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DICIEMBRE DE 1945
NOTICIAS DE VILLENEUVE
- Señor Grosjean. - ¿Sí?
- Tengo ganas de ir al excusado. - ¿Cómo?
¡Quiero ir al excusado!
Espera a que termine tu turno.
Déjala ir al excusado.
Oye, ya faltan dos personas.
Además hoy están
trabajando como tortugas. ¿Qué pasa?
Deberíamos tener quince cajas y solo tenemos nueve.
Hubert, no seas exagerado.
¿Perdón?
Podrías dejarla ir al excusado.
¿Por qué te metes?
Le tomaría tres minutos.
¡Dije que no! Tú, vuelve al trabajo.
Y ustedes, ¿qué esperan?
- Señor Schwartz. - Ir al baño lleva tres minutos.
Si queremos respetar los plazos, deberá retenerse.
Una mujer que se retiene trabaja mal.
Piense eso. Para no desautorizarlo,
diga que tienen cinco minutos de pausa, ¿está bien?
- Vamos. - Como quiera.
Pausa de cinco minutos
acordada por el patrón.
- ¿Te divierte humillarme? - No te humillé.
Dices que me equivoco.
¿Cómo puedo ejercer autoridad sobre ellas?
Déjalas ir a hacer pis cuando tienen ganas.
Arreglaremos eso en casa.
¿Cómo estás, querida?
- ¿Qué tal las reuniones? - No doy más.
En el ayuntamiento, son imbéciles. En la fábrica, también.
Y tú dirigiendo todo eso...
Eres el más imbécil de todos.
- Solo tú me entiendes. - ¿Sabes que te quiero?
Aún no puedo creerlo.
UN PUEBLO FRANCÉS
PRISIONEROS DE GUERRA
11 DE NOVIEMBRE DE 2003
Todas las fotos fueron halladas en un granero de Villeneuve.
El fotógrafo es anónimo.
Esa película es la única sobre el desfile.
Vamos a verla.
Es una película muda
hecha por un resistente
con una cámara de 8 mm.
Disculpe, ¿cuántos eran?
Según los archivos, unos cien.
Muy bien.
Estos son los periódicos de época.
Le Nouvelliste, Bir Hakeim.
Y diarios ingleses.
Pueden leer los artículos.
Llegó la Sra. Bériot.
Llega nuestra invitada. Sentémonos.
- ¿Todo bien? - Sí. Estoy algo cansada.
Y temo no tener nada que decir.
Sí, ya verás. Ven.
Vamos.
Siéntate.
Es un honor recibir a Lucienne Bériot.
Buenos días.
En el sofá.
Un gran aplauso, por favor.
Señora Bériot, gracias por haber venido.
De nada.
Es la única sobreviviente del desfile del 11 noviembre de 1943.
Yo no estuve en el desfile.
Lo vi desde mi ventana.
Es muy modesta, usted saboteó la radio.
Sin usted, habrían atrapado a todos.
No Io sé.
Quizás.
¿Se daba cuenta del impacto de ese evento al verlo?
No.
Cuando uno vive el día a día,
no se da cuenta de nada.
Vive.
Es todo.
¿Cómo se siente al ser una heroína?
No soy una heroína.
Solamente soy la única que quedó.
Sí.
¿Aún está con el abad Boyer?
Quiero que esté lindo para Navidad.
Se arruinará las manos, no tiene que hacer eso.
Si no Io hago yo, nadie Io hará.
¿Y?
Es una estatua vieja que nadie mira.
Justamente.
Quiero que la miren.
Cuando dijo que quería ser útil,
acepté, para ayudarla a encontrar la senda.
Le estaré siempre agradecida.
Pero su ensañamiento se está tornando...
¿Quiere que me detenga?
No.
Bueno, no sé.
Haga Io que le parezca.
- ¿Cómo está? - Bien.
¿Sabes qué dijo el ángel Gabriel a la Virgen María
cuando fue a verla?
Dígame.
- "Vengo por el anuncio". - ¡Qué tonto!
Concéntrense a la hora de cortar.
¡Ya está bien! Solo nos divertimos un poco, jefe.
El humor canaliza la desesperación.
- Pues sí. - Ya vuelvo.
Adiós, jefe. Vamos a fumar un cigarrillo.
Raymond.
- No podemos seguir así. - Va bien, ¿no?
Trabajan demasiado, no dan más.
Dicen tonterías, se desconcentran.
Baja la productividad. La seguridad es nula.
No me enloquezcas. Te pago para que las cosas funcionen.
Hay que contratar más gente. Alemanes, no.
¿Por qué?
No tienen qué comer, no podrían trabajar bien.
- Lo siento, solo tenemos eso. - Hay que mecanizar el corte.
Tendremos la máquina en un año.
Raymond, habrá un accidente.
Llevamos mucho retraso.
Debemos pagar una tasa de 3000 francos por día.
Una semana más y cierro.
¿Y si alguien se corta el brazo?
¿No estás lista?
Mejor será anular.
No podemos, ya está en camino.
- Pronto llegará. - No es buena idea.
Dijiste que querías verlo.
Sí.
Pero casi nunca tengo buenas ideas.
Siempre me Io dices.
Estoy un poco harto de tus caprichos.
Sí, ya Io sé.
Y sé que terminarás internándome.
¿Qué dices?
Solo te pido que recibamos a Tequiero
como corresponde. Nada más.
Me quiere hacer daño, Daniel.
Tiene cinco años.
Tiene razón en querer dañarme.
En todo caso, ya llegó.
Termina de prepararte y ven.
- No me dijiste que pasarías. - No.
Pues, entra.
MARZO DE 1975
- ¿Mamá está bien? - Sí.
En fin, como siempre.
Hace mucho que no la llamabas "mamá".
Sí, no sé, me salió así.
Debo hacerme un momento para ir a verla.
¿Te molesto?
Para molestarme hoy, Tequiero,
hay que madrugar mucho.
Es sencillo: no hago nada.
Exageras.
A los viejos, solo nos queda exagerar.
Y pronunciar frases.
- ¿Hay problemas en el hospital? - No.
Operé a un tipo anteayer.
Cáncer de colon, a priori no muy grave.
¿Se complicó?
No.
No, incluso se recupera asombrosamente bien.
Pero cuando Io vi
tras la operación...
En la guerra, en Villeneuve se deportaron judíos...
Cuando tú eras alcalde.
Dame un poco de vino tinto.
No pueden seguir tratándonos así.
Deberíamos ganar el doble.
Empiezan a tirar mucho de la cuerda.
¿Qué podemos hacer?
Amélie, te queremos mucho,
pero tu marido es un desgraciado.
Disculpa la pregunta, pero ¿por qué vienes con nosotros?
Ella preparó la sopa.
Su marido es su marido. Ella es ella.
Una mujer respeta a su marido. Para mí, es así.
Es una idea anterior a la guerra.
- ¡La guerra! Duermes con él, ¿no? - ¿Qué sabes tú?
Nos vamos de tema.
Concretamente, ¿qué quieren hacer?
O Raymond contrata a más gente, o nos paga más.
¿Y si no está de acuerdo? Pues no Io estará.
Si no está de acuerdo...
ya veremos qué hacer.
Debes concederles algo o iniciarán una huelga.
¿Una huelga? Ya me gustaría ver eso.
A mí, no.
Una huelga antes de las elecciones...
A los huelguistas, los fusilaría a todos.
Llamaré al banco para pedir un crédito.
Ofrece una prima de diez y veinte francos por día.
Están agotados, eso no solucionará nada.
Es Io único que puedo hacer.
O la aplicas o te vas.
No puedo dejarte ahora.
¿Cuál es el problema?
- Dales Io que piden. - Querías matarlos a todos.
Hasta el domingo.
Tras la elección, echas al agitador
y contratas a nuevos.
- El agitador soy yo. - Esto se pone cada vez mejor.
No le pagamos para generar problemas.
Trata mal a la gente.
Les pagamos para que trabajen. Si no, los echamos.
El trabajo es duro y mal pagado.
Que busquen otra cosa.
¿Con quién los reemplazaremos? Solo hay alemanes disponibles.
Ya encontraremos gente.
La cuestión es quién tiene el poder en la ciudad
y en el país.
¿Los empresarios que construyen
o los agitadores que destruyen?
¿Lo ves? Todo salió bien.
Sí, sí.
El presidente norteamericano George W. Bush anunció
que Saddam Hussein se ocultaba en el país.
¿Debemos escuchar la radio?
...capturado y llevado ante la justicia.
No.
Françoise.
¿Sí?
¿Por qué nunca me cuentas nada?
Nada de nada.
Siempre ha sido así.
Hago como tú, ¿o no?
En Nochebuena, papá Noel, que vive muy lejos, en el Norte,
cerca del Polo Norte,
toma su trineo, cargado de juguetes
y tirado por renos.
Entra a las casas por la chimenea
y le deja un regalo a cada niño.
- ¿A todos? - Sí, a todos.
¿Y a los niños que se portan mal?
También, pero les deja regalos más pequeños.
Pero tú te portas bien.
¿Entonces papá Noel me dejará un gran regalo?
Pues claro. Debes poner los zapatos al pie del arbolito.
¿Quieres algo?
No.
Bueno...
¿Qué tal, Tequiero?
Un momento, mi amor. Mira los dibujos.
Enseguida vuelvo.
¿Papá Noel en el trineo con todos los regalos?
Lo vi en casa de un oficial norteamericano que atendí.
Él me regaló el libro.
¿Quién puede creer en esas pavadas?
Un niño.
A fin de año, me decían que el niño Jesús traía el dinero.
Yo Io creía.
Cuando volvíamos de la misa de gallo,
siempre había una naranja que me había dejado papá Noel.
Yo prefería San Nicolás,
al menos había pasteles.
La idea del papá Noel que trae regalos
en un trineo es muy poética.
Está bien.
Un día Tequiero sabrá que no existe papá Noel,
que le mentiste.
Nos agradecerá por la bella mentira.
¿Hola?
Sí, claro. El tiempo que me lleve llegar.
La partera de Moissey tiene problemas en un parto.
Me demoraré tres horas como máximo.
¿Puedes acostarlo?
Sí.
No estropees la historia de papá Noel.
No estoy en condiciones de estropear nada.
El paciente es Goldmuntz.
Me contó que estuvo en la escuela tres días,
tras el alambrado, con cientos de judíos,
sin comer ni beber.
¿Lo sabías?
Por supuesto que Io sabía,
era alcalde de Villeneuve.
Papá...
Me dijo que tú organizabas todo allí.
- Es complicado. - Que eras responsable
de Io que sucedió. - Eso no es verdad.
Eras alcalde de Villeneuve, podías impedirlo.
Claro que no.
No, no podía.
Tenía otra imagen de ti.
Cuando pensaba en ti, las palabras que se me ocurrían
eran generosidad,
justicia, rectitud.
Uno Io intenta, pero puede fracasar.
¿Seres humanos hacinados en la escuela como animales,
gaseados en Auschwitz, y dices eso?
- Tequiero... - ¡No!
Estaba orgulloso de ti.
¡Estaba orgulloso!
Tu hermano resistente, tu paso por la prisión,
todo eso me Io contaste.
¿Qué más me ocultaste?
Me sorprendió su mensaje.
Me topo con dificultades en el ejercicio de mi función.
- ¿De qué naturaleza? - Interna.
- ¿Quiere confesarse? - Sí.
- ¿Ahora? - Cuanto antes, mejor.
- Vamos a la vicaría. - Tiene razón.
Étienne Charron 1914 - 1944
¿Quién es?
Un amigo.
No tienes amigos.
¿Y tú qué sabes?
Te recuerdo que viví veinte años contigo.
¿Caminamos un poco?
Sí.
Qué tranquilidad.
Me gusta la calma.
Cuéntame de tu amigo.
Es parte del pasado.
El pasado, borrémoslo.
Tuve una amiga,
una vez, durante la guerra.
Creo que me quería mucho.
Incluso creo que me amaba.
Una vez, nos besamos.
De verdad.
Hoy hace sesenta años.
- ¿Es la que está allí? - No.
Está muerta,
pero no sé dónde está.
En alguna parte.
¿Te sientes mal?
No.
No.
Tú nunca te casaste...
Pues no.
Y nunca te conocí ningún novio.
El amor siempre me pareció...
No sé.
Te gustaban los romances cuando eras niña.
Los romances, no. Me gustaban las canciones de amor.
¡Sí!
Es verdad.
Esperaré de día y de noche.
Esperaré por siempre
tu regreso.
Esperaré,
pues el pájaro que se va
vuelve a buscar el olvido
a su nido.
¡Oye, Joseph!
¿Me reservas un trozo?
¡Despacio! ¿Así eres con las mujeres?
¡Qué tonto!
¡Anda!
Ya está.
- Un poco más. - Está bien.
Así está bien.
Mañana es mi aniversario de matrimonio.
Lo festejaremos por primera vez. Antes no podíamos.
¿Tu mujer era resistente?
Era mensajera en 1944.
Marinette, la morena.
¿Esa es tu mujer?
- Sí. - Felicitaciones.
Gracias.
¡Oigan! ¿Están visitando una exposición o qué?
Más lentos que las chicas.
Ya, Hubert. Está bien.
Perdón, señor Antoine, pero no está bien.
Están un 20 % por debajo de la cuota.
Están conmigo, hacemos el máximo posible.
Debo respetar los plazos, y no es el caso.
Hacemos Io que podemos, Hubert.
A mí, no me parece. Conversan.
Hacen pausas cuando se les antoja.
Se cuentan sus vidas. ¡Hay que trabajar callados!
¡Pierre!
Basta de seguridad.
Oye, ¿qué pretendes?
Un corte lleva un minuto. Hacemos 120 por día.
Son dos horas.
El señor quiere que produzcamos más, produciremos más.
¡Cambia ese tono!
- ¿Quieres que cambie el tono? - ¡Basta!
Hubert, ya entendimos. Luego hablamos.
¡Imbécil!
No quiten la seguridad.
Perdóneme, padre, porque he pecado.
Lo escucho, hijo mío.
Me siento cada vez más atormentado
pensando en la parroquiana de la que le hablé.
El pensamiento no es pecado,
mientras sea solo eso.
Pero ese pensamiento
hace que cada vez me cueste más cumplir con mi ministerio.
Siempre estoy esperando verla.
A veces solo pienso en eso.
Es un problema, en efecto.
Siento cosas que sentía antes del seminario.
En esa época, estuve con una mujer.
Es una ventaja que tiene sobre mí.
¿Le parece una ventaja?
Un amor sincero siempre nos acerca a Dios.
Y estoy seguro de que su amor era sincero.
Y hoy, ¿qué puedo hacer para seguir el camino de Cristo?
Rece.
Plantéese la vocación.
A esa mujer...
¿usted la ama?
No Io sé.
Pero...
sin duda la deseo.
Está en una encrucijada, Emmanuel.
Retome el camino de sus votos.
Sea sincero consigo mismo. Sea honesto.
Y si no sabe cómo solucionarlo...
tal vez deba cambiar de parroquia.
¿Hortense?
¿Hortense?
¡Papá! ¡Papá!
¡Tequiero!
¡Papá! ¡Papá!
¿Qué haces ahí?
Mamá me encerró. Está muy oscuro.
- ¡Hortense! - ¡Papá! ¡Papá!
Voy a buscar la llave, ya vengo.
¡Papá!
Quiso matarme.
- Quiso matarme. - ¿La llave?
Estaba apagando las velas, sentí su presencia a mis espaldas.
Sostenía las tijeras así.
Dame la llave.
Debe ver a un médico, hay que ayudarlo.
¿Adónde está la llave del armario, loca?
- ¡Dámela! - ¡No!
¡Dame la llave!
Dámela.
Tú también quieres matarme.
Tú también quieres matarme.
- ¡Papá! - No te preocupes, mi amor.
Mamá se equivocó.
Solo se equivocó.
¿Estás bien?
- Hola, Franck. - Señor Larcher.
Tequiero vino a verme ayer.
Te llamó "mamá".
- ¿Cómo está en estos momentos? - Bien.
Pinta mucho.
Estoy bien, Daniel.
Estoy muy bien.
En cambio, Tequiero
no debe estar bien si me llamó "mamá".
Tengo ganas...
Quisiera contarle todo
sobre su nacimiento, sus padres.
Sobre la adopción.
Y quisiera llevarlo a Villeneuve.
Quisiera que viera el lugar de su infancia.
¿Qué día es hoy?
Martes.
Mañana hay isla flotante. Me encanta.
Pensé algo. ¿Sabes que la hija
de Bériot dirige la casa de cultura de Villeneuve?
- ¿Tiene una hija, Bériot? - Sí. Françoise.
La llamé.
Está dispuesta a organizar una exposición de tus cuadros.
Con un acto de inauguración.
Podrías salir para ir a la inauguración.
¿Ir a la inauguración?
Mataríamos dos pájaros de un tiro.
Iríamos los tres allí.
¿Exponer en Villeneuve?
¿Por qué no?
¿Eh?
Me traerá recuerdos de juventud.
Mi juventud...
Mi juventud...
¿Terminó el día?
Los martes debo buscar al niño más temprano.
¡Ah!
¿Le gusta trabajar aquí?
Sí. Me alegra haber hallado este trabajo.
Muy bien.
Gracias por Hubert.
Los prisioneros no son fáciles de ubicar.
Me meto en Io que no me incumbe,
pero su marido, ¿no es demasiado severo?
¿Sabe...?
Cuando volvió del campo de concentración,
descubrió que teníamos un hijo de dos años.
Pasó allí 5 años.
Reconoció al niño.
Desde entonces, la casa es un infierno.
La prima de diez francos, ¿la ayuda?
Sí, es una suma.
Pero no todo se mejora con dinero.
- ¿Aún estás aquí? - Ya me voy.
Basta que te retrases cinco minutos,
para que tu madre me vuelva loco.
Señor Schwartz.
Buenas tardes.
Hubert, con respecto a Io sucedido
en la Ocupación...
Hay que cerrar esa etapa.
Tiene una mujer encantadora, un niño adorable
y un buen trabajo.
Aprovéchelos.
Vuelvo al taller.
Ojalá logre finalmente aumentar la productividad.
Mención especial para este perro
que aventaja a perros y humanos.
¿Te divierte esto?
Se ignora dónde este artista
aprendió todo esto.
- Estoy mirando... - Ya veo.
...este equilibrista.
A quién le importa un perro con tazas en el morro.
- Mira Io que hace. - Mírame.
Estoy mirando.
Sí. Yo también puedo hacer como el perro.
Sostengo con la nariz.
Me pongo en cuatro patas.
Buen perrito.
¡Tranquilo!
Qué ganas de molestar...
¡Sí!
- ¿Raymond Schwartz? - Soy yo.
Queda detenido por la muerte de L. Caberni,
asesinado en octubre de 1941, en Villeneuve.
Llévenlo.
Amélie, llama
al abogado.
- ¿Cómo? - ¡Llama al abogado!
Jules Bériot: "La Resistencia era el heroísmo cotidiano".
Está de buen humor. Le hace bien, la iglesia.
Tal vez tenga usted vocación.
Prefería cuando no hablábamos.
¡Qué exagerada!
No habría soportado no hablarle.
Usted, tal vez.
¿Vio mi entrevista?
La gloria.
Está muy centrado en sí mismo desde que regresó de Argelia.
La foto es buena. Mire esto.
¿Mató a un soldado alemán?
Fanfarroneé un poco con el periodista.
- ¿Es verdad o no? - ¿Qué?
Que mató a un alemán.
Sí. ¿Sabe...?
¿Cuándo fue?
En Lyon, en noviembre de 1943.
Fue con Lanzac.
Nos atraparon tontamente en un control de identidad.
Lanzac le arrancó el Luger a un soldado, el arma cayó.
Tomé el arma y le pegué dos tiros en la espalda.
Nos marchamos a toda carrera. No fue algo heroico.
Nunca me Io contó.
Hace mucho que no le cuento gran cosa.
Me parece que no tenía muchas ganas.
Tengo buenas noticias de la Academia.
Enterrará el asunto del avión, podrá volver a dar clases.
Qué bien.
No parece alegrarse.
Sí, claro.
Hasta luego, Jules.
Hasta luego.
- ¿A qué hora cortan? - A las once.
- ¿Te quedas? - Por supuesto.
¿Y Geneviève no se enfada?
No, me quiere.
Puede quererte y enfadarse.
Geneviève, no.
Sabe Io que es el trabajo.
Maneja sola toda la granja.
Trabaja de sol a sol.
- No la pierdas. - Claro que no.
¿Qué es eso?
¡Apaguen las máquinas!
¡Apaguen todo!
¡Ayúdenme!
Hubert, ¡busca el auto!
¡Carajo!
Adaptación: Gisèle Prunes para ECLAIR
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