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Asunción, Paraguay - Marzo de 1960
Te Io diré por última vez.
¿Dónde están ocultas las armas?
¿Dónde está Miguel?
¿Eres sordo o eres imbécil?
¿Sabes Io que te voy a hacer?
Arrancarte las uñas,
hijo de puta.
Y la lengua,
y eso duele mucho.
¿Entiendes?
Sin la lengua,
¿cómo quieres que hable,
imbécil?
¿Dónde está Miguel?
¿Y las armas?
¡Que te jodan, hijo de puta!
¡Muere!
Es mejor matarlos después de que hablen,
no antes.
La CIA está aquí para ayudarnos,
no para burlarse de nosotros.
¿Cómo vamos a encontrar a Miguel, ahora?
Está Paquita, su mujer.
Ella dirige el grupo.
¡No él!
¡Llévatelo!
¡No!
¡Déjalo aquí!
Espero que ella sepa dónde está Miguel...
Paquita, ¿verdad?
¿Quieres morir rápido...
o lentamente?
UN PUEBLO FRANCÉS
UN TRAGUITO DE VINO TINTO
Ven, vámonos.
Entonces...
Su hijo puede leerle la mente.
Sí.
¿Cómo Io sabe, Sra. Larcher?
Tal vez usted le lee la suya.
No.
Lo sé, Io siento, eso es todo.
Pero bueno... Usted no me cree.
La escucho.
- ¿Duerme bien por las noches? - No.
Porque los vecinos hacen ruido.
- Dormir es importante. - Sí.
Me encantaría.
Lo solucionaremos.
Me parece que fuma mucho.
Me ayuda.
¿A qué?
No Io sé.
¿Digiere bien los alimentos?
Come muy poco.
¿Y el tránsito intestinal?
Eso ya no Io sé.
Cago muy bien, doctor.
¡Por Dios, Hortense!
¿Nos vamos a casa?
¿Podemos irnos?
Sí.
Usted ha terminado, Sra. Larcher. ¿Podría
esperarnos en la sala de espera?
- ¿Van a hablar de mí sin mí? - Vamos a hablar entre hombres.
Entre médicos.
Daniel, quiero volver a casa.
Señora Larcher,
disculpe mi franqueza...
Últimamente, no es fácil tratar con usted.
Hoy en día, usted es un problema
para su marido
y para todos, en general.
Para la sociedad.
¿Quiere dejar de ser un problema?
Sí.
Entonces,
vaya a la sala de espera.
No tardaremos.
Estimado colega,
ha hecho bien en traer a su esposa.
Su estado es grave.
Encerró a nuestro hijo de cinco años en un armario.
Se inventa visitas imaginarias.
Intentos de asesinato.
Se los cree.
Eso es Io más terrible.
A priori, parece
demencia paranoica,
con manía persecutoria sistemática.
Si no hace nada,
su estado se agravará aún más.
- ¿Quería verme? - Sí.
Hay un problema con su último cuadro.
¿Ah, sí?
¿No le gusta?
Sra. Larcher, admiro su trabajo. Me he peleado
por esta exposición que nadie quería, aquí.
Pero ese cuadro...
No puedo exponerlo.
- ¿Es una broma? - Estamos en Villeneuve,
se sufrió durante la Ocupación. - ¡Yo la viví, señorita!
Y sufrí aún más después.
Sra. Larcher... En 1975,
no puede exponerse el retrato de un oficial SS
que mató, deportó y torturó a gente.
¡Exponen a la puta del nazi pero no a él!
¿Disculpe?
No.
Sin este cuadro, no haré la exposición.
Los autorretratos no tendrían sentido. Nacieron gracias a él.
- Pero es su última obra... - ¡Sí, es la más reciente!
Pero la tuve en la cabeza desde el principio.
¿Es muy complicado o consigue entenderlo?
Está del lado de ellos.
Es eso.
¿"Ellos"?
Olvídelo.
Sra. Larcher,
tal vez haya protestas o un boicot.
El ayuntamiento...
Me sacaron del asilo para exponer.
Fui yo quien tuvo la idea.
Por Io tanto, las protestas y los boicots no me importan.
Una exposición es un acto de compromiso, ¿sí o no?
Sí.
Entonces exponga mis cuadros, todos ellos,
o Io recojo todo y me voy a mi casa.
Cuide de él.
¿Esto es todo?
Necesitamos el doble.
Vayan a la imprenta inmediatamente.
Luchen, camaradas. Quedan 3 días para la segunda vuelta.
Hay 1/3 de las calles sin octavillas, 1/4 de los cruces sin Humanité.
- Los burgueses ganarán. - Nos esforzamos.
Incluso ha venido gente de refuerzo.
¿Quién ha hecho Gambetta?
He sido yo.
- Con Léonore. - Es decir, la han hecho entera,
porque hay rojo por toda la calle.
Sí, camarada.
El problema es que Io comprobamos.
El partido siempre Io comprueba.
Del n° 1 al n° 80, no hay ninguna octavilla en los buzones.
¿Camarada Rolland?
Es mi culpa, camarada.
Perdí las octavillas en el bus
y no me atreví a confesar mi error.
Y mentí a la camarada Léonore, le dije
que había hecho la calle antes de citarnos.
¿Entiendes cuando digo que el equipo no está preparado?
No estuvo bien. Me disculpo con usted y con el partido.
Perder octavillas es un error. Puede pasar.
Mentir al partido,
poner banderas en la calle Gambetta,
es diferente.
Es individualismo pequeñoburgués,
con tendencias separatistas.
¿Lo entiendes?
Sí.
¿Te das cuenta de la gravedad de tus actos?
No Io pensé, camarada.
La comisión de disciplina estudiará tu caso esta tarde.
- Gustave, ¿quieres ser el ponente? - Sí.
Quiero los CRS. Perdemos el tiempo.
¿No pueden esperar a la segunda vuelta?
¡Están bloqueando el almacén!
Y la huelga se propaga a conductores y leñadores.
Un delegado de la serrería va a ir a la cementera.
- ¿Quiere una huelga general? - Con los CRS, perdemos
al electorado popular. - Si no,
Raymond parecerá incapaz de gestionar una crisis.
No está bien, para un alcalde.
- Parece que le divierte. - En absoluto.
Me decepcionó no poder presentarme,
pero quiero que gane mi bando.
No les quepa ninguna duda.
Sin embargo, me pregunto por qué Raymond no está aquí.
Tenía algo muy urgente.
¿Más que algo que amenaza su elección?
¿Qué quiere?
- Saber si realmente quiere ganar. - Es usted un...
¿Ya han terminado?
¿Estamos en el patio de la escuela o qué?
En un partido, ganan los equipos unidos.
Los bolcheviques están unidos. Lo suyo es aún más absurdo
porque ambos están de acuerdo en enviar a los CRS... Yo no.
Le preguntaré a De Kerven Io que piensa.
Al fin y al cabo, él es policía.
¡Jules!
¿Crees que intentarán tomar el almacén por la fuerza?
Pregúntale a tu hombre.
No hablamos del trabajo.
Y ahora, aún menos.
Es policía, intenta sacarle información.
No cuentes conmigo.
Chassagne no se quedará de brazos cruzados.
¿Tienes miedo?
Por mí, no, pero...
Por los que arrastramos con nosotros, sí.
La causa es justa.
Eso es Io que cuenta.
¿Eso crees?
¿Qué?
No vamos a volver a una vida ordinaria,
y dejarnos engañar por los políticos y los burgueses.
Hay que luchar, en la vida.
O morir.
¿Puedes clavarlo?
¡No puede ser!
Qué inútiles, estos trabajadores.
- No es tan fácil. - Menos mal que estamos aquí. A ver...
Gracias.
Ya está hecho.
La serrería está en huelga.
Sí, sí.
Pobre Raymond Schwartz, tan cerca de la segunda vuelta.
Supongo que usted se alegra.
No puedo ocultarle nada.
Le he preparado una sopa. Mi madre decía que es buena
para el dolor de estómago. - Contra el dolor de estómago. Espero.
Evidentemente.
Es muy amable.
Me da ganas de volver a enfermar.
No diga tonterías.
Entonces, ¿no está enfadada?
¿Por qué?
Por Io de anoche.
- No quiero hablar de eso. - Yo sí.
Estoy enfermo y usted está muy amable.
No soy amable, solo soy su esposa.
En realidad, no.
Sabe, Lucienne,
Kurt me pidió que Io hiciera.
No le creo.
Me Io escribió.
Bébase su sopa, Jules.
Preferiría beber vino.
¿"Vino"?
Sí, el vino que abrí anoche. Estará junto a la cama.
No es bueno para el estómago.
Claro que sí.
Es vitamina V.
Hágame el favor.
Mi querida y tierna esposa.
Tráigame el vino.
Gustave.
¿Qué haces?
Busco elementos teóricos
para la comisión de disciplina.
Hablando de eso, hay una cosa que no sabes.
Dime.
Rolland no perdió las octavillas.
Fui yo.
- ¿Por qué no me Io dijiste? - Temía tu reacción.
Y Rolland me dijo que me callara, que nadie se daría cuenta.
- Él te dio la idea... - Sí, pero eso no cambia nada.
Lo cambia todo.
No podemos castigar a un camarada si el error es mío.
¿Quién puso las banderas?
Él. Pero Io hizo por mí.
- ¿Está enamorado de ti? - No, solo es...
Es galante, eso es todo.
¿"Galante"?
¿Te hace cometer un error
y dices que es galante? - No, pero...
Él se equivocó, Léonore.
No fuiste tú.
Pero las perdí yo.
Pero él te incitó a ese comportamiento individualista.
Lo dijo Edmond.
Gustave,
en la comisión de disciplina, diré que yo perdí las octavillas.
No puedes hacer eso.
Todos saben que estamos juntos.
Si Io haces, te excluirán.
Joderás mi posición en el partido.
No querrás perjudicar mi posición en el partido, ¿no?
No.
- ¿Estás enamorada de Rolland? - No.
Estoy enamorada de ti.
Pues no Io digas.
Pero no es justo.
Has de tomar distancia, Léonore.
Ha decidido
tomar distancia, Gustave.
Marzo de 1975
¿A qué te refieres?
Me voy a París mañana, dos semanas.
Luego ya veré, pero no creo que vuelva a casa.
Eso no puede ser.
Conocí a alguien en planificación familiar.
A un médico.
Ah...
Pero podemos hablarlo.
No.
Contigo no se puede hablar.
Podemos solucionarlo.
No Io creo.
Ya no te amo, Gustave.
Así...
¿De repente?
Nunca es de repente.
Es algo lento.
El amor llega rápido, pero se va lentamente.
En el fondo, creo que nunca te perdoné el asunto de Rolland.
¿"Rolland"?
El del partido, en 1945.
Las octavillas que perdí.
Pero eso fue hace 30 años.
Éramos críos.
Sí, tal vez.
Pero fue la primera vez que hiciste algo que no me gustó.
Tuve que mentir ante todos.
Hice Io que me pareció justo.
No escuchaste tu alma.
Ni la mía.
Fue la primera de otras muchas.
Durante años, esperé que abrieras tu corazón, Gustave.
Luego me pregunté si tenías corazón.
Y después, dejé de preguntármelo.
Léonore, dame una oportunidad.
Adiós, camarada.
¿No te había dado el día libre?
Anselme ha venido a verme a la granja.
Me ha dado sus reivindicaciones.
Las he resumido ahí.
No es oficial.
¿Por qué me das esto?
- Porque me marcho. - ¿Adónde?
Dejo la serrería.
¿Y el dinero que me debes?
Te agradezco
que me ayudaras y me contrataras.
Te Io agradezco mucho más de Io que Io hice en 1943.
Pero aun así, te vas.
- ¿No cuentas el dinero? - No.
No es propio de ti.
Cada vez me apetece menos ser yo mismo.
Pues a mí me pasa Io opuesto.
Necesito ser yo mismo de vez en cuando.
¿Adónde vas a ir?
A mi casa.
¿Con quién trabajarás?
Voy a dedicarme a la granja con Geneviève.
Tendremos vacas lecheras.
Tendremos hijos. Y los criaré con ella.
Va a ser mi próximo maquis.
Te hartarás.
Tú eres el que ya está harto.
Adiós, Raymond.
Hola, Antoine.
Adiós.
- ¿Qué es Io que quieres? - ¿Has visto...?
Se va. Deja la serrería.
Ah.
¡Ya era hora!
Me pareces aún más estúpida que yo.
Sí. Encontraste a tu maestra.
¿Dónde estabas antes?
- ¿Aún deseas ser alcalde? - No.
Pero no tengo elección. Solo así podré pagar mis deudas.
¿Cómo dejas plantado a Lanzac?
- Sin él no eres nadie. - Creía
que no era nadie sin ti... Sin ti y sin papá.
¿Dónde estabas?
Aquí.
Buscaba la forma de no tener que cerrar.
La solución es ser alcalde.
Tener el poder.
De momento, solo tenemos una huelga.
No durará demasiado, ya verás.
La serrería tiene dos accesos: el bosque y la carretera.
Pero las furgonetas no pueden pasar por el bosque.
Eso significa que los huelguistas nos verán llegar.
¿Y los CRS no pueden llegar a pie?
A pie es largo e inseguro.
Y como supongo que tras la intervención
habrá detenciones... Necesitaremos las furgonetas.
¿Los CRS son los GMR de Vichy, pero purgados?
"Purgados" un poco.
Los mandos sí, las bases...
Si damos el visto bueno, ¿cuánto tiempo les hace falta?
Lo hablaré con el mando de los CRS,
pero probablemente...
entre 6 y 8 horas.
¡Qué cruz!
Disculpe...
¿Hay que llegar a esto?
Han bloqueado el almacén.
Mejor poner orden que dejarlos hacer.
Llame a los CRS de Besançon, que se escondan Io más cerca
posible de la serrería. Y esperen el visto bueno.
Bien. Señores...
Disculpe, señor prefecto,
¿quién es ese tipo?
No es nadie.
Pero el general confía en él.
Y el prefecto de la región, así que obedezcámosle.
Póngame el 22 de Besançon, para el prefecto De Kerven.
Es urgente.
Sí, sí, espero.
Ah, por cierto,
los americanos se tragaron tu informe del suboficial asesinado.
Clasifícalo.
Tienes mucha suerte.
Sí, comandante. De Kerven. Al final,
necesitamos sus dos compañías. Lo más rápido posible. Gracias.
Estará en el dormitorio hasta que vayamos.
No hable con nadie
y si arma escándalos, la ataremos.
¿Hay cuartos individuales?
No. Hemos de controlar a los enfermos hasta en el retrete.
¿Pero por qué?
Por los suicidios, señora.
Las duchas son colectivas, con la puerta de cristal.
Me niego a ducharme
o a hacer mis necesidades delante de todos...
No puede aceptar o negarse a nada.
Debe hacerlo.
Si no, la ataremos, la forzaremos o la dormiremos.
- ¿Podré fumar? - Está prohibido.
- Pero... - Totalmente prohibido, Sra. Larcher.
Si está aquí, es porque está enferma, señora.
No sé cuál es su patología. No me incumbe.
Pero no debe impedir
que las demás vivan tranquilas. ¿Está claro?
Pero solo ha venido unos días.
Sí, sí.
Pues haga Io que le decimos y todo irá bien.
Sígame.
Apresúrese.
Desvístase.
- ¿No hay un biombo? - No.
Apresúrese, que pronto llegará su turno para el baño.
¿Está bien?
Sí.
¿Pensó en la canción de Navidad para los niños?
Ah, no.
Lo olvidé.
¿Lo olvidó?
Sí.
Soy una mala mujer...
Ah, no. No empiece con eso. Tenemos un pacto.
Soy incapaz de respetarlo.
Totalmente incapaz.
Lucienne.
Déjeme.
Lucienne.
Lucienne.
Es como si tuviera la lepra.
Henri fue despedido,
sin derecho a pensión,
después de ser ejecutado.
Despedir a un muerto, eso no se hace.
No tengo ningún ingreso.
Vendí todo Io que tenía.
Vivía en casa de mi prima,
pero su hijo ha vuelto y solo tienen dos habitaciones.
Estoy en la calle, Daniel.
Entiendo.
¿Quiere un poco más de té, Sra. Servier?
Henri me dijo...
Me avergüenza tanto tener que pedirle esto.
Henri me dijo: "Si algún día tienes problemas serios...".
Aún puedo verlo.
"Si tienes problemas serios, ve a ver a Larcher, te ayudará".
Pero, Arlette, ahora mismo tengo problemas.
Con la indignidad nacional, he perdido pacientes.
Tengo muchas deudas.
Voy a renunciar a la mujer de la limpieza.
Entonces...
Realmente, no puede hacer nada.
Ni siquiera sé dónde dormiré hoy.
Mis cosas están en la consigna.
Qué vergüenza.
Escuche.
Hortense va a estar ausente. Duerma en su cuarto.
Y si trabaja de secretaria,
puedo ofrecerle la comida y la cena. ¿Le parece bien?
Gracias.
¿Tienes algo para comer?
- ¿Qué? - ¿Tienes comida?
Compártelo. Te contaré secretos.
No, no, no tengo comida.
No deseas compartirlo, ¿no?
Solo estaré aquí unos días.
Yo estoy aquí desde hace dos años.
Por eso tu baño duró tan poco tiempo.
¿"Tan poco tiempo"?
He estado a remojo una hora.
Mi primer baño duró 15 horas
con solo dos pausas de 10 minutos.
Ahora son cuatro horas, tres veces por semana.
Se supone que me relaja.
Están locos.
Y además, esta toalla no seca.
Tienes suerte de tener una.
Yo me seco con las sábanas. Y por la noche, me constipo.
Cuando realmente estás enferma,
te llevan a la enfermería y allí, al menos, se come.
Porque aquí no hay nada que comer.
Nada.
Todos los días, hay enfermos que mueren de hambre.
¿Qué estás diciendo?
Cuando vayas a los electroshocks...
¿"Los electroshocks"? ¿Qué es eso?
Pasarás por el jardín. Los electroshocks son allí.
El pabellón de ladrillo rojo,
con ventanas bloqueadas, Io llamamos el purgatorio.
Los enfermos que van allí, no vuelven jamás.
¿Dices eso para asustarme? ¿Eh?
¿Es un test? Sí, es eso. Es para saber si estoy loca.
Para saber si me Io creo todo.
Nos están espiando. Es eso.
Nos espían. Por supuesto... Claro.
Eres extraña.
Vamos, retrocede.
Más.
Un poco más, endereza.
Un poco más...
Ahí está bien.
Mi comandante, ¿son comunistas?
No Io sé. Pero estos huelguistas no son niños del coro.
¿Están armados?
Nos preparamos como si Io estuvieran y les respondiéramos.
- ¿Entendido? - Sí, mi comandante.
Vamos. Actívense.
Nos faltan mantas.
De todas formas, no dormiremos todos a la vez.
- ¿Citoyen? - Sí.
Despiértame a las 3 h para la guardia.
A las 3 h.
- Brigitte, ¿tienes vino por ahí? - Sí.
- Toma. - Gracias.
¿Crees que van a enviar a los CRS?
No Io sé.
De todas formas, Suzanne nos Io dirá. Tiene buenos contactos.
¡Alerta roja!
Bueno, ¿vienes?
Duermo aquí, Hubert.
¿Cómo?
Duermo aquí con los huelguistas.
¿Podemos hablar un momento?
Ahora vuelvo.
Qué imbécil.
- ¿Qué son esas tonterías? - Estamos en huelga, duermo aquí.
¡Ni hablar!
¿Habla el marido o el capataz?
¿Y Arsène?
- ¿Se cambiará solo? - Mi madre dormirá en casa.
¿Y mi cena?
Solo debes calentar la sopa. Si no, Io hará mi madre.
En el stalag cocinaba.
Me voy con los demás.
Cuando hablo del stalag, cambias de tema.
Hubert, siempre me hablas del stalag.
Me habría gustado verte allí.
No es igual que dejarte follar por cualquiera.
- Te estás pasando. - No he acabado.
- Escúchame. - Déjame.
- Escúchame. - Me duele.
Me da igual.
¡Hubert!
Usted no se meta, Sr. Schwartz.
- Es mi mujer. - Pero esta es mi casa.
Debes obedecerme, Amélie. Es la ley.
Tu ley me harta.
Amélie, acabaremos mal.
- Vaya a calmarse. - No me iré sin ella.
Duermo aquí.
Lo que está haciendo no está bien, Sr. Schwartz.
No está nada bien.
¿Está bien?
- Debo volver a casa. - ¿Está segura?
Podría hacerle daño al pequeño...
La llevaré en coche. Llegaremos antes que él.
¿Señora Bériot?
Gracias por venir tan rápido.
Su marido me preocupó. ¿Lleva dos días así?
Sí, pero ahora ha empeorado.
- ¿Está en su habitación? - No. En mi antigua habitación.
Está más a gusto.
Jules.
Es el Dr. Larcher.
Hola, señor Bériot.
Tengo mala cara.
Nunca he sido muy guapo, pero...
esto es el colmo.
Esos calambres.
El bicarbonato no me ha hecho nada.
- Puede dejarnos, Lucienne. - Voy a...
hacerle un caldo. - No.
No comerá nada en varios días.
Solo tomará agua.
Iré a verla en cuanto termine.
Creía que dormías en el trabajo.
Sí, pues al final, no.
¿Quieres sopa?
Sí.
No, deja. Yo me ocupo.
Tengo buenas noticias para Gustave y Léonore.
Los americanos han zanjado Io del asesinato.
Gustave puede estar tranquilo.
Eso es estupendo.
Dime...
¿Los CRS van a ir
a la serrería o no?
Dijimos de no hablar de eso, ¿no?
Sí.
- Y aun así, hablamos. - Sí.
¿Se Io dirás a alguien?
No Io sé.
De todas formas, todos saben que estamos juntos.
¿Entonces?
Los CRS están a 5 km de la serrería, escondidos.
Si desvelas Io que te acabo de decir, me despedirán.
- ¿De qué depende su intervención? - De Raymond y de Chassagne.
En mi opinión...
se podrían calmar las cosas.
Dejen que salgan las traviesas.
Eso los calmará... hasta la segunda vuelta.
- Si Io hacemos, perderemos puntos. - Si no, los desalojarán.
Los CRS son antiguos GMR.
Muchos de ellos tienen cuentas por saldar.
¿Cómo podría saber que los CRS están ahí, si no es por ti?
Un leñador tiene una cabaña cerca.
Tal vez los ha visto.
Deberás encontrártelo.
Por casualidad.
Tu sopa está muy buena.
Apague, el pequeño duerme.
Sí.
La moto no está aquí.
Estará en los bares de la calle Neuve.
Ahora los patrones acompañan a los huelguistas.
Muchas cosas han cambiado desde la Ocupación.
Para mí, no ha cambiado nada.
También es cierto.
Bueno, sí. Hubert ha cambiado.
Antes era un buen tipo.
No sé qué hacer.
No quiero aburrirlo con mis historias.
No me aburre.
- ¿Le importa que me quede un poco? - En absoluto, quédese, por favor.
Esto está un poco lejos. Pero es Io único que encontramos.
Nos Io alquila la prima de mi padre.
Es una resistente que se casó
con un colaboracionista.
Es curioso, ¿no?
Yo fui colaboracionista, fui resistente...
Usted es increíble.
¡Mamá!
Eso es para usted, ¿no?
Lo interrogará el inspector del caso.
No te esperabas esto, ¿verdad, Schwartz?
Pues no.
Así es.
No estaba de viaje.
Engañé bien a Amélie.
Aprobé el examen de inspector en 1948. Como antiguo reo,
hice un curso acelerado. Fui a clases por todas partes.
Y luego volví a mi tierra.
¿Qué tal?
La celda es confortable.
¿Te sientes a gusto?
No recordaba que nos tuteáramos.
Los policías tutean a todos.
Menos a los jefes.
Cuando me topé con el caso Caberni, no podía creerlo. Estaba todo.
Era un regalo.
Estaba el nombre del asesino.
Bueno... Hubo que escarbar un poco.
Pero como vi que estabas implicado, rasqué.
¿Y qué le aportó todo eso?
Asesinato atroz con premeditación.
Un cadáver oculto por un colaboracionista
disfrazado de resistente, no sé, pero creo que...
Eso son ocho años, tal vez diez.
Además, la investigación no va ser demasiado favorable.
¿Sabes?
¿Dónde estás?
Ratas, ratas...
Hola, señoras. Despierten.
Hay ratas en la cama.
Hay ratas.
Simono.
¿Quiere la camisa de fuerza?
Tengo hambre, Sra. Garnier.
Hoy habrá pan en la sopa. Deje de quejarse.
Larcher.
¿Viene? Es la hora.
Suerte.
Pensaré en ti.
Apresúrese, todo el equipo la espera.
Avance.
Vamos.
Venga, señora Larcher.
Sálvame.
Sálvame.
¿Fumas, Paquita?
Yo sí fumo.
El médico me dijo incluso que fumo demasiado.
¿Paquita?
¿Dónde las ocultan?
¿Y dónde está Miguel?
¡Para!
¿Qué pasa?
Ella no va a hablar así.
¡Desátala!
¡Con el cigarrillo
habla todo el mundo!
¡Eres tú quien me Io dijo!
¡Ella no!
¡Desátala!
¡Es una orden, imbécil!
Estoy harto de esta mierda de CIA.
Te amo.
Paquita.
¿Qué van a hacerme?
- ¿Qué van...? - Cálmese, estamos acostumbrados.
Comprueben la corriente continua.
- Explíquenmelo. - No, señora,
es por su bien.
No, no.
Sujétenla durante el reglaje.
- ¿Mi marido Io sabe? - ¿Tiene empastes?
- Llamen a mi marido. - Ábranle la boca.
Nos obliga a usar la fuerza. No nos gusta.
Hay siete personas aquí, solo para curarla, ¿Io entiende?
Bueno, desátenla.
¿Por qué desatarla? Está nerviosa.
Es más probable que haya fracturas.
Escuchen, repetimos esto varias veces.
No hagan más preguntas. Adelante.
- El mordedor. - No, no.
Mantenlo.
¿Están todos listos?
100 voltios.
En la serrería se calman.
Han liberado el stock de traviesas.
Les he prometido que los CRS no intervendrían.
¿Les has prometido?
Lanzac decía que el stock era el meollo de la cuestión.
Dime, si tu pareja
no fuera una de las huelguistas, ¿se Io habrías prometido?
Se los convence con promesas.
Yo creo que hay que enviarles los CRS. Ahora.
Anselme no cederá.
- El alcalde será comunista. - Eso es problema de los electores.
Les di mi palabra.
Tienes suerte de que este no sea buen momento para desautorizarte.
En el futuro, cuando des tu palabra... antes me consultas.
¿Entendido?
Y los CRS, el lunes a primera hora.
¿Hay sitio en la celda del primero?
Está llena, métanlo en la jaula.
Traigan al cliente.
Tenemos un pez gordo.
¡Vaya!
Estimado Jérôme.
Tendrás muchas cosas que contarnos, ¿no?
Adaptación: E. Tormo Palop para ECLAIR
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