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Original subtitles

Cuando estáis bailando sobre el escenario,

tened siempre muy presente que todos vuestros movimientos,

gestos y sentimientos visualmente parecen mucho más sofisticados.

Incluso vuestras sensaciones internas.

Ya sabéis que afecta positivamente a la audiencia

que demostréis confianza y seguridad al bailar,

pero haréis que todo se vaya al

traste si vuestros movimientos son torpes.

Lo más importante es que continuéis bailando,

incluso si en algún momento os

confundís u os equivocáis con los pasos.

¡Si seguís con la coreografía, al acabar,

el público se habrá olvidado de cualquier pequeño error!

Pero si paráis en seco, lo estropearéis todo.

Todos los esfuerzos del cuerpo

de baile no habrán servido para nada.

Así que...

una vez que empecéis a bailar, siempre tenéis que terminar.

¿Estáis listas?

¡Listas!

Ghazal, dale al "play".

Así, muy bien.

Estira el brazo.

Venga, seguimos así, estupendo.

Mantén la postura.

Muy bien.

Perfecto.

Así.

Lo hacéis muy bien.

Neda, sigue el ritmo.

Así, mucho mejor.

Mamá. Voy a ir con mis amigos a comer unas pizzas.

Pero acuérdate de que mañana tienes clase.

Tranqui.

-Hasta luego, abuela. -Adiós, cariño mío.

Mamá, anda, llévate luego unas llaves...

que igual Ghazal no te oye mañana cuando llames a la puerta

porque siempre va con los auriculares.

Tengo unas en el bolso.

¿Qué tal van las clases?

Ghazal es muy lista.

El problema de verdad aquí sois tu marido y tú.

Estos días, me parece que está triste.

Eso es muy normal a su edad.

Pues a mí me parece bastante raro que Ghazal esté así a su edad.

Habla con ella mañana, por favor, estoy muy preocupada.

Tranquila, que lo haré.

Muchas felicidades, hija mía.

¡Madre mía!

¡Pero qué cosa más bonita!

¡Gracias! Pero mi cumpleaños es en dos días.

Como a lo mejor me olvido de la fecha exacta,

prefiero darte el regalo antes.

Eres la única que sabe lo que me gusta de verdad.

-Feliz cumpleaños, cielo mío. -Gracias.

Espero de corazón que tengas muchos más años de buena salud.

Gracias.

¿Y estos moratones?

Tuvimos otra pelea.

Al día siguiente se fue a Dubái.

¿Has hablado ya con Solat?

-Todavía no. -¿Cuándo vais a hablar?

No está en Irán, está en Dubái.

Lo he pasado fatal estos cuatro meses en la cárcel.

Un hombre se cortó las venas a medianoche.

Otro hombre estaba mal... y se ahorcó en el baño la semana pasada.

Eso no es una prisión, mamá, es un manicomio.

No entiendo cómo he podido acabar aquí encerrado.

Tu vida no se acaba aquí, tú sigues siendo muy joven.

Que le den a la vida si vivo mis mejores años así.

Salar, da gracias a Dios de que

lo tuyo solo sea un asunto financiero.

Algún día pagaremos el dinero.

-Tú no has matado a nadie. -Déjalo, mamá.

A alguno le han caído veinte años por casos financieros.

Veinte años. No puedo soportarlo ni un minuto más.

Aquí no puedo comer ni dormir por las noches.

¿Te das cuenta de que en los cuatro meses que llevo aquí dentro

he perdido diez quilos?

Yo solo quería abrir una tienda, pero mandar se me da como el culo.

Yo nací para ser empleado, no empleador.

¡Bajad la voz de una vez o se acabó la visita!

-Hola. -Hola, abuela.

¿Qué tal, mi niña bonita?

¿Qué estáis haciendo aquí? Entrad en casa.

¿Qué le pasa?

Pues le pasa lo mismo de siempre.

¿Lleváis mucho rato aquí?

No sé, como una hora más o menos.

Pero bueno, ¿por qué no me has llamado antes, mujer?

Porque mi madre no me dejaba decirte nada.

Me daba vergüenza. Siempre estamos llamando.

Anda, déjate de tonterías, Zara, que no soy una desconocida.

Venga, entra en casa, baja.

Sal del coche.

"Me daba vergüenza".

¿No tiene confianza conmigo? ¿Acaso soy una desconocida?

Cariño mío...

le prometí a tu difunta madre que me iba a ocupar de ti.

Me da miedo el día del Juicio Final.

Morir en ese accidente la ha librado de estos días tan tristes.

Ojalá yo también hubiera estado dentro de ese coche.

Es el perfil de Zara.

Lo cotilleo cada noche para ver si ha colgado algo nuevo.

¿Verdad que baila estupendamente?

¿Por qué lo sube a internet?

Es lo que se hace ahora.

Todo el mundo cuelga publicidad

de sus negocios en las redes sociales.

No necesitamos ni su trabajo ni su publicidad.

¿De verdad crees que nos hace falta el poco dinero que gana?

¿Quieres decir que te pone celoso

que la gente vea a tu mujer bailando?

Mira, voy a enseñarte un par de

perfiles parecidos de otras personas.

Dime la verdad, ¿por eso os pasáis el día discutiendo últimamente?

¿Por lo que sube a su perfil?

¿Debería hacerme ilusión?

¿Has leído los comentarios que dejan?

¿No te das cuenta

de cuántos hombres van detrás de tu hija por salir ahí bailando?

Te encantaban los bailes de Zara cuando le pediste matrimonio.

El día en el que te declaraste y pediste su mano...

te dije que se moriría si dejaba de bailar.

A ti te gustaba mucho que bailara antes de que os casarais.

Te pedí que no la coartaras, porque bailar es lo que más disfruta

y más le gusta hacer en el mundo.

Y me prometiste que nunca intentarías cortarle las alas.

Así que, a ver, ¿qué te ha hecho cambiar tanto?

Esa versión de mí ya ha muerto, madre.

Por aquel entonces yo no era nadie...

era un vendedorcillo de pacotilla,

solo me relacionaba con los compradores y los carniceros.

¿Sabes a qué me dedico ahora?

¿Conoces a la gente de mi alrededor?

Estoy intentando estabilizar mi carrera profesional.

Quiero conseguir un ascenso.

¿Crees que puedo alcanzar mis metas

mientras mi mujer comparte ese tipo de vídeos por internet?

En aquella época hasta erais capaces de sobrevivir

con los pocos ingresos que generaba la academia de baile de Zara.

Pensaba que eras una madre para los dos,

pero ya veo que eres

únicamente la madre de Zara.

No tienes ni la más remota idea de lo que te estoy hablando.

Perdió a sus padres y necesita mi apoyo.

Yo también lo necesito.

Mira, con total seriedad,

no eres capaz de hacerte a la idea de cuánta gente hay ahí fuera

esperando a que me equivoque y meta la pata hasta el fondo.

Quiero ascender para que tengamos una vida mejor.

Mi mujer vive en una casa de lujo, con todas las comodidades

y tiene un Mercedes que hay que mantener y eso cuesta.

El año pasado ella y su hija

estuvieron de viaje y visitaron siete países

y me alegro de que disfrute...

pero debería entender mis

circunstancias y ayudarme un poquito.

Si me hace caso, podrá llevar una vida feliz.

No solo es cosa mía y de la situación en la que estoy metido.

¿Tú has pensado en su hija?

¿Te parece que sea una buena madre?

Si de verdad piensas eso, a lo mejor deberíais separaros.

Lo habría hecho hace muchos años si no estuviera enamorado de ella.

Pues si lo dices en serio y la quieres,

¿por qué te pasas la vida pegándole esas palizas a la pobre?

Siéntate, anda.

Escucha, esto es lo último que voy a decir sobre el tema.

Cuéntaselo y dile que reflexione.

Si quiere seguir viviendo conmigo,

tiene que cerrar esa puñetera academia

y disfrutar de la vida dentro de esta casa.

Y en caso de que lo que quiera sea seguir teniendo un trabajo,

pues puede hacer lo mismo que están haciendo todas mis hermanas,

que trabajan en la beneficencia y tienen una excelente reputación.

Si deja de intentar destruir por completo mi carrera profesional

avergonzándome con su indecencia,

hablaremos y podrán cambiar las cosas.

¡Ghazal!

¡Ghazal!

Tu profesora te está esperando en la cocina.

Ven ya.

¿Qué harías si te contara que tu hija le ha hecho a tu hijo...

un corte en el medio del pecho

de un tamaño considerable con un cuchillo?

-¿Zara ha hecho eso de verdad? -Pues sí.

Tu hija ha intentado matarme.

Ahora tengo miedo hasta de beberme un triste vaso de agua en esta casa.

No te creas todas sus trolas, madre.

Zara solo se está haciendo la inocente.

Yo trato de evitar los enfrentamientos físicos,

pero ella sigue atacándome.

Fíjate, la quería tanto que me casé con ella

incluso sabiendo que tenía una hija de un año

y estoy totalmente seguro de que

nunca he sido un mal marido para ella.

Madre, le compraré todo lo que me pida,

lo único que tiene que hacer es obedecerme.

Yo he sido un padre de verdad para Ghazal,

la trato como a una hija.

¿Te parece justo que me lo pague así?

Hola.

Hola, cariño.

¿Qué os pasa?

Nada importante. Siéntate y espera un segundo.

Ven, acompáñame un momento.

A su madre la niña la trae sin cuidado.

Estoy muy preocupado por su futuro.

No sé qué va a ser de la chiquilla.

Y, por favor, cierra bien las cortinas.

Hasta luego.

Señor Hossein.

Eso es muy corto. Os pedí que pusieseis uno bien largo.

Lo siento, pero no encontramos piezas de más de 280 centímetros.

Bueno. Ghodrat, ábreme la puerta.

Esperad, chicos.

A continuación, vamos a proceder a leer juntas

el borrador final de nuestra declaración.

Tenemos a la señora Tarlan Ghorbani

que, como secretaria del sindicato del profesorado,

va a leer los términos.

Como todos sabéis,

la señora Ghorbani nos ha ayudado muchísimo a redactar,

terminar y difundir esta declaración,

de modo que queremos darle las

gracias de todo corazón por su generosidad

y sus esfuerzos de parte de todo el claustro de profesorado.

Señora Ghorbani, por favor, léanos el borrador final.

Después de la lectura del documento, realizaremos una votación.

-Muchas gracias. -Muchas gracias.

Muchas gracias, muchas gracias.

Me enorgullezco de formar parte de este sindicato.

Como bien sabéis, se han producido algunos sucesos

muy desafortunados en las últimas dos semanas.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado,

han suprimido de manera inexcusable nuestras protestas pacíficas.

Como consecuencia,

me he permitido modificar algunos de los términos de la declaración.

Estos cambios podrían ayudar a

promulgar nuestros derechos sindicales

y, de igual modo, espero que este escrito pueda ayudar

a mejorar la situación de los profesores arrestados ilegalmente.

Bueno, por el momento no conocemos el estado de aquellas personas

que ya han sido detenidas.

Puesto que todas las presentes

habéis leído la declaración completa,

ahora me limitaré a leeros los artículos nuevos,

que hemos añadido de forma extraordinaria a posteriori.

Uno: en su totalidad, este sindicato de profesores

declara su apoyo absoluto a todos los docentes

arrestados por las fuerzas de seguridad,

puesto que considera que han sido detenidos injustamente,

y exige que las autoridades responsables y pertinentes

los libere inmediata e incondicionalmente.

De continuar produciéndose estos actos de represión,

el sindicato del profesorado se reserva el derecho

de organizar y convocar nuevas manifestaciones.

-Dos: siguiendo con lo establecido...

-Disculpe, señora.

Lo siento mucho, pero tengo que salir. Es una emergencia.

Señora Afshar, ¿podría continuar leyendo usted?

Espero poder volver en algún momento durante la reunión.

¿Va todo bien? ¿Ha pasado algo?

No, no se preocupe, quédese tranquila.

Buenas.

Buenas.

¿Qué ha dicho?

Mejor te lo cuento mientras nos tomamos un té, hija mía.

Dímelo. A ver, ¿me ha dado un ultimátum?

Pues tu marido me ha dicho

que quiere que cierres la academia de baile.

¿Solo eso?

Sí, solo me ha dicho eso.

Zara, cariño,

igual sí es una buena idea cerrar la academia durante una temporada.

Dios no lo quiera, pero podrías fingir que te has roto una pierna

y decir que tienes que descansar durante un año o dos.

¿Te ha dicho de qué está trabajando?

No lo sé, solo dice que está

relacionado con comercio internacional

o algo por el estilo.

¿Te ha dado detalles sobre lo que

hace o la gente con la que se relaciona?

Sería de mala educación que le preguntarse esas cosas, mi niña.

Pues yo sí lo sé.

Lo que nos da problemas es su trabajo, no el mío.

Hola, muy buenos días, señora.

Hola.

Discúlpeme, pero ¿podría cubrirse la cabeza con un velo, por favor?

-¿Cómo? -Podría provocar que los hombres

cometan pecados si no se cubre el pelo debidamente.

Le aconsejo que se lo cubra cuanto antes.

Dios le ha dado belleza para seducir a su marido,

no a otros hombres.

-Haga el favor de ponerse ya un hijab.

-Perdone.

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-Podemos hablar un segundo, por favor.

Verá, señora, es que a mi hija...

-le está costando un poco... -Lo que les estoy pidiendo...

es bueno para ustedes y para la sociedad.

No cubrirse el pelo con el hijab representa la ruina

de los valores islámicos sagrados de nuestro país.

El hijab es obligatorio, así que cumplan las leyes.

-¿Es usted su madre? -Sí.

Pues estaría bien que ella llevara hijab al igual que lo hace su madre.

Su comportamiento también va a afectarla a usted, ¿sabe?

Debe pensar en el día del Juicio Final.

No voy a denunciarla a la policía

moral en esta ocasión por su propio bien,

pero la próxima vez, su hija podría meterse en un lío muy serio,

así que pídale que se ponga el hijab al salir de casa.

Si no le gustan las leyes de su país, puede irse de aquí. Buen día.

No le hagas caso, que ya sabes cómo son.

-Mamá. -¿Qué, cariño?

Te quiero.

Ay, mi vida, yo también te quiero muchísimo.

-Nos vemos. -Adiós, mi preciosa.

¿Quién es?

Hola. Soy yo, señora Tarlan.

-Hola. -Hola, señor Khosrow.

Siento mucho haber bajado a verla y molestarla a estas horas,

pero es que le he preparado algo de comer.

Sé que usted es una persona muy ocupada y entregada

y que normalmente no le queda tiempo para cocinar.

Se me había ocurrido que quizás podríamos comer juntos

y charlar un rato, si a usted le apetece.

Gracias, señor Khosrow, pero es que yo ya he cenado.

Bueno, espero que haya cenado bien.

Pues guárdelo en la nevera y nos lo comemos mañana.

Muchas gracias.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Espere.

La verdad es que también me gustaría añadir algo más.

Quería que supiera que siempre estoy disponible

y que me paso el día solo arriba.

Puede avisarme si necesita ayuda

para cualquier cosa en cualquier momento.

Para mí sería un placer poder ayudarla.

Es usted muy amable.

Le avisaré si necesito ayuda con cualquier cosa.

Y siento no haber podido pagarle el alquiler estos últimos meses.

Le aseguro que se lo pagaré en cuanto

se resuelva nuestro problemilla familiar.

No me entristezca con ese tema.

Mi último deseo es que usted se preocupe por el dinero.

Puedo asegurarle que todo mi dinero es suyo,

así que puede descansar usted tranquila, mujer.

Lo más importante es la situación del señor Salar.

Muchísimas gracias.

Le agradezco sus palabras. Que descanse, señor.

Usted también. Buenas noches.

¡Ay! ¿Señor Khosrow?

Dígame.

Por favor, señor Khosrow,

tenemos que encontrar la manera de deshacernos

de todos los ratones que hay por el edificio.

Yo les estoy poniendo trampas con veneno para ratones,

pero no puedo sola, usted también debería poner de su parte.

Por aquí hay demasiados agujeros para los ratones.

Señora Tarlan,

que sepa que yo no tengo problemas con los ratones

ni ellos los tienen conmigo.

Ellos también son criaturas de Dios

y sería un pecado terrible quitarles la vida.

Creo que debería intentar llevarse mejor con ellos.

Como usted ha dicho: hay muchos en este edificio.

Pero esas criaturas de Dios están arruinándome la vida.

Los ratones pueden transmitir muchas enfermedades.

Pues a mí nunca me han atacado ni me han hecho nada malo,

pero bueno, para que se quede

tranquila, intentaré matarlos, ¿de acuerdo?

Muchas gracias.

-Hola, señora Ghorbani. ¿Cómo le va? -"Salam aleikum", buenos días.

¿Qué tal estás?

Muy buenos días, ¿qué tal, señor Farrokh?

Buenos días.

¿Tarlan?

-Ven un momento, por favor. -Claro. Buenos días, chicas.

¿Qué pasa?

Ayer te llamé un montón de veces, pero no me cogiste el teléfono.

-Lo siento, tenía el móvil en silencio.

-Tengo buenas noticias para ti.

-Pues a ver, dime. -Ya verás.

Señor Farrokh,

cuando acabe, limpie también esas paredes de ahí, por favor.

Claro.

Esta tarjeta es para ti.

Puedes sacar 30 millones. El PIN es 2020.

Te agradezco mucho el gesto,

pero la verdad es que el dinero no

puede solucionar todos mis problemas.

Lo sé, pero es una buena forma de empezar, mujer.

Puedes pagar uno de los cheques de tu hijo.

Deberías ir saldando las deudas poco a poco.

Eres muy amable, esto significa mucho para mí.

De acuerdo, entonces te tomo la palabra

y te prometo que la utilizaré si me hace falta.

Y que sepas que te daré otros 20 millones de tomanes a final de mes.

Muchas gracias.

Y me han dicho que el resto de la deuda,

lo podemos pagar en un plazo de hasta seis meses, ¿vale?

Bueno, pues ya se me ocurrirá cómo solucionarlo en los próximos días,

no te preocupes.

Sí, ya ha vuelto a Irán.

Vale.

Que sí, de acuerdo, que hablaré con él, Salar.

¡No me grites, hombre!

¿Hola? ¿Solat?

¿Zara?

¿Qué estás haciendo aquí?

Pues yo...

¿Hoy tienes clase con la niña?

No, venía para hablar contigo.

Perdona, siento mucho haber interrumpido así.

No te preocupes, que puedo volver a verte más tarde.

Estiramos los brazos con las manos así...

-Ghazal. -y los bajamos despacio.

-Un momento. -Segui... Sí, tranquila.

-Con movimientos suaves. -Hola, abuelita.

-Hola, cariño. -¿Qué pasa?

Nada importante.

¿Tú sabes dónde se ha metido tu madre?

No, ¿es que le ha pasado algo?

Que yo sepa no.

¿Estás segura?

Quiero hablar con ella.

¿Por qué no la llamas al móvil?

Ya la he llamado, pero no me coge el teléfono.

A lo mejor lo tiene apagado. Llámala a casa si es muy urgente.

Ya he llamado, pero no contesta.

A estas horas, debería estar en casa.

Da lo mismo, no es importante.

Si te llama a ti antes, dile que me llame en cuanto pueda.

-Vale. -Vuelve a entrar en clase.

El número al que llama está apagado o fuera de cobertura.

El número...

Mi abogado se encargará de todo.

Tendrías que habérmelo pedido antes, mujer.

Lo pondrán en libertad en dos horas.

Muchísimas gracias, que Dios te bendiga.

Una cosa: ¿tú sabes dónde está Zara?

La he llamado, pero tiene el móvil apagado desde anoche.

Estaba dormida cuando me he ido,

pero tu hija suele dormir hasta el mediodía.

Ya le diré que te llame en cuanto se despierte.

Estupendo, pues muchas gracias.

¿Y cómo está aquella mujer? Me refiero a tu invitada.

¿Había dicho que era una mujer?

No.

¿Y por qué has dicho "aquella mujer"?

Bueno, porque me lo había parecido.

Ojalá lo fuera,

pero no lo era.

¿Es que ha pasado algo malo, Solat?

Perdóname.

Espera.

No te molestes, que puedo cogerme un taxi.

Tenemos que hablar.

Quiero contarte una cosa.

Me gustaría mucho que me ayudaras como lo haría una madre de verdad.

Llevo toda la vida afrontando todos los problemas que he tenido solo.

Pero esta vez es muy diferente.

¿Acaso te has arruinado?

Preferiría haberme arruinado.

He matado a alguien.

¿A quién?

A la persona que viste en la cama.

Era un mal hombre.

Ese desgraciado me estaba robando a mi mujer y mi vida

sin ninguna compasión.

Ese tipo era un mal hombre que...

Te refieres a que Zara...

Pues sí, eso mismo.

Tenían una relación desde el año pasado.

He estado sufriendo todo este tiempo.

Él es la razón por la que hemos estado peleándonos tanto.

Y ayer lo quité de en medio de una vez por todas.

¿Se lo has dicho a Zara?

Claro que se lo he dicho.

Por eso tiene el móvil apagado desde ayer

y se ha encerrado en su habitación y dice que no quiere salir más.

¿Y tú qué vas a hacer ahora?

Tranquila, mis amigos van a encargarse de todo.

Saben qué tienen que hacer.

Pero tú también deberías tener cuidado.

¿Qué quieres decir?

Debes olvidarte de todo lo que viste ayer.

Tú no has visto nada.

Zara se pondrá bien pronto.

Se olvidará de él.

Esto le irá bien,

quiero decir, él la estaba engañando

y la cosa se estaba poniendo bastante seria.

Le pedí que se dejasen de jueguecitos

y él me dijo que no tenían intención de separarse.

A mí se me acabó la paciencia.

Imposible, Zara siempre me lo ha contado todo.

¿Tú estás seguro?

Te aseguro que tengo suficientes...

suficientes pruebas para estar seguro de lo que digo.

Te contaré quién era ese hombre,

cuando la situación se haya calmado,

pero no te lo vas a creer.

Todas las personas podemos ayudarnos

o crearnos problemas entre nosotros.

¿Qué hubiera pasado si hoy no hubiera ayudado a tu hijo?

Salar podría haberse metido en

un lío muy gordo y acabar mucho peor.

Pero las personas siempre debemos esforzarnos

en ayudarnos entre nosotros, ¿verdad?

Sobre todo cuando es un ser querido como tú.

Además, cuando Salar salga de la cárcel,

haré todo lo que esté en mi mano, por ayudarlo en lo que necesite.

Tú no vengas a casa.

Si te parece, le diré a Zara que

te llame tan pronto como se despierte,

¿vale?

Vale.

¿Madre?

Vas a ayudarme, ¿no?

Señor Salar,

sinceramente, creo que un hogar sin una mujer es una prisión.

Tiene que saber que su madre

es una auténtica joya de las que ya no quedan.

La pobre ha estado sufriendo mucho

durante el tiempo que usted ha pasado encerrado ahí dentro.

Sí, ella es la luz de mis ojos.

Intento servirla lo mejor que puedo. Déjame besarte las manos.

Déjate de tonterías, que me vas a romper la mano.

Mi madre ha sido la única razón

por la que he sido capaz de soportar esos días tan espantosos.

Si no me he quitado la vida antes,

ha sido por el deseo de volver junto a ella.

El que te ha puesto en libertad ha sido Solat,

yo no he tenido nada que ver.

Pero tenemos que saldar nuestras deudas pronto.

Sabes que no me gusta deberle nada a nadie, hijo mío.

Estoy en ello, mamá.

Ya he hablado con mi amigo Milad y me va a dejar su coche para usarlo

como Uber y ganar mucho dinero para pagar todas nuestras deudas.

Señor Salar, usted también puede contar conmigo.

Tengo permiso de conductor comercial,

tengo muchísimo tiempo libre

y me siento muy solo en casa.

Como no duermo, podría hacer el

turno de noche si usted trabajara de día.

De esa manera seguro que consigue pagar la deuda de Solat

en un visto y no visto.

Señor Khosrow, sería mucho más útil para todos

que se ocupara de exterminar a los ratones.

Pierda cuidado, mujer.

Me encargaré personalmente de matar

a cada uno de los ratones que vea vivo.

Bueno, menos cachondeo, señores.

Ya veréis qué risa cuando caigamos todos enfermos

por vivir rodeados de esos bichos asquerosos.

Mamá, esta noche debería ser para beber

y disfrutar todos juntos, ¿no te parece?

Señor Khosrow, ¿qué deberíamos hacer ahora?

-No tengo ni idea. ¿Qué hacemos? -Tenemos que bailar.

Espere, voy a poner una canción buenísima.

Usted es como mi difunto padre.

Ponga una canción y vamos a bailar un poco.

¡Madre mía, qué ganas de bailar!

Mire qué estilazo. Mire, míreme.

Lo hace muy bien.

¡Qué bien sigue el ritmo!

¡Pero... pero qué talento tiene usted!

¡Qué portento!

Míreme, míreme yo bailo igual de bien, sí.

Bailamos genial.

Somos los reyes del baile.

Somos insuperables.

Esto se nos da de miedo.

Mira qué movimientos.

Qué dominio del baile.

¡Zara!

¡Zara!

No quiero. Llévales a los demás.

Gracias.

Gracias.

No lo sé.

No quiero, gracias.

¿Yo?

-Discúlpame. -No te preocupes.

De verdad, por favor, avísame si puedo ayudar

-con cualquier cosa, ¿de acuerdo? -Claro.

-Lo siento muchísimo. Lo siento. -Lo sé. Muchas gracias.

¡Abuela!

Ghazal, calma. Ghazal.

Ghazal, por favor. Ghazal.

Ghazal, calma. Ghazal, basta.

-Ghazal. Ghazal, por favor. -Abuela.

Ghazal.

Ghazal, cielo.

Tienes que tranquilizarte.

Ya pasó. Cálmate, Ghazal.

Perdonadme un momento,

pero voy a ir a lavarme las manos y la cara al baño.

Pues claro, no se preocupe.

Siéntate un poco, cariño.

Estate tranquila. Cálmate, ¿vale? Por favor.

Ghazal, tranquila.

Adelante.

Perdona.

¿Estás bien, mi niña?

¿Quieres quedarte conmigo esta noche?

Ghazal, corazón, mírame a la cara.

Ghazal, cariño, me ha dado la sensación

de que en el cementerio querías decirme algo, ¿no?

No.

Ghazal, mi vida,

sé que no es un buen momento para esto,

pero tengo que preguntarte algo.

Por favor, cielo,

necesito desesperadamente que me digas la verdad.

Mi niña, eres la única que puede hacer que me quede tranquila.

¿Zara estaba teniendo una aventura?

Dime, ¿acaso has pensado en algún momento...

que estaba siéndole infiel a tu padre?

Ghazal, cielo,

fui testigo de una cosa hace dos días en tu casa

y lleva carcomiéndome la mente

con un torrente infinito de pensamientos espantosos,

desde entonces.

Por favor, necesito que me ayudes.

¿Qué es lo que viste?

Pues, pues vi el cuerpo de una persona...

Estaba tumbada inconsciente en el dormitorio de tus padres.

¿Quién era?

Pues no lo sé,

pero...

tu padre me dijo que era un amigo

que había estado un rato inconsciente.

Te ha mentido.

No era amigo suyo.

¿Quién era entonces?

Era el cuerpo de mamá.

Ghazal, cariño, tienes que salir ya,

todos los invitados te están esperando.

Venga, ven conmigo. Vamos fuera, anda.

Señora Ghorbani, por favor, acepte mi más sincero pésame.

Que Dios se haya llevado a su hija durante el Muharram

es una prueba de que la quería. Que Dios bendiga su alma.

De ahora en adelante,

todos deberíamos cuidar con más ahínco a Ghazal y a su padre,

porque ahora ya no tienen a nadie que se encargue de ellos.

Bueno, que Dios la bendiga.

Mamá, ¿estás algo mejor?

¿Te notas muy cansada?

Pídeles que me quiten el suero y vámonos.

Perdone, enfermera, casi no le queda suero.

¿Puede venir a verlo?

Voy en un momento.

¿Por qué te han tenido que poner esta medicación?

Cariño, lo que vi en la cama era el cuerpo de mi hija.

Bueno, a ver, lo entiendo, entiendo que haya sido impactante.

Ya hablaremos de eso más tarde.

Muchas gracias.

Que es imposible, mamá.

Los forenses han analizado cada cicatriz que tenía

y le han hecho todas las pruebas.

Ghazal te ha dicho eso porque no se encontraba bien.

No podemos acusarlo de algo así sin pruebas.

En el cementerio has visto que ella estaba muy afectada.

Está en estado de shock, es normal.

En momentos como este puede que hasta esté delirando.

Igual mañana es a ti

a quien acusa de asesinato.

La mente de Ghazal está perfectamente.

Lo que pasa es que ninguno quiere que hable.

Ojalá hubieras estado allí.

Sus tías lo tienen todo controlado, incluida a la pobre Ghazal.

Ese desgraciado

ha asesinado a mi querida Zara a sangre fría

y ahora pretende arruinar su reputación.

Malnacido.

Maldito. Miserable.

Chusma asquerosa. ¡Maldito canalla!

¡Sinvergüenza! ¡Desgraciado! ¡Desgraciado!

¡Maldito!

Verá, señor agente,

yo no entré en la habitación ese día.

Abrí y vi el cadáver desde donde está usted ahora mismo.

Ella estaba tumbada en la cama.

Recuerdo... que estaba tapada con una colcha,

pero era una colcha de flores,

no era esta colcha que está puesta ahora.

¿Cómo sabe que era el cadáver de una mujer?

Era evidente a simple vista.

¿Quiere decir que se dio cuenta de un vistazo?

Así es,

sin embargo, mi yerno me convenció algo más tarde,

de que se trataba del cuerpo de un amigo suyo.

¿Cambió usted la colcha de la cama?

Sí, mi hermana la cambió por mí.

Se ha llevado la mayoría de las cosas de Zara,

porque me recordaban a ella.

Para darme paz mental.

Muchas gracias por la información, señora.

Ambos pueden marcharse ya.

Bueno, ¿qué van a hacer ahora?

Seguiremos con la investigación.

Perdone que me inmiscuya,

pero considero que realizarle la autopsia

podría revelar toda la información necesaria.

¿Es usted un familiar cercano de la difunta?

¿Es usted su madre?

No, soy...

Solo los progenitores pueden

solicitar que se realice una autopsia.

Lo entiendo, pero él me confesó que había matado a alguien.

En el caso de que no hubiera matado a Zara,

seguiría siendo un asesino.

¿Y dónde está ese cadáver?

Esa es la cuestión: que no hay ningún otro cadáver,

de modo que el cuerpo que vi en la cama del dormitorio

tenía que ser sí o sí el cuerpo de Zara.

Señora, creo que no sé a dónde quiere llegar a parar.

¿Podría hablar un momento con usted?

Usted dirá.

Puedo asegurarle que en los últimos años

han tenido problemas conyugales muy serios.

La noche anterior a que se produjese el asesinato,

tuvieron una pelea fuerte y ella vino a mi casa.

Tenía todo el cuerpo lleno de moratones y heridas.

Saltaba a la vista que se trataba de heridas recientes.

Me garantizó que se los había hecho Solat.

Y unos días antes, Zara le había hecho un corte con un cuchillo,

en la zona del pecho a Solat.

Él me enseñó la cicatriz que le había quedado.

De acuerdo. Venga conmigo un momento.

Desabotónese la camisa.

Ven un segundo.

Haz unas fotos de eso.

Suficiente.

Puede irse, señora.

-Capitán, nos lo llevamos. -Diga.

¿Lo esposamos, sargento?

No será necesario, puede ir así.

Claro. Por aquí.

Perdona, siento molestarte.

Solo te llamaba para preguntar si necesitabas ayuda

o podía colaborar de alguna manera con las ceremonias fúnebres.

Claro.

Que Dios bendiga su alma.

Deseo que tengas una larga vida.

Mi más sentido pésame.

Yo te debo mucho, ya lo sabes.

Sinceramente,

espero poder devolverte el favor que me has hecho en el futuro.

Claro, claro.

Puedo ir a visitarte.

Sí, sí, sé cuál es la dirección.

Que Dios te bendiga siempre con su gracia.

Pues hasta pronto.

¿Cuándo te has despertado, mamá?

¿Era Solat?

Sí, era Solat.

Pero ¿cómo es posible?

¿Por qué no lo han metido en la cárcel?

Pues no lo sé.

La policía me dijo que el procedimiento legal

seguiría lo que dicta la ley.

Bueno, así son los procedimientos legales.

Pero lo que están haciendo con él es ilegal.

A ver, a lo mejor está fuera bajo fianza.

¿Por asesinato en primer grado?

-Es imposible. -Pues parece que no.

Has hecho lo que tenías que hacer.

¿Qué más quieres?

La policía se pondrá manos a la obra y se encargará del resto.

Eso no es asunto nuestro.

Bueno, ¿me preparas un té?

Mi testimonio no sirve de nada

si luego no lo van a juzgar.

¿Puedes parar ya, por favor?

Déjame comer e irme a trabajar en paz.

¿Por qué te ha llamado?

No me ha llamado, lo he llamado yo a él.

¿Por qué?

Para darle las gracias.

Mira todas las cosas que ha hecho por mí.

Me trata mejor que un hermano.

¿Cómo sabías que estaba en libertad?

¿Es que me estás interrogando?

Mamá, mira, no he salido de una prisión para meterme en otra.

Hola, Milad.

¿Qué tal te va? ¿Estás bien?

¿Dónde estás?

¿Que estás abajo?

Sí... ya te veo.

Bajo ahora mismo.

Salar, ¿qué está pasando? Me estás ocultando algo.

Mamá, cada uno tiene sus propios problemas.

Que se te meta en la cabeza de una vez.

Y muchas gracias por el té, mamá.

Su cumpleaños es pasado mañana.

Yo le he dicho que su mamá estaba de viaje,

pero que volvería para su cumpleaños.

A ver, ¿por qué tiene que sufrir mi hija a consecuencia de todo esto?

Ella no ha hecho nada malo.

Hace un tiempo, cuando mi hija era algo más joven,

daba clases a los niños pobres en pueblos remotos

bajo cualquier circunstancia.

Ya lleva 17 años ejerciendo,

pero no nos informan de qué le han hecho

ni tampoco dónde la tienen metida.

Yo no me encuentro bien, estoy muy delicada de salud.

En las últimas dos semanas,

he contactado con muchas

organizaciones para pedir información,

pero nunca son capaces de darme una respuesta clara.

Y su marido nos ha abandonado.

No sé qué le habría pasado a la pobre niña sin mí.

Señora Ghorbani, por favor,

le suplico que me ayude a poner en libertad a mi querida Maryam.

Está enferma.

No sé si estas dos semanas se ha

estado tomando las pastillas correctamente.

-Tiene que tomárselas. -Todo va a salir bien.

Está muy enferma.

-Señora, tiene que ayudarla, por favor.

-Discúlpenme, volveré en un segundo.

La señora Ghorbani ha venido aquí

para ayudarnos a nosotras y a Maryam.

Me mata no saber dónde la tienen encerrada.

Creo que estoy perdiendo la cabeza, hija.

Estoy muy mal, estoy fatal.

Dime. ¿Qué dices?

¿Qué?

Lo lamento muchísimo.

No se preocupen, haremos todo lo posible por ayudarlas.

Iré a ver a su abogado mañana sin falta.

No se preocupen.

Lo siento muchísimo, pero...

tengo que irme ya. Hasta luego.

Los manifestantes han comenzado a prenderle fuego

a bienes de propiedad pública y a difundir información falsa

sobre el número de personas asesinadas.

Los líderes de las manifestaciones

están lavando los cerebros de las masas

y propagando rumores, por ejemplo,

sobre una reunión ilegal en una facultad de Medicina...

Ay, cariño mío,

tienes que ponerte bien rápido y salir del hospital.

Haré todo cuanto pueda,

pero vas a tener que ayudarme, no puedo hacer esto sola.

Legalmente, tú eres la única

que puede presentar una demanda a la policía para acusarlo.

No aceptan mi declaración porque no somos familia,

pero te aseguro, cielo, que si tú estás conmigo

y me apoyas en esto,

podremos contratar a un abogado y defender su caso.

Te lo juro, mi vida.

Así podrás venirte a vivir conmigo, cariño.

Igual que tu madre.

Tu madre tenía tu edad cuando perdió a sus padres

y decidió venirse a vivir a mi casa.

Se convirtió en lo mejor de mi vida.

Te prometo que nunca te dejaré sola, Ghazal.

Te lo prometo.

Señora Ghorbani...

¿podría acompañarme fuera de la habitación un rato, por favor?

Señora Ghorbani, por favor.

Señora Ghorbani, solo un momento,

salga conmigo un momento de la habitación.

Por favor, salga. Señora Ghorbani.

Por favor, venga.

Por favor, venga.

Venga conmigo, por favor.

Por favor.

Ghazal, vuelvo en un momento. Descansa un poco, ¿vale?

Señora Ghorbani, no ha venido para esto.

¿Por qué le dice esas cosas?

La pobre ha perdido muchísima sangre.

Creo que me he equivocado al decirle que viniera.

Márchese. Márchese ahora mismo.

Gracias por su ayuda, pero váyase.

Necesita tiempo. Se recuperará muy pronto.

Sí, estoy seguro.

Mahmoodi,

¿eres tú?

¿Es que no me reconoces?

Soy la señora Ghorbani.

Fui tu profesora de Historia

muchos años en el instituto Azadegan.

Se está equivocando de hombre, señora.

¿Cómo está tu madre?

¿Y tú qué? ¿Estás ya algo mejor del asma?

Señora Ghorbani, por favor, guarde silencio.

Dígame, ¿cómo se encuentra el señor Salar?

Está bien.

Les ordené a mis compañeros

que lo ayudaran mientras estuviera en prisión.

Sí, me ha contado que lo habían ayudado mucho ahí dentro.

Aunque no deja de ser la cárcel, no es el hogar de una madre.

Gracias a Dios ya vuelve a ser libre.

Mi sincera enhorabuena.

Muchas gracias.

Así que sigue siendo una activista muy ocupada.

Me he enterado de lo de la declaración de su nuevo sindicato.

Me pregunto de dónde saca usted el

tiempo para ocuparse de todos estos asuntos.

Señor, ¿le apetece tomar un té?

No, no me apetece, gracias.

Todos mis colegas depositan su confianza en mí.

Estoy en la Junta Directiva de Profesores.

Debemos expresarnos si es necesario.

Y dígame, ¿qué puede contarme de Solat?

Eso no tiene nada que ver con mis actividades sindicales.

Todo está relacionado, señora.

Yo me responsabilizo de usted.

Como consecuencia, debería estar al corriente

de todo lo que ocurre en su vida,

así que ¿qué es lo que quiere de él?

Lo que quiero es que lo castiguen.

Pero a usted su situación no le afecta.

Soy una testigo.

Así que también está en una nueva posición.

Escuche, señora, aquí solo hay dos alternativas:

primera, que usted esté en shock, vaya a ver a un médico,

este le dé medicación y se mejore;

segunda, que alguien la haya contratado para que nos confunda.

En cualquiera de los casos, usted sale perdiendo.

Personalmente, prefiero la primera de las opciones,

porque ya se ha decidido de qué modo va a acabar la partida

para todos los jugadores.

Le aconsejo que se vaya de

vacaciones con Salar una temporada larga.

Seguro que eso consigue animarla.

Me estáis pidiendo demasiado.

¿Quiere algo más?

Salga de aquí y váyase directa a su casa.

Le puedo asegurar que no saldrá con vida de esta situación.

La mayor parte de sus compañeros que se han atrevido a pedir más

no han vivido para contarlo.

¿Cómo va a justificar eso ante Dios?

En un caso tan complejo como este,

para mí es suficiente ser capaz de justificarlo ante mi jefe.

Lo que usted considera actividades sindicales

limita mucho las opciones que tengo.

Tengo la edad de su hijo, no debería darle consejos,

pero un hombre sabio o con cierto ingenio

nunca escoge los caminos más trillados que se le presentan.

Y deje de incitar a esa pobre muchacha.

Si la chica acaba suicidándose, la culpa será solo suya.

Puede que cometa una locura si usted la alienta.

Esta noche léase la nueva declaración

y modifique alguna que otra cosa.

Considero que será lo más

beneficioso para su hijo y para usted.

Creo que lo inteligente sería no difundirla.

Piénseselo detenidamente.

¿Puedo irme ya?

Sí, puede salir. Vaya con Dios.

Mamá, pero ¿qué estás haciendo?

¿Es que te has vuelto completamente loca?

Sube y dile a ese desgraciado

que voy a rociarlo todo con veneno

si no soluciona lo de los ratones de una maldita vez.

Mamá, no es culpa del señor Khosrow que haya una plaga de ratones.

Ya he matado a todos los de nuestra planta.

Estos vienen de la suya.

¡Acabo de ver uno debajo de la encimera!

Mamá, deja ya el temita o te acabarás volviendo loca.

Me estás poniendo de los nervios.

Pues no sé, hijo, tú también podrías intentar hacer algo

para exterminarlos en vez de venir a darme consejitos.

Que sí. Va, dame eso, mamá.

Que no.

-Que me de las escoba. Mamá, suelta. -¡Ve a matar a los ratones!

¡Ve a matar a los ratones, maldita sea!

Pero ¿qué leches estás haciendo?

¿No te parece que sería una pena meterte en una residencia a tu edad?

Estoy harto de decirte que tienes

que dejarte de política y sindicatos.

Lo único que consigues ahí son fracasos.

Si no vas a pensar en ti, al menos preocúpate por mí.

Yo también estoy atrapado en esta horrible ciudad.

Siempre estoy estresado, siempre tengo ansiedad.

¿Te acuerdas de mi juventud?

Durante los seis meses que pasaste en la cárcel

no fui capaz de dormir por las noches.

Y nunca protesté porque no estabas. ¿Acaso eso no es suficiente, mamá?

¿Sigues queriendo jugar a tus tonterías?

Teníamos una casa estupenda

y la perdimos porque te metiste en política.

A tu edad sigues estando de alquiler. Vaya fracaso.

Mamá, te has pasado toda la vida luchando por un montón de gente.

Dime, ¿cuántos de ellos te han devuelto el favor después?

¿Por qué siempre tienes que estar

metida en todos los malditos embrollos?

¿Es que tu sindicato no tiene a

nadie más sabio y más honorable que tú?

Deja que ellos tomen las riendas, no tú.

¿Recuerdas que una vez pagaste el alquiler de la señora Bahmani?

Ahora ella dirige un colegio privado. ¿Por qué?

Porque ella es lista y sabia.

Sabe que, cuando se tiene un adolescente en casa,

no se debería pasar tiempo en la cárcel.

Por eso su hijo ahora es abogado

y yo solo soy un fracasado y un desastre.

Le debo 1200 millones de tomanes

y cada vez que lo pienso siento que me asfixio, mamá.

Ojalá no fueras la guerrera del sindicato.

De esa manera habríamos conseguido una casita en este país de mierda

después de muchos años de trabajo duro.

¿Sabes la cantidad de cosas que hacen otros padres por sus hijos?

Yo voy a heredar las consecuencias de tus aventuras en política.

Deberíamos agradecerle al señor Khosrow,

dejarnos estar cuatro meses sin pagarle el alquiler,

pero tú no eres capaz de valorarlo.

Él nos trata estupendamente, mamá, ¿no te das cuenta?

Lo que haga con su vida, con o sin ratones,

a ti ni te va ni te viene.

Lo que tendrías que hacer es ordenar tu propia vida.

Señor...

no rece.

No rece, por favor.

No puedo seguir guardando silencio.

Ha matado a mi hija y la ha desacreditado.

Sin embargo, sigue paseándose por la ciudad como un hombre libre,

como si nada.

Ya sabes lo que pienso,

pero nosotras no podemos hacer nada al respecto.

¿Es que acaso quieres enfrentarte a todos esos hombres poderosos?

Lo que debes hacer es cuidarte.

Toma, para ti,

la tarjeta del señor Hosseini.

Es un abogado especializado en la defensa de los derechos humanos.

Cuando tengas un minuto, llámale y pídele que te conceda una cita

para ver si puede atender tu caso.

Creo que podría orientarte.

Quizá él sea capaz de procesarlos siguiendo sus propias leyes.

Te lo agradezco muchísimo.

Ay, se me había olvidado una cosa.

Toma, no la he utilizado.

De eso nada, quédatela, puede que todavía te haga falta.

-Que no, mujer. -Señora Bahmani,

Mahla ha dicho que quiere subir el vídeo

que habíamos grabado a las redes sociales.

¡Mahla! Ven un momento, por favor.

Aquí el problema es que no podemos llevar a nadie a juicio

si no tenemos ninguna prueba concluyente.

¿Quiere decir que mi testimonio no sería

suficiente para dar los primeros pasos?

Es difícil demostrar un delito en los tribunales.

Como usted no es su madre,

pueden desestimar su solicitud sin mucha dificultad.

A ver, la ley islámica expone que:

"Un testigo debe ser musulmán, adulto, sensato y honesto".

¿Y yo no lo soy?

No lo dudo, señora Ghorbani, pero usted acaba de decirme

que hoy ha ido a la consulta del psiquiatra.

También me ha comentado que el acusado tiene dinero,

así que podría contratar a un abogado

y declararse culpable de "homicidio en el lecho conyugal".

-¿Qué? -"Homicidio en el lecho".

¿Qué es eso?

Pues bien, según el artículo 630 de la ley islámica,

si una mujer es infiel,

un hombre tiene derecho de asesinar a su esposa

y al amante de esta si llega alguna vez

a sorprenderlos en pleno acto.

Se llama "homicidio en el lecho conyugal".

Podría confesar que la mató

y que su amante consiguió escapar de algún modo.

Es un truco barato.

¿Diga?

Buenas noches, Fatemeh, ¿cómo estás?

¿Qué te pasa?

¿Por qué?

Pues sí.

La señora Rasooli ya los ha firmado todos.

A ver, señora Bahmani,

¿puede explicarme por qué ha ocurrido esto en su escuela?

No es culpa suya. Yo fui la que insistió.

Vamos a ver, estar jubilada no significa

que puede hacer lo que le dé la gana.

Tanto usted como la señora Bahmani,

están implicadas directamente en este caso.

Se le ha privado el derecho de dar clases durante siete años.

A partir de ahora no podrá enseñar en ningún colegio ni una sola hora.

Señor Omidi, ¿puede abandonar la sala un segundo, por favor?

Por supuesto, pero no he acabado, querría añadir alguna cosa más.

Salga de la sala. Déjenos.

De acuerdo.

Usted salga también.

Claro.

Señora Ghorbani, ¿yo qué le había dicho?

Que no metiera las narices en cosas que no le interesan.

Me pregunto por qué quiere cavar su propia tumba.

Solo quiero descubrir la verdad y que todo el mundo la conozca.

¿En serio le parece una buena idea

que todo el mundo lo sepa todo sobre usted?

Por ejemplo: lo que sucedió en la escuela.

Incumplí la ley y pagué las consecuencias.

Usted sabe que no siempre es tan fácil.

Puede que otros también sufran.

Su desliz podría causarles problemas

a la señora Bahmani y a la señora Rasooli.

¿Cuál es la posición de Solat? ¿Por qué lo están protegiendo?

Solat no es nadie, es un mero ciudadano.

Al igual que usted, al igual que yo.

Pero está en una posición crítica

y no queremos que su reputación

se vea afectada con todo este asunto.

Es lo único que puedo decirle al respecto.

Zara tenía razón:

está en negocios sucios.

Es suficiente, está hablando de forma inapropiada.

Así lo único que va a conseguir es empeorarlo todo.

Pero...

No hable cuando la sobrepasen las emociones.

Está haciéndolo todo más difícil.

Deje las llaves de la casa del señor Solat en la mesa.

No las va a necesitar nunca más.

Para evitar que haya más problemas por culpa de esto,

le recomiendo que se vaya a su casa

y no le cuente nada de lo ocurrido a nadie nunca.

Señora Ghorbani,

¿por qué no denunció

los hechos ese mismo día o al día siguiente?

No sabía que se trataba de Zara.

¿Qué diferencia hay? Un asesinato es un asesinato.

No sabía si esa persona estaba muerta o inconsciente.

¿Y al día siguiente?

El supuesto asesino liberó a su

hijo. ¿Por qué no lo denunció entonces?

No lo sé.

De modo que, en cierta manera, le debe una a Solat.

Y más le vale que lo tenga presente.

Además, será mejor que no gaste

tiempo y dinero en un abogado barato.

Le prometerán muchas cosas,

pero al final no sirven para nada en casos como el que nos atañe.

Eso es todo lo que voy a decirle, señora.

Y espero que no se le ocurra ir contando

por ahí este tipo de delirios a nadie.

¿Puedo irme ya?

Sí, puede marcharse. Vaya con Dios.

¿Sigues emperrada en mandar a Solat a juicio?

Hijo de mi vida, ¿por qué estás tan nervioso?

Pareces más estresado que yo.

Tienes razón, lo estoy,

porque todavía no te has enterado de lo último que ha pasado.

A ver, ¿qué ha pasado?

Pues, Solat ha presentado una denuncia,

alegando que has mancillado su honor.

Te dije que pararas con esto.

Hace un rato su abogado me ha llamado

para amenazarme muy seriamente.

¿Tienes idea de lo que puede hacernos?

Ni idea.

Igual consigue que intente quitarme la vida otra vez.

No te preocupes, yo soy fuerte.

Mamá, sé perfectamente que no estás loca,

sé que tienes razón y Zara era como una hermana para mí,

ella y yo nos criamos juntos.

No me he creído ni por un segundo

que haya estado engañando a Solat con otro.

Desde su muerte he estado muy triste.

Pero nada de lo que hagas va a poder devolverle la vida.

Tú vive tu vida y deja de preocuparte por mí.

Pero tú eres mi vida y la única familia que tengo en el mundo, mamá.

¿Tan difícil es de entender?

¿Qué debería hacer ahora?

He estado hablando con Solat, ¿sabes?

Lo he tranquilizado.

Deberíamos ir a visitarlo y disculparnos para acabar con esto.

Le he comprado una caja de dulces.

¿Quieres que vaya a disculparme

con él por haber asesinado a mi hija?

Pero si no era tu hija de verdad, ella no era tu hija biológica.

Pero era un ser humano, ¿no?

No puedo tratar a todas las personas que están en la calle

como si fueran de mi familia.

Tú solo tienes un hijo de verdad.

Acepta que yo soy tu único pobre hijo.

Diles que me llamen a mí a partir de ahora, no a ti.

Estás en todo tu derecho de rechazarme como madre.

-No te pongas así. -Que me dejes en paz.

Mamá, en serio, no lo hagas por mí si no quieres,

pero deberías pensar en tus compañeras.

Bueno, ya veo que te has informado bien.

Claro, por supuesto que sí.

Me ha llamado la señora Bahmani.

Me ha pedido que te convenza de que acabes con todo esto.

Estaba muy nerviosa. No podía parar de llorar.

Me ha dicho que no es justo que vayan a cerrar su colegio

por culpa de un asunto privado de mi madre.

También va a afectar a más gente.

180 alumnos van a tener que encontrar

otro colegio con el curso empezado.

Me ha pedido que te dijera,

que todo el mundo va a tener problemas por tu culpa,

que no es solo un asunto personal.

¿Y por qué no me ha llamado a mí?

Piensa un segundo, mamá.

Me imagino que habrá borrado tu número de teléfono.

Ahora eres una persona infectada.

¿Qué dices?

A todas personas que no les gustan las llaman infectadas.

La regla es evitar a las personas infectadas.

Eso lo he aprendido en la cárcel.

¿No te da miedo relacionarte con una infectada?

Tú eres mi madre y estoy muy orgulloso de ti.

¡Pero mira por dónde vas, hombre!

¡Conduces como el culo, capullo!

-¿Yo? ¡Vete a cagar, macho! -¡Vete a cagar tú, imbécil!

-¡No me calientes! -¡Si te has metido tú en el carril!

Te has metido tú.

Parece que te han dado el carné en la tómbola, capullo.

Pero bueno, ¿qué estás diciendo, bocachancla?

Pues digo lo que me sale de las narices, subnormal.

Cállate ya, que la vamos a tener.

¿Que la vamos a tener?

Para y sal ahí fuera si tienes narices, que no te atreves.

¿Que no me atrevo? ¡Bájate del coche!

¡No tientes a la suerte!

-¡Que te bajes del coche de una vez! -¡Me cago en todo!

¡Te voy a partir la cara!

¡Te voy a reventar, capullo!

¡Parad ya! ¿Qué hacéis?

¿Estáis locos?

¡Desgraciado!

Te está bien por bocazas.

Venga, hombre.

Si no sabes conducir,

no cojas el coche, mamón.

La cuestión es que mi madre me ha pedido

que venga a hablar contigo y solucionemos esto.

Ya sabes que todos estamos pasando

por una etapa muy complicada ahora mismo.

Ella es como una madre para mí

y no entiendo por qué no ha querido ayudarme en esta ocasión.

Ha decidido venir a por mí,

justo cuando los todos lobos hambrientos

estaban a punto de hacerme trizas.

Lo único que podía hacer era defenderme.

No comprendo por qué se ha inventado

todos estos rumores y cargos sin sentido contra mi persona.

Creo que por fin ha entendido la situación.

Quiere que acabemos con todo este asunto.

Por suerte, el médico le ha recetado medicación nueva

que le está haciendo efecto muy deprisa,

de modo que se pondrá mejor muy rápido.

Si pudiéramos resolver este malentendido hoy,

pues te estaría muy agradecido de todo corazón.

Bueno, obviamente,

soy consciente de que yo te debo una muy grande.

Olvídate de eso.

No me amargues el placer de haber hecho una buena obra,

mencionándola constantemente.

¿Qué ha sido eso, señora Zamani?

Puede que haya sido el viento.

Avisaré a alguien para que lo compruebe.

Bien.

Hola, necesito que hagas una comprobación.

Pues lo dicho,

¿Puedes acercarte un segundo a verlo?

Muchas gracias.

...quería darte las gracias otra vez

por todo lo que has hecho y decirte

que mi madre quiere solucionar todo esto.

Lo entiendo y me alegro, creo que estáis haciendo lo correcto.

Tarlan, amiga,

todos nuestros colegas han querido meter dinero

en la cuenta del banco asociada a esta tarjeta.

Queremos que te la quedes hasta que

puedas volver a dar clases en el colegio.

Y, por favor, no quiero que te preocupes por nada.

Ellos pueden hacer sus chanchullos,

pero nunca podrán hacernos ningún daño.

El señor Omidi te manda saludos.

Dice que siente mucho lo del otro día.

Nos ha dicho, que tuvo que comportarse como lo hizo,

para conseguir quitarse a esa gente de encima.

Hay días en los que tiene que fingir ser más conservador

para seguir en su puesto,

pero él es uno de los nuestros.

Amiga mía,

¿te han llamado ya?

No, solo me han dicho que me calle.

Amiga.

Muchas gracias por venir a verme.

No es nada. Cuídate mucho.

-Igualmente. -Adiós.

Nos vemos pronto.

¿Fatemeh?

Dime.

Oye, ¿por casualidad, has llamado hoy a Salar?

¿A Salar? No.

Vale, gracias.

-Buenas noches. -Adiós.

Muy buenas noches, Mahmoodi. Qué alegría verte.

Te invitaría a entrar en mi casa,

pero me imagino que no ibas a querer pasar.

Toma un poco de té.

Te he preparado una infusión

calentita porque va bien para el asma.

Dejad la bandeja al lado de la puerta. Luego la recogeré.

Buenas noches y gracias por todo.

Hola, señora. Buenas noches.

-Dígame, ¿está usted bien?

-Hola. Sí, tranquilo, pierda cuidado.

Entre en mi casa a tomar una taza de té.

Pero no quiero ser una molestia.

No se preocupe. Dejaré la puerta abierta. Venga.

Pues muchas gracias, señora.

Ahora mismo me acerco.

Pero a ver, ahora en serio, ¿tan despistado era?

Que sí, se lo aseguro.

Cuando se fue de la fiesta no

encontraba sus zapatos, así que dijo:

"A lo mejor ya me haya ido de la fiesta".

Volvió a entrar, fue directo al anfitrión y le dijo:

"¿Por favor, puedes llamarme al móvil un segundo,

decirme que tengo que volver aquí

y que me venga a recoger a la fiesta?".

"Que me venga a recoger a la fiesta".

Gracias, señora.

En serio, es usted muy amable.

Qué va, esto no es nada, hombre.

Puede venir a tomar el té siempre que esté por la zona.

Pues muchas gracias, señora.

No hay de qué.

Sé que no es asunto mío,

pero quería preguntarle algo.

¿Conoce usted a los hombres que están haciendo guardia...

en el coche?

¿Por qué?

Antes la he visto llevarles una bandeja con té.

No, no los conozco, pero parecían cansados.

¿Es que usted sí que los conoce?

Pues justo a esos no,

pero sí que me recuerdan a otros.

Hay muchos como ellos últimamente.

He visto muchos hombres vigilando desde los coches,

esperando fuera de las casas, espiando a la gente,

pero, ya sabe cómo son estas cosas, uno no puede cambiar el statu quo.

No llega. Necesito algo que sea incluso más venenoso.

Señora Ghorbani,

en esta tienda solo se nos permite vender esta marca.

Lo siento mucho, pero, no tenemos de otras líneas.

De acuerdo. Gracias.

Espere, señora Ghorbani.

-¿Qué? -Espere un momento.

Puedo darle esto, ¿de acuerdo, señora Ghorbani?

Pero tenga mucho cuidado, por favor.

Una pizca de este veneno podría

matar a un elefante en tres segundos.

Asegúrese de llevar guantes siempre que lo esté manipulando.

En realidad, vender este veneno es ilegal,

pero confío plenamente en usted.

Le aseguro que va a acabar con todos los ratones de una vez por todas.

-Vaya, pues muchas gracias. -De nada.

En el puerto de Bahman.

Haji está allí, así que no se preocupe por nada.

Sí, se lo mandaremos a la dirección de la factura, quédese tranquilo.

Ya se lo ha recordado Haji,

pero, por favor, acuérdense de que

tienen que pagar en dólares estadounidenses.

Que no, señor.

No, ya lo habíamos acordado hace tiempo.

Sí, le pidió que pagaran en dólares.

Claro.

Si también quieren adquirir alguna cosa más,

a ver,

pueden añadirla a la misma factura.

Ya sabe usted que los precios están subiendo en todas partes.

Eso depende de usted.

No, yo eso no lo tengo.

Espere, por favor. ¡Ghazal!

Ghazal, te está esperando tu profesora.

Déjeme echar un vistazo rápido, que igual lo encuentro por aquí.

Espere un segundo, por favor.

Estoy comprobándolo ahora mismo.

De nada, hombre.

Sí, lo averiguaré tan pronto como llegue a la oficina.

No se preocupe por nada.

Quédese tranquilo.

Que sí, que sí.

Todo va estupendamente.

Luego lo vuelvo a llamar.

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