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Lo recuerdo. Era el quinto cumpleaños de Reese.
Esta debe ser de esa Navidad.
- Qué rápido crecía. - Ya te digo.
El primer día de colegio de Malcolm.
¿Recuerdas cuando perdimos a Dewey en el mercadillo?
Todavía da bien la hora.
¿Vemos los informes de detenciones?
Sirvo más vino.
MALCOLM
- ¿Quieres avena o salvado de pasas? - Avena. ¡No! Salvado de pasas.
No... Avena. Aunque el salvado de pasas es tan crujiente...
Y esas pasas... Pero a veces lleva demasiadas.
Con la avena no pasa.
Pero la avena tiene grumos.
Que a veces está bien. Pero casi nunca.
Así que salvado de pasas, definitivamente. ¡No! Huevos.
- Salvado de pasas. - Dios, gracias.
No sé por qué te cuesta tanto decidir.
Hal, cielo, decide.
Para tu cumple, ¿animales o un payaso?
¿Todo?
A saber. Quizá por nada.
Como que me asustan los payasos y las serpientes.
- Buenos días. - Hola.
Gracias por ofrecerte a llevarme.
No hay de qué. Vaya, ¿sabes a quién hace mucho que no veo? A tus hijos.
Voy a saludarlos.
Chicos, ¿os apetece una batalla de cosquillas?
Era una tapadera para que no se enteren vuestros padres.
- ¿Qué pasa? - Tenéis que enseñarme a pelear.
Hay un capullo que se mete conmigo y estoy harto.
¿Por qué nosotros?
Porque es más fuerte y más rápido que yo. Mi única opción es pelear sucio.
Y, a ver, vuestra familia es una leyenda en eso.
- Bueno, la gente exagera... - Por favor, enseñadme
- todo lo que sabéis. - No es buena idea.
Si yo te enseño trucos, tú se los enseñas a otro
y él se los enseña a otro, acabaré en una pelea justa.
- Lo siento, Craig. - ¿Qué hago?
He venido a pediros ayuda
porque pensaba que eso es lo que hacen los amigos.
- Tío, tranqui. - Creía que nos teníamos cariño.
Tras todos estos años y todo lo que he hecho por vosotros...
- Craig, para. - No puedo evitarlo.
A ver, igual podemos enseñarte algunos trucos. Deja de llorar.
¿De verdad? ¿No lo decís por decir? ¿Me ensañaréis a pelear sucio?
Sí, pero tienes que comprometerte al 100 %.
En cuanto empieces el entrenamiento, tu visión del mundo cambiará.
Y no podremos hacer nada para devolverte la inocencia.
Muchas gracias.
Sois los mejores, chicos.
Abrázame y empieza la clase.
Peter Rubin, de Bernstein, Wyatt y McCormick. ¿Es Hal?
Le diré lo mismo que a los demás.
Eche un vistazo. Ya me han desvalijado. Pero denúncieme si quiere.
No he venido a eso.
Le dejo una copia del testamento.
En resumen, el señor Edelman lo ha nombrado su apoderado.
¿La familia del barco en el jardín?
Apenas lo conozco. ¿Por qué nombrarme su apoderado?
Hay asuntos familiares complicados
y quiere a alguien imparcial.
Por lo visto, el resto de vecinos son amigos suyos.
¿Me toca decidir cómo repartir sus cosas?
- ¿Qué? No. - Qué alivio.
No está muerto. Está conectado a un respirador.
Usted decide si lo desconectan.
¿Qué hago? La vida de un hombre está en mis manos.
No es una decisión trivial. Es cuestión de vida o muerte.
- ¡Es lo más de vida o muerte posible! - Hal, cálmate. Alterarte no te ayuda.
- Todo es culpa tuya. - ¿Qué?
No estoy nada preparado para esto. No tengo práctica.
Llevo años sin decidir nada.
¿En qué momento llegamos al punto
- de que lo decidas todo? - Cuando dijiste:
"Quiero que lo decidas todo".
¡No tenías que hacerme caso!
Se me pasan un montón de cosas por la cabeza.
No puedo comer ni dormir...
Hal, si quieres, decido yo por ti.
No. La responsabilidad es mía.
Un hombre me ha confiado su destino. No puedo ignorar eso.
Puedo hacerlo. Necesito concentrarme en el problema y pensar con claridad.
Sí. ¡Ya lo tengo!
Lois, he tomado la decisión.
¿La adivinas?
- Hal. - Vale.
Seguiré intentándolo.
Craig, bienvenido al primer día de tu nueva y violenta vida.
Te presento el cuerpo humano.
Lo hemos dividido en las tres zonas de operación principales.
Cabeza. Torso.
- ¿Y eso qué es? - Ya sabes lo que es.
Lo primero que debes saber es que se trata de orgullo.
- ¿Tienes orgullo, Craig? - Sí.
No buscaba esa respuesta.
Muéstrame un hombre con orgullo y verás un hombre con pocas opciones.
Digamos que este es tu oponente y va a por ti.
"Oye, tío, podemos arreglarlo. No sabía que era tu chica".
¿Ves? Ahora está ciego
y te puedes poner creativo.
A mí me gusta dejarle uno de los sentidos para que sepa qué pasa.
Sabía que erais los adecuados.
Dewey, te toca.
Primero necesito que te quites las gafas.
¡Ay! ¡Mis ojos! ¡No sabía que empezábamos ya!
Cuando peleas sucio, no hay comienzo.
En la vida, peleas desde que naces hasta que mueres.
Bajemos el ritmo.
¡Ay! ¡Tiempo muerto!
- Perdemos el tiempo. - Le pateamos los riñones y adiós.
¡No! ¡Por favor! Sé que lo hago fatal, pero quiero mejorar.
Por favor. Me esforzaré más, lo prometo.
Voy a probar una cosa.
A ver, Craig, escucha. Quiero que pienses.
Visualiza a todos los abusones que se han metido contigo o te han pegado.
Observa la cara de satisfacción con la que te molían a leches.
¿Los ves?
Ahora imagina lo que veían ellos.
¡Es asqueroso!
- ¿Va a por las ciruelas? - Eso parece.
No tendrá que preocuparse de que sus hijos se venguen.
Míralo. No puede ni moverse
y aun así se ve cuánto está sufriendo.
Ahí tumbado, padeciendo,
durante horas eternas.
Se le ve en la cara que suplica que pongan fin a su sufrimiento.
- Qué horror. - Dios, sí.
Míralo.
Mira cómo lucha.
Las manos y la mandíbula apretadas.
Sus tremendas ganas de vivir son una inspiración.
- Está deseando sobrevivir. - Es una maravilla.
De verdad va a...
Traigo más pudin...
Ha sido buena idea quedar con el tío aquí.
Hay varias cosas para darte ventaja si hay problemas.
Una botella rota entre las hojas e insecticida bajo el triciclo.
Aunque se acabe, es un arma potente.
Recuerda que nos tienes aquí. Menos si te da un palizón tremendo.
- Igual me cambio de bando. - Tranquilo.
Odio a ese tío más que a nadie.
Al fin le voy a dar su merecido a ese capullo.
¿Craigy? ¿Estás ahí?
Hola, papá.
Por Dios, hijo. No tienes fuerza en el tren superior.
Sé de chicas que podrían liberarse.
Quítame el pie del cuello para que pueda matarte.
Craigy, ¿tienes idea de lo patético que estás?
¿Acaso te da igual?
¿Tan absorto estás siendo un gordinflón inútil que no te das cuenta
de lo que me avergüenzas?
Creo que necesita respirar.
Voy a soltarte.
Vas a limpiarte, meter panza
y presentarme a tus amigos.
¡No haré lo que tú me digas! ¡Te odio!
Y no me estaba ahogando. Fingía.
Vic Feldspar. Encantado, chicos.
Soy el padre de este, creo.
¿Padre? ¡Ja! Fingías no conocerme en el pícnic de padres e hijos.
Siento que no se me cayera la baba viéndote lamer
la mantequilla de las mazorcas ajenas.
¿Sabéis por qué soy un desastre?
Porque, desde que nací,
lo único que oía eran sus ejercicios
y sus ceceantes críticas constantes.
Vuelve a San Diego con tus amigos machotes.
No me iré hasta que consideres mi oferta seriamente.
No quiero tus estúpidos gimnasios. Ya te lo he dicho.
Craigy, la oferta de los de Chicago está muy bien.
Debo decirles algo. Es tu última oportunidad.
¿Quiere darte una cadena de gimnasios?
Solo para mangonearme otra vez.
Me desharé de ellos sea como sea. Me toca jubilarme.
Tengo una autocaravana de primera.
La arrastraré por todo el país con los dientes.
Hijo, no seas idiota.
Aún puedo solucionar lo tuyo.
Me da igual. No voy a volver junto a ti.
- ¡Me fugué y seguiré fugado! - Es evidente que estás histérico.
Me toca correr 48 kilómetros.
Eso te da dos horas y 16 minutos para tranquilizarte.
Quedamos en el Applebee's y a ver si lo hablamos como adultos.
Iré, pero por su estupendo servicio y ambiente,
¡no por ti!
¿Qué haces, papá?
Un árbol de decisiones.
Te ayuda a tomar decisiones difíciles.
Empecé con dos ramas. Una para desconectarlo,
otra para que viva.
Y, de esas ramas, he sacado otras ramas para cada resultado posible.
Lo saco todo de la cabeza para ver con lógica a qué me enfrento.
"Si lo desconecto, me siento todopoderoso. Volveré a matar".
Intento abarcarlo todo.
Ahora que he analizado todas las posibilidades,
creo que estoy a punto de tomar una decisión.
Asumes que muere en el acto si lo desconectas.
Sí, Dewey, es lo que pasa si lo desconectas.
No necesariamente. Podría seguir vivo sin el respirador.
Se iría consumiendo, intentando respirar como un pez fuera del agua,
asfixiándose lentamente durante semanas o incluso meses.
- Lo leí en... - Gracias, Dewey.
Ya tenemos a Malcolm de sabelotodo.
Ten, tu tarta favorita. De limón y merengue.
Les agradezco su hospitalidad
y que nos hayan invitado a mí y a este despojo humano.
No hay de qué. Espero que le haya gustado la cena.
No sabía si hacer pollo o jamón.
Pollo o jamón, menudo dilema. Pollo o jamón.
Tu vida será un infierno.
¿Le ha dicho Craig que le han dado un premio de jardinería?
¿Por estar sentado y cocinar? No me extraña.
¿Sí? Hola, doctor Samson.
Hal, prometió tomar una decisión hace una semana.
Urgencias necesita la habitación.
O desconectamos al señor Edelman o lo trasladamos a un hospital privado.
Tiene que decidirlo ya, ahora mismo.
A ver, necesito que me ayuden.
Desde un punto de vista objetivo y puramente médico,
¿qué hago?
- Desconectarlo. - Dejarlo vivir.
Georgie, las probabilidades de que despierte
- son prácticamente nulas. - Prácticamente, tú lo has dicho.
¿Cómo te rindes tan rápido?
Lleva un mes sin mostrar actividad ni reaccionar. Se acabó.
Sabes como yo que hay pacientes que pasan años en estado vegetativo
- y se recuperan. - Pasaremos el día así.
No nos pondremos de acuerdo. Decida.
Marque una casilla.
¿Qué le pasa?
Se llama histeria de conversión.
Es psicosomático. Lo paraliza de cintura para arriba.
¿En serio?
¿Qué pasa, papá?
Te está dando las gracias.
Papá, ¿qué haces aquí?
Te dije que no en el Applebee's, en casa de Malcolm
y de camino a casa mientras corrías a la par del coche.
- Quiero darte algo. - ¿Qué es?
Lo llamabas "tilín".
Te lo compró tu madre cuando supo que estaba embarazada.
Solo la vi más feliz el día que naciste.
Hala.
No he sido totalmente sincero, hijo,
pero, antes de irme, debo decirte la verdad.
Nunca he escondido la decepción que siento
por cómo has salido.
Lo que no sabes es que, si tu madre estuviese viva,
- estaría igual de decepcionada. - ¿Qué?
Abrir los gimnasios no era solo mi sueño, también el de tu madre.
Vivía para el ejercicio. Su última voluntad fue que llevases
una vida sana y llena de vitalidad.
¿Por qué no me lo dijiste?
Porque creía que, si te presionaba mucho,
acabarías cambiando.
Pero, por lo visto,
para ti soy un incordio, no una inspiración.
- No eres... - Ya da igual.
Tu madre está en el cielo, llorando porque has desperdiciado tu vida.
Sé que no te quedarías los gimnasios por mí,
pero quizá te plantees hacerlo por tu madre.
¿Hay esos chándales en talla XL?
Llevo toda la vida esperando escuchar eso.
Van cuatro días. He tenido paciencia,
pero esto ya es pasarse.
Tienes que superarlo.
Reconozco que has sido ingenioso.
Has aprendido a hacer un montón de cosas
y el sexo ha sido curioso,
pero no puedes seguir viviendo así.
No creas que no sé de qué va esto, Hal.
Intentas evitar tomar la decisión.
Pero no va a funcionar.
Y, sinceramente, no es propio de ti.
Es de cobardes, Hal.
¿Crees que a mí no me gustarían unas vacaciones paralizada,
con todo el mundo a mi servicio?
Pero ¿sabes una cosa? No funciona así.
No se inventan enfermedades ridículas para zafarse de las obligaciones.
Por Dios, ¿no ves que pareces un loco?
Menos mal que tus hijos no te ven.
Hal, que le has cambiado el pañal a Jamie con esos pies.
¿Hal?
Reese, ¿cómo lo dejas así?
Jamie llora cuando lo saco.
Esto se acaba ahora mismo.
Vas a dejar de estar paralizado y vas a tomar esa decisión.
Sé que no te ves capaz
y que temes equivocarte, pero tomaste una decisión difícil una vez,
y no solo no te equivocaste,
sino que fue una decisión brillante.
Decidiste casarte conmigo.
A nadie le parecía buena idea. Tus amigos creían que era un grave error.
Tus padres, los míos.
Decían que era prepotente, terca y bocazas,
pero tú sabías que era perfecta para ti. Y lo soy.
Es la mejor decisión de todos los tiempos.
Cada día me despierto agradecida por esa magnífica decisión.
Y puedes hacerlo otra vez. Lo sé.
Pero eso era evidente.
Aun así, cari.
Despídete rápido.
Nadaremos en el lago antes de irnos.
- Pero... - ¿Listo? Venga.
Os echaré de menos, chicos.
- No lo hagas. - Asumámoslo. No tengo alternativa.
Hora de almorzar.
- ¿Eso es su almuerzo? - Hasta que pierda 40 kg.
Hago las pastillas yo mismo,
con el triple de vitaminas y nutrientes de la ingesta diaria recomendada.
Por desgracia, no aporta carácter.
Nos vemos, Craig.
Supongo que ya no te debo 50 pavos.
Pensaré en ti al abrir botes de mayonesa.
Oye, Vic, a la madre de Craig le flipaba el ejercicio, ¿no?
Desde luego. Hizo un triatlón al día siguiente de parir a Craig.
Era una mujer imparable.
¿Sí? ¿Esta era la mujer imparable?
¡Devuélvemela!
¿Mamá?
Dios mío, qué guapa.
Dijiste que sus fotos las había arrasado
- el huracán que la mató. - ¿Qué iba a contarte?
¿Que tu madre me dejó por un tío que tenía una pastelería?
¿Que, tras años deslomándome por dárselo todo a esa mujer,
decidió que ya no le atraía?
¿Que no era lo bastante hombre para ella?
Venga, Craig. ¿Cómo habría afectado eso a tu autoestima?
- Entonces, ¿mi madre está viva? - Genial.
- Ahora es ella la que importa. - ¿Cómo has podido hacerme esto?
¿Mentirme todos estos años?
Creía que era lo mejor para ti.
Mentira. Creías que así la castigarías.
Todo este tiempo no me gritabas a mí, sino a esta preciosa mujer.
Papá, no me iré contigo.
Mi vida no es un desastre. Me encanta mi vida.
Me encanta mi trabajo, mi gato, me encantan mis amigos.
He llegado lejos.
Soy sargento de la patrulla de vigilancia del barrio y clérigo elfo.
No voy a echar eso a perder.
Casi has hablado como un hombre.
Adiós, papá.
Das un buen apretón de manos, hijo.
Es la mano del joystick.
Hal, estoy muy orgullosa porque has tomado una gran decisión.
Y sorprendente. Las únicas opciones parecían la vida o la muerte.
- ¿Quién imaginaba una tercera opción? - La gente no es nada creativa.
La respuesta estaba allí.
Solo había que saber verla.
Al saber que le gustaban las aves, lo vi claro.
- ¿Todo es de la tienda de electrónica? - Menos el sombrero.
¿Sabes, Hal? Tu solución ha sido brillante.
¿Me la vuelves a contar, paso a paso, para que la entienda bien?
No, cari, fue agotador.
No creo que vuelva a hablar de ello.
Supongo que es lo mejor.
Subtítulos: Marina Rodríguez García
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