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Original subtitles

S@CINES y ATVKS

Algo está pasando.

No.

¡Patria!

¡Suéltame!

Suéltame.

¡Ayuda!

Sí, creo que es aquí, sí.

Venga, vale.

Gracias.

Venga. Hasta luego.

Cuidado con las manos.

Muy bien, muy bien.

Recordad que no solo se baila con el cuerpo, sino con el alma.

Itziar, esa mano.

Arantxa, disculpa, pero te están buscando.

¿Quién?

Pilar Macías, la escritora.

Por favor, guárdame la clase.

Niñas, a la barra.

Hola, Arantxa. Encantada de conocerte.

Mucho gusto. Perdona, no sabía que venías.

No. Perdóname tú a mí, que me he presentado así.

Te he mandado varios mensajes telefónicos y, como no me has respondido

y me corre prisa, he dicho: “Me presento allí”.

Tampoco ha sido tan largo el viaje.

- ¿Un viaje? ¿De dónde vienes? - De Zaragoza.

Bueno, de Zaragoza a Madrid y de Madrid aquí en tren.

¿Y para qué querías verme?

Estoy escribiendo un libro.

Llevo bastante, pero no quería terminarlo sin hablar contigo.

Un libro.

Pues... ¿y de qué trata el libro?

Sobre Minerva Mirabal.

- Hay alguien en la entrada. Es una carta. - Yo le atiendo, voy a la escuela.

¿Vienes a la cena? Tu hermana viene con Jaime.

Claro, por nada del mundo me pierdo ese arroz.

- Que vaya bien, Mine. - Gracias.

Qué ingrato es el destino que me hiere

Y qué absurda es la razón...

- Buen día, Mario. - Buen día, señora.

Buenas.

¿Y ese milagro? ¿Tú qué haces aquí?

Te llegó este sobre del Gobierno.

¿No tendrías que estar en la escuela?

Sí, me paré de camino.

Nada bueno puede venir de este gobierno de corruptos.

Te he dicho que no hables en esos términos.

¿No vas a abrirlo?

Después. Tengo que salir de este papeleo.

Bueno.

Adiós, Dedé.

Muy bien, Félix. Muy bien.

Gracias, señorita.

Aquí tienes.

A ver, Ofelia, tu tarea.

No he podido, señorita Minerva.

¿Por qué?

Es que no tengo cuaderno.

Si me lo hubieras dicho, te consigo uno.

¿A quién más le hace falta un cuaderno?

Hace bastantes años que conocí la historia de las hermanas Mirabal y me fascinó.

Cuando mi editorial me propuso escribir la biografía de Minerva, no dudé.

- Gracias. - Siéntate, por favor.

- ¿Quieres tomar algo? - Agua, por favor.

- Beatriz. - ¿Sí?

¿Nos traes agua? Gracias.

Continúa. Sigue, sigue.

Va a ser un libro de edición mundial

y se publicará simultáneamente en varios idiomas.

- ¿No te parece una maravilla? - Sí.

Imagino que te alegrarás porque tú conocías a Minerva.

Bueno, y a sus hermanas.

¿Erais amigas cuando vivías allí, en República Dominicana?

Sí, sí, sí. Éramos amigas, pero es que de eso hace ya tantos años...

Treinta y ocho años.

Oye, una cosa. ¿Y cómo has dado conmigo?

¿Quién te ha dicho que yo conocía a Minerva?

Voy y vengo a República Dominicana para recopilar documentación.

Y he entrevistado a la única hermana superviviente.

- ¿A Dedé? - Sí, a Dedé.

- Gracias. - Gracias.

De nada.

¿Y fue ella quien te habló de mí?

No, pero me ha prestado mucho material porque está ilusionada con el libro.

Y he encontrado dos o tres fotos de la infancia de Minerva en Salcedo

en las que apareces tú.

Y al dorso está escrito tu nombre.

No sabrás que, antes de novelista, trabajé en un periódico.

No.

Y me salió el alma de reportera de investigación y me dije:

“Arantxa Oyamburu...

¿Qué hacía una española en República Dominicana en esa época?”.

Bueno, ya podemos cenar.

- Sí, claro. Hola, Minerva. - Por fin llegó la que faltaba.

Te estábamos esperando.

Hola, Jaime. ¿Qué tal tu semana?

Trabajo y poco sueño, pero por lo demás bien.

- Tengo hambre. - Hambre que espera hartura no es hambre.

- Huele delicioso. - Sí.

Deja que prueben el bizcocho de piña que trajimos.

- ¡Qué rico! - Delicioso.

Y un buen licor.

Toma, para papá.

Pero ¿por qué tanto retraso?

¿Por qué no lees la carta, por favor?

¡Mamá!

Leo la carta:

“...es por este motivo

que le invitamos a la celebración el día 12 de octubre en Villa Borinquen

con la presencia del honorable presidente de la nación,

Rafael Leónidas Trujillo Molina.

Dicha invitación es extensiva a toda la familia”.

- Una fiesta. - “Sin más, lo saluda atentamente...“.

Por fin algo divertido.

Creo que nos vendrá bien a todos.

Puede ser divertido.

No tengo vestido. Tengo que llamar a Patria.

¿En serio vamos a ir?

¿Por qué lo preguntas, hija?

¿Acaso soy la única que sabe lo que pasa en esas fiestas?

No podemos decir que no.

Pues no es una invitación, es una orden.

- Minerva tiene razón. - Jaime.

Sí. Un primo me ha contado que el degenerado de su hijo

- un día intentó... - Jaime. Por favor.

¿Qué? ¿Qué intentó?

Se creen dueños de todas las mujeres. Eso pasa.

- Minerva, es una niña. - Bueno, ya.

Iremos a esa cena y después seguiremos viviendo como siempre.

Minerva, todos sabemos tu forma de pensar, mi hija.

Pero hay momentos en la vida en que, para cuidarse,

debemos guardarnos nuestras opiniones.

Yo te ruego, por favor, que cuando lo veas...

¡Ay, mamá, basta ya!

Trujillo es lo peor que le pasó a este país, pero no soy tonta.

Sé quedarme callada.

Pues, verás, mucho no creo que pueda ayudarte,

porque es verdad que éramos amigas de la infancia en Salcedo,

pero me parece que no tiene interés lo que te pueda contar.

Además, Pilar, estoy muy ocupada.

Tengo muchas alumnas, estoy sola de profesora...

Arantxa, si serán solo dos o tres charlas de un par de horas.

Pero es que, de verdad, no puedo. No tengo tiempo.

Además, si tú ya has hablado con Dedé y con más gente de Dominicana...

Tu testimonio es importante para mí.

Por eso estoy aquí, Arantxa.

No es lo mismo una hermana que una amiga.

Y este libro... de verdad, va a ser importante.

Va a ser trascendente.

¿Por qué tan trascendente?

Claro, es que no te he contado lo principal.

Mi editorial en Nueva York tuvo acceso a información confidencial de la ONU

y van a declarar el 25 de noviembre

Día Internacional contra la Violencia sobre las Mujeres.

¿Tú te das cuenta?

Las Mariposas van a pasar a ser el emblema de todas las mujeres del mundo.

Buenas noches, bienvenidos.

Síganme.

Aquí está su mesa.

Permítame.

- Pero no cabemos todos. - No, faltan sillas.

Ustedes dos, hagan el favor de acompañarme hacia esa otra mesa, por favor.

Prefiero quedarme con mi familia.

Insisto, síganme.

Vamos.

Alba. ¿Cómo estás?

Hola.

- ¿Y tus padres? - Al lado de la mesa principal.

- Hola, Alba. - Hola.

- Me gusta mucho tu vestido. - El tuyo también está lindo.

- Mamá me lo consiguió la semana pasada. - Qué lindo.

Te queda muy bien ese color.

Gracias. A ti también.

Atención.

Buenas noches. Todo está muy bien. Gracias.

¡Viva nuestro comandante!

- ¡Salud! - ¡Salud!

¿Bailamos?

Estoy bien. Gracias.

¡Ay, mamá! Ese hombre es el diablo.

¿Quién es la muchacha que baila con Ramfís?

Una de las hijas del señor Mirabal.

Se llama Minerva.

Ramfís.

¿Me permites?

Claro, padre.

Parece que mi hijo heredó el buen gusto de su padre.

Minerva, ¿verdad?

Sí.

Bonito nombre ese.

Gracias, pero no lo elegí yo.

María Argentina Minerva Mirabal Reyes.

¿Te sorprende que sepa tu nombre?

Sí, un poco.

Ese es mi trabajo,

saber todo de todos.

Niña...

- Tranquilízate, mi hija. - No pasa nada.

Los dominicanos somos muchos.

2 135 872.

Uno nunca llega a conocerlos a todos, pero empiezo por los más importantes.

¿Y qué tengo yo de importante?

Que eres una muchacha del campo

que se junta con estudiantes que tienen ideas... raras.

Muy raras.

Me junto con estudiantes porque me preparo para mi carrera.

¿Qué carrera sería esa?

Derecho.

Ahora el sorprendido soy yo.

Derecho.

Pues serías la primera mujer

en intentar entrar en la Facultad de Leyes de Ciudad Trujillo.

Y no pienso morir en el intento.

¿Te gusta la política?

Lo normal.

¿Y qué opina la futura abogada de su presidente?

Si el presidente sabe todo de todos,

conoce mi opinión.

Vámonos.

No debiste hacer eso, hija.

Papá, un hombre toca a tu hija delante de todos

¿y lo único que dices es que no debí hacer eso?

Papá dice que pudiste manejar la situación de otra manera.

- Yo vi cómo la tocó. - Todos lo vimos, Mate.

- ¿Entonces? - No discutan.

Qué problema haber venido contigo.

El problema es que ese hombre se cree dueño de todas las mujeres.

Hija...

Mamá, Trujillo sabe todo de nosotros.

Quiénes somos, con quién me junto, qué quiero hacer.

¿Eso no les asusta?

Piénsalo. Yo me voy a quedar aquí un día más.

Mira, este es el teléfono de mi hotel.

Mañana te llamo.

A mí me encanta pasear por esta ciudad en esta época del año.

Y espero que te decidas a contarme tus recuerdos.

Si tienes razón, Pilar.

Necesito pensarlo.

- Gracias. - Muy bien.

Ojalá sea así.

“Los reclusos pensaban dar ese espectáculo durante las fiestas de Navidad.

Ya estaban designados los actores y preparaban el escenario.

Algunas personas...”.

Espérame aquí.

- ¿Don Enrique Mirabal? - Sí, soy yo.

Queda arrestado por conspiración contra el Gobierno.

¿Qué? Eso es mentira.

Enrique. ¿Qué pasa, Enrique?

- Se quieren llevar a papá, mamá. - Papá.

- Tranquilas. - ¿A dónde lo llevan?

- No pasa nada. - Quieren llevárselo arrestado.

- Papá. - ¿Adónde lo llevan?

- Suave. - Papá.

Papá, tranquilo. Todo va a estar bien.

Dedé.

Va a estar bien. Tranquila.

¡Ay, no!

Mire, usted representa el poder policial en esta provincia

y es su obligación averiguar sobre la desaparición de un ciudadano.

Y más un notable vecino de Salcedo como mi papá.

Minerva, basta ya. No gastes más tu saliva.

Muchachas, síganme.

Nos conocemos desde hace años.

Respeto a don Enrique.

Es, como tú dices, un notable vecino.

Si estuviera aquí, no les mentiría.

Miren. Dos presos comunes.

¿Me creen o no me creen?

Patria ha dicho que quizá a través de Pedro,

si llama a alguno de sus conocidos.

- ¿Y tú ya llamaste al abogado? - No contestó.

Llevo todo el día imaginando que algo malo va a pasar por culpa de...

Prometiste que ibas a controlar tu temperamento.

Dedé, por favor.

Es muy peligroso quedarnos en casa y no vamos a resolver nada desde aquí.

A lo mejor Asier nos puede ayudar.

Tiene buenos contactos en la universidad y amigos.

Hace años que no sabemos nada de Asier.

Hace mucho que no tengo su contacto.

Estas son las cartas que me ha enviado Arantxa.

Trabaja en el Hotel Ovando.

Camarero.

Camarero.

Buenas noches. ¿Qué desean los caballeros?

Niña, hace falta más champaña aquí.

Sin demora.

Dos botellas más de champaña para los señores.

- ¿Desean algo más? - Por ahora no.

Con permiso.

¡Un momento!

¿Y ese acento?

¿De dónde eres?

De España.

De San Sebastián, en el País Vasco.

Qué impresionante, ¿no?

Eres la española más linda que ha pisado Ciudad Trujillo.

¿Por qué no te sientas con nosotros?

- Me encantaría, pero no puedo. - ¿Cómo que no?

¿Hay algo más importante que beber con un ministro?

Ahora mismo, sí. Que no me despidan de mi trabajo.

Es que encima es graciosa.

Imposible que te despidan con esa...

esa personalidad.

Con permiso.

Gracias por estar aquí esta noche.

Tengo el agrado de comunicarles

que este generoso Gobierno

nos acaba de otorgar tierras en Puerto Plata

para construir uno de los hoteles más grandes de República Dominicana.

Y para aquellos que mienten sobre nuestro Gobierno,

van a poder ver con sus propios ojos

en el paraíso que se está convirtiendo nuestro país.

Gracias a nuestro amado Benefactor,

Rafael Leónidas Trujillo.

Quiero también dar un agradecimiento muy especial a su hermano,

el ministro de Comunicaciones y director de La Voz Dominicana,

José Arismendi Trujillo, que se encuentra aquí con nosotros.

Gracias, gracias de todo corazón, señor ministro,

porque la radio está transmitiendo en vivo este maravilloso evento.

Y ahora los dejo con la orquesta y la maravillosa voz de Julio César.

Muchas gracias.

Maestro.

Era gloriosa vive mi país

En toda forma, el pueblo se siente feliz...

- Señor ministro, ¿cómo está usted? - Gracias.

El cocotero allá

La gloria inmensa que se tiene aquí

Es grande la emoción...

Marcos, aquí no, que está tu padre.

Basta, estoy trabajando.

Venga, solo un baile.

Todo es felicidad

Todo es amor

Todo es gloria

Viva el Benefactor

Dios en el cielo, Trujillo en la tierra.

Ya veo que no es solo una gran personalidad lo que tienes.

Permiso.

¿Cómo te llamas?

Arantxa.

Aran... Aranza.

¿Te gustaría que te hicieran un reportaje especial para una revista?

¿A mí?

¿Sobre qué?

Sobre jóvenes inmigrantes que buscan cumplir sus sueños aquí en Dominicana.

Me encantaría que estuvieras.

Gracias.

Dependerá de que no coincida con mi horario de trabajo.

Eso no va a ser un problema.

Luego te hago llegar los detalles.

Aranya.

¡Qué maravilla!

¿Te hablaba a ti?

Sí.

En toda forma el pueblo se siente feliz...

Voy a ver si tienen habitaciones y vuelvo.

Te esperamos.

Hola.

Papá, ¡qué susto me has dado!

- Hola, cuidado. - No, estoy bien.

- Hola, hija, ¿qué tal? - Bien. Cansada.

- Bueno, ven que te preparo un café. - No, no te preocupes.

Sí, mi amor, pero si no es molestia.

- No hace falta. - Te va a sentar bien, vas a ver.

¿Qué hora es?

Casi la una.

Pero de verdad, papá, no hace falta. Me voy a ir a dormir.

Sí, mujer.

¿Dónde hostias he puesto el café?

Estoy agotada.

Agotada de servir a las lacras de este país, ¿no?

Joder. El café.

Hija, ¿dónde has puesto el café?

En la alacena.

¿Cómo fue eso?

Bien.

Bien, normal.

Normal no es lo que se ve ahí.

¿Y qué es lo que se ve allí?

Un país irreal.

Una fantochada.

- No empieces otra vez. - Vale.

Es un trabajo, mi trabajo.

Bueno, pero hay trabajos mejores.

Más decentes.

Decente es poder pagar el alquiler todos los meses, ¿no crees?

Tienes ganas de discutir y yo estoy muy cansada.

De verdad, me voy a dormir. Que ha sido un día muy largo.

Tú también deberías dormir.

Ya, pero, hija... Oye.

Abre, abre. Rápido.

No.

Levántese. Se va con nosotros.

¡Levántese!

No.

Vamos.

¡Vamos, muévase!

- Buenos días. - Buen día.

Estoy buscando a una empleada, Arantxa.

¿Minerva?

¡Minerva!

No me lo puedo creer. Tanto tiempo sin verte.

Sí. Él es Marcos, mi novio.

Un placer.

La famosa Minerva.

Le he hablado mucho de ti.

Todas sus historias de Salcedo tienen tu nombre.

Sí, pasábamos mucho tiempo juntas.

¿Cómo no me has avisado de que venías?

Aguarda un momento.

- Recuerda que ya estamos tarde. - Sí.

¿Qué sucede?

Se han llevado preso a papá.

¿Cómo?

¿A don Enrique?

Pero ¿por qué?

Ayer vinieron unos hombres a la casa.

No sabemos qué hacer.

Minerva, ¿ha hecho algo?

Es largo, pero él no hizo nada.

Mira, perdóname, pero no sabemos a quién recurrir.

¿Tú crees que Asier pueda hacer algo?

Aguarda un momento.

Marcos, ha surgido una urgencia y tengo que ir.

Ve tú solo. Hablamos mañana.

Un placer.

¿Qué camino prefiere, su excelencia?

No, ninguno.

Llévame directo a San Cristóbal.

Alba, mira a tu generalísimo.

Por aquí.

Es importante que en sus textos se vea reflejado su propio criterio.

Quiero escucharlos a ustedes. Piensen por ustedes mismos.

No se dejen llevar nunca por el criterio de otros. ¿De acuerdo?

Ya debe terminar.

Estás hermosa, Minerva.

¿Crees que se llevaron a tu papá por lo de la fiesta?

Es la única opción. No estaba metido en nada político.

Ese hijo de puta no soportó que una mujer lo rechazara y menos ante tanta gente.

Es terrible.

Es que ese tipo se cree que es Dios.

Todos los dominicanos soñamos con el día en que desaparezca de esta isla.

No creo que todos.

Veo muchos dominicanos que piensan que Trujillo es el mejor presidente.

No sé, hay más obras, más seguridad...

Arantxa, esos son todos unos acomodados de este Gobierno.

Lo que dan es asco porque son capaces hasta de entregar a sus hijas.

Para contentar al Chivo esa noche, Narváez le entregó a su hija Alba, de 15 años.

A su hija. De 15 años.

Medio país se muere de hambre y lo quieren tapar con fiestas de lujo.

Me importa un carajo lo que piensen esos dominicanos.

¿Y tú?

¿Yo qué?

¿Tú qué piensas del presidente?

Yo no soy dominicana.

Por cierto, ¿todavía lo tienes?

Siempre lo llevo conmigo.

Solo me lo quito para ducharme y para dormir.

Bueno, y para otras cosas.

- ¿Con quién? ¿Con Marcos? - Marcos.

Es el primero y el único.

Es muy buen mozo Marcos.

¿Sigues con la idea de estudiar Derecho?

Sí, ahora más que nunca.

¿Y tú sigues con la idea de bailar?

Desde que me despierto.

Minerva.

¿Qué hacéis aquí las dos?

Este bar es como su segunda casa.

El dueño es vasco y piensa igual que mi padre.

Cuando cierran, se pasan horas bebiendo y hablando de política.

¿Te gusta venir?

Me da igual.

Sus temas políticos me cansan.

Hablan de revolución, pero solo sirven café.

Muchas gracias. Gracias.

Bueno.

Hablé con un buen amigo, García del Prado,

uno de los pocos abogados que quedan con algo de ética en este país.

Viene para acá. No quería arriesgarse hablando por teléfono.

Sospecha que los del general Anglat lo escuchan.

Me ha dado a entender que habría que solicitar un habeas corpus.

No. Minerva.

Hay que poner en duda cuanto antes la legalidad del arresto.

Trujillo maneja toda la justicia del país.

No creas. Todavía queda algún juez fuera del régimen.

Tengo entendido que algunos recursos llegaron a buen puerto.

¿Cómo seguimos entonces?

Bueno, escuchemos su opinión.

Por supuesto, la decisión final depende de ti y de tu familia.

Pero hay que actuar cuanto antes, Minerva.

Cada hora que pasa será peor para Enrique, lo tengan donde lo tengan.

- ¿Es esta la cucaracha? - Sí, señor.

¿Revolucionario democrático o socialista popular?

No, señor, yo soy comerciante. Yo no hago política.

Todo el mundo en este país está en política.

Es el deporte nacional.

- Pues conmigo cometieron un error. - No. Aquí no cometemos errores.

“Insurrección,

fomento de agrupaciones ilegales

y críticas al líder de la República y al Gobierno nacional”.

Yo no hago nada de eso. Trabajo todo el día.

Ya sabemos en qué trabaja.

Y también es cierto que usted no hizo esto directamente.

- Pero su hija sí. - No, mi hija...

Y esa rata fue criada por otra rata.

Usted.

¿A ti te gustan las cucarachas?

Que si te gustan las cucarachas.

Dime, ¿te gustan o no?

- ¡No, no! - A mí tampoco.

Es más, yo las detesto.

Pero estás de acuerdo conmigo

en que, si no las exterminamos, se convierten en una plaga, ¿verdad?

Y hasta que nos encarguemos de la cucaracha que tú criaste,

vamos a empezar contigo con una muestra de qué pasa cuando insultan al Benefactor.

¿Alguna pregunta?

Minerva Mirabal.

- Gracias por venir. - Ella es mi hija Arantxa.

- Mucho gusto. - Encantada.

Por favor.

Un café, por favor.

El profesor Oyamburu me comentó la situación.

No puedo decir que sea increíble, porque todo es posible en este país

si viene de Trujillo.

¿Qué cree que sería conveniente hacer?

El habeas corpus.

Toda persona privada de su libertad

que no sea condenada por un juez o por un tribunal competente

tiene derecho a...

Le voy a ahorrar la molestia de explicármelo.

Me conozco muy bien la Ley 5353 de habeas corpus.

Vamos directo entonces.

- Disculpe, señor. - Muchas gracias.

¿Usted cree que puede funcionar?

No quiero ilusionarme ni ilusionar a mi mamá ni a mis hermanas.

Vale la pena. Claro que sí.

Es una ley de 1914,

y usted sabe bien que Trujillo se burla de cualquier ley que no fue creada por él.

Tienes razón, Minerva.

Pero antes de que te crees falsas expectativas,

debes saber que, si el juez acepta el pedido,

no necesariamente va a otorgar la libertad.

Pero esto nos va a servir como herramienta

para que los organismos internacionales y la prensa misma reclamen

y se sepa lo que está pasando en este país.

Lo único que le importa a esa bestia es su imagen internacional.

Estoy convencido de que algunas embajadas nos ayudarán a difundir la denuncia.

Exactamente, pero no la de tu país.

Que yo sepa, a día de hoy no hay en Dominicana una embajada del País Vasco.

Entonces, Minerva, ¿lo hacemos?

Mañana a las diez en punto en el juzgado de Enríquez.

Nos van a tener que escuchar.

Mañana a las 10:00. Ahí estaré.

Yo te voy a acompañar.

Lo mejor para el final.

- Te agradezco que hayas aceptado. - Es un honor.

¿Ya te explicaron lo que tienes que hacer?

- No. Acabo de llegar. - Es muy sencillo.

Te van a hacer algunas preguntas sobre cómo llegaste a Dominicana,

de dónde vienes,

cuáles son las oportunidades que te ofrece este gran país,

y, bueno, una foto para la revista.

- Vale. - Y también te van a preguntar

si tienes un sueño que quieras cumplir en este país.

¿Qué? ¿Qué pasa?

¿Tienes un sueño? ¿No me lo vas a decir?

Sí. Siempre quise ser bailarina de clásico.

- Ven conmigo. - Un poco a la derecha.

Ya, terminamos ya. Muchas gracias.

- Gracias. - Hola.

Quiero que le hagas una buena foto artística a esta joven.

Que se vea bien esa belleza española.

Tú siéntate tranquila, que yo te cuido.

- Déjamela como una estrella de cine. - Sí, señor.

- Maestro, esmérese. - Claro, señor.

Minerva Mirabal.

Apuesto a que eres tú.

Entiendo que el generalísimo se fijase en ti.

No tienen permiso para estar aquí.

Tenemos permiso para lo que sea.

No iremos a ningún lado.

Me las llevaría a todas, pero solo cabes tú.

Con ella no. Lléveme a mí.

Señora, no me obligue a usar la fuerza.

Cooperen por su padre. Muévase.

Tranquilas, todo va a estar bien. Tranquilas.

Póngase ahí.

Usted venga aquí delante.

Tú ahí y la Pola aquí.

A ver, que vea aquí. Y tú, ahora...

Aquí... Ponte aquí. Perfecto.

Nuestro Benefactor.

Subtítulos: Carmen Arnaldos Almagro

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