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- Tengo que encontrar dónde dormir. - Te doy una habitación en la pensión.
Quiero estudiar leyes. Me voy a la capital.
Arantxa, eres la bailarina principal de este número.
¿Qué pasa aquí? ¿Hay un problema?
Necesito quedarme en la ciudad. Júrame que no te meterás con esa gente.
Ya sabes cómo va eso.
¿Quieres arruinar tu vida? Vale. Pero me niego a verte hacerlo.
¿Cómo puede una mujer resistir al acoso de un hombre tan poderoso como Trujillo?
¿Qué opina de nuestro Gobierno?
Siempre le estaré agradecida al generalísimo
si me dan la oportunidad de estudiar aquí.
¡Vamos, Analía! Vienen por nosotros. Atrás rápido.
Hay que ir para allá. Tranquilos.
¡Pierre! ¡Pierre!
¡En fila! ¡Vamos! ¿O no hablan español, malditos negros?
De rodillas.
¿O es que no entienden español, malditos negros?
Yo soy dominicano.
Bueno, si eres dominicano, entonces, di “perejil”.
Haitiano invasor.
"Perejil".
Pelejil.
Tú... Tú también.
"Perejil".
Perejil.
¿A ti también, haitiano de mierda?
A ver.
Di "perejil".
Maldito negro invasor.
Desgraciado.
Me aceptaron.
¡Vamos a tener una abogada en la familia!
Bueno, paso a paso.
¡Ay, papá!
Estoy orgulloso.
Gracias, papá.
Van a ser unas pocas preguntas,
y la que no quieras contestar no la contestes y punto.
Te voy a robar muy poquito tiempo. Te lo aseguro.
Ven a la cocina.
¿Qué me dices?
Con una condición.
Pásame la pimienta, por favor.
¿Te gusta el besugo?
Me encanta.
¿Qué condición?
Sin grabadora.
Sin grabadora.
Escuchen, escuchen.
Está Trujillo.
- ¿Qué? - Está Trujillo.
- ¿Dónde? - Fuera.
¿Ahora?
- ¿Sí? - Arantxa.
- Dime. - Vamos, que Trujillo está fuera.
- ¿Cómo? - Que Trujillo está fuera. Vamos.
¿Ya está en la sala?
- ¿Estás nerviosa? - ¿Viene a ver el espectáculo?
Muchacha, si sabes que viene todo el rato.
Arantxa, mi amor, estás divina.
- Es la hora. Vamos, vamos. - Sí, sí. Ya voy, ya voy.
Toma.
- Los abanicos. - Los abanicos.
Gracias.
Sabes que eres maravillosa.
Tú, que dices que estás aquí gracias a él, pues prepárate para hacerle un buen baile.
Esta no es una noche más.
Respetable público,
esta no es una noche cualquiera.
Tenemos a nuestro gran cantante, Julio César,
y a la gran bailarina, Arantxa,
en homenaje a nuestro generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Tengo ansia infinita
De besarte la boca
De morderte los labios
Hasta hacerlos sangrar
De estrecharte en mis brazos
Con amores tan locos
Que jamás en la vida
Me puedas olvidar
Qué me importa que antes
Adoraras a otro
Y en tus brazos gimiera
De placer y dolor
Cuando bebo mi vino
No pregunto si el vaso
Ha saciado la sed
De otro buen bebedor
Qué me importa que antes
Tú adoraras a otro
Y en tus brazos gimiera
De placer y dolor
Cuando bebo mi vino
No pregunto si el vaso
Ha saciado la sed
De otro buen bebedor
De otro buen bebedor
De otro buen bebedor
De otro buen
Bebedor
¿Y es tan desagradable?
¿Lo viste sudar?
Se cree bonito.
Lo he tenido bastante cerca.
Créeme, no quieres que Petán te respire en la cara.
Son cosas que hay que soportar camino a la fama.
¡Adelante!
Señorita Arantxa, el generalísimo quiere saludarla.
La está esperando.
Sí, un momento.
Termino de desmaquillarme y voy.
El diablo.
Espera.
¡Ven, Jorge!
Buenas noches.
Su mesa está reservada.
Buenas noches.
Buenas noches, niña.
Fue un espectáculo maravilloso.
Gracias.
¿Preparada para el agasajo?
Sí, pero es que todavía tengo mis cosas en el camerino.
Nadie va a tocar tus cosas.
¿Dónde vamos?
Es una sorpresa,
pero sé que te va a gustar muchísimo.
¿Esto qué significa?
Una investigación que hice por mi cuenta. Quiero desenmascarar a dos homosexuales.
Son dos maricones que están ocasionando problemas con sus ideales de izquierda.
¡Qué desagradable!
Hiciste bien.
¡Qué asco!
Me gustaría que sea algo entre usted y yo, comisario.
- ¿Esta denuncia? - Sí.
No hay problema.
Me voy a encargar personalmente.
Estás haciéndole un gran servicio a la patria.
Sí, por supuesto. Ese es mi deseo.
¿Qué harán con ellos?
Lo que sea necesario.
Ven, sígueme.
- Gracias. - De nada, señorita.
- Buenas noches, Benefactor. - Buenas.
Buenas noches, señorita.
Buenas noches.
¿Has probado esta delicia?
La he servido, pero no, no la he probado.
Cuando el Congreso decidió rebautizar Santo Domingo como Ciudad Trujillo,
ese fue el champán que se sirvió en todas las mesas.
Soy el principal cliente de esa bodega del continente.
- Estas dos. - Sí, mi generalísimo.
Vamos a sentarnos.
¿Esta es su casa?
No, no.
¿Quién vive aquí?
Por ahora, nadie.
Es preciosa.
Y no te imaginas la vista que tendrás todas las mañanas.
¿Cómo?
No voy a dejar que sigas viviendo en esa triste pensión.
Yo no puedo pagar por una casa así.
Y no lo harás.
Es que... Es que no puedo aceptar.
¿Recuerdas lo que te dije en aquel almuerzo?
Tengo grandes planes para ti, niña.
No voy a permitir que la artista con mayor futuro del país
siga viviendo de esa manera.
Piénsalo...
Míralo, si quieres,
como una inversión de la República.
Deseo que te agrade esta cena.
Gracias.
Y espero que tengas mucha hambre.
Gracias.
¿Sabes?
Mi... mi abuelo
fue parte de las tropas españolas
que llegaron a la República durante la anexión.
Así que no es casualidad que me sienta tan cercano a tus orígenes.
Entonces, de alguna manera hay algo de inmigrante en usted.
Sí, así podría decirse.
Y eso también demuestra las infinitas oportunidades de este país.
Hay algo mágico en esta isla
para las personas como tú y como yo.
Un destino triunfal.
Por tu talento.
Lo siento, pero es que no puedo probar bocado.
¿Qué pasa? ¿No te gusta la comida?
No, no. Está... está muy bien. Es que...
Es que es... Es demasiado. Estoy un poco nerviosa.
¿Puedes beber, al menos?
Eso sí.
Ven.
Este país es hermoso.
Hermoso.
Hermosa es Europa.
Y cada vez que voy descubro algo nuevo.
No sabes cuánto me gustaría poder hacerlo sin tener que trabajar tanto.
No tiene mucho tiempo libre, ¿verdad?
Menos de lo que quisiera.
Reuniones con presidentes, encuentros protocolarios,
desfiles, negociaciones...
Bueno, de todo un poco.
Y como mi obsesión...
es que esta isla tenga un lugar en el mapa mundial,
pues me toca trabajar duro.
Muy duro.
Sería muy feliz si absolutamente todos pudieran compartir mi visión.
¡Es muy sencilla!
Debe de ser muy duro.
A mí también me gustaría volver de visita algún día.
Me fui muy niña y...
la verdad es que ya casi no me acuerdo de nada.
Bueno, al menos no has perdido ese acento hermoso.
Porque mira que hablas lindo.
El sonido del mar siempre me pareció música.
Entonces... bailemos.
Bailemos.
Usted no deja de sorprenderme.
Tutéame. ¿Puedes tutearme?
Tú no dejas de sorprenderme, entonces.
¿Por qué?
Bailas muy bien.
¿No habías conocido presidentes con ritmo?
No conozco presidentes, salvo a ti.
¿Y necesitas conocer algún otro?
Qué hermosa eres.
Qué piel tan blanca.
Paramos.
No, no, para, para. Esto no está bien, para.
- Que no, que no quiero. - Venga.
Que no quiero. ¡Que pares!
Perdón.
No, no.
No.
Este es un lugar muy sano y tranquilo,
donde su hija podrá dedicarse a estudiar y concentrarse,
alejada de las tentaciones de la gran ciudad.
En la recepción hay un teléfono.
Recuérdeme darle el número antes de que se vaya.
Funciona con monedas y sirve para llamar y recibir llamadas.
Es muy sencillo de utilizar.
Y muy útil cuando realmente se le necesita.
Estas son las dos últimas.
- ¡Gracias! - Voy a aparcar.
- Minerva. - Hasta pronto, Pedrito.
No se preocupe. Su hija se sentirá como en casa.
¿Oíste eso, Minerva? Vas a poder invitar a tus amigos.
No, señorita. En este lugar hay normas.
No se pueden recibir visitas, no se puede consumir alcohol
y las luces de las áreas comunes se apagan a las diez de la noche.
El primer mes se paga por adelantado.
En el patio interior hay un espacio donde podrás colgar tu ropa cuando laves.
Y recuerda, Minerva, está prohibido fumar en cualquier lugar de la institución.
Bueno, bienvenidas.
Esta es tu habitación.
- Las dejo para que puedan despedirse. - Gracias.
Cualquier cosa que necesiten, no tienen más que avisarme. Con permiso.
- Muchas gracias, hermana. - Gracias.
Espero que me hagas sitio para venir a visitarte.
Primero necesito que te encargues de mamá y papá.
No vine a divertirme, vine a estudiar.
Bueno.
No tengo que decirte que te cuides.
Me lo estás diciendo.
Solo te pido...
- que no te metas en problemas. - ...que no te metas en problemas.
Confía en mí, mamá, por favor.
Mira, Minerva, estamos pasando por una situación muy difícil.
Ni tu padre ni yo soportamos un problema más.
Así que concéntrate en tus estudios, no te me juntes con gente problemática...
y llámanos a menudo para ver cómo estás.
Y otra cosa.
No te me creas la invencible, porque no lo eres.
Tranquila, mamá, todo irá bien.
Hay una cosa que siempre me pregunto.
Cuando Trujillo conoció a Minerva por primera vez, ¿qué pasó exactamente?
¿Te refieres al baile?
¿Al famoso desplante de Minerva?
Sí, porque la gente con la que hablo cada uno me dice una cosa.
Unos me dicen que le dio un tortazo, otros que le insultó, que...
Que le empujó. ¿Qué pasó en realidad?
Empezó a toquetearla y ella se lo quitó de en medio.
Lo dejó plantado en mitad de la pista.
¿Te imaginas?
A un hombre al que jamás una mujer le había dicho que no.
Minerva se atrevió...
y lo pagó muy caro.
Don Enrique, buenos días.
Buenos días.
Hombre, me agrada mucho verlo.
Ya bastante recuperado.
Muchas gracias.
Y atendiendo su negocio. ¡Qué bueno eso!
Muchas gracias.
Don Enrique, lo molesto un momento nada más.
¿Usted conoce al señor Eliseo Méndez?
No. No, no.
Eliseo Méndez es un gran artista.
Un hombre que hace esculturas, que hace estatuas, bustos, esas cosas.
Y nosotros hemos recibido donaciones
y queremos encargar un trabajo.
Una estatua.
Sabemos que es un hombre que cobra caro, pero nos va a hacer un buen descuento
porque tenemos las mismas afinidades políticas.
No entiendo. ¿Una estatua de quién?
Don Enrique, ¿de quién va a ser?
Del mismo generalísimo Rafael Leónidas Trujillo.
Y queremos contar con su colaboración.
¿No...? ¿No podría ser más adelante?
Mire.
Mire.
Es el peor momento desde que abrí.
Don Enrique, hemos querido darle la oportunidad de participar con nosotros
para que se le borre esa mala imagen que tiene.
Pero por lo que veo, quiere estar así.
Jodido.
Buenos días.
Tome esa que está ahí.
- Señorita. - Señor.
¿Estás bien?
Pero, mujer.
No me puedo creer esa cara.
El chofer que te han mandado lleva una hora esperando en la puerta.
¿O ahora que te llegó el éxito de golpe
vas a ser como las demás estrellas que se hacen esperar?
No, no te rías, Arantxa.
No te creas una estrella internacional ni nada de eso.
He visto a más de una caerse del firmamento.
Bailo en un cabaret.
- Estoy muy lejos de ser una estrella. - No tan lejos.
Yo conozco a muchas otras bailarinas que también han tenido que pagar su precio
y, sin embargo, siguen viviendo aquí
o en otras pocilgas que lo que dan es lástima.
Pero lo tuyo será diferente.
¿Sabes por qué?
Porque tú eres diferente.
Espero que me invites a conocer ese castillo.
Junto al mar, ¿verdad?
Bien, señores, entonces tenemos que entender
que los interrogantes en el sentido de la justicia
que conllevan siempre a la búsqueda de una interpretación...
Como una isla en un mar de hombres.
- ...un sinnúmero de porqués. - Soy Pierre. Encantado.
...un conjunto técnico continuo de normas...
¿Cómo te llamas?
...en el ámbito...
Minerva.
Perdóname, pero estoy aquí para estudiar.
Solo te quería dar la bienvenida.
¿Bienvenida?
No sabía que era tuya la facultad.
Aún no.
...en la urgencia de guardar distancia.
No te distraigo más.
Señorita Arantxa, si prefiere, la puedo dejar a solas.
Sí. Sí. Bueno, como usted quiera.
Junto al teléfono hay una lista con los números que le pueden interesar,
incluido el de mi departamento.
Si desea traer algo más en estos días, hágamelo saber.
Se lo agradezco.
No, no voy a necesitar nada más. Muchas gracias.
- Gracias, señorita. - A usted.
Entonces, buenas tardes.
Buenas tardes.
No sé dónde tengo la cabeza.
Aquí tiene las llaves.
Gracias.
Tenga usted un buen día.
Lo mismo.
Disculpe, señor. ¿Dónde está el baño de mujeres?
No hay baño de mujeres.
Gracias.
Sí, es ridículo, pero no hay baño de mujeres.
Hay un baño que usan las empleadas, al fondo de ese pasillo.
Gracias.
¿Te molesta si voy sola al baño?
Por supuesto que no. Solo quería decirte una última cosa.
Rápido.
Sé quién eres.
Somos muchos aquí los que admiramos lo que hiciste con el Chivo.
¿Y tú cómo lo sabes?
Todo nuestro grupo lo sabe.
¿Qué grupo?
Es muy largo para explicártelo ahora.
Y más en tu situación.
Luego te presento a algunos compañeros que piensan como tú y yo.
Lo que más me impresiona de Minerva
es pensar que no le tuviese miedo a Trujillo, de verdad.
Se lo tenía.
Era imposible no tenérselo.
Solo que, en Minerva, eran más fuertes sus convicciones
y el valor de enfrentarse a él.
No sé. Minerva tenía algo...
Algo en su interior como... como si no fuera de este mundo.
Como... como un fuego sagrado.
Era muy especial.
¿Y desde siempre tuviste esa impresión?
Sí. Con apenas 15 años, era más consciente de las injusticias y más luchadora
que la mayoría de adultos que tenía alrededor.
Y nunca cedió.
Nunca claudicó.
Fue fiel a sus convicciones,
porque hay gente que de joven es idealista,
pero cuando cumple años no.
No.
Ella siempre fue coherente. Siempre.
Y lo sufrió.
Con Trujillo no había medias tintas.
O le venerabas o te arruinaba la vida.
A él le daba igual que fueses un intelectual extranjero,
como mi compatriota Galíndez,
o el presidente de otro país, como Betancourt.
Nada se le ponía por delante, nada.
Y si eras homosexual, haitiano o comunista...
estabas perdido.
Párate. Párate ahí.
No, no. Yo no hice nada.
- ¡Camina, maricón! - ¡No hice nada!
¡Entra!
No me hagas perder el tiempo ni usar la fuerza. Ven conmigo.
- ¿Por qué? - Porque lo digo yo.
Me enteré de que te inscribiste en la Facultad de Leyes
y de que entraste.
Y recuerdo que en aquella fiesta
me hablaste de las ganas que tenías de ser abogada algún día.
¿Te gustan los caballos?
Sí.
Muy bien.
A mí me encantan.
Especialmente los de carreras.
Tengo varios.
Muy fuertes, veloces.
No es fácil domarlos.
Al principio no entienden el potencial que tienen y lo malgastan,
pero son bellos, salvajes, indomables...
Libres, creo que es la palabra.
Tú me recuerdas a esos caballos.
Y eres igual de valiente,
porque para inscribirte en la universidad estando yo ausente
hay que tener muchas agallas.
Eso me dice que no solo eres valiente, sino también muy inteligente.
En aquella conversación te dije que me preocupo por los dominicanos.
Me gusta ayudar.
Así que, estando en Europa,
cuando me enteré de tu decisión,
la aprobé.
Bueno, gracias.
Que te quede claro que estás en esas aulas porque yo lo dispuse.
¿Y por qué lo dispuse?
Porque conozco tu potencial.
Puedo verlo.
Puedo olerlo incluso,
detrás de esa belleza.
Me parece bien que te hagas notar, que defiendas lo tuyo.
Me gusta tu personalidad.
Te imagino en esas aulas llenas de hombres,
con profesores que probablemente te ignoren.
Ahora, escúchame.
Si te pasas de la raya,
si eliges ser indomable como mis caballos,
entonces ya no hay caso ni vuelta atrás.
¿Sabes por qué?
Porque es peligroso que los otros caballos quieran comportarse de igual manera.
Y, tarde o temprano, hay que ponerlos a dormir.
Puedes irte.
Mira lo que vamos a beber esta noche.
Julio, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras?
Se llevaron a Tomás.
¿Cómo?
Lo subieron a un coche negro cuando venía para acá.
No puede ser. Tomás estuvo conmigo hasta hace un par de horas en la pensión.
- ¿Quién te lo ha dicho? - Los vecinos de la pensión.
Fueron los servicios de inteligencia.
Pero Tomás no estaba metido en nada.
Se lo llevaron por homosexual, Arantxa.
Y ahora vienen a por mí.
Yo...
Julio, yo no sabía que...
¿Por qué no me lo has contado antes?
Por esto.
Porque en este país nos toca vivir escondidos.
Me hubiera gustado decírtelo, pero...
Pero es muy peligroso.
¿Tú y él...? ¿Tú y Tomás...?
Sí.
Me temo lo peor.
No sirve de nada pensar así.
No sé... No sé quién pudo haberlo denunciado.
En este país, las paredes tienen oídos.
Y yo no puedo salir a cantar así. No puedo salir.
Escúchame.
Mírame. Julio, mírame.
Te tienes que calmar.
¿Vale? Respira, respira conmigo. Vamos.
Era gloriosa vive mi país
En toda forma, el pueblo se siente feliz
Murmura el río allí
El cocotero allá
La gloria inmensa que se tiene aquí
Es grande la emoción
Que inspira mi cantar
Al yo ver a mi Quisqueya hoy
Por la obra de su constructor
Todo es felicidad
Todo es amor
Todo es gloria
Viva el Benefactor
Gran era gloriosa Hace tiempo que vivimos
Amparados por el celo del gran hombre Que dirige la nación
Hoy tributamos nuestra gratitud
Brindándole leal sinceridad
Para que el gesto de su proceder
Viva toda una eternidad
Era gloriosa vive mi país
En toda forma, el pueblo se siente feliz
Murmura el río allí
El cocotero allá
La gloria inmensa que se tiene aquí
¡Espectacular!
Julio...
Toma.
Te va a sentar bien. Ven aquí.
Siéntate.
¿Has oído hablar de la Isla Beata?
Es un campo de concentración para homosexuales
creado por Trujillo en medio de la nada.
Allí los tienen hacinados,
los humillan, los torturan...
Los violan.
Antes sufrían un par de meses y la mayoría regresaba.
Otros ocupaban su lugar en la isla.
Hace tiempo que no regresa nadie.
Los están fusilando como si tuvieran la peste.
Nos están matando a todos.
Tengo que irme de este país, tengo que...
- No, Julio. - Puedo cantar en un restaurante...
Te tienes que calmar.
Tenemos que averiguar bien qué ha pasado para tomar una decisión.
- Vienen a por mí. - No. Vienen a por mí.
Métete ahí.
Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro
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