All language subtitles for The.Cry.of.the.Butterflies.S01E09.WEBRip

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Original subtitles

No te rindas.

Lo asesinaron. Le inyectaron insulina, lo enfermaron y lo mataron.

Era la artista del régimen.

- El mismo régimen que torturó a su padre. - Mi misión está clara, y es luchar.

Quiero ver más mujeres militando en partidos políticos,

en cargos públicos, sirviendo al país.

Quiero situar a la República Dominicana en el centro del mundo libre.

Para demostrar la superioridad moral.

En la radio, en la televisión.

Me ofrecía el mundo. Tenía todo el poder.

- Mucho gusto, un placer. - No te expongas de más.

¿Nunca pensaste en escaparte?

La única vez que lo intenté, comprendí que estaba en una cárcel de cristal.

¡Qué bien!

- Mamá. - Mi hija.

¡Qué alegría verte!

- Sí, mi vida. - Doña Chea, qué gusto verla.

- ¿Cómo estás, Manolo? - Muy bien.

Aquí traigo la ensalada.

¿A qué hora quieres anunciarlo?

- ¿Quieres esperar al postre? - Mejor al inicio.

¿Sabes quién vino al negocio?

- ¿Quién? - Ismael Carrillo.

No te creo.

- Mamá, ¿lo has oído? - Ya era hora de que diera la cara.

- ¿No vas a comer? - Y nos pagará lo que debe.

Eso es lo más gracioso. Aparece tan campante por la tienda.

- Familia, tenemos algo que decirles. - Un momento, Minerva.

Entró tan campante, me saludó cordial como siempre.

- Porque es un caballero. Y me pide... - ¡Silencio! Minerva quiere decir algo.

Familia...

Manolo y yo vamos a casarnos.

- ¿Qué? ¡No! - ¿Seguro?

¿Qué? No.

Ve con tu tía.

- Ve a felicitarla. - ¡Ay, mamá!

¡Qué buena noticia!

- Vamos a felicitar a la tía. - ¡Ay, mamá!

¡Felicidades!

- Muchas gracias. - ¡Viene boda!

¡Qué emoción!

En esta casa se hace lo que los hombres obedecen.

Manolo, bien por ti.

Llevas una mujer fuerte y hermosa.

Lo sé, doña Chea. Créame que lo sé.

Ven aquí, Manolo.

- ¿Se quita el sombrero y las gafas? - Sí.

- ¿Qué le trae a la República Dominicana? - Turismo.

Es argentino. ¿Por qué viene de Puerto Rico?

Me gusta la idea de conocer las dos islas más grandes del Caribe.

Hago un estudio a ver cuál de los dos tiene las mujeres más bellas.

- Siguiente. - Pase.

Gracias.

Ahí está.

¿Estás seguro de que es él?

Sí, es él.

Ya nos vio.

- ¡Párate! ¡Párate ahí! - ¿Adónde vas?

Quieto. Espérate un momento.

Pierre, hay que ir a ayudarlo.

Vamos, andando.

Vamos a seguirlos.

- ¡Vamos a seguirlos! - No. Es inútil.

Esos cabrones se meten directos a la base.

Hay que avisar a los camaradas para que hablen con su embajada.

Entonces no podemos estar solamente posando en fotos.

Hay que dar solución. Tenemos que solucionarlo.

No sabemos de dónde va a reventar el ataque.

En Cuba hay una revuelta armada que no sabemos qué pasa.

Haití no quiere colaborar. ¿Qué necesitamos hacer? Propuestas.

Necesitamos proponer. Necesitamos decir cosas.

No podemos estar callados, en silencio, pretendiendo que todo lo solucione yo. No.

- Hay que dar soluciones... - Oye.

Dime.

Señor.

Ingresó con un pasaporte falso bajo la identidad de "Leonardo Coronel",

pero se trata de Ciro Redondo.

Cuarenta años, argentino.

Fiel seguidor de Fidel Castro en la toma al Cuartel Moncada.

Uno de los hombres que estuvo preso con él.

Viajó de Cuba a México y de allí sostuvo...

¡Hijos de puta!

Y ahora vienen aquí.

Pero qué maricón inútil el Batista, que no los mató a todos.

Por suerte, somos mejores que los cubanos.

El mundo debe enterarse de lo que le pasa a un comunista cuando pisa este país.

Claro que sí.

Tus discursos a partir de ahora, Negro, deben hacer hincapié en la amenaza de esa...

presencia comunista.

Y en la prensa que hagan alarde de cómo capturamos a uno de estos.

Así será.

- Bueno, ¿cómo se llama? ¿Coronel cómo? - Ciro Redondo, señor.

Redondo o como se llame en la República Dominicana,

¿cuáles son sus contactos?

La Juventud Demócrata, principalmente.

O un sector de ellos.

Tengo informadores en todas las universidades

- y sabemos que están fraccionados. - ¡Ah! ¿Que estudian?

Van a las universidades.

Eso lo que es es un nido de marxistas. Un nido de ratas.

Y hay que acabar con ellos.

- ¿Qué estudiantes? - Manuel Tavares.

Leandro Guzmán.

Jesús Luna, oriundo de Puerto Plata.

Minerva Mirabal.

Y desde hace dos años, sus dos hermanas,

quienes también hacen parte de la militancia.

María Teresa y Patria.

Dios los cría y el diablo los junta.

Y un detalle no menor, generalísimo:

Manuel Tavares, a quien los comunistas llaman Manolo,

está ennoviado con Minerva Mirabal.

Ah, ¿sí?

Notable tarea de inteligencia la de Alves, ¿verdad?

Sí, señor.

Bien.

Tenemos una ventaja.

Sabemos lo que viene y podemos prepararnos.

Claro

que con el estado actual del sistema de inteligencia no es suficiente.

Deberíamos ampliarlo, darle más recursos,

más capacidad de acción

y todo eso coordinado con nuestro ejército.

Vamos a crear un Servicio de Inteligencia Militar.

Y tengo a la persona idónea para llevar a cabo esa tarea:

Jimmy Alves.

Muy bien.

Que va a responderme a mí directamente.

Señores, ¡a trabajar!

A trabajar.

¿Qué estás haciendo aquí?

El Kid me dijo que me estabas buscando.

Sí.

Te llamé para pedirte perdón por lo que pasó.

Me molestó mucho.

Volví a San Cristóbal, me hicieron una bienvenida preciosa ¿y sabes qué?

No la disfruté.

Porque te tenía en la cabeza todo el tiempo, pensando en ti.

¿Qué pasó?

Es que estuve...

estuve en el canal hasta tarde y no tenía manera de avisarte.

La grabación fue interminable, luego, reuniones.

Un desastre.

Ya, pero el Kid me dijo que no viniera ni que te llamara.

¿Qué estás haciendo? ¿Qué haces?

Digamos que, desde que soy una figura de la televisión,

las cosas han cambiado un poco.

Hay cierta paranoia sobre mi seguridad.

Pero estás conmigo, yo te puedo cuidar.

No puedo ser vista con nadie.

Dime la verdad.

¿No quieres que te vean conmigo? ¿Con un boxeador? Dime la verdad.

No, no, no. No seas tonto.

Ni yo me acostumbro.

Soy el rostro de la televisión dominicana.

No puedo ser vista con un amorío extramatrimonial.

Pero eso tiene solución.

Estás loco.

Al parecer la televisión paga muy bien. Paga mejor que el boxeo.

¿Acaso lo dudabas?

- ¿Qué quieres que te sirva? - No puedo.

Tengo entrenamiento y si mañana mi sudor huele a alcohol,

el Kid me va a matar.

No quiero problemas con él.

No es la mejor idea.

No tengo otra.

Joder.

Bueno.

¡Salud!

Por la felicidad del amor.

Nunca más

Seré la presa

De este amor fugaz

Son esos besos

Dulces caricias

Me hundo en el mar de tus mentiras

En el mar

Mi alma se une

A la de tantas más

Que sufren tu hechizo

Amargo castigo

Ser víctima de tu olvido

Cuánto desprecio

Se esconde en tu mirada hoy

Y saber que nunca me amaste, amor

Te recuerdo para no adorar

Este amor vulgar...

Jesús.

Despierta.

Tienes que irte a tu casa.

Tengo entrenamiento, no tengo que volver a casa.

¿Hablas de San Cristóbal?

Hola.

Sí.

Pero ¿tú de dónde has salido?

Sabes que me ha encantado conocerte...

pero te tienes que ir.

Pero ¿por qué?

Ya te lo dije.

No puedo estar con nadie.

Vete antes de que aclare.

- Pero vengo mañana de nuevo. - No insistas.

Y no vuelvas a aparecerte así.

Deja que yo te encuentre.

A mí me llaman el negrito del batey

Porque el trabajo para mí es un enemigo...

Pero yo te enseño.

No. Soy muy torpe bailando.

- ¿Cómo van por aquí? - Bien.

- Muy bien. - ¿Cómo lo están pasando?

- Muy bien. - Qué bien.

¿Ya te he dicho que estás guapísima?

Como tres veces, pero me lo puedes seguir diciendo.

Y como siga bebiendo, te lo va a decir cuatro o cinco veces más.

Hay un grupo de compañeros que quieren conocerte.

Vamos, claro.

Claro. ¿Vamos?

Pero es verdad. Estás bellísima.

Gracias.

Es hora de lo que hablamos en la fábrica.

- Sí, estaban esperándonos. - Bien.

Bien.

¿Cómo estamos?

- Buenas. - Bienvenidos.

¿Cómo están?

Seré breve porque estamos en nuestra boda, ya saben.

- Y porque mamá se preguntará qué hacemos. - Eso seguro.

Primero que nada, gracias por estar aquí. Lo valoramos muchísimo.

Nos pareció una buena oportunidad para presentar a quienes no se conocían.

Aunque seguro que todos han escuchado hablar de los otros.

- Un poquito, ¿no? - Un poco.

Queríamos contarles que hemos avanzado

en el proyecto de creación de un partido político

que nos reúna a todos, que nos represente.

Con foco en vencer en las urnas a este Gobierno.

- Sí. - Manos a la obra.

Tenemos que reunir a los antitrujillistas del país.

- Sí. - Empezamos por los más representativos

- y la recepción ha sido inmejorable. - Increíble.

Todo el sector de trabajadores de Puerto Plata ya está con nosotros.

- Es mucha gente. - Sí.

Tienen una fuerza de choque muy bien armada.

¿Han pensado lo que les planteé en la chocolatera?

Pierre, mi postura sigue siendo la misma.

Los de Puerto Plata, cuando actúan,

lo hacen con objetivos puntuales, sin poner en riesgo al resto del grupo.

Seguramente uno de los objetivos puntuales de estos compañeros del ala industrial

es eliminar al Chivo.

Bueno, eso no lo sabemos, compañero.

- Eso no lo sabemos. - Bueno, ya.

La idea no era que la boda se convirtiera en una asamblea política.

Estamos aquí celebrando.

Ya se vieron las caras.

Ahora lo que proponemos es un encuentro inminente.

Patria y Pedrito ofrecen su casa para esa primera reunión.

- Gracias. - Puede ser en unas semanas...

Con todo respeto, Minerva, creo que ya ha habido mucho debate.

Mi postura es coherente, la misma que les propuse en la última asamblea.

Es hora de actuar.

- Al Chivo hay que matarlo. - Bueno, bueno.

No comparto esta búsqueda utópica de ganarle al Chivo en unas elecciones.

Mi grupo está decidido a matarlo.

Un momento. De modo que ¿usted y otros están planeando asesinar a Trujillo?

- Podemos hacerlo. - Llevamos infiltrados más de un año.

- Dígame cómo. - Creemos que es posible.

Y sin ánimo de ofender,

¿cuántos años más seguiremos esperando el milagro?

No podemos apoyar una ilusión

que en el camino hacia la democracia, como dices, Manolo, matará a los nuestros

por no tener las agallas de matar a un solo hombre,

el cual merece morir más que cualquier otro habitante del país.

Dime una cosa, Pierre. ¿Estás abandonando el movimiento?

- Manolo, ya. - Tampoco es eso.

Llámalo como quieras.

Solo estoy diciendo que tenemos un objetivo concreto

- y que lo llevaremos a cabo. - No. Perdóneme, compañero.

Con todos mis respetos, eso no puede ser.

No puede hacer lo que le dé la gana sin hablarlo con el resto del grupo.

Como dice Manolo, nos pondría en riesgo a los demás.

- Lo haremos independientemente del grupo. - No puede ser. Somos un grupo.

Me hubiese gustado tener su aval, pero por lo visto no es así.

Esperaba más apoyo de tu lado.

Yo ya no espero nada del tuyo.

Perdón, amiga y compañera de militancia.

Nunca quise venir a empañar tu reunión, tu fiesta de boda,

solo quería venir a comer, bailar y beber.

No me ha quedado otra que ser honesto con ustedes.

- Que la fiesta termine bien. - No, no.

- Pierre... - La fiesta no...

¿Alguien más aquí está de acuerdo con la postura de Pierre?

Yo también hago parte del grupo de Pierre.

- No iba a ser así. - No es la forma.

- No es la manera. - Lo siento.

No pasa nada.

Impresionante hoja de vida.

Descanse.

Lo que voy a comisionarle es de absoluta confidencialidad.

¿Quiere que haga un informe detallado con todos sus movimientos y contactos?

No.

Me va a informar de cualquier movimiento por más mínimo que sea.

Para esto nos reuniremos periódicamente.

Nada por escrito.

- ¿Está claro? - Claro, señor.

Ya informé a sus superiores. En adelante, no hará otra tarea diferente a esta.

Es todo por hoy. Puede retirarse.

Permiso.

Él es Amado Guerrero, tu nuevo chofer.

¿Qué pasó con el anterior?

Que tu fama ha crecido y necesitas contar con personal de mayor confianza.

Guerrero ha tenido las mejores calificaciones.

¿Acaso corro algún peligro?

Uno nunca sabe.

¿Qué desea desayunar, señorita Gipsy?

Nada.

Minerva Mirabal.

¿La conoces?

¿Quién?

¿Cómo has dicho?

A Minerva Mirabal.

Una muchacha de Salcedo.

Tú pasaste tus primeros años en ese pueblo, ¿sí o no?

Si ya lo sabes, ¿para qué preguntas?

¿No la conoces?

Salcedo es un pueblo pequeño.

Todos se conocen.

¿Te gustó el vestido que te compré?

¿Te lo probaste?

Me encantó.

Nos vemos por la noche. Espero que estés de mejor humor.

Y no tomes tanto el sol.

- ¿Es mi chofer o mi guardaespaldas? - Disculpe, señorita. Con permiso.

- Felicidades, Gipsy. - Muchísimas gracias.

Por muchos programas más.

Y ahora, todos juntos.

- Una, dos y tres. - Uno, dos y tres.

Un momento.

Un momento, quiero decir unas palabras a la nación.

Cuando hace seis años descubrí a esta mujer por primera vez

en un evento en un hotel,

Olí...

y olí a éxito.

Como descubridor de estrellas que soy, supe que había nacido una estrella.

Hoy puedo decir y asegurar que no me equivoqué.

Felicidades, Gipsy.

Belleza internacional para el disfrute de todos los dominicanos.

Y ahora cantamos todos juntos la canción del final del programa.

Ya termina el show El show de Gipsy

Ya termina el show No te pongas triste

Los dominicanos se van preparando

Ya en una semana regresará

Corten.

- Gracias a todos. - Tus flores.

Gracias.

- Ahora recojan todo eso rápido... - ¿Y Gretchen?

...y vámonos para el club, que tenemos que celebrar allá.

- Aquí tiene. - Oh, sí.

- Toma. - Felicidades.

- Gipsy, felicidades. - Gracias.

- Felicitaciones. - Gracias, Tono.

- Felices 100 programas, Gipsy. - Gracias.

¡Oh, Dios!

¿Dónde estabas?

Sabes que no me gustan las celebraciones.

Mira, aquí están tus flores.

Cámbiate rápido, vamos a festejar al club Caribe.

No puedo. Festejamos mañana. Estoy cansada.

¿Cómo que mañana?

No, vamos. He preparado una fiesta como mereces.

De verdad, Petán. En serio, estoy agotada. No me encuentro bien.

No, pero...

Está muerta.

Y yo mañana podría acompañarla.

Pero no es mañana, es hoy.

Está la orquesta esperando. Los músicos, los bailarines, los globos, todo.

Está cansada.

Oye, pero ¿qué es esto, chica?

Si te arrepientes, ya sabes dónde estamos.

Recuerda que las estrellas no nos podemos cansar.

Convéncela tú.

¿Quieres unas flores?

- Adiós, Luis. - ¡Gipsy!

¡Hola!

¡Gipsy! ¡Gipsy!

Así. Toma. Aquí tienes.

Un momento, de una en una. Por favor, los bolígrafos abiertos.

Permiso. Arantxa.

¿Qué estás haciendo aquí? Tienes que irte.

- Perdone. - A ver, vamos a ver.

Tienes que irte.

¿Por qué?

- ¿Por qué? - Aquí, aquí.

Lo hemos pasado tan bien y luego, me echas así.

¿Qué? ¿Por qué?

Sabes que te amo.

Si te echo es porque te quiero.

En algún momento te lo explicaré, pero esto tiene que terminar aquí.

Oye.

Grande, campeón. Eres grande.

Rápido, Amado, por favor.

Gracias.

Eres grande, campeón.

- Zurdo, eres grande. - Gracias.

¡Zurdo! ¡Zurdo! ¡Zurdo! ¡Zurdo!

¡Grande, campeón!

- Repasamos otra vez lo que hace cada uno. - Pierre, el plan está más que claro.

Mañana haremos el acto de justicia más grande de la historia de este país.

Puede que no nos veamos las caras en meses.

Hay que estar preparados para lo peor.

Los servicios de Trujillo nos quieren prisioneros.

No podemos darles ese privilegio.

¿Qué es esto?

Es arsénico, Narciso.

No hay que tener miedo.

La historia de este país nos guardará un lugar entre sus páginas.

¡Coño, brindo por eso! ¡Vamos a matar a este hombre mañana!

¡Por el fin de la dictadura, joder!

- ¡Muerte al Chivo! - ¡Por el fin de la dictadura!

¡Muerte al Chivo!

¿Más café, señora?

Gracias, Mami.

- Buen día. - Buenos días, señor.

Buenos días.

- Dejé el traje en la sala. Plánchelo. - Sí, señor. Permiso.

¿Qué es esto? Qué noticia tan espantosa.

- ¿Qué ha pasado? - Es muy malo para nuestro deporte, joder.

¿Te acuerdas de él?

Creo que estuvo una vez en tu programa.

La entrevista no fue buena.

Un tiro en la cabeza.

Pobre hombre.

Le habían propuesto pelear por el campeonato mundial, por eso.

Evidentemente, esa presión...

no muchos la soportan.

Lo de siempre.

Se puede tener muchos músculos por fuera,

pero si no tienes fuerza por dentro...

Mis hermanos, solo basta con abrir bien grandes los ojos

para comprender el mensaje que nos da Dios.

Un Dios amplio, justo,

pero que no perdona a los pecadores.

Y por eso ha creado el infierno.

¿Y de qué color es el infierno?

El infierno es rojo.

El rojo es sinónimo del fuego que quema, que arde.

De la desgracia.

Por eso,

el rojo es el color del comunismo.

Ellos mismos se autodenominan los rojos,

porque sin lugar a dudas cada territorio, cada persona que acechan

va a sufrir la desgracia perpetua.

Y ha sido el papa León XIII,

con su encíclica Rerum novarum, quien nos abrió los ojos con este prurito

que, de no ser combatido a tiempo, se vuelve una enfermedad insoportable.

El prurito revolucionario que agita a los pueblos.

Porque cuando los comunistas,

soslayando por completo la providencia de los padres,

hacen intervenir a los poderes públicos,

obran contra la justicia natural y destruyen la organización familiar.

Pero no todos supieron darle la magnitud de importancia

que nos alertaba esa encíclica.

Y esa picazón se ha transformado en sarna para algunos pueblos.

Pero otros, como el bendecido pueblo dominicano,

han tenido la fortuna de ser gobernados por fervientes católicos

que han sabido avizorar la amenaza de la enfermedad roja

y combatirla efectivamente a tiempo.

¡Abajo! ¡Abajo!

¡Están disparando arriba!

- ¡Abran la puerta! - ¡Síganlo!

¡Abran la puerta!

¡Abran la puerta, por favor!

¡En el altar! ¡Detrás del altar!

¡Cúbrelo! Revisen detrás del altar.

Aquí está.

Está muerto ya.

¡Vamos, Pierre! ¡Coño! ¡Corre!

"Intensa búsqueda de dos jóvenes que escaparon en un automóvil particular.

Según fuentes del SIM...".

Coño. Esto es una mierda. Se lo dije a Pierre. Va a ser una cacería.

Pobre Raúl.

Acababa de sumarse al grupo.

Cada día somos menos. Estamos perdiendo la lucha, Manolo.

La lucha la perderemos cuando nos quiten la vida, Minerva.

Es lo que tenemos que preservar ahora.

El Chivo necesita mostrar poder y para eso intentarán que caigamos todos.

Tenemos que formar el partido.

Si no estamos vivos no podemos formar un partido.

Debemos mantenernos discretos.

Si nos escondemos, habrá ganado. Es importante...

Quédate aquí.

- Tranquilo. Soy yo. Asier. - ¡Coño, qué susto!

Ven.

Asier, te estás exponiendo.

- ¿Qué haces aquí? - Llegué lo antes que pude.

Me acaba de avisar un amigo de la universidad.

Vienen a por vosotros.

- No puede ser. - Sí.

Tenéis que marcharos. Saben dónde estáis. No tardarán.

- Coño, esos hombres de su maldita madre. - No podemos huir. Ahora no.

Minerva, ¿no escuchaste? ¡Vienen a por nosotros!

¿Qué vamos a hacer? ¿Escondernos siempre? No.

Por supuesto que no te vas a esconder siempre.

Tú no eres así.

Pero hay que saber perder una batalla para después ganar la guerra.

- Asier, son muchos años en este infierno. - Minerva, escúchame.

Llevo toda la vida luchando por mis ideas.

Me ha permitido conocer a gente maravillosa, jóvenes como vosotros,

que me han hecho creer que no todo está perdido.

Y te aseguro que no me arrepiento absolutamente de nada,

excepto de una cosa.

De no haber huido con mi mujer cuando todavía estaba a tiempo.

Os aseguro que el riesgo no merece la pena.

Eso no quiere decir que dejéis de luchar. Miradme a mí, aquí sigo todavía,

pero no hay un solo día de mi vida en que no me acuerde de ella.

Minerva, por favor.

No cometáis el mismo error que cometí yo.

- ¿Me prometes que te cuidas? - Claro que sí. Tú también.

De todas formas, nos veremos antes de lo que crees.

¿Sí? Vale.

Corre. Corre. Corre.

Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro

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