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¡Atrápenla!
¡Sepárenlos!
¡Déjenme!
¡Sepárenlos!
Jamás olvidaré ese día de julio de 1942
en el que los alemanes arrancaron sus hijos a los judíos.
Me parece que fue ayer.
A veces escucho los gritos de los niños.
Es el peor recuerdo de mi vida.
La barbarie en estado puro.
Disculpe, pero...
¿usted vio a los alemanes llevarse a los niños?
- ¿A los alemanes? - Sí.
- ¿Está seguro? - Fue tan solo hace tres años.
Porque, según el expediente, no se sabe si fueron alemanes
o gendarmes franceses
los que actuaron.
Yo vi cuatro soldados alemanes delante de mí.
Y escuché los gritos.
Señoras y señores, vamos.
¡Señoras y señores!
Escuchó
los gritos, bien. Pero ¿qué es Io que vio?
Había mucha gente, no pude ver todo.
Oí gritos, y me contaron. Todos saben que eran
alemanes.
No le preguntamos qué sabe todo el mundo,
le preguntamos qué vio. Estamos aquí
en nombre del pueblo francés para saber qué sucedió.
- ¿Lo que sucedió...? - Sí.
¿Qué cambia si fueron los gendarmes o los alemanes?
UN PUEBLO FRANCÉS
TRAS EL MURO
¿Cómo está todo?
Hortense no anda bien.
Para nada bien.
Volvió a crecerle el pelo, me dijeron.
Sí, eso sí, pero...
¿Hoy debe atestiguar?
Sí.
Su testimonio me absolverá, según Lévy.
Es una suerte tener un abogado judío.
Causa buena impresión.
Pero ¿me defenderá de verdad?
Quiero decir, si yo fuera judío,
me sentiría culpable por Io ocurrido.
- ¿No se siente culpable? - Soy un funcionario.
Obedecí, hice Io que pude.
No me enorgullezco,
pero no me siento culpable.
Yo sí.
Así es usted.
¿Sabe?
Usted es mi único amigo.
No soy su amigo.
¿No?
Pues yo soy el suyo.
Servier, vivimos cosas terribles juntos,
y Io respeto, pero...
eso no es un amigo.
Porque...
¿usted tiene amigos?
No.
Tal vez solo se deba a que no sabe verlos.
¿Cómo conseguiste medias de nilón?
¿Los GI las usan?
Son para las mujeres de oficiales.
O para sus amantes.
Son de buena calidad.
Por supuesto, son de Estados Unidos.
Pero son caras.
Muy caras.
¿Cuánto cuestan?
Mil dólares las medias,
la carne enlatada, el chocolate y el bourbon.
Estás yendo muy lejos, Tom.
¡La vida es cara!
¿Y si te denunciamos ante tu policía militar?
¿Amenaza a un oficial del ejército de Estados Unidos?
No es buena idea.
Bromea.
¡Humor francés!
¡Qué gracioso!
Mil dólares está bien.
Ganaremos el triple.
¿Qué te metes?
Déjalo.
Tiene razón.
¿En estropear todo?
Ve a vigilar afuera más bien.
Es Io que mejor haces.
Bien, señoritas,
¿quieren comprar o no?
Lo haces muy bien...
- ¿Papá? - ¿Qué?
Me olvidé el cuaderno.
¡No puede ser, Gustave!
Ayer el portaplumas. Hoy, el cuaderno.
No tengo tiempo de regresar a casa.
La maestra me regañará.
Tendré una mala nota.
No tengo tiempo de regresar.
Mamá ya no está, debes ocuparte de tus cosas.
Está la policía afuera, Tom nos delató.
¿Qué tonterías son esas?
- Hace una hora que están allí. - ¿Cómo Io sabes?
Hay colillas. Y un tipo que simula lavar el auto.
Debían esperar a que Tom saliera.
¡Policía! ¡Abran!
Váyanse, los distraeré.
- ¡Nos denunciarás! - ¡Cállate! Ven.
¡Abran, en nombre de la ley!
No la ajuste mucho.
¿Tiene un almuerzo después del consejo?
El alcalde debe comer con los consejeros.
Es su deber cívico.
Tiene espaldas el deber cívico.
Y buen vientre.
¿Durmió mal o qué le pasa?
La habitación no está bien aislada, tuve frío.
Tengo mucho frío últimamente.
Además no anda el radiador.
- La amo locamente. - Yo no.
¿Por qué sigue conmigo, entonces?
¿Por Françoise?
No solo por eso.
¿Por la posición social?
No solo por eso.
¿Por qué, entonces?
Porque con usted, nunca pasaré frío.
- Señor alcalde. - Señor L'Herbier.
¿No saluda a la señora Richard?
No puedo saludar a todos.
Señora Richard...
¿Le molesta que las mujeres estén en política?
En absoluto. De hecho, usted hablará primera.
Declaro abierto el consejo municipal de Villeneuve número 171.
¿Empezamos por las cuestiones generales?
Señora subdirectora de Viviendas,
la escuchamos.
Tenemos 1313 pedidos de subvenciones.
¿Qué respondemos?
No hay nada disponible.
Alojamos a 1800 personas, más de tres familias por piso.
Rumores, seguramente infundados,
dicen que los exmiembros de los FTP
reciben más ayuda. - Es un escándalo.
75 000 muertos...
Se revuelven en sus tumbas, sí.
¿Qué les respondemos a quienes quieren una cama?
Las familias de la Resistencia son prioritarias,
pero no más los FTP que los FFI.
Aquí tengo las listas.
No, está bien. ¡Por Dios!
¿Y las casetas en obra?
De las primeras doscientas, la mitad se inunda.
Habrá otras 150 nuevas, pero en seis meses.
Denme alguna buena noticia.
No sé si buena, pero sí divertida.
Con que nos haga reír, bastará.
Dos enamorados - digamos extraviados-
se encontraron anoche en el cementerio.
En plena acción,
cayeron sobre un obús sin explotar.
Sin duda, del bombardeo de agosto.
2500 kilos. Es artillería pesada.
Debemos evacuar diez tumbas,
para poder desactivar el obús.
Hasta los muertos sufren la crisis de vivienda.
Señor prefecto, ¡qué sorpresa!
Lo lamento, algo imprevisto me obliga a molestarlo.
El consejo de Estado invalidó la elección municipal de Villeneuve.
¿Cómo?
Se editará el informe esta noche.
El partido comunista interpuso una apelación
alegando que las mujeres que votaban por primera vez
no conocían bien sus derechos.
Las mujeres, señor alcalde.
O señor exalcalde.
Conserven la dignidad que exigen las circunstancias. Gracias.
Las próximas elecciones tendrán lugar pronto,
luego del plazo mínimo legal de seis semanas.
Muchas gracias.
Magnífico.
¡Felicitaciones!
Organice esto de inmediato. Haga Io imposible.
Hay que constituir las listas.
¿Qué harás cuando vuelvas?
Desposaré a Geneviève.
¿Y si no te esperó?
No digas bobadas.
No respondió a tu última carta.
Se habrá perdido.
Nuestras cartas no se pierden.
Tal vez se perdió la de ella...
O la mía.
Por eso no respondió.
¿Cómo haces para ser tan optimista?
No Io sé.
Es de nacimiento.
Yo siempre creo que todo saldrá mal.
Y así sale todo mal.
Qué tonterías dices.
Es verdad.
Pero supongamos que Geneviève no te esperó.
Porque no me parece que sea muy paciente.
¿Qué harás?
¡Tirador emboscado!
¡Fernand! ¡Fernand!
¡Enfermero!
¡Nadie se mueva hasta que no localicemos al maldito!
¡Shh!
¡Shh!
¡Shh!
¿Lo ves? Es Io que te decía.
¿Comió bien el señor Antoine?
Sí. Gracias.
¿Trabajó el señor en una granja?
No.
No hace falta decirme señor. Puede tutearme también.
Como usted quiera.
¿Quiere ser útil el señor?
Mamé, acaba de llegar. Déjalo en paz.
La vida es corta.
Los conocía, me parece.
A Darnand, no.
Era el mejor.
Prometiste que no hablaríamos de eso.
¿Otro pan?
No. Gracias.
Es rico su pan.
Los americanos me pagan en dólares.
Con dólares, haces Io que quieres.
Antes, eran marcos.
Tiene intenciones de desposar a mi nieta,
si entiendo bien.
Sí.
¿Cuál es su situación?
Estoy licenciado.
¿Cómo se ganará la vida?
¡Mamé!
Buscaré en la ciudad.
No hay nada,
solo refugiados y mendigos.
Y los estúpidos funcionarios que dicen que todo irá mejor.
Mire,
fundé y dirigí una tropa de 200 tipos.
Desfilé el 11 de noviembre.
Hallaré algún trabajo.
No pueden reprocharme Io que sucedió en la escuela.
Renuncié por eso.
Pero volvió tres días después, ¿no?
¿Puedo hacer una pregunta?
Diga.
¿Recuerda que le pedí que nos sacara de allí?
Sí.
Me ofreció dinero, y se Io rechacé.
Mi mujer y mis hijos murieron gaseados en los campos.
¿Y dice que no es su culpa?
Que el jurado responda... ¿Habría sido justo
ayudar a los Goldmuntz porque tenían dinero?
¿Habría sido moral?
Usted no ayudó a nadie a huir.
En la escuela, murieron todos. ¡140 hombres, mujeres y niños!
Excepto yo, y otros cinco. ¡Qué buena moral la suya!
Ignoraba que los matarían.
¡No! Al decir eso, los mata otra vez.
¡No Io sabía!
- No es verdad. - Vamos, ¡por favor!
Estos hombres pueden ser condenados a muerte.
Demuestren dignidad.
Servier nos aseguró que no iríamos a Polonia,
sino a viviendas.
Larcher fue su cómplice.
¡Ambos merecen la pena de muerte!
¡Por favor!
Gracias, señor Goldmuntz, pero usted no es juez.
Es un testigo. Se Io ruego...
Por favor. Terminó el incidente. Gracias.
No vamos a pasar todo el día hablando de israelitas.
En cuanto al señor Larcher, quiero abordar
su acusación.
Hablo de su condición de informante de la policía,
certificada en la prueba número 177 A.
La defensa llama a Hortense Larcher.
¿Jura decir la verdad y nada más que la verdad?
Alce la mano derecha y diga: "Lo juro".
Lo juro.
¿Cuál es su relación con Daniel Larcher, aquí presente?
Soy su esposa desde 1936.
¿Qué puede decirnos del vínculo de su marido
con la policía alemana?
No había ninguno.
Más allá de la relación normal
entre una fuerza de ocupación y un alcalde.
Daniel no quería a los alemanes.
Es un patriota.
¿Puedo interrogar a la testigo?
Por favor.
La Sra. Larcher es una testigo citada por la defensa,
en principio a favor de su marido.
Señora Larcher,
¿conoce la existencia de un documento
firmado por el jefe de la inteligencia SD,
que describe a su marido como informante?
Sí.
Pero nos dice que no tenía relación
con la policía alemana.
El documento, ¿es falso?
No, es auténtico,
pero no describe la realidad.
¡Qué raro para un jefe de inteligencia!
Se equivocó de informantes.
Vayamos a los hechos, señor fiscal.
Saben que yo era amante de Heinrich Müller, jefe de la SD.
Daniel fue arrestado
por hechos de resistencia
y encarcelado con Marcel,
quien fue fusilado.
Pedí al señor Müller que sacara a Daniel de prisión.
De ahí surge el documento.
Qué bonita historia.
- Es la verdad. - Por desgracia,
debemos creerla, pues Heinrich Müller está muerto.
Señores del jurado, resumamos.
Por un lado, un documento irrefutable
- y que nadie refutó-
que establece que Daniel Larcher era informante de la SD.
Por el otro, la palabra de su esposa,
amante del jefe de la SD en ese entonces.
Pero ahora ha regresado con su marido
y nos dice que este último
es un gran hombre, un patriota.
¿A quién debemos creer?
Tom no nos delató, no Io creo.
Se arriesgaría demasiado.
¿Quién entonces?
Alguien que hila más fino.
¿Te refieres a mí?
Eso explicaría tu intuición.
¿Y qué ganaría yo?
Si nos detenían, te quedabas con el negocio.
Y si no, quedabas bien con Jérôme.
- ¿Y tú, por ejemplo? - ¡Déjense de especulaciones, carajo!
No fue ni el uno ni el otro.
En cuanto a Tom, ya veremos.
Entretanto, no tenemos nada.
No, tengo algunas cosas.
Tú eres el ladrón. Tú robaste: es tuyo.
No, compartiremos.
Con tres latas y dos botellas, no hacemos nada.
¿Qué hacemos?
Debemos sacarles dinero a los empresarios. No veo qué más...
Primero los más grandes. Los demás los imitarán.
¿Puedes hacerlo, Gustave?
¿Por qué el?
Esta mañana, actuó bien.
Hay que probar el potencial del personal.
Nos engañaron, ¿no Io vio venir?
En el consejo, nadie nos apoya.
Será reelegido de todos modos.
No perderá doce puntos así como así.
Lo que nos faltaba es otra campaña.
Unos comicios, ahora, pueden terminar de cualquier manera.
Me comprometo a que ganará.
Si pierdo, ¿Io cuelgo o Io fusilo?
Ambas cosas.
- Señor exalcalde. - Ex y futuro.
- Eso Io dirá el pueblo. - Ya Io dijo.
Sí, pero ve Io que usted hace: nada.
¡Perdón! Tontamente creí que hacíamos las cosas juntos.
Señores.
Una firma.
Señor jefe de policía.
Señor prefecto.
- Señor alcalde. - Ex.
- ¿Cómo? - Y futuro, no se preocupe.
¿Está al tanto del obús del cementerio?
Sí, claro.
¿Conoce a Étienne Charron?
- ¿Quién? - Charron.
Me suena muy vagamente, sí.
¿Qué hay?
Hay que evacuar su tumba.
¿Y?
No hallamos rastros de él en el registro civil.
Permiso de inhumación ilegible. Ni familia ni amigos.
¿Qué sucede si no se halla a la familia?
Desactivamos el obús.
Pues sí.
No estoy de acuerdo.
Como de costumbre. ¿Y por qué?
Hay que buscar concienzudamente a la familia de Charron.
Oiga, no la encontramos.
Si la familia se entera de que no hicimos Io que debíamos
para hallarla, puede iniciar una demanda contra la ciudad,
obtener grandes sumas.
Hagan algo para que se note que hicimos Io debido.
Ya no puede dar órdenes.
Haga Io que dice el señor Bériot y váyase, por favor.
Siéntense todos.
¡Qué manera de joder la suya!
- Habla con un concejal. - Ex.
Hablo con alguien que nos hace perder tiempo a todos.
El prefecto regional fijó la fecha de la primera vuelta de elecciones
el 16 de diciembre.
Segunda vuelta, el 23.
- Muy cerca de Navidad. - Les estoy informando.
En Io que concierne a la gestión de Villeneuve,
una comisión que presidiré administrará todo.
Y debo integrar a ambos candidatos,
y a cuatro consejeros que elegiré yo mismo.
Es todo.
La campaña empieza mañana. ¿Preguntas?
Gracias, señores.
¿Te divierte que me humillen así?
En mi primera salida.
No me parece que te hayan humillado.
Ya, claro... Ponte en mi lugar.
Estaba allí, Hortense.
Las insinuaciones del fiscal,
la falsa amabilidad del presidente,
la manera en que me miraba la gente.
Son curiosos.
Es todo.
No entiendes. Nunca nadie te mirará así a ti.
Estoy seguro de que fue terrible para ti,
muy espantoso,
pero yo me juego la vida.
No. Si así fuera, no volverías a casa a la noche.
Nada que ver.
Es un favor que le debo a Bériot.
Hay policías delante de la casa.
El coche negro.
¿De verdad?
Mi abogado dijo que el caso no pintaba bien.
Escucha...
- ¿Oyes eso? - No.
Escucha mejor.
¿Al tipo que habla?
Es el vecino, creo. El de la óptica.
Debe de estar hablando de mí.
Estamos muy lejos, no se entiende.
Se oyen algunas partes.
Mira...
"Tens".
"Tens".
Ya escuché "tens" esta mañana.
¿Qué palabras hay con esa sílaba?
Tensión.
Potenciómetro.
Existencia.
No quieres oír, ¿verdad?
Te digo que habla de mí.
- ¿Y qué hay? - Quiero que pare.
¿Puedes ir a verlo?
¿Sí?
Sin hacer escándalo, quisiera...
Ve a verlo y dile:
"Mire...
"Mi mujer está cansada. No le gusta que hablen de ella".
No puedo hacer eso.
¿Por qué no?
No sabemos si hablan de ti.
- Si Io supiéramos, ¿irías? - Hortense...
Respóndeme.
No Io sé.
No me Io pregunto, pues no estamos seguros.
Te aseguro que hablan de mí.
No tiene importancia.
¿Crees que contraatacarán?
Ojalá que no.
Estamos extenuados.
¡Dios! Me duele la nuca.
Daría cualquier cosa por dormir una hora.
No hay más víveres y se acabaron los cigarrillos.
Si estuviera aquí el idiota que dijo que este lugar era tranquilo...
¿Hay noticias de Tintin?
Sí.
Murió en el quirófano.
Ya van seis esta semana.
Escribe a sus padres, eres bueno para eso.
Jefe,
el grupo PC
quiere los presos en Alfa-Bravo.
¿Alfa-Bravo?
Está lleno de alemanes.
No nos arriesgaremos por ellos.
Se Io dije, jefe.
Diles que haremos todo Io posible.
¡Lo que hay que hacer en la guerra!
Ve, yo me ocupo de ellos.
El armisticio.
Terminó la guerra,
pueden marcharse.
¡Vuelvan a sus casas!
Intentaron evadirse. Diles que Io sentimos mucho.
Jefe.
Es verdad que para ellos la guerra terminó.
¿En qué piensas?
Que todavía está ahí.
Te quiero.
Yo también.
¿Cuándo nos casamos?
Cuando encuentre trabajo.
¿Y la granja?
¿No?
No.
Mala suerte.
Señor presidente,
quisiera interrogar al acusado sobre su vida personal y familiar.
Ya Io hicimos al inicio del juicio,
y el jurado no solicitó mayores precisiones.
Creo que quedan algunos puntos que merecen ser analizados.
¿Tiene relación con la acusación del alegato?
Digamos que Io aclarará.
Supongo que es sobre su hermano Marcel, ¿no?
No.
Sobre su hijo.
¿De qué habla?
Señor Larcher,
usted tiene un hijo de cinco años, ¿verdad?
¿Escuchó la pregunta? ¿Tiene un hijo?
Sí. Sí...
Lo adopté en 1942.
Se llama Tequiero, ¿no es así?
Sí.
Para quienes no son políglotas,
te quiero es en español.
Es un nombre raro para un niño francés.
Su madre Io llamaba así
cuando Io adopté.
Me pareció correcto respetarlo.
¡Qué grandeza de alma!
¿Y conoce al padre?
¿Lo vio alguna vez?
¿Doctor Larcher?
¿Puedo entrar un minuto?
No escuché la respuesta, señor Larcher.
Lo vi una vez.
¡Caramba! ¿Y bajo qué circunstancias?
Sr. Larcher.
Vino a mi casa.
Pretendía ser el padre, pero...
era un fugitivo.
Alberto Rodríguez, héroe de la Resistencia,
fusilado por los alemanes en noviembre de 1943.
Era el padre de Tequiero, sin duda alguna.
- No podía saberlo. - Resumiendo...
El buen doctor Larcher, gran patriota,
deja morir a una parturienta.
¡No es así!
Roba el bebé,
Io adopta...
No es cierto.
...en 1942, mediante una falsa declaración.
Al año siguiente, aprovecha
para liquidar al padre, gracias a su amigo
Heinrich Müller.
Así es.
Sí.
Esa es la realidad de Daniel Larcher,
señores.
Un agente de la policía alemana
que robó un niño
y llevó al padre...
No es verdad.
...a la muerte.
¡Qué sorpresa!
Señor jefe de policía.
¿Cuándo volviste?
- Ayer. - ¿De permiso o licenciado?
Busco trabajo.
- ¿En la comisaría? - ¿Por qué no?
No estamos contratando gente, todo Io contrario.
¡Antoine, caray!
- ¿Qué hace por aquí? - Busca trabajo.
Un tesoro más escaso que el oro.
Debe de tener alguna idea.
Intenta repartir periódicos
a domicilio.
No pagan mucho y los horarios son duros, pero...
Sí.
Bueno, yo...
Iré a ver.
- Gracias. - De nada.
Suerte, Antoine.
La paz no es para ellos.
Recibí su mensaje, ¿qué sucede?
- Étienne Charron. - ¿Encontró a su familia?
No, pero el guardia del cementerio dijo que...
Sí, ¿qué dijo?
Que su mujer debe saber quién es,
pues todos los martes, a las seis, le lleva flores.
¡Ah, sí! Ahora Io recuerdo.
Es un primo lejano.
Estaba herido y vino a morir a casa. Étienne Charron...
Claro que sí.
Étienne Charron, eso es.
La señora Bériot puede firmar la autorización.
Yo la firmaré, es mi pariente político.
Aquí.
Y aquí.
"Leído y aprobado".
Listo.
- Sistema C. - ¿Perdón?
C de Charron.
Adiós.
¿Cómo pudo hacer algo así?
¿Qué cosa?
Lo que hace los martes a las seis.
Es la esposa del diputado y alcalde Bériot.
No es tan difícil de entender.
- Tengo corazón. - Y cerebro, según creo.
Ame a quien quiera, pero discretamente.
Fui discreta.
¿Sí? Mañana estará en todos los periódicos.
Le prohíbo volver allí.
¿Me entiende?
Basta de demostraciones públicas, ¿oye?
Le pido que me Io jure.
O irá a la fosa común.
- ¡No! - Entonces prométamelo.
Oiga...
Una vez por año, sin llevarle flores.
La fosa común, Lucienne.
Se Io prometo.
¡Tropa de Villeneuve!
¡A mis órdenes! ¡Adelante, marcha!
¡Ladrón!
¿Anselme?
Tu pantalón...
¿No tienes...
el otro zapato?
Lo perdí
jugando a los dados
con un tipo.
Un tramposo.
¿No estás en Alemania?
Me vine hace tres días.
Terminó la guerra.
Depende de qué guerra.
Dame algo de beber.
¿No te parece que has bebido suficiente?
Tal vez podamos...
conversar un poco,
comer algo, si quieres.
No quiero hablar.
Tengo sed.
Luego de beber, ¿qué haremos?
Conversaremos.
¿Hace mucho que toses así?
Desde junio.
Saca la lengua.
¿Tienes apetito?
No. Nunca tengo hambre últimamente.
Siéntate, escucharé tu respiración.
Espera aquí, ya regreso.
¿Por qué no vino antes?
Hay mucho trabajo en la granja.
¿Es grave?
No Io sé.
- Necesito el estetoscopio. - Espera.
Está hablando ella.
Hortense.
Ahí va.
Es increíble Io bien que se escucha.
Me pasaré el día así.
Me espera un paciente.
"Robert no se da cuenta, pero no tengo más billetes".
- Hortense... - ¡Shh!
"Hay que cambiar cables en el mercado negro".
Larcher.
¿Sí?
"Nos quedan dos o tres metros".
Sí, es una buena noticia.
Gracias por llamar.
"O le preguntamos a Roger.
"Siempre tiene una solución".
Hallaron la pista de Heinrich Müller.
Es prisionero de los americanos.
Otro.
En la estación, me dijo
que Io sentía, pero que desde hacía dos años
tenía algo con su primo.
Es un amor de infancia, según entiendo.
Me dijo que me fui mucho tiempo.
Es horrible.
Es verdad que me fui mucho tiempo.
Tres años y pico.
Pero siempre fui fiel.
¡Mis hijas, carajo!
Había bebido tanto...
que creo que las asusté.
Hasta a la más pequeña.
Era clavada a mí.
Valentine.
Ya no tengo su foto.
¿Cómo harás para...?
¿Para vivir?
Es un misterio.
El abogado se llevó todo mi dinero.
Y aún le debo algo.
- ¿Tiene con qué pagar? - Sí.
Toto, ¿sabes con quién estás hablando?
- El jefe de insurgentes Antoine. - Deja.
Mientras tú comerciabas en el mercado negro,
él salvó Francia.
- ¡Imbécil! - Basta.
¿Problemas, Jean-Louis?
No, ninguno.
¡Basta ya!
- ¿No está el patrón? - No.
- Tengo un mensaje para él. - Se Io transmitiré.
Dígale que, en estos tiempos,
su empresa necesita protección.
Mil francos por semana, por adelantado.
De hecho, me llevaré una provisión.
- ¿Dónde está la caja? - No.
¡La caja!
¡Abre, zorra!
¡Es de la empresa!
- ¡Precisamente! - ¡Deja el arma!
¡Deja el arma!
- Llame a la policía. - Sí.
¿Ahora te dedicas a robar? Si te viera Marcel...
¿Policía?
¿Quién te envía?
¿Hola? ¿Loriot?
Atrapé a uno de esos cabrones extorsionadores.
¿Me envían a alguien?
La SFIO nos apoya. Y el voto de los de MRP...
Es para el mejor postor, diría Pierre Dac.
Será complicado Io de los carteles. Hay gran escasez.
Edmond y los comunistas tienen imprentas.
Ellos tendrán carteles.
- Buenas noches, Hector. - Adiós, Jules.
Lucienne Bériot = amante de alemanes Étienne Charron = Kurt Wagner
Adaptación: Gisèle Prunes para ECLAIR
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