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Original subtitles

(Música)

"Ahora nuestro boletín informativo.

La llegada del año 2000 puede acarrear más estragos

que el más temible de los virus cibernéticos.

Organismos, empresas e instituciones

pueden sufrir el llamado el efecto 2000

en sus partes informáticas."

Ya ha cerrado.

¿Eso es para la exposición?

Creí que ya lo habías empaquetado todo.

(JUAN PABLO) Es un encargo.

Quería dejarlo terminado antes de irme.

Sí, dígame.

Sí.

Ya, ya, pero no voy a estar.

Puedo comentárselo a mi tío.

Sí.

Sí, sí, mi tío Eloy.

Sí, él también es orfebre.

Ya, pero voy a tardar en volver

porque me voy a Nueva York.

Sí.

Vale, vale, gracias.

Ay, Juan Pablo.

Si el alumno supera al maestro, el éxito es del maestro.

(J) Es muy pesada.

Si te libras de ella, suerte para ti.

Voy a ver el partido al bar de Paula.

¿Te vienes? (J) No puedo. Debo acabar esto.

¿Pero tan urgente es?

(J) Perdóname, no te lo dije. Me voy mañana.

¿Cómo que mañana? ¿a Nueva York? (J) No, a Oneira.

Pero ya vuelo desde allí el domingo.

¿A Oneira? (J) Sí.

¿Y eso?

(J) Apareció un comprador para el piso de mis padres.

Debería habértelo contado, pero no me he dado la cabeza

con todo este lío.

No sé en qué momento he dicho que sí a la exposición.

Va a estar muy bien.

Nueva York siempre merece una visita.

Toda mi vida soñé con viajar. Venezuela, Argentina...

Y al final no hay quien me mueva de Barcelona.

¿Vas a parar en Vilasanta?

No has vuelto desde aquel verano, ¿no?

(J) No se me perdió nada allí, que yo sepa.

Es bonito. ¿Podría formar parte de la exposición?

(J) Podría.

Supongo que solo porque me repito como lajo.

Eso no se lo digas a tu galerista mejor.

(J) No se lo digo.

hablamos antes de que te vayas, ¿no?

(J) Sí, claro.

(Música)

(Claxon)

(Música)

Juanito, qué mayor. Estás desconocido.

Juan.

(J) ¡Hombre!

Toma, siento.

(J) ¿Cómo estáis? Bien.

(J) ¿Sí? Qué alegría verte.

No sabía que andabas aquí. ¿Dónde te quedas?

(J) Donde mis abuelos. Haré prácticas en el Heraldo.

¿Prácticas de qué? (J) De periodismo en el periódico.

Ha sido siempre un cotilla. -Sí, hombre.

Echamos una partida.

(J) ¡Oh!

(J) ¿Está abierto? ¡Voy!

¡Voy, voy!

¿Juan?

Madre mía. Qué mayor estás, chaval. Cómo has crecido.

¡José!

Bueno.

¿Sabes quién es este?

Aparte de mi nuevo ayudante, este es el hijo de Julio.

¿Te das cuenta? Y el sobrino de Eloy.

Sigue en Barcelona, ¿no?

Y este también, que está estudiando filosofía.

¿Cómo te quedas, eh, Fabi?

Lo de filósofo y abstemio como que no pega mucho, ¿no?

(J) Cerveza mejor. ¿Cerveza por qué?

Dame un paquete de rubio.

Enseguida. -Gracias, Fabián.

Y esa es Penélope.

Ahora ya nos conocemos todos.

(J) ¿Pero se llama así?

¿Se llama así? No, hombre, no.

Se llama Celia. Lo decía por la canción.

¿No te gusta ese rap? -Berto, Alberto.

¿Qué?

Tiene una historia de una novela.

Se ve que le dio plantón uno y se dio de chalar

porque mírala vestida como en una película.

Nada, venga, no seas malo.

Lo que pasa es que es modista y viste a la moda de fuera.

Seguramente tú habrás visto cosas más raras,

si estás en Barcelona.

Otro que tiene una novela es tu tío abuelo,

que desapareció en Cuba. ¿Cómo se llama?

Pablo. -Pablo Fernández, eso.

Según mi padre, se hizo espía de la Unión Soviética.

Deberías escribir un libro sobre eso.

(J) Mi abuela tiene papeles suyos en casa.

Los estuve revisando ayer. ¿Que quieres ser escritor?

Por aquí venía mucho don Ángel. Que en paz descanse.

(J) En realidad quiero ser profesor o periodista.

Mejor, hombre, mejor. Eso que te ahorras.

(Música)

Hola. ¿Qué te pongo?

(J) Un café y una caña de crema.

Muy bien, enseguida.

¿Necesitas algo?

Filósofo, nos vamos a la verbena del Carmen. ¿Te sumas?

Jiménez, lo del ovni es demasiado.

¿Que vienes, sí o no? (J) Sí, sí, sí, vamos.

Muy bien.

(Música)

¡Manolito!

¿Pero qué pasa?

(CELIA) Creo que conozco a tu padre.

¿Cómo se llama?

(J) Julio.

Julio. (J) Julio Saavedra.

Nos llaman Los molineros.

(C) ¿Cuántos años tienes? (J) 19.

(C) 19.

¿Y tu abuelo? ¿Cómo se llama?

(J) Se llama Juan, como yo.

Pero mi nombre completo es Juan Pablo.

(C) ¿Y de dónde era? (J) De aquí.

(C) ¿De aquí? ¿Seguro?

(J) Sí, de aquí, pero yo nací en Oneira.

(C) Te pareces mucho a alguien a quien conocí.

Pero mucho.

¿Has pedido? (C) No.

¿Y a qué esperas?

Ponnos un par de vinos, anda.

Manolito, tiene cuatro, uno de dos, uno de cinco,

y dos de tres.

(C) ¿Cuatro? Sí, pues cuatro.

No te imaginaba yo con niños, ¿sí?

(C) Ya.

(Música)

(Campanadas)

(J) Se me ha roto.

(C) Déjala en la silla.

(J) ¿Aquí?

(C) Juan Pablo dijiste que te llamabas, ¿verdad?

¿Puedo pedirte algo?

¿Te puedes levantar el niqui un momento?

Por favor.

¿Apendicitis?

(J) Sí.

¿Cómo sabías lo de la cicatriz?

(C) Es difícil de explicar.

Es como si te conociese desde hace mucho.

(J) ¿Como un "déjà vu"?

(C) No.

Es otra cosa.

Pero te conozco.

Alguien me recetó un poema una vez.

De niño te conocí entre mis sueños queridos.

Por eso cuando te vi, reconocí mi destino.

(J) Así que yo soy tu destino.

(C) Cuando era jovencita íbamos al cine a ver el lujo.

Aquellos pisos, los vestidos, los muebles.

Objetos con los que no podíamos ni soñar.

La Quinta Avenida, Rockefeller Center,

el Empire State, Midtown.

Ahora las películas ya no enseñan tanto lujo

ni sus vidas parecen tan distintas a la mía.

Los nombres de las calles de Nueva York me suenan a poesía.

(J) ¿Nunca pensaste en irte a vivir a Nueva York?

No sé por qué te ríes.

Encajarías mucho más allí que en Vilasanta.

(C) Me lo tomaré como un halago.

¿Sabes qué me gustaría?

Hacerte una camisa.

Una elegante.

(J) ¿Y qué le pasa a esta? (C) Nada.

No le pasa nada.

La formación profesional, no me hagas caso.

Juan Pablo, ¿y eso?

(J) Es mi nombre completo.

No lo habías usado hasta ahora, ¿no?

(J) No. No, pero me parece que tiene más...

No sé.

No me tienes que dar explicaciones de nada.

Juan Pablo, si te parece bien, bien está.

(C) Cierra los ojos.

¿Qué hueles?

(J) ¿A vino?

(C) No.

Huele a la tierra que pisas

y al verano.

Pero no solo a este, sino a todos los veranos

que han sido y a todos los que serán.

Y a la levadura que lo fermenta.

Y a la madera que lo acoge.

Pero también huele a limón

y a miel,

y a azahar,

y a hierba, y a hinojo, y a tomillo.

El vino es otra de las formas de la memoria.

¿Lo ves?

Es infinito mientras puedas verlo

como esto.

(J) ¿Qué va a pasar?

(C) ¿Qué va a pasar cuándo?

(J) En dos semanas, cuando me vaya, ¿qué pasará?

(C) No lo sé.

(J) Vente conmigo.

Vente conmigo a Barcelona.

Allí podemos estar juntos y no escondernos.

(C) ¿Durante cuánto tiempo?

(J) ¿Cómo que durante cuánto tiempo?

(C) ¿Cuánto tiempo tardarás en sentirte incómodo

cuando te vean con una mujer mayor, Juan Pablo?

Tengo edad suficiente para ser tu madre.

(J) No me importa.

(C) Ahora.

Todavía quedan dos semanas.

Eso es mucho tiempo.

Demasiado como para preocuparse.

¿Has estudiado ya a Nietzsche?

(J) ¿Conoces a Nietzsche?

(C) ¿Qué pasa? ¿No te pega en una costurera?

(J) No es eso.

(C) ¿Entonces?

(J) No me atrevo.

Creo que no lo entendería.

(C) Yo creo que sí.

Pensé que sería muy aburrido y me impactó para bien.

Lo encontré.

(J) Dibujas muy bien.

(J) ¿Este quién es?

El que decías que se parecía a mí.

(C) Sí.

Toma.

(J) ¿Y quién es?

(C) Un viejo amigo.

¿Tienes una cita?

(C) No.

Ay, pues qué pena.

Porque yo pensaba: "Mira que si se ha echado novio Celia".

(C) Tengo yo buena gana.

También es verdad.

Oye, nos vamos al Negresco a tomar algo. Vente.

Como te estaba mirando Penélope, ¿no?

A ver si la has enamorado.

¡Salud!

Hablando de todo un poco,

¿qué pasa con la modista?

Andan diciendo por ahí que te ves con ella.

A ver, que no es cosa mía.

(J) No, no lo es.

Bueno, vale.

Aprovecha lo que puedas, pero no te cuelgues.

Esa mujer ya tiene dueño, chaval.

(J) No me cuelgo.

(Música)

Al final tienes que contar la verdad.

Bien. Vamos ya.

Filósofo, hay que aprender a beber.

(J) ¿Qué pasa...? ¿Qué pasa con Celia exactamente?

¿No te lo ha contado?

Lo sé de oídas porque es mayor que yo,

pero por lo que cuentan por ahí,

se ve que era un poco echada para adelante.

Se chifló por un extranjero que la engatusó

y le prometió que se casaría y la dejó plantada.

Y ella se quedó ahí, colgada, esperándole.

Algo le recompensaría porque esos vestidos que lleva,

por muy modista que sea... No sé yo.

Anda, que vas bonito tú. Venga, ven.

(J) Se me ha roto.

(C) Entiendo que te avergonzases de mí.

Yo sé mejor que nadie lo crueles que son las ciudades pequeñas.

(J) No seas injusta.

Tú quieres no saber nada de un futuro conmigo.

Ocultas cosas. (C) Yo no oculto nada.

No te montes películas, Juan Pablo.

(J) No me has contado nada de tu pasado.

(C) A ver, ¿qué pasa?

¿Qué quieres saber?

(J) ¿Por qué no te casaste?

(C) ¿Tendría que haberlo hecho?

Me acuerdo de tu abuela.

Era un encanto.

¿Funciona?

(J) ¿Probamos?

# Tu destino es como el mío. #

(C) No me lo puedo creer.

# Si eres vela, yo soy viento.

# Si eres cauce, yo soy río.

# Si eres llaga, yo lamento.

# Nadie habló de enamorarnos,

# pero Dios así lo quiso.

# Y tan solo de tratarnos

# ha nacido un compromiso.

# Tu destino es como el mío.

# Si eres vela, yo soy viento.

# Si eres cauce, yo soy río.

# Si eres llaga, yo lamento.

# Nadie habló de enamorarnos. #

(J) ¿Qué es esta canción?

¿Por qué estamos bailando esto?

¿Por qué me abrazas así?

Pues ya lo sé.

Por lo mismo que no te quieres ir de aquí conmigo.

Estabas pensando en él ahora, ¿a que sí?

Contéstame.

Es eso, ¿verdad?

(C) Sí.

(J) No.

No.

Lo dices para que me vaya.

Pero es que tú...

no lo entiendes.

No entiendes que estoy loco por ti.

Quiero quererte a la luz del día

y no aquí escondidos.

Joder, ¿por qué no lo entiendes?

(C) Deberías calmarte.

(J) No, no quiero calmarme.

Nadie te lo dice a la cara, pero ¿sabes cómo te llaman?

Te llaman Penélope.

Penélope.

Que se ríen de ti, Celia.

Te quedaste aferrada al pasado

de una forma que no entiende nadie.

Bueno, yo sí.

Sé que es tu disculpa

para no tener que vivir una vida de verdad

porque en el fondo eres una cobarde.

(C) No.

No soy una cobarde.

Nunca lo he sido.

(J) Bueno.

¿Y entonces qué es?

¿Qué crees que va a volver?

Que no.

No va a volver.

Te has hecho vieja esperando.

(C) No quiero verte nunca más.

¿Me oyes?

Nunca más.

(J) Celia.

Celia.

"Próxima estación, Vilasanta.

Próxima estación, Vilasanta."

No contaba con nadie a esta ahora. (J) Buenas noches.

Me coge aquí de milagro. Estaba por marchar.

Mi mujer, que ha roto aguas. ¿Qué le parece?

(J) Enhorabuena. Vaya noche para venir al mundo.

¿Cuántos días se quedará? (J) No sé.

Solo esta noche, tal vez dos.

Es usted viajante.

(J) ¿Viajante?

Soy orfebre. ¿Orfebre?

(J) Sí.

Pues por suerte tengo libre esta.

No se preocupe por el pago. Ya arreglaremos.

No tiene pérdida. Primera planta, la primera a mano derecha.

Si no necesita nada más de mí,

me voy a conocer al pequeño Dimas.

Nos vemos mañana.

(J) Buenos días. Buenos días.

¿No sabrá usted por un casual dónde se ha metió Dimas?

(J) Su mujer se puso de parto en la noche.

Hombre, por fin.

El chaval no se decidía a venir a este mundo.

(J) Aquí desayunos no dan, ¿no?

Tiene que ir al Negresco.

(J) Negresco. Por cierto,

cambio de 500 no tendrá, ¿verdad?

(J) No.

Tendré que arreglar con Dimas el mes que viene,

porque estas cosas se sabe cuándo empiezan,

pero nunca cuánto se dilatan.

Hasta otra, caballero.

Fabián, cuando puedas, cóbranos el café y las cañitas.

Claro.

Parece que había una tormenta de cuidado.

¿Y usted, caballero, quiere tomar algo?

(J) Eh...

Un café y una caña de crema.

Ahora mismo se lo pongo.

¿Desayunamos o qué?

Aquí tiene. (J) Gracias.

Señor, disculpe.

Señor, no sé si le importaría cambiarse de mesa

y dejarnos el sitio.

Es donde acostumbramos a sentarnos.

Somos muchos y aquí encordemos menos.

Déjalo estar.

(J) No, no, no me molesta.

Venid, chicos. (J) Lo siento.

Gracias.

(CELIA JOVEN) Onofre, ¿qué has hecho?

Disculpe, disculpe.

No sabía que tuviera una trabilla.

(J) Tranquilo. Es americana. No te preocupes.

(CJ) Se la arreglo. (J) De verdad que no, no...

(CJ) No me cuesta nada. Soy modista.

Bueno, casi.

(J) De verdad, que... (CJ) Se la arreglo

y se la llevo a...

¿Dónde se hospeda usted?

Pues no va a estar en la pensión.

Estará en el Sandalio, ¿no?

(CJ) Se la entrego mañana como nueva, entonces.

Anda, vamos a dejar de molestar a este señor. Venga.

Y el café lo tiene usted pago. Que le invita Onofre.

No, sí, sí, sí, claro, le invito.

No acostumbramos a tener extranjeros

y nos hace hasta ilusión, ¿verdad? -Sí, sí, muchísimo.

Fabián, lo del señor lo pago yo.

(J) Gracias.

A ver, cómo iba vestido.

¿Pero quién es?

Caballero, disculpe.

(J) ¿Todo bien?

Sí, muy bien. Es una criatura preciosa,

un milagro. ()J Me alegro.

Quería comentarle, y disculpe las molestias,

que ayer se olvidó firmarme el libro de registros

y necesitaría su documento de identidad.

(J) No sabe lo que me ha pasado.

Me robaron la cartera con la documentación.

y el dinero. ¿Qué me está contando?

¿Aquí? (J) No.

No, en el tren, imagino. Pero no me di cuenta

hasta esta mañana. Ya decía yo.

Ya decía porque nunca pasa nada. (J) Ya.

Si me deja usted ver la denuncia, con eso ya me las apaño.

Y por el pago no se preocupe, que ya arreglaremos.

Se le ve a usted que es un hombre de bien.

(J) No me dio tiempo a poner la denuncia.

Vaya usted.

El cuartel de la Guardia Civil está a dos manzanas.

Le indico cómo llegar. (J) Tiene toda la razón.

Voy a resolverlo y me lo quito de encima.

Gracias.

Hola.

¿Hola?

¿Hay alguien?

¿Se le ofrece a usted algo?

(J) Estaba...

buscando al médico.

Está usted muy mal encaminado.

Tiene que ir al otro lado del pueblo.

(J) Sí, me he confundido, perdone.

¿Está usted bien?

(J) Sí.

Y me van a asignar ya un salario.

Podríamos hablar con don José y buscar una fecha para mayo.

¿No te parece?

Celia,

no se te ve muy emocionada, ¿eh?

Te acabo de decir que nos casaríamos en mayo.

Sí, sí, sí, claro.

Es que primero tenemos que hablar con don José

y a ver qué dicen mis padres. Ya.

Ya, sí, eso es verdad.

¿Y lo otro?

¿Qué otro?

Lo del salario. ¿No te parece una buena noticia?

Claro.

Ganaré 500 pesetas al mes y me han dicho que en un año,

si lo hago bien, me pondrán a cargo de los pedidos.

Y lo haré bien.

Estoy segura.

Podrías dejar ya las clases, si quieres.

¿Cómo que dejar las clases?

Bueno...

También puedes seguir si lo prefieres.

A una chica nunca le viene mal saber coser,

pero teniendo la garantía de que no tendrás que trabajar...

¿Qué pasa?

¿Que no te fías de mí?

Podría llegar a heredar el puesto de don Eulogio

cuando se jubile. Onofre, no es que no me fíe,

pero es que me gusta mucho coser.

Y siento que valgo para esto. El patronaje se me da bien.

Hombre, claro que vales. ¿Cómo no si tú vales para todo?

De hecho, te imagino haciendo la ropa

para nuestros hijos.

Para que vayan como príncipes.

¿Qué?

¿Cuántos quieres tener?

¿Qué estás dibujas tan concentrada que ni me escuchas?

Tiene el cuello demasiado estrecho.

Es que ahora se lleva así.

¿Dónde?

Vaya, ha sido rápido.

(J) Por suerte han encontrado la cartera.

Sin el dinero, claro.

Por cierto, ¿cree usted que podría pagarle en dólares?

¿Dólares?

(J) Sí, iba a hacer un viaje a Nueva York.

Caramba, ¿Nueva York? (J) Sí.

Lamento decirle que no podemos coger dólares.

Un, dos, tres, cuatro...

5.000, 6.000, 6.500, 7.000, 7.400...

Un momento.

Con 25.

Si quisiera invertir, le daríamos una sugerencia

o depositar su dinero en nuestro banco.

(J) No, gracias. No estaré muchos días.

Es una cantidad importante. (J) No se preocupe.

¿Necesita un sobre?

# ¿Qué te importa...

# que te ame

# si tú no me quieres ya?

# El amor que ya ha pasado # no se debe recordar.

# Fui la ilusión de tu vida

# un día lejano ya.

# Hoy represento el pasado.

# No me puedo conformar. #

(J) ¿El próximo tren para Oneira cuándo sale?

Pues me temo que le voy a dar un disgusto.

Por suerte tiene usted cada miércoles un coche de línea.

Un poco lento, eso sí.

(J) No, no tiene que ser un tren.

Para menos de una semana dudo que tengan.

Aquí nunca sucede nada

y de repente parece que sucede todo a la vez.

# Hoy represento el pasado.

# No me puedo conformar.

# Si las cosas que uno quiere

# se pudieran alcanzar. #

(C) Hasta mañana. Adiós.

# Con qué tristeza miramos

# a un amor que se nos va.

# Y es un pedazo del alma

# que se arranca sin piedad. #

¿Qué te ha dicho el americano?

(CJ) Nada, no estaba.

Se la he dejado en recepción.

# Y es un pedazo del alma

# que se arranca así. #

(J) Mire, sería algo así.

En plata y oro, con un pequeño diamante aquí

y una piedra de lapislázuli.

Soy orfebre. ¿Ah, sí?

¿y trabaja usted por la zona?

(J) En Barcelona. Aprendí ahí el oficio con mi tío.

¿Qué le trae usted por aquí?

(J) Vine a resolver unos asuntos familiares.

Comprendo.

Aquí se suelen llevar más las perlas.

La moda tarda en llegar.

Seguramente que en Madrid o en Barcelona habrán,

pero esas modas aquí,

hasta dentro de cinco o seis años...

Hasta que salga en alguna película.

(J) Tal vez es un atrevimiento, pero...

¿Podría usted prestarme su taller?

Le pagaría el material, además de la molestia.

¡Eloy!

Enséñale el taller.

Si le sirve lo que hay, no le cobro nada por usarlo.

Salvo que le enseñe algo al chaval, si puede.

Y los materiales, claro.

(J) Gracias.

Esto puede valer.

El lapislázuli, la plata...

Sí, aquí.

(J) ¿Aquí?

Usaré las perlas mejor.

Así que te gustaría ser orfebre.

No sé ni muy bien lo que es eso.

Yo estoy aquí para aprender de relojero.

(J) De relojero...

¿Y te gusta?

Sí, está bien.

(J) Creo que te va a gustar aún más la orfebrería.

Ya lo verás.

Pero lo que quiero es emigrar.

No sé, ir a...

A Venezuela o...

O Argentina o...

No sé, me da igual.

Aquí es todo una miseria.

¿Y usted dónde vive? (J) En Barcelona.

¿Barcelona?

¿Y allí qué tal se ha ganado la vida?

(J) Bien.

Allí te podría ir muy bien.

Estoy seguro.

¿Tienes hermanos?

Sí, uno mayor que yo.

(J) ¿Y dónde está?

Está haciendo el servicio militar en La Coruña.

(J) ¿Cuándo vuelve?

Para invierno.

Tiene una novia en Oneira y se van a casar.

¿Son para su mujer?

(J) No.

No estoy casado.

Son un regalo para una vieja amiga.

A ver.

Mira.

Tienes que ir dándole la forma del boceto.

Toma, pruébalo tú.

Sí, claro.

(J) Pero con este.

Apóyate ahí en la madera.

Y este brazo aquí.

Pensaba hacer unas croquetas con las sobras,

pero nos da para un arroz.

(CJ) ¿Qué cenaremos hoy?

Podríamos hacer una tortilla.

Y el arroz para mañana.

Ay, hay que desalar el bacalao.

Supongo que no has oído hablar de Nietzsche.

No. (J) Es un filósofo.

Escribió un libro en el que habla del eterno retorno.

Eso es lo de la reencarnación, ¿no?

(J) Algo así.

Es una idea más profunda de lo que parece

porque implica la necesidad de actuar de manera

que un horizonte de infinitos retornos

no parezca un escenario terrible.

¿Me sigues?

No, creo que no.

(J) Quiere decir que si no se hubiera obligado

a vivir toda su vida, de nuevo,

una y otra vez, una y otra vez,

pudiera hacerlo sin temor.

Creo que sí que lo entiendo.

(J) Pero hay una idea que no estaba en Nietzsche.

Imagínate que ese eterno retorno fuese posible.

Sabrías lo que va a ocurrir puesto que ya lo has vivido.

Y en ese caso podrías intervenir para cambiarlo.

¿Sería correcto hacerlo?

¿O habría que dejar que las cosas sucedieran como ocurrieron?

Yo intervendría.

Por supuesto.

Podríamos ir al cine.

Dan una de Cary Grant e Ingrid Bergman.

¿Cuándo? -Mañana, después de misa.

(CJ) Yo no puedo. He quedado con Onofre.

Me va a invitar a unos churros. ¿Solos?

Pues sí.

Hay, hija, que no me va a secuestrar.

(CJ) ¿Qué?

Acabarás cogiendo fama de fresca.

(CJ) Pilar, nos vamos a casar.

¿Y qué guardarás para cuando te cases?

Mi madre me ve a solas con Manolo y....

(CJ) Para cuando me case guardaré otras cosas.

Estás hecha una fresca. (J) Buenas tardes.

(CJ) Buenas tardes. Buenas tardes.

(J) Qué bien que la encuentro. Quería...

Bueno, darle las gracias por la gabardina.

(CJ) No, no se merecen.

(J) Ha quedado perfecta.

Necesitaría arreglar unas camisas antes de marcharme,

como no conozco... (CJ) Tráigalas al taller.

¿Sabe usted dónde está?

(J) No.

(CJ) Pues ya le explico.

(J) Bueno, no sé si es costumbre aquí,

pero me gustaría, no sé...

Invitarlas a tomar algo. No sé si puede ser.

(CJ) Claro que puede ser.

Cómo se nota que es hombre de mundo.

Pues, por lo visto, es millonario.

Sí, hombre, millonario. -Que sí.

Mi padre nos contó en la cena que había ido a cambiar dólares

y llevaba una cantidad enorme.

Pero, chicas, enorme, enorme.

¿No será exagerado? Ya me contarás qué se le ha roto.

(CJ) En América es otra cosa. Algún día iré allí.

Anda, esta. Un nido de pájaros tienes tú en la cabeza.

No es americano. Fue ocurrencia de Dimas,

(CJ) Ríete lo que quieras, pero ya lo verás.

¿Y Onofre qué opina de tus planes?

(CJ) Que lo supiera.

No creo que esté por la labor.

(CJ) A Onofre, me lo dejas a mí. Uh, no pensaba otra cosa.

(CJ) Chao. Chao.

Anda esta. -América.

Madre mía.

¿La imaginas a Celia en América?

No.

Si es que además no sabe hablar inglés.

(J) España está muy atrasada, al respecto.

En América nadie discute que las mujeres sigan sus sueños

o peleen por su independencia.

Allí una mujer puede montar su propio taller

o crear su propia línea de ropa.

(CJ) Aquí, eso que usted dice es imposible.

(J) ¿Por qué?

(CJ) Porque para una mujer no es tan fácil.

Si el marido no quiere...

(J) Siempre puede no casarse.

(CJ) Como si eso fuera a resolver gran cosa.

Si no me caso,

sería mi padre quien me tendría que dar el permiso.

Y ya le digo lo que me diría mi padre

si le voy con semejantes ideas.

(J) ¿Sabes por qué estoy aquí?

Por un impulso.

Hace...

Hace muchos años pasé aquí el mejor verano de mi vida.

O el peor, según como se mire.

Ese verano conocí a una mujer, a alguien muy especial.

Y al pasar por aquí se me ocurrió que...

No sé, tal vez parar

y poder decirle lo que no le dije en su momento.

(CJ) ¿Y?

(J) No la he encontrado.

(CJ) Vaya, menudo chasco.

¿y estaba usted enamorado de ella?

(J) Sí.

Pero no me trates de usted, por favor.

Te lo cuento porque...

En el fondo me alegro de que no esté aquí.

Este pueblo no le hizo ningún bien.

Es demasiado pequeño, demasiado cerrado sobre sí mismo.

(CJ) La muralla, más atrás la montaña.

(J) Eso es.

No es el mejor sitio

para alguien con unas alas tan grandes como las suyas

o como las tuyas.

Hay algo en ti que me recuerda mucho a ella.

Tenía mucho talento como tú.

(CJ) ¿Qué va? Si yo... (J) Sí, sí que lo tienes.

Otra cosa es que te lo creas, pero lo tienes.

Al conocerte

pensé que tal vez ese impulso, ese...

No sé, llámalo destino.

Me trajo para no cometer los mismos errores

que cometió ella.

(CJ) ¿Qué pasó?

(J) ¿Con qué? (CJ) Con ella.

No ahora, digo, en el verano ese, ¿qué pasó?

(J) La vida pasó, nada más.

(CJ) ¿Pero y te casaste?

¿Tienes hijos? (J) No.

(CJ) Por ella.

(J) Bueno...

Me aficioné a la soledad.

Tiene mala prensa, pero no está mal del todo.

(CJ) Es una historia muy romántica.

(J) Eso es una catástrofe.

(CJ) Ay, me tengo que ir.

No, no, de verdad. Acábate el café. No te preocupes.

Además voy más rápido sola.

(J) Oye, muchas gracias por las camisas.

No hacía falta que te molestases. (CJ) No es molestia.

(J) Dime.

(CJ) ¿Otro día me cuentas lo que se lleva

en Barcelona o en Nueva York?

(J) No sé si sabré, pero puedo intentarlo.

¿Y esto?

Parece mentira, con la mano que tú tienes.

Esto es una chapuza, Celia.

Es el Onofre que la tiene loca.

Niños, que os he visto.

¡Celia!

(CJ) Para dibujar todo lo que me cuentes.

¿Nos hacemos una foto?

(J) Sí.

¿Os hago una foto?

(J) ¿Has oído hablar de Nietzsche? (CJ) No.

Hola.

(CJ) ¿Quién es?

(CJ) Nada, es un filósofo con unas teorías curiosas.

Te vi salir del Negresco ayer.

(CJ) ¿Y?

Que luego entré yo. Tenía sed.

Y fíjate que estaba allí el...

el extranjero este de la gabardina.

Espero que no recordarte que nos vamos a casar.

(CJ) No, no.

No, claro que no.

Pero no entiendo.

¿Qué no entiendes?

Si nos vamos a casar, no lo veo bien.

Vamos, ni yo ni nadie.

No me parece bien que te pasees con otros hombres.

(CJ) No ando paseándome por ahí con otros hombres.

Pablo podría ser mi padre y solo me estaba contando

porque... No tiene nada que contarte.

Con lo que te cuente yo te llega y te sobra.

(CJ) No puedes darme órdenes.

La que no puede comportarse como una fresca eres tú

y menos con un viejo que debería darte asco.

(CJ) No hice nada malo. Creí que eras de otro modo.

(CJ) ¿De qué modo? Una chica decente.

(CJ) Soy una chica decente. No lo pareces.

Y mira, una cosa te digo.

Si vuelves a ver a ese, no me ves más.

¿A dónde vas? (CJ) ¿A ti qué te importa?

No, espera, espera. (CJ) Déjame pasar.

Debemos hablar con don José. Celia, ¿a dónde vas?

Déjate de tonterías. (CJ) No son tonterías.

Déjame pasar. No seas cabezota.

Sabes que tengo razón.

Venga, no seas tonta.

Si es solo que estoy loco por ti y tú lo sabes.

Y que no es normal que vayas por ahí dando que hablar.

(CJ) Lo que hablen me tiene sin cuidado.

No permitiré que me digan qué hacer con mi vida

si lo que hago está bien y no hago daño a nadie.

No estoy aprendiendo a coser para coserte los botones.

¿Te vas?

Celia, ¿estás segura?

Si te vas, considera que hemos roto.

Joder.

(CJ) Mi madre me va a matar.

(J) Las madres siempre entienden las cosas.

Y aunque es un topicazo, el tiempo lo cura todo.

(CJ) ¿Todo? No.

Me encantaría vivir uno de esos amores

que atraviesan tiempo.

Que son más grandes que la vida.

(J) Eso no existe.

(CJ) ¿No?

(CJ) No.

Ese chico no merece que malgastes tu vida pensando en él.

Ya no hay nada que te ate a Vilasanta.

(CJ) ¿Está bien?

(J) Es precioso.

(CJ) Solo he dibujado las cosas que me has contado, nada más.

(J) ¿Y esto cómo lo has hecho? ¿Con acuarela?

(CJ) Eso es una mamarrachada.

Hay tonterías que me da por hacer a veces.

(J) Te acompaño a casa. Se ha hecho un poco tarde.

¿La cuenta? (J) Sí, por favor.

Dos pesetas y 50 céntimos. (J) Aquí tiene.

Disculpe, está usted pendiente del tren para Oneira, ¿verdad?

(J) Sí. Acaban de informar

que ya han puesto en servicio la vía.

(J) Creo que ha llegado el momento de irme.

(J) ¿Por el viaje a Nueva York?

(J) Sí, por el viaje también.

Y porque creo que he resuelto lo que me trajo aquí.

(CJ) ¿La has encontrado?

(J) Sí.

Son para ti.

(CJ) ¿Para mí?

Son preciosos.

# Tu destino es como el mío

# Si eres vela, yo soy viento.

# Si eres cauce, yo soy río.

# Si eres llaga, yo lamento.

# Nadie habló de enamorarnos,

# pero Dios así lo quiso.

# Y tan solo de tratarnos

# ha nacido... #

(J) Dibujas muy bien.

¿Este quién es?

¿El que decías que se parecía a mí?

(C) Sí.

# Tu destino es como el mío.

# Si eres vela, yo soy viento.

# Si eres cauce, yo soy río. #

(J) Esto no está bien.

# Nadie habló de enamorarnos,

# pero Dios así lo quiso.

# Y tan solo de tratarnos

# ha nacido un compromiso.

# Un compromiso. #

(CJ) ¿Estás enfadado?

(J) No. No, no, claro que no.

(CJ) ¿Cómo es ella?

¿Es muy guapa?

(J) Sí, es muy guapa.

(CJ) ¿Y me parezco a ella físicamente también?

(J) Mucho.

(CJ) ¿Yo también te parezco guapa?

¿Tanto como ella?

Entonces, ¿por qué no me besas?

¿Sigues enamorado de ella?

(J) No, no es eso.

Esto no va a salir bien.

No va a salir bien.

No debería estar aquí.

Tal vez ni siquiera esté aquí.

(CJ) Entonces razón de más.

No entiendo a qué le tienes tanto miedo.

(C) No tengas miedo.

(J) Hay...

Un poema de un poeta cubano.

"Mi niño te conocí entre mis sueños queridos.

Por eso cuando te vi reconocí mi destino".

Pues resulta que es cierto.

(CJ) Así que yo soy tu destino.

(J) No sabes hasta qué punto.

(CJ) Llévame contigo.

A Nueva York, a Barcelona, no me importa.

Sácame de aquí.

(Campanadas)

Hace falta la partida de bautismo de ambos cónyuges,

que puede pedir en su parroquia.

¿Es de aquí la novia?

(J) Sí, sí, sí, ella es de aquí.

Oiga.

¿Esto de la partida de bautismo es imprescindible?

Tengo un viaje en breve

y nos gustaría casarnos cuanto antes.

Estas no son cosas de hacer con prisa.

No olvide que las amonestaciones deben estar expuestas

tres semanas en las iglesias de ambos.

¿De qué parroquia es usted?

Don Pablo.

Pregunta por usted en recepción.

(J) ¿Qué pasa?

Es mejor que lo hablemos en otro sitio.

(J) ¿Tú dirás?

Le he visto salir del catedral.

Y usted mucho de ir a la iglesia no es, me parece a mí.

Yo voy a menudo, ¿sabe?

Y acabo de tener una charla muy interesante con don José.

Es el cura párroco de aquí de Vilasanta,

pero él es natural de Montecaín.

¿Conoce usted Montecaín? (J) No conozco Montecaín.

¿No?

Ya.

Pues mire qué curioso.

Porque resulta que allí en Montecaín estudió con don José

uno que se llamaba exactamente igual que usted.

Pablo Fernández.

Era el tío de Eloy, el de la relojería,

que migró a Cuba hace años.

(J) Tengo un nombre bastante corriente, sí.

¿A dónde quieres ir a parar?

Yo no sé quién es usted.

Ni me importa.

Sí que tengo claro que no es quien dice ser.

Y eso a la Guardia Civil igual sí que le importa.

(J) ¿Qué quieres? Que se vaya.

Se marcha en el tren

y no se lo cuento a nadie. (J) No hagas esto.

Ah, ¿no? (J) No.

¿Cuál es el plan?

¿Dejar que mi novia se enrede con un estafador?

(J) No soy estafador.

Además, ella no va a volver contigo.

Estábamos bien antes de que usted llegara

y la camelara con esas tonterías de Nueva York

y de ser modista.

Nos íbamos a casar y de repente llegó usted

y lo estropeó todo

metiéndole todos esos pájaros en la cabeza.

(J) Créeme que lo siento.

Pero que yo me vaya

no hará que deje de anhelar una vida distinta.

Es usted un desgraciado.

Soy honrado y trabajador, pero soy quien digo ser.

Si se presentó con los papeles de otro, por algo será.

¿Esta es la vida maravillosa que le ofrece?

¿Ir escapando de los sitios como ladrones?

Yo puedo ser el padre de sus hijos,

no su abuelo.

En una hora voy a la Guardia Civil a contarles lo que sé.

Preferiría ahorrarle a Celia el disgusto,

pero si usted quiere que sea así, así será.

Oiga, usted no puede estar aquí.

Celia, siéntate, por favor.

(J) Necesito hablar con ella. Será solo un momento.

Espere afuera, por favor.

Cinco minutos de reloj.

Y ustedes a trabajar. Vamos.

(CJ) Pablo.

¿Qué ha pasado?

(J) Me tengo que ir.

(CJ) ¿Solo?

¿Y yo qué?

Pablo, no me puedo quedar aquí.

Me dijiste que las mujeres en América pueden hacer su vida.

No te pido nada. (J) Coge esto.

(CJ) ¿Qué es esto?

Pablo, que no, que no quiero. (CJ) Escucha.

Hay algo que no te he contado.

Soy republicano, si me pillan me fusilan.

(CJ) Me da igual. Me voy contigo.

(J) No podemos huir. (CJ) No me importa.

No puede ser. (CJ) ¿Por qué no?

(CJ) Me han descubierto y me debo ir.

(CJ) Nos vamos juntos. (J) No llegaríamos

ni a la siguiente estación.

No sé lo que pasará cuando me suba ese tren.

No lo sé.

Con este dinero puedes irte a Nueva York,

montar tu propio estudio.

Mírame. ¿Eh?

Yo no voy a volver aquí.

Nunca.

Tienes que prometerme que también te vas a ir de aquí.

(CJ) Pablo, pero no me puedo ir a Nueva York sola.

(J) Prométemelo.

(CJ) ¿Pero y vas a estar tú allí?

(J) Sí.

No sé cuándo, pero iré.

(CJ) ¿Dónde te espero?

¿En el Empire State, tú y yo?

(J) Igual no es muy práctico.

(CJ) ¿Y entonces?

Chelsea Hotel. Vete al Chelsea Hotel.

(CJ) ¿Chelsea Hotel? (CJ) Sí.

Vete.

Pero no me esperes.

Sal de Ítaca.

Que el mar también es tuyo.

¡Celia! ¡Por Dios!

(CJ) Sus pendientes.

No me vuelva a molestar más.

(J) ¿El próximo tren para Vilasanta cuándo sale?

Mañana a las 08:30.

(J) Deme uno.

¿Ida y vuelta?

(J) Solo ida.

Perdón.

Donde está el videoclub había antes una sastrería.

¿Os suena? ¿Sabéis algo de la dueña?

Ni idea. (J) ¿No?

Gracias.

(HABLA EN INGLÉS)

(J) (HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(J) (HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(J) Celia.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(J) (HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(J) (HABLA EN INGLÉS)

(Música)

# ¿Quién te metió # bajo mi almohada?

# ¿Quién te guardó bajo mi piel?

# Tú llegas siempre de la nada # si estoy solo en un hotel.

# Hoy ya no sé mucho de ti,

# pero yo espero que estés bien

# y que si no es mucho pedir # pienses en mí de cuando en vez.

# Dos niños jugando a amar.

# Dejamos todo a la mitad.

# Pues no había nada que perder.

# Quedó en el aire # vernos otra vez.

# Solo soy alguien # que solías conocer.

# Soy una cara más # en un álbum de fotos.

# Soy un beso atrapado # en un casi nosotros,

# un extraño extrañándote.

# Ya lo intenté más de una vez. # Dejarte atrás no me hace bien

# porque me dan ganas de llamar # al menos una vez al mes

# Yo quiero olvidarte

# y no molestarte,

# pero te quiero llamar # y no entiendo por qué.

# Quedó en el aire # vernos otra vez.

# Solo soy alguien # que solías conocer.

# Solo una cara más # en un álbum de fotos.

# Soy un beso atrapado # en un casi nosotros,

# un extraño # que no entiende que...

# ¿Quién te metió # bajo mi almohada?

# ¿Quién te guardó bajo mi piel?

" Tú llegas siempre de la nada, # maldito cuarto de hotel.

# Quedó en el aire # vernos otra vez.

# Solo soy alguien # que solías conocer.

# Soy una cara más # en un álbum de fotos.

# Soy un beso atrapado # en un casi nosotros,

# un extraño

# extrañándote. #

(Música)

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