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Original subtitles

- ¡Colaboracionista! - ¡No te pases!

¡Loriot, colaboracionista!

¿No tienen nada mejor que hacer?

Se emborrachan y dicen tonterías.

- ¿No fuiste colaboracionista? - No.

Hacía mi trabajo.

¡Sí, de colaboracionista, imbécil!

- Podrías soltarnos. - No, hay 500 F en daños.

El dueño del bar les ha denunciado. Es normal.

No. Estuvo en el desfile del 11 de noviembre de 1943.

No le da derechos.

- Tiene razón. - No, no la tiene.

¿Tú dónde estabas el 11 de noviembre de 1943?

En Moissey.

¿Algún problema?

¿Qué haces aquí?

Tenía nostalgia.

Hola, Suzanne.

Sácalo de la celda.

- Los hechos son graves. - Da igual, arréglatelas.

¿Sabes a qué me arriesgo?

No suelo pedirte favores.

Sácalo de ahí.

Por favor.

¡Vaya! Parece que la justicia existe.

¡Gustave, levántate!

Vamos.

Somos tontos, Antoine.

Realmente tontos.

UN PUEBLO FRANCÉS

EL CUADERNO

Declaro abierta la sesión n° 43

del Comité Regional de Depuración.

Sra. Jeannine de Cantillon.

Tengo Jeannine viuda de Chassagne.

He recuperado mi apellido de soltera.

Es un caso ejemplar, la señora Chassagne...

De Cantillon.

...trabajó para los nazis,

exclusivamente, durante más de 2 años.

Reparó carros de combate,

suministró cemento a la Wehrmacht,

la Luftwaffe,

incluso suministró redes de camuflaje a la Flak.

Era imposible colaborar más.

Supongo que no niega los hechos.

Por supuesto que no.

De hecho, me he explicado en varias ocasiones.

Trabajé para los alemanes...

- Los nazis. - ...para conseguir información

que fuera útil a la Resistencia,

concretamente, salvé a los maquis en 1943.

Lo demostré ante los tribunales.

¿Vivía con Chassagne para ayudar a la Resistencia?

Haber vivido con un colaborador francés no es delito.

Es una pena.

Todo el mundo trabajó con los alemanes, incluso yo mismo.

Sí, pero no hasta 1944.

La Sra. Chassagne ganó millones

con los nazis.

¡Pero doné a la Resistencia más de 400 000 F!

También Io reconocieron los tribunales.

Fue la mayor contribución a la Resistencia del departamento.

No soy ningún angelito, pero no tengo nada que reprocharme.

Estoy de acuerdo con la Sra. Schwartz,

a quien agradezco su lucidez...

poco común en una mujer.

Hay que ceñirse

a Io que pide el Comité de la Cuestión Judía,

y perseguir a los administradores judíos,

a los accionistas judíos, al dinero judío. Y no es sencillo,

porque los judíos son maestros en el arte de disimular.

Así es como invadieron Francia.

Cierto. Pero creo que debemos llegar más lejos.

¿Es decir?

Si queremos extirpar a los judíos de Francia,

como desean el presidente Laval y Pétain,

debemos identificar a los empleados judíos,

a los subcontratistas judíos...

Habría que imponer un cuestionario a la hora de contratar:

"¿Tiene usted sangre judía?".

¿No le parece bien, Schwartz?

El año pasado me tomaron por un judío...

Desconfío del fichaje de los judíos.

¡Hay que desconfiar de los judíos!

Solo salvaremos Francia combatiendo al enemigo interno.

Ya está todo dicho. Podemos pasar al veredicto.

¿Señor Lherbier?

Pido una pena a la altura del crimen.

10 años de indignidad nacional,

confiscación de bienes,

inhabilitación.

¿Señor Schwartz?

Disculpen,

¿por qué el Sr. Schwartz,

su exmarido, es miembro del jurado?

Hemos planteado la cuestión 3 veces

a los poderes públicos, sin respuesta.

Este empresario trabajó activamente en la Resistencia.

¿Le vale como respuesta?

Su vida privada no nos atañe.

¿Raymond?

Creo que basta una simple reprobación.

¿Una reprobación?

Estoy de acuerdo con el Sr. Schwartz.

¿Señores?

Debemos impulsar la economía.

Una reprobación, bien. ¿Dónde se publica?

En el acta de la sesión que se publicará

en cuanto tengamos papel.

Me parece inútil votar.

El comité condena a Jeannine de Cantillon a una reprobación.

Por mayoría absoluta.

Secretario.

- ¿No tienes hambre? - No.

- Bebe un poco de leche. - ¡No!

Gustave, si has salido de prisión ha sido gracias a Suzanne.

Cambia de tono.

Pues vuelvan a encarcelarme. Estoy acostumbrado.

- ¿Crees que Marcel estaría orgulloso? - ¿Acaso eso te importa?

Sabes cuánto te quería.

¡Gustave!

Tu padre ha muerto.

Me dio un mensaje para ti.

Te quiero. Sé un hombre.

- Dicen que haces contrabando. - ¿Y bien?

¿Te molesta?

Suzanne, déjalo.

Háblame de Jérôme.

- ¿Dónde está? - ¿"Jérôme"? No Io conozco.

No estamos en comisaría, Alain.

- Hola, mamá. - Léonore, vete a tu habitación.

- ¿Puedo beber un poco de leche? - No. Vete a tu habitación.

Toma.

No la he probado.

Léonore... No.

- ¿Por qué? - Porque te Io estoy pidiendo.

- Léonore. - No eres mi padre.

Tu padre estaría de acuerdo.

¡Pero si solo es leche!

Léonore, por favor, vete. Ya hablaremos.

¿Me has oído?

Bueno. ¡Ya basta!

Tampoco eres mi padre.

Murió luchando contra tipos como tú.

Es más complicado, Gustave.

¿Estás con un policía y pretendes darme lecciones?

De acuerdo. Lo he entendido. ¿Puedo irme?

Escucha, Gustave.

Tengo tus papeles.

Tengo suficiente como para llevarte ante el juez.

Escucha a Suzanne, y luego, ya veremos. ¿De acuerdo?

- Parece que no tengo elección. - No.

Hay que denunciar por difamación

y desmentirlo en la prensa inmediatamente.

- ¿Está seguro? - Si quiere conservar la alcaldía, sí.

No creo en los desmentidos.

Si no Io desmiente, está reconociéndolo.

Lo redacto y voy al periódico, si le parece bien.

De acuerdo.

Gracias. Thank you.

- Hola, Sr. Bériot. - Hola, Sr. Bridgewater.

Me dijeron que ya no es alcalde.

Aún trabajo en la Comisión de Enlace.

Aquí está la carta de misión del prefecto.

¿Recibió la carta sobre Heinrich Müller?

Sí. So what?

Podrían dejar que participara en el juicio Larcher/Servier.

Es un testigo clave.

Francia Io investiga por muchos crímenes.

¿Entonces?

Nos parece bien dejarles a un prisionero durante unas horas,

pero exigimos que nos Io devuelvan.

Tiene mi palabra.

Viene, testifica y se va.

Confío en usted.

Pero prefiero que quede plasmado por escrito.

Firme esto.

¿Dónde estabas? Estaba preocupada.

Tuve problemas con la policía.

No es nada grave.

- Señorita. - Geneviève, mi prometida.

Y Anselme,

un compañero de...

De trabajo. Compañero de trabajo.

- ¿Encontraste trabajo? - No. ¿Dónde está Mamé?

- Está dentro. - Déjame.

Le duele todo.

No pudo escardar el terreno.

¡Mira, ahí está Antoine!

Creía que habías vuelto al ejército.

- Señor... - Anselme, un amigo.

Pensé que podría quedarse un tiempo.

¿Pensaste? ¿Y de tanto pensar has encontrado un trabajo?

Mamé. Volvió hace dos días.

¡Qué bien huele!

- ¿Es sopa? - No es gasolina.

- Hace días que no come. - Ya tenemos otro aprovechado.

Sirve dos boles, Geneviève. Tres, si a ti te apetece.

¿Y tú?

El dolor me ha quitado el hambre.

- Debería ir al médico. - El médico...

Aprecio mucho la vida.

Hace tiempo que te duele la espalda.

Se me pasará en primavera. Como siempre.

Gracias.

- ¿Cómo está la sopa? - Está muy buena. Excelente.

Gracias.

Excelente, sí.

Dicho esto, tal vez tiene...

un regusto un poco ácido.

- Pero está muy buena. - ¿"Ácida", mi sopa?

- Solo es un regusto. - ¡Eso es imposible!

Lleva melaza de remolacha. ¿Cómo va a estar ácida?

¿Ese es tu famoso secreto?

¿Ponerle melaza?

- ¿Mi sopa está ácida? - ¡En absoluto!

Está realmente excelente.

Pero un poco ácida.

¿Su secreto es la milicia? Quiero decir... ¿La melaza?

Sí, es la melaza...

Anselme. ¿No es así?

¿Anselme?

Antes tenía una granja.

Si quiere, puedo escardar el terreno.

Para pagar la sopa.

Aunque esté un poco ácida.

Eres idiota, deberías casarte con ese de ahí.

Ven a ver el azul.

¿Qué te parece?

Está muy bien.

- Ni siquiera Io has mirado. - Sí.

Escucha... Eres bella. Todos los vestidos te sientan bien.

- Pero no soy un especialista. - Eres un hombre.

- Y tu marido, también. - ¡No seas crío!

- ¿Qué vestido me sienta mejor? - ¿Mejor para qué?

Imagina que no me ves desde hace un año.

Ya nos ha ocurrido estar separados durante casi un año.

No hablo de nosotros.

Imagínate que estamos en 1940,

hace mucho que no me ves, estás impaciente,

¿cuál te gustaría más?

¿Me Io abrochas?

¿No te aburre el aniversario de bodas?

- ¿Bromeas? - ¿En serio?

Sin embargo, no parece que te gusten los aniversarios.

No te das cuenta de Io que supone ser la Sra. Larcher.

No. Pero sé Io que supone ser el señor Larcher.

Daniel... Me Io das todo.

Todo. El amor, la seguridad,

la impresión de ser útil...

¿Entonces? ¿Estás soñando?

No. El vestido azul te sienta muy bien.

- ¿Te vas de viaje? - Espero que me lleve con él.

Estoy segura de que Io hará.

El juicio solo es un pretexto.

Es prisionero de los EE. UU. Él no decide nada.

Heinrich siempre consigue que la gente haga Io que quiere.

No te dio noticias.

Ni te dijo que aún vive.

¿Eso qué es?

Un anónimo que difama a Lucienne Bériot.

Déjamelo ver.

Qué asco.

A mí no me ocurrirá.

Villeneuve ya Io sabe todo de mí.

El Sr. Bériot desmiente la carta anónima calumniosa

Nos faltan tickets para el vestido de Françoise.

¿Puede conseguirlos?

Odio los favores ilícitos.

Y yo, que lleve un vestido mal remendado.

Es su preferido.

Lucienne, mi conducta tiene que ser intachable.

- ¿Lo ha leído? - Sí.

No debería haberlo hecho. Pone el foco sobre nosotros.

Espere un momento, Lucienne.

Yo no he puesto el foco sobre nosotros.

Fue usted. Le aconsejo que no Io olvide.

Siento cierto aroma a amenaza.

Es un olor, Lucienne, un olor.

Le perdoné Io de Kurt, Marguerite.

Con la Sra. Berthe Io olvido todo

pero si pierdo la alcaldía, no se Io perdonaré nunca.

Jamás.

¿Por qué eres un delincuente?

No entiendo por qué me sermoneas.

Mi padre y tú combatían al sistema y a la policía.

No combatíamos al sistema, sino a los nazis.

Queríamos echarlos. Se marcharon.

Hay que volver a vivir con cierto orden.

Ustedes, los rojos, querían romper el sistema.

- Es más complicado. - Escuchándote, todo es complicado.

A mí, todo me parece simple.

En un mundo gobernado por gentuza, hay que aprovecharse.

¿Confiabas en tu padre?

Sí.

Tu padre decía que, en un mundo gobernado por gentuza,

había que luchar para cambiarlo.

Pensaba primero en los demás.

Era el ser más generoso que jamás haya conocido.

Eres el ser más egoísta que jamás he conocido.

¿Ah, sí?

Te sacrificas por la lucha obrera, pero a los demás,

a Gustave y a mí, no nos das nada.

Gustave, ya sabes que, desde 1940, no puedo.

¿Y yo?

¿No te doy nada?

Apenas.

No tomas Io que te doy.

- ¡Eres un cuentista! - Al final, la egoísta eres tú.

- Túmbate. - ¿Cómo?

Si es puntual, el cartero llegará en 1 minuto. Túmbate.

- ¡Egoísta! - Sí, sí.

¡Y cierra el pico!

El mayor egoísta que la Tierra haya dado.

Tengo algo para ti.

Es su cuaderno de notas.

Con él preparaba sus reuniones, sus charlas.

Sobre todo es político,

pero está escrito de su puño y letra.

Lo normal es que Io tengas tú.

"¿La lucha de clases lleva al socialismo?

"El proceso histórico es un proceso científico

"que puede determinarse con precisión".

Y ahora,

¿qué hacemos?

No pretendo decirte cómo tienes que vivir,

pero piensa en todo Io que hablamos.

Léelo.

Después, quédate en casa 2 o 3 días,

y luego haz Io que quieras.

¿De acuerdo?

¡Los jueces!

Se abre la sesión. Pueden sentarse.

Sr. Lévy, tiene la palabra.

La defensa llama a Heinrich Müller.

Sr. Müller, por favor.

¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?

Alce la mano derecha y diga "Lo juro".

Lo juro.

Letrado.

Señor Müller.

¿Fue el jefe del SD,

el servicio secreto nazi de noviembre del 40 a agosto del 44,

con una interrupción entre el 41 y el 42?

Exactamente.

¿Qué puede decir de su relación con Daniel Larcher?

Poca cosa.

El Sr. Larcher era el médico que me recetaba morfina.

Sufro dolores de espalda.

Luego conocí a su mujer.

Sobre todo, me relacioné con ella.

Y ahora, Io más importante,

¿el Sr. Larcher fue informante suyo?

¡No, por Dios!

No, no.

Como informantes, escogemos a gente informada.

El Sr. Larcher solo es un buen tipo

que, en plena guerra, quería estar en paz con todo el mundo,

el arquetipo del humanista sufridor e inútil.

Al SD no le interesaba.

¿Por qué, el 8 de noviembre del 43, certificó por escrito

que el Sr. Larcher era uno de sus informantes?

Porque su esposa,

mi amante, me Io suplicó para salvarle la vida.

Los amantes suelen hacerse favores.

Gracias, señor. Me parece

que está claro.

He terminado, señor presidente.

Señor fiscal.

Señor Müller.

Que esté aquí como simple testigo y no como acusado

simboliza el fracaso de la justicia francesa.

Es un honor, señor fiscal.

Señor Müller, en el fondo,

¿por qué tendríamos que creer su testimonio?

No me preocupa Io más mínimo que ustedes me crean, señor.

Yo he jurado decir la verdad, no que ustedes tuvieran que creerla.

Creo que, sobre todo, está defendiendo al marido de su amante.

Ya no es mi amante.

Y me importa un comino Io que pueda ocurrirle a su marido.

Pido al jurado que recuerden que este tipo

ordenó detener y deportar a decenas de conciudadanos.

Ordenó ejecuciones,

torturó personalmente a resistentes.

Ah, ¿entonces me están juzgando a mí?

Creía que juzgaban a Servier y Larcher.

Algún día...

Algún día, pagará por sus crímenes.

Francia tiene buena memoria.

¿En serio?

El señor presidente ya era juez bajo Vichy, ¿no?

Su asesor, a su derecha, solicitó la condena del maquis Robert en 1943.

Por aquel entonces, yo testifiqué. ¡Estupendo alegato!

Y usted mismo,

¿acaso fue resistente entre 1940 y 1944?

¡Eso es desacato al tribunal!

Solo se trata de una pregunta. Dudo mucho que el derecho francés,

aunque ahora mismo sea turbulento,

convierta una pregunta en desacato.

Pero decía que Francia no olvida fácilmente.

He terminado, señor presidente.

- Sí. Ya escuchamos bastante. - Pero si acabamos de empezar.

Salga de esta sala, señor Müller.

Déjame ver esa licitación pública. Tengo que irme.

Tómate una copa, para celebrar mi reprobación.

¡Mira que condenarme a una reprobación!

Merecías que te ejecutaran.

- Esto es muy acogedor. - Gracias.

- Scotch on the rocks? - ¡Cómo admiro tu inglés!

Siempre hablé la lengua de mis clientes.

¡Esto es un lujo!

Tiene 30 años.

Es cómico, Io hicieron antes de que nos conociéramos.

Es del coronel que me pasó la licitación.

Creo que no le disgusto.

¿Puedo ver la licitación?

El ejército americano necesita cemento y madera

para Stuttgart y Friburgo.

Es un contrato de varios millones.

Es demasiado. No puedo suministrar tanto.

Excepto si Io hacemos juntos.

Yo pongo el cemento y seduzco americanos.

Y tú la madera. Y avanzo el dinero.

¿Por qué trabajar con un competidor?

Porque estuve casada 10 años con él.

Es una vieja historia, Jeannine.

Evidentemente, volverás con Jeannine.

Está tan claro como el agua.

- ¿Por qué dices eso? - Porque es cierto.

No. Ya no la amo. Ella tampoco me ama...

El amor va y viene. Y se conocen desde hace tiempo.

Si volviera con ella, te traicionaría.

Tal vez ya no esté aquí.

Marie.

Aunque ya no estuvieras aquí, sería traicionarme.

¿Traicionarte?

No te quitaría el sueño mucho tiempo.

Eres muy indulgente contigo mismo.

Te quiero mucho, sabes.

Ahora déjame. Tengo cosas que hacer.

Sabes...

Un gran contrato es Io que me hace falta.

Pero...

Valoro mucho mi independencia.

Quiero ganar los contratos yo mismo.

¿Entonces eso es un no?

Sí, es un no.

Gracias por el whisky. Y buena suerte.

Sabes, aquí hay mucha gente que se dedica a la madera.

Amigo, ¿puedes escuchar el vuelo negro

de los cuervos en nuestras Ilanuras?

Amigo, ¿puedes escuchar los gritos sordos

del país que encadenan?

¡Oe! Partisanos, obreros y campesinos...

Tiene un cáncer.

El médico dice que debe ir al hospital

para tratarse.

Cuesta mucho dinero.

Sus ahorros no son suficientes.

- ¿No tiene seguro médico? - No.

¿Y la nueva Seguridad Social?

Hasta que empiece a funcionar...

Dicen que no será antes de otoño del año próximo.

Geneviève...

No puedo ocuparme de la granja.

No me apetece y no me siento capaz.

¿Entonces qué hacemos?

¿Cuánto vale el hospital?

Al menos 10 000 F.

Müller ha estado muy bien.

Más o menos, Io ha exculpado.

Le condenarán por indignidad nacional.

- Y Io dice tan tranquilo. - Escuche... Se jugaba la cabeza.

La indignidad nacional no le impedirá ejercer.

Si quiere, puede mudarse.

Y usted, la indignidad...

Unos años de prisión, pero espero que condicional.

No le ha preguntado a Müller por mí.

Lo habría presentado como un fiel colaborador.

No veía el interés.

El fiscal quiere que declare una tal Amélie Grosjean.

¿Quién es?

Amélie Grosjean es...

Trabajó en la subprefectura en 1941-1942.

Pero, realmente, era una subalterna.

Una simple asistente.

- ¿Era paciente suya? - No. No Io creo.

¿Qué puede saber sobre uno

u otro?

¿O sobre ambos?

"Amélie Grosjean...".

Disculpe.

¿Está el Sr. Müller?

¿Puedo invitarle a una copa?

- Gracias. - No me Io agradezca. Es suyo.

Se Io regalé, ahora es suyo.

I love doing business with Americans.

Cheers!

"El egoísmo de la burguesía

"es tal que solo la Revolución puede vencerles.

"Para que triunfe la Revolución,

"se necesita un partido

"que federe a la clase obrera,

"que la haga más fuerte, que la prepare para el gran día".

¿Qué lees?

- ¿Acaso te interesa? - ¿Eres el hijo de Marcel?

- ¿Qué quieres? - Nada. Solo me intereso por ti.

Tú no me interesas.

¿Eres de las JC?

- ¿Eso qué es? - ¿No eres comunista?

Pues no.

¿Entonces qué eres?

No soy nada.

Bueno, soy Gustave.

Yo, en Bretaña, me apunté a la UJRF,

sin decírselo a mis padres.

¿Por qué no Io eres? ¿No quieres cambiar el mundo?

¿Ha ojeado el proyecto del próximo libro de historia?

- Sí. - Está bien, ¿verdad?

Los dibujos son increíbles.

¿Ha visto a Vercingétorix...

frente al César?

¡Qué presencia!

¿Ha leído el capítulo sobre la Ocupación?

Sí... Bueno...

Parece que todo el mundo formó parte de la Resistencia.

¿Eso no le molesta?

Hay que avanzar, ver las cosas positivas.

Somos docentes, Jules.

Nuestra responsabilidad es transmitir la verdad.

No. Eso Io hacen los curas.

Enseñamos historia tal y como pueden escucharla

y quieren escucharla, los niños y los padres.

Parece que me piden que participe en una gran mentira.

Señor Foulquier.

- ¿Aún está en la academia? - Sí, claro.

El mes pasado, me nombraron inspector general.

Supongo que conoce a mi esposa, evidentemente.

Hablemos de Io ocurrido.

Salió con los niños, llegó un avión y los mató.

Si no hubieran salido,

esos 2 niños estarían vivos.

Sí...

¿Viene por los libros de historia?

Están muy bien.

No, no... No vengo por los libros de texto.

Tengo cosas que hacer.

Me marcho.

No me esperaba verle en ese puesto.

- ¿Fue un resistente tardío? - Olvidemos estos últimos 4 años.

Es decir...

tanto como podamos.

Eso no son más que calumnias. ¡Así que déjelo ya!

¿Por qué me Io enseña?

¿Sabe que soy un buen amigo del rector?

Señor Bériot...

Mi visita, de momento, no es oficial.

Pero algunos padres de alumnos han llamado al rector,

para decirle que no pueden confiar a sus hijos

a una... antipatriota.

Le digo que solo son calumnias.

En este tema, creo que cuando el río suena, agua lleva.

Y su esposa

estuvo implicada en un incidente grave en 1940.

Como las cosas han cambiado,

puede que los padres de las víctimas

inicien un procedimiento.

¿Cinco años después?

Cinco años después, sí.

Cinco años que todos queremos olvidar rápidamente.

Escuche,

Io mejor para su esposa,

para el Ministerio...

y también para usted,

sería que ella abandonara la enseñanza durante un tiempo.

No sé.

Tal vez las cosas se calmen.

Señor Bériot.

Aparte de eso, coincido con usted.

El nuevo libro de historia está muy conseguido.

No deberías estar aquí.

- ¿Es tu mujer? - Sí.

- Es muy linda. - Sí.

Pareces estar en forma.

¿Cuándo te irás de Villeneuve?

Nos vamos mañana, pronto.

Y... ¿crees que antes de irte...

podrías encontrar un hueco para hablar?

¿El café Chez Georges aún existe?

Sí.

Lo han reconstruido. Ahora se llama Chez Roger.

Entonces en Chez Roger,

a las 22 h.

No tendré mucho tiempo.

¡Señor Antoine!

- Cuánto tiempo. - ¿Qué tal?

- OK. ¿Usted? - Bien. ¿Está Raymond?

- En la oficina. - Gracias.

- ¿Y bien? - Es mi hermano, Antoine.

- Encantado. - Señor Schwartz.

Raymond. Dentro de 2 días seremos familia.

- ¡Es muy tímido! - No. Le impresionas.

¡Venga, Antoine!

Ella dice que eres listo.

No Io sé...

Si eres listo, ¿qué sabes hacer?

- No Io sé. - ¿No Io sabes?

Es mejor que ser pretencioso.

- ¿Sabes conducir? - No.

- ¿Te gusta hacer números? - Eso sí.

Y habla muy bien.

Cuando habla, la gente Io escucha.

Eso vale oro. Venga, le mostraré la oficina.

A la derecha, está mi escritorio.

El tuyo estará en frente, será Io más práctico.

¡Antoine!

- ¿Te molesto? - Sí. ¿Estás de permiso?

No. La guerra, para mí, ha terminado.

Excelente idea.

¿Y qué vas a hacer?

- Casarme con mi novia. - Excelente idea, también.

¿Te recomiendo un servicio de banquetes?

Su abuela está enferma.

Un cáncer. El tratamiento es caro.

Necesito dinero.

Al final, no todo son buenas ideas.

He pensado que tal vez... si ahora mismo Io tienes,

podrías dejármelo.

- ¿Cuánto? - Diez mil.

- ¿Y cuándo me Io devolverás? - Cuando encuentre un trabajo.

En Villeneuve, solo hay trabajo aquí.

¿"Aquí"?

Te doy tu puesto de 1943, un poco mejor pagado.

- ¿Trabajar aquí? - Y me Io devuelves

en 2 años.

Entonces, usted se llama Amélie Grosjean.

Era secretaria en la subprefectura de Villeneuve.

Sí. Hasta 1942. Luego, nos fuimos a Suiza.

¿Qué hacía en la subprefectura?

Era secretaria, tomaba notas...

Dactilografiaba muchas cosas.

¿Tuvo mucha relación con el Sr. Servier?

- Era nuestro jefe. - ¿Era un buen jefe?

Normal.

He aceptado esta testigo de última hora

porque confiamos en la justicia

pero no comprendo qué quiere probar el señor fiscal.

¿Hacia dónde vamos?

Vaya a los hechos, señor fiscal.

¿Recuerda el 27 de octubre de 1941?

Sí. Fue la única vez que tuve que trabajar toda la noche.

Señora Grosjean,

¿por qué la obligaron a trabajar toda la noche

aquel día?

Para dactilografiar varias listas de nombres.

Nombres.

¿Qué clase de nombres?

El Sr. Servier nos dijo que eran...

invitados para una reunión.

Había unos 40 nombres.

Poco a poco, el número se redujo.

Corregí la lista varias veces. Seguramente hubo...

unas 20 o 25 versiones.

La escribí 2 veces. Me quedé sin papel carbón.

¿Y no le pareció extraño tener que hacer 20 versiones

de una lista de invitados en plena noche?

Sí, pero en una subprefectura ocurren muchas cosas raras.

La mañana del 28, dactilografié una lista de 9 hombres y una mujer.

3 días después, leí la prensa.

Y entendí que los hombres eran los que habían fusilado el día 30.

La mujer fue deportada.

Émilie Estabet.

La decapitaron con un hacha,

el 6 de noviembre de 1943,

en una prisión de Hamburgo.

Y las listas que dactilografiaba,

¿a partir de qué documento original las copiaba?

De una lista manuscrita por el Sr. Servier.

Entonces, ¿está diciendo que era el señor Servier

quien establecía la lista de rehenes que ejecutar?

No, eso no puedo afirmarlo.

Pero...

En un momento dado, escribía la última lista...

y el señor Servier vino a leerla,

y modificó dos nombres a mano.

Y volvió a incluir a la mujer.

Y cambió otros nombres.

Gracias, señora Grosjean.

Señor Servier.

¿Intervino de una forma u otra

en la elección de los rehenes que ejecutaron

el 30 de octubre de 1941?

Señor Servier, ¿ha escuchado la pregunta?

- Sí. - ¿Entonces?

Y entonces...

Yo hice la lista de las personas que fusilaron.

¡Por favor!

¿Y por qué hizo semejante cosa?

Los alemanes aceptaron fusilar a 10 rehenes en lugar de 20.

Era el precio. Hacíamos la lista,

y salvaban a 10 personas.

Bonita forma de jugar con vidas.

¡Eso no se Io consiento!

Ese día, salvé la vida de una parte de ellos.

Y esa lista...

¿la hizo usted... solo?

Sí.

Solo.

Señor presidente, pido añadir

en la causa contra el Sr. Servier:

10 homicidios voluntarios.

¡Bravo!

Es evidente que no existe

más que un solo castigo para un acto tan monstruoso.

"En la Unión Soviética,

"la tierra, las fábricas, las materias primas son del pueblo.

"No hay luchas de poder.

"Todos saben que su interés individual

"es el interés colectivo.

"Por eso la burguesía internacional quiere destruir la URSS.

"Temen el contagio".

- ¿Dónde vas? - No te incumbe.

- Responde o grito. - Voy a ver a mis amigos.

- ¿Adónde? - A un lugar.

Responde o grito.

A un escondite. No puedo decirte dónde está.

- Soy un chico malo. - Quiero volver a verte.

Olvídame.

Proponme una cita o grito.

Diga Io que diga, no sabrás si es cierto.

Si mientes es porque no vales la pena.

Entonces, no será grave.

Pero no mentirás. Eres como yo, no te gustan las mentiras.

Mañana en la iglesia, a las 2, junto a los cirios.

¿Estarás? ¿Lo prometes?

Hasta mañana.

¿Puedo sentarme?

El que calla otorga.

Champán.

¿Lo recuerdas? Aquí es donde cenamos en 1942,

cuando volví de Ucrania.

Cuando me preguntabas: "¿Por qué?".

Lo recuerdo todo, Heinrich.

Yo Io olvido todo.

Parece que es mi punto fuerte.

¿Es tu mujer quien te Io dice?

Te parece que me casé rápidamente.

Tengo factores atenuantes.

¿Cómo pudiste casarte siendo prisionero?

Es muy sencillo.

No soy prisionero, Hortense.

Trabajo para la inteligencia estadounidense en Alemania.

Soy uno de los principales agentes de la OSS allí.

¿Por qué dicen que eres prisionero?

Porque me acusan, injustamente,

por crímenes de guerra en Francia y Ucrania.

Entonces, soy prisionero.

Y entonces...

¿te casaste?

Dependo totalmente de la OSS.

En cualquier momento, pueden entregarme a los franceses,

o peor, a los rusos.

¿Eso qué tiene que ver con casarse?

Linda... es la hija del número 2 de la OSS en Alemania,

el coronel Winslow.

La seduje. Está loca por mí.

Ella es mi seguro de vida.

De hecho, pronto seré "an american citizen".

¿Entonces no la amas?

No más de 5 minutos al día.

- Nos conocemos, ¿no? - No Io creo.

¿Ha ido alguna vez a EE. UU.?

No, no.

Lo siento.

¿Y a mí?

¿Aún me amas?

No volveremos a vernos. ¿De que sirve?

Respóndeme.

En todo caso, no te olvidaré jamás.

¿Es la última vez que nos vemos?

Es necesario.

Linda es increíblemente celosa.

¿Tienes 15 minutos?

20 minutos.

Ven conmigo al baño y tómame por última vez.

- Hortense... - Te pido 15 minutos de vida.

No es mucho, tras todo Io que vivimos.

- Sabes que es imposible. - Entonces puede hacerse.

Como siempre hicimos.

Una última vez.

Mi poca experiencia en el sufrimiento amoroso

me dice que será peor para ti.

Me da igual. Te quiero dentro de mí.

Tus deseos son órdenes,

un cuarto de hora.

- ¿Señor Müller? - ¿Sí?

Por orden del señor Nestor Ganthier,

juez de instrucción, queda usted detenido.

Le conduciré a la prisión de Villeneuve antes de su traslado.

- ¿La policía te ha soltado? - Más o menos.

No me gustan las respuestas vagas.

¿Dónde estabas? ¿Qué te ocurrió?

Una exnovia de mi padre

vive con un policía. Ella hizo que me soltaran.

- Y me he escapado. - ¿Estabas con un policía?

- ¡Es un soplón! - Un soplón no nos Io habría contado.

En casa de Schwartz te cazaron como a un novato.

No nos gusta la gente que frecuenta a policías.

Lo que dice Aristide no es falso.

- ¿Aún tienes tu pistola? - No.

¿Qué te parece?

Pesada.

Tu tía me la vendió en 1942.

Es bonita, ¿verdad?

Sí.

Cuidado.

Está cargada.

Guárdala. Hay novedades. Tom fue quien nos vendió.

- ¿Cómo Io sabes? - Aristide se ha informado.

- Te Io dije. - Pero vas con policías.

Desapareciste 24 horas sin darnos noticias.

Eso te pone en cuarentena.

- ¿Y entonces? - Entonces...

te las arreglarás para hallar a Tom,

y Io matarás.

Militar US o no, es un soplón.

Una bala en la espalda para que caiga.

Y otra bala en la boca.

Adaptación: Enrique Tormo Palop para ECLAIR

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