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Mamá no ha comprado palomitas.
Si no hay, no quiero ver la peli.
Siempre nos queda
- la mezcla de frutos secos. - Ya.
Frutos secos.
- Buena peli. - Sí.
Lucky Aide ENTRADA
Suelo pasar mi tiempo aquí
maldiciendo a mi madre, pero últimamente esto va mejor.
No sé muy bien por qué.
Tenías razón. Metí una bolsa grasosa en la nevera y Craig le puso su nombre.
Sí. Para proteger algo, mételo en un yogur desnatado.
- Eso es genial. - Espera. Tienes algo.
- Gracias. - No tenía nada.
Resulta que ya no voy con mis padres a Yosemite en vacaciones.
¿Vas a quedarte aquí?
- Eso parece. - Y yo. Podríamos...
Dos minutos para tu descanso. Wendy, se acabó el tuyo.
Por eso los huérfanos ligan más.
¡Madre mía! ¿Turno de noche dos semanas seguidas? No sabía
que pudiera recibir más disgustos.
Deberás venir a trabajar en autobús.
Te las apañarás solo.
Genial. Vaya tela.
Si me muerdo la lengua, mamá no me verá sonreír.
El plan para Jamie estas dos semanas:
baños a las seis, ocho y antes de dormir.
Hemos hablado del plan para Jamie. Quiero hablar de nuestro plan.
- Ya hablamos de ese plan. - Ya. Pero, si vengo a comer,
quiero algo especial, no solo sobrevivir.
A mí tampoco me complace, pero hay que hacer ese turno.
¿Ya sabe Malcolm que también lo hará?
Desde hace dos días.
- ¿Por qué sonríes? - Por nada.
Nunca tengo toda la cama para mí.
¡No te pongas en mi lado! Aunque yo no esté.
- Vale. - ¡Y deja de sonreír!
Lo único bueno de todo esto es que Reese tiene un trabajo aún peor.
Hoy no lo has hecho mal.
Hasta que te ha atacado la comadreja ibas muy bien.
Y no tenía la rabia, ¿verdad?
No. Ha dado negativo.
VENENO
Oye, ¿crees que vas a poder levantarte?
Casi estamos en tu casa.
Estos gases son muy fuertes. ¿A la próxima me dará una mascarilla?
¿Tengo cara de ricachón?
Mañana harás un trabajo distinto.
- ¿Qué son? - Mil orugas.
Antes de que amanezca mañana quiero que vayas por el barrio
y las tires por los rosales, los macizos de flores, los jardines...
Luego coges tarjetas mías y las echas en los buzones. ¿Está claro?
- ¿Por qué le oigo como a lo lejos? - Espera un poco antes de acostarte.
PRECIOS BAJOS SIEMPRE
Qué mal lo de este turno. Te perderás la fiesta.
Los padres de Debbie no están en casa.
No me perderé demasiado.
Gente aburrida haciendo lo de siempre.
Me voy ya. Vamos a bañarnos desnudos.
Hola, Malcolm.
¿A qué edad aceptaste que tu vida siempre sería un asco?
A los 22.
Eso no implica que no puedas disfrutar.
Hoy, por ejemplo. Va a ser de lujo.
El turno de noche tiene otro ritmo.
Hay camaradería, hermandad entre almas afines,
la fraternidad nocturna de los merodeadores del oscuro inframundo.
- Hola. - ¿La pasta de dientes?
Estoy descansando.
Que tengan la capucha puesta y el clip de bolsillo hacia delante.
Es lo bueno del turno de noche.
No hay ese caos del turno de día. Puedes organizar las cosas como toca.
Intentas torturarme. Por eso estoy aquí. Admítelo.
Estás aquí por la pasta.
- Te quedas casi toda. - Por eso la necesitas.
- Qué raro. ¿Ha entrado alguien? - ¿Eh?
Hay un envoltorio y cambio en la caja,
- pero no ha entrado nadie. - Sería un ratón.
¿Y deja el dinero exacto?
Jugué a tres en raya con una gallina en una feria
y me ganó ocho veces seguidas. No subestimes a los animales.
No he visto a nadie.
- Da igual. - ¿Es que no sientes curiosidad?
No todo tiene que ser fascinante.
El tío de la máscara de hockey parece haber muerto.
Pero fíjate en el ataúd.
¡Alto ahí! ¿Por qué no estás trabajando?
No digas que eres demasiado bueno para dedicarte a envenenar ratas.
Hay muchos tíos con un máster que lo harían encantados.
No lo he dejado. He ido, pero estaba la poli.
Resulta que el Sr. Krijak alquilaba su gas para fiestas.
Ahora debo tirar esta estúpida caja de orugas. ¡Gratis!
Que muráis bien, sacos de pus. ¡Oye!
¡Suéltate!
Vaya. Eres dura, ¿eh?
Oye. Para, me haces cosquillas.
- Craig, ¿lo has hecho tú? - ¿El qué?
Las vitaminas que retiraron. ¿Limpiaste el estante?
Yo no hago esas cosas.
Seis capas de cera y me unto los calcetines.
El récord sigue bajando.
¿Sabes? Aquí están pasando cosas muy extrañas.
Piensa en ello.
Anoche todos los relojes del escaparate se sincronizaron solos.
Anteanoche se limpiaron solas las puertas de los congeladores.
Malcolm, creo que olvidas
el lema del turno de noche: "¿Qué más da?".
Da igual que nadie más lo sepa. Tú lo sabes.
Vale. Para Dewey, tortitas y huevos.
Y para Lois, ternera a la parmesana.
Jamie, mírate bien.
Has cambiado mucho en una semana. Tu cabeza es casi simétrica.
Come. A la cama antes de que me vaya.
Cari, estoy con mi hijo, al que apenas he visto esta semana.
Tienes 18 años para eso. Solo te pido diez minutos.
¡Vaya! Otra buena noche de descanso.
Sin peleas por las mantas, codos en la cara o cosas peores.
Todo el espacio del mundo.
No flipes cuando te metas en tu lado.
Tiene mala pinta, pero es una galleta.
¿Sabíais que su nombre en latín es Danaus plexippus
y que deja atrás su piel para hacerse larva?
Luego se endurece y es una crisálida.
"Dorado" en griego. Cuando son mariposas, pueden volar miles de kilómetros.
Impresionante, ¿eh?
Tengo que darles más algodoncillo.
Vaya.
Es la primera vez que veo a Reese mostrar interés por otros seres.
Qué bien, tiene un lado compasivo.
Quiero a esos bichos asquerosos en la basura.
Craig. Ven a ver esto.
Si no te importa, intento echar una siesta antes del descanso.
Oye, mira a este.
Está aquí. Dos horas más tarde...
sigue ahí, pero con ropa distinta.
A las tres horas, vuelve a aparecer con otra ropa.
¡Vaya! ¿Lo has visto?
Malcolm, por favor. Si no duermo mis horas, soy un ogro.
¿Qué hace ahí?
- Comprar. - No es cierto.
Es el tío del vídeo.
- ¿Vive aquí? - Malcolm, nos oirá tu madre.
¿Cómo sabe mi nombre? ¿Conoce a mi madre?
Llevo aquí un tiempo.
Acertaste al colocar los nachos junto a las salsas.
- Las ventas han subido un 15 %. - Lo sabía.
- Espere. ¿Cuánto es "un tiempo"? - En enero, tres años.
Iba a mudarme al cuidado de los pies, pero luego...
¿Lleva tres años viviendo en la tienda? ¿Está loco?
No lo sé. Es que...
Malcolm, tenía un trabajo muy estresante.
Me agobiaban siempre con preguntas, decisiones, presupuestos, firmas.
Estaba fatal de los nervios. Vine aquí
a comprar antidepresivos. Mi teléfono no dejaba de sonar.
Vi este hueco y decidí
esconderme aquí, solo unos minutos, y...
Fue fantástico.
No quería marcharme.
Así que no me fui. Nadie se dio cuenta y me quedé.
¿No ha salido de la tienda?
Estáis muy bien surtidos. Comida en lata, artículos de aseo...
Cada día me limpio un tercio del cuerpo en el lavabo del servicio.
- No puede vivir aquí. - ¿Por?
Pago todo lo que uso, os ayudo cuando puedo.
Limpio manchas, cambio bombillas. Le he salvado la vida a Craig cinco veces.
No vas a chivarte, ¿verdad?
- No lo sé. - ¿Y Wendy?
Sé que te gusta. Y puedo ayudarte. La veo a todas horas.
Escucho sus conversaciones. Lo sé todo de ella.
Sé por qué rompió con su último novio.
- ¿Por qué? - ¿Puedo quedarme?
Sí, vale.
Confío mi vida amorosa a un ermitaño que vive tras los balones.
Pero no soy ningún pringado.
Da igual, lo haré.
- Reese... - Papá, están en fase de larva.
Necesitan tranquilidad para desarrollar...
- Tira esos bichos. - ¿Qué?
- Lo siento. Tu madre no los quiere. - ¡No lo hagas!
Son inofensivos. Están indefensos. Nadie los protege.
Porras, llego muy tarde. Tienes un vínculo con ellos, ¿eh?
Bienvenido a mi mundo.
Te atrapa un sentimiento de amor injustificado
hacia unas estúpidas e ingratas máquinas de comer.
A ver si te gusta.
- Pero las tuyas solo viven un mes. - ¿Puedo quedármelas?
Mételas donde las Playboys .
Y muestra mal humor hacia mí ante tu madre o se dará cuenta. ¿Vale?
- Siga. - Vale.
La oí decir por teléfono que está harta de los chicos que juegan.
Dijo que solo quiere a alguien que sea honesto y directo.
Estupendo. Yo soy honesto y directo.
Lo cierto es que eres más bien agresivo.
Da igual. Cálmate antes de intentarlo.
Estuvo 22 minutos y 18 segundos mirando las tarjetas de felicitación.
Trátala con ternura. Toma, cosas que le gustan.
Películas, música, marcas de champú, servilletas de papel.
Algunas son más útiles que otras, pero recuérdalas.
Cuando toque, muéstrale cuánto tenéis en común.
- Gracias. Genial. - ¿Con quién hablas?
Eh... Estaba cantando.
Gracias, genial Siempre y cuando estemos juntos
Nena, sí, en mi coche
Quiero contarte algo.
Llevo una semana durmiendo solo en esa cama.
Una semana sin compartir mantas,
sin que me aplasten
y sin tener el culo de alguien pegado a la cara.
¿Por qué te enfadas?
Durante la última semana, he crecido 13 milímetros.
Me mentisteis.
No soy el más bajo de clase por la genética.
Es porque he tenido que compartir cama con Malcolm.
Oye, eso no se sabe.
Podría ser lo mal que comes o esos residuos químicos.
- ¡Papá! - Dewey, lo siento.
No podemos comprarte una cama.
Ya crecerás cuando Malcolm vaya a la universidad.
Oh, no, luego la usará Jamie.
Al menos siempre serás más grande que él.
¿Quién espía desde debajo de una escalera?
Ayer pasé junto a Wendy al fichar y dije que adoro el olor a libros nuevos.
Se quedó encantada. Pero es una estupidez.
- Vale, ¿qué sucede? - ¿De qué hablas?
Llevas una semana sin quejarte de nada.
Solo dejas de quejarte si me ocultas algo.
- No te oculto nada. - Aquí estás.
¿Recuerdas lo de esa mancha que se limpió sola?
- No. - ¿Y las vitaminas
que desaparecieron, el cajón de los helados limpio,
los calcetines tendidos y todo eso que parecía que ocurría solo?
- Ahora no, Craig. - Ya lo tengo. Sé lo que pasa.
- La tienda está encantada. - Vale, ¿qué llevas aquí?
Nada. Estoy reponiendo.
¿Fruta fresca?
¿Calzoncillos de algodón?
¿Un libro bueno? Esto no lo vendemos aquí.
De acuerdo.
Ya que te empeñas, iba a reponer mi taquilla.
Tengo graves problemas estomacales.
De ahí la fruta, los calzoncillos y, por desgracia, el libro.
Ahora que me has humillado en público, ¿puedo proseguir?
No ha estado mal.
Es creíble, lo suficientemente embarazoso y esencialmente indemostrable.
Tengo que mantenerme firme.
Atención, intruso del Lucky Aide.
Esto no está permitido. No se puede permanecer fuera del radar.
Si alguien pudiera ocultarse de todas las cosas malas,
esa sería yo, pero no lo hago. ¿Entendido?
Nadie puede eludir su cuota de miseria.
Todos estamos atrapados aquí. Es lo justo. Son las normas.
Obviamente, me conoce. Sabe de qué soy capaz para encontrarlo.
Ahórrenos tiempo a los dos y salga ya.
Yo me ocupo de esto.
¿Sabe algo de un tipo que vive en la tienda?
¡No!
Reese, no vas a meterlos aquí.
¡Aquí fuera se van a congelar!
Lo siento. Prometí a mamá que me desharía de ellos
y tengo unas cuantas mentiras que no puedo poner en peligro.
- Esos bichos se quedan fuera. - Vale.
Entonces... Pelearé contigo.
Reese, ya peleaste conmigo por aquella magdalena y te di una paliza.
Esta vez lucharé por algo que me gusta más que eso.
No grites. Jamie duerme.
Bien. Quiero que se entere de que su padre es un monstruo cruel.
Vamos, viejo. Adelante.
Vale. Pero, si vuelvo a torcerme la espalda,
te daré para el pelo.
La policía viene de camino. Lleva tres años viviendo aquí.
Es increíble.
¿Me hizo una vez la maniobra de Heimlich donde los frutos secos?
- Aprende a masticar. - Es fácil decirlo, amigo.
Mamá, ¿no puedes dejar que se vaya?
En realidad, no ha hecho nada malo.
Pagó todo lo que cogió.
Ayudó con la tienda. Solo vivía aquí.
- ¿Qué hay de malo? - Podría desaparecer,
irme al Walmart. Hablan maravillas de él.
Rompió las normas, Malcolm. Las normas importan.
Dicen que de noche cobramos un 50 % más.
Y que la poli se encarga de los intrusos.
No puedes escoger qué normas seguir, o el sistema se derrumba.
- Pero... - Malcolm, lo siento.
Mientras trabaje aquí, no me saltaré las normas.
Las 7:30. Se acabó el turno.
- ¿Qué haces? - Fin del turno. Me voy a casa.
Podéis hacer lo que queráis.
Pero hacedlo deprisa. No tenéis mucho tiempo.
- Gracias. - ¿Por qué?
Genial. Él puede irse, pero provoca un caso federal
si dejo mi número junto a los anticonceptivos.
- Hola, Malcolm. - Hola, Wendy.
- ¿Recibiste los lirios azules? - Sí.
¿Cómo sabías que son mis flores favoritas?
Supongo que tenemos mucho en común.
Como que nos guste el queso fundido y los libros de Stephen King.
Tampoco me sorprendería que te gustaran Coldplay.
¿Qué leches haces?
¿Me sigues? ¿Me estás acosando?
No. Qué va. Supongo que estamos sincronizados.
- ¿Te parece raro? A veces dos personas... - Aléjate, pervertido.
Tranquilo, colega. A mí también me pasa a veces.
La tapa del váter estaba levantada y Jamie tiene la lengua azul.
¡Ah! ¡Vaya!
- ¿Has pasado toda la noche fuera? - Porque he querido. Es muy tonificante.
Ayúdame a meterme en la ducha, a ver si no pierdo los dedos de los pies.
¡Madre mía! Winston, ¿eres tú?
¡Leches! Creía que estarías supergay de mariposa,
pero estás genial.
¿Harv?
Y Julio.
Sabía que serías de los primeros. Qué espabilado.
¡Esto es fantástico! ¡Fijaos, chicos!
¡Vaya!
Olvidé que erais tantos.
Vale, demasiado aleteo. Ya basta.
¡Dejadme en paz, leches!
Bueno. Me han reducido la orden de alejamiento de Wendy de 30 metros a 15.
Si grito lo suficiente, podré aclarar este asunto.
- Qué bien que hayas vuelto. - ¿Vienes a comer?
Y a tomar café.
¡No!
Una semana más. Luego esa broma estará prohibida.
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