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¿Recuerdan ese?
Cuéntalo.
Suena el teléfono.
Groucho atiende y dice:
"¡No me digas!"
Y poco después:
"¡No me digas! ¡No me digas!"
Cuelga.
Chico dice: "¿Quién era?"
Groucho responde:
"No me Io dijo".
Es mi preferido.
- Lo siento, no puedo traducir. - No importa.
- Mientras te haga reír... - Sí.
Te quiero.
Y yo a ti.
¿Para mí?
No es mi cumpleaños.
Los cumpleaños son de burgueses.
Yo hago regalos cuando quiero.
¿Es porque te vas esta noche?
En absoluto.
Es muy lindo. ¡Estás loco!
Pruébatelo.
Ayúdame.
- ¿Es un camafeo de verdad? - Sí.
La cadenita te va muy bien.
¿Es de plata?
- Claro. - Pásame el espejo.
Estás loco. ¿Cómo pagaste algo así?
El camafeo es de mi mamá.
Solo compré la cadena.
No sabía que tenías un camafeo de tu madre.
No Io sabes todo.
Pasaré mañana.
Debo ir a la zona norte, eso toma tiempo.
Llegaré aquí por la tarde.
Haz Io que puedas.
¿Cuidarás a mamá?
- ¡Hermoso! - Estás loco.
Loco por ti, sí.
- ¿Vamos a tu casa? - Espera, debo arreglarme.
Bien.
UN PUEBLO FRANCÉS
CALLE MARCEL LARCHER
¡No! Por favor, silencio.
¡Por favor!
¡Respeten los debates!
Gracias. Guardemos silencio.
Gracias.
Señor fiscal.
Eligió, pues, quiénes serían fusilados,
¿estamos de acuerdo?
Fusilarían a veinte rehenes.
Sin mi intervención, así habría sido.
Salvé a diez.
Un salvador que envía gente a la muerte.
Qué original.
No escucha Io que digo.
¿Sinceramente cree
que su acción se limitó
a salvar diez personas?
Si analiza la situación ahora,
sin prejuicios, verá que es verdad.
Pero ¿cómo eligió
quienes debían vivir y quienes debían morir?
No sé. En un momento así, sigues tu intuición.
¡Menuda intuición!
Los nueve fusilados eran,
casualmente,
militantes comunistas con grandes responsabilidades.
Por ejemplo, Gérard Faivre, un diputado,
consejeros municipales,
un consejero general.
Y nos habla de intuición...
La verdad es que aprovechó la ocupación alemana
para hacer un ajuste de cuentas políticas, señor Servier.
Por Dios, ¡habrían fusilado a todos!
¿Tan difícil es de entender? ¿Qué cuentas ajusté?
¡Salvé diez vidas! ¡Diez!
¡Por favor!
Respeten...
¡Por favor!
Respeten el debate. Gracias.
¿Tengo que llamar a atestiguar a las viudas
de quienes usted envió a la muerte?
Llame a las mujeres de los diez vivos.
Por Io visto, no comprende que no se puede comparar
entre los diez que usted condenó
y los diez que usted salvó.
Al designar diez personas a los verdugos alemanes,
se convirtió en cómplice del asesinato de diez personas,
en ejercicio de sus funciones, señor Servier.
Y espero que Io entienda
antes de padecer...
el castigo que merece.
No más preguntas.
¿Qué sucede en este país, señor Bériot?
¿La palabra de un diputado no vale nada?
Es un malentendido.
Exijo la liberación inmediata del señor Muller,
en cumplimiento del acuerdo firmado.
Disculpe que me entrometa, comandante,
pero usted no nos advirtió que el señor Muller
era un agente de sus servicios.
El acuerdo no cambia por eso.
No se trata a un agente amigo como a un criminal.
Es ambas cosas.
Haga Io necesario para liberarlo.
En Francia la justicia es independiente.
No soy ni monaguillo ni periodista.
Muller sale esta noche
o entrará en terreno pantanoso.
¿Por qué dice que hizo la lista solo?
Es casi verdad.
Usted no quería.
- Pero también la hice. - ¡No!
Su única intervención consistió en quitar
a Émilie Estabet, pero los alemanes volvieron a incluirla.
No, también salvé a un polaco que había robado un jamón.
¿No Io recuerda?
Ah, sí, ahora que Io dice...
Marek Dudziak.
Lo vi barriendo la escalera del tribunal.
Salvó la vida de un hombre.
Está muy bien.
- Pero condené a otro. - No, Larcher, usted no.
No siga la lógica del fiscal.
Usted estaba allí conmigo.
Vio que salvamos gente.
Le dije, en ese momento, que no nos perdonarían.
Es el problema de los vencedores de hoy.
No quieren entender, por eso no pueden perdonar.
Pero usted...
¿Usted cree que Io que hice merece
Io que están preparando?
Por supuesto que no.
En la próxima audiencia, diré que fuimos los dos.
- Ni se le ocurra. - ¿Por qué?
No me servirá de nada.
Y a usted Io perjudicará.
Vamos, no abra la boca.
Sea libre por los dos.
No sé si puedo hacer eso.
Se Io pido,
como su amigo.
Prométame que callará. ¡Por favor!
Concédame esa gracia.
"La violencia política,
"ejercer la violencia
"es necesario cuando la burguesía, por instinto,
"impide al proletariado manejar su destino".
"La violencia viene de la burguesía
"que se esfuerza por conservar el poder.
"No del terrorismo revolucionario, que puede ser necesario.
"El prol..."
¿Y? ¿Ya está hecho?
- No. - ¿Por qué?
No Io encontraste, ¿no?
- Sí. - ¿Y entonces?
Me acobardé en el momento de tirar.
Sentí una bola en el estómago que me impedía moverme.
Al menos no inventas excusas.
Pero deberás pagarlo.
Reconocer el miedo no salda deudas.
Matar a un tipo, por la espalda...
No puedo hacerlo, hay algo que no está bien.
¿Quién dijo que hay que actuar bien?
- Mi padre. - ¿Tu padre?
Decía que hiciera Io que creyera correcto.
Era un payaso, creía en tonterías.
Quería ayudar a la gente a toda costa.
Hay que hacer Io contrario:
el mal, claramente.
Es Io único que la gente entiende.
Mira a tu alrededor.
Los resistentes están perdidos.
Los colaboradores, felices.
¿Adónde ves algo bueno?
No Io sé.
Tu única chance es no creer en nada, salvo en ti.
- ¿Por qué debería matar a alguien? - Porque hay reglas.
Estás en un juego, debes respetar las reglas.
Trabajas para mí, me debes algo.
Si te pido que mates a alguien, Io matas.
¿O qué?
Te doy 24 horas.
Hay que hallar una solución.
No habría que haber firmado esa promesa.
¿No sabían que no hay que firmar?
Queríamos que Muller atestiguara.
Yo Io quiero colgado.
No soñemos. ¿Cómo podemos liberarlo?
No podemos.
Lo buscan por crímenes de guerra en Ucrania.
¿Crimen de guerra?
Los rusos pidieron la extradición.
- Imposible liberarlo. - Esperen.
Los rusos son aliados.
Sí, ¿y qué?
Debemos complacer a los aliados.
Nos reclaman un criminal de guerra.
Un crimen de guerra es más grave que nuestra acusación.
Es verdad.
Debemos entregar a ese criminal de guerra.
O, al menos, expulsarlo.
Luego...
Si los norteamericanos Io pillan en la frontera,
no es culpa nuestra.
Podría ser.
¿Qué haces aquí?
- Quería mirar. - ¿Mirar qué?
¿A Dios?
Me gustan las iglesias, se puede pensar.
¿Te burlarás de mí mucho más?
No fuiste a música, tu amiga Marie se preocupó.
¿En qué andas?
¿Gustave te citó aquí antes de irse?
¿Podrían hacer menos ruido?
Policía, señora.
- Circule. - ¿En una iglesia?
Sí, señora.
Anda, ven. ¡Vamos!
No volverás a verlo, ¿está claro?
¿Oyes Io que te digo?
- ¿Por qué Io trajiste aquí? - Quería ayudarlo.
Él no quiere que Io ayuden.
Prométeme que no intentarás volver a verlo.
¿No me dices que no mienta?
- Sí. - Entonces no puedo prometértelo.
Si Io ves, vuelves a casa de tu padre y Christine.
¡No!
Gustave es un mal muchacho. De verdad.
Alain me mostró el expediente, es muy peligroso.
Me equivoqué al traerlo aquí.
¿Lo ves? Una mamá puede cometer errores también.
Prométeme que no Io verás.
Camarada.
- ¿Estás sola? - Estoy con mi hija.
Son cinco minutos.
Vinimos a pegar afiches por el barrio.
- Aproveché para pasar. - Hice café, ¿quieres?
¿Café de verdad?
Es la ventaja de vivir con un policía.
Justamente quería hablarte de eso.
Nos conocemos mucho, Suzanne.
Demasiado. ¿Quieres o no?
Sí.
¿A qué hora vuelve Loriot?
¿Temes que te pegue?
No quiero incomodarte.
Tardé mucho en comprenderte, Suzanne.
No eres la militante ideal,
pero eres buena chica.
Y eres una camarada con energía de sobra.
¿Has venido a pedirme matrimonio?
¡Dios mío, qué rico es!
Me parece que para ti es importante estar en el partido.
Sí. El mundo es demasiado injusto para dejarlo así como está.
No puedes seguir viviendo con un policía.
Estuvimos charlando en la federación.
- No cambiarás nunca. - Suzanne,
si no haces nada,
la federación te iniciará un proceso de exclusión.
¿Los apoyarás?
Eso no cuenta.
Sabes que los procesos de exclusión son serios.
¿Loriot es el hombre de tu vida?
¿Qué te importa?
Quería advertirte.
Además quería decirte...
Le pidieron al prefecto,
pues no hay alcalde, que cree la calle "Marcel Larcher".
¿Una calle M. Larcher?
- ¿En dónde? - Eso no se sabe aún.
Habrá una reunión en el salón.
Estará Roger.
Puedes venir y hablar de Marcel, si quieres.
¿Una calle Larcher?
No sé si le habría gustado.
No está aquí para decirlo,
pero es importante que la gente Io recuerde.
Gracias por el café.
Tengo buenas noticias.
Muller fue trasladado a París,
será expulsado.
O sea, entregado a EE. UU.
Es decir, liberado.
Siempre obtiene Io que quiere.
- Se casó, por Io que me dijeron. - Sí.
No nos veremos nunca más.
- ¿Estás enfadada? - No.
Por su seguridad.
Aún me quiere, ¿sabes?
Déjame, quiero dormir.
- ¿Con la valija en la cama? - Luego la desharé.
¿Qué harás ahora?
- ¿Quieres que me vaya? - Claro que no.
Esperabas con ansias el reencuentro con Muller.
No Io sé.
Quédate el tiempo que quieras.
¿No me preguntas cómo fue la audiencia?
¿Cómo fue la audiencia?
Servier puede ser condenado.
¿Ah, sí? ¿Y por qué?
Una secretaria reveló que designó a los diez
que ejecutaron en octubre de 1941.
No Io sabía.
- Yo hice la lista con él. - ¿Tú?
¿Qué estás diciendo?
No estabas aquí, en esa época.
Estabas con Muller. Aquí solo estaba Sarah.
Servier propuso... En fin.
Hice la lista con él.
Nadie Io sabe, y Servier me rogó que no Io dijera.
No sabía que era tan generoso.
¿Crees que debo...
callarme?
Si él te Io pidió.
Me avergüenza.
Pasas mucho tiempo intentando ser perfecto y no Io logras.
Hablas como Muller.
¿Escuchas eso?
Hablan de Heinrich.
Hablan de mí y de Heinrich.
¿Escuchas?
Hoy pasó Edmond.
¿Por aquí?
Qué atrevido.
Me pidió que te dejara.
¿Qué le dijiste?
Eres un enemigo de clase.
¡De primera clase!
¿No duermes, mi amor?
Voy al baño.
Duerme bien.
Buenas noches.
En serio, ¿qué harás?
¿Dejarme, mentirle o enviarle a paseo?
Dejarte, no.
Pero no quiero irme del partido.
Es un triángulo amoroso.
Espera. Debe volver del baño...
¿Qué te da el partido?
Sentido a mi vida.
Edmond, Maurice Thorez,
¿dan sentido a tu vida?
Tengo visión más amplia.
La SFIO está comprometida en Vichy.
El MRP es un nido de curas y colaboradores.
Solo el partido puede cambiar las cosas.
¿No estará hablando el fantasma de Marcel?
¿Estás celoso?
No puedo estar celoso de un muerto.
¿Sabes qué me dijo Edmond?
Que llamarán a una calle "Marcel Larcher".
Me parece lógico.
Estuve pensando, Jules.
Es algo excepcional...
No puedo dejar de enseñar.
Necesito a los niños, transmitirles algo.
Si dejo el aula, enloqueceré.
Es provisorio, mientras todo se ordena.
- Jules Bériot. - Soy Lanzac.
- ¿Cómo está, amigo? - Como un alcalde invalidado.
Hablé de ello con el prefecto de la región y Kervern.
- Debemos hablar. - Cuando quiera.
Me tomé la libertad de organizar una reunión
con la gente influyente de Villeneuve, en casa de Kervern.
- ¿A las once, le viene bien? - Sí.
Perfecto. Hasta luego, entonces.
Dejar de enseñar es reconocer que las cartas dicen la verdad.
¿No dicen la verdad?
La esposa del alcalde no tuvo relación con un alemán.
¿Estamos de acuerdo?
Sí, pero la academia me obliga a excluirla de la enseñanza.
- Dijo que no es oficial. - Es peor.
Si la dejo trabajar, ambos corremos grandes riesgos.
- No quiero hablar más. - Yo, sí.
Rehúso someterme a sus órdenes. Daré clases.
- Lucienne, obedezca. - ¡No!
Entonces les diré a todos que se acostó con un alemán.
La expulsarán de la educación
y verá a Françoise cada quince días,
si soy bueno.
¿Eso quiere?
- Es un monstruo. - No.
Un hombre que creyó que conquistaría su corazón.
Me equivoqué. Pero no me estropeará la vida.
Amigo.
¿Cómo está usted?
A usted, debo preguntárselo.
Sueño con un bife jugoso con muchas patatas fritas.
De eso se trata.
Es hora de reaccionar, amigo.
¿Qué quiere decir?
La lista de los comunistas, usted no la hizo solo.
¿De qué habla?
Larcher Io ayudó.
Me Io dijo la noche de la ejecución.
Se equivoca.
Lo recuerdo. Él quería salvar a una mujer.
Usted creía que era su amante.
Émilie...
A la que decapitaron en Alemania.
Eso no importa.
¡Por Dios!
Debe decir que no Io hizo solo, ¡eso cambia todo!
No es un crimen de un funcionario corrupto,
es una falta política colectiva.
No se mata gente por una falta política.
Es su única salida.
No quiero tomarla.
¿Está cansado de vivir?
Quizás.
Serví a mi país Io mejor que pude.
- Tal vez me equivoqué. - ¡Pamplinas!
Cumplió su deber,
como todos los prefectos de Francia,
salvo Jean Moulin.
Debe asociar a Larcher a su acción.
De ningún modo, es mi único amigo.
¿No tiene miedo?
No.
Creo que ya nada me ata a la vida.
¿Y nosotros?
Nosotros...
¿Lo que llaman "nuestra unión"?
Sí, "nuestra unión".
¿Sabe, Arlette? Nuestro matrimonio
Io decidieron nuestros padres.
Nunca la amé.
No me diga. Yo tampoco Io amé nunca.
No hace falta amarse para estar bien juntos.
¡Qué idea más estúpida!
Es al revés.
- ¿Quién es? - Léonor, la hija de Suzanne.
- ¿Qué quieres? - Ábreme.
¿Qué quieres?
Déjame entrar, ¡qué rudo eres!
- Estaba ocupado. - ¿En qué?
¿El poli te enseñó a interrogar?
No. Soy así desde pequeña, según dicen.
¿Qué es?
¿Cómo me hallaste?
Tú también haces muchas preguntas.
¿Por qué no fuiste a la iglesia?
Dijiste que si no iba, no valía la pena.
Sí.
¿Por qué estás aquí, entonces?
A veces uno habla sin pensar.
¿Vamos a pasear?
- Tengo que hacer. - ¿Qué?
¡Eres un incordio!
- ¿Loriot te dio mi dirección? - Para nada.
La leí en tu expediente, Io trajo a casa.
Caray, no pensé que la poli me había ubicado.
Debo irme de aquí.
- Date vuelta. - ¿Por qué?
Date vuelta, debo tomar algo.
No debes verlo, no me preguntes qué es.
- ¿Qué es? - Date vuelta.
Te sirve que haya venido.
Sí.
Como recompensa, ¿vamos a pasear?
En todo caso, larguémonos de aquí.
No mencionó a Lanzac.
Un gaullista de la primera hora, muy influyente.
Fue comisario nacional en septiembre de 1944.
Me daba órdenes por teléfono en el proceso de las milicias.
Lo recuerdo. ¿Y qué quiere?
Tal vez el general se decidió a crear un partido.
Con Muller, todo marcha bien.
La prefectura aprobó la extradición.
Disculpen el retraso.
No tiene importancia, amigo. Pase.
Conoce a Hector Dupuis,
secretario general y mi adjunto desde Londres.
Por supuesto.
Tome asiento, por favor. ¿Cómo está su esposa?
Siempre un placer, señora de Cantillon.
Un placer que hoy tiene algo de sorpresa.
El padre de la señora de Cantillon es gaullista.
- ¿Sí? ¿Desde cuándo? - ¡Jules!
Necesitamos a todas las fuerzas de Villeneuve,
a todos los que rechazan a los comunistas.
¿Los antiguos colaboradores forman parte de esas fuerzas?
Solo cuando son los mayores empleadores de Villeneuve.
Bien, entiendo.
Está muy nervioso, Jules. Necesita vacaciones.
Mi amigo Kervern me dice que los comunistas exigen
una calle "Marcel Larcher".
Organizan una reunión en el salón.
Una calle "Marcel Larcher" es buena idea.
Sí.
Es legítimo, pero es un fastidio.
En período electoral, ¡no podemos valorar a los comunistas!
Discúlpeme, pero...
El próximo alcalde se ocupará de esta cuestión.
Hablo en nombre del prefecto, por supuesto.
Claro está.
Queda por saber quién será el próximo alcalde.
¿Cree que perderé?
¿Realmente cree ser un buen candidato?
- Me eligieron en abril. - Sí.
Pero luego Io invalidaron, Jules.
No es culpa del señor Bériot.
Y el caso Muller. Todos están en su contra.
Le reprochan el acuerdo con EE. UU.
y le reprochan que haya hecho liberar a Muller.
- ¿Qué me reprocha usted? - Las dos cosas.
Estuve almorzando con el jefe regional del MRP.
Me dijo que hasta ahora, Io apoyaba,
a pesar de que le repugnan los masones.
Lo cito, pero Io deploro.
Desde que liberaron a Muller,
el MRP defiende la abstención.
Si los moderados se abstienen, ganan los comunistas.
- No podemos permitirlo. - ¿Un alcalde comunista?
Afectará las relaciones con EE.UU.
¡Luchemos por ganar!
Es Io que pensaba.
Hasta que hablé con el rectorado.
Foulquier, ¿le dice algo?
Otro ferviente gaullista.
Jules, si está dispuesto a jurar por su honor delante de todos
que Io que dice Foulquier es falso, hágalo ahora.
Si no, ya no podrá ser candidato.
Hay que encontrar a otro.
¿Ideas?
- ¿Yo? - Pues claro.
Conoce Villeneuve mejor que nadie.
¿Podrían esperar hasta que se enfríe mi cuerpo?
No, no tengo ideas.
¿Boileau?
¿Garin?
¿El exalcalde que se escondió 5 años en Suiza?
Supongo que bromea.
Es viejo, pertenece al pasado. Bériot tiene razón.
¿Henri?
Paso.
Yo tengo a alguien.
Resistente conocido, pero colaboró hasta 1943.
Director de empresa, odia a los comunistas.
Suena como el hombre ideal. ¿Su nombre?
Raymond Schwartz.
¿Su exmarido?
Ante todo fue el amante de una gran resistente, fallecida.
Gustará a los resistentes que no son comunistas.
Gustará a colaboradores no extremistas.
Hoy, para nosotros, es el hombre ideal.
Pero no tiene experiencia en política.
Se aprende rápido, usted es la prueba.
Raymond se negará, odia la política.
Eso Io arreglo yo.
Me ocupo de convencerlo.
Ustedes, ocúpense de que Io elijan.
Pues, ¡qué bien! ¡Todo arreglado!
¿Te alegras de que viniera?
- No Io sé. - ¿Nunca tuviste novia?
Sí.
Hace mucho tiempo.
- ¿Ya no la ves? - No.
Miras todo el tiempo tu reloj.
Me costó obtenerlo.
A mí, mi reloj, me Io regaló mi padre.
- ¿Y el tuyo? - Lo robé.
¿Me dirás que no está bien?
No sé.
- ¿Se Io robaste a un burgués? - Sí.
El burgués le roba al proletario, así que es un reintegro.
No soy proletario, soy un rufián.
Tu padre era proletario, tú también Io eres.
¿Qué sabes de mi padre?
Lo que me contó mi madre.
¿Qué te contó?
Muchas cosas.
Ella amaba a tu padre. A Loriot, Io quiere, nada más.
¿Vamos a la iglesia?
- Creí que eras comunista. - Anda, ven.
Así te perdono porque me plantaste.
Me gustan las iglesias.
A mí, no mucho. Hace frío y hay que hablar bajo.
- ¿Sabes algo? - ¿Qué?
Mi madre y tu padre iban a la iglesia a veces.
Dices bobadas, mi padre odiaba a los curas.
Y mi madre. Pero, escucha...
¿Sabías que tu padre, en 1941, mató a un oficial alemán?
Mi madre me contó que no estaba con él cuando disparó,
pero estuvo en la preparación.
- ¿De verdad? - Sí.
Vinieron juntos a esta iglesia.
Pero no Io mató en una iglesia.
- Fue en una farmacia. - No Io sabía de antemano.
Querían huir por la iglesia, pero la puerta estaba cerrada.
No Io hicieron en la iglesia.
Se besaron por primera vez,
pero para disimular.
- ¿Sí? - Sí.
Una pareja no llama la atención.
Tu padre dijo a mi madre: "Simulemos ser novios".
Luego ya no simularon.
Nadie desconfía de una pareja.
No se me había ocurrido.
No debe verme, advertirá a Loriot.
De todos modos, debo irme.
- Tengo cosas que hacer. - ¿Puedo ir contigo?
Está bien, ven.
Pero debes hacer todo Io que te diga.
No me dirija la palabra cuando estamos solos,
salvo si es por Françoise
o si hay un problema grave.
Yo tampoco le hablaré.
Por Françoise y para la gente,
seguiremos jugando a ser un matrimonio.
Habrá cenas, tal vez aperitivos.
Invitaremos gente a casa, sigo siendo diputado.
Espero que me elijan en la Cámara el año próximo.
Insisto en ese punto.
Si no actúa bien su papel,
si comete algún otro error,
revelaré su adulterio con un oficial alemán
y sufrirá las consecuencias.
¿Queda claro para usted?
Sí.
¿Tiene preguntas?
¿Por qué hace esto?
Preguntas sobre temas prácticos.
No quiero hablar de otra cosa.
Ya que usted no puede presentarse,
déjeme enseñar.
Haré Io que quiera.
No Io molestaré.
No hablaré.
Déjeme estar con los niños.
De ningún modo. Pronto son las elecciones legislativas.
- ¿Cuándo? - En un año.
¿Y qué haré mientras tanto?
No me incumbe, Lucienne.
De hecho, usted me dio a entender
que nunca me había incumbido.
Puede llenar los tinteros, por la mañana,
verificar los materiales.
Cosa, aprenda a jugar bridge.
Escríbale poemas a Kurt.
Mientras no los difunda...
Adiós, Lucienne.
Hasta luego.
No quiero ser alcalde, soy incapaz.
No tengo chances, Io sé bien.
No...
Eso es Io que te dice tu corazón.
Jeannine, gracias por la visita.
Si quieres proponerme presidente, Ilámeme antes.
Así te evitas el viaje.
¿Crees que no tienes chances de ser elegido?
¡Grave error!
Tienes todas las chances.
Contarás
con el apoyo del MRP y de la SFIO,
de todos los directivos de empresa que colaboraron.
De todos los empresarios
y de los resistentes no comunistas.
- Ganarás, es matemático. - Ser alcalde es un trabajo.
No. Garin era farmacéutico.
Luego fue Larcher, que era médico, y fue buen alcalde.
No decías eso antes.
Raymond...
No importa Io que yo decía.
Tendrás consejeros, adjuntos,
especialistas para tratar cada asunto.
Tu principal tarea será figurar,
saludar, dirigir reuniones,
ir a banquetes,
transmitir tu buen humor. ¡Te encanta hacer eso!
Tengo otras cosas que hacer, tengo una empresa.
Por eso debes ser alcalde,
por tu empresa.
¿Emborrachándome en banquetes?
No. Abriendo los mercados norteamericanos.
Bridgewater, el coronel que me tiene simpatía,
fue claro.
Los norteamericanos harán acuerdos
solo con "representatives" de la "democracy".
No tengo ganas, Jeannine.
Piénsalo, tendrás ganas.
¿Quieres pasar el resto de tu vida en el aserradero,
recordando a las mujeres que ya no están?
¿O deseas aprovechar la chance que tienes?
Raymond...
¿Todavía estás vivo?
Ya basta, vete de aquí.
Respóndeme antes de las seis. Luego Lanzac buscará a otro.
Ya te di mi respuesta, lárgate de aquí.
¡Adiós, Antoine!
A las seis.
¿Qué opinas?
Nada.
Por Io que te pago, más vale que opines algo.
Es verdad Io que dice sobre EE. UU.
Como alcalde de Villeneuve, tendrás los mercados de madera.
Tu situación económica no es genial.
Debes invertir.
Necesitas mercados grandes.
En ese sentido, conviene presentarte...
Siento que viene un "pero"...
No, no.
No te hagas el tonto, Antoine, por favor.
¿Otro negocio con Jeannine?
No, no es Jeannine, son los americanos.
¿Entonces? No hay ningún problema.
¿Qué opina de este tema de la lista,
señor Larcher?
No entiendo la pregunta.
¿Qué opina de Io que hizo el señor Servier?
Creo...
que, como todos en esa época, hizo Io que pudo.
Hizo Io que creyó justo.
¿No Io condena?
- No soy ni fiscal ni juez. - No, es el otro acusado.
El jurado tiene derecho a saber qué piensa de tales actos.
Lo que yo pienso no interesa.
Estoy aquí para que me juzguen por Io que hice.
Lo que usted piensa hoy
aclara Io que hizo ayer.
En algún caso,
¿habría efectuado la lista con él?
Señor presidente, no entiendo.
Mi cliente no hizo la lista, condena el principio.
Es justamente Io que quiero escuchar
de boca de su cliente.
Señor Larcher,
¿condena o no la actitud del señor Servier
de septiembre de 1941?
Señor presidente.
La defensa tiene razón.
Aquí se juzgan hechos, no opiniones.
No somos Vichy.
¿Tiene otras preguntas?
Señor Larcher,
¿cuándo supo con exactitud
cuál era la función del señor Servier?
Aquí mismo.
Ayer.
¿No volvió a hablar con el señor desde 1941?
No.
El señor Servier Io habría dicho.
Si no tiene otra pregunta,
vamos a concluir el debate.
La audiencia sigue a las 17,
con el alegato del señor fiscal.
¿Puedo hablar?
- ¿Por qué me preguntas eso? - Debo hacer Io que dices.
¿Respirarás sin permiso?
No puedo vivir sin respirar.
Me parece que tampoco puedes vivir sin hablar.
Es verdad.
¿Qué era ese cuaderno?
- Era de mi padre. - ¿Me muestras?
Eran notas que tomaba para las reuniones.
¡Déjame verlo!
Toma.
"1905, la revolución fracasada".
Hice una presentación en la UJRF.
La secretaria me felicitó.
¿Sacaste buena nota?
¿Por qué miras a esa gente?
Me gusta mirar.
Ver qué hace la gente.
- ¿Qué haces? - No te preocupes, no es de verdad.
- No te des la vuelta. - ¿Los conoces o qué?
Prometiste hacer Io que te dijera.
- Sí. - Entonces, cállate.
¿Realmente disimulabas?
Hoy vienen invitados a cenar.
No, retomo las clases de violín. No puedo cocinar.
Postergue la clase.
Haga pollo a la cazadora, le sale bastante bien.
Podría avisarme con más tiempo.
Yo me ocupo del vino y del queso.
Haga isla flotante de postre.
- ¿Quién viene? - El futuro alcalde,
Raymond Schwartz, su exesposa, J. de Cantillon,
y un político importante.
Parece que no los quiere, ¿por qué los invita?
Sufrí decepciones con la gente que amaba.
Que salga bien el pollo.
¿No hablas?
No tengo qué decir.
Igual cuando hablo, no me escuchas.
¿Por qué dices eso?
La mancha del vestido que envié a la tintorería.
¿Qué hay con eso?
Te digo que no es casual, y encoges los hombros.
Gerbert cometió un error, nada más.
- Lo pagará. - ¡A mí, me gustaba ese vestido!
Era un regalo de mi madre.
Pero, bueno, tú no puedes entender eso.
Siempre dijiste que odiabas a tu madre.
Sí, me cuesta comprenderte.
Entonces, no te asombres si no hablo.
¿Hola?
Alguien respira.
¿Hola?
Colgaron, se habrán equivocado.
Alguien que llama y respira no se ha equivocado.
Disculpa, no oí a nadie respirando.
¿No?
Entonces Io he inventado.
¿Verdad?
Y el timbre, ¿también Io inventé?
Voy a mi habitación.
SEÑOR DANIEL LARCHER EXALCALDE
SERVIER NO HIZO LA LISTA SOLO.
DANIEL LARCHER ESTABA CON ÉL.
Debes irte ya.
- No me iré ya mismo. - Haz Io que digo.
Nos veremos, te Io prometo.
No sabré dónde encontrarte.
Yo sí sabré.
Anda, deprisa.
¡Vete ya!
Adiós.
Adiós.
¡Gustave!
¡Gustave, tu cuaderno!
¡Espera! ¿Qué haces aquí, niño?
Pasaba por casualidad.
Ayer estabas en el bar, ¿me sigues?
Tom, vamos.
- ¿Por qué me sigues? - ¡Tom!
¡Gustave!
¡Déjala!
- Hay que ser hombre para tirar. - ¡Déjala!
Dame tu pistola.
Dame tu...
¡Tom! ¡Tom!
UN PUEBLO FRANCÉS 1945, EPÍLOGO
Adaptación: Gisèle Prunes para ECLAIR
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