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Palestina bajo mandato británico Abril de 1948
La ONU ha aprobado la creación de dos Estados,
uno judío y uno palestino.
Desde entonces, el país está al borde de la guerra civil.
Llegamos tarde.
Es peligroso ir más rápido.
¿Qué ha dicho?
¡Inquietudes de madre judía!
¡Lo siento, cariño, Io he entendido!
¡Rachel! ¿Qué dicen?
Se ha burlado de ella en hebreo,
¡pero ella Io entiende!
Si los asquenazis hablan hebreo,
¡se acabó!
¡Teme que sepamos hablar hebreo!
¡No creo! Esa lengua es imposible,
¡parece árabe!
¡Es la lengua del país!
¡Por desgracia! ¡Por desgracia!
¿Qué ha sido?
¡Tal vez los árabes!
¡Prepara la metralleta!
Los del camión
no salen.
¡Yohav está herido!
Hemos de salir del coche.
¡Rápido!
¡Salgan por ese lado!
¡Creo que está muerto!
¡Ven!
¡Salgan rápido!
¿Qué haces? ¡Ve a por Rachel!
¡Rachel, ven!
¿Hay más cargadores?
¡Uno!
No sé si aguantaremos hasta los refuerzos.
- ¿Qué refuerzos? - Los médicos ingleses.
Están a 10 minutos.
Llegarán.
¡Judíos!
¡Nos echan de nuestras casas!
¡Matan a nuestras mujeres e hijos!
¡Deir Yassin! ¡Deir Yassin! ¡Deir Yassin!
¡Van a morir todos!
UN PUEBLO FRANCÉS
28-10-0-1
No se preocupe...
No Io entendería.
100 voltios.
¿La corriente es estable?
Apresúrense.
¿Estás bien?
¿Por qué estoy atada?
Lo hacen después de los electroshocks.
Sobre todo la primera vez.
Por Dios, qué hambre tengo.
¿Qué es "28-10-0-1"?
No paras de repetirlo.
¡Ah, sí!
Sí, 28-10-0-1...
- No sé Io que es. - 28 de octubre de 1901...
No es cuando naciste.
O te conservas muy bien.
- ¿Por qué estoy atada? - Tal vez no es una fecha.
- Estoy atada... - Dos, ocho, uno, cero, cero, uno...
- ¡Un teléfono! - No.
28-10-0-1... No.
Es la florista.
Lleva dos días durmiendo.
Van a Ilevársela al purgatorio.
¿Cómo se encuentra, señora Larcher?
- Desátenme. - Es por su bien.
No, no Io soporto.
- Si el doctor le dice... - ¡Desátenme!
- Desátenme. - Habrá que hacerle otra sesión.
No, seré buena. Seré buena, no gritaré.
No gritaré, pero desátenme.
Seré buena, no gritaré. Se Io suplico, desátenme.
Todo esto es por su bien.
Sí, es por mi bien.
- Sí, Io sé, es por mi bien. - Suelten la parte de arriba.
- Tengo hambre. - Hacemos Io que podemos.
¿Hoy cuándo comen?
- Hay una colación a las 12. - Paciencia.
- Estoy mareada, tengo náuseas. - Es normal.
- Llamen a mi marido. - De momento, eso no es posible.
- ¿Pero por qué? - No antes de la tercera sesión.
No quiero más.
¡No!
Señora Larcher, seguimos un protocolo
que ha demostrado ser eficaz.
Es importante. Es por su bien.
Garnier, contrólela.
¡Él no estaría de acuerdo!
Cálmese.
¡Permanezca acostada!
¿Qué te ha hecho?
Está loca. ¿Qué ocurre?
¡Desátenme!
¡Pónganle una dosis de fenobarbital ahora mismo!
- ¡Desátenme! - Tranquilícese.
- ¿No tendrías que estar escondido? - Me capturaron justo antes.
En un control rutinario. Como durante la Ocupación.
¿Qué les dijiste?
Nada. Quería hablar contigo antes.
¿Nos dejas a solas, por favor?
- No he terminado el informe. - Es una orden.
Vete a tomar algo y vuelves.
A la orden.
¿Qué puedes ofrecerme?
Ahora mismo, no Io sé.
Pues piénsalo rápido o Io confieso todo.
Jérôme,
te acusan de asesinato. ¿Qué quieres que haga?
- Sácame de aquí. - Yo no soy De Gaulle.
Trasládame y avisa a mis amigos. Eso sí puedes hacerlo.
¿Sí o no?
¿Qué está pasando, Loriot?
- No. - Quiero hacer una declaración.
Gustave Larcher mató al americano y el comisario Loriot
modificó la escena del crimen y ocultó las pruebas.
Colaboraré con la justicia y la policía
con condiciones.
Señor jefe de policía,
su placa y su arma.
No puede hacer nada,
señor prefecto.
No,
no puedo hacer nada.
Este canalla va a confesar.
Debes asumir tu elección.
Lanza una orden de búsqueda contra Gustave Larcher
y llama al juez para la orden de detención.
Y suerte.
Camaradas, tengo una gran noticia.
¡Max Anxolabehere,
mi mejor amigo junto a Marcel Larcher,
ha sido liberado
y estará con nosotros esta tarde!
¿Lo conoces?
Sí, era el mejor amigo de mi padre.
Max se afilió al partido en el Congreso de Tours.
Combatió en España.
¡Cuento con ustedes para organizar una recepción
digna de él!
Viva el Partido Comunista francés.
Viva Stalin y el Ejército Rojo.
¡Viva Max Anxolabehere, héroe del movimiento comunista!
- ¡Viva el Partido Comunista! - ¡Viva!
¿Qué ocurre?
Pienso en Rolland.
Cuando se fue, lloraba.
Sabes, a mí también me caía bien Rolland.
Pero forma parte del pasado.
No hay que quedarse en el pasado.
Pensemos en el futuro, ¿no?
En el país socialista que vamos a construir juntos.
Ven, vamos.
- ¿Me necesita? - No me encuentro bien.
Me cuesta respirar.
No logro dormir.
¿Quiere que llame al Dr. Larcher?
No serviría de nada.
¿Quiere agua?
- ¿Sopa? - No.
Tráigame la botella.
Jules,
el médico dijo: "Nada de alcohol". - Quiero dormir.
Es Io que necesito. No puedo más, estoy agotado.
- Debería hacerle caso. - Se Io ruego,
Lucienne, ayúdeme.
Como quiera.
Quite el tapón, yo no puedo hacerlo.
Me sienta bien.
El vino es la mejor medicina.
- Voy a dejarlo solo. - No. Bébase una copa conmigo.
El vino sienta mejor cuando se comparte.
Aquella vez que le gustó el vino, fue un auténtico placer.
Este es aún mejor, es de su padre.
Brinde conmigo.
Brindemos.
Si...
Si usted quiere.
Soy muy torpe, Io siento.
Qué desperdicio.
¿Qué tal le fue con Hubert?
Estaba borracho, se derrumbó.
Esta mañana estaba simpático. No me dijo nada de ayer.
Hoy pasa el día con sus compañeros de stalag.
¿Cómo ha justificado que venía a ver al jefe?
No he dicho nada, no me gusta mentirles.
¿Seguro que no vendrá nadie?
Están reunidos.
La huelga se alarga.
Mucho mejor.
No Io entiendo.
La huelga fue Io que nos unió, ¿no?
¿No le da miedo arruinarse?
No me arruinaré porque voy a ser alcalde.
Venga.
¿Aquí?
Venga.
Y en todas partes.
Seguro que está como yo. Solo piensa en una cosa.
- Está loco. - No, soy un hombre libre.
En 1945 te dije que no Io lograrías tú solo.
- Pero si no estoy solo. - No se puede decir
que te ayude mucho.
¿Qué quieres, Jeannine?
- ¿Te divierte verme aquí? - No, precisamente.
- Puedo sacarte de ahí. - ¿Ah, sí?
- ¿Y cómo Io harás? - Papá.
¿Aún no ha muerto?
No, está en plena forma. Su amante es más joven que yo.
¿Y qué hará tu papá para sacarme de aquí?
Podría trasladar a Hubert Grosjean a Guyana o a Martinica.
Para él, solo es una llamada.
- ¿Y qué me costaría esa llamada? - Nada.
Bueno...
Te echo de menos, Raymond.
No quiero vivir sin ti.
¿Y qué pasa con tu redactor jefe? Siempre estás con él.
Es de cara a la galería.
- Solo es sexo e imagen. - ¿Ah, sí?
El sexo también es importante.
Y la imagen también Io es.
Ya no soy una jovencita, Raymond. Aunque no se vea, quiero...
Lo que necesito es amor.
Hace tiempo que no te amo, Jeannine.
No es verdad.
Tal vez ya no quieres reavivar ese amor, pero...
Está en alguna parte de ti.
Solo debes abrirle la puerta.
Eres parte de mí.
Necesito tus manos, necesito tu olor.
Necesito oírte roncar.
Necesito escuchar tus fanfarronadas infantiles,
comerme las uñas pensando que vas a engañarme.
Te necesito dentro de mí.
Entonces, ¿con una llamada salgo de aquí y me voy contigo?
¿Y qué me impide aceptar y plantarte una vez esté fuera?
Yo puedo hacer eso. Tú no puedes.
Eres la parte buena de mí.
Pero quien diría "sí", no sería la parte buena de ti.
No puedo.
Amo a otra mujer, que me ama todos los días,
que durante cinco años, solo me ha pedido que la ame.
Eso es todo. Además...
Tal vez aún te amo un poco,
pero me he liberado de ti y de tu padre, y eso,
sinceramente, no tiene precio.
Adiós, Jeannine.
Espero que te caigan 15 años.
Apesta a policía.
Esto es un mensaje oficial.
Tienen 24 horas para marcharse.
Si no Io hacen, los CRS los desalojarán por la fuerza.
Loriot nos dio su palabra.
Ha sido apartado de sus funciones.
Me he hecho cargo de su trabajo y no soy como él.
- ¿Raymond sabe Io de los CRS? - La dirección de la serrería
nos pidió ayer que intervinieran.
No ha habido contraorden.
Esta huelga y esta ocupación son ilegales,
y estoy aquí para que respeten la ley. ¿Está claro?
¿Crees que nos asustan, tus amenazas?
No los amenazo, Anselme,
solo les aviso.
Y yo te aviso de que recibiremos a tus CRS como es debido.
Tenemos armas, resistiremos.
24 horas.
28-10-0-1.
28-10-0-1.
28-10-0-1.
Es el día que nací.
Has venido.
Siempre acabo viniendo.
Soy como la caballería en los westerns americanos.
¿Me llevas contigo?
En cuanto sea posible.
¿Cuándo?
Sigues igual de hermosa, Hortense.
Y tú, igual de mentiroso.
Siempre le dije a la gente Io que quería oír.
Debería haber sido político.
Qué horror.
Su agresión de antes ha superado los límites.
Eso que me inyecta, me destruye.
Aquí, responsabilizamos a los alienados.
Debe entender Io que voy a decirle.
No entiendo nada de Io que me dice.
Escuche, Sra. Larcher, concéntrese.
No Io consigo.
Es un peligro para usted y para los demás.
Voy a solicitar su internamiento forzoso.
- ¿Mi qué? - Durante un mes.
Quiero ver a mi marido.
¿Han avisado a mi marido?
¿"Un mes"? No, no.
- No, no tienen derecho. - Al contrario.
Debe aprender Io que es el contrato social,
la convivencia. - Desátenme.
¡Desátenme!
¡Quiero ver a mi marido!
Le avisaremos en los plazos establecidos.
Debe trabajar y aprender a obedecer, señora.
Desátenme...
Hortense...
Ese cuadro es una provocación.
Es mi obra.
¿Por qué no me Io mostraste antes de venir?
- ¿Qué me habrías dicho? - Que no Io hicieras.
Aun así, Io habría hecho.
Explícaselo tú.
- Hortense. - Sí, Tequiero.
Nadie te reprocha tu vida ni tus amores,
pero ese cuadro ofenderá.
Ese cuadro es mi vida.
Si mi vida es ofensiva, no haberme sacado de mi agujero.
Tu vida no se resume en un cuadro.
Solo hay que enterrarme con mis cuadros.
Su vida será más sencilla y la mía también.
Mientras tanto, voy a ducharme.
Cada vez que hago algo por ella, acabo arrepintiéndome.
¿Entonces por qué insistes?
Tomémonos un café.
Aún quiero mostrarte cosas de Villeneuve.
¿Entonces?
¿Qué ha pasado?
Pillaron a Jérôme y Io contó todo.
Así que ya no vives con un policía.
¿De qué pueden acusarte?
De complicidad, encubrimiento...
De momento, prefiero no especular.
El problema es Gustave.
Lo buscan por asesinato.
¿Y a Léonore?
A ella no.
Es Io único que logré.
Debes ir a la sede del PCF y llevarte a Gustave.
Habla con Edmond.
- ¿Lo traigo aquí? - Eso no.
Estoy bajo arresto domiciliario y para librarme
no tengo que ver a Gustave. Nunca más.
Debe irse lejos,
lejos de mí, lejos de ti.
Lejos de Léonore.
Eso no será fácil.
¿Me Io reprochas?
Te amo.
Puedo vivir sin la policía, pero no sin ti.
Ve a buscar a Gustave.
Este sitio, en 1940, 1941,
era la sede del RNP,
los colaboracionistas de Marcel Déat.
¿Eras uno de ellos?
¡Pero bueno! Yo no era colaboracionista...
Aquí tienen.
Gracias.
¿Qué sientes al volver aquí?
No me acuerdo de nada.
La mente es muy curiosa. Nada.
Ni una sola imagen.
Y tú, ¿qué sientes al volver?
No Io sé.
Es otro mundo.
Sin embargo, 30 años,
no es tanto tiempo.
Pero todo ha cambiado, incluso este café.
Era un local agradable,
con una barra de zinc,
un gran espejo detrás de la barra,
bonitas lámparas.
No tenía todo este plástico.
Y ponían buena música.
No este ruido.
¿Gustave...?
¿Gustave?
¡Gustave! ¡Eh, Gustave!
¿Pero qué haces aquí?
Hemos venido unos días para ver la exposición de tu tía.
Ven, está Tequiero.
No, ahora no puedo.
¡Gustave! ¿Cuánto tiempo hace que no nos vemos?
¿15 años, tal vez?
- No me acuerdo. - Pues ven.
- ¿Tienes alguna cita? - No.
¿Entonces? Ven.
Es Gustave Larcher, tu primo, el hijo de Marcel.
- Encantado. - Tequiero. ¿Te acuerdas?
Sí, claro.
¿Qué tomarás?
- No Io sé. Un coñac. - ¡Un coñac!
Bueno, no. ¡Dos coñacs!
Me alegro tanto de verte.
Yo también.
Y Léonore, ¿cómo está?
Bienvenido, Max.
Pasaste un año en un campo de concentración nazi en Alemania
y te liberaron
las valientes tropas soviéticas.
- En marzo, ¿verdad? - En abril.
¡No te oímos, Max!
- ¡Grita! - ¡Max,
estás en tu casa! - ¡Te escuchamos, Max!
El campo de Oranienburg fue liberado en abril.
El 30 de abril.
Y luego pasaste siete meses
en la Unión Soviética.
Max, la reconstrucción debe de ser formidable, allí.
Cuéntanos.
- ¡Vamos, Max! - ¡Sí, cuéntanos!
- ¡Vamos! - ¡Adelante!
Disculpen, pero...
estoy cansado por el viaje.
- Tal vez mañana. - Sí,
mañana haremos talleres, pero danos las líneas generales.
- Estuviste en Minsk, ¿verdad? - Sí, en Minsk, eso es.
Y entonces,
¿cómo son los camaradas allí,
en Minsk?
¿De qué hablan?
- ¿Qué esperan? - ¡Dínoslo!
Gracias por recibirme
tan calurosamente, en serio, pero estoy realmente agotado.
Se Io contaré todo mañana, o más tarde.
¡Viva la Internacional Comunista!
Visiblemente, Max debe descansar.
¡Que empiece
la fiesta!
- Me apetece bailar. - Ahora vuelvo.
- Voy a ver a Max. - ¿Tienes sed?
Sí, quiero una limonada, por favor.
Sabes que la Internacional se disolvió en 1943.
Sí, pero Io había olvidado.
¿Qué te ocurre, Max?
Vengo del infierno.
La policía política soviética es el infierno.
¿Qué me estás contando?
En el campo donde me llevaron, cerca de Minsk,
había gente detenida desde 1938.
¿Trotskistas?
No, militantes normales, como tú y como yo.
Me contaron cómo cientos,
miles de hombres y mujeres fueron ejecutados ante ellos.
Por los nazis.
No, Edmond. Por el partido,
el NKVD.
Te hablo de antes de la guerra, de 1938.
No puedes imaginártelo.
No Io entiendo.
Cada día,
se llevaban a gente. Cada día, durante más de un año,
los metían en fosas cavadas de antemano
y les disparaban una bala en la nuca.
No, eso...
Eso no puede ser.
¿No serían agentes provocadores?
Ojalá, Edmond.
Pero es la verdad.
Seguro que hay una explicación. Siempre hay excesos
en las revoluciones. Lo sabes.
Edmond,
la URSS no es como creíamos.
Allí, reina el terror.
No se puede decir ni hacer nada.
La policía Io vigila todo.
Es el infierno.
La URSS es el infierno.
No puedes contarles eso a los camaradas.
¿Has hablado con Max?
No, solo...
Es decir, un poco.
Pareces abatido.
No, es que tengo sed.
Tienes un vaso.
Y una chica con ganas de bailar.
Entonces, Max no te ha contado nada.
No, no.
No, está agotado.
¿Gustave, estás en las nubes?
Entonces, Gustave, ¿cómo está Léonore?
Es su mujer. Se conocieron durante la guerra.
¿Está bien?
¿Léonore? Sí, está bien.
Sí, está bien.
Tiene mucho trabajo.
Bueno, pues,
¡por nosotros!
28...
28...
10-0-1.
Te presento a mi madre.
Señora.
La conozco, señora Larcher.
Presencié el juicio.
Vas a perder el autobús a Villeneuve.
- ¿Vive en Villeneuve? - Sí.
¿Podría hacerme un gran favor?
- ¿Yo? - Sí, sí.
Entregarle una carta a mi marido.
En la calle de Besançon n° 17.
- Se Io suplico. - ¿Los médicos están al corriente?
No, no, en absoluto. No se Io diga.
- Es embarazoso. - Mamá, ¡haz una buena acción
por una vez en tu vida!
¡Lo que hay que oír!
¿Dónde está esa carta?
Se la dictaré. Sí, voy a dictársela.
No podré ir, pero enviaré a alguien.
He robado papel y sobres.
Daniel...
Le traigo un vaso de agua.
- Buenos días, señora Bériot. - Buenos días.
Hacía tiempo que no venía a verme.
Una semana, como siempre.
Se me hace largo.
- ¿Cómo está? - Estupendamente.
Sabe, sigue siendo hermosa, Lucienne.
Siempre Io pensé.
Nunca me encontré hermosa. Así que a estas alturas...
Si Miss Francia fuera para mayores de 80
ganaría el concurso con total seguridad, créame.
Siempre supo hacer cumplidos, Jules.
Mi cumpleaños es dentro de tres días.
Sí, ya Io sé.
¿Sabe qué me gustaría?
No.
- ¿Vino? - No, no.
Ya no puedo tomar, si realmente quiero
seguir viviendo y pasar algunos buenos momentos más.
Hábleme de amor, Lucienne.
Aquí,
puedo hablar de política, deporte, literatura,
pero nadie me habla de amor. Lo echo de menos, ¿sabe?
Pero...
Jamás hablé de amor con usted, Jules.
No hablo de amor por mí.
De amor, sin más.
De amor, sin más...
Recuerdo el día que Kurt
llegó al colegio.
Yo no Io recuerdo.
Ese día no estaba.
Estaba despegando los dibujos
de los niños que murieron el 13 de junio.
Se oyó el ruido de un motor,
y eran ellos.
Era él.
Era guapo, Kurt, eso no se puede negar.
Sí, pero ese día,
sobre todo, estaba sucio.
Tenía...
una mancha de...
de grasa en la frente,
y otra en la mejilla.
Su uniforme estaba lleno de polvo.
Olía a sudor.
Durante semanas,
pensé en ese sudor,
en esas manchas de grasa.
Tenía ganas de tocarlas,
de poner mis manos encima.
Pero las semanas siguientes ya no las tenía.
¿Qué es Io que no tenía?
Las manchas de grasa, ya no las tenía, se había lavado.
Sí.
Pero yo pensaba en ellas.
Ah, sí...
¿Buscan a Gustave por matar a un americano?
- Es un montaje policial. - No, es la verdad.
¿Y Loriot Io sabe?
Han apartado del trabajo a Loriot por esa razón. ¡Debes creerme!
Tengo que Ilevármelo.
Pasa el día en el Iago de Brenne.
Con Max.
¿"Max"?
¿Max está vivo?
Sí.
Los soviéticos Io liberaron de un campo.
Está perturbado por Io que ha vivido.
Pero físicamente, está bien.
¿"Perturbado"?
- ¿En qué sentido? - Perturbado.
Un momento. Cuando propusiste que Gustave viniera...
- No fui yo, fuiste tú. - ¿Lo sabías?
- Un poco. - ¡Qué sinvergüenza!
Podrías habérmelo dicho. Lo habría aceptado.
Te Io digo ahora.
- Pues vámonos y te Io llevas. - Edmond.
Ha venido la policía con De Kervern.
Gracias.
Que esperen.
- Es demasiado tarde. - No.
No vienen a detenerlo. No estaría el prefecto.
¿Entonces qué quieren?
¿En serio mató a un suboficial americano?
Qué cojones tiene el crío. Me encanta.
Espéreme fuera.
Señor Lherbier, siempre es desagradable verlo.
Igualmente.
Supongo que ella Io habrá informado.
- No Io entiendo. - Gustave Larcher.
- ¿Sí? - Lo buscamos.
Tenemos información precisa
que nos hace pensar que Ud. sabe dónde está.
No haré comentarios.
Bien.
Dígame,
sería una pena saber que el candidato comunista
esconde al asesino de un americano.
Es el hijo de un héroe de la Resistencia fusilado por nazis.
La gente decidirá.
Lherbier,
si el asunto sale a la luz se dirá que los comunistas
mataron a un soldado americano. - Lo dirá usted.
Dudo que les guste a los electores.
Habla como si fuera posible que no saliera a la luz.
El americano asesinado era un criminal,
asociado con bandidos locales y, efectivamente,
Larcher es el hijo de un héroe.
¿Entonces?
Acaben con la ocupación de la serrería y no Io detendremos.
Los americanos ya tienen al culpable ideal.
Desde mi punto de vista, todo estará bien.
Tiene hasta esta noche
para informarme del fin de la ocupación.
Si no, los CRS cargarán.
Mis respetos, señor Lherbier.
Es imposible detener la huelga ahora.
Además no sería justo.
Si quieres salvar a Gustave, no tienes elección.
Carta para el Dr. Larcher.
Está en la consulta. Yo se la entregaré, gracias.
- Buen día, señora. - Igualmente, adiós.
Hortense
Daniel, debes venir enseguida.
Me atan y me torturan con electricidad.
¡Ven a salvarme! Hortense
- ¿Estás mejor? - Sí.
Sí, esto ya no durará mucho,
porque cuando mi marido reciba la carta, vendrá.
- ¿Estás segura? - Sí.
Tiene muchos defectos, pero puedo contar con él.
Tienes mucha suerte.
Va a venir.
Tal vez fue él quien nació el 28-10-0-1.
No, él es del 95, pero de todas formas,
ese número ya no importa, porque va a salvarme.
Tengo tantas ganas de que me saque de aquí.
- Va a venir. - 28-10-0-1.
Va a venir a buscarme.
Podría ser un billete de lotería.
Va a venir.
Va a venir.
No disparan desde hace 5 minutos.
- ¿Qué tal? - Estoy bien.
Tal vez no les quede munición.
Me extrañaría. Son al menos una decena,
y una emboscada como esta se prepara.
Eso nos va a pasar a nosotros. ¿Cuántas balas te quedan?
Dos.
Gritaban "Deir Yassin".
"Deir Yassin", antes. ¿Qué significa?
Hace unos días,
algunos de los nuestros atacaron un pueblo árabe
a 5 km de Jerusalén, Deir Yassin.
Mataron a decenas de personas, hombres, mujeres...
Niños.
Se habla de 200 muertos.
Creo que Io que nos ocurre es una represalia.
Judíos que matan mujeres y niños...
Es la guerra, Rita. Los matamos y nos matan.
En la guerra, mueren soldados.
En la guerra, todos mueren.
Entonces, ahora somos como todos.
Nos están rodeando. Por eso ya no nos disparan.
Hemos de irnos de aquí.
¿No esperamos los refuerzos?
Será muy tarde.
Ven.
Veamos.
Tal vez, tenemos una última opción: el camión.
Tal vez el motor aún funcione.
Cuando diga, corremos hacia el camión
y subimos por el lado del copiloto, ¿OK?
Y si el motor arranca, tal vez escapemos.
Fuiste mi buena estrella.
Y tú la mía.
¿Estás preparada?
Sí.
Uno... dos... ¡tres!
Solo tenemos 20 minutos.
¡Recoge las armas!
¡Cojan las armas!
¡Y el material sanitario, para nuestros heridos!
¿Qué hacemos con los cadáveres?
Los cadáveres, no los toquen.
Ciérrale los ojos.
281001
Adaptación: Enrique Tormo Palop para ECLAIR
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