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Parece que alguien le está dando muchas vueltas a algo.
No a algo... A alguien.
Está controlado.
Eso mismo dije yo
cuando empecé a toser sangre.
¿Te gusta?
No me gusta este espacio en blanco del final.
Lo siento, he buscado.
No tienes seres queridos.
Oye,
hazme un favor.
Mátame.
El especialista me ha dicho que, si me operan otra vez,
moriré en el quirófano.
Solo me quedan unos días, así que...
¡Venga!
Ve a la tienda de al lado
y cómprame un paquete.
Y mañana cobras.
Dicen que no es el cáncer lo que te mata,
sino la morfina.
Ten paciencia, Clive.
A ver si lo he entendido,
¿a mí me has matado...
y a él no?
Búscame un asesino sin reglas y te buscaré un convicto.
-Te lo está pidiendo. -No hay necesidad.
Morirá esta semana.
No me digas que no te tienta.
No, porque no soy un monstruo.
Repítetelo.
Veronica, tú merecías que te matase.
El pobre Clive, no.
Entonces, ¿cómo decides quién se lo merece?
Lo sé, sin más.
Como sé que nunca mataré a nadie a quien quiera.
Ni permitiré que le hagan daño.
Perdona, ¿cuándo se acabará esto?
Tú.
-A mi lado, molestándome... -No te preocupes.
He encontrado a alguien mucho mejor para hacerlo.
¿Quién?
Tus reglas...
Hay una que no has dicho.
-¿Matas a niños? -¡Nunca!
-Son inocentes. ¡No tienen culpa! -Entonces, guapa,
estás jodida.
Tu director ha publicado
que buscáis ideas para historias.
¿Has visto un crimen?
No estoy seguro.
¿De haber visto un crimen?
No estoy seguro de si fue homicidio o asesinato.
Hughie llega a las 09:00.
Tengo que ir a clase.
¿Estás en el último curso?
-Penúltimo. -¿Entonces tienes...?
-¿18 años? -17.
¡Mierda!
¡Niños, no! ¡Nunca!
Si no pueden beber ni votar, no los mato.
¿Cómo te llamas?
Denis Riley.
Pero no te molestes, vendré yo a verlo.
Denis no se marcha.
Eso significa que quiere algo.
¿Por qué no me dices qué quieres?
-Tal vez pueda ayudarte. -Fíjate,
eso es justo lo que pensaba que dirías.
Bueno, ¿alguien nuevo?
¿O alguien que vuelva tras una recaída?
Perdón.
¿Cómo va esto?
Dices tu nombre
-y por qué has venido. -Vale.
Me llamo Ward
y...
mi hija cree que soy alcohólico.
Cuéntanos, Ward,
¿cuándo has bebido por última vez?
-Hace una semana. -¡Y una mierda!
-¿Qué? -Te vi mandarle una en el parking.
Mandarle una en el parking, dice.
Si te he visto, es porque yo también estaba en mi coche,
bebiendo.
De acuerdo, me habéis pillado.
Estoy un poco acojonado.
Acojonado...
Un público difícil...
Tres años
de orden de alejamiento,
que terminan hoy,
con mi abstinencia.
No he bebido en estos años,
pero he sufrido igual,
aunque él no estaba,
porque sabía que algún día volvería.
Ward, todos hemos bajado al infierno,
por diferentes caminos,
y hemos acabado aquí,
juntos, en el mismo sitio.
No importa por qué estás aquí.
Lo único que importa es que sepas que puedes parar.
Hola, Daniel.
Si te preguntan, no sabes dónde estoy.
¡Qué emocionante!
-¿Has quedado con alguien? -Si quieres saberlo,
sigo una pista.
Me parece bien que Hughie vuelva a la acción.
Pero espero por su bien, y el mío,
que no tenga que ver con ese capullo de Denis.
¿Le parece para tanto?
Se oponen ustedes
a que pongan una antena de telecomunicaciones en su puerta.
No es en nuestra puerta.
Es en esa montaña.
Esto es David contra Goliat.
O sea que sí.
La historia tiene potencial.
Bien, sobre las amenazas de muerte...
Claro, escúchelas usted mismo.
¿Mensajes de voz?
Mejor todavía.
No son mensajes de voz.
Son voces.
Salen de ese cacharro.
¿Las oye?
-Estoy orgullosa de ti. -Solo llevo dos días.
¿Qué? ¿Han sido majos contigo?
Ella sí.
¿Ella?
Jackie.
¿Has ido a una cita rápida o a A.A.?
Perdona.
Me alegra que hagas amigos.
Esa pobre mujer está aterrorizada.
Parece que su exmarido maneja bien los puños.
Tiene miedo de que la ataque otra vez
una vez cumplida la orden de alejamiento.
No puede hacer nada.
Te digo una cosa:
estrangularía a ese cabrón si lo viese.
Vaya,
parece que ella te ha caído bien.
Sí.
Y su marido,
¿a qué se dedica?
Ni idea.
Solo sé que si saliese de su vida,
ella no volvería a beber.
Tierra llamando a Elvira.
Tengo que irme.
¿Adónde vas? Creía que te quedabas para conocer a Jackie.
Lo siento, no puedo.
Tengo una entrega.
Sé lo que quieres.
-No lo sabes. -Que confiese algo que no hice.
Pues lo siento, pero ni hablar.
No hace falta que confieses.
-Te vi empujar al señor Benson. -¡Baja la voz!
Vale.
¿Qué crees que quiero?
-No sé. ¿Dinero? -No.
-Eso tampoco. -¡Menos mal!
Vale.
Pues dime qué es.
Por mi silencio, quiero que mates a alguien.
Cada día que digas que no, más tuits.
Y todo el pueblo sabrá qué hizo Elvira Clancy.
Primero, hay una falta de ortografía.
Y segundo, capullo...
¡Hola!
¿Qué tal?
-¿Te apetece dar un paseo? -No.
Me apetece tomar una copa.
Se hace raro estar aquí y no en el pub, ¿verdad?
Ward, ¿por qué crees que bebes?
Pues...
Hace tiempo,
un amigo pasó una mala racha y yo...
me vi envuelto en el lío.
Nadie lo sabe, pero lo encubrí,
y desde entonces...
Bebes para olvidar.
Sí, el cliché.
Pero mírale el lado bueno,
si no bebiese, no habría ido a A.A.
No te habría conocido.
No creo que necesites A.A.
¡Es lo que yo digo!
¡Solo me emborracho!
No, a ver...
¿Lo necesitas
o necesitas sentarte con ese amigo y hablarlo?
Porque si no lo haces,
estarás atrapado para siempre en el laberinto de alcohol.
Tienes razón.
Pero es que mi amigo ya está mucho mejor.
Y si le contase la verdad,
probablemente volvería a la casilla de salida.
Tengo una alternativa.
¿Qué tal si hacemos una semana sin alcohol,
y si se presenta la tentación,
nos apoyamos el uno al otro?
Vale, pasaremos ese trago.
-Brindo por eso. -Sí.
Parece que hay sed.
Es una clara.
Venga,
¿qué pasa?
Sí, a ver...
¿Conocías a Maria Riedle?
¿Qué?
No me lo digas.
Crees que si resuelves ese caso, el Sunday World vendrá a buscarte.
¡Ay, no! Se lo cree y todo.
No la conocía en persona, pero me gustaba cómo escribía.
-¿Un libro? -Y artículos.
¿Artículos?
¿Cuáles? ¿Dónde?
Me has traído para hablar, y te daré un consejo: no acabes como Clive.
-Persiguiendo historias absurdas. -Ya.
Pero esta es buena.
Cuando nos conocimos, te juzgué mal.
Pensaste que era una loca que se pasaba el día esperando
a que muriese alguien.
Y ahora,
me he dado cuenta de que eres mucho más que eso.
Y yo me he dado cuenta de lo convincente que eres.
Y de lo bueno que estás.
Cuando me entrevistaron para el puesto,
leí las necrológicas de mi predecesora.
Hace siete años, se cogió uno sabático,
porque la muerte le había hecho enfrentarse a su mortalidad y demás.
En fin,
que firmaba como Patricia Ripley,
pero nadie lo sabía.
¿Un seudónimo?
¿Así que Maria escribía las necrológicas?
Necesitaría dinero.
¿Cómo lo descubriste?
Fue fácil, la verdad.
Por frases de sus artículos
que eran como las frases y estilo del libro.
¡Vaya!
-Eres increíble. -Espera...
¿Estamos flirteando?
Así que Hughie contrató a Maria.
Pero le dijo a la policía que no la conocía.
¿Por qué mintió?
Estaba en pleno divorcio.
No sabía por dónde andaba.
¿Te tomas otra?
Otra y no respondo de mis actos.
Buena frase. Vamos a confirmarlo.
¿Has quedado con Mal esta noche?
-Mallory me esperará. -Sí.
Estamos flirteando.
¡Y mola la hostia!
Empiezo a estar hasta las narices.
Vale, crees que viste algo que no viste.
Te quedaste allí.
Y te montaste no sé qué película de que yo había hecho daño a alguien.
-Matado a alguien. -Es el último aviso.
Si sigues así, te harás daño.
Bien.
-No está bien. -Sí que está.
Mira, la persona a la que quiero que mates...
¡No quiero saberlo!
-Sí que quieres. -Sí que quiero.
Esa persona...
soy yo.
¿Qué?
Quiero que me mates, Elvira.
¿Por qué todo el mundo me pide que lo mate?
En serio, sigue tu consejo
y hazme daño.
¡No me jodas!
¿Están tan desesperados que acusarán a Daniel Buckley?
¿Por qué?
¿Por publicar el libro de su mujer?
Está pelado.
Este libro se venderá muchísimo.
Lleva parado cinco años y los correos a su agente confirman
que Maria se negó a venderle a Daniel los derechos.
Y como murió antes de que se divorciasen,
él los heredó, y el libro.
Si no se publicaba, no había motivo.
Ahora, él se lo ha dado.
Beneficiarse de la muerte de su mujer.
¡Qué novedad!
Pásame el teléfono.
He visto los documentos.
Sé con qué te van a acusar.
Nuestro chico lo ha conseguido.
Vale, Daniel.
Allí estará.
¿Daniel?
¿No jodas que sois amigos? Ese tío mató a su mujer.
Espera...
Te pregunté si había sido ese malnacido y me dijiste...
Vale, te mentí.
Sí.
Pensaba que había sido él.
Pero ya no.
-¿Porque has tomado el té con él? -Quimio.
¿Qué?
¿Cuándo?
Antes de contactar conmigo.
Él creía que se moría.
Así que se lo pregunté: "¿Fuiste tú?".
Y te dijo que no.
Los moribundos no necesitan mentir.
Yo le creo.
¡Joder!
Vale.
-¿Cuánto le queda? -El suertudo está en remisión.
Escucha,
olvida todo lo que sabes.
Daniel me usó para traerte al pueblo.
Da igual cuándo me vaya yo.
Lo único que importa es que tú le ayudes.
Si quieres cobrar,
tendrás que limpiar su nombre.
Me mentiste.
Me engañaste.
Querías la información de la policía para dársela a Buckley.
-Te has enfadado. -Eso es poco decir.
-Pues haz algo. -¡Vete a la mierda!
Cómprate tú los cigarrillos.
Una mujer murió, Emerson.
Guárdate el ego,
haz tu trabajo
y ayúdanos a ella y a mí
a descansar en paz.
Olvidé comentártelo.
-Que parezca un accidente. -¿Cómo?
¿Así?
¡Estás loca!
¿Y tú eres un suicida?
Te dan la oportunidad de morir, y te resistes.
Tú no quieres morir, Denis.
No más que yo.
Dijiste que querías que pareciese un accidente,
no un suicidio.
Esa es mi madre.
Es superreligiosa.
Para ella el suicidio es pecado.
Eso la mataría.
Pero es mi única salida.
No puedo seguir viviendo.
¿Alguien te está haciendo daño?
¿Te cuento un secreto?
Sandy Benson no tenía cáncer.
Era un mentiroso y me hizo daño.
-¿Quién te lo hace a ti? -¿Ahora somos amigos?
¿Por qué quieres morir, Denis?
La conocí en línea.
¡Ay, mierda!
Solo correos electrónicos. No llegamos a conocernos.
Me dijo que me quería, así que le envié vídeos.
¡Menudo imbécil!
Resulta que era un tío del colegio.
Me está chantajeando.
-¿Qué le has dado? -Todo lo que gano.
El dinero para la universidad. Y si esto sigue así, no iré.
Vale, te escucho.
Sigue.
Este es el problema: lo conoces.
Oisin Markum, el primo de Mallory.
No. Ve a la policía.
Dijo que si lo contaba, mi madre vería... mis trabajos manuales.
Está loco, Elvira. Y va en serio.
Por eso nado.
Le da miedo el agua, así que ahí no vendrá a por mí.
¿Entiendes?
¿Te cae bien?
-No pasa nada, de verdad. -Mira,
sé que es un desastre.
No mato niños. Nunca. No puedo matar a Oisin.
¿Está en tu clase? ¿Qué años tiene?
Por favor, di 17.
Acaba de cumplir 18.
Ese idiota repitió un año.
¡Da igual los años que tenga! ¡No! Mataría a Mallory.
Hablaré con Mal. Ella le dirá que lo deje.
¿Y si no lo hace?
Tú dirás.
Los tuits irán a peor
y a peor hasta que...
Bueno,
paren.
¿Te he sorprendido?
¿Quién es?
¡Nadie, cariño!
Dice que ha cambiado.
¿Adónde vas?
¿Adónde crees que voy?
Por favor, Ward. Por mí, no bebas.
Daniel, ¿verdad?
Dicen que mataste a tu mujer.
¿Qué tal te ha ido?
Maria escribió aquí buena parte de su segunda novela.
Incluso entre condones y basura
era el único sitio donde encontraba alivio
-y paz. -¿Qué hago aquí?
Dímelo tú.
Necesitas un primo a quien colocarle esto.
Para que la poli te deje tranquilo y publicar el libro.
-Me declaro culpable. -No.
-No, gracias. -Oye,
escúchame primero
y después decide.
Soy un premio gordo, Emerson.
El acusado injustamente que no ha hablado con los medios
en cinco años.
Si sigues creyendo que maté a mi mujer, adelante.
Pero si tienes dudas,
y quieres saber de verdad quién mató a Maria,
te propongo algo interesante:
escribir mi biografía, más lo que ya te han ofrecido.
Es más dinero del que imaginas.
Está bien.
-Te escucho. -Mejor te escucharé yo.
Dime qué sabe la pasma y yo te diré lo que no saben.
Maria salió del pub sobre las 23:00.
La búsqueda empezó tarde.
Creían que había cogido el bus al aeropuerto.
-Luego llegó el temporal de nieve. -La noche que murió.
Y tardaron tres días en localizar el cadáver.
Yo la quería, ¿vale?
Pero cometí un error fatal.
¿Tan fatal como matarla?
No.
La traje aquí...
al culo del mundo.
Dicen que la maltratabas, que le apuntaste con un rifle.
Yo no me creería lo que se lee por ahí.
¿No te molesta que todos piensen que mataste a tu mujer?
Donal, otra ronda.
Para todos.
Sé tratar a la gente.
-Han descartado a todos, salvo a ti. -Pregúntate por qué.
No tengo coartada.
Tenía un rifle que se había usado y que, añado,
la policía se niega a devolverme.
Por cierto, ¿qué tal Mallory?
-Sale en el archivo, ¿no? -Brevemente.
La razón, brevemente,
es porque Mallory y el resto
mintieron sobre lo que hizo tu novia.
Mallory y Maria se pelearon.
Me lo contó. Y está en su declaración.
Sí, se pelearon. ¿Por qué?
Maria dijo que Mallory le robó una copa.
Mallory se marchó. Maria la siguió al bosque.
¿Una copa? ¿Y tú te lo crees?
Cámbialo por un bolso.
Cámbialo por un bolso naranja muy caro,
con el pasaporte de Maria.
Maria habría luchado con uñas y dientes
para largarse de aquí. ¿Y sabes? Creo que lo hizo.
Creo que Mallory le robó el bolso.
Imaginemos que Maria tenía prisa por coger el bus.
Pero necesitaba el pasaporte, así que siguió a Mallory al bosque.
¿Y puedo preguntarte quién te ha contado eso?
Hablando del rey de Roma, por la puerta se asoma...
-Ward. -Un día se emborrachó
y le contó lo del bolso a Clive.
¿Y crees que Mallory mató a tu mujer por un bolso de mierda?
Yo simplemente presento los hechos.
Registraron a Mallory y no encontraron ningún rifle.
-No. -Pero mintió a la policía.
Y lo que es más interesante para ti...
Hughie también mintió. Y Ward, que dijo que estaba borracho.
O sea que el único que dice la verdad soy yo.
O...
la verdad será la de quien cuente la mejor historia.
Como la última vez, ¿no?
Siempre con la correa, sin tirar mucho
y cuidado con otros perros.
Vale. ¡Vamos, Rocco!
Vamos.
¿Qué pasa si Rocco engancha la chuleta?
Ese perro idiota no tiene pelotas.
-Hoy he visto a Oisin. -¿Sí?
-¿Qué tal estaba? -Parecía...
Bueno... como ido.
Lo dice la adolescente empanada.
-No lo digo por mal. -Ya lo sé.
Tiene problemas,
pero lo quiero mucho.
La gente dice que es un sinvergüenza.
Y lo es.
Les gusta hablar mal de él. Ellos sí que son sinvergüenzas.
No lo digas. No...
Me pegaría con cualquiera para proteger a Oisin de la gente,
incluida tú, guapa.
¿Sabes qué me gustaría?
Que no te condenaran por el asesinato.
Que recordasen a mi mujer, y no por lo que hizo su marido
antes de su muerte.
La mataron con un rifle de caza, pero no a quemarropa.
La bala le atravesó el abdomen.
La encontraron aquí. No le dispararon aquí.
Entonces, quien la mató, la movió.
Y dejó una huella.
Vale, o sea que Maria está aquí de pie,
la bala le atraviesa el estómago
y se aloja en el árbol que tiene detrás.
O sea, entrada y salida.
Eso significa que tardó un rato en morir.
¿Qué estoy buscando, tío?
El bolso y el pasaporte son imposibles.
Pero el rifle...
Encuéntralo, compáralo con el de la poli y solucionado.
Te juro por Dios que si mientes...
Venga, saca el teléfono. Es hora de grabar.
Dale.
Vale.
Es buena.
¡Papá, no! ¡Por favor!
Lo siento, cielo. Ya es tarde.
Lo siento.
¿Qué ha pasado?
Jackie.
Su ex estaba en casa.
El cabrón ha vuelto a su vida.
Papá...
Papá, no es culpa tuya.
Debería haber ido a por él.
¿Y para qué?
¡Dios, matar a alguien no sirve de nada!
¡Y sé de qué hablo!
Si él hubiese muerto,
yo estaría sobrio, y ella y yo juntos.
¡Debería haber hecho yo algo!
Haber escuchado a mi padre
y haberme ocupado en persona de ese mamón.
Lo siento, Elvira, cariño.
No puedo parar.
-Sí que puedes. -No puedo, cielo.
Por favor, entiéndelo.
No puedo, cariño.
Tengo que irme.
Otra entrega, ¿no?
Sí, algo así.
Te traeré fish and chips.
Mamá se va a trabajar.
Es hora de hacerle una visita a Denis.
Has publicado tu último tuit.
Ya me has entretenido bastante. Me has hecho herir a un ser querido.
Podía haberlo salvado, pero tú...
-Y tu mierda de "mátame". -¿Mierda?
Oisin me ha escrito. Quiere más dinero.
Y no lo tengo.
-Dice que mañana subirá los vídeos. -Perfecto.
-¿Perfecto? -Porque quedarás con él.
Y le darás el dinero.
Ha muerto un experiodista de mi periódico. Mi paga.
Devuélvemelo.
-¿Cómo? -Dijiste que Oisin no sabe nadar.
Cuando va a la piscina, nunca se mete en el agua.
Pues al Lago Driscoll.
A la zona fea a la que no va nadie. Queda con él por la tarde.
¿Y tú dónde estarás?
Mirando.
¡Venga ya!
Cuando me lo contaste, ¿no imaginaste que pasaría esto?
-Nunca. -Tú me chantajeas.
Él te chantajea. Esto tiene que acabar.
Roba una botella de vodka en el súper y que te la vea.
Lo necesitamos grogui.
Denis,
¿quieres que tus amigos vean esos vídeos tuyos...?
-Es un asesinato. -No, Denis.
Es la libertad.
Si no hacemos esto,
vivirás con miedo el resto de tu vida.
Y yo no quiero eso para ti.
Oisin bebe.
El vodka no bastará.
Mi madre tiene un hernia de trabajar y el botiquín lleno de pastillas.
Superfuertes.
Trituraré unas cuantas y las meteré en la botella.
Debería funcionar.
¿Cómo sabrás cuántas echar?
Lo sabré.
¡Dios!
Las tomas.
¿Cómo crees que duermo por las noches?
-¡Vaya horas! -Perdona.
La mochila.
Te he dado el dinero, ¿no?
La mochila o tu mamá te verá pelándotela.
Voy a una fiesta.
Quédate y la montamos aquí.
¡Esta es buena!
Oye...
Mira, ¿no podemos hablar?
No.
¡Pírate, coño!
Lo siento, Oisin, pero tú te lo has buscado.
¡Mierda, mi dinero!
Ya tendría que haber borrado la cuenta.
¡Bingo!
Ya está. Se ha enterado de lo de Oisin.
Ve a lo fácil.
Lo siento muchísimo. Cuenta conmigo.
Si necesitas algo...
¡Hola!
Hola.
¿Todo bien?
El mensaje era como...
No sé...
-Necesito un favor. -¡Lo que sea!
Tienes que escribir una necrológica, pero ya.
Vale.
Vamos allá...
¿Para quién?
Mal, estoy aquí para lo que necesites.
Es para Rocco.
¿Qué?
El perro del señor Breslin.
El coche de juguete se quedó sin pilas,
enganchó la chuleta de cerdo
y se ahogó.
El pobre se ha ido a la gran perrera del cielo.
Le dije a Breslin que despediríamos a Rocco como se mer...
¿Hola? Aquí.
Le dije que lo despediríamos como se merece.
Me dijo que eso no bastaba y me amenazó con denunciarme.
Le dije que haría lo que fuera.
Y entonces pensé en ti.
¿Le prometiste una necrológica para su perro?
Sé que no sueles hacerlo, pero...
¿Por favor?
Hola, Elvira.
-¿Tú lo ves? -Pues claro. No estoy ciego.
¿Ha venido por mí?
No, he venido por mí. Tengo un soplo para tu periódico.
Tu jefe me va a pagar.
Para el carro, que aun no sé ni de qué va esto.
Así que relájate, ¿vale?
¡Elvira!
¿Qué pasa ahora? ¿Qué quieres?
¡Dios!
¿Podemos publicar la necrológica de un perro?
¿De un perro?
Publicaremos hasta la de una silla, si la pagan.
Ahora, lárgate.
¡Elvira!
¡Vete!
Mi plan era a prueba de fallos.
¿Qué coño pasó?
Es hora de llegar al fondo de esto.
¿Cuándo es tu cumple, Denis?
¿Cuándo cumples los 18?
Dentro de un par de meses.
No, por favor.
No te levantes.
Pareces cómodo.
Ha salido todo de maravilla.
¿Tú crees?
Oisin sigue vivo.
Lo siento.
¿Vale?
No podría vivir con ese peso.
¡Socorro! ¡Ayuda!
¡No sé nadar!
-¡Socorro! -¡Ya voy, Oisin!
Tu dinero quedó inservible en el agua.
Oisin me lo ha dado, más todo lo que me había robado.
¿Así que ahora sois amigos?
Le hice la resucitación.
Le abrí la camisa y tenía marcas de quemaduras.
Fue una humillación.
No ha aprendido a nadar, para que no le vean el cuerpo.
Y que su padre lo usaba como cenicero humano.
Hablamos horas y parece una persona diferente.
-Ahora todo va bien. -Para mí, no.
Para nada.
¿No te importaba que muriese?
Yo no lo obligué a beber alcohol.
Ni le eché yo las pastillas en la botella.
Si se hubiese ahogado, el agua lo habría matado,
junto con su estupidez, pero... no yo.
-¿Quién eres? -Tú recurriste a mí.
-Tú querías matarlo. -Tú... querías matarlo.
Hablas con tanta naturalidad, que parece que tiene sentido,
pero la realidad es
que esto te excita.
Quiero enseñarte algo.
Mola muchísimo.
Mira.
Mi trabajo consiste en estar preparada.
Escribo adelantos.
Necrológicas de personas que aun no han muerto.
Es la de un perro.
Me preparo para la muerte de la gente.
Y cuando mueren, estoy lista.
No se lo contaré a nadie.
Ni lo de Oisin ni lo del señor Benson.
¿Te gusta?
-¿Le harás daño? -¿Te gusta, Denis?
He dejado una cosa en blanco.
Donde pone cómo murió tu madre.
Es lo que añado al final.
¡Eres un monstruo!
No, qué va.
¡Juro que no se lo contaré a nadie! ¡Por favor!
¡Dime que no le harás nada!
-No soy un monstruo. -¡Dime que no le harás nada!
¡Vaya!
-¿Estás limpiando? -Sí.
Quiero cambiar. Dejo las drogas, los robos y todo.
Vale.
-Y limpia el dormitorio. Está lleno. -¿Qué?
¿Quieres que me lo lleve todo?
Intento ayudarte.
¿Obligándome a llevarme cosas robadas?
Piénsalo. ¿Y si me pasa algo? Si me muero...
¿Qué pasará?
La poli registrará tus cosas, encontrarán mi mierda
y me joderán.
Al final has vuelto.
Saca la chequera.
Primero quiero ver qué es.
¡Madre mía!
Esto ha estado en el mar.
En el lago.
He ido a pescar.
No hay peces en el Lago Driscoll.
Ya podía habérmelo dicho alguien.
Lo único que sacamos mi colega y yo fue esto.
Estaba entre las cañas.
Y tu amigo,
¿sabe cerrar la boca?
Por un precio justo, no volverás a vernos.
Esto me va a costar una pasta, ¿verdad?
¡Ni te lo imaginas!
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