esto es lo raro de los policías, lo que me parece más interesante.
¿Por qué su atención al cliente es tan pésima?
¿Por qué son tan agresivos y exigen tanto respeto?
Todos los policías hablan contigo como si acabaras de acostarte con su novia.
Ningún otro empleado municipal puede comportarse así.
El recolector de basura no puede decir: “Tienes que llamarme ‘señor’
si quieres que me lleve este reciclaje”.
Aunque podría. Su trabajo es más pesado.
Él no puede estacionar el camión donde quiera ni recibe descuentos en restaurantes.
A los policías les encanta eso, estacionar donde se les da la gana.
Actúan como… ¿Tienen un amigo que trabaje en comida rápida?
Te dice: “Esto apesta,
pero cuando mi jefe no mira, me llevo una hamburguesa y unas papas.
Es normal. Trabajo en una hamburguesería”.
Los policías también, pero con su trabajo es como: “Esto apesta,
pero cuando mi jefe no mira,
manejo borracho y golpeo a mi esposa.
Trabajo en la tienda del crimen.
Debería poder cometer algún delito menor. ¿Qué carajos…?
¿Crees que hago esto para ayudar a la gente? Qué ingenuo eres”.
Pero ahora todo es todavía más ridículo
porque ICE está haciendo que la actitud de la policía parezca razonable.
En Minneapolis, después de que ICE mató a alguien, la Policía de Minneapolis salió a decir:
“Amigos, esta vez no fuimos nosotros.
¿ICE? ¿En serio?
¿Dos veces? ¿Dos blancos a plena luz del día? ¿De verdad?
¿Qué pasa, es tu cumpleaños? ¿Me perdí algo?”
Trump está creando empleos para tipos
que alguna vez le lanzaron una lata de Monster a la cabeza de su mamá.
¿Te envenenaste con pintura con plomo y alguna vez rompiste una Xbox 360?
Buenas noticias: ICE está contratando.
“¿Ves a esa niña hondureña? Te disparó desde lejos en Halo.”
“Entendido, jefe. Lo que usted diga.
No me importa que seas pedófilo mientras yo pueda ser racista”.
Ya. Eso es demasiado. Basta.
Sé que todos seguimos emocionados después de echar al tipo de antes, pero…
No se pongan a pensar: “Soy una buena persona”.
Los policías también terminan lidiando con situaciones muy jodidas.
No entiendo por qué la policía tiene que encargarse de los indigentes. Es raro.
Eso es un problema de salud mental.
Quiero decir, la gente con problemas mentales y la gente agresiva no son una buena combinación.
No llames a la policía porque alguien está cagando en un Panera Bread.
Ese es trabajo para el hombre más dulce que hayas conocido en tu vida.
Trabajo para un tipo que está en una relación poliamorosa.
Que se lleva increíblemente bien con Jeffrey, el novio de su esposa.
Él es quien debería tratar con los indigentes,
no alguien con daño cerebral por lesiones jugando fútbol americano.
Demasiadas cosas son ilegales.
La policía termina ocupándose de un montón de tonterías sin importancia.
Nuestras leyes sobre drogas son completamente estúpidas. ¿Por qué es ilegal el trabajo sexual?
Enseña las tetas, cómprate una máquina de pinball. Ese es el sueño americano.
Sí, en otros países funciona, ¿no?
En Europa existe el trabajo sexual legal.
Una vez fui a Ámsterdam con unos amigos y dije:
“Oigan, muchachos.
¿Qué tal si vamos al Barrio Rojo?”
Ellos dijeron: “No nos interesa tanto”.
Y yo: “Sí, pero quizá debería interesarnos”.
Dijeron: “Podemos pasar por ahí camino a cenar”.
Y yo: “¡Perfecto! Pasamos por ahí camino a cenar. Excelente”.
Y después saqué 900 dólares del cajero tras esa conversación.
Mi estrategia… Mi plan era simplemente fingir que me dejaba llevar por el momento.
Pasear por ahí y decir: “Guau, esto es…
Guau, qué hermosa arquitectura.
Oigan, ¿qué es esto? ¿Puedo pagarle a dos mujeres para que me hagan sexo oral? ¿Qué?”
Llegué allí. No sé si alguna vez han estado en un Barrio Rojo lleno de gente.
Yo no lo llamaría romántico.
Un Barrio Rojo abarrotado
se parece a la sección de comentarios de Instagram hecha realidad.
Hay un grupo de hombres indios y de Europa del Este diciendo:
“Vagina, dinero, necesito sexo. Por favor, dinero, vagina.
Vagina por dinero, yo tengo dinero. Por favor, cariño”.
Y tú simplemente tienes que hacer fila.
Te sientas ahí pensando…
“Ojalá se la cojan rápido”.
¿Para que yo pueda acostarme con ella enseguida? Es una locura, amigo.
A mí ni siquiera me gusta cuando el asiento del inodoro todavía está caliente.
No estoy en contra. Si conocen un Barrio Rojo tranquilo, avísenme.
En general, apoyo a las trabajadoras sexuales.
Siento que a las prostitutas las han difamado demasiado.
Tienes algo hermoso y lo compartes con mucha gente.
Seguro eso es exactamente lo que el señor Rogers nos enseñó.
Esta mujer suena como una vecina excelente.
Tampoco entiendo la obsesión con el número de parejas sexuales.
Los hombres se obsesionan muchísimo con cuántas personas has tenido sexo.
Como: “Si quieres estar conmigo, no puedes haber estado con más de cinco”.
¿En serio? ¿Tú quieres ir a un restaurante
donde te sirvan la tercera pizza que ese chef ha hecho en toda su vida?
¿Quieres un chef que diga: “¿Tres tazas de mozzarelly?
¡Por favor!”
Yo no. Yo necesito un chef que diga…
“Oye, ¿quién quiere focaccia?
Vamos, súbete a mi Vespa. Déjame chuparte el pene”.
Ese es el tipo de pizzero que necesito en mi vida.
Obviamente es una forma de vivir bastante estúpida. Lo sé.
He llevado una vida muy hedonista, guiada por el placer. Lo sé.
Estoy pensando en dejar todo eso y convertirme en un adulto de verdad.
Todo el mundo a mi alrededor ya tiene familia.
Es una locura… Siento que estoy lejísimos de eso.
Pero ahora entiendo el atractivo de ser padrastro.
Alguien está criando a mi familia ahora mismo.
No veo la hora de conocerlos. Va a ser increíble.
Aparecer dentro de ocho años, comprarle una bicicleta, no ser un criminal.
Ya soy el mejor hombre que ha tenido en su vida. Sí, me interesa.
No hay mejor forma de humillar a un hombre que criar al hijo de otro.
Ahora tu hijo solo va a conocer mis costumbres y tú no puedes hacer nada.
Perdón.
Sé que el 40 % de mis fans son hombres que ya no tienen acceso a sus hijos.
Pero esa perra volverá arrastrándose cualquier día de estos, amigo. No…
En cuanto las criptomonedas se disparen, esa perra volverá.
Mi hermano me impuso una pequeña responsabilidad.
Tuvo un hijo, así que este año me convertí en tío. Bastante genial. Sí.
Quiero mucho a ese niño. Es adorable. Un gordito. Es lo máximo.
Es el único miembro de la familia con el que todos están de acuerdo.
Nos reunimos de vez en cuando solo para adorar a este bebé.
“Eres el niño más guapo e inteligente que he visto en mi vida.
¿Entiendes?”
“¡Carajo, este niño es guapísimo! ¡Dios mío!
Y es inteligente. Mamá, cuéntales lo que me dijiste hace rato”.
“Hace un rato lo vi y estaba mirando la leche”.
“¡Carajo, este niño mira la leche increíblemente bien!”
Siempre me burlaba de la gente que exageraba con sus bebés,
pero ahora soy exactamente igual.
En el acuario, llamó “perro” a un pez.
Y yo: “Sí, es un perro, amigo. Muy bien.
Ladra, mantarraya. Estás haciendo quedar mal a mi sobrino”.
Cuando veo a un bebé de su edad, pienso: “Él podría darle una paliza.
Ese niño es débilísimo”.
También le tengo envidia a su vida.
Ser bebé es increíble.
Todas las personas que conoces quieren desesperadamente ser tus amigas.
Te tratan como a un sultán.
Te llevan regalos e intentan llamar tu atención.
Y tú puedes reaccionar como te dé la gana.
Como: “Te compré un Elmo”.
Y él: “¿Elmo? Yo soy fanático de Big Bird, imbécil.
Mamá, ¿quién es este idiota mal vestido que me trajo el juguete equivocado?”
Pero aun así le dan todo.
¿Solo tienes que gritar? Imagina que tuviste un día terrible.
Estás viajando, en el aeropuerto, sentado en el piso gritando,
y al rato una mujer grandota a la que amas con toda el alma
te levanta y te deja chuparle el pecho. Vamos.
Y miren el tamaño. Quiero decir…
Nada mal, admítanlo.
Pero me preocupa. Está creciendo en una época bastante rara.
Cuando yo crecía pensaba: “De ahora en adelante todo va a mejorar”.
No sé si él va a sentir lo mismo. Quién sabe. Ya veremos.
Están quitando muchas cosas que yo creía que iban a seguir ahí.
Muchas cosas básicas de derechos civiles.
Hay muchísima homofobia, y no me gusta
como miembro de la comunidad. La gente no lo sabe, pero es verdad.
Hombres heterosexuales cuya vida fue destruida por mujeres bisexuales.
Nosotros somos el signo “+”.
Somos el “+” de LGBTQ+.
Nosotros y las chicas heterosexuales que usan overoles.
Si ahora están siendo homofóbicos, si la cultura está algo homofóbica,
también está siendo muy transfóbica, cosa que tampoco entiendo.
Hay como 80 personas trans,
y la mitad del país quiere tratarlas mal.
Respeten lo que están intentando hacer: verse bien contra la voluntad de Dios.
Lo sé. Yo soy un bebé de probeta. Dios no quería que existiera. Que se joda, amigo.
Yo me colé.
Naces en el cuerpo de un hombre y terminas siendo una mujer sexy.
Eso es lo que debió contar Oppenheimer.
Esa sí es ciencia útil para mí.
En cuanto los hombres trans descubran cómo hacer crecer patillas de verdad,
yo me apunto enseguida. Miren esto.
Miren estas mejillas tan rojas.
Tengo mejillas de personaje secundario de Disney.
Mejillas de zapatero amable que ayuda a todos.
“Pasaron por aquí, Belle”.
Irónicamente, algunas de las personas más transfóbicas
son precisamente las que más necesitan la ciencia trans.
Por ejemplo, Ben Shapiro. ¿Lo conocen?
Es comentarista político.
Habla mucho de cosas transfóbicas y homofóbicas.
Pero tiene una de las voces más agudas y menos autoritarias
de todos los tiempos, ¿no?
No es un juicio moral, solo una observación.
Aunque estés de acuerdo con él, al oírlo de pronto te dan ganas de asaltarlo.
Tiene una voz que parece salir de un inodoro con la cabeza metida dentro.
“Ya verás cuando el decano se entere de esto.
Suéltenme”.
Con el tiempo, los hombres trans van a conseguir voces graves.
Ahora mismo muchos suenan como Steve-O, pero eso cambiará algún día.
Cuando lo logren, Ben podrá tener una voz grave.
J.K. Rowling, lo mismo. ¿La conocen? Ella escribió Harry Potter.
Lleva como 30 años siendo transfóbica en internet.
¿Saben que J.K. Rowling tiene la vagina destrozada? Ella…
Una vagina como la boca de un británico, como…
como un hooligan de fútbol.
Ahora mismo los científicos están fabricando vaginas estupendas con piel del escroto.
Podrían arreglarte la vagina, J.K.,
si no fueras tan idiota con todo este asunto.
Para que lo sepas. Sí.
Es una locura. Esto de verdad le está pudriendo el cerebro a la gente.
Se obsesionan con personas trans que no tienen nada que ver con sus vidas.
Tengo un amigo con el que coincido en muchas cosas,
y hace poco me dijo: “¿No te parece un poco raro?”
Y yo: “Sí, un poco raro”.
Cada generación es más rara que la anterior.
Tú no llevas un corte militar ni tomas leche con la cena.
Tu papá también piensa que eres gay. No sé qué decirte.
Así funciona esto. Todo se vuelve más gay.
Miren, no tienen que entenderlo todo.
Tengo 37 años. Ya sé suficiente. No quiero aprender más.
No sé qué significa ser no binario.
En mi cabeza es como un helado suave.
Tienes un sabor principal y otro sabor principal,
y luego una pequeña mezcla en el medio.
Como concepto, con eso me basta.
Yo te llamo como tú quieras.
Sea lo que seas, si me pareces sexy,
me acostaría contigo. ¿Entienden? Eso…
Gracias. Sí, eso…
Gracias. Así soy yo. Yo…
Tengo principios morales inquebrantables.
Algunas de las mejores mamadas que he recibido fueron de personas no binarias, así que…
No sé qué les enseñan en la escuela no binaria, pero sigan así.
Una vez estuve con una persona no binaria.
No quería usar lenguaje con género.
Pero creo que me pasé corrigiéndome.
Al final dije: “Oye, estuvo genial. Gracias por la vagina, amigo.
Excelente, campeón”.
Todo el mundo se queja.
Cosas que antes podías decir ahora no puedes, pero a veces pasa al revés.
A veces ahora sí te dejan.
Como en los años 90, cuando la cultura gay empezó a volverse más visible,
había cierto tipo de hombre heterosexual que quería hacerse el gracioso,
veía a una pareja gay y preguntaba: “Entonces, ¿quién es la mujer?”
En ese momento todos decían: “Oye, ninguno es la mujer.
¿Entiendes? Son dos adultos. Esa forma de pensar es muy homofóbica”.
Pero ahora todos mis amigos gays se identifican
como top o bottom,
y eso era exactamente lo que esos tipos preguntaban. Yo no…
No preguntaban: “¿Quién lava los platos?”
Preguntaban: “¿A quién le penetran el ano?” Eso era.
Sinceramente, creo que les debemos una disculpa.
Ahora esa información está en la biografía de Instagram.
Estas son las profundas reflexiones filosóficas
que me inspiró el nacimiento de mi sobrino.
Es verdad. Ahora pienso todo más profundamente.
El mundo, incluso mi propia vida.
Obviamente, tener un sobrino es increíble. Es genial. Es lo máximo.
Pero cuando tu hermano menor empieza una familia feliz,
te hace darte cuenta de lo desastre que eres tú.
Soy el hermano mayor del papá de este niño, pero estoy soltero y no tengo hijos.
Eso es el sello distintivo del tío desastre.
¿Saben? Acuérdense de su tío.
El tío que llega cinco horas tarde a cada reunión familiar
con un recipiente para llevar comida.
Agarra comida, se emborracha y se va manejando a casa.
“Vamos, niño, sopla aquí para que el tío Stav pueda arrancar su Mazda.
No quieres que el tío llegue tarde al trabajo, ¿verdad?”
Ese es el tipo de tío que voy a ser.
Mi hermano cambió toda su vida.
Cambió su horario de trabajo para poder estar con su hijo.
Reorganizó la casa, compró muebles para cada etapa del desarrollo del bebé.
El último mueble que yo compré fue un colchón
con la altura perfecta para tener sexo de pie.
Es difícil porque no ponen esa medida en internet.
No importa cuántos correos le mande a Wayfair.
Mi solución fue ir a IKEA con mi amigo más bajito.
Cada vez que veíamos una opción, decíamos: “Muy bien.
Súbete, pequeño. Vamos a probarlo”.
“No sé, todavía… todavía tengo que ponerme de puntillas”.
“No, ¿puede retirarse, señor?
Todavía estamos probando este. Gracias”.
“¿Qué? ¿Gay?
¿Cómo va a ser gay esto, idiota? ¡Es para vagina!
¿Puedes creer a este tipo, amigo?”
Sí, hacer eso con tu amigo en IKEA es comportamiento de tío desastre.
Pero está bien. Me di cuenta de que aun así puedes ser una influencia positiva
en su vida siendo un tío desastre.
Yo voy a ser su primera experiencia con la presión de grupo.
Le voy a comprar cerveza antes de que me la pida.
Él dirá: “No hace falta”. Y yo: “Debí imaginar
que eras un cobarde como tu papá”.
Va a ser divertido.
Burlarme de mi hermano usando a su hijo. Recién se me ocurrió.
Usar a mi querido sobrino como peón. Excelente, amigo.
Le compraré una guitarra eléctrica. “Disfruta los primeros nueve segundos
de ‘Sweet Child O’ Mine’ una y otra vez.
Esto es por haberme ganado en FIFA hace 20 años”.
Se pelean. Él ya es adolescente. Dice: “Que te jodan, papá.
Me voy a vivir con el tío Stav”.
Y yo lo recibo.
“Amigo, ven acá”.
Nos vamos a emborrachar muchísimo. Dormiremos en un beanbag.
Voy a compartir con él lo que, para entonces, supongo que será una estación de masturbación de Meta.
Un tubo lleno de líquido viscoso. Te pones un casco. Y luego…
“Catherine Zeta-Jones, Zorro.”
“Aumenta sus pechos un 40 %”.
“Hazla taiwanesa”.
“Hazme Antonio Banderas de Zorro.”
“Y hazla a ella Antonio Banderas también”.
La usa. Se divierte.
Y finalmente se despierta.
Dice: “¿Puedo ir a la escuela esta semana?”
Y yo: “No, la escuela apesta”.
Mientras estoy jugando con nunchakus. Yo…
Dice: “Papá, ¿puedes venir a buscarme?
El tío Stav se niega a cerrarse la bata”.
“Aléjate del dojo si no estás listo para entrenar, amigo”.
Los testículos balanceándose como un reloj antiguo.
Conocerlo fue quizá el mejor día de mi vida.
Uno de los momentos más especiales.
Acababa de salir del hospital. Tenía unos cuatro días de nacido.
Yo estaba en casa de mi hermano. Él le estaba cambiando el pañal.
Nos reíamos al ver su pene diminuto.
Fue entonces cuando entendí el amor incondicional.
En ese mismo momento pensé: “Ojalá su pene sea más grande que el mío”.
Nunca antes había deseado que otro hombre tuviera el pene más grande que yo.
Sí, me cambió. ¿Qué se le va a hacer?
Estoy un poco preocupado porque ahora mismo su pene es pequeño, pero sus testículos son enormes.
Me da miedo que haya heredado mi tipo de cuerpo,
pero le vamos a dar vitaminas, terapia de luz roja.
Va a estar bien.
Vamos a diseñar el pene de mi sobrino. No se preocupen.
Pero incluso sosteniéndolo, con apenas cuatro días de nacido,
a este recién nacido que amo más que a cualquier otro recién nacido,
solo me reafirmó aún más en mi postura sobre el aborto.
Mientras sostenía a este bebé, pensé: “Todavía no es una persona”.
Tiene cuatro días, no te mira a los ojos, no habla.
Le haces esto, dos segundos y listo. Eso no es…
Eso no es una persona.
Si una manta mal puesta puede matarte, no eres una persona.
Algún día me va a pedir consejos. Es raro pensarlo.
No va a saber lo desastre que fui hasta este momento.
Me verá como un viejo sabio.
¿Qué consejo podría darle
a él o a cualquiera más joven que yo?
En esencia, basta con ser una persona agradable.
Si haces eso, la gente te perdona muchísimas cosas.
En serio.
La prueba es cómo tratamos a Italia comparada con Alemania después de la Segunda Guerra Mundial,
porque estaban en el mismo equipo. La gente parece olvidarlo.
A uno se lo perdonamos porque tenía mejor personalidad.
Al final de la guerra, Alemania dijo:
“Lamentamos muchísimo
todo el dolor que causamos”.
Italia fue más como: “Uy.
Las cosas se salieron un poco de control, ¿no?
Vamos, ¿quién quiere limoncello? Tomen.
Vamos, súbete a mi Vespa. Déjame chuparte el pene”.
Eso es todo de mi parte, gente. Muchísimas gracias.
Son los mejores. Los quiero.
¡Oye, Stav!
¡Cómo te atreves a echarme de ese maldito show! ¡Estás acabado!
—¿Qué hiciste? —Atropellé a alguien y huí.
¡Atropellaste a alguien y huiste! ¡Excelente!
El delito más mezquino que existe.
Atropellar y huir.
Fui miembro de la Marina.
¿Tenías tantas opciones y elegiste la Marina?
Quería hacer algo especial.
Dios mío, pero elegiste unirte al ejército de Estados Unidos.
Salvé muchas vidas.
¿Salvaste vidas? ¿Puedes salvar esto?
¡Toma! ¡Todo! ¡Que se joda este tipo!
Corre.
Rápido. Sal de aquí, amigo. ¡Vamos!
Gracias. Me salvaste.
Subtítulos traducidos por Prayogi Anugrah Adi
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