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Vamos a hacer el último tema
Ustedes saben que hay muchos chicos afuera
que están hace mucho tiempo esperando entrar.
Les pido por favor que…
Pero después de eso les pido que se vayan.
Los adoro muchísimo pero
ustedes saben lo que pasa.
Yo me despido ahora. Ciao.
Los amamos, en serio.
¿Vienen de allá?
Vení, sentate.
-¿Cómo te llamás? -Alicia, ¿y vos?
Esta noche creo que James Bond.
Alicia.
Si me vas a preguntar algo apurate porque me bajo en Lomas.
Yo voy a Temperley pero me bajo con vos.
¿A esta hora? ¿En qué país vivís?
Dame un papel que te doy mi teléfono.
Dame un papel. Dame el boleto.
-Vamos, Ali. Dale. -Ahí voy.
Te mató esa minita, flaco.
Hola. Con Alicia, por favor.
Ah, está equivocado. Gracias.
Colgá el teléfono, che.
Dale.
Sí, a las cuatro.
A las cuatro estoy ahí.
¡Bien! La enganché, hermanos.
Alain Delon.
-Te va a cagar. -No me va a cagar.
¿Ahora qué hago con una mina así a las cuatro de la tarde?
¿No vas a ir a la cancha?
Maricón. Dejar de ir a ver al Cele por una minita cualquiera.
¿Qué hago? No me di cuenta.
Si vais a la cancha, le va a encantar la popular de Temperley.
No seas boludo.
Llamala y citala a otra hora.
No puedo volver a llamarla.
Cagala.
Estoy cursando 4 materias este cuatrimestre.
Si las apruebo me recibo en 2 años.
¿Y te bancás con las encuestas?
Sí. No gano mucho pero me alcanza.
Además no tengo horarios.
Yo tengo un amigo que estudia para asistente social.
¿Sos géminis?
-Sí. ¿Y vos? -Acuario.
No. ¿Vos qué haces?
Yo estudio. Estoy en ciencias económicas.
Y como te dije, vivo con mis viejos y ellos me bancan.
Pero al año que viene pienso ir a vivir con unos amigos.
¿Ese libro qué es?
Me gusta mucho leer. Poesía, cuentos, ensayos…
Ahora estoy leyendo a Baudelaire. Las flores del mal. ¿Lo leíste?
Sí.
Me gusta ir al cine también.
Están dando un ciclo sobre la guerra civil española.
La semana que viene dan "Morir en Madrid". ¿La viste?
Sí… No, no.
-¿Vas a bailar? -Sí.
Sí, me encanta. Con mis amigos vamos siempre.
Vamos los viernes, los sábados, los domingos…
-¿Vos vas? -No.
No me gusta ir a bailar. Me parece una pérdida de tiempo.
Mira,
a mí me gusta ir de frente y que vengan de frente conmigo.
Yo ahora estoy en pareja.
Está haciendo el servicio militar en el sur. Por eso no pudo venir conmigo al recital.
Si te di bola en el tren fue porque me gustaste.
No sé. Me caíste bien.
Pero esto no va a andar.
Hola, Neli. ¿Cómo le va?
Bien, aquí andamos. Un poquito cansada.
No sabes el día que tuve hoy. Terrible.
Yo ya les dejé comida en la heladera.
¿Las tengo que despertar a alguna hora?
No, mamá. Cualquier cosa yo te aviso. Te dejo una notita.
No pueden estar sin comer. No pueden tener el estómago vacío.
¡Bueno!
-Cómo está tu vieja. -Está terrible.
-Dame un pucho. -No tengo ganas de estudiar. Dale.
-¿Y? -¿"Y" qué?
-Contame. -¿Qué cosa?
No te hagas la boluda. Contame que pasó con el nene.
Nada. A los 5 minutos no tenía de qué hablar y me fui.
Vos lo querías para hablar, seguro.
Ay, qué tonta que sos.
Bueno. ¿Te agarró el síndrome de Horacio ahora?
¿Te morías de ganas pero no te animaste?
¿Qué te agarró, la culpa?
Puede ser.
Mira lo que tengo.
Está rechurro este pibe. Yo me lo comería todo.
Está bueno, ¿pero qué querías que hiciera?
Bombachita, mi amor. Estrenar una bombachita.
Lo mejor en estos casos es estrenar una bombachita.
Cortála. ¿Vamos a estudiar?
Bueno, dale.
-Señora, le mandan estas flores. -¿A mí?
"El río", sujeto. ¿Entienden? ¿Copiaron?
Mozo.
-¿Puede traer la cuenta, por favor? -Está todo pagado, chicas.
¡Diario!
El otro día conocí una chica que me dijo que a ella le gustaba ir de frente.
En realidad yo no leo libros, no voy al cine
y tampoco le digo la verdad a las mujeres.
Pero siento que esta vez no tengo nada que perder.
Y además creo que estoy enamorado.
Despacio.
No puedo.
¿Nunca hiciste el amor?
Sí… No.
-Entró, ¿no? -Sí, pero despacio.
Que no se salga.
¿Qué estoy haciendo, por favor?
¿Estuvo muy mal?
No. Estuviste muy bien, ese es el problema.
Un poco rápido pero muy bien.
¿De quién es el departamento?
De Susana, una amiga. Y de su pareja.
Él también está haciendo la colimba.
-¿Tomas mate? -Sí.
¿Amargo?
-¿Cómo lo tomas vos? -Amargo.
Amargo.
¿Estos cuadros son de tu amiga?
Son míos.
Antes pintaba, ahora no tengo tiempo.
Son muy lindos.
¿Tus amigos de qué trabajan?
Ella en una textil y él en un frigorífico.
¿Son empleados?
Son obreros.
Pero también estudian. Sociología.
Y vos, ¿siempre hiciste encuestas?
No. Antes trabajaba en la textil.
-¿De obrera? -No, de empleada.
Pero me echaron.
-¿Por? -Un poco de todo.
Sabes cómo es la patronal.
-Qué cagada, ¿no? -Sí.
¿Y el dispensario?
Es una cuestión de militancia. Hay mucho por hacer, ¿sabes?
¿Les enseñas a dibujar?
Un poco de todo. Dibujar también.
A vos todavía te mantienen tus viejos, ¿no?
La facultad no me da tiempo.
Yo empecé a trabajar cuando tenía 16 años
y terminé la secundaria en una nocturna.
Mira, Alicia, en realidad te mentí.
Yo no voy a la facultad. Estoy en 5º recién.
Me lo imaginaba.
No pasa nada, James Bond.
Aprovecha ahora. Contame todas tus mentiras.
Te juro que es la única, en serio.
La próxima vez que se te ocurra conquistarme,
no me sigas en secreto ni me mandes anónimos.
No son tiempos para esos juegos.
¿Comes nueces, vos?
No sé, en Navidad.
Parece que a vos no te hacen falta.
Franco proclama: "España está salvada"
El presidente de la república replica: "la República sigue en pie".
La realidad no es más que una: comienza la guerra civil.
Empieza con crímenes en masa.
Es la España bárbara que temen y adoran.
La violencia y la muerte, para ellos, son españolas.
El sol brilla para todo el mundo.
No brilla en las prisiones.
No brilla para los que trabajan en las minas,
los que son despedidos,
los que no tienen trabajo,
los que jamás vieron el mar,
los que fabrican en los sótanos las lapiceras con las que otros escribirán
que todo marcha a las mil maravillas.
Los que no se han agachado a recoger el alfiler,
los que se mueren de aburrimiento los domingos por la tarde
porque ven llegar el lunes y el martes,
y el miércoles y el jueves
y el viernes y el sábado
y la tarde del domingo.
-¿Te gustó? -Sí, mucho.
¿En qué estabas pensando?
Que esto se va a terminar.
Deja de darte manija con eso, Marcelo, no puedes enamorarte de mí.
¿Como querés que haga para no enamorarme?
Cuando te pones cursi sos irresistible.
Los de afuera van para dentro, ¿ves?
Comunicado número 1 de la junta militar.
Se comunica a la población que a partir de la fecha
el país se encuentra bajo el control operacional
de la junta militar.
Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento
a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar,
de seguridad o policial así como extremar el cuidado…
Diario.
-Hola. -Hola.
¿Qué pasó, que no fuiste a la facultad?
No me siento bien.
¿Tienes las llaves del departamento?
No, al departamento no vamos a poder ir más.
No te preocupes, ya vamos a encontrar otro lugar.
No, Marcelo.
¿Qué pasa?
Voy a volver a mi casa.
Horacio vuelve la semana que viene.
Se terminó todo, ¿no?
¿Cómo es? Me dejás y listo.
Yo te dije de entrada cómo eran las cosas.
Y yo fui el boludo que me enganché.
¿Pero cómo son las cosas ahora?
No te entiendo.
Quiero saber si sentís algo por mí.
Esto no es fácil para mí tampoco.
Contestame.
Qué querés que te diga? ¿Que te quiero?
Bueno, muy bien, te lo digo. Te quiero muchísimo.
Pero entonces, quedate conmigo.
No puedo.
Espera, Marcelo.
Y me quedé parada ahí, quieta, sin permitirme nada.
Y es que la lucha continuaba y más fuerte que nunca.
Horacio era eso: una mezcla de militancia y romance.
¿Por qué "romance" y no "amor"?
La verdad es que siempre me costó llamar al amor por su nombre.
A las cosas jodidas, no.
La guerra es guerra, la muerte es muerte.
El dolor es dolor.
Pero nombrar al amor me cuesta.
Cuando supe que Horacio volvía se me fue toda la seguridad a la mierda.
Porque la derrota no existía pero la lucha era jodida
y yo no tenía ningún derecho a involucrarlo a Marcelo
nada más que porque él pensaba que me amaba.
En ese entonces creíamos que el único resultado que nos cabía era la victoria.
Si estaba dispuesta a dar la vida, ¿cómo no iba a estar dispuesta
a renunciar a lo que podía ser apenas una calentura?
No podía tomar otra decisión.
Así que me quedé parada ahí, en el andén,
mirando cómo el tren se alejaba.
Igual que un mes más tarde cuando Horacio,
después de haber recibido una citación, volvió al sur.
Mi vida parece ser eso.
Un tren que se aleja llevándose lo que es mío
y yo mirando cómo se aleja, impotente,
incapaz de correrlo, de detenerlo,
de cambiarle el rumbo.
Oye, Marcelo, tengo el coche en el parking.
Si quieres te puedo acercar al hotel.
No, muchas gracias.
Quiero comprar un diario argentino a ver si por lo menos allí estamos ganando
porque en los de ustedes perdemos en todos los frentes.
La guerra. Que les den por el culo, chaval.
Sólo a vosotros se os ocurre meteros con los ingleses.
¿Tú sabes dónde venden periódicos extranjeros?
Conozco uno en la Gran Vía y otro en la Puerta de Alcalá.
Si lo llevas allí, le queda a un paso el hotel.
Pues vamos, que te acerco.
¡El Naranjito, la mascota del mundial!
Hace tiempo conocí una chica
que me dijo que a ella le gustaba ir de frente.
En realidad yo nunca leí un libro, no voy al cine
y nunca le digo la verdad a las mujeres.
-¿Qué hacés aquí? -Vos, ¿qué hacés acá?
Vivo acá.
¿Acá, en Madrid? ¿Hace cuánto?
Seis años.
Estás raro. ¿Qué haces vestido así?
Me recibí.
Los contadores nos vestimos así.
-¿Viniste a ver el mundial? -No, no.
Primer congreso internacional de graduados en ciencias económicas.
Ojalá pudiera ver algún partido pero no, no puedo.
¿La guerra?
Las cosas no son como las pintan acá. Va a terminar todo bien.
Te invito a tomar algo, ¿querés?
No puedo, Marcelo.
-¿Te esperan? -Sí, voy con el tiempo justo.
Horacio.
Estoy en el hotel Escultor.
Me alegro de volver a verte.
Vente esta noche a casa. Apunta la dirección
¿Cómo anda la panza?
Terrible. Estoy hecha un chancho.
No sabes lo que son mis pies, dos empanadas.
-¿Te sentís mal? -No, estoy bien.
-Debes estar hermosa. -Callate.
Volvé rápido que te extraño.
Faltan pocos días y estoy con vos.
¿Qué se dice allá de Malvinas?
Acá dicen que los ingleses no pueden entrar a puerto Argentino.
Acá están contando otra historia.
¿En serio?
Mi amor, te dejo.
Están esperando para comer
y esta comunicación me va a salir por un ojo de la cara.
Te llamo mañana, ¿si? Cuidate.
Sí. Te quiero.
Yo también te quiero. Ciao.
Hola, Marcelo.
Iba a abrirla.
Gracias.
Pasa.
-¿Cenaste bien? -Muy bien.
¿Qué me invitaste, a una fiesta?
Es el cumpleaños de una amiga.
Alicia, ¿dónde está el baño?
Ni se te ocurra decir que acabas de llegar de la Argentina
porque te volverán loco a preguntas.
La verdad, no estoy acostumbrada a recibir tanta gente en la casa.
Yo pensé que íbamos a estar solos.
¿Estás arrepentido de haber venido?
Para nada.
¿Por qué me miras así?
El acento me causa gracia.
Eres una gallega yo. Pero te queda bien.
Estás muy linda.
Gracias. Tú también.
Vos también.
Con esa pinta de jugador de rugby en día de descanso.
-¿Muy formal? -Un poco.
El Marcelo que yo conocí tenía un aire más rebelde.
Puede ser.
Espera.
Brindemos.
Por el reencuentro.
Vamos con los otros.
Hola. ¿Me lo presentas?
Es Marcelo, un amigo.
Ella es Bea, la del cumpleaños.
-Felicidades. -Gracias.
¿Y qué es lo que has venido a hacer aquí?
No habrás venido por el maldito fútbol, ¿no?
¿Qué es lo que haces?
-Magia. -¿Magia?
Magia, sí.
¿Me disculpas un segundo?
Quiero hacer pis.
Yo también pero no encuentro el baño.
Ven.
Es aquí. Enciende la luz, que yo no llego.
Está ahí arriba.
¿Cómo te llamas?
Marcelo, ¿y vos?
Cecilia.
¿Y vives aquí?
Sí. Eres amigo de mi mamá. Eres argentino, ¿verdad?
Sí.
-¿Tu mamá es Alicia? -Sí.
Terminé. Dame un poco de papel.
Cuidado con el agujero. ¿Estás bien?
-Tira de la cadena. -Sí, ahora tiro.
Pero salí que voy a hacer pis yo ahora.
Adelante, yo te espero.
Si tú me viste a mí, ¿por qué yo no te puedo ver a ti?
Porque no, porque no es conveniente.
Esperame ahí que yo ahora salgo.
-¿Ese es tu padre? -Sí.
-¿Tú tienes padre? -Sí.
-¿Estás casado? -Sí.
-¿Tienes hijos? -Voy a tener un nene.
Tú no puedes tener hijos, los hijos los tienen las mujeres.
Es cierto.
Alicia, este es argentino como tú.
Venga, a dormir.
-Volvió el mago. -Sí, pero no por mucho tiempo.
¿Te estás aburriendo?
Me podías hacer un truco.
A las 12 me transformo en contador público, no puedo.
Ali, a ver si le subes un poquito el ánimo a tu compatriota.
Yo, por lo que se ve, no soy su tipo.
¿Qué te pasa?
¿Por qué no me dijiste que tenías una hija?
Y vos,
¿por qué no me dijiste que estás casado y vas a tener un hijo?
¿Quién te lo dijo, Cecilia?
Es muy peligroso hablar con estos enanos.
No has cambiado nada.
Sos el mismo chiquitín de siempre.
En cambio vos sos el colmo de la madurez.
Rodeada de todos estos pendejos mientras tu hija pide ayuda para ir al baño.
Cecilia se las arregla muy bien sola.
No parece.
¿Vos qué sabés?
-¿Estás casada? -No.
¿Y Horacio?
Estoy sola. ¿Entendés?
Me quedé sin nada.
Esta casa no es mía.
El alquiler me lo paga un tipo casado.
Un tipo casado como vos. ¿Qué más querés saber?
¿Estabas durmiendo?
Disculpame. Es que no me podía dormir.
Si pudiera me tomo ya mismo el primer avión a Buenos Aires.
No, estoy bien. Salí a caminar…
A Horacio lo secuestraron y me quedé sola.
Tuve miedo. Miedo hasta de decir mi nombre.
Salí del país con la ayuda de algunos compañeros.
Cecilia nació acá.
El piso es alquilado, no hay ningún hombre.
Así que estoy sola. Nos quedamos solas Cecilia y yo.
Perdoname pero a vos te lo tenía que decir.
¿Qué, la va a seguir o vamos a algún sitio?
¿Qué hacés?
Consiguieron entradas para el partido pero no podía.
Necesitaba pedirte perdón
y se me acaba el tiempo. Mañana vuelvo a Buenos Aires.
Me jodió que me dijeras "chiquitín"
pero terminé portándome como un chiquitín.
Son muy lindas, ¿eh?
No tenés por qué quedar bien conmigo.
Preferiría pintar
pero esto es más fácil de vender que un cuadro.
Al menos saber dibujar me sirvió para algo.
No sabés lo que se cotiza por acá un paquete de hierba.
¿Y eso?
Dejé de fumar y me hice adicto.
La costumbre.
Debes estar hecho un toro.
No, las uso para los nervios.
Cuando estoy nervioso me las devoro.
¿Estás nervioso?
Cuando no sé cómo empezar a decir algo…
Por el principio.
Yo, después de que nos separamos, que me dejaste,
te estuve buscando como un loco.
¿Sabes la cantidad de ciclos que me tragué en la cinemateca
para ver si te encontraba?
Y a Claudia la conocí viendo uno de esos bodrios.
Que yo me pregunto: ¿cómo te podían gustar?
¿A ella le gustaban?
Le gustan.
De vez en cuando la acompaño a ver algún ciclo de cine polaco,
alguna retrospectiva, y duermo como loco.
¿Cómo es?
¿Claudia?
Rubia.
Rubia. ¿Qué pasó?
Soy una contradicción que camina.
Me gustaban las morochas, me casé con una rubia.
Quería ser arquitecto…
en realidad no quería ser arquitecto, quería ser músico.
Y acá me ves, contador. Y si querés te sigo contando.
Yo también fui a buscarte después de lo de Horacio.
Fue una locura pero fui hasta tu casa.
Me quedé largo rato mirando la puerta de la calle
y al final me fui.
¿Por qué?
Porque tenía miedo.
Miedo de estar marcada y comprometerte.
No me lo puedo creer.
Si me hubieras dicho…
Lo que hubiera podido pasar no existe.
Dejalo ahí.
Te extrañé.
Perdoname. No puedo.
Yo tampoco puedo.
A pesar de las nueces no puedo.
Es culpa mía.
No tenía que haber forzado esto.
No, nadie forzó nada.
Me alegro de estar aquí con vos.
¿Nunca te volviste a enamorar?
No puedo.
Estoy en guerra. Yo también estoy en guerra.
Es muy difícil, ¿sabes?
Haces lo imposible por pensar que está muerto
pero no podés.
Y te sentís una mierda.
Y seguís esperando que un día aparezca por la puerta.
¿Para cuándo espera Claudia?
Dentro de 2 meses.
Hoy he tenido un sueño.
Que todo iba a ser como antes.
Yo también lo tuve por un momento.
Andate, Marcelo.
Clima de tensión se vive en Buenos Aires.
Entre la desazón del equipo nacional de fútbol
en el partido inaugural de nuestra copa del mundo
y la rendición de las tropas en puerto extranjero
la gente se volcó a las calles a expresar su descontento.
El general Galtieri dirigió un mensaje a todos los argentinos.
El combate de Puerto Argentino ha finalizado.
¡La puta que lo parió!
No fue una puteada contra Galtieri.
O sí.
Contra Galtieri también porque fue una puteada sin destino fijo.
Para todo y para todos.
Pero principalmente para mí mismo.
Cuando el taxi comenzó a alejarse del departamento de Alicia
me volví a sentir como aquel día en el tren.
No sé bien cómo explicarlo.
Como que a pesar de que me estaba yendo algo mío se quedaba con ella.
No había podido olvidarla.
Pero la vida había seguido y el recuerdo dolía menos.
Era una cosa dulce.
Por eso no me bajé.
Porque era ella la que había impuesto las condiciones desde el principio.
Porque pensé que nuevamente iba a poder superarlo.
Y porque en Buenos Aires me esperaba Claudia.
Y Martín, que estaba por nacer,
y la vida que me estaba construyendo.
Y sin Alicia.
Cómo no iba a putear.
Alicia.
Hola.
¿Cómo estás?
Ella es Claudia, mi mujer.
-Hola. -Hola.
Él es Martín. Y el dormido es Matías.
Hace añares que no nos vemos.
Añares, sí.
15 años por lo menos.
¿En qué andas?
Volví hace muy poco.
Estoy buscando trabajo.
Fueron muchos años y es muy difícil volver a empezar.
¿Por qué no me dejas una tarjeta y…
No tengo tarjeta.
Claro.
-¿Cecilia? -Enorme. Ya cumplió 14.
¿Y volvieron a vivir por acá?
En Lomas.
-Volvieron al barrio. -Volvimos, sí.
Bueno, yo me bajo.
Que sigas bien, Marcelo.
¿Por qué le pediste su tarjeta?
Qué se yo. Para ver si podía conseguirle algún laboro.
Si hacía mucho que no la veías, ¿cómo sabías que tenía una hija?
Por unos amigos en común que tenemos.
Pobre mina. Tuvo cada quilombo en la vida…
Tiene el marido desaparecido.
-¿Salió con ves? -No.
De chicos yo medio le andaba atrás pero nunca me dio bola.
Cosa de pibes.
Mamá, ¿quién era esa señora?
Una ex novia de tu papá.
Hola.
Estaba haciendo unos trámites por el barrio
y me di una vuelta.
¿Estás ocupada? ¿Estás con alguien?
Pasa.
Volví.
Entre los nervios y la gordura, elegí.
Tus hijos son muy lindos.
Son terribles.
Cuando se ponen hinchapelotas dan ganas de matarlos.
¿Cuántos años tienen?
Martín, siete. Matías, cinco.
¿Y Cecilia?
En la casa de una amiga.
Creo que ya empezó a aburrirse de su madre.
-¿Azúcar? -No.
¿Cuánto hace que volviste?
No me lo podía creer cuando te vi.
Hace un tiempo murió mi vieja y quedó esta casa.
Volví y me quise quedar.
Allá estaba harta de la nostalgia y ahora estoy harta de dar vueltas.
Tenía ganas de verte.
A vos, las casualidades te dan ganas de verme.
No. Y vos, ¿no tenías ganas de volver a verme?
Tal vez sí. Qué sé yo.
¿A qué viniste, Marcelo? ¿A terminar lo que no pudiste la última vez?
En todo caso sería algo para terminar lo que dejamos la primera vez.
Vos y yo siempre nos encontramos a destiempo.
No lo sé.
De verdad, no lo sé.
Lo que sí sé es que pienso en vos siempre.
Mira, estoy muy cansada, Marcelo.
Como si me hubieran puesto un peso en la nuca
que cada día pesa más.
"Cansada". Sinceramente, no se te nota.
Seguís tan hermosa como siempre.
Pareces un ángel.
Pasa el tiempo y siempre recurrís a las mismas cursilerías.
-Hola. -Hola.
¿Qué haces?
Él es Marcelo, un amigo. Armando.
Permiso.
Yo me iba ya.
¿Y éste quién es?
¿Cómo "y éste quién es"?
¿Volvés después de 8 años y te comportás como un marido celoso?
Es que no entiendo por qué no me lo dijiste.
No me dio tiempo.
Pensé que era el novio de tu hija por un momento.
Sos un hijo de puta.
Hace un rato era un ángel y ahora soy una vieja chota
que anda con un pendejo.
¿Puede ser que siempre haya alguien en medio acá?
¡No me lo puedo creer!
Baja la voz.
¿Qué culpa tengo yo de que a vos se te ocurra aparecer en mi vida a cada tanto?
¿Yo aparezco en tu vida? Perdona, ¿acaso vos no aparecés en la mía?
¿Es una maldición? ¿No podés estar sola?
-Y vos, ¿no estás con tu mujer? -Me estoy por separar.
Ya estoy acá. No tengo otra.
¿Querés que nos volvamos a ver?
Ya discutimos de fútbol, de política, de modas…
pero de este tal Arnaldo no me dijiste nada.
-Armando. -Armando. Como se llame.
¿No podías tener un novio más lindo, más presentable?
Uno imagina que a uno lo cambian por alguien más lindo, tipo Robert Redford.
-Pero este… -Callate.
¿Y de Claudia? Vos tampoco me contaste de Claudia.
Empezá vos.
Me acompaña, me soporta. Yo nunca fui fácil.
Decímelo a mí.
Estamos bien.
¿Pero lo querés?
Es mi primera relación después…
Me costó mucho, ¿sabes?
Armando me tiene mucha paciencia. Es un buen tipo.
No sabes lo apasionado que suena eso.
No seas malo.
¿Y Cecilia?
Cecilia lo percibe, se da cuenta
y hace como que no le importa.
Se las arreglan para llevarse bien.
-¿El batik? -El batik pasó de moda.
Volví a las encuestas. Al menos para ir tirando.
Ya ni me acuerdo de lo que es pintar.
Hay cosas que no se olvidan.
¿Nos vamos? Necesito un poco de aire.
¿Y de Claudia qué hay?
Me soporta, me acompaña.
No sabes lo apasionado que suena eso.
Qué sé yo.
Aprendimos a tolerarnos. Nos queremos. Pero falta pasión.
-¿A vos o a ella? -A los dos.
Antes le regalaba flores o bombones y era una fiesta.
Ahora es como si le tirara galletitas a los monos del zoológico.
Sos un exagerado y un machista.
No señora. Es siempre así.
A veces pienso que un día voy a llegar a casa
y me va a decir: "no te quiero más, andate".
Porque las mujeres dicen eso, "no te quiero más, andate".
No dicen "no te quiero más, me voy".
Así es y así debe ser.
Después de todo fue ella quien sostuvo la casa.
¿Gracias a quién? A los dos.
La casa también es mía.
Tu parte la usan tus hijos mientras vos andás por ahí con mujeres.
Nunca ando por ahí con mujeres.
Nunca engañé a Claudia. Excepto con vos.
Siempre te extrañé.
Tu amigo es un profesional.
Si querés no vamos a un telo.
Nosotros nunca fuimos a un hotel.
Si querés nos vamos.
Tampoco somos dos nenes para espantarnos.
Si querés nos vamos. En serio te digo.
Tampoco va a ser la primera vez que estemos juntos
y no hagamos el amor.
Creo que si aquel día hubieras insistido te querría mucho menos.
Los chicos.
He de pasar a buscarlos por la escuela.
-¿A qué hora salen? -A las 5.
Llegas tarde.
No encuentro el corpiño.
Acá está.
-No, ese no es mío. -Alguna se fue desnuda.
Marcelo, no será tuyo este departamento.
Sí, justo.
Tengo mi casa hipotecada y voy a tener un bulín de 2 ambientes con balcón y corpiño.
¿Qué pasó?
Hola, mami.
Nos demoramos comprando las flores.
Mentiroso. Nos tuviste media hora en la puerta.
Fueron 10 minutos.
No importa que sean 10 minutos. No me gusta que estén los chicos en la calle solos.
Me demoré con un cliente, amor.
-¿Mañana me llevas al circo? -No, que te lleve tu papá.
-¿Mañana? -Sí, ¿qué pasa?
No, que no puedo. Que juega Temperley. Quedé en ir a la cancha con los muchachos.
Perfecto, llevalos a los dos.
¿A la cancha? Es muy peligroso.
¡Martín, ya está el televisor prendido!
¡Hace 2 minutos que llegaste! ¡Mirá la campera, por favor!
Necesito una nuez.
Por los viejos tiempos.
Los viejos tiempos fueron una mierda.
De todos modos los tiempos no cambiaron tanto.
Verte dormir en el cine fue como volver a vivir.
No te pueden gustar las de acción, las de tiros.
Te quiero.
Yo también te quiero.
Quiero vivir con vos.
No digas eso. Mejor no.
Está bien. No lo digo.
Ceci, ¿estás ahí?
Cecilia no está, yo le pedí que se fuera.
Te fui a ver a lo de las madres, te subiste a un taxi…
Creo que me merezco que me digas qué es lo que está pasando.
-Estás cada vez mejor. -Deben de ser las nueces.
No, de verdad. Mejor que antes incluso.
Tengo que confesarte algo.
Antes a mí me intimidaba el dibujo del Che.
Ese tío me estaba mirando a mí.
A mí, en cambio, me excitaba.
Cuando termines el cuadro lo vamos a poner en esta pared.
Se te va a hacer tarde.
Odio tener que vestirme.
Podíamos quedarnos a dormir acá.
Problema tuyo.
Yo arreglo con Cecilia y listo.
Pues aparece Abelardo y te mata.
-Armando. -Armando, como se llame.
Armando no aparece más. Armando no está más.
No tengas miedo, no pasa nada.
La decisión no fue por vos.
O sí pero no fue sólo por vos.
-¿Por qué no me lo dijiste? -Porque no quiero presionarte.
Tengo la sensación de que James Bond es un tipo bastante asustadizo.
Salió el indulto. Diario.
Menem firmó el indulto. Diario.
La inmensa mayoría del pueblo argentino estaba pendiente de esta medida.
Los riesgos los asumo pura y exclusivamente yo.
El indulto es perdón y desde este momento están perdonados.
¿Qué te agarró?
Mira, esto no lo puedo creer.
-Me voy a dormir. -Andá.
Te acordás que mañana hay reunión de padres, ¿no?
Sí.
El otro día me estaba acordando de la primera vez que nos vimos.
Pero con el tiempo tengo la sensación de que tengo 10 años más que vos.
Es muy loco cómo el tiempo cambia a la gente.
Estamos viviendo tiempos históricos.
Ya sé lo que viniste a decirme.
Animate de una vez.
¿Y vos creés que es fácil?
Uno se pasa la vida intentando armar algo que esté prolijo
y de pronto viene algo y te lo tira a la mierda.
Hubo un tiempo que fuimos
que fui libre de verdad
No entiendo por qué esta vez no se quedaron juntos.
Ella no estaba esperando que de buenas a primeras
él se convirtiera en un príncipe azul.
Pero al verlo irse se le vino encima
la conciencia de la derrota definitiva.
La conciencia de lo poco que le importa a nadie
todo eso por lo que tantos dieron tanto.
Verlo irse fue un disparador.
Imagino que Marcelo volvió a su casa sintiéndose una basura.
Pero dejar su familia hubiera sido como saltar sin red.
Y eso nunca había sido para él.
Así que empezó a intentar enterrar el recuerdo de Alicia
pensando que esta vez iba a poder.
Alicia por primera vez se sintió vencida. Pensó que vivir ya no valía la pena.
¿Quién puede atreverse a juzgarla?
Yo creo que hay muchos que siguen viviendo
porque nunca se plantearon para qué.
De todas maneras en la vida de Alicia y Marcelo todavía había un mañana.
Adiós, Sui generis.
-¿Les conté que fui al recital de despedida? -Sí, un millón de veces.
-¿La vas a ver de nuevo? -Sí, la voy a ver de nuevo.
¿Cuántas veces escuchan ustedes los discos que se compran?
Andá a bañarte que vamos a comer.
¿De parte de quién? Un momentito, por favor.
Para vos, una chica.
-¿Joven? -Sí, más o menos.
Y les digo que no llamen a casa.
-Qué boludo que sos. -Gracias.
Hola.
Sí, soy yo.
Cecilia.
¿Dónde?
Nos vemos.
¿Quién era?
Una chica que se llama Cecilia.
Sí, ya sé. ¿Pero qué quería?
Es la hija de unos amigos que hace mucho que no veo
que tiene problemas con unos trámites.
¿Por qué no la citaste en tu oficina entonces?
Porque es una cita amorosa y no quiero que nadie se entere.
Bueno, yo ya me enteré.
Pero vos y yo somos un matrimonio moderno.
¿Quién era, Marcelo?
Es la hija de unos amigos que vos no conocés.
Hola.
Soy Cecilia.
¿Vamos a la barra?
Alicia habló tanto de vos
que es como si siempre hubiera sabido cómo eras.
-¿Qué vas a tomar? -Una cerveza.
¿Cómo está?
-¿Qué te dice? -Ahora nada.
-¿Y antes? -Qué se yo, de todo.
¿Y de mí?
¿Qué te decía cuando te hablaba de mí?
Decía que eras el único tipo que la quiso de verdad.
También decía eso de mi viejo.
Algunas veces también decía que le cagaste la vida.
Otras, que eras el único en quien podía confiar.
Y que tendría que haberte seguido cuando te subiste al tren.
¿Al tren?
No sé, se confundiría con mi viejo.
¿Vos creés que le puede hacer bien si me ve?
Yo lo único que sé es que no puedo ayudarla más.
Quiero verla.
-Hola, ma. -Hola, mi amor.
Tenés visitas.
¿Puedes ir a comprar cigarrillos?
-¿Cómo estás? -Bien.
¿Y vos?
Un poco mareada.
Me dan unas pastillas que me dejan planchada.
¿Tomas unos mates?
Dale.
Ya no puedo ni encender un fuego.
Perdoname.
Yo no quería que me vieras así.
Está todo bien.
No, no está bien.
Pero es así.
Yo creía que no nos volveríamos a ver.
¿Qué pasó con la chica que hablaste ayer?
Bien, todo bien.
¿Y los padres?
¿Qué padres?
Los padres de la chica.
Dijiste que había un montón que no los veías.
Sí, muchísimo.
Qué raro, ¿no? Que te llamen después de tanto tiempo.
Soy así, inolvidable.
Boludo.
Es el piropo que más me decís últimamente.
-¿Me pasas a buscar? -Bueno, dale.
No te olvides.
-¿Tu novio? -¿Quién?
No, es un amigo nada más.
¿Para qué querías verme?
¿Por qué no me dijiste que tu madre se quiso suicidar?
Qué más da.
¿Hace cuánto está así?
Un par de meses.
Parecía que lo tenía superado y de repente se empezó a venir abajo.
Un pozo depresivo, peor que la vez anterior.
¿Hubo otra vez?
Sí, hace un tiempo.
Después de separarse de Armando, un novio que tuvo.
¿Hace cuánto sabes que existo, Cecilia?
Desde hace un tiempo.
Revisando un libro se cayeron unas fotos de ustedes dos.
¿Por eso me buscaste?
¿Qué sos, cana? Esto parece un interrogatorio.
Perdoname pero necesito saberlo.
Te busqué porque no me banco la carga yo sola.
¿Vamos a tomar algo?
No puedo. Tengo que pasar a buscarla a terapia.
Es difícil aceptar que una envejece.
No es más que eso.
Es natural que la gente se deprima cuando toma conciencia del paso del tiempo.
A todo el mundo le pasa.
Pero nadie intenta suicidarse por eso.
La mayoría de la gente no es como yo.
No creo que sea ninguna virtud.
Lo decía porque debe haber otras cosas, ¿no te parece?
Tendríamos que tratar de verlo.
Sueños.
¿Usted no los tuvo?
Pero me gustaría escuchar los tuyos.
¿Qué soñás?
Soñaba.
¿Qué soñabas?
Que había algo al final del camino
y que por eso valía la pena caminar.
-¿Qué había? -Un país.
¿Alguna vez hizo algo por amor?
¿Me da uno?
-¡Divina! -Hola, Isabel. ¿Cómo andás?
-¿Venís a buscar a tu mami? -Sí.
Está con el doc. ¿Te acompaño?
No, está bien, gracias.
Adiós, doctor.
Doctor, él es Marcelo.
Encantado.
¿Qué tal, Cecilia?
Bien. ¿Todo bien?
Todo bien. Permiso.
-¿Vamos? -Vamos.
Qué sorpresa. ¿Qué pasó?
Me encontré con Cecilia y me colé. ¿Hice mal?
-Pasa. -Gracias.
-¿Cómo estás? -Bien.
Andaba por acá cerca y…
Espera.
Gracias.
Siempre me gustó que me hicieras ese truco.
-¿No sabes uno que me pueda rejuvenecer? -No te hace falta.
Mentiroso.
-¿Cómo te sentís? -Bien.
Se te ve bien.
-¿Me das un cigarrillo? -Sí.
-¿Ya no comes más nueces? -Dejé.
Te traje un regalo.
Te acordaste.
¿Volviste a leerlo?
Sí, siempre me acuerdo, cuando me lo leías.
Yo también me acuerdo.
Cuando recuerdo el pasado
me cuesta creer que esta historia sea la mía.
En tu historia también estoy yo y vivimos muchas cosas juntos.
Unas cuantas, sí.
Me preguntaba cuánto sabe Cecilia de todo esto.
-¿Por? -Curiosidad.
No sé por qué se le ocurrió buscarme.
Yo sí sé.
Por un momento le hablé de Horacio como si fueras vos. los confundí.
Le hablé del padre y lo confundí con vos.
Yo ni me acuerdo.
Pero ella después me lo preguntó un montón de veces.
-Pero vos… -Yo, nada.
Estaba fuera de mí. Ya te dije que ni me acuerdo.
Además, no es cierto. Quedate tranquilo.
A ella, parece que le quedó grabado.
Estoy cansada, Marcelo. Si me disculpás…
Sí.
¿Para qué me buscaste?
Vos dudás por lo que un día te dijo tu madre, ¿no?
Cuando Alicia me dijo, yo sentí un quilombo bárbaro.
Después entró en crisis y hubo que internarla.
No sé. Ahora ya no tiene importancia todo eso.
¿Y si fueras mi hija?
Mira, yo tuve un padre. Va, una imagen.
Después Alicia vino con ese rollo de que vos podías ser mi viejo.
No śe, no me importa. Mi viejo se murió.
Bueno, desapareció.
Yo aprendía a admirarlo desde ahí.
Siempre fue así, no sé por qué tiene que cambiar ahora.
-Es justo saber la verdad. -No, no me interesa.
¿Y si realmente fueras mi hija?
Basta con eso, ya te dije que no.
Si las cosas no hubieran sido como fueron.
Lo que hubiera podido pasar no existe.
Eso lo decía siempre tu madre.
Sí, y lo sigue diciendo. Es cierto.
Pero yo no puedo dejar de darme manija con eso.
Bueno, tengo que seguir trabajando.
Son las 3 de la mañana.
Sí, no me podía dormir.
Si seguís tomando café no vas a poder dormir en 3 días.
¿Qué hacés?
Prefiero estar despierta esos 3 días.
Anda a dormir, Claudia, por favor.
¿Qué te pasa?
Nada, no pasa nada.
Contame qué te pasa.
Tenés el celular apagado todo el tiempo.
Llamé a la oficina. Marta me dijo que no estabas,
que te habías ido temprano. ¿Qué pasa?
Me fui a una reunión afuera.
¿Con los padres de Cecilia?
¿Vos te pensás que yo soy pelotuda?
¿Te pensás que no me doy cuenta?
Que estás así desde que te llamó esa chica.
Cecilia es la hija de Alicia.
Te acordás de Alicia?
Tuvo un pozo depresivo y se quiso suicidar.
Y vos qué tenés que ver con todo eso.
En realidad nada.
Como no tenía a nadie recurrió a mí para ver si…
¿Cómo recurrió a vos? ¿Cómo tenía tu teléfono?
Después la volviste a ver.
Después del día del tren vos la volviste a ver.
Sos un hijo de puta.
Hay algo más.
Cecilia me buscó porque una noche que Alicia estaba mal
Le dio a entender que yo podía ser el padre.
Vos, el padre de la chica.
-Siempre lo supiste. -No supe nunca.
Siempre lo supiste, hijo de puta.
¿Qué hago yo ahora?
Yo tengo una vida con vos. Tengo dos hijos.
Y ahora me vengo a enterar que tenés una hija.
Sos un hijo de puta.
Andate de mi casa, Marcelo.
Cecilia, necesito que vengas conmigo.
¿Qué pasó?
Quiero que nos hagamos los estudios.
Ya te dije que no me interesa.
Necesito saberlo, Cecilia. Necesito saber si soy tu padre.
Si vos no querés, te prometo que nunca te digo el resultado.
Es por mí.
Si no te sirve, es por tu madre.
Por favor.
Los eduqué pensando en la cosa que más quiero.
Un día agarré a mi hijo y le dije:
"aunque sea una vez le veas cantar a Charly,
que veas jugar a Maradona,
que me acompañes a ver a Temperley
Porque soy hincha de Temperley, ¿te acordás de eso?
Ni de Boca ni de River, de Temperley.
Se encontró con que Temperley desaparecía por defraudación
lo vio entrar a Charly destruido en una clínica
Lloró como nunca cuando a Maradona lo sacaban en el mundial de EE.UU.
Y esos son nuestros ídolos.
Si les hubiera hablado de los políticos
y de toda esta gente que nos afana y nos miente.
Yo que quería tener todo ordenadito ahora estoy acá.
Yo no te llamé.
No tenés por qué compadecerme ni tenerme lástima.
Yo no te tengo lástima.
A esta altura de mi vida no sé si algo me da lástima.
No estoy tan segura.
Te sentís culpable.
No siento culpas.
Sudás culpas. Se te escapa por los poros.
Cada cual eligió lo que le pareció mejor en su momento.
No hay reclamos.
Cada uno está donde le corresponde.
Vos, con tu casa, tu familia y tu buena posición,
yo sola,
y Horacio en un lugar donde ni tumbas hay.
También está Cecilia.
-Esa no necesita nada. -Te necesita a vos.
-Siempre te necesitó. -No me digas.
¿Te dijo que se vuelve a España?
Se las arregla muy bien sola.
Ya te lo dije la otra noche.
La otra noche fue hace muchos años.
¿Nunca te dijeron que a los locos hay que seguirles la corriente?
-Yo te llamo. -Sí.
Te quiero mucho, Martín.
Mañana llamo.
¿Qué nos pasó, Claudia?
Ma, yo te voy a escribir.
Te voy a llamar y voy a venir a visitarte seguido.
No me digás más nada, Ceci. Está todo bien, de verdad.
Vos tenés que hacer lo que tengas ganas de hacer.
Ma, ¿te sentís bien?
¿Te pasa algo?
Nada.
Voy a llamar al doctor.
¿Cómo está?
Creo que más tranquila.
Pero el médico quiere que se quede unos días al menos.
¿Qué pasó?
Le dije que la semana que viene me voy.
Yo no entiendo por qué tenés que dejar a tu madre ahora.
Hace 2 años que lo tengo planeado.
Alicia mismo me ayudó a prepararlo.
¿Pero vos te das cuenta de lo que vas a dejar acá?
No hace falta que me llenes de culpa.
Bastante culpable me siento sin tu ayuda.
Yo no la empujé para que le pasara esto.
Al fin y al cabo, ¿vos cuántas veces la abandonaste?
Ustedes tuvieron sus sueños, yo no. Yo viví una vida de mierda.
¿Qué culpa tengo __ esperanza?
¿Tus hijos cuántos años tienen?
¿Ya te dijeron lo que quieren ser cuando sean grandes?
Te convendría pensar muy bien lo que te estoy diciendo.
Andate tranquila, Cecilia.
Te prometo que me voy a ocupar de ella.
Toma.
El resultado del ADN. Dio negativo.
Llevame a tomar un café.
Querida, venía a ver cómo estabas.
-¿Adónde vas? -Voy a buscar a mi novio.
Feliz de vos, nena, quién pudiera.
¿Te parece que estoy bien?
Yo siento que necesito algo más.
Decime. ¿Comés nueces, vos?
Lo único que necesitas es comer nueces.
Las nueces te ponen fuerte para el amor.
Mi abuela siempre decía eso.
Nueces para el amor, alcauciles para el olvido.
Me tenés que ayudar, Isabel.
No dejes que entre nadie hasta que me termine de arreglar y me vaya.
Está bien, dejalo por mi cuenta.
A Temperley. Ida solamente.
Isabel, ¿qué pasó?
¿Le pasó algo a Alicia?
-¿Y vos, qué sos de Alicia? -No sé qué soy.
-¿Sos el novio, vos? -Casi. Sí.
Entonces apurate porque te fue a buscar.
¿Adónde?
¡Pero qué falta de pasión, hermano! ¡Yo que sé, adónde! Dijo a la estación.
Apurate.
Viniste.
¿Vos creés que este tren va a salir?
Tiene que salir.
Transcripción y sincronización Héctor Lahoz
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