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Original subtitles

Solo tengo 48 puntos para la jubilación.

Dicen que entré en 1944. Fue un año antes.

- ¿Un año antes? - En mayo del 43.

Es porque estabas en Liberación Jura. Y al fusionarse

con Resistencia Jura, cuentan desde marzo del 44.

- No es normal. - Yo no digo eso. Solo te Io explico.

En Liberación Jura había bastantes caraduras.

Gente que fue 15 días y luego se marchó.

Fui al desfile del 11 de noviembre de 1943.

Reclámaselo al delegado sindical.

Es un rojo. Me pedirá toda la documentación.

Yo entre en los GMR en el 43, como tú.

- Tengo 60 puntos. - ¿"60"?

- Los 12 de 1943. - ¡Es injusto!

Habla con el del sindicato.

No es nada personal. ¿Es lógico que quien defendió a Vichy

tenga más puntos que los del maquis?

Maquis y GMR pasaron a la historia.

- Pero él tiene 60 puntos y yo 48. - Pero tal vez mueras joven.

Muy gracioso.

Mando a Infantería 1, respondan.

Por fin vamos a entrar en acción.

Infantería 1 a Mando, dígame.

Las autoridades piden que sean rigurosos en la intervención.

Equípense con munición real por si responden de forma violenta.

- Háganles dos advertencias. - ¿"Munición real"?

Entendido. ¿Y ya se sabe cuándo cargamos?

Negativo. Esperamos órdenes. Cambio y fuera.

Recibido. Fuera.

¡Vamos, chicos! Prepárense

y cojan todos un cargador con balas reales.

- De todas formas, no es normal. - ¡Actívense!

Póngalo al fondo.

UN PUEBLO FRANCÉS

No tenemos que ceder.

Hicimos Io más duro.

No cederemos por la policía.

- Vamos a recibirlos, ¿no? - Sí.

No se trata de eso, sino de obtener algo.

Chassagne no cederá,

por dinero y por principios.

Quiere aplastar a la Resistencia.

El Sr. Schwartz resistió.

El Sr. Schwartz, como dices, es un patrón, y punto.

La Resistencia le da igual.

Eso no nos impide hablar.

Tras las elecciones, no antes.

¿Tienen prisa?

De Kervern nos ha dado 24 horas.

¿Y la policía va a dictarnos el calendario?

Los leñadores no queremos acabar a golpes.

¿Y qué hacemos?

Estamos en huelga por el salario,

no para salir en la prensa.

Si nos rajamos, no conseguiremos nada.

Ni golpes, ni salario. Nada.

Yo creo, al contrario,

que es la hora de hablar.

Escucha, vamos a ver a Raymond.

Aceptará o no.

Perderán el tiempo y la energía.

¿Vienes a ver a Raymond conmigo?

Sí, por supuesto.

Vamos a la dirección para hacerle una propuesta

y exigir una respuesta. ¿Quién está a favor?

¿Padre?

¿La molesto?

No.

Mi marido está enfermo, pero duerme.

Antes de ayer, parecía nerviosa, así que...

Estaba preocupada por él.

¿Puedo?

¿Ha venido el médico?

Sí.

Pero no sabe Io que tiene.

Yo...

Pensé mucho en las preguntas que me hizo.

En el artículo de prensa del que me habló.

En su marido enfermo.

Me preocupé

y tal vez también

me imaginé cosas que no son.

No sé de qué me está hablando.

¿Aún necesita el Chauvor, Lucienne?

Sea Io que sea que le ocurra,

sean cuales sean las dificultades, debe permanecer del lado de la vida.

Normalmente, dice que debemos pensar en Dios,

no en la vida.

Pero Dios le dio la vida.

Le permitió darle la vida a Françoise. Debe celebrar la vida,

Lucienne, siempre,

sean cuales sean...

las decepciones y los dolores.

No Io consigo.

Lucienne.

Lucienne.

Lucienne.

Debe calmarse.

Debe volver del lado de la vida,

del lado del amor, del lado de su hija.

Ahora, está sola con Dios.

Sea valiente.

No se deje llevar.

- Larcher. - Soy el Dr. Vignane.

¡Ah!

- ¿Cómo está Hortense? - Escuche, tengo malas noticias.

Su esposa está peor de Io que me imaginaba.

- ¿Ah, sí? - Clínicamente, ha reaccionado bien,

pero sufre una crisis de delirio paranoide

y ha agredido a las enfermeras. - Lo siento.

- ¿"Un mes"? - Para ajustar el tratamiento.

Pero... ¿podría ir a verla?

¡No! Esta muy agresiva con todo el mundo.

¿Pero cómo?

Confiando en nosotros.

Bueno. Pues... deme noticias, entonces.

¿En unos pocos días?

Lo llamo a Io largo de la semana.

Hasta entonces.

Hortense va a ausentarse más de Io previsto.

Puede quedarse en su habitación.

Espero que no sea muy grave.

Parece que la policía está al corriente de tus actos.

No puedes quedarte con nosotros.

Lo entiendo.

- ¿Debo entregarme? - No. ¿Es una broma?

Te esconderás. En Bélgica, nuestros camaradas te ayudarán.

- ¿Y yo? - No Io sé.

- ¿Quieres irte con él? - Sí.

- ¿Aunque tu madre no quiera? - Sí.

Es arriesgado, ¿sabes?

Tal vez Suzanne arregle las cosas,

pero no es seguro. - Quiero irme con él.

¿Quieres que se vaya contigo?

Sí.

Es una buena camarada.

Nestor vendrá a la reunión.

Me encanta Nestor.

¿A ti no?

No especialmente.

Se sabe todas las canciones estalinistas.

- Las toca con la guitarra. - ¿Y eso es bueno?

¿Qué? Las canciones estalinistas son bonitas.

A mí no me Io parecen.

Había una vez dos halcones

En Io alto de un gran roble

Que hablaban en voz baja Entre el follaje

En Io alto, sí, entre el follaje

En Io alto

Uno se llamaba Lenin

El otro se llamaba Stalin

Y alrededor de ellos en el follaje

Unos pájaros

Sí, en el follaje, unos pájaros

Y el primer halcón

Le dijo al otro halcón

"Adiós para siempre

"Muy a mi pesar

"Amigo mío, sí, muy a mi pesar

"Amigo mío

"Tenemos que separarnos

"Por desgracia, ha llegado la hora"

No te gusta que cante.

Sí, sí.

Tengo que decirte una cosa.

Sí.

He decidido tomar distancia, Gustave.

Debes ver la exposición.

La exposición de mi tía me da igual.

- Detesto la pintura y a mi tía. - Eres muy directo.

¡Así es! Soy muy directo.

Aunque a algunos no les guste.

A mí nunca me molestó.

No hablaba de ti, Daniel Larcher.

A ti nada te molesta.

O te molesta todo, ya no Io sé.

- ¿Quieren tomar algo más? - No.

Un coñac.

¡Un coñac!

¿Recuerdas bien la Ocupación?

Claro que sí. Tenía nueve años en 1940.

¿Tú no recuerdas nada?

- Nada. - Cuando nos escondimos

en el armario, cuando detuvieron a Sarah en 1943.

¿Quién es "Sarah"?

¿Cómo?

¿Olvidaste a Sarah?

Sí. No recuerdo nada.

En todo caso, la Ocupación fue un desastre total.

Sí.

Es cierto que no fue fácil.

Pero creo que hice Io que pude por los demás.

Por los judíos del colegio no Io hiciste.

- Sí. - El 1940, los judíos no importaban.

¿Cómo?

Nos daban igual.

No nos parecía bien eso de ponerles una estrella,

pero tampoco nos agobiábamos mucho.

De todas formas, en Villeneuve había pocos judíos.

Tú tenías una noviecita.

Hélène Crémieux.

¿La recuerdas?

Por supuesto que la recuerdo.

¿Qué fue de ella?

Auschwitz.

Pero todo eso no Io sabíamos.

Lo importante era expulsar a los alemanes Io antes posible.

¿En serio eras alcalde de Villeneuve y no Io sabías?

¡Pues no!

No Io sabía.

Bueno...

Cuando los alemanes nos dijeron de separar a padres e hijos,

pensamos que...

No imaginamos algo así.

Pensábamos que esos campos debían de ser duros.

Pero no sabíamos hasta qué punto.

Es decir...

Lo sabíamos

sin saberlo, más bien.

Es como decirle a un paciente que tiene cáncer de páncreas.

Si es listo, podrá imaginar que...

Pero no por eso va a pasarse el resto de su vida pensando

que va a morirse. No.

Pensará en la muerte, pero también hará proyectos.

Pensará...

en el año próximo.

Pensara en la Navidad, también.

En las vacaciones.

¿Entiendes? Pues esto era igual.

¿Estás diciendo que en 1942, te cruzaste con cancerosos,

no los curaste y los dejaste morir?

- Le das demasiadas vueltas. - ¿Por qué?

Escúchame, Daniel no es mi modelo.

Es un burgués que debe de votar a Giscard. Es un debilucho.

Pero calentarle la cabeza

por Io que ocurrió con los judíos...

- ¿Qué hicieron para oponerse? - ¡No conocíamos ese horror!

Y de haberlo sabido, no habríamos hecho nada.

Teníamos otros horrores a los que enfrentarnos, créeme.

No acepto esa lógica. Es demasiado fácil.

Lo fácil es que en 1975,

con tu sueldo de cirujano,

vengas a sermonearnos.

- Trabajo en un hospital público. - ¡Ya está bien, niños!

- Ya no somos niños. - Fusilaron a mi padre.

Daniel hizo Io que pudo.

Y yo quiero cambiar el mundo.

Cambiar el mundo.

¡Ah! Buenos días.

Por favor.

Siéntense.

No quería recibirlas, pero Raymond insistió.

Gracias.

- No. Es Io normal. - No vinimos

para ser cordiales. ¿Para qué querían vernos?

El comité de huelga ha redactado unas exigencias.

¡Ah!

Ya nos las transmitieron.

¿Y qué opinan?

Son tonterías irrealizables. Si eso es todo

Io que tienen que decirnos, hasta luego, los CRS los barrerán.

Quiere decir que no podemos aceptar

todo Io que piden. - De todas formas,

deben irse de la fábrica. - No. Nos marcharemos

cuando empiecen a respondernos.

Bueno. ¿Nos vamos?

No. Yo me quedo.

Eh... Vamos a aumentar los salarios, aunque será progresivo.

Pero aceptamos las primas.

¿Perdón?

Y en Io relativo

a las contrataciones, he cambiado de opinión.

- No te apoyaremos. - ¿Quién? ¿Papá? Cosas de familia...

Ahora no puedo comprometerme,

pero crearemos cinco puestos. - ¿Cómo vas a pagarlos?

Voy a ser alcalde.

Espero que voten por mí. Gracias.

Gracias.

Le pido perdón, padre, porque he pecado.

La escucho, hija mía.

¿El padre Emmanuel no está?

¿Está enfermo?

La escucha un servidor de Dios. No importa quién sea.

Pero dígame solo si está bien.

¿Es usted Lucienne Bériot?

Sí.

El padre Emmanuel ha solicitado su traslado y se ha marchado hoy.

¿Y dónde se ha ido?

Me pidió expresamente que no se Io dijera.

Entiendo.

¿Quiere confesarse, sí o no?

¿Puede transmitirle un mensaje?

Dígame.

No le garantizo nada.

Dígale...

Dígale...

"Gracias".

¿A qué juegas, Raymond?

¿Qué? ¿Dónde está el problema?

Soy un patrón comprensivo, humano.

Resolví el conflicto antes de la segunda vuelta. Es genial, ¿no?

¿Crees que no vi cómo la mirabas?

¿A quién?

¿A Suzanne Richard?

A la Grosjean.

Sabía que era una calenturienta, pero no que era tu amante.

No me digas que te la has hecho.

No tengo que responderte.

- ¿No tienes que responderme? - No. Pero te responderé.

Hago Io que quiero. Aunque nos hayamos acostado,

tú no dictas mi conducta. La guerra ya acabó.

Sé qué es la Resistencia.

Serías gracioso, si no fuera tan grave.

Esas dos van a decir: "Schwartz nos da Io que le pidamos.

"¡Por una mamada nos sube el sueldo!". ¡Qué farsa!

Vete de aquí.

¿Entonces, te acostaste con ella?

Te he dicho que te vayas de aquí.

Sin mí, no puedes firmar nada.

La serrería es mía, ¿no?

Es pequeña y pobre, pero es mía.

Los contratos con los americanos no me importan. Te los dejo a ti.

¡Imbécil, vas a quebrar!

- Un alcalde no quiebra. - ¡Pero tú nunca serás alcalde!

Claro que voy a ser alcalde. Y vas a venir conmigo al mitin.

Pese a tu dinero, tus redes

y las de papá, no puedes manipular a los electores. ¿Entiendes?

¡Buena suerte!

Charlotte.

Charlotte.

¿Tu madre entregó mi carta?

- Sí. - ¿Estás segura?

Sí. No te habría mentido.

No es normal que mi marido no haya venido. No es normal.

¿Por qué no ha venido?

Espera.

Sabes abrir las correas, ¿verdad?

Charlotte.

¿Por qué?

Tengo que salir de aquí.

¿Pero qué vas a hacer?

Está cerrado, el muro es muy alto.

No Io sé, me las arreglaré.

Pero sabrán que he sido yo.

Me castigarán.

- Anda, duérmete. - Charlotte.

Charlotte, no me falles, solo te tengo a ti.

- Charlotte. - ¿Qué?

Pues huye conmigo.

- No. - ¿Por qué no?

Me da mucho miedo.

El exterior es horrible.

Charlotte, te Io ruego, desátame.

Si salgo de aquí, te enviaré comida.

Todos los meses.

¿Me oyes?

Desátame.

Tengo que salir de aquí.

¿Caramelos?

Sí.

Caramelos. Vamos, desátame.

¿Lo juras por Dios?

- No soy creyente. - ¿Entonces por quién?

No Io sé, por todo Io que quieras.

¿Qué es Io que más quieres? ¿Tu marido?

No.

Jura por Io que más quieras que morirá sufriendo

si no me envías caramelos. - Lo juro.

- El Cielo te ha oído. - Lo he jurado. Ahora, desátame.

No olvides los caramelos, que sean blandos.

Muy blandos. Mis dientes son malos.

De acuerdo, blandos. Vamos, desátame.

¡Larcher, estás jodido! ¡Los judíos están en la calle!

Déjennos pasar.

¡Colaboracionista!

¿Conocen la libertad de expresión?

¡Ninguna libertad de expresión para los antisemitas!

¡Israel vencerá! ¡Israel vencerá!

- Gracias por recibirme. - Basta, Hortense.

¡Esa zorra se burla de nosotros!

¡Nazi!

¿Sabe de qué está hablando, joven?

¡Di Io que quieras, viejo! ¡No van a pasar!

¡Basura!

¡Salud!

¿Por qué no estás contento?

Nos han engañado.

Algún día Io entenderás.

Hemos ganado. No podía creerlo.

Señora de Cantillon.

Hubert.

¿Se encuentra bien?

Sí, muy bien.

La huelga ha terminado.

¿Ah, sí?

Temen a los CRS.

Tenía razón, señora.

Desgraciadamente, no es así.

Me...

equivoqué.

Sí.

Eso es, me equivoqué.

No temen a los CRS.

¿Entonces por qué han parado?

Debería preguntárselo a su mujer.

¿A mi mujer?

Debería vigilarla más, Hubert.

Para que los cuernos

no le impidan pasar por la puerta.

¿Podría darme un poco de agua? Tengo sed.

- No estoy aquí para darle agua. - ¿Ah, no?

Estoy aquí para soltarlo.

- ¿Cómo? - El procedimiento judicial

por el asesinato de Caberni ha sido desestimado.

- ¿A pesar del informe de su colega? - ¿De Hubert Grosjean?

Ha sido trasladado a Guayana hoy.

Tras la intervención de un pez gordo.

Armand de Cantillon.

¿Le suena de algo?

Firme aquí.

- Sí. - Es usted libre.

Gracias.

Adiós.

Lo siento.

Le anuncio que la exposición ha sido anulada.

Además de los daños, el alcalde ha prohibido la exposición,

para evitar más altercados.

¿Tiene derecho?

Podría impugnar su decisión, pero no tengo fuerzas para hacerlo.

De todas formas, la restauración de los cuadros le llevará un tiempo.

Lo siento.

Sin embargo, mis cuadros no son tan buenos para que les hagan esto.

Ellos sí que Io creen.

Son extraños, estos judíos.

Son agresivos. No eran así cuando era joven.

Están nerviosos desde la guerra de Yom Kipur.

¿La qué?

No importa.

- ¿Rompieron el retrato de Heinrich? - No.

- ¿Dónde está? - Guardado.

- Lo tomé para el catálogo. - Ya claro, Io escondió.

Iba a sacarlo en la inauguración. El catálogo Io ven todos.

Preferí evitar que la DRAC Io viera.

- ¿No está en el catálogo? - No, no está.

¡Qué escándalo! ¿Piensa en el sentido de sus actos?

Si no Io hubiera hecho,

su cuadro preferido estaría hecho trizas.

Ese no es el problema, señora.

¡Esconde su cobardía tratando de hacerme creer que hizo bien!

No tiene sentido. Ya nada tiene sentido.

Será esta época, ¿no? Ya nada tiene sentido.

¿Dónde debo enviarle sus cuadros?

Los autorretratos, es decir, Io que queda de ellos,

no tiene más que quemarlos.

Pero el otro cuadro, envíelo a mi hotel,

a la habitación número 31.

No debería estar aquí, señora Larcher.

Ha llamado Suzanne. Negociaron el final de la huelga.

¿Ah, sí?

Mierda.

- Es una buena noticia, ¿no? - En realidad no Io es.

Para el domingo nos convenía que pegaran a los obreros de Schwartz.

Da igual. Llama al prefecto De Kervern.

¿Lo consigues?

¿Qué quiere?

El mitin de Schwartz Io retransmite Radio Luxemburgo.

Páseme al prefecto De Kervern.

Raymond Schwartz, trabajó para los alemanes.

Es cierto.

En 1940 trabajé para ellos como casi todo el mundo.

Y quienes me Io reprochan, los comunistas

y su líder Edmond Lherbier, ¿qué hacían en el verano de 1940?

- Es bueno, este cabrón. - Colaboraban con los nazis.

Los comunistas dan lecciones y colaboraron hasta junio del 41.

Dieron media vuelta a la derecha. Bueno, a la izquierda.

Cuando Stalin, su jefe,

su único jefe, les dijo de hacerlo, y no antes.

Hoy, quiero reunir a todos los habitantes de Villeneuve,

obreros, patrones, capataces, campesinos,

que quieren reconstruir Francia.

Una Francia más justa, más humana, moderna,

en la que cada uno encuentre su lugar.

No rechazo a nadie, excepto a vagos,

soñadores y vengativos.

Mañana,

voten por el trabajo y la libertad.

¡Viva la República y viva Francia!

Nos está destrozando. Hasta yo

votaría por él.

Qué pena que haya acabado la huelga.

¿Señor prefecto?

¿Alguna novedad, Lherbier?

Lherbier, ¿está ahí?

Sí.

¿Y bien?

Por Io que sé, la huelga y la ocupación continúan.

Entonces, ¿Suzanne Richard ha fracasado?

Eso creo, pero no tengo noticias directas.

Se Io ruego, no envíe a los CRS, espere un poco más.

No, ya esperamos bastante. Buenos días.

No puedes hacer eso, Edmond.

Acabo de hacerlo.

No debes manipular a los camaradas en huelga.

La verdad no siempre es revolucionaria.

Y el partido me pidió que ganara la alcaldía de Villeneuve.

No que fuera sensible.

Llama al periódico, que vayan a la serrería.

Quiero fotos de la violencia policial en la prensa de mañana.

Buenas noches.

Hasta mañana.

¿Entonces?

¿Aún no te has ido?

Tenía cosas que guardar.

¿Sin rencor?

Mierda, Anselme.

Degollamos nazis juntos en un puente.

Amamos a Marie cada uno a su manera, ¿y no quieres darme la mano?

No se vive de recuerdos. Sino del porvenir.

No está mal. Aumento del 20 % y contrataciones.

Una miseria.

- Engañaste a las chicas. - ¿Ah, sí?

- ¿Escuchaste mi discurso? - Ya Io conozco.

Más para los ricos. Menos para los pobres.

- Y los descontentos, a callar. - Es más complicado.

¿Puedes confiar en mí por una vez?

¡Anselme!

¡Los CRS!

¿Los has enviado? ¿Y hablas de confianza?

- Yo no fui. Voy a hablar con ellos. - ¡Desgraciado!

Negociaste para que nos dispersáramos.

¡Yo no he hecho nada!

¡Eres basura!

¡Compañía, alto!

- ¡Retrocedan! - Sección 1, ¡despliéguense!

Esta ocupación es ilegal. Evacuen la zona inmediatamente.

¡Váyanse a cagar!

- Fuera. La huelga ha terminado. - Evacuen la zona.

Soy el patrón, no tienen nada que hacer aquí.

¡Fuera de nuestra serrería!

¡Cuidado, tiene un arma! Prepárense.

- ¡Suelta eso! - ¡Suelte el arma y levante las manos!

- No hagas tonterías. - Déjala, Anselme.

Suelte el arma o disparamos.

Anselme, por favor.

Carguen sus armas con munición real.

Baja el arma. Suéltala, Anselme.

Dices que vivir es Io importante.

Vivir de pie, Raymond.

No de rodillas.

- ¡No! - ¡Viva la Resistencia!

¡No les he dicho que disparen!

¡Maldición!

¡Ah! Está aquí.

Estoy mejor. Me duele menos.

Gracias a la "vitamina V", ¿eh?

Hablé con Lanzac por teléfono mientras dormía.

Quería contarnos el mitin de Raymond.

¿Sí? Por mí como si vuela. Me alegro de estar enfermo.

Tengo una excusa para no escucharlo.

Nunca le gustó Raymond Schwartz.

Desde hace un tiempo, no me gusta nadie. No sé por qué.

Aparte de Françoise y usted.

Qué curioso, he tenido un sueño antes.

Andaba sobre unas brasas.

Era el Juicio de Dios de la Edad Media.

Creo que iba en pijama.

Andaba y pensaba

que no me dolía. Era extraño, andar sobre las brasas sin dolor.

Eso es porque es inocente.

La inocencia, Lucienne, está bien para los niños.

Usted aparecía en mi sueño.

Me miraba caminar.

¿Qué hacía?

Nada, simplemente estaba ahí.

No temía que yo me quemara.

Tampoco quería que Io hiciera. Simplemente, estaba ahí.

Descanse, Jules.

Estoy segura de que se pondrá bien.

Gracias por darme la comida.

Me duele tanto el hombro.

Le di tan poco durante 60 años de matrimonio,

que puedo darle de comer una vez a la semana.

¿Piensa que no me dio mucho?

Casi nada.

Al contrario, Lucienne.

Me intriga.

Usted no puede saber qué es desear a una mujer.

Desear ser amado por una mujer que no Io ama.

Que sin duda no Io amará jamás.

A algunos los deprime y no insisten.

Pero a mí me mantuvo durante 60 años...

vivo.

Cada mañana, al despertar, pensaba: "Esta noche...

"mañana,

"la semana próxima,

"¿me amará algún día?

"¿Encontraré la puerta de entrada, al fin?".

Todos tenemos una puerta de entrada.

Eso parece.

Tengo más de 90 años

y mi deseo por usted sigue intacto.

Mi amor por usted está como nuevo.

- Mi esperanza está... - Frustrada.

Uno siempre renace de sus cenizas.

Estos yogures no están buenos. Saben a lejía.

No habrá puesto algo dentro, ¿verdad?

Es incorregible.

Sí.

Es mi cumpleaños, en tres días.

Sí.

¿Sabe Io que me gustaría?

- Me Io dijo hace 20 minutos. - ¿Ah, sí?

¿Y qué le dije?

Quería...

Quería que le hablara de amor.

Ah, ya veo. Menuda idiotez.

En realidad, no es Io que deseo.

Demasiado tarde, el mal ya está hecho.

Deseo que me lleve a comer con Françoise.

Se queda en su casa, supongo.

¿Ya no viene a verlo?

Menos que usted. Y me encantaría,

verlas a las dos. Hace tanto tiempo.

Pero eso...

Va a ser difícil de organizar, Jules.

Así, de improviso.

Me tomé la libertad de pedir una ambulancia y una enfermera.

Pero...

¿Y si me hubiera negado?

Como sabe que la frustración es el motor,

sabía que aceptaría.

Con la intención de frustrarme no frustrándome.

¿Sabe que mi cumpleaños es en tres días?

Esta vez era una broma.

Es realmente incorregible.

Ahora se ha repetido usted.

Aún me queda algo bueno, ¿eh?

¿Qué?

¿Estás bien?

Claro que estoy bien. ¿Qué quieres?

No Io sé, he oído un ruido y me he preocupado.

Deja de preocuparte por mí.

Lamento que las cosas hayan salido así.

- Tú no tienes la culpa. - Sí.

Yo tuve esta idea. Y te traje hasta aquí.

Creía que te sentaría bien ser reconocida, por una vez.

Me da Io mismo que me reconozcan.

De todas formas, no hay nada que admirar.

Mis cuadros son pésimos.

¡Pero bueno! ¿Por qué dices eso?

Incluso Heinrich Io decía.

Que yo sepa, no era crítico de arte.

Era experto en mí.

Estaba segura de que vendría a la inauguración.

¿Heinrich?

Sé que no está muy lejos.

Siento su presencia.

Bueno.

Deberías acostarte. Mañana, saldremos pronto.

Pero si ha venido, no sabrá cómo encontrarnos.

Es embarazoso. ¿Cómo podríamos avisarle?

- No creo que haya venido. - ¿Y tú qué sabes?

Vamos, acuéstate.

Sabes algo. Dímelo.

- No. Acuéstate, por favor. - Sí. Sabes algo

sobre Heinrich que yo no sé. - No. Tal vez está aquí.

En ese caso, irá a la galería y preguntará por ti.

Vamos, acuéstate.

Sí, sabes algo. Puedo sentirlo en tu voz.

Te digo que no.

¡Me estás mintiendo!

Me mientes como los demás,

es decir, mal.

Estás imaginando cosas.

¿Está muerto?

No Io sé.

Apaga la luz.

¿Me prometes que te dormirás?

Sí.

Que duermas bien.

Les diré que te suban el desayuno a las siete.

- Muy bien. - ¿Qué te apetece?

¿Un pan de chocolate? ¿Un cruasán?

Un cruasán de chocolate.

Buenas noches.

Adaptación: Enrique Tormo Palop para ECLAIR

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