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Todo esto es mi culpa.
Tú eres una mujer de espíritu libre y ese concepto aquí no existe.
Toda mi vida solo he querido hacer una cosa.
Pensé que te alegrarías, que me acompañarías.
Es que, aparte de talento, tienes agallas.
- A mí me pagan por bailar. - No te equivoques.
A ti te pagan por blanquear al régimen.
Bienvenida al paraíso.
Cuidado con echarle maíz a la españolita.
En ese corral no hay espacio para dos gallos.
- La vida en el exilio no está tan mal. - Simón, no me voy a ir.
No podemos pretender que nuestro futuro cambie
- si no hacemos nada con el presente. - ¡Alba!
Pensaba que entregaban a sus hijas y a sus esposas por terror,
pero es por devoción.
La nave Antillas llega a la ría de Vigo escoltada por un centenar de pesqueros.
Arriba a la madre patria
nuestro generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina
junto a su comitiva se traslada a la capital española
donde le aguarda el jefe de Estado, el general Francisco Franco,
junto a su esposa y las más altas autoridades del Gobierno,
quienes rinden al Benefactor una recepción en calidad de ilustre huésped.
Los generalísimos se abrazan efusivamente y ocupan un coche descubierto.
El cortejo, escoltado por la Guardia Mora, pone rumbo al Palacio de la Moncloa,
y Madrid, intérprete del sentimiento de España,
rinde tributo a un gran estatista
y benefactor de una nación amiga.
Tal demostración de una de las principales naciones del mundo
radica en el extraordinario desarrollo de nuestra República Dominicana.
Un país que ha sufrido la pobreza, pero en las últimas dos décadas
alcanzó una envidiable situación de solidez económica y armonía espiritual
gracias al esfuerzo y la visión
de nuestro generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Un patriota al que nuestro pueblo laborioso, solidario y emprendedor
le ha consagrado su gratitud y veneración.
Ese hijo de la gran puta...
Hija.
Nuestro generalísimo envía sus más sinceras condolencias
y lamenta profundamente estar fuera del país
y no poder acompañarlos en estos momentos tan difíciles.
Deberían prenderles fuego a esas flores.
La exitosa gira por Europa de nuestro generalísimo ya ha comenzado.
Rafael Leónidas Trujillo, incansable en su afán
de integrar a nuestra patria con las potencias del mundo libre
se ha reunido con su homólogo, el general Francisco Franco,
para ampliar los acuerdos de cooperación.
No, espérame arriba.
Perdona, no te quise despertar, pero...
- No, no. - La gente estaba un poco... preocupada.
Disculpa.
Tendría que haber avisado.
Es que no...
no tenía donde quedarme.
¿Cómo que no tienes dónde quedarte?
¿No tienes casa?
Bueno, he tenido un problema. Nada grave.
Pero tengo que encontrar un sitio donde dormir.
Pero, princesa, eso no es un problema.
Te doy una habitación en la pensión y te puedes mudar hoy mismo si quieres.
¿De verdad?
No sabe cuánto se lo agradezco.
No tienes que agradecerme nada. Quédate tranquilita aquí ahora.
Si a nuestro cantante estrella no le molesta que uses su camerino,
cuando termine el show, te mudas.
¿Está bien?
Sí, muchas gracias.
Descansa.
Tenga, papá. ¿Cómo sigues?
Bebe un poquito.
Tengo algo que contarles.
A ver.
Simón me ha ofrecido irme a París con él.
Pero le he dicho que no.
¿Que no, Minerva?
¿París, la ciudad más linda del mundo?
¿Con un muchacho de tan buena familia? ¿Por qué, hija?
No es momento para salir del país.
Pero no puedes tomar decisiones tan a la ligera sin consultar.
Tienes que pensar en tu futuro.
¿Te estás volviendo loca?
No vas a encontrar otra oportunidad como esta.
¿Oportunidad de qué, mamá?
De conseguir un hombre así.
Mamá, los hombres no son oportunidades.
Sabes perfectamente bien a lo que me refiero.
Sí, sé exactamente a qué te refieres.
A que la vida se basa en torno a un hombre,
pero yo tengo otros planes para mi futuro.
A ver, ¿cuáles son esos planes, hija?
Quiero estudiar leyes.
Y marcar la diferencia aquí.
Una sola persona no marca la diferencia.
- Una golondrina no hace verano. - Ese pensamiento tan...
Mira, mejor dejémoslo aquí.
Si vienes a reclamarme, prefiero ahorrarte el disgusto.
Solo tú sabes qué hay aquí adentro.
Papá, irme, casarme, solo sería un escape.
No quiero salir de una jaula y meterme en otra.
Quiero quedarme y seguir con mis planes.
Este es el momento.
¿Para ingresar a la facultad?
Y para que él no se entere.
Gracias, papá.
Distinto por delante a por detrás. Aunque me gusta más por detrás.
Estética. Esto es arte. ¡Arte!
Respetable público, llegó el momento...
Muchacha, ¡qué emoción! ¡Hoy es tu debut!
- Nuestro gran cantante... - Estás hermosa.
- Julio César... - Esto no lo tienes bien puesto.
- Déjame, yo te lo arreglo. - ¿Qué?
- ¡Eva Dorado! - Aquí. Ya.
- No me lo puedo creer. - ¿Estás bien?
Ánimo.
Ay, cosita linda, mamá
Ay, cosita linda, mamá
La boca, la mano, el codo
Anoche, anoche soñé contigo
Soñé una cosa bonita
Qué cosa maravillosa
Ay, cosita linda, mamá
Soñaba, soñaba que me querías
Soñaba que me besabas Y que en tus brazos dormía
Ay, cosita linda, mamá
Mi niña, que lindo tu cuerpecito
Bailando este meneíto Yo sé que tú me dirás
Ay, merecumbé para bailar
Ay, cosita linda, mamá
La pierna, la boca, el codo
Ay, cosita linda, mamá
Ay, merecumbé para bailar
Buenas noches.
Tenemos que hablar.
Marcos, déjame pasar.
¿Por qué no me llamas?
- Porque no tengo nada que hablar contigo. - Perdona, ¿sí?
Yo... te he descuidado. No te he prestado la atención suficiente. Yo no...
No he sabido escucharte.
Tengo tantas cosas en la cabeza con el trabajo y... perdona.
¿Sí, Ari?
Venga, hagamos las paces. Yo ya entendí, ya entendí.
No tienes por qué hacer esto.
Puedes volver conmigo al hotel, conservas tu trabajo.
No he buscado a nadie aún.
Marcos, ¿qué estás diciendo? De verdad.
¿Qué quieres? ¿Quieres un lugar donde vivir?
¿Un aumento? Lo que quieras, pídemelo.
Ya no quiero trabajar en el hotel ni tu dinero.
Lo único que quiero es bailar.
Te consigo un lugar decente donde bailar sin que te traten como una puta.
Marcos, por favor, suéltame.
¿Crees que me gusta ver a mi novia moviéndoles el culo?
No soy tu novia.
¿Desde cuándo no eres mi novia, que no me enteré?
Te despedí. ¿O acaso eres tan puta que sin mi empleo no eres mi novia?
- Marcos, por favor. - ¿Quieres que te pague?
- Hablemos cuando estés sobrio. - No, no. Hablamos ya.
- Por favor, Marcos. - Arantxa.
- ¿Qué está pasando aquí? - No.
¿Hay un problema?
Puede ser, pero no es contigo.
No te preocupes. Ya se iba.
Es un viejo amigo.
No te atrevas a volver.
¿Estás bien?
Gracias.
Gracias por lo de antes.
No hice nada.
Sí.
Sí hiciste.
No quiero perder esto.
¿Qué?
El baile.
¿Te imaginas cómo sería tu vida fuera de los escenarios?
Vacía, sin duda.
Espero que en el baile me vaya mejor que con los hombres.
Soy un desastre.
No. Bailando vas a estar bien.
Pero la manera en que lo haces atrae mucho a los hombres.
Tu talento puede ser tu cruz.
Ya cállate.
- Es cierto, los artistas tenemos... - Cállate.
Estoy muy borracha.
Descansa.
¿Y eso?
Un macuto, marrón.
No me digas. ¿Para dónde vas?
- Solo lo sabe papá. - Con más razón, dime.
Anda, Minerva. Dime.
Me voy dos días a la capital.
A inscribirme en Derecho.
¡Qué bien! Te vas a la universidad.
¿Y ya estudiaste?
No, todavía no es para eso. Solo es para inscribirme.
¿Y entonces? ¿Por qué no se lo quieres decir a mamá?
No sé cómo va a reaccionar.
Prefiero ir, ver qué pasa...
Pedir perdón antes que pedir permiso.
- ¿Dónde te vas a quedar? Cuéntame. - Ya.
Basta de tantas preguntas. Pásame la blusa de flores.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Me podría pedir un taxi, por favor? - Sí. Han dejado esto para usted.
Gracias.
- Hola, buen día. - Buen día.
¿Me puede dar un formulario de admisión, por favor?
Quien se quiera inscribir tiene que venir personalmente.
No entiendo.
- ¿Para quién es la solicitud? - Para mí.
Según el reglamento, aquí no se aceptan mujeres.
¿Qué reglamento?
El de la facultad, señorita.
- ¿Puedo verlo? - ¡Por favor!
No me entretenga. Tengo mucha gente que atender.
Tiene que haber alguien que me pueda enseñar el reglamento.
Yo solo le digo lo que sé. ¿Sí?
Dígame con quien puedo hablar.
Venga el próximo año a ver si las reglas han cambiado. Por lo pronto, no.
No puedo esperar al próximo año. Vengo desde Salcedo.
Dígame con quién puedo hablar, por favor.
Si desea puede esperar fuera del despacho del decano, pero le dirá lo mismo.
Oiga.
Tiene que llenar una solicitud, pero no se la puedo aceptar.
Y ni se le ocurra llamar a la puerta, espere a que salga.
Cada vez más temprano hasta que sepan el paso.
No estuvieron sincronizadas ayer.
No tengo que decir quiénes.
Buenos días.
Cuando termines de cambiarte, con el cuerpo de baile.
Ubícate atrás, por favor. Segunda línea.
¿Segunda línea?
¿De qué hablas?
Arantxa, al frente.
Eres la bailarina principal de este número.
¿Por llegar tarde?
Me parece un poco exagerado.
¿O no será que te lo estás tomando de manera personal?
Imagino que no quieres tener un problema conmigo.
- Puedo hablar con Petán y le diré que... - No es solo mi decisión,
pero sería suficiente.
Arantxa, principal.
Posiciones.
Disculpe. Hola. ¿Usted es el decano?
Sí, pero únicamente hasta las 18:00. Después, soy un hombre corriente.
Deme un segundo, por favor. Llevo todo el día esperándolo.
Señorita, lo siento, pero tengo un compromiso.
Bueno, lo acompaño hasta la puerta.
Mire, vengo desde Salcedo a inscribirme en Derecho
y ni siquiera me dejan llenar una solicitud.
Dicen que hay un reglamento que impide que acepten mujeres.
Si eso le dijeron, seguramente es así.
¿Seguramente? Es el decano, debería saberlo.
Digamos que abrimos un cupo para usted, señorita, cosa que nunca ha ocurrido.
¿Por qué quiere estudiar Derecho?
Por simple gusto, imagino.
¿Quién va a confiar asuntos de justicia y libertades a una mujer?
Bueno, probablemente muchas mujeres.
Si no me equivoco, tienen los mismos derechos que los hombres.
Seguramente, se sentirían más tomadas en cuenta y apoyadas por una abogada.
Y a lo mejor algunos hombres, ¿por qué no?
Mire, en un juicio siempre hay un abogado que pierde.
Es decir, hay muchos hombres perdedores en este país.
No cuesta nada probar con una mujer.
Teniendo la posibilidad de estar en su casita tranquila,
relajada, ocupándose de sus hijos, ¿usted decide meterse en este lío?
Francamente, no la entiendo.
Yo me entiendo. Solo necesito la posibilidad de entrar, por favor.
Sé que no hay un reglamento que lo impida y no voy a parar hasta lograrlo.
Lo cual probablemente sea un dolor de cabeza para todos.
¿Llenó la solicitud?
Hágame un favor, métala por debajo del despacho
y mañana la reviso y veré qué puedo hacer.
Muchas gracias.
No se alegre tanto. El examen es en tres días.
- Minerva. - Hola, Asier.
Pasa, pasa.
¡Qué sorpresa!
¿Qué te trae por aquí?
Vine a visitar a Arantxa.
Arantxa no está.
Pero, cuéntame, ¿cómo está tu padre? Pasa, pasa.
No está muy bien.
Está tratando de recuperarse, pero ha sido muy difícil para él.
En todos los sentidos.
No es para menos.
Son unos hijos de puta.
Pasa. Antes que nada, discúlpame, tengo la casa hecha un caos.
- Ven. Siéntate ahí, por favor. - Gracias.
De nada. Un momento, por favor.
En todo caso, Minerva, tranquila.
Esto va a durar poco.
El Chivo no puede aguantar mucho más.
Escucho a la gente por la calle y están hartos.
Y yo también y tú y la mitad del país, al que tiene sumido en la miseria.
Parte de mi decisión de estudiar Derecho tiene que ver con eso.
Hay que ponerle freno.
Así que sigues con lo de tus leyes, ¿no?
Bueno, yo siempre te vi pasta.
Aunque no he visto una sola mujer en esa universidad en mi vida.
Vamos a ver qué pasa.
Tengo muy poco tiempo para prepararme para el examen de admisión.
Todo va a ir bien.
Ya verás.
¿Dónde te alojas?
Bueno, mi primera opción era quedarme con Arantxa.
Por eso quise venir primero aquí y no molestarla al hotel.
Bueno...
Arantxa ya no vive en esta casa.
Ni tampoco trabaja en el hotel.
Estuviste estupenda, hermosa, divina.
- ¿Crees que está contenta Gretchen? - Por supuesto. ¿Por qué lo dudas?
- ¡Ay, no sé! - Arantxa, ¿sabes lo que significa esto?
Mira, vas a tener clases particulares.
Vas a tener vestuario a la medida.
Ahora vas a tener, mira, un camerino propio.
Pobre Eva.
No. El mundo del espectáculo es así: cruel y hermoso.
¿Minerva?
Pero ¿qué estás haciendo aquí?
Hola.
- ¿Cómo me has encontrado? - Asier me lo dijo.
¿Ha pasado algo?
No, no. Bueno, sí.
Llegué hoy a inscribirme en la facultad, pero no me lo están poniendo nada fácil.
Necesito quedarme en la ciudad.
Me ofendo si no te quedas conmigo.
¡Ay! Él es Tomás. Trabaja conmigo aquí y es un amigo.
- ¡Mucho gusto! - Un placer.
¿Vamos?
- Vamos. - Sí, sí.
- ¿Puedes con eso? - Gracias.
Debes de estar cansada.
Chicos, démosle la bienvenida a la primera bailarina.
Arantxa, bella, ¡felicitaciones!
¡Muchas gracias!
Tomás.
Óyeme, un gusto conocerte.
- Gracias por tu ayuda. - No, qué va.
Gracias, Tomás.
¿Conque primera bailarina?
Hoy me han probado. Es algo así como un ascenso.
¡Felicidades!
Siempre he pensado que tienes un talento increíble.
- ¿Qué dices? - En serio.
Pues esto es.
Y no pago nada.
¿Cómo que no pagas nada?
Es una pensión que nos dan a los que trabajamos en el club.
Para Petán Trujillo.
Bueno, media Dominicana trabaja para los Trujillo.
Y cada día son más.
¿Cómo has visto a mi padre?
Muy triste, la verdad. No te voy a mentir.
Ya.
Decepcionado con su hija.
No seas tan dura con él.
Minerva, por primera vez en mi vida estoy haciendo algo por mí.
No quiero tener que rendirle cuentas a nadie.
Si es que...
lo único que quiero es bailar.
Igual que tú quieres ser abogada. No sé cómo explicarlo mejor.
No, es que no me tienes que explicar nada. Te entiendo perfectamente.
Pero Arantxa...
Júrame que no te vas a meter con esa gente, por favor.
Bueno, ¿y Marcos?
Marcos es un imbécil.
Ya no es mi novio.
- No quiero ser una molestia. - ¡Minerva! Me encanta que estés aquí.
Me hace feliz poder ayudarte, aunque sea un poquito.
Además, estamos cumpliendo el sueño de vivir juntas.
Sí.
Tengo a San Antonio Puesto de cabeza
Si no me da novia Nadie lo endereza
Palo, palo, palo Palo bonito, palo, eh
Palo bonito, palo, eh
Virgen de alta gracia Compañera mía
Tú para tu casa Y yo para la mía
Palo, palo, palo Palo bonito, palo, eh
Palo bonito, palo, eh
Antonio bendito Te vengo a rogar
Búscame una novia Que me quiero casar
Palo, palo, palo Palo bonito, palo, eh
Palo bonito, palo, eh
Bueno, ¿y cómo te fue?
¡Minerva! Te juro que ha sido increíble. De verdad, estaba...
estaba en mitad del escenario y estaba con una ropa tan guapa.
- ¿Estabas nerviosa? - ¿Que si estaba nerviosa?
Cuando me he girado te juro que no podía ver a nadie.
Ha habido un momento que he mirado a la gente y he mirado cómo me miraban.
- ¿Y qué te dijeron? ¿Cómo reaccionaron? - No sé.
No sé. No sé. No sé.
Lo único que sé es que ha sido...
Es casi el día más feliz de mi vida.
¿Y tú? ¿Tú qué has hecho?
Llevo todo el día estudiando.
Creo que me voy a quedar hasta tarde, espero que no te moleste.
No. ¿Quieres que te haga preguntas?
Creo que te vas a quedar dormida en la segunda, pero gracias.
Puede ser.
Minerva, si quieres cualquier cosa, tú me despiertas.
Tú dices “Arantxa” y yo te ayudo. ¿Vale?
Yo te despierto.
Buenas noches.
Mamá, yo sabía que Minerva se iba, pero no sabía cómo decírtelo.
No te enojes, por favor.
No estoy molesta. Siempre hace lo que le da la gana.
Enrique.
- Enrique. - ¡Fuera de mi casa!
¡Lárguense de aquí, carajo!
- Tranquilo, Enrique. - ¡Fuera de aquí!
Tranquilo.
Aquí tiene.
Gracias.
Disculpe, profesor. ¿Cuándo cree que se conocerán las notas?
La suya, tras la entrevista con el tribunal académico.
¿Una entrevista con un tribunal? Nadie me informó al inscribirme.
Le compete a la universidad citar a los candidatos ingresantes
a una entrevista con el tribunal académico.
¿Temario?
A libre criterio del mismo tribunal.
¿Cuándo debo presentarme?
Mañana a las 8:00.
Allí está la puerta.
Gracias.
- Creo que me equivoqué. - ¿Con qué?
Con pensar que iba a ingresar y que iba a derrotar al sistema.
Es todo lo contrario.
Estás demostrando que estás en el camino correcto.
No pudieron evitar que te matricularas
y estoy convencido de que hiciste un examen tan bueno
que ya no saben ni qué hacer para frenarte.
No sé qué me voy a encontrar mañana.
Te vas a encontrar con un montón de señores mayores con traje y corbata
apestando a naftalina
y que van a hacer todo lo posible por hacerte dudar.
- Eso te vas a encontrar. - Y lo están haciendo.
No debería ser tan difícil.
Esta gente va a intentar que entres en su juego
con un montón de preguntas capciosas.
No pasa nada.
Tú sacas tu repertorio de respuestas hipócritas.
Usa la cabeza, que para eso la tienes.
No te dejes llevar por el enojo, es lo que quieren.
Vas a tener que demostrarles
que las reglas que te quieren imponer no van a ser toleradas.
Ya llegaste hasta aquí. Hay que ir hasta el final.
De toda la gente que hay en este bar,
el 90 % estarían orgullosos de lo que estás haciendo
y te darían fuerza.
El 10 % restante ni siquiera debería estar aquí.
Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.
- Gracias. - De nada.
Bueno...
- ¿Qué necesitas? - Otro café.
- Necesito estar despierta esta noche. - Vasco, prepara un café.
¿Qué sabes de Arantxa?
Está bien. Feliz.
El baile corre por sus venas.
Aunque me preocupa el ambiente en el que se mueve.
Pero no puedo hacer más que decírselo.
Eso le hemos dicho todos, mil veces.
Aquí tiene.
- Gracias. - Gracias, Vasco.
Espero que sepa cuidarse de esa gente.
Seguro que sí.
Es mi amiga más inteligente. Confío en eso.
Felicidades para mi princesa.
Mira qué ramo de flores más lindo para tu debut.
- Qué grande. - Felicidades también a mí
porque he descubierto un diamante en bruto.
Muchas gracias. No tendría por qué haberse molestado.
¿Quién dice que me estoy molestando? No, no.
Estoy invirtiendo en mi estrella.
Por eso te he conseguido la mejor habitación,
que ya viste que tiene un baño para que te refresques sola.
- Muchas gracias. - Con estos calores...
Sabía que no me ibas a fallar si te hacía la estrella.
Esto es solo el comienzo.
- No, Petán. Por favor. - No te me pongas difícil.
¿No me vas a agradecer lo que estoy haciendo por ti?
- Por favor. - Mira cómo me pones.
¡No! ¡No! No, por favor.
¿Pensabas que ibas a poder bailar aquí sin mí?
Yo bailo por mi madre.
Y si lo hago en ese sitio es gracias a tu hermano.
¿O acaso vas a intentar pasar encima de él?
Pero ¿qué estás diciendo?
Lo que has oído.
- Vete y no se lo diré al generalísimo. - No te pongas a jugar conmigo.
No estoy jugando.
Las desagradecidas como tú no terminan bien.
Hola.
Me he cruzado con Petán.
¿Qué pasó?
Nada.
Ha venido a...
a felicitarme y...
y se ha propasado.
Pero ¿estás bien?
Sí, sí. No... no pasa nada.
No, sí que pasa. ¿Te hizo algo?
No le dejé.
Sí, pero no va a parar. Es como su hermano y todos los degenerados de su familia.
Arantxa, tienes que irte de aquí.
Vete con Asier. Allí no se atreverá a tocarte.
No me voy a ir porque puedo cuidarme sola.
¿Sí?
Sí.
- Mira, es tu vida y no quiero meterme... - Pues no te metas.
¡Pero esto no es parte de tu carrera!
Para ser una gran bailarina no tienes que perder tu dignidad.
Minerva, ¿en qué mundo vives?
Para ser mujer, bailarina y triunfar en este país
tienes que pasar por esto y más.
Pero ¿es que no entiendes el peligro en el que te estás metiendo?
¿Perdona? ¿Que yo no entiendo qué?
Desde que soy pequeña, los mundos en los que vivo son un infierno
porque me he dejado la vida para sobrevivir.
No he tenido un plato caliente en la mesa.
Así que no me vengas tú a decir lo que es peligroso.
- Deberías apoyarme. - ¿Apoyarte?
- Sí. - ¿Apoyar esto?
Apoyarme como yo te apoyo a ti.
¿Quieres arruinar tu vida? Adelante.
Pero yo me niego, me niego a verte hacerlo.
Muy bien.
Buenas noches, Arantxa. Perdona, sé que no son horas.
Creí que lo había dejado claro, Pilar.
Clarísimo, pero quería venir a despedirme y darte las gracias.
Me han dicho que este es buenísimo.
Bueno...
No hacía falta, pero gracias.
Y antes de irme, quería decirte una cosa.
¿Cuánta gente crees que hay aquí, en San Sebastián, en Europa, en España,
que conozca quién es Minerva?
O ¿en cuántos institutos o colegios
a los alumnos se les cuenta la historia de las Mariposas?
Dime, ¿en cuántos?
- Muy pocos. - ¿Y no crees que debería trascender?
Claro que sí. Por eso la vas a contar y yo me alegro mucho.
No.
Para eso te necesito a ti.
Sí, Arantxa, de verdad.
He hablado con su hermana, con gente que la conocía,
con historiadores, pero nadie...
nadie me ha sabido responder a algo que creo que solo tú puedes responder.
Y es ¿cómo puede una mujer resistir al acoso
de un hombre tan poderoso como Trujillo?
¿Cómo...? No sé. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se sobrevive?
Estaba preparando la cena, pero pasa.
Gracias.
Se nota que absorbió los conocimientos a través del estudio.
¿Entonces?
La nota del examen es positiva,
pero es solo la primera parte que se necesita para ingresar.
Señorita, ¿cuál fue su motivación para escoger esta carrera?
Cuando era niña descubrí que la justicia tiene forma de mujer.
En un viaje a la capital,
vi por primera vez la estatua de la diosa Iustitia
y, sin saber quién era, quedé obsesionada.
La dibujaba en todos lados.
Y cuando me explicaron el concepto de sus tres símbolos
se convirtió en una obsesión.
Miraba todo en términos de qué era justo y qué no.
El Derecho no es un capricho de una niña. Me imagino que lo sabe, ¿no?
No, no es un capricho. Y no me malentienda, por favor.
Yo sé que ser mujer puede distorsionar las cosas y no lo niego.
Pensaría igual que ustedes,
pero pónganse en mi lugar.
Piensen en ustedes a mi edad.
Esa pasión que afloraba por saber más sobre la justicia,
aprender sobre el sistema de leyes y aplicar lo aprendido.
Esa pasión está ahí, me quema.
Repito, sé que es raro verlo en una mujer, pero si me dieran la oportunidad,
les puedo demostrar que la pasión es la misma que la de ustedes,
los profesionales, y que la de muchos jóvenes
que darían todo por hacer una carrera como abogados.
El Derecho es un sistema normativo creado para satisfacer las necesidades humanas.
Y estoy aquí, frente a ustedes, para contarles mi necesidad, que es esta.
¿Sabe que es la primera vez que una joven se presenta a rendir examen?
Y más sorprendente que venga de Salcedo con tanta convicción.
¿Sabe que tengo muchos amigos allá?
Uno de ellos abogado, por cierto, y muy bueno.
Señorita Mirabal, en una semana tendrá respuesta de la facultad.
Muchas gracias.
Una cosa más.
¿Qué opina de nuestro Gobierno?
¿A qué se refiere?
Porque se trata de una universidad pública y de todo un país
que hace grandes esfuerzos por que sus jóvenes se eduquen aquí.
Repito, ¿qué opina de nuestro Gobierno?
Creo que estamos en un momento histórico de la república.
Y siempre le estaré agradecida a mi país y al generalísimo
si soy bendecida con la oportunidad de estudiar aquí.
Y cito a nuestro presidente,
que la República Dominicana es un país de grandes oportunidades.
Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro
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