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¡Dios!
Dile que se siente.
Dice que te sientes.
Me debéis dinero.
Para él será poco, pero para mí es una fortuna.
Que le debes dinero.
Dijiste que terminarías el campo en un día.
Si el tiempo lo permitía.
Según el tiempo.
¡Y una mierda el tiempo! Ni un céntimo te llevas.
¿Qué dice?
¿Y ahora qué ha dicho?
Tiene un arma.
¡Dime qué ha dicho!
Que no le has quitado el seguro y que no piensa pagarte.
Dile que cierre los ojos.
Dice que cierres los ojos.
¡Por favor!
Estamos en paz, ¿no?
Venir aquí esta noche cuenta como horas extra.
Me llevo el rifle de tu padre. Con eso estamos en paz.
¡Espera!
Le he preguntado si me habría disparado.
No, me ha dicho que me habría dado el arma,
para que te matase yo a ti.
Dice que solo tendría que parecer un accidente
y que todo sería mío.
Lo siento.
Lo siento, no te oigo.
Aprende a hablar por ti mismo.
Como acabo de hacer yo.
¡Emerson!
¡Emerson!
¡Emerson!
Conseguirás que me echen.
¡Cabrón!
Vale.
Eso puedo hacerlo yo.
Mal tiene por fuera la cara que tengo yo por dentro.
¿Qué pasa?
-Vaya, gracias. -Que aproveche.
¡Qué buena pinta tiene eso!
-Cambiamos. -Soy vegetariana.
Mal,
siempre haces lo mismo. Ya me lo esperaba. Dame.
Parece que siempre estoy robándote cosas.
¿Habla de quien yo creo que habla?
Solo es carne.
Tranquila, invito yo.
¿En serio?
Creí que invitaban los viejos
-que se dejaron la sartén al fuego. -¡Mallory!
¡Es broma! Te portas muy bien conmigo.
Sí, bueno, y tú conmigo.
-Sí, ya. -¡Que sí!
Vale.
¿Qué es lo más bonito que he hecho por ti?
Lo sabía: nada.
Leíste mi novela.
Las chicas del cole la cogieron, leyeron una página y pasaron.
Tú citaste frases hasta del último capítulo.
Me gustó.
Y vi cómo pensabas.
Estaba muy mal escrita y era tristísima.
Estaba celosa.
Tú eras superlista y yo súper...
Guapa.
Yo estaba celosa.
Y por cierto, eres lista.
¿Lo bastante para Emerson?
Vosotros dos tenéis más en común.
Cree que escribes muy bien.
-Sí, ya. -Y tenéis el periodismo.
-Y nosotros tenemos... -El sexo.
Te lo cambio por el Pulitzer cuando quieras.
No tiene ni idea de qué es el Pulitzer.
Hughie, ¿dónde estás?
-En el garaje de Clive. -¿En serio?
Estaba abierto.
Eso da igual. ¿Qué haces ahí?
El portátil de Clive
es del periódico.
Ha desaparecido.
¿Y crees que yo sé dónde está?
Eres su abogado, Morris. Sabes dónde está todo.
Pues lo tiene uno de tus chicos: Emerson Stafford.
¡Joder!
Y todo lo de Maria Riedle, ¿también lo tiene Stafford?
¿Qué harás con toda esta basura?
Mandarla a tu archivo.
No, no.
Lo has dicho tú: el trabajo de Clive es del periódico.
Sería un pecado que se perdiese.
-Toma. -¡Por fin!
Mi basura de novela...
¿Cuál era tu parte favorita?
Tanto rollo con la "novela"...
-¿Por qué no: "mi libro"? -Es una novela.
-¿Qué diferencia hay? -¿Entre una novela y un libro?
Pues para empezar, una novela es ficción.
¿Y por qué hablan del "Libro del año"?
Creo que Mal necesita una victoria, así que se la cederé.
Mi parte favorita de tu novela
era cuando la niña mataba al ciervo.
George Slammon, el conductor borracho que mató a la niña.
-¿Qué? -No puede ser.
-¿Qué pasa? -Ha salido.
Sí.
Diez años. Cumplió siete por buena conducta.
¿Tú y él no...?
No, su hermano. Leonard.
Me daba cigarrillos a cambio de verme las tetas.
-¡Menudo monstruo! -¡No le dejaba tocar!
¡No! George.
Ahí, pasándoselo en grande.
Es un asesino.
Se merece la soga, no un salón de juegos.
Recuérdame que nunca me haga enemiga tuya.
¡Ay, sí!
Encontrar a mi próxima víctima está siendo una tortura.
Y va el mundo y pone ante mí a alguien que se lo merece.
Pero debo asegurarme antes de matar a ese...
-¿Quién es? -Mi padre.
-¿Nos estás controlando? -Ya me gustaría.
¿Qué pasa?
Tengo que hablar de Maria con Hughie, pero...
No puedes decirle que te conté que la contrató.
Por eso te llamo.
Necesito tu lado cerebrito.
¿Qué se te ocurre?
¿Sabes que hice un curso en línea?
-¿De...? -Falsificación.
¿Qué? ¿Hay clases de eso?
Sí.
Tal vez pueda ayudarte.
-Te buscaba. -Te buscaba. He ganado.
Tú primero.
-George Slammon. -Sí, he oído que ha salido.
-Quiero escribir sobre la cárcel. -Vale.
Tengo las necrológicas del padre e hija que atropelló.
Esta Patricia Ripley que las escribió,
¿podría hablar con ella? Parece que sabe cosas.
Era una mujer mayor.
No nos conocíamos.
Usábamos un apartado de correos.
Vale, pero es raro porque...
he encontrado esto en una de sus necrológicas.
Un poco informal si no os conocíais.
No recuerdo haber recibido esto.
Pero M.R. es...
la abreviatura de Miss Ripley.
Sí, siempre firmaba así.
Necesito su número de teléfono.
Si lo tienes. A no ser...
-¿A no ser...? -Que esté muerta o algo.
Bien.
¿Querías decirme algo?
-Puede esperar. -Vale.
Hola, George.
No se puede decir que no sea regular.
Eso que escribes sobre la cárcel,
¿cómo lo enfocas?
Pues cómo la gente buena hace cosas malas.
Y necesito el número de Ripley, si lo tienes.
-Déjalo. -¿Que deje qué?
Estás con Maria Riedle.
Crees que Buckley no lo hizo.
Estarás escribiendo un libro de mierda.
Es un libro de mierda del que mejor que no sepas nada.
El pósit de la necrológica.
Maria trabajaba para el Chronicle y os veíais.
¿A que sí?
¿Confidencialmente?
-Si me lo cuentas todo. -Quiero algo a cambio.
-Dispara. -Aquí estamos.
Tienes el portátil de Clive.
En este pueblo hay muchos pajaritos.
Tiene algo que necesito.
O sea que los dos estamos con Maria Riedle, bien.
Cuantos más, mejor.
La semana que murió,
-la policía fue puerta por puerta. -Sí.
El informe está en el portátil.
Anotaron a todos los propietarios de armas del pueblo
y...
el número de armas de cada uno.
¿Y quieres una copia?
¿Por qué?
Porque el rifle es la clave de todo.
Dame una razón para que te dé lo que quieres.
Yo sé qué pasó aquí aquella noche.
Por qué Maria fue al bosque.
Mallory le robó el bolso y el pasaporte.
Maria quería recuperarlos.
Lo siento, Hughie, voy un paso por delante de ti.
Este caso es un iceberg.
Solo has visto la punta.
Si quieres verlo todo,
dame lo que necesito.
Una hora escribiendo y borrando.
¿Por qué no puedo hacerlo?
No me vengas con esa mierda de que ya ha pagado su deuda.
Se lo merece.
¿Suspiras por el trabajo?
Es Emerson.
Escribe sobre reinserción y me ha pedido ayuda.
Ese chaval te pide muchas cosas. Es un poco pesado.
No pasa nada.
No le ayudaré mucho. No he estado en la cárcel.
Habla con George Slammon. Acaba de salir de la cárcel.
Lo sé, pero sería una pérdida de tiempo.
¿Y eso por qué?
Pues porque la gente como él no se reinserta, ¿verdad?
En esto no estamos de acuerdo.
Mató a un padre y a su hija.
-Técnicamente. -¿Qué? Conducía él.
Bajo los efectos del alcohol.
El alcohol te nubla el juicio.
Haces cosas impropias de quién eres.
Y hasta donde yo sé, quién eres importa.
Vale.
Papá, ¿estás borracho?
Supongo que sí. ¿Por qué?
Porque te nubla el juicio.
Así que ignoraré todo lo que has dicho.
Tú misma.
No soy experto en el tema.
Sí, eso seguro.
Pero conozco a alguien que sí.
Perdón por la urgencia.
No pasa nada. Esto está muy tranquilo. Adelante.
Bueno,
terapia para el duelo.
Mi madre murió el día que yo nací.
Nunca lo he superado.
Y mi padre nunca saca el tema.
Creo que piensa que yo me culpo de que muriese.
Cuando en realidad, culpo al personal del hospital.
¿Y qué entiendes por culpa?
Me gustaría estrangularlos a todos.
¿Te notas deprimida?
Vivo por inercia,
como si ya no me importase nada.
Y antes de que lo digas, he probado mil pastillas.
Me provocan lagunas. He perdido partes de mi pasado.
Así que quiero desarrollar mecanismos para poder vivir.
Eso está muy bien.
El duelo puede ser una emoción abrumadora,
pero es importante que sepas que no estás sola.
-Si necesitas tiempo, tómatelo... -Perdonar es importante.
O sea...
-¿Tú cómo lo haces? -Centrémonos en ti.
Vale.
Es que...
he acudido a ti, porque tú has pasado por esto.
Lo que quiero saber es...
cómo has perdonado a George Slammon.
¡Dilo! Di: "No lo he perdonado".
Di: "Cada día que él vive, yo muero".
Es cierto.
Me hice terapeuta de duelo después de lo que pasó.
Pero también me saqué un título.
Estoy aquí porque puedo ayudarte.
Entonces ayúdame a ser feliz.
Probaremos de otra manera.
Dime el primer recuerdo feliz que tienes.
Vamos con la psicología barata.
Es increíble lo que he olvidado.
Parece que tenemos deberes.
En la próxima sesión,
quiero que me cuentes un recuerdo de infancia
que te haga sonreír.
Elvira, eres escritora.
Investiga sobre el tema. En este caso, tú.
Quién diría que hay tantas armas en Kilraven.
A saber qué estoy buscando... Pero gracias, Emerson.
No me des las gracias, Hughie.
Cuéntamelo.
Bien.
Cierra la puerta.
Vale, escucha, la verdad es que...
yo maté a Maria.
-¿Puedo publicarlo? -¡Por Dios, Emerson!
¡Yo la quería!
¿Quieres a Mallory?
-Bueno... -¿Y podrías?
Me recuerdas a mí en mi noche de bodas.
-¡Menuda imagen! -No hagas lo mismo que yo.
¡Déjalo!
Y busca a alguien a quien ames de corazón, por loca que esté.
Mira lo bien que te ha ido a ti.
Ya. Tienes razón.
-Maria entró en el bosque. -Mallory le robó el bolso, ya.
Porque yo le pagué a Mallory para que se lo robase.
¡Hughie, no!
Quería evitar que se fuese,
pero solo conseguí que muriese.
Mira, nunca creí que se presentaría la oportunidad,
pero por esto tengo que resolver su asesinato.
-Por eso esto debe quedar... -Entre nosotros.
Necesito conocer mejor a George.
Entonces decidiré su destino.
Vivir o morir, George. Dímelo tú.
Mierda, esto es peor que la cárcel.
Quizá aun esté cumpliendo condena.
Dame una señal.
Algo que me diga que lo sientes, que no debo matarte.
¡Dios mío! ¡Qué clase de hombre eres!
Espera,
¿eres de los que salen a correr,
se dan cuenta de que se dejaron la plancha enchufada y vuelven?
¿Quién está ahí?
¡No te escondas, cobarde!
Has venido a matarme. Para que pague lo que hice.
¿Me matarás encogiéndote de hombros?
Ese taladro es peligroso. Está modificado.
¿Sabes cómo se usa?
¡Sexista de mierda!
Pero no, no sé cómo se usa.
Ni siquiera sé si está encendido.
¡Joder!
¡He fallado!
Vas mejorando.
¡Jo! ¡He fallado!
Yo no estaría tan seguro.
Mi recuerdo feliz.
No te rindes nunca, ¿verdad?
Debería estar dando botes de alegría y sin embargo...
Y sin embargo, nada.
¿Has pillado a algún malo últimamente?
Gracias por recibirme.
Te parecerá raro,
pero recuerdo que escribí sobre tu padre.
Cuando se presentó al ayuntamiento.
No me entiendas mal, me caía bien.
Tío duro.
Nunca intentó aparentar lo que no era.
-Ya. -Debería haber ganado.
Pero sus vínculos con el IRA se comentaron mucho.
No he oído la palabra "presuntos", Hughie.
Para uno de esos artículos, tu padre me llevó a cazar.
Llevaba a mucha gente a cazar.
Antes de salir, me sacó cuatro rifles
-y me dijo que eligiese uno. -Vale.
A ver, hacía años que no pensaba en eso,
pero entonces surgió algo.
-¿Sí? -Hace cinco años...
-Mejor lo dejamos aquí, ¿vale? -No.
Después del asesinato de Maria Riedle,
la policía fue puerta por puerta.
-Ya. -E hizo un listado
de todas las armas de este pueblo y alrededores.
Tu padre le enseñó a la policía tres rifles,
no cuatro.
Declaró que solo tenía tres.
No estoy diciendo que tu padre hiciese algo malo.
Mi pregunta es:
¿había alguien más en esta granja que no debería?
Alguien que trabajase aquí,
que viese un rifle
y lo cogiese.
Nadie vino a esta granja,
que yo sepa.
Nadie vino a esta granja
y se llevó un arma.
O rifle.
¿De qué va esto realmente, Hughie?
Quiero enmendar un error.
Y yo quiero acabar mi trabajo de hoy.
Así que, si no te importa...
-¿Quieres? -No, gracias.
Estoy trabajando.
¿No te han dicho nunca que tienes un cuerpazo?
De cara estás bien,
pero ese cuerpo...
Deberías aprovecharlo más.
Da tanto asco como su hermano.
A ver, ese rollo de la necrológica...
-¿Quieres saber algo que hizo George? -Sí.
Por ejemplo algo que nadie sepa.
Creo que le dieron por culo en la cárcel.
No puedo verificarlo.
¿Verificarlo?
Vale.
Verifica esto.
¿George te hizo eso?
¡Lo sabía! ¡Merecía morir!
No, George me dio un riñón.
-¿Cómo? -Me fallan los riñones desde niño.
George me hizo el mayor regalo que existe.
Una segunda oportunidad de vivir.
A veces las malas personas hacen cosas buenas.
¿No deberías anotarlo?
¿Quieres ganar 100 pavos fácil?
El elogio de Tom, podrías escribirlo por mí.
-No sabría por dónde empezar. -Que suene bien.
No soy una puta maga.
Piensa en una amiga y escribe sobre ella.
-No tengo muchas amigas. -Genial.
Imagina que se muere y escribe algo.
El resto lo hago yo.
Esta mañana, mientras venía de camino desde la rectoría,
pensé en como Jesús, para salvar la vida a la adúltera,
dijo:
"Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra".
Lo que es un poco irónico, la verdad,
considerando que la primera vez que vi a George
fue porque me estaba tirando piedras.
Dejar que hable Leonard no es buena idea.
Está tarado.
Igual te sorprende.
Puede que sea lo mejor que he escrito en mi vida.
A Leonard, el hermano de George le gustaría decir unas palabras.
Salvados por la campana.
Perfecto.
Lo último que oirán antes de meterlo al hoyo es que era un monstruo.
George Slammon me lo arrebató todo:
a mi marido,
a mi hija
y mi vida.
Era...
Dinos qué era.
Alguien en quien he pensado todos los días
de los últimos siete años.
Y cada día de esos siete años he pensado...
en lo que le diría.
Ahora ya es tarde.
Pero si tuviese la oportunidad,
si pudiese hablar con George,
le...
¡Por fin!
diría...
Te perdono.
¿Cómo has dicho?
Te perdono, George.
No, qué vas a perdonar.
Descansa en paz.
¡Sentaos, idiotas!
¡Sentaos!
Hola, Ward.
-¿Qué tal, chicas? -Bien, ¿y tú, Ward?
¿Qué haces aquí?
-Geniales, ¿verdad? -¿Quiénes?
La clase trabajadora, mira.
Se dejan la pasta en el bar cuando muere uno de los suyos.
Qué ironía, porque el tío que se cargó a Slammon...
-¿Lo han encontrado? -Sí.
Iba borracho. Y por aquí hay más de uno contento.
-Pero tú no. -Dos errores no hacen un acierto.
George no se merecía eso.
Perdona. Tengo que salir de este puto bar.
-Vamos. -Pero si acaba de empezar...
¡Dios, que es un funeral, no un festival de música! Nos vamos.
¿Tú la has oído?
Ese tío destrozó a su familia y ella dice eso.
-A mí me pareció precioso. -¿Precioso?
¿En serio? Merece pudrirse en el infierno.
-No es tan sencillo. -Ya verás como sí.
¡Elvira!
-Se fue de rositas. -¡Elvira!
-¿Qué? -Que...
-¿Qué? -No fue George.
-Sí que fue. -No.
-¡Fue él! -¡Que no!
Mal, no digas nada más, ¿vale? Ni una palabra.
Fue Leonard, Elvira.
No.
Conducía él, no George.
Cuando George llegó a casa, le dijo que se ocupaba él.
Con su salud, Leonard no duraría ni dos segundos en la cárcel.
Y George cargó con el muerto.
Le juré a Leonard que guardaría el secreto, ¡y tú también!
¿Por qué no me has contado esto antes?
-¿Por qué? -Porque no lo habría...
matado.
criticado tanto en la necrológica.
Bueno...
No lo sabías. No es culpa tuya.
Ha muerto un buen hombre. Esto es culpa de Mal.
De todos modos, perdonar algo así es de locos.
-¿De verdad piensas así? -Pues claro.
Y entonces, ¿yo qué?
¿Qué de qué?
Imagina que te hiciese algo así, ¿me perdonarías?
-¿Algo como qué? -Hipotéticamente.
Pongamos que te hiciese algo, horrible,
y no pudiese confesártelo.
Si te pidiese perdón, ¿me perdonarías?
Tendría que saber qué era.
-O sea que no. -Yo no he dicho eso.
-¿Qué has hecho? -Vale, a ver esto...
-Sigue. -Sé que te robé el polvo.
-¿Me qué...? -Quédatelo, ¿vale?
-¿A quién? -¡Emerson!
-Todo tuyo. -Para, ¿qué dices?
Así estaremos en paz.
Y dejaré de sentirme culpable.
-Pero, ¿tú te escuchas? -¿Te gusta o no?
¡Es un amigo y compañero!
-Mallory, tú estás mal... -Quédatelo, venga.
Estamos en paz y yo olvidaré esto.
-Mallory, no sé qué has hecho. -¡Elvira, perdóname, joder!
¡No puedo perdonarte algo que no sé!
Es tu última oportunidad.
-¿No me digas? -Sí.
Yo te aviso.
Puedo volver a casa y decirle que se vaya
o volver a casa y hacerle cosas para que no quiera irse.
Tú decides.
¿Sabes qué te digo?
Vete a casa y haz lo que mejor sabes.
Vale.
Te lo he ofrecido.
Estamos en paz.
¡Se te está yendo muchísimo!
Esto es culpa de la bebida, ¿verdad?
¡Culpa a lo que te dé la gana!
¡Pero búscate tu propio novio!
¡Y que lo sepas: el Premio Booker se llama así por la empresa!
¡No porque sea de "libros"!
¡Oye! ¡Tú me debes pasta!
No nos echarías una mano, ¿verdad?
Puse mi alma en esas palabras.
Palabras que no llegué a decir.
Mala suerte. No te voy a pagar.
¡Ha muerto el hermano equivocado!
-Tenemos que hablar. -No, tenemos que reír.
Siempre estás hablando de lo bien que escribe...
Pues ya puedes leer algo más.
-¿Elvira escribió esto? -Sí.
Está muy bien, para una niña.
Tenía 17 años.
Es horrible. Venga, léemelo.
"Qué ironía, para ser alguien que adora la muerte,
no recuerdo la primera que presencié,
porque, literalmente, no recuerdo a mi madre".
-Perdóneme, padre, porque he pecado. -Déjate de gilipolleces.
El rifle que le robaste a mi padre
tiene su historia.
¿Dónde está?
Me deshice de él.
Me preocupaba mi hija.
¿Por qué?
Me daba miedo que se hiciese daño.
-Hughie Burns anda husmeando. -¡Dios!
Sabe que teníamos armas en casa
y que alguien robó un rifle.
-¿Y qué le has contado? -Nada todavía.
Porque no puedes, ¿verdad?
Tu padre estaba muy metido en el IRA.
Lo último que quieres es que se pongan a registrar tu casa.
-Tienes que ocuparte de él. -Soy un viejo.
Un viejo peligroso, ¿recuerdas?
Ocúpate de Hughie Ward
o yo me ocuparé de ti.
"Los dos primeros acertaron, pero el tercero salió del rifle,
voló hacia la oscuridad del bosque
y alcanzó a un ciervo.
Evelyn estaba avergonzada.
Sentía felicidad, no pena.
Su padre nunca la había visto tan contenta,
pero Evelyn sabía que esta sensación fugaz no duraría,
que se pasaría la vida buscándola.
El ciervo todavía respiraba,
cuando su padre sacó el cuchillo de caza y acabó...
con la vida del orgulloso animal".
Un rifle de caza.
Hola, Ward.
Creí que no volverías.
La mayoría no vuelven.
Todavía tengo muchas preguntas.
Para eso estoy yo aquí, pero antes de que empecemos,
necesito un favor.
Vale.
Tu trabajo es visitar a personas que han perdido a un ser querido.
Son tarjetas de visita.
¿Podrías dejarlas cuando vayas a casa de alguien?
¡Lo sabía!
Lo que dijiste en el funeral de George era mentira.
No lo has perdonado, ¡porque no puedes!
¡Madre mía! El discurso solo fue para captar clientes.
Creo en lo que hago aquí.
No para de sonar el teléfono, ¿verdad?
Tal vez no pueda calmar mi dolor, pero sí el de otros.
-Tengo que saberlo, dímelo. -Yo pregunto.
¿Te alegraste cuando murió? Dímelo y no volveré a preguntar.
Me arrebató la vida
y ahora le han arrebatado la suya.
Su funeral fue el mejor día que he vivido...
en mucho tiempo.
¡Por fin!
Lástima que haya muerto el hermano equivocado.
Venga,
tu mejor día cuando eras pequeña.
Tenía diez años
y disparaba a unas botellas con mi padre en el bosque.
¿Y? Tiene que haber algo más.
La terapia que propongo quiere despertar buenos recuerdos.
¿Qué te parece si volvemos a ese bosque?
¿A disparar a botellas? No, ya he...
Ya...
Ya lo he intentado.
¡No me jodas!
¿Sí? ¿Cuándo?
Tenía...
19 años, por ahí.
¿Lo has recordado ahora? ¿Por primera vez desde entonces?
Pensé que me haría feliz,
pero me sentí igual y tomé muchas pastillas.
Elvira,
respira hondo.
Inhala por la nariz.
Decidí...
como no funcionó...
suicidarme.
Recuerda.
Cuéntame exactamente qué pasó.
Concéntrate en la respiración.
Siente la silla debajo de ti.
Cierra los ojos.
Quiero que describas lo que ves en tu mente.
Deja que vuelvan los recuerdos.
¡Gracias a Dios!
¡Mal me salvó!
¡No!
¡No!
¡No!
¡No!
¡Elvira!
¡Déjame aquí! ¡Necesito ver qué pasa después!
Elvira.
Eso es lo que Mal quiere que le perdone.
¿Qué ha pasado?
Mi amiga...
Sigue.
Me dejó morir.
¿Y qué sientes?
Pues ganas de matar a esa zorra, la verdad.
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