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ESCLAVOS DE LA TIERRA
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En muchas partes del Sur hay una disputa interminable...
...entre los hacendados y los recolectores de algodón,
llamados aparceros o "pájaros carpinteros".
Los hacendados cubren sus necesidades básicas
y los aparceros a cambio trabajan la tierra todo el año.
Podrían escribirse cien volúmenes sobre lo bueno y lo malo de ambos,
pero no es nuestra intención tomar partido.
Nuestro único interés es mostrar estas condiciones.
Viene el Sr. Norwood, mamá.
-Hola, Tom. -Hola, señor.
-¿Cómo estás hoy? -Mejor.
Bien, porque necesitarás todas tus fuerzas.
Ya llega la época de venta.
-¿Qué tal, Lilly? -Bien, señor.
-¿Y tu hijo Marvin? -No trabaja hoy.
Ya lo veo.
-Sí, señor... -¿Dónde está?
Marvin está en la escuela.
¿Pero cómo...? ¿Has oído eso, Scott?
No puedes enviarlo a la escuela. Lo necesitas aquí.
Había oído hablar que estudiaba por las noches.
Como un Abraham Lincoln, ¿no?
Quiero a Marvin de vuelta en el campo mañana.
Pero Marvin va a ser alguien... yo nunca he sido nada.
-Quiero que vaya a la escuela. -No te molestes.
Lo primero es la cosecha y harás lo que te digo.
-Que Marvin vuelva al campo. -Sí, señor.
-Ya es hora, Tom. -Sí.
-Marvin tendrá que venir. -Sí.
Vamos, Liza.
Llévatela... 61.
Ven aquí.
-Hola, hermanita. -Hola, Marvin.
-¡Estoy aquí! -Hola, Marvin.
-Te traigo el diario. -Gracias, hijo.
-¿Cómo te ha ido hoy? -Debo hacer una redacción.
-¿Cómo estás? -Bien, creo.
-Deja que te ayude. -Gracias, hijo.
-¿Mejor ahora? -Sí...
-Tu padre tiene malas noticias. -Lilly, no.
-¿Qué pasa? -Hablaremos después de cenar.
-¿Otra discusión con el Sr. Norwood? -Una tontería...
-¿Sobre mí? -Échame en el brazo, hijo.
No te preocupes por el Sr. Norwood. Luego lo hablamos.
Ahora duerme y descansa.
¿Estás mejor?
Hay en el periódico un gran discurso del gobernador, sobre educación.
-¿Qué dice? -Luego te lo leo.
Dice que que todos, ricos y pobres, tendrán oportunidades.
Eso está muy bien.
-¿Está bien así? -Sí.
Escucha.
El mundo depende de nuestra gente,
de miles de ellos. De los pobres y desvalidos
cuya educación...
-Hola, Marvin. -Hola, Betty.
¿Puedo pasar?
-¿Cómo está? -Durmiendo.
Me envía mi madre a pediros café.
Mejor vuelve a salir, estoy sin pantalones.
Puedes quedarte así.
Pues tápate los ojos y ve a la cocina.
Veo a mi padre así cada mañana.
-Hola, Sra. Blake. -Hola, Betty.
-Mi madre os pide un poco de café. -Claro.
¿Listos para cenar? Vamos.
-Despierta, Tom. -Déjalo dormir.
Míralos.
Duermen como troncos.
Tom, despierta.
Despierta, Tom.
¡Tom!
¡Marvin, Liza! ¡Está... muerto!
No, mamá, ¡No!
Papá...
-Papá, despierta. -Marvin..
Busca ayuda. Busca al Sr. Norwood.
¡Oh, mamá!
Lo desprecian por ser un pájaro carpintero
pero es el más listo de la escuela.
-No puedo recolectar por él. -Pero...
Así son las cosas y no las voy a cambiar.
-¿Por qué discutís? -No discutimos.
-Marvin Blake, papá quiere... -Lo recuerdo, un buen chico.
Sr. Norwood, por favor. Papá está quieto en la cama.
Sus manos están flojas. Está muerto.
¡Cielos!
Prepara mi coche, a ver qué puedo hacer. Vamos.
Así lo dispuso el Señor.
El Señor dio, y el Señor quitó.
El Sr. Norwood dice que los lleve en su coche.
Gracias.
-Vamos. -No, ve tú con Liza.
Mi hija Madge dice que tuvo que dejar la escuela...
tras la muerte de su padre, a pesar de sus progresos.
Por ello procuraré que no tenga que volver al campo.
Podrá ir a la escuela y trabajará en mi tienda después de clase.
Lane Norwood.
Parece que le está haciendo un favor a tu hijo.
Pero no es así.
Usará a Marvin...
Lo usará para su propio beneficio.
Te seguirá quitando todo lo que te queda.
Lilly, lo que necesitas es un protector.
Necesitas un cabeza de familia y yo una cocinera.
Sé que es un poco pronto, pero así son las cosas.
Marvin Blake, deletree "fabuloso".
-F-a-b-u-l-o-s-o. -Bien.
Marvin Blake, enhorabuena.
Así que ahora eres de Norwood.
-Educado en cuerpo y alma. -Seguro.
Está en números rojos, Sr. Fisher.
¿Nunca vas a llamarme "papá"?
Uno necesita comer para trabajar.
El Sr. Norwood no puede alimentarle si no recoge suficiente algodón.
¿Quién dijo eso?
¿Por qué trae tan poco algodón últimamente?
-¿Qué insinúas? -Tú que crees.
Marvin no insinúa nada.
-Insinúa que robamos. -Calla.
Queremos nuestra comida.
-No puedo dársela. -Pues la cogeremos.
¿No puedes hacernos el favor una vez más?
Está bien, mamá.
-¿Y un dulce para el bebé? -Está bien.
Hola, Marvin.
¿Me das fuego, cielo?
Disculpa, mamá.
Ya está todo.
Mejor nos vamos, papá. Tiene un asuntillo.
Vamos, Lilly.
-Adiós, hijo. -No vengas tarde a cenar, hermano.
Adiós, mamá.
No te los quitas de encima, ¿verdad?
-¿Un cigarrillo? -No, gracias.
No fumas. No bebes.
¿Acaso eres sacerdote? U otra cosa...
Pero tendrás que librarte de mí.
-No te caigo bien, ¿no? -Claro que sí.
Entonces acércate.
No muerdo.
¿Por qué tan serio? Siempre pensando...
-¿...en qué? -No sé.
-¿No tienes calor aquí dentro? -No, estoy bien.
Carter va a llevarnos al lago. Es precioso.
El agua es azul, y profunda, y hace viento.
Sal de aquí y ven con nosotros.
No puedo. Tengo trabajo.
Eres un aburrido, ¿no? Adiós.
Se recompensará con 50$ a todo aquel
que dé información que ayude a arrestar
a cualquiera que robe algodón de mi propiedad.
Lane Norwood.
Confío en que estés atento
y saques toda la información que puedas.
Tu hermanastro Jake y los Clinton están en esto.
Lo que tienes que hacer es estar atento.
Sock Fisher recolectó 72 dólares este mes.
Joe Wright recolectó 64 dólares.
Así me lo agradecen, robando mi algodón.
Sr. Marvin.
Betty Wright quiere que vaya a su fiesta esta noche.
-Sí, ya lo sé. -Sí, señor.
Olvida eso.
Después de lo que has logrado...
Acabaste la escuela, eres buen contable y mi mano derecha.
Betty es una bonita muchacha aparcera.
Pero no debes enredarte con ella si quieres ir a alguna parte.
Ahora eres de los hacendados, de los que manejamos el campo.
-Sabes lo que quiero decir. -Sí, señor.
Bueno, tengo que volver al campo.
Tal vez sea buena idea que vayas a esa fiesta.
Todos los aparceros estarán allí.
Estate atento. Hablarán.
Tal vez digan algo sobre los robos.
Buena idea. Ve.
Necesitamos pruebas.
FELIZ CUMPLEAÑOS, BETTY
-Hola, Marvin. -Mira quién está aquí.
Me alegro de verte.
Sabía que podríamos contar con él.
¡Marvin!
-¿Qué tal, Betty? -Creía que no vendrías.
-¿Bailamos? -Claro, será divertido.
Se pondrá de nuestro lado.
Marvin.
-¿Qué pasa? -Nada.
Bonito vestido.
Me lo compró papá, y los zapatos.
Dice que tenemos mucho algodón este año.
También son bonitos.
-¿Tan bonitos como ella? -¿Quién?
Ya sabes.
Claro que sí.
-Hace 10 días que no te veo. -He estado ocupado.
Con un domingo enmedio.
-¿Me has echado de menos? -Sabes que sí.
¡Hola!
Eres tan dulce.
Vamos a bailar.
Disculpa.
Quería hablar contigo, Marvin.
Demos una vuelta por el campo.
Aquí estaremos solos.
Quiero pedirte algo.
-Sobre la recolección de este año. -¿Qué?
No tiene sentido darle vueltas. Sabes de lo que hablo.
El robo de algodón aumenta más y más.
Para mí no es robar, sino recuperar lo que es nuestro.
Lane Norwood es el que ha robado durante años.
Es hora de tomar la revancha.
-¿Se te ha comido la lengua el gato? -No, Joe.
Te lo digo porque te queremos con nosotros.
-Di algo. -No sé qué decir.
Entonces escúchame. Hemos almacenado mucho algodón.
O robado, si lo prefieres.
Pero no servirá de nada si no lo vendemos.
Necesitamos un agente.
Queremos que vayas a Memphis como accionista de algodón.
Montarías un oficina allí. Te llevarías una buena comisión.
-¿Me entiendes ahora? -Sí.
Sabes de negocios. Tienes una buena cabeza.
Norwood lo sabe. Por eso te dio estudios.
Ahora estás en deuda con él. Te utiliza.
Te utiliza para engañar a tu propia gente.
Te tiene haciendo sus cuentas, para robar.
Nosotros queremos usarte y que nos ayudes.
-Di algo. -No lo sé.
Tómate un tiempo para pensarlo.
Hablaremos en un par de días.
Sé que el hijo de Tom Blake estará con los suyos.
-Vuelve al Baile. Betty te espera. -No, gracias.
-Prefiero dar un paseo. -Oh, vamos.
¿Y Marvin?
Dando un paseo, mirando las estrellas. Vamos.
Hay que tomar medidas y debe hacerse ahora.
Marvin. El Sr. Carter, el fiscal del distrito,
-Encantado. -Encantado, Marvin.
Quiere hablar contigo sobre el robo de algodón.
-¿Descubriste algo? -Todavía no.
Espero que podamos atraparlos.
Te dejo con él. A ver si se os ocurre algo.
Avísame si me necesitas. Nos vemos para cenar.
-Siéntese. -Gracias.
-¿Puedo ayudarle? -No lo sé.
¿Cuánto hace que trabaja para Norwood?
4 ó 5 años. Me envió a la escuela.
Lo sé. ¡Buen hombre!.
Todos han sido muy amables.
-¿Todos? -Toda la familia.
-Norwood, su esposa, y Madge. -Sí, Sr.
-Son muy amables. Madge también. -Sí.
¿Sabes algo sobre los robos?
-No, Sr. -Sí que lo sabes.
-Sr. Carter... -Sé como te sientes.
Dividido entre dos bandos.
Sí. Supongo.
No voy a meter a tu gente entre rejas aún.
-Déjame ver lo que tienes. -Sí.
¡Sr. Marvin!
Si no le molesta, vengo a por algunas cosas.
Lo siento, pero aún debe unos 50 dólares.
-Con un atado grande lo pagarás. -Entiendo.
Pensaba que tendría para pagar algo.
Seguro que puede recolectar 4 ó 5 atados.
Con eso podrá pagar de sobras, y pasar una buena Navidad.
Sí. De acuerdo, Sr. Marvin.
-Se lo ha tomado bien. -No le queda otra.
El mismo viejo sistema, 30 ó 40% de interés, y cargas.
Una situación terrible. El pez grande y el pequeño,
los débiles y los fuertes. ¿Y qué se puede hacer?
He pensado mucho en ello.
Podría remediarse, pero nadie da su brazo a torcer.
Ambos bandos roban, engañan y se pelean.
-Debemos encontrar el modo. -Ojalá.
Discúlpeme.
-Hola, Marvin. -Hola, Betty.
¿En qué puedo ayudarte?
Vengo a por azúcar, señor vendedor.
Aquí tienes.
-Siento que no te gustara la fiesta. -Me gustó.
-Fue muy divertido. -¿Sí?
Los demás se divirtieron.
-¿De qué hablaste con mi padre? -Nada importante.
-¿No? -No.
Sí que lo es.
No vengo a por azúcar.
Papá quiere que vengas a casa esta noche. Es importante.
-Tiene que hablar contigo. -¿De qué?
No lo sé.
De acuerdo. Iré.
¡Hola!
Lo de siempre. Cigarrillos.
Siento interrumpiros.
La Srta. Madge, Betty.
Creo que la conozco. Era tu novia, ¿no?
Mejor me voy.
Me olvidaba el azúcar.
Tengo una sorpresa.
Voy a dar una gran fiesta, el sábado.
-Viene una banda de jazz de Memphis. -Qué bien.
Quiero que vengas y seas mi pareja.
-¿En serio? -Sí.
Será algo formal. Tendrás que arreglarte.
Gracias, Srta. Madge.
Estarás muy guapo con traje.
Y no me llames "Srta. Madge".
El sábado a las 8:30. ¡Mis cigarrillos!
Será divertido.
¡Nos vemos! No trabajes mucho.
Haré que toquen el baile de los pájaros carpinteros para ti.
Me encantará, Madge.
Qué encanto.
Te besaría, pero acabo de lavarme el pelo. ¡Adiós!
¡No te olvides! ¡A las 8! ¡Cuento contigo!
¿Viene o no?
Hace una hora que tendría que estar aquí.
No sé cómo pudimos contárselo.
Robar algodón no es lo mismo que venderlo.
Si lo involucramos en los robos sólo una vez será nuestro.
-Tiene razón. -Claro que sí.
Ahí viene.
-Hola, Marvin. Has venido. -Hola, tío Joe.
Aquí tenemos a nuestro hombre de negocios.
-Vamos. -Un momento.
-¿A dónde vamos? -A dar un paseíto.
Por la carretera.
Espera aquí un segundo.
-Dame uno, tío Joe. -Bueno, si quieres.
-¿Qué pasa, tío Joe? -No podía con él.
Prefieres robar algodón a la recompensa.
Un buena pila de algodón, Marvin.
Pronto será lana de primera.
Estás del lado de los buenos.
Ahora te espera Memphis. Te enviaremos allí como agente.
Ganarás un buen dinero.
-Es hora de irnos. -Vámonos.
Hasta la próxima, chicos.
¿Vive aquí el Sr. Norwood?
¿Quién pregunta? Si se puede saber.
Nos llamaron.
Sí, es aquí.
Marvin, llévalos a las habitaciones traseras.
Y dales de beber, Marvin.
Y limpia los saxofones.
Quién pudiera bailar con ella.
Traémela aquí.
¡Mira quién está ahí!
Miradlo, finge ser alguien.
-Marvin, llegas tarde. -Vine en cuanto pude.
Ven, cielo. Te esperan.
¡Estás encantador! Espera...
¡Damas y Caballeros!
Llegó la sorpresa de la noche.
¡El baile de los pájaros carpinteros dirigido por Marvin Blake!
¡Escojan pareja!
No seas tímido...
Las damas a la derecha y los caballeros a la izquierda.
Paso hacia adelante y atrás.
Ahora se cruzan.
Se cogen de la mano.
Un paso a la derecha.
Se burlan de nosotros.
Cómo se atreve...
-Le daría un puñetazo. -Codeándose con los ricos...
-Te sienta bien el traje. -No es para tanto.
-Tengo una sorpresa para ti. -¿Cuál?
Vivirás aquí.
-¿Qué? -Mi padre te quiere cerca.
Preparó una habitación para ti.
-¿Estás de broma? -Te necesita aquí.
Cerca de su negocio.
Quiéreme.
Te quiero, Madge. Más que a nada en el mundo.
Eres la única. Nunca pensé que tú...
Eres tan dulce, Marvin.
-Claro que me gustas. -Madge...
Aquí estás, con la hija de Lane Norwood.
En la cima del mundo. Llegarás lejos.
Haré que estés orgullosa de mí. Te quiero.
Sin prisas, cariño.
Sólo quiéreme.
¿Conoces la historia de Willie el Llorón?
Se ganaba la vida limpiando chimeneas.
Estaba muy enganchado a las drogas.
Escucha, que te contaré lo que él soñaba.
Tienes muchos planes, ¿verdad?
Muchos planes...
Hay música y baile por aquí ¿No, hijo?
Sí, papi, una fiesta muy grande.
Y luces brillando para mayor gloria del hombre blanco.
En la oscuridad...
...de la noche, Señor.
Allí está mi amor.
Se lo repetimos, oh Señor
Sin ella no hay luz.
Señor...
Liza...
Liza.
¿Te divertiste en la gran fiesta?
Vuelves aquí con las manos llenas
del oro que ellos te dan.
¿Cómo pudiste dejar que se burlaran de nosotros?
-Te han convertido en su espía. -¡Mentira!
Dale sus cosas.
-No te quiero en mi casa. -¿Tu casa?
Vete a vivir con Norwood, si tanto crees en él.
¡Vete o te parto la cabeza!
¡Abre la puerta!
¿Así que vives en casa de Norwood?
Sí, quizás por una temporada.
Tengo mucho trabajo con las cuentas del algodón.
Oí que Sock y Jake te echaron. No le des importancia.
-Ya sabes cómo son. -Aquí tienes.
Apúntamelo. Tengo crédito.
Tus cuentas van un poco justas.
Sí, un poco.
Que el trabajo no te entretenga mucho.
Lo de Memphis es dentro de un par de semanas.
-Lo he pensado y... -No, no.
Piensas demasiado. Has tenido tiempo de sobra.
A algunos les molestó que te fueras con los Norwood.
Pensaban que era sospechoso.
Pero yo les dije que eso nos favorecería.
Ahora sabrás todo lo que Norwood diga o haga,
y si intenta cogernos
tú lo sabrás y nos lo dirás.
Y me dieron la razón.
Ahora todos se alegran de tenerte en el campo de enemigo.
-Gracias. -No hay de qué.
Ahora todo depende de ti.
Y sabemos que no nos traicionarás.
Hay una reunión esta noche. Tienes que venir.
Ven después de cenar.
Te estaremos esperando.
¿De qué va todo esto?
-¿De qué va a ir? Negocios. -No puedo.
-¿Por qué no? -Tengo que hacer las cuentas.
-Te necesitamos. -Tengo mucho trabajo.
-Podríamos aplazarlo un día o dos. -Ojalá.
¿Vendrías entonces?
Lo intentaré. Aplázalo.
Será mejor que vengas entonces o sospecharán de ti
aún más.
Papá, necesito un coche nuevo, el que tengo es una carreta.
Si siguen los robos tendremos suerte si nos queda una carreta.
Ni Carter ni el sheriff hacen nada.
¿Por qué Marvin no consigue pruebas?
Tranquilo. Pronto los cogerás.
Tendría que ir a Chicago a contratar a un detective.
-Está en el comedor. -¡Sr. Norwood!
Un pájaro carpintero disparó a un hacendado de Sea County.
-¿Qué? -Está moribundo.
Lo estamos buscando con Ezzy Daniels y los perros.
Queremos que lidere la búsqueda.
-Marvin, mi abrigo. -Sí, señor.
-Déjame ir. -No, quédate aquí.
-Ten cuidado. -No te preocupes. ¡Vamos, Neal!
¡Marvin!
¡Perrault!
No dejes que me cojan.
-¿Por qué lo hiciste? -Perdí la cabeza.
No quería pagarme. Decía que le debía dinero.
Corre. ¡Vamos, corre!
¡Marvin!
¡No te quedes atrás! Tienes que...
¡Está allí! ¡Vamos!
¡Traed los perros!
¡No! ¡Parad!
¡No!
¡Mirad! ¡Fuego!
-¡Es mi casa! -No, ¡es su tienda!
¡Corre!
¡Los libros de cuentas!
¡No entres! ¡Marvin!
¡Alguien ha robado los libros!
Si los libros no están estoy arruinado.
¿Entiendes? ¡Arruinado!
¿Quién de vosotros ha sido?
Voy a descubrirlo. Alguien va a ir a la cárcel,
y para siempre.
Ya no podemos hacer más.
Los registraré a todos. No se saldrán con la suya.
Esto ha sido cosa de Clinton y Jake Fisher.
Tranquilo, papá.
Fuiste muy valiente, Marvin.
-Todo se arreglará, cariño. -Pero estoy arruinado.
Los libros han desaparecido.
-Tengo una copia de los libros. -¿Qué?
Hice un duplicado.
¡Gracias a Dios!
¡Me has salvado!
Todo está arreglado.
Reconstruiremos la tienda y...
-Vamos a tomar un café. -Voy por él.
Me has devuelto la sangre al corazón.
¡Alegra esa cara!
¿No lo entiendes? Has hecho muy bien.
¿He hecho bien?
No.
Lo que pasó en el bosque no estuvo bien.
De ninguna manera.
Vamos, eres de los nuestros. Un café te irá bien.
Hasta la próxima.
-Te veo el jueves. -Te llamaré.
Marvin.
Hola, Marvin.
-¿Qué haces? -Nada.
Vamos a comer. Estamos solos.
Mis padres tienen una cita con el Sr. Carter.
-Volverán tarde. -No tengo hambre.
Vamos, Marvin.
¿Quién se ocupa de todos los asuntos de la vida?
Toma una copa de vino para quitarte las penas.
Por... bueno... por el futuro.
Porque el amor es lo más grande que hay en el mundo,
y el amor es la esperanza del mundo.
La esperanza del mundo...
No estés tan triste, cariño.
-¿No está bueno este vino? -Sí, gracias.
-Hoy tenías la tarde libre, ¿no? -Sí, Srta.
-Puedes irte ya. Yo me ocupo. -Gracias, Srta. Madge.
-Pásalo bien. -Sí.
Bébete el vino.
-No tienes hambre. -No.
Yo tampoco.
¿No te encantan las tranquilas tardes de domingo?
Sin nadie en casa que te moleste.
-Tengo que decirte algo. -Te vas de aquí, ¿no?
Cielo, no debes hacer eso.
¿Qué dirá mi padre si vuelve y ve que no estás?
Y yo lloraría.
Estás con mi padre, ¿no?
Y le ayudarás a encontrar a quien quemó la tienda.
No lo sé, Madge.
Vamos a mi habitación.
Quiero decirte una cosa.
Date la vuelta y mira esas fotos mientras me pongo cómoda.
Date la vuelta.
¿Conoces la historia de Willie el Llorón?
Se ganaba la vida limpiando chimeneas.
Estaba muy enganchado a las drogas.
Escucha, que te contaré lo que él soñaba.
Marvin.
Madge...
¿Quién es?
¿Qué quieres?
¿Está Marvin en casa..?¿Aquí?
Lo llamaré.
-¿Me buscabas, Betty? -Tengo algo importante que decirte.
-¿Qué? -Papá dice que vengas corriendo.
-¿Qué pasa? -Sólo dijo eso. Están preocupados.
Están hablando de ti.
Ven, por favor. Yo también quiero hablar contigo.
De acuerdo. Espera un momento.
¡Silencio, muchachos!
Ya escuchasteis lo que dijo Norwood.
Que metería entre rejas a los que quemaron su tienda.
Y sabéis que el sheriff vino esta mañana,
y arrestó a mis hijos Cleve y Ross, y a Jake Fisher.
Ahora están en la cárcel.
No lo sabía, tío Eph.
¡Lo juro! ¿Cuándo sucedió?
Ese no es el tema.
Norwood no sabe nada ni lo sabrá nunca.
Los arrestó bajo sospecha.
Buscaremos un abogado para defenderlos.
No tiene pruebas.
Pero ese tampoco es el tema.
El que importa es Marvin.
Marvin Blake, el hijo de Tom Blake.
¡Sí! ¡Es Marvin!
Sabemos que Norwood registra sus cuentas en sus libros.
Todo el dinero que nos exprimió está ahí.
Los libros se quemaron, ¿no?
¿No, Marvin?
No estaban. La caja fuerte estaba abierta.
Sí. Los libros se quemaron y no sabemos nada.
Ya quisiéramos. Por una vez le hemos dicho la verdad.
-¡El fuego lo hizo! -¡Sí!
Ese no es el tema.
Los libros se quemaron, pero Marvin tiene una copia.
De eso se trata.
Di algo, Marvin.
No tengo nada que decir.
Esperad.
Marvin, hay una copia de los libros, ¿no?
Supongo.
Tú la hiciste ¿no?
-Es posible. -¿Es posible?
-¿Dónde está? -No voy a decirlo.
¿La tiene Norwood?
¿La tiene Carter?
-¿Vas a decírnoslo? -No.
No puedo. Trabajo para el Sr. Norwood.
No puedo darle esa puñalada trapera.
Pero sí se la das a tu gente.
Y te chivas a Carter para que nos encierre.
Mentira. No sabía que los habían encerrado.
Apenas puedo contenerme.
Si no fueras hijo de Tom no sé lo que haría.
No has delatado a los chicos pero apoyas a Norwood. ¿No?
Ven, Marvin, siéntate.
Conocí a tu padre.
Era el mejor hombre que vivió en estos campos.
Debería estar aquí hoy.
Y no estaría orgulloso de ti.
No viéndote así.
Prosperando con Norwood y los hacendados.
No estoy orgulloso de ti.
Pero te queremos igual.
Sabemos lo duro que es estar entre dos bandos.
Pero sólo uno es el bueno; el nuestro.
Te darás cuenta si te acuerdas de tu padre.
¿Norwood no le hizo trabajar hasta morir?
¿No le envió a la tumba antes de tiempo?
Eso hizo, hijo. Y yo sé algo al respecto.
En la casa de Norwood hay un viejo libro de cuentas.
Allí está registrado cómo engañaba a tu padre.
Se lo quitó todo cobrándole precios altos.
Le hizo darle todo lo que tenía en las manos, y en la boca.
Que tú, Liza y tu madre fuerais a dormir con hambre muchas noches.
Por favor, Eph.
No quiero hacerte daño, pero tienes que ayudarnos.
Necesitamos esas copias.
Las cuentas tenían que arder y quedarse en blanco.
Y tal vez podríamos empezar de nuevo.
Norwood ha conseguido su plantación con nuestro sudor.
Danos los libros. ¿Lo harás?
-Vamos, Marvin. -Irás a Memphis, chico.
¡Dejadme en paz!
No soy un vendido. No os espío. Ni tampoco espiaré a Norwood.
No os los daré.
Es por la hija de Norwood. Siempre está rondándola.
Eso es lo que le interesa. -¡Cállate!
Vale, Marvin. No te pedimos los libros.
Ni que nos ayudes, si es lo que quieres.
Pero creo que te lo pensarás.
Tienes tiempo, pero si no traes los libros mañana al anochecer
no estarás con Norwood ni con nosotros.
Ya te lo dijimos.
¡Marvin!
1915. Blake todavía debe 1500.
1916. Blake debe 2600.
¿Qué haces, Marvin?
-¿Qué pasa? -Esto.
-¿El qué? -Aquí.
-¿Qué quieres decir? -Sus registros.
En 1917, el balance le favorecía en 185 dólares.
210 de intereses y cargas.
Balance de Blake, deudor.
Mi padre trabajó para usted 15 años.
Y le quitó todo el dinero que se había ganado.
Le hizo trabajar hasta morir.
-Marvin, siéntate. -No, gracias.
Estás nervioso. ¿Con quién has hablado?
-Sólo estuve pensando. -¿A dónde vas?
-Déjeme ir. -No te ofusques.
Ya conoces mis métodos. Tuve que hacerlo.
No todo es blanco o negro.
Hice muchas otras cosas por tu padre.
Sí, he dudado miles de veces.
Pero estos libros lo demuestran. Usted mató a mi padre.
Marvin...
¡Marvin!
-¿Qué pasa, papá? -Nada. Vete a la cama.
¿No vas a entrar en razón?
-Te ayudé porque vi tu potencial. -No, Sr.
-Y no lo agradeces. -No, me ayudó para que le ayudara.
-Marvin... -Renuncio.
Si le debo algo, ya se lo pagaré.
Duérmete. Mañana estarás mejor.
No te culpo. Han pasado muchas cosas estos días.
Pero todo se aclarará. Tenemos mucho que hacer.
Mañana miraremos las cuentas antiguas.
Y quiero que traigas los duplicados de esos libros.
¿Me oyes? ¡No vas a dejarme!
Papá, déjame hablar con él.
De acuerdo, Madge. Inténtalo.
Está loco. Quiere irse. Ha olvidado todo lo que hice por él.
Vas a quedarte aquí, seguro.
-No te irás así como así. -Tengo que hacerlo.
-Serás desagradecido. -¿Desagradecido?
Sí. Mi padre te ha convertido en lo que eres.
-No saldrás por esa puerta. -No puedo quedarme.
¿No lo entiendes? Este no es mi sitio.
¡Eres un idiota!
De acuerdo.
Un idiota. Eso es lo que soy.
¡Marvin!
¡Marvin! ¡Espera, por favor!
Escúchame.
-No vas a irte. -Sí, me voy.
¿A dónde? Esta es tu casa.
No. No sé a dónde iré, pero...
¿Lo ves? No te dejaré ir.
Qué desastre.
Quédate con papá. Eres como un hijo para él.
Por favor, hazlo por mí.
No quise ser ruda contigo.
¿Recuerdas aquella noche, aquí?
Hablamos de tu futuro, tu trabajo.
-Dijiste que me querías. -Madge...
-Sabía lo que pensabas esa noche, y entonces lo dijiste...
...y te diré ahora lo que no dije entonces.
Te digo que yo también te quiero.
Y si me quieres llegarás lejos. Quédate con papá.
-¡Hola! -Buenas, Sr. Carter.
-Estás listo. -Sí, Sr.
-Estás muy serio. -Quería verle.
Parece importante. Entra.
Siéntate.
¿Algo gordo sobre los robos?
-No exactamente. -¿De qué se trata?
Es sobre los duplicados que le dejé. Tengo que entregarlos hoy.
Suerte para Norwood que siguieras mi consejo.
Seguro que los necesita.
No, son los del otro bando.
El tío Joe y los demás me pidieron que se los llevara.
Ya veo.
¿Qué harás?
De eso quería hablar. Norwood también los quiere.
¡Menudo lío! No pienso en otra cosa.
Hay que hacer algo.
Por eso he venido a verle.
Puedo organizar una reunión entre aparceros y hacendados.
Si tú la diriges.
¿Yo? No puedo hacer eso.
Eres el único que puede. Conoces ambas versiones.
-Eres honesto y harás lo correcto. -No puedo.
Sí que puedes. Te quedarás conmigo unos días.
Organizaremos un debate el jueves en el juzgado.
Puede que los aparceros vengan, pero los hacendados no.
Con todos estos problemas vendrán. Los citaré especialmente.
¡Manos a la obra!
Preparemos el anuncio.
"Reunión en..."
-¿De qué va esto? -No sé. Marvin nos lo dirá.
-Más vale que sean buenas noticias. -Sí, buenas noticias.
El propósito de la reunión no es buscar culpables
sino remediar la situación entre hacendados y aparceros.
No hemos venido a escuchar bobadas.
Queremos saber quiénes robaron el algodón.
¡Señores!
Esta vez tenemos a alguien
capaz de tratar este asunto en su totalidad.
Conoce ambas versiones.
Y nadie duda de su integridad.
La reunión queda en manos de Marvin Blake.
Hemos tenido muchos problemas.
Robos, asesinatos, linchamientos...
Y estamos aquí para hacer algo al respecto.
Hacendados y aparceros están enfrentados.
Ambos peleándose entre sí.
Los hacendados ponen las mulas, las tierras y la comida.
Asumen los riesgos de inundaciones y sequías.
Creo que tienen derecho a cobrar intereses.
Pero el aparcero se pregunta qué será de él.
Los he visto mil veces en el campo.
Una familia con niños que deberían estar en la escuela.
Un bebé que necesita a su madre.
Pero ella no tiene tiempo porque tiene que recolectar.
Y aunque lo tuviera no podría darle leche.
Porque no estaría sana ni bien alimentada.
Todo el día trabajando al sol en el campo
hasta que el silbato suena en la gran tierra.
¿Para qué trabajan? Para nada.
Nada salvo el largo verano, el largo invierno, y la tumba.
Después de pagar los intereses
a la familia no le queda nada tras un año de sudor.
No podéis culparles por preguntar qué será de ellos.
Porque la respuesta es "nada".
Del algodón ganan lo justo para sobrevivir
En las tiendas compran carne, maíz y mercancías para todo el año,
zapatos baratos y algo de ropa.
Todo por el cuádruple de su precio real.
Tras gastar su crédito tienen deudas.
No me extraña que tengan que robar para conseguir lo que necesitan.
También he visto lo contrario.
Gente que quiere un coche nuevo porque el viejo tiene un rasguño,
que derrocha el dinero.
400$ para una banda de jazz
que salieron del sudor de mi gente.
¡Cállate, idiota!
Esperad. Dejad hablar al muchacho.
Tal vez sea un idiota.
Pero no pueden explotar la tierra sin dar algo a cambio.
No con el algodón. Hay que tratar bien a la tierra.
Hay que darle agua, ararla, cuidarla.
Y lo mismo sucede con los hombres.
Hay que tratarlos bien.
Si el hacendado roba a los aparceros ellos harán lo mismo.
El Sr. Scott trata bien a los aparceros y no tiene problemas.
No como otros. ¿Por qué no hacen lo mismo?
Marvin os hablará de su plan de cooperación.
Cooperación...
-Este plan... -Cooperación..
¿Cooperáis vosotros, pájaros carpinteros?
El Sr. Norwood tiene la palabra.
Habláis de cooperar. ¡Eso quisiera veros hacer!
Y me niego a escuchar a un chico que no sabe de lo que habla.
-Él tiene razón. -Pues debería, Norwood.
¡Silencio!
Marvin tiene razón al decir que asumimos todos los riesgos.
Si enfermáis, si la cosecha es mala ¿a quién acudís?
¿A Rockefeller? ¿A Wall Street?
No, acudís a los hacendados.
Os cuidamos a vosotros y a vuestras familias.
Y lo pagáis quemando la tienda que os da de comer.
Y robando el algodón a los que os ayudan.
Os robáis a vosotros mismos. ¿No os dais cuenta?
Hemos construidos vuestras casas. Les pusimos mosquiteras
para apartar a las moscas de los niños.
Os dimos huertos para que tuviérais comida.
Y vosotros destrozáis las casas, escupís en el suelo.
Dejáis que el huerto se queme al sol.
Te compré un vaca para que tus hijos tuvieran leche.
Y como el padre de Marvin te quejabas de que no daba leche.
¡No la alimentabas!
Hablamos de cooperación. ¡Pues cooperad!
Pero no nos acuséis de todos los males de la tierra.
Volved a construir mi tienda trabajando de sol a sol.
Y volved a trabajar, arrimando el hombro.
Entonces hablaremos de cooperación.
Cuéntanos tu plan, Marvin, no te interrumpo.
No lo hará. Habla como si sólo ustedes tuvieran derechos.
Pero no es así.
¿Por qué mi gente no se queda con la casa, el huerto o la leche?
¿Por qué no viven como ustedes?
Por lo mismo de siempre, porque todo les pertenece.
Y quieren que siga así generación tras generación.
-Déjale acabar. -Escuchémosle.
Esto es un contrato de cooperación entre terrateniente y trabajador.
Tiene un año de prueba. Ya han recibido copias por correo.
Lo firmaré. Creo que todos deberíamos.
-¡Yo también! -Yo no.
No firmes, papá. Que no te quiten lo que es tuyo.
El Sr. Norwood pide cárcel para los que quemaron su tienda.
Yo voy a a pedirla para él.
Por extorsión, fraude y malversación.
Tal vez me encierren a mí también.
Yo anotaba lo que me ordenaba, pero testificaré contra usted.
Si hace falta, contra mí mismo.
Los Clinton robaron el algodón, pero yo también le ayudé a robar.
Ambos merecéis ir a la cárcel, y le voy a enviar allí.
-Será mejor que cedas. -¡No!
Si se va, Sr. Norwood, lo diré todo.
Firmará el contrato, si no, ya sabe lo que contaré.
El gobernador irá a por los que participaron en la cacería.
Ni todo el dinero del mundo le absolverá.
¡Para!
¿De acuerdo?
Sí.
-¡Marvin! -Qué gran chico.
¡Qué bien has estado!
-Vamos a mi casa. -No, voy con el Sr. Carter.
-Te veo el domingo, Betty. -Sí, el domingo.
Muy bien. Esto es un nuevo comienzo.
¿Sabes? Necesitaré un socio.
Aquí está el Sr. Norwood.
Tú ganas.
Gracias, Sr. Norwood.
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