All language subtitles for Un.Village.français.S07E08.Sur.la.grève.1080p.WEB-DL.DD+2.0.H.264-SbR_track11_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American) Download
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish Download
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Quiero 10 francos, por favor.

Aquí no puede sacar dinero.

Pero tengo mi tarjeta.

Es el carnet de la Seguridad Social.

Es para el médico, los hospitales, las farmacias.

¡Siguiente!

- Pero necesito 10 francos. - Señor...

Es para hacer las compras.

No Io entiendo.

Solo necesito 10 francos, señora.

He llegado pronto, he esperado durante toda la mañana.

Tenga, señor.

Tenga.

- ¿Trabaja en la Seguridad Social? - No.

Pero luché para crearla.

Gracias.

No Io entiendo. Tengo el número 642.

- ¿Cuándo es mi turno? - La máquina no funciona.

Señor.

¿Por qué pulsa el botón si no funciona?

Es para las estadísticas.

¿Qué desea?

Me llamo Antoine Martin.

Vengo por mi esposa,

Geneviève.

Tiene una enfermedad crónica, le reembolsan el 100 %.

¿Qué enfermedad es?

- Alzheimer. - ¿Y entonces?

No recibe el dinero desde hace 3 meses.

Les he escrito,

les he llamado por teléfono, sin resultado.

¿Tiene su tarjeta sanitaria?

- La ha extraviado. - Pues eso es un problema.

- Le he dicho que tiene Alzheimer. - ¿Y qué?

Pues que Io pierde todo.

Si Io pierde todo estará bajo tutela, ¿no?

Su tutora es nuestra hija mayor, y de momento, vive en el extranjero.

Sin tarjeta, no puedo hacer nada.

Tengo sus justificantes y su número de asegurada.

Pero para poder hacer algo, necesito su tarjeta.

Haga un esfuerzo.

No, no puedo cambiar el sistema informático, señor.

Encuentre su tarjeta o solicite una nueva.

Le he dicho que su tutora está en el extranjero.

Le dejo la mía.

No, gracias.

Escuche, con Alzheimer, para mantenerla en casa,

tengo muchos gastos.

No puedo adelantarlos. Voy a entrar en números rojos.

Sin su tarjeta no puedo hacer nada.

- ¡Persona siguiente! - ¡Espere!

Luchamos para crear la Seguridad Social.

¡Mucha gente murió por ello!

Eso no nos importa, señor.

Tengo que hacerme una diálisis.

La Seguridad Social es el espíritu de solidaridad.

¡La protección de todos!

¡Debería estar orgullosa de trabajar aquí!

¿Quién le ha dicho que no Io esté? ¿Señora?

Ni siquiera ha mirado su dosier.

- Sin tarjeta, no sirve de nada. - Escuche,

es la segunda vez que me piden...

- ¿Se encuentra bien, señor? - Sí.

¿Ha oído Io que le he dicho?

¡Señor!

¡Gaëlle, llama a una ambulancia!

Todo va a ir bien. Ya viene la ambulancia.

Ábranle la camisa.

¿Puedo hacerle oler perfume de lavanda?

¿Me escucha?

Ha habido un desmayo. ¿Pueden venir rápidamente?

Geneviève...

UN PUEBLO FRANCÉS

A LA HUELGA

Pierre va a perder la mano.

El brazo...

El cirujano espera salvarlo,

pero se va a quedar paralizado.

¿Qué van a hacer?

Traeremos a dos alemanes,

gracias al padre de Mme. Cantillon.

No hablo de eso.

¿Qué van a hacer por Pierre?

Además del seguro, Raymond indemnizará a su mujer.

¿Cuánto le dará?

No Io sabemos.

A ver cómo la Seguridad Social

trata estos accidentes.

Lo está discutiendo el gobierno.

¿Y cómo pretenden mejorar la seguridad aquí?

- Eso no tiene nada que ver. - ¡Por supuesto que sí!

Les explotan. Y a nosotros.

Podría ocurrirnos algo similar.

- Pongan el seguro. - Lo quitamos por él.

No pedí que quitaran el seguro.

No. Viniste a agobiarnos con la productividad.

¿Cómo la mejoramos?

Corremos riesgos por la presión de la dirección.

Escuche...

Acaba de ocurrir. Aún no tenemos todas las soluciones,

pero las encontraremos, y les propondremos mejoras.

Mientras tanto, tienen que volver al trabajo.

Vamos a hacer una reunión de personal.

Les aviso: se Io descontaremos del salario.

Entonces será una asamblea general.

Un momento. Así no...

Hagan su reunión. No les quitaremos el salario.

Y mañana haremos balance, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Ven, Hubert.

Daniel.

Puede leerme la mente.

- ¿La sopa está buena, cariño? - Sí.

No es igual que la de la tía Marthe.

¿Has oído Io que te he dicho?

¿Sabes que aún comen nabos en casa de Marthe?

El domingo, la tía Marthe hace tarta.

- ¿Sabías que Sarah me Io dijo? - ¿Qué pasa con "Sarah"?

Sí.

"Ese niño puede leer la mente".

- Me Io dijo 5 ó 6 veces. - ¡Basta!

Basta. Ahora no.

¿La tarta de la tía Marthe está buena?

No, no está buena.

La de aquí está mejor.

Después de la sopa y la ensalada. Tendrás que comerte la ensalada.

Me voy a mi cuarto.

No es nada, cariño.

¿No le gusta la sopa a mamá Hortense?

Ya estamos.

Todo empezó aquí.

Mi coche estaba ahí...

Los militares, aquí...

Su camión, allí.

Tu madre estaba...

en el asiento trasero.

Había perdido mucha sangre. Necesitaba una transfusión.

Ellos me dijeron que se la harían.

¿Y Io hicieron?

No creo, no.

Cuando volví a verla,

unos días más tarde, estaba muerta.

Y creo que no le hicieron una transfusión.

Es Io más probable.

¿Por qué no la llevaste tú mismo?

Hortense estaba en Villeneuve, los nazis estaban bombardeándola.

Créeme, tenía prisa por volver.

¿Y yo?

¿Dónde estaba?

Tú...

Tú estabas...

en mi coche, envuelto en mantas.

Una azul con rayas, y una roja.

Las guardamos.

Te entregué a los soldados,

para que te llevaran con tu madre.

Pero el sargento no quiso llevarte.

Dijo que si la mujer moría, no sabría qué hacer con el bebé.

Hortense no podía tener hijos.

No sé cómo se me ocurrió.

No Io pensé demasiado.

Te llevé a casa.

Es curioso...

Aquel día, el cielo también rugía.

Pero era por las bombas.

¿Crees que murió en este puente?

No. No Io creo.

Estaba consciente cuando se la dejé a los militares.

¿Era guapa?

Sí.

Creo que era guapa.

¿Era...

dulce?

Sabes, no la conocí demasiado.

Sí.

Supongo que era dulce.

¿Sabes cómo se llamaba?

Carlota.

Fue ella quien me dijo: "Te quiero", ¿verdad?

Cuando te cogí en brazos...

"Te quiero...".

Creía que era el nombre que te había dado.

Me habría gustado conocerla.

Padre.

No queda producto. ¿Tiene en el presbiterio?

- ¿Está segura? - Sí. Mire.

Cuidado. ¡Ese ácido es muy tóxico!

Lávese bien las manos.

No Io sabía.

Ayer, leí en el diario que una lavandera de Besançon

había envenenado a su marido con eso. ¿Puede creerlo?

¡Es horrible!

Cada día, le echaba ácido en la sopa.

Como no tiene sabor...

Matar a su marido de esa forma, después de tanto tiempo juntos...

Los misterios del alma humana.

Voy a buscar más.

La huelga es Io único que puede cambiar las cosas.

Eso es.

Yo no puedo dejar de cobrar.

Bueno, un día, pero nada más.

Yo tampoco. Tengo seis bocas que alimentar.

Ni siquiera un día.

Primero, hay que hacer una petición de conciliación.

- ¡No Io sabía! - Lo dice la ley de 1936.

Si la huelga está justificada, las leyes no importan.

¡Lo que queremos es dinero, no leyes!

- No estoy de acuerdo. - ¿Cómo que no estás de acuerdo?

¡Por favor!

¡No griten!

Tenemos derechos, pero también obligaciones.

Les enviaremos nuestras reivindicaciones,

y si las rechazan, entonces haremos huelga.

Pierre está jodido de por vida por culpa de la Chassagne.

¡Somos animales de carga! Se Io hemos dicho varias veces.

¡Y no han hecho nada!

Hay que hacer huelga.

¡Estoy de acuerdo!

Para ganar, hemos de respetar el derecho.

Es una relación de fuerzas, Amélie.

Se gana por la fuerza.

¿Crees que echamos a los alemanes respetando las leyes?

Bien.

Propongo una huelga inmediata e ilimitada

a esta asamblea general.

¿Votos a favor?

- ¿Van a hacer huelga? - Sí.

Nos viene bastante mal.

Un candidato con una huelga...

- No es culpa nuestra. - No.

Pero un patrón que controla su fábrica no tiene huelgas.

Usted me vendió a Raymond como el candidato ideal.

Si perdemos las elecciones,

a su padre van a pitarle los oídos.

- ¿Quién son los líderes, Antoine? - Ya no soy policía.

- Pero eres nuestro empleado. - No su soplón.

Los líderes son Anselme, Suzanne Richard

y mi mujer.

Usted hable con su mujer, y a los otros dos, los despedimos.

Un momento, Suzanne Richard es una resistente.

La 1ª de Villeneuve.

- 11 de noviembre de 1940. - Pues no la despidan.

No vamos a hablar toda la vida de la Ocupación.

Esta vida y la siguiente, estimada señora.

No podemos despedirles.

Tenían que comunicarnos un preaviso de huelga.

¿Qué quieren?

Dinero,

consideración,

mejores condiciones laborales...

- Contrataciones. - Creen en Papá Noel.

¿Y usted no?

- No. - Pues se equivoca.

Para ganar unas elecciones, hay que creer.

Y hacer que los otros crean.

Denles alguna cosa. Han de volver al trabajo antes del domingo.

El mundo debe saber que Schwartz

es un buen patrón, humano y generoso.

- Le acompaño. - Ya conozco el camino.

Cuento con usted mañana.

¿Por qué no le decimos a Loriot que envíe a los CRS?

¿"Los CRS"? ¡Ni se te ocurra, Jeannine!

¿Pero por qué no?

No soy un burgués de Vichy.

Ahora muchos son burgueses de la Resistencia.

Y tú, el primero.

Lo importante es que los bolcheviques no dicten la ley.

¿Una huelga? Ahora mismo no quiero oír hablar de eso.

Pues ya está aprobada. Fue votada por amplia mayoría.

Hablamos con los leñadores, las canteras...

- ¿No lees el Humanité? - Cuando era clandestino.

La línea definida por Thorez está clara:

el deber de los trabajadores es producir, producir y producir.

Los huelguistas son saboteadores o antiguos colaboracionistas.

- Qué tontería. - ¡Es la línea oficial!

Trabajamos por la reconstrucción del país.

Y Marcel Paul es el ministro de Producción Industrial.

Edmond, los trabajadores han votado.

- ¡Que voten otra vez! - No sé cómo.

Ritmos infernales, salarios bajísimos.

Y un accidente laboral grave.

Suzanne, si hay huelga,

el partido la desautorizará, y tú también.

Pero bueno...

Para tu elección es positivo, ¿no?

No Io sé.

Pero las elecciones municipales importan menos que la línea oficial.

Thorez y Duclos han desautorizado todas las huelgas.

Bueno. Y Gustave y Léonor,

¿están bien? - Sí.

- Nos ayudan en las elecciones. - ¿En la ciudad?

- Sí. ¿Por qué? - Por nada.

Solo pregunto. No deja de ser mi hija.

Bien. Hay que bloquear esa huelga.

Imposible.

Si les digo que el PC está en contra,

renegarán del PC y de mí.

- ¿Estás segura? - Totalmente.

Están hartos. Quieren plantar cara.

Bueno.

Si no logramos parar un movimiento, Io seguimos.

Oficialmente, condenaremos la huelga.

Oficiosamente, me permitirá torpedear a Schwartz.

ENVENENADORA CON ÁCIDO

¿Usted aquí? ¡Qué sorpresa!

- Estoy ayudando al cura. - Eso sí que es noble.

- ¿Y le queda mucho trabajo? - ¡Ya Io creo!

Hace días que estoy limpiando esta estatua.

Eso es admirable.

Pero...

hará algún descanso de vez en cuando, ¿verdad?

Porque desearía invitarla a un vino caliente con canela.

Será rápido, por supuesto.

El vino caliente es bueno cuando se hace ejercicio.

No, es que...

Necesito un favor, para mi sobrino.

Su padre quiere apuntarlo al liceo de Villeneuve.

Pero, a causa de la guerra, no aprobó el graduado escolar.

Eso no debería ser un problema.

Háblelo con mi marido.

No, no. No quiero molestarle con eso.

Se Io digo a usted porque nos hemos encontrado por casualidad.

Venía a encender una vela en memoria de mis dos camaradas

muertos en combate. - Qué curioso.

- No pensaba que fuera creyente. - No soy demasiado creyente.

Pero ellos Io eran.

Y ahora están ahí arriba.

Con este frío, tengo que darles un poco de calor.

De hecho, su marido

los conocía. - ¿Sí?

Estábamos juntos, cuando los mataron.

- ¿En Lyon? - Exactamente.

- ¿Pero usted cómo Io sabe? - Jules me Io contó.

Es la vez que mató a un alemán...

Creo que se confunde. Aquel día no mató a ningún alemán.

No, solo corrimos a toda prisa,

y dejamos atrás a Robert y Mathieu.

¿Eso fue en noviembre del 43?

Sí, el 27.

Hay fechas que no se olvidan.

¿Y escapó de otro arresto

junto a mi marido?

¡Por Dios, no!

¿A qué vienen tantas preguntas?

Hace unos años habría desconfiado de usted.

Es solo que me interesa su actividad de resistente.

- Es normal. - Por supuesto.

Y su marido es un héroe.

- No Io dude. - Sí.

Bueno, entonces el vino caliente...

Otro día.

Tengo mucho trabajo antes de Navidad.

Sí, claro.

Otro día, tal vez.

El Dr. Larcher, por favor.

Si es para una consulta, no está.

- ¿Cuándo volverá? - No Io sé. Como pronto, esta noche.

¿"Esta noche"? No puedo esperar tanto tiempo.

Si es una urgencia, puede ir al hospital.

No es eso.

¿Es su esposa?

Sí.

Me envía una mujer: Sarah Meyer.

¿Le suena de algo?

Claro. Yo la conozco. ¿Qué tal le va?

Murió en mis brazos.

Se Io ruego, entre cinco minutos.

Disculpe. No me esperaba esto...

¿Desea beber o comer alguna cosa?

Tengo prisa. Cojo un tren para Marsella dentro de un rato.

Me deportaron a Birkenau en octubre de 1944.

Allí conocí a Sarah.

¿Eran amigas?

Dormía en la litera de arriba en el barracón.

Me habló varias veces de su marido.

Era un buen patrón, según me contó.

Era su amante.

No se preocupe, estaba al corriente.

¿Cuándo murió?

Tres días después de liberar el campo, en enero.

Es como si hubiera esperado a ser libre para morir.

Tenía el tifus.

Muchos deportados murieron al final.

Eso es terrible.

Cuidé de ella los dos últimos días.

Antes de entrar en coma,

me hizo prometerle que iría a ver al doctor Larcher,

en Villeneuve, Francia,

si lograba volver,

para... contarle sus últimos momentos,

y decirle que había pensado mucho en él.

Creo que Io amó de verdad.

Sí, eso creo.

No estoy segura de que él la amara.

De eso no sé nada.

Bueno. He cumplido mi promesa.

¿Se Io contará a su marido?

Sí. Cuente conmigo.

¿No quiere comer nada antes de marcharse?

No tengo hambre.

- ¿Cómo va todo? - Mal.

Los obreros se niegan a negociar,

y Chassagne quiere mandar a los CRS.

Es lógico, si bloquean la serrería.

Gracias.

- ¿Ahora le pones melaza? - Está mejor, ¿no?

No, pero está bien que le pongas.

Ha venido un coronel estadounidense.

Los tres soldados que me agredieron

han sido juzgados.

Uno ha sido condenado a muerte.

¿"A muerte"?

Lo colgarán mañana.

Es el negro.

El que no hizo nada.

El coronel dice que, en el ejército existe

segregación racial, y que es más fácil...

castigar a un culpable negro que a uno blanco.

Y ellos son los campeones de la democracia y la libertad...

Y me ha pedido que retire la denuncia civil.

- A cambio de dinero. - Si cree que puede comprarte...

Lo he aceptado.

¿Has aceptado el dinero?

30 000 francos.

Pero...

¿Estás segura?

He pensado que con 30 000 francos,

si estás harto de la serrería, podemos empezar de cero.

Ven aquí.

Menos mal que te tengo.

¿Es verdad que luchó por la Seguridad Social?

Sí.

Bueno, más o menos.

¿Era sindicalista?

No. Resistente.

Ah, de acuerdo.

OK, vamos rápidamente.

- Le llevamos al hospital. - ¿Qué van a hacerme allí?

Le harán pruebas y podrá descansar.

¿Cómo pueden dejar a los niños fuera?

Hay que hacer algo. Denme mi chaqueta.

No se ponga nervioso, no hable. ¿De acuerdo?

Me enorgullece trabajar en la Seguridad Social.

No tiene que hablar más. ¿De acuerdo?

¿Está bien?

No se preocupe. Está todo bien.

Tengo mi tarjeta sanitaria.

¡No imaginaba que volvería tan pronto!

- ¡Le habría esperado! - No tiene importancia.

- Parece de buen humor. - Vengo de casa de la Sra. Berthe.

Desde ayer, hay una estadounidense negra.

Negra y suave como el terciopelo.

- Eso no me interesa. - Por eso se Io cuento.

Baila divinamente.

¿Ha visto bailar a una mujer desnuda?

¿Quiere un poco de queso?

No.

- Mejor deme vino. - ¿"Vino"?

¿Qué ocurre? ¿Celebramos algo?

¡Debería ir más a la iglesia!

El confesionario debe de ser bastante cómodo para...

Hoy está realmente desagradable.

He bebido un poco, Lucienne, eso es todo.

Sabe, Lucienne,

me bastaría con una palabra.

Podría...

¿Entonces es esto, el vino?

Sí.

- Está bueno. - Depende de cuál.

He pensado en Io que me contó ayer.

¿Le conté algo ayer?

Ya no nos contamos nada.

Cuando mató a un alemán.

Ah, sí... ¿Y bien?

- ¿Fue en Lyon? - Sí.

- ¿En noviembre de 1943? - Sí.

- ¿Con Lanzac? - Sí, sí.

Ese alemán,

¿recuerda su rostro?

Le disparé por la espalda. No era más que una espalda alemana.

¿A qué viene tanta pregunta?

Y estaba solo, ese día, con Lanzac.

¡Ah! Ha hablado con Lanzac.

Me dijo que iría a poner una vela. Lo había olvidado.

Supongo que le contó el episodio de Lyon.

¡Qué mal Io pasé ese día!

¿Es verdad que mató a un alemán, Jules?

¿En Lyon?

Bueno, Io adorné un poco.

¿Y en otro lugar?

He pensado que tal vez había querido embellecerse

frente al periodista, frente a mí.

¿"Embellecerme"?

Yo no soy bello, Lucienne.

¿Verdad?

Solo me interesa la belleza interior.

Te estoy hablando de esa.

Sí, Lucienne, maté a un alemán.

Una vez.

Y cuando Io pienso...

Disfruté mucho haciéndolo.

Buenas noches.

¿Nada especial?

No, no.

Bueno, te Io contaré luego.

¿"Luego"? ¿Qué es?

- ¿Tienes hambre? - Sobre todo tengo sueño.

¿Ha ido bien,

la vuelta de Tequiero a casa de Marthe?

Quería saber por qué estabas enfadada.

Le dije a Marthe que no te sentías bien.

La próxima vez, Tequiero no vendrá aquí,

yo iré a casa de Marthe.

Me voy a la ducha. Y a dormir. Buenas noches.

- Daniel. - ¿Qué?

- Tengo algo que contarte. - Escucha...

Es algo difícil.

Estoy cansado. Hablamos mañana.

Es sobre Sarah.

Estoy seguro de que puede esperar.

Daniel. ¡Está muerta!

¿Lo leíste en la mente de Tequiero?

Ha venido una mujer y me Io ha dicho.

¿"Una mujer"?

- Escucha, Hortense... - Se llamaba Rachel.

Es Io que me ha dicho. Rachel.

¿"Rachel" cómo?

No Io sé. No me acuerdo.

¿Esa mujer me ha dejado algo, una carta, un mensaje?

No, no. Tenía que coger un tren...

¡Eso es! Se iba a Marsella en tren.

¡Las deportaron juntas!

¡Por supuesto!

¿Y dónde?

No Io sé. Me ha dicho una palabra...

Algo así como "Barkenau", "Borkenau". No sé nada más.

- ¿No te hartas de tus mentiras? - Daniel, te juro que es verdad.

Los vecinos hablan de ti y Heinrich,

te estropean los vestidos adrede,

Tequiero quiere matarte con sus tijeras y te lee la mente.

Mandas anónimos a todos, ¡incluso a mí!

Y ahora, ¿una mujer ha venido del más allá para decirte

que Sarah, la única mujer que me ha querido, está muerta?

¿No estás harta? ¡Porque yo estoy harto!

- ¿Crees que estoy loca? - ¡Sí, Io creo!

¡Totalmente loca!

Hasta hoy, pensaba que podría soportarlo,

que te soportaría.

Pero torturarme anunciándome la muerte de Sarah es demasiado.

¡Estoy harto, Hortense, de tu egoísmo, de tu infantilismo,

de tus delirios!

- Te juro que es verdad. - ¡Cállate!

¡Cierra el pico, como dicen los pobres!

No digas la palabra "verdad". No conoces su significado.

- Voy a irme. - Eso es, vete.

¡Vete! Vete a Marsella, vete a "Borkenau"...

Vete con Heinrich, o al diablo...

Pero deja a Sarah en paz. ¡Déjame en paz!

Es verdad. Es verdad.

¿Sra. Larcher? Françoise Bériot.

Me alegro de que haya venido.

Buenos días.

Su marido dijo que no se encontraba bien.

¿Le dijo eso?

En el fondo, Daniel es un bromista y no Io sabe.

Estamos acabando de colgarlos.

- ¿Ha traído otro cuadro? - Sí.

- Es el último. - ¡Eso es formidable!

- Sus autorretratos son increíbles. - Este no es un autorretrato.

- ¿Ah, no? - No.

Me está intrigando.

¿Puedo? ¿Sí?

Claro...

Es muy...

diferente a los demás.

Entonces, ¿dónde podríamos ponerlo?

Aquí, tal vez.

No.

Tal vez por aquí.

Revelaciones rusas en el juicio de Nuremberg

Millones de judíos muertos

- ¿Ha visto a la señora hoy? - No.

No he oído ningún ruido,

ni en su cuarto

ni en el cuarto de baño.

Solange,

Io siento, no puede seguir trabajando aquí.

Ni siquiera puedo pagarle 6 horas por semana.

Oh, doctor, ¡la suerte cambiará pronto!

Puedo esperar un poco.

Como Mathieu cobra una pensión...

Es muy amable.

El año pasado, casi me salva la vida.

Eso no se olvida.

- Larcher. - Comisario Loriot.

Tengo malas noticias. Su esposa...

¿Sí?

Una patrulla la detuvo en la estación.

Le hablaba a la gente...

Siento decirle esto, pero estaba totalmente desnuda.

Se desnudó delante de todo el mundo

y empezó a gritarles a todos

que vieran la verdad al desnudo.

El fiscal no va a ir más allá,

pero esto no tiene que repetirse.

- Me ocuparé de ella. - Había niños, en la estación.

Hortense.

- Hortense, ¿vienes? - No.

No vas a quedarte aquí.

Sí.

Estoy bien, me siento como en casa.

No tienes ropa.

- Tengo una manta. - ¡Pero no puedes quedarte aquí!

No me apetece irme contigo.

Escucha...

Siento mucho Io de ayer.

Dije más de Io que pensaba.

Crees que estoy loca, ¿sí o no?

Creo que...

Io que ocurrió el año pasado te perturbó

y tienes que ir a ver a alguien.

¿"A alguien"?

- A un médico. - No, no.

No me gustan los médicos.

No un médico como yo.

"Uno de verdad", como tu dirías.

¿Y eso qué puede hacerme?

Te dará medicamentos para que te sientas mejor.

- ¿En serio? - Te Io garantizo.

Hay especialistas en estos trastornos.

Consiguen resultados.

Siento no haber entendido hasta qué punto Io tuyo era serio.

¿Sabes que Io de Sarah era cierto?

No te mentí, era cierto.

Escucha, no hablemos de eso ahora.

Venga, vamos.

Volvamos a casa.

Sabes que tengo información.

- Puedes encerrarte 2 ó 3 días. - ¡No te miento!

¡Llega muy pronto! ¿Está sola?

Hoy me ha tocado hacer el café y la sopa.

¿Para la huelga?

- ¿Está molesto? - En absoluto.

- La huelga es un derecho. - No es una respuesta.

Me encantan las dificultades.

¿Por eso quiere ser alcalde?

Entre otras cosas.

No se enfade, pero no es un trabajo para usted.

¿Por qué?

Trabajé en la prefectura con el pobre Servier.

Ese ambiente no le va.

Usted necesita algo de fantasía o libertad.

¿Lherbier le envía para desmoralizarme?

Espere, que le ayudo.

- ¿Le duele? - No es nada. Me he caído.

Entonces... Bueno.

- ¿Por dónde voy? - Por allí.

Vamos allá.

¿Y esto?

Es increíble.

Ha borrado en una semana 150 años de suciedad.

- No es nada. - Usted es muy modesta.

Demasiado para ser sincera.

Instálese.

La Sra. Siguier viene a confesarse. El deber me llama.

Padre, yo...

¿Sí?

Tengo una marmita en casa

que hace meses que quiero limpiar.

¿Le importa si...?

¿Bromea?

Es un salario irrisorio para un trabajo tan colosal.

El tema es que no podemos producir carne y leche a la vez.

Mamé decía que hacer ambas cosas era no tener vida.

- ¿Y tú qué prefieres? - La leche.

Cuidar animales y matarlos, no sé...

Pues haz leche.

No puedo hacerlo sola.

¿Hay alguien ahí?

Entra.

- Hola. - ¿Qué tal?

He pensado: "Voy a ir a ver a Antoine".

Como no estabas en la fábrica.

Raymond me ha dado el día libre.

- ¿Quieres sopa? - No te diré que no.

Entonces, ¿en qué punto están?

Seguimos en huelga.

¿Y qué piden?

No es nada oficial.

Si quisieras algo oficial, no habrías venido aquí.

Es un placer volver a ver la granja.

Aquí estaba bien.

Está buena.

No está nada ácida.

Pues es la receta de mamé.

Queremos un aumento del 20 %

del salario base,

reducir la producción un 10 %,

y contratar a 4 hombres y a 2 mujeres más.

Anselme, si piden demasiado, no conseguirán nada,

excepto los CRS.

- ¿Es una amenaza? - No.

Es la realidad de la situación.

Yo me Io tomo como una amenaza.

Pues dile a Chassagne

que tenemos su stock de traviesas.

Lo bloquearemos hasta que haya acuerdo.

De acuerdo.

Un pueblo francés 1945, el epílogo

Adaptación: Enrique Tormo Palop para ECLAIR

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.