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Rápido, vamos.
- ¿Qué has hecho? - ¡Ven conmigo, mierda!
Te dije que no era buena persona.
¿Ese te había hecho algo?
- Vete a casa. - ¿Y tú?
No es asunto tuyo.
- ¿Crees que está muerto? - Bueno. Me voy. Adiós.
No me dejes así.
¿Qué le digo a mamá?
No tiene importancia.
- Para mí, sí. - Me da Io mismo.
Me has metido en esta historia.
Mierda. Tú quisiste venir.
No imaginaba que harías algo así.
¿Qué le digo a Loriot?
Escucha, no le digas nada.
Ni a tu madre.
No les digas que estuviste conmigo.
Pero yo nunca miento.
Tú verás. Déjame en paz.
Está bien. Me inventaré algo.
Muy bien. Venga, vete.
¡Va!
¿Cuándo nos veremos?
Sé dónde encontrarte.
¿Y yo? ¿Dónde puedo encontrarte si algo va mal?
Si quieres algo, telefonea al 16 en Villeneuve.
Dile a Georges que tienes algo para Víctor.
- ¿Quién es Víctor? - Soy yo.
Pero solo si es algo realmente importante.
Muy importante.
- Ahora, vete. - Dame un beso.
Así no.
Yo solo sé besar así.
UN PUEBLO FRANCÉS
SERVIER NO HIZO LA LISTA SOLO.
LARCHER ESTABA CON ÉL.
LOS CUATRO DEL MAQUIS
¿Es cierto?
¿Qué más da si es cierto?
Está aquí para defendernos.
Para defenderlos, debo mentir.
Debo saber la verdad.
¿Es cierto? ¿Sí o no?
No responda.
Señor Larcher,
dijo bajo juramento que no había hecho esa lista.
Imagine qué pasará si demuestran Io contrario.
Nadie puede probarlo.
Señor Larcher...
¡El tribunal!
Vamos a continuar. Siéntense.
El representante del ministerio público
tiene la palabra.
Señor presidente,
tenemos un elemento nuevo.
Concretamente,
hablo de Io que varias personas en Villeneuve
han recibido por correo.
¿Van a dejarse influenciar por simples rumores?
No es un rumor. Se trata de cartas.
Como las miles de cartas que escribían bajo la Ocupación,
anónimas, denunciando a resistentes y judíos.
¿La República va a hacer Io mismo que el régimen de Vichy?
Deseo interrogar a Daniel Larcher
acerca de la lista.
Viola el procedimiento. Las declaraciones terminaron.
¡Los franceses necesitan
saber la verdad!
¡Aman la República!
Y la República se basa en procedimientos.
Las declaraciones terminaron. Señor presidente.
Tengo que aceptar los argumentos del Sr. Lévy.
Así es el procedimiento.
Sin elementos nuevos no hay más declaraciones.
Y una carta anónima
no puede considerarse un elemento nuevo.
Pasemos a la requisitoria y a las alegaciones.
- Adelante. - ¡Quiero hablar!
Es demasiado tarde.
No pretenderá impedir que su cliente hable, ¿verdad?
Hice esa lista con el Sr. Servier en octubre de 1941.
- Señor presidente... - ¡No! Gracias.
Es inútil. He decidido hablar.
¡Por favor!
Por fin, voy a contar la verdad.
Y nadie podrá detenerme.
Hice esa lista.
O al menos, ayudé a hacerla.
Quité un nombre y el Sr. Servier añadió otro.
Es cierto.
Sin duda... aquel día salvamos a 10 personas,
pero sabía que no estaba bien.
Hice tantas cosas que no estaban bien...
o dejé hacer tantas cosas que no estaban bien.
Los 120 judíos del colegio.
Los rehenes de 1941, que fueron fusilados.
Los arrestos.
Las torturas.
Las deportaciones que hubo siendo yo alcalde.
Antes, pensaba que yo no era responsable de todo eso,
que no podía evitarlo...
con perspectiva y gracias al proceso de reflexión...
al que me está sometiendo este juicio, ahora...
veo las cosas de otra forma.
Quise evitar el mal,
y en realidad,
me puse de su lado.
Pero no soy un monstruo manipulador.
No secuestré a un niño
ni envié a su padre al paredón ni informé a la Gestapo.
Pero...
¿Cómo decirlo?
Yo...
Para mí, fue un placer ocuparme de los demás,
en un momento en que era imposible hacerlo bien.
Si es una falta, no sé cómo tendré que pagarla.
Sí...
colaboré
entre 1940 y 1942,
porque el Mariscal, jefe del Estado,
elegido por diputados
nos Io pidió...
y en esa época me veía capaz de ayudar a los demás.
Fui muy orgulloso, sí.
Me sentí superior a los demás
y por Io tanto,
por mi cargo, dejé cometer injusticias
y cosas mucho más terribles.
Pero...
el Armisticio y el Mariscal eran la única solución
para todos nosotros.
¿Alguien se atreve a decir Io contrario?
Me pidieron estar ahí.
Y Io hice.
Entonces, la gente quería que estuviera ahí.
Entonces, sí,
ayudé a hacer esa lista.
Sí, mentí al respecto
y cumpliré la condena que ustedes me impongan.
No soy...
ni un traidor...
ni un monstruo ni un manipulador.
Solo soy un hombre...
que se equivocó en sus decisiones.
Gracias.
En un juicio, la sinceridad no sirve de nada, Sr. Larcher.
Sí, pero me he desahogado.
El fiscal va a destrozarle.
Pensaba que te echarías atrás.
¿Lo seguiste y Io mataste sin más?
- Sí. - ¿No te vio?
Estaba con su novia.
- ¿Ella te vio? - Sí, obviamente.
- ¿Puede reconocerte? - ¿Qué pretendes?
¿No podías esperar a que estuviera solo?
No habría podido hacerlo.
Me conocía. Me habría reconocido a 3 km.
Resultado: su novia va a dar tu descripción.
Ha sido un error.
¿Y entonces?
¿Matamos a Gus para que no nos incrimine?
- No he dicho eso. - Lo insinúas.
Hacía falta huevos para matar a Tom.
Gus ha pagado su multa.
Hay cierta ética en este oficio.
Vas a tener que aprenderlo.
Bueno.
Deberías esconderte.
- ¿Tienes algún escondite? - Sí. Pero solo para 3-4 días.
- ¿Luego? - Ya veremos.
Perfecto. Dejemos pasar 2-3 días
y hablamos.
¿Está insinuando que el Armisticio y el Mariscal
eran la única solución en 1940 para todos los franceses?
¿La única solución?
¡Vaya confesión!
No le sigo.
Habrá oído hablar del general de Gaulle,
¿verdad?
Hablo de los franceses que se quedaron.
De Gaulle estaba lejos
y en 1940-1941, casi nadie sabía quién era.
Al menos en Villeneuve.
Esta declaración es un elemento nuevo
y necesito revisar mi estrategia.
Pido que se suspenda la sesión para poder citar a otros testigos.
Es una maniobra.
Hace un momento,
era usted quien quería aportar un elemento nuevo.
Es cierto...
El Sr. Lévy tiene razón.
En ese caso,
pido que sea encarcelado inmediatamente.
¿Por qué motivo?
Ha confesado que envió a comunistas frente al pelotón de fusilamiento
con Servier.
Eso Io convierte en cómplice de asesinato.
¿Qué más descubriremos?
Sus garantías...
Puede huir a Suiza o a cualquier otro lugar.
Su comparecencia libre ha sido un error,
viendo la gravedad de los hechos.
El ministerio público solicita su encarcelamiento inmediato.
Gracias.
¿Cómo ha conseguido el pollo? ¿Puede hacer milagros?
- Hay que preguntarle a Lucienne. - ¡Ah!
En el mercado negro.
¿"Mercado negro"?
Desde la Liberación no hay.
Gracias por recibirnos
en estos momentos.
Es mejor que una reunión.
¡Por el futuro alcalde!
- Van demasiado rápido. - La vida es corta, Raymond.
¿Puedo llamarle Raymond?
- ¿No bebe? - Alcohol, nunca.
Dolorosa sensatez.
¿Nadie le ayuda?
No quiere. Es una auténtica ama de casa.
Yo también, pero tengo servicio.
No tengo sus medios, Jeannine.
En cuanto a las elecciones, Berthier, el vicepresidente del CDL,
se presenta.
Pero presume demasiado de ser de la Resistencia.
Ya vio qué pasó en abril.
La gente quiere pasar la página.
El único problema son los bolcheviques.
Su simpatía aumenta
después de ser aliados de los nazis hasta 1941.
¡Es increíble, la mala memoria de la gente!
A veces, no es tan malo.
Voy a por pan.
- Yo a por vino. - ¡Qué anfitriones!
No está respetando el acuerdo.
¿No le gusta el pollo?
Esfuércese un poco más. ¡Sea una esposa amable,
no debe guardar voto de silencio!
Hago Io que puedo.
Siga así y enviaré cartas anónimas.
Seguro que Io hace muy bien.
Aquí está.
Lo de la calle Marcel Larcher es preocupante.
Los bolcheviques organizarán el aniversario de su ejecución
el 12 ó 13 de noviembre.
¿Lo conocía?
Era supervisor en mi empresa.
Era un poco duro, pero buena gente.
Lo contrario que yo.
Para anunciar su candidatura,
también necesitamos hacer una ceremonia,
conmemorar la Resistencia no comunista.
Podríamos conmemorar a los ahorcados de 1944.
No, no. Eso es un poco mórbido. No nos dará votos.
Y septiembre ya ha pasado. No.
Dígame, en el desfile del 11 de noviembre de 1943,
¿había comunistas?
Antoine, el jefe de los maquis, Io organizó: debía de haber.
Yo no estaba aquí.
Fui a Lyon, al Comité clandestino.
Había un maquis FTP.
¿Usted estuvo allí?
Vi el desfile desde la ventana.
Es muy modesta. Ella saboteó la radio de los nazis.
Casi la ahorcan.
¡Cordon bleu y heroína de la Resistencia!
- Esposó a la mujer ideal. - A quién se Io dice.
Entonces había comunistas. Es problemático.
El pollo está buenísimo, apreciada señora.
Gracias.
¿Y el sacrificio de los cuatro maquis?
¿"El sacrificio"?
Explíquemelo.
Tras el desfile, alguien, no sé quien fue,
desveló a la policía el escondite del maquis Antoine.
Los alemanes los rodearon, pero los resistentes huyeron
gracias al sacrificio de cuatro maquis.
Formidable. ¿Y murieron?
Pues sí, supongo.
Uno sobrevivió. Su sobrino fue alumno mío.
Estaba gravemente herido. Creo que aún está en el hospital.
Es perfecto para una ceremonia.
El sacrificio de los cuatro maquis.
Y un maquis gaullista.
Bueno, gaullista... Al menos, no comunista.
En este momento, es Io mismo.
"El sacrificio de los 4 maquis", suena bien.
Anunciaremos la candidatura de Raymond donde ocurrió todo.
Y también pediremos una calle.
La calle de los Cuatro Maquis.
Tienes que hablar con Antoine. Seguro que está de acuerdo.
Mejor.
Muy bien. Ahora, prueben este vino.
Brindemos por los cuatro maquis.
¡Por los 4 maquis!
¿Qué ocurre?
¿Por qué te encarcelaron?
Solo serán unos días, hasta el veredicto.
Estoy segura de que fue Servier.
Te apuñaló por la espalda.
Servier ya no tiene ningún poder. Nunca haría algo así.
Eres muy inocente.
Escúchame, no quiero discutir.
Necesito tu ayuda.
Sabes que puedes contar conmigo.
El testimonio de Marchetti podría ayudarme mucho.
Discutimos en 1942, cuando el arresto de los judíos.
Para él, "impedía colaborar totalmente".
Debería testificar.
No tengo relación con Jean desde...
¿Sabes que fue condenado a muerte?
No. No Io sabía.
Si rechazan su indulto,
Io ejecutarán en unas semanas, o incluso antes.
Se negó a testificar cuando Io llamó mi abogado.
¿Y yo qué puedo hacer?
Si vas a pedirle
que declare en mi juicio, tal vez funcione.
Pero está en la cárcel.
El abogado ha conseguido esto.
Daniel, ¿por qué nos hacen todo esto?
¿No quieres tostada?
No tengo hambre.
¿Estás enferma?
No, pero he dormido mal.
¿Qué ha ocurrido para que no hayas venido a dormir?
Han asesinado a un suboficial estadounidense.
¿Quién ha podido hacer algo así?
De momento no tenemos pistas. Investigamos.
Bueno.
- ¿Quién va al lavabo primero? - Yo no.
Voy a comer y, tal vez, descanse un rato.
Pues te toca, cariño.
No. Ve tú.
No vas a ir en camisón. ¿Qué modales son esos?
Estoy cansada.
Lavarte la cara te despejará.
"Cansada" con 15 años.
No gastes mucha agua, que quede algo para mí.
- ¿Entonces? - Sé quién mató al yanqui.
Gustave.
Y ella estaba con él.
No puede ser.
La novia Io vio todo.
La descripción del que disparó es vaga,
pero describió la ropa de Léonor, su peinado,
sus sandalias.
No hay duda. Son ellos.
¿Qué vamos a hacer?
- Hay que enviarla con su padre. - No puedo hacerle eso.
Desde que tuvo el bebé, Christine le pega.
Es cómplice de asesinato.
Pues...
Habrá que quemar su ropa y de momento se queda aquí.
Nadie sospechará de ella.
No te das cuenta. Va a haber una gran investigación.
Pero la dirigirás tú.
Sí y no.
Y me estoy quemando.
Mentí para soltar a Gustave: pueden encerrarme.
Pero nada relaciona a Léonor.
Excepto Gustave, si Io detienen.
Habrá que evitar que Io detengan.
Escucha...
siempre nos sinceramos, en esto, no puedo ayudarte.
No ayudaré a un asesino, aunque sea el hijo de Marcel.
¿"Asesino"?
Mató a un militar corrupto.
Pero la guerra terminó.
Ya no se asesina. Ahora se detiene y se juzga.
- ¿Cómo fue la cena? - Excelente.
Les gustó mucho el pollo.
- ¿Un café? - No, gracias.
¿Y Lanzac?
Solo cree en la fuerza. Odio a la gente así.
¿Concretamente, quiere torpedear a Schwartz?
La gente tiene que entender que en Villeneuve,
si no gana Bériot, se le da la alcaldía a los comunistas.
Si Raymond Schwartz gana, estoy acabado.
¿Y si es Edmond?
Pues volveré a presentarme en 6 años.
Hasta luego, Jules.
¡Léonor!
¿Dónde está Gustave?
No Io sé.
Soy su única opción de supervivencia.
Si sabes dónde está, dímelo.
No sé nada.
Va a morir,
si no me Io dices.
Díselo, Léonor, te Io ruego.
Tengo un número de teléfono.
¿Una conmemoración? ¿Por qué?
Todos conmemoran la Resistencia. ¿Cuál es el problema?
¿Pero por qué "los 4 maquis", como ustedes los llaman?
¿Tienes más ideas?
Si quieren hacer una conmemoración,
háganla por el desfile. Es Io mejor.
- No nos conviene. - ¿No les conviene?
¿Por qué debería convenirles?
¿Por qué la has traído?
Me presento a la alcaldía. Dirige mi campaña.
Deseamos que te unas.
No. Gracias.
En el desfile, había comunistas.
- Estaba todo el mundo. - Y comunistas.
Queremos una ceremonia sin comunistas.
¡Sin mí!
No puede ser. Eres el líder del maquis.
Los 4 se sacrificaron por ti y los demás.
¡Antoine!
En ningún caso,
participaré en una ceremonia
por los cuatro maquis.
- Antoine... - Como mucho,
para contentar a Raymond, conmemoraré el desfile.
El desfile no nos interesa.
¿Desea ser héroe del desfile y no del sacrificio?
- Dile que se marche. - Hábleme con otro tono.
¿Ah, sí?
Tuve que salvarle la vida, como jefe de policía.
- Ahora ya no Io soy. - Ahora, eres mi empleado.
¡Que se vaya o renuncio!
OK, no estoy sorda.
Te espero en casa.
- ¿Y cómo volvemos? - Tendrán que caminar.
Perdóneme, padre, porque he pecado.
Le escucho, hija mía.
No fui sincera en anteriores confesiones.
Séalo hoy.
A menudo, tengo malos pensamientos.
Dios le juzga, pero yo no. Hable con total libertad.
Hace meses que quiero que mi marido muera.
Recé por que ocurriera.
Efectivamente, son malos pensamientos.
¿Es un mal marido?
No. Soy yo quien soy...
una mala madre,
una mala esposa, una mala mujer.
Lo estropeé todo.
Seguramente exagera.
No. Lo hago todo mal.
Desde pequeña, Io hago todo mal.
Creó una vida.
Sí.
Está mi pequeña Françoise.
Entonces, no Io hace todo mal.
Aparte de ella, sí.
¿Por qué es tan dura consigo misma?
Porque soy lúcida.
Soy mala persona,
soy una fracasada.
El Señor no fracasa.
Pues yo soy un fracaso.
Lucienne, desde hace un año, desde que viene a confesarse,
he aprendido a conocerla.
Dios no fracasa, se ha creado una mala imagen,
y eso es Io que tiene que cambiar.
Jamás Io conseguiré.
Con el tiempo, esa imagen ha empeorado.
Solo veo una solución.
La escucho, hija mía.
Voy a acabar con mi vida.
¡Es una tontería!
¿Cuatro tipos que se sacrifican es una tontería?
A mí me parece bonito.
Cuando digo 4, son 3. Uno de ellos aún está vivo.
- ¿Uno no murió? - Aparentemente.
- ¿Quién? - No Io sé. Estamos buscando.
No podrá hablar. Aún está hospitalizado.
¿Por qué no quieres ayudarme? ¿Qué te ocurre?
Es la historia del maquis que creé y dirigí.
Es importante. Si pude crearlo, fue gracias a mis libros de historia.
Hablaremos del maquis y de ti, como líder.
Y harás un buen discurso.
Te he dejado dinero, te he dado trabajo. ¡No exageres!
¿Compraste el anillo?
Sí.
¿Es bonito?
Bien.
De acuerdo.
Pero con dos condiciones:
quiero saber quién sobrevivió para ir a verlo.
Y no quiero que Jeannine participe. ¡Eso sí que no!
No podría hacerlo con una colaboracionista.
Punto final.
Solo Dios puede dar o quitar la vida.
- ¿Lo sabe? - Sí.
Pero no puedo más.
Debe hallar la fuerza en la oración y en la meditación,
darle sentido a su vida gracias a su niñita.
Su padre es un alemán.
No importa. El amor, la infancia, todo eso no entiende de fronteras.
Sus errores, los pagará cuando toque,
pero tiene que prometerme una cosa.
- ¿Me está escuchando? - Sí.
Quiero que vuelva a leer el Evangelio,
céntrese en las negaciones de Pedro antes del canto del gallo.
Incluso los hombres más santos han cometido actos terribles,
pero supieron entenderlos,
expiarlos y perdonarse.
¿Me promete que Io leerá y vendrá a hablar conmigo?
- Sí. Se Io prometo. - ¿Cuándo?
No Io sé.
- Mañana, tal vez... - ¡Sí, mañana!
Después de misa. Cuento con usted.
Hasta entonces, esta noche,
haga sus oraciones dos veces, lentamente.
¿Comprende que tiene que hacer penitencia?
Sí.
Para eso, tiene que ser realmente consciente.
¿Eso también Io comprende?
Sí. Eso creo.
Vaya en paz, hija mía.
Me sorprendió que quisieras verme.
Daniel quería que te viera.
Las cosas cambian.
Sí.
¿Cómo te sientes sabiendo que pronto morirás?
No Io sé.
No siento... No siento nada.
No me Io creo.
No estamos hechos para sentir algo así,
sobre todo cuando falta tan poco.
Tengo hambre, sed, pienso en la gente que amo.
La vida sigue.
Me gustaría poder hacer algo por ti.
Entonces dime cómo estás.
Pero en serio.
Hace tiempo que no hablo con alguien.
Estoy bien.
Pero ya no logro hablar con la gente.
Todos me miran.
Me miran como si tuviera la lepra.
No me he sentido tan sola
desde que era pequeña.
Cuando mi padre volvió de la guerra y...
¿Y Muller?
Logró salir bien parado.
Y también salió de mi vida.
¿Quieres hacer algo por mí?
Sí.
Dime...
Dime Io que sentías por mí en 1940,
antes de Muller.
No te entiendo. Creía que tenías a esa judía...
Tuvieron un hijo juntos, ¿no?
Sí, pero...
No te hablo de ella. Te hablo de ti.
De mi primera.
¿Tu "primera"?
Mi primera mujer...
que no fuera una puta.
Qué bonito.
Lo importante es... Cuéntame Io que sentías por mí.
Vamos, ¿qué era?
¿Qué era? ¿Estabas enamorada?
¿Sentías ternura?
En serio, no Io recuerdo.
Has dicho que viniste de parte de Daniel.
Sí.
Necesita que testifiques en su juicio.
Empiezas a aburrirme.
Su abogado, el Sr. Lévy,
es influyente. Podría conseguirte cualquier cosa.
- ¿Lévy? - Sí.
Conoce a todos.
Entonces, podría encontrar a mi judía, como la llamas.
Se llama Rita Wittemberg, con dos T.
Estaba en Francia hace 15 días, en Besançon.
No respondió a mi carta, así que...
Si me consigues a mi judía, testificaré.
¡Pero eso nos llevará mucho tiempo!
Debes testificar antes de saber si Io logramos.
Prometo que haré Io que pueda.
Dime qué sentías por mí.
Puedo decirte Io que siento ahora.
Dímelo, de todos modos.
Amistad.
¿No me quiere ese imbécil?
¿Quién se ha creído?
El jefe del maquis que homenajeamos.
Te divierte que me aparte.
No. Te necesito en este nido víboras.
Es raro oírte decir que me necesitas.
Con los demás, me parece que siempre meto la pata.
No sé si debería ser alcalde.
¿Has perdido los huevos o qué?
¡Por supuesto que debes ser alcalde!
Solo hay que desearlo.
Tú te mueves como pez en el agua.
Sería genial que te presentaras.
No tendría opciones.
En Villeneuve, siempre seré la Sra. Chassagne.
Sí. Al final no es tan malo que no vengas.
Tal vez.
- Pero hay que adiestrarlo. - Es un buen tipo.
Sí... Sí...
Bueno.
Dile que has conseguido, con muchas dificultades,
convencerme de que no vaya,
con la condición
de que la puta de su miliciana tampoco vaya.
Oh, mierda...
Raymond.
¡No te preocupes! La ceremonia va a ser agradable.
Pero no se sacrificaron. Nosotros los sacrificamos.
- ¡Es Io mismo! - ¿Me tomas el pelo?
Para la gente, hoy, es Io mismo.
Eran guerrilleros. Murieron en combate.
El resto solo son detalles.
Y tampoco los sacrificamos.
Estaban perdidos.
Lo sabes muy bien.
Aún así, solté la cuerda.
- ¡Disculpen! - ¿Sí?
Buenos días. Buscamos un paciente, Thierry Grand.
"Thierry Grand...".
Allí, con la enfermera.
Gracias.
Buenos días.
Hola, Thierry.
Hacía mucho tiempo.
Hola, Thierry. ¿Qué tal?
No habla.
Al menos desde que llegó.
¿Hace mucho tiempo?
Un año.
- ¿Qué tiene? - Una bala en la cabeza.
No lograron sacársela.
Tiene daños irreversibles.
No sabemos el alcance. Nadie va a abrirle.
Tampoco puede andar.
No sabemos si es una lesión cerebral o si es psiquiátrica.
Toma.
¿Te acuerdas de mí?
Antoine.
El jefe del maquis.
He venido con Anselme. ¿Te acuerdas de él?
No reconoce a nadie,
ni a su madre cuando vino a verle.
Come, Thierry.
Siento Io ocurrido.
No digas tonterías.
Sabes, va a haber una gran fiesta,
y tú serás el héroe.
Es decir, ustedes.
Tú,
Claude... y los otros dos.
Claude...
Si le ocurriera algo, no Io soportaría.
Lo conoces desde hace 3 días.
No es justo que me digas eso.
Lo tuyo con Marcel, me dijiste que fue inmediato.
Tal vez Io adorné un poco.
La 1ª vez, Marcel huía de la policía.
Me empujó a la salida de una oficina postal.
Vi que escondía panfletos, los cogí,
pero apenas Io miré.
La verdadera primera vez fue más tarde,
cuando vino a la oficina postal.
Llegó y entonces...
Fue un auténtico flechazo.
El 16, en Villeneuve,
es la cabina de un café.
- ¿No te dijo nada más? - No. Solo me dio ese número.
Bueno.
A ver Io que encuentro.
- No le harán daño, ¿verdad? - Ayer mató a un hombre.
Es peligroso.
En el fondo, es buena persona.
Sí, pero muy en el fondo.
Voy a ver a un colega que se ocupa del mercado negro.
Tal vez sepa algo.
- Ten cuidado. - ¿Por quién Io dices?
- ¿Por Gustave o por mí? - Por ambos.
¿Y tú estás de acuerdo?
Geneviève, es una conmemoración de la Resistencia.
¿Aún quieres que nos casemos?
¿Dudas de ello?
¿Qué harás cuando estemos casados?
¿No invitarás a resistentes o saldrás sin mí para verlos?
- ¿Te avergüenzas de mí? - ¡No es eso!
Esto solo es para lanzar la carrera de Raymond.
Le dije que no quería a Jeannine.
- ¿Me comparas con Jeannine? - ¡Yo no!
Sí, por eso acordaste que yo no fuera.
Pero ¿habrías querido venir?
¿A una conmemoración con toda la Resistencia?
¿Con los que mataron a tu hermano?
Duermo con uno de ellos,
y no pasa nada.
Escucha,
podemos amarnos,
comprometernos y fundar una familia.
Pero no olvidaremos Io ocurrido.
¿Y qué ocurrió?
- Son los yanquis con la leche. - ¿Te ayudo?
No. Muy amable.
¿Qué te ha dicho?
Quería darme una amatista que ha encontrado.
¿Y qué le has dicho?
Que aquí, una mujer comprometida no acepta regalos.
"Un militante revolucionario tiene que vivir en clandestinidad.
"Es necesario.
"Debe poder cortar puentes con su entorno,
"sus amigos y su familia,
"para cumplir las tareas que el partido le asigna".
¡Pero bueno!
Aquí estás muy bien.
Como una rata.
- ¿Tienes hambre? - No.
Me aburro.
Bien. Vas a tener que irte de Villeneuve algún tiempo.
Esto es muy insano para ti.
¿Acaso no Io sabías cuando me pediste eliminar a Tom?
- ¿Le das consejos a Jérôme? - Déjalo.
Tiene razón.
No Io tuve en cuenta.
En cuanto supe que Tom era un soplón, actué.
Tal vez fue un error, pero ya está hecho.
Ahora, me responsabilizo de ti.
Él tiene tus billetes y dinero. Te explicará los detalles.
Bueno.
Les dejo. Tengo cosas que hacer.
¿Estás contento?
Has conseguido caerle bien a Jérôme.
- Dame los billetes. - Dame la pistola.
¿Cómo supiste que Tom era el soplón?
- ¿Por qué quieres saberlo? - Porque me interesa.
Presumió de ello ante un amigo mío.
- ¿Te vale? - No.
Nunca habría hecho algo así.
Ahora que Io pienso,
si hubiera sido él,
no habría reaccionado así cuando me vio.
Habría huido o me habría saltado encima.
Lo que significa que...
tú eres el soplón.
Va a ser divertido matarte, Gus.
UN PUEBLO FRANCÉS 1945, EPÍLOGO
Adaptación: Enrique Tormo Palop para ECLAIR
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