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Original subtitles

- Madre mía. - ¿Qué?

¿Has visto lo que ha escrito Jamie?

- ¡Ay, madre! - Sabe todas estas letras.

Son palabras de verdad.

Son toscas y no se sabe qué quiere decir,

- pero Jamie es un genio. - ¡Mis deberes!

¿Qué? A veces hago los deberes.

MALCOLM

Un día cada seis meses,

mamá se despierta a las 5:00, nos levanta y nos lleva de gangas.

En serio, Villa Chollo nunca me decepciona.

En ningún sitio hay tantos artículos con taras.

¿Los hacen en un país donde son asimétricos?

No te quejes.

Si no fuese por ellos, iríamos por ahí desnudos.

Ese sitio es lo que nos diferencia de los monos.

CLUB DE ESTRIPTIS

¡Por el amor de Dios!

¿Qué? ¡No he hecho nada! ¡Estás preciosa!

En Payson tienen las servilletas a mitad de precio.

Ojalá tuviésemos sitio. Teníamos que haber puesto la baca...

¿Qué os pasa?

Estamos pensando en las servilletas...

No eres la única que valora un buen chollo.

- ¡Oye! - ¿Qué pasa?

Se os va a freír el cerebro.

Lleváis horas ahí viendo la tele.

No hay nada que hacer.

Nunca hay nada que hacer.

Porque no tenéis imaginación por ver tanto la caja tonta.

Tiene razón. Qué pena que tres niños sanos

se aburran un sábado tan bonito.

Dar un paseo, bailar el aro, empezar una colección de rocas.

Tres ideas en cinco segundos. Es vergonzoso.

Con la suerte que tenéis.

Algún día no podréis quejaros de que os aburrís.

Así es. Tendréis responsabilidades, un trabajo y niños.

Y pensaréis: "¿Dónde ha quedado el aburrimiento?".

Dejad de darnos la brasa.

A ver si son capaces de divertirse solos.

Odio admitirlo, pero mamá nos ha retado a ser creativos

y nos ha hecho mejores.

¿Cuándo encenderán las luces?

Tenemos unos minutos.

Le pondremos ojos de loca, colmillos de Drácula y una nube de pedo gigante.

Está muy visto.

Ya que hemos subido hasta aquí, pensemos algo más...

¡Reese!

- ¿Qué estás poniendo? - "Deseo a Reese".

Venga, es lo que está pensando.

¿Cómo no nos van a pillar con tu nombre ahí?

Estamos lejos de casa. No nos conoce nadie.

¡No puede ser!

¿Habéis oído algo?

- ¿Qué hacéis ahí arriba? - ¡Es mamá!

¿Cómo nos ha encontrado?

¡Con los rastreadores de los empastes!

Si os los hubieseis quitado como yo, ¡no estaría aquí!

- No nos ve. - ¡Reese!

¡Malcolm, Dewey, bajad ahora mismo!

Señora, no sé con quién nos confunde.

Sus chicos no se parecen a nosotros.

¡Ay, no!

- ¿Y la puerta trasera? - ¡Es un anuncio!

¡Estamos muertos! ¡Nos va a matar!

- ¿Qué hacemos? - ¡Ay, madre!

- ¿Por qué los anuncios son tan visibles? - ¡Bajad ya!

Reese, dame tu navaja.

Vale, pero, si la pierdes, se enfadará más.

- ¿Qué haces? - Espera, conozco esa mirada.

Está pensando.

DESEO RESPETO

¡No podemos bajar porque estamos

protestando por esta ofensa contra las mujeres!

¿Qué?

- ¿Qué? - Hemos subido para cambiar el mundo.

¡Eso!

Para hablar por esas mujeres que no pueden hablar.

- ¡Sí, porque son anuncios! - Cállate.

¡No bajaremos hasta que se respete a todas las mujeres!

Tardemos lo que tardemos, ¡nos quedaremos aquí arriba!

Por el amor de Dios, no sé a quién intentáis engañar.

- ¡Ya era hora! - ¡Gracias, chicos!

¡Que Dios os bendiga!

Está hablando con la poli.

Espera, eso es bueno.

Si nos atrapa, tendrá que acatar la ley.

Con tanta gente, se está enfadando aún más.

¿Por qué no bajamos antes?

- ¿En qué pensabas? - No sé, me entró miedo.

Dígame qué van a hacer para bajar a mis chicos.

Es una situación complicada. Hay directrices muy específicas

para los activistas políticos.

No son activistas políticos.

¡Les importan un pepino las mujeres!

Si no, ¡limpiarían su cuarto alguna vez!

- ¡Es vandalismo! - Perdón por la tardanza.

Ocho niñeras me han rechazado. ¿Sabes que Jamie sale en una web?

- ¿Y los chicos? - Ya te lo he dicho.

¡Madre de Dios!

- Creía que era una metáfora. - Tendrán escaleras.

Y gente que las suba, así que mande a alguien

¡y que baje a mis hijos!

Le explicaré una cosa sobre el comisario.

Es año de elecciones.

No salimos muy bien en las noticias. Los casos Chang,

Jefferson y Rodriguez. Solo le queda el voto de los blancos.

No dejará que un montón de cámaras

nos graben maltratándolos.

Pero, si puedo ayudarla en otra cosa...

Sí, llame a un policía.

Perdone, agente. No es usted, soy yo.

Tengo un problema con el juego. Perdí la casa jugando al póker.

Ella es una santa. ¿Nos perdona?

Cálmate, ya sabes cómo es el espray de pimienta.

Esperemos un par de horas.

Cuando la gente se aburra y se disperse, bajaremos a los chicos.

Así es, Steven.

Estoy en esta espectacular manifestación...

En una época en la que se dice que a los jóvenes no les importa nada...

Estos tres jóvenes parecen haber dado en el clavo

con los ciudadanos que están hartos de esta imagen de las mujeres.

Lois, ¿has visto cuántas cámaras?

Lyle a las 19:00 me ha dicho que salga del plano.

Qué guapo es.

Aquí está la orgullosa madre de los tres jóvenes.

¿Qué quiere decirle al país sobre sus hijos?

Sin comentarios.

Usted debe ser el padre.

¿Quiere decir algo?

No sé si quiero opinar.

¿Cómo explica la sensibilidad de sus hijos con el tema de la mujer?

Dinah, en casa insistimos en los derechos de todas las personas.

Intento transmitirles lo que yo llamo "valores fundamentales".

Igualdad, respeto, compasión, nutrición.

Tenemos El club del plato limpio.

¿Qué hace ese poli?

Está tirando algo. ¡Ay, madre!

- ¿Qué es? - Un móvil.

¿Diga?

- Hola. - ¿Mamá?

Antes de que digas nada, escucha con atención.

Tenéis dos opciones.

Si bajáis ahora mismo, lo dejaré en tres semanas sin salir.

Si no hay más problemas, dos comidas al día y luz para leer.

Deberíais pensarlo bien.

Pero tenéis diez minutos para que la oferta caduque.

Luego tenéis todas las de perder.

- Vaya tela. - Ya ves.

Está negociando.

Nunca ha negociado nada.

Hemos descubierto su debilidad.

Mucha gente y las cámaras de la tele.

Debe estar asustada.

No creía que fuera posible.

Ahora parece muy pequeña.

Chicas, esta batalla puede ser larga,

¡pero no pararemos hasta acabar con la opresión!

Mujeres del mundo, ¡uníos!

¡A LA MIERDA LOS BAILECITOS! ¡BASTA!

Soy su madre y se acabó esto.

¿No tienen pistolas tranquilizantes o una red gigante?

- ¿Y mis impuestos? - La vida de un activista

no es fácil, pero, cuando el fuego se enciende,

no hay forma de apagarlo.

El feminismo debe ser muy importante para sus chicos.

Meryl, ¡por favor! No son mis chicos, son mis hijos.

Si necesitas etiquetarlos, lo siento por ti.

Ya es hora de mostrarle al público de la nación...

¿Es nacional?

...que seguimos produciendo héroes en este país,

¡y tres de ellos están ahí arriba!

Son sus hijos.

Vaya, habéis apurado mucho.

Habéis tardado nueve minutos y medio.

- Hemos decidido que no vamos a bajar. - ¿Qué?

Decisión familiar.

Imaginamos que ahora mismo estarás más enfadada que nunca.

En este punto, no podemos empeorar las cosas.

Cada hora aquí, es otra hora de libertad.

Además de otras 30 o 40 admiradoras más.

Malcolm, ignoremos el hecho de que sabéis que está mal.

Ignoremos que fingís tener

unos principios para salir del paso.

Al final acabaréis bajando. Y la vida es larga.

Es lo bueno de ser joven. No pensamos tanto en el futuro.

Todo esto ha sido revelador.

Todos hemos aprendido algo sobre la naturaleza efímera del poder.

El poder es algo curioso.

Da problemas creer que lo tienes.

Un punto válido. Históricamente.

Pero a nivel filosófico, mamá, ya hemos ganado. Somos libres.

Y pase lo que pase hoy, ambos lo sabemos.

Empieza a hacer frío aquí arriba.

Creo que deberíamos dejarlo.

¿A quién intentamos engañar?

No vamos a ganar.

- Dewey, no la mires a los ojos. - ¿Qué?

- ¿Qué ha pasado? - Porras.

Recuerdo a mi madre, lista como cualquier hombre,

de rodillas en la cocina, dejando el suelo como nuevo.

Con siete años, me hice una promesa a mí y a las mujeres...

- ¿Hal? - Dime.

- Qué fuerte. - Te he visto en la tele

y no podía creerme que fueras tú.

Pero no parabas de hablar

- y supe que tenías que ser tú. - Wendy...

- ¿Cuánto ha pasado? - 23 años, Hal.

Recuerdo cada minuto de la última vez que te vi.

Puedo decirte dónde estaba...

Wendy, eso fue hace mucho. Ahora tengo otra vida.

- No puedes venir aquí y esperar... - Hicimos promesas, Hal.

Y ahora que te he encontrado, no desapareceré sin más.

Sé que hay algunos temas que deberíamos resolver...

Cari, vamos a tomar un café allí lejos.

No, tengo una idea.

- ¿Es para ellos? - Sí, unos pasteles,

chaquetas para cuando haga frío... y mi número.

Qué maravilla.

Te has tomado muchas molestias.

Mis hijos apreciarán tu amabilidad.

El Colectivo de mujeres

cocina mejor que Feministas por el cambio.

Somos las primeras manos masculinas que tocan esto.

Salvo por mamá, papá, Francis y Jamie,

creo que esto ha unido a la familia.

- ¿Qué haces? - ¿Qué?

Ya sabes qué. ¿Por qué coges el de la cereza?

Me da igual la cereza.

- Si te da igual, dámelo. - Ya lo he cogido.

Yo también quiero la cereza.

Siempre lo mismo.

- Lo quieres porque lo tengo yo. - Eso me da igual.

Oye, no eres el centro de todo.

Esperad.

¿Por qué solo han puesto una cereza?

Es cosa de mamá.

Puede que haya quienes intenten abrir una brecha entre nosotros.

Pero esta noche al menos, aprenderemos a permanecer unidos.

¡Mecachis!

Aquí estamos de lujo: comida, bebida.

Nuestras necesidades están suplidas.

Todas.

A ver si dejan de enviar bollos integrales.

¡Oye! ¡Deberíais quemar esta cesta!

¿Qué tal están los libros?

El de chistes feministas es cutre,

pero los cuentos son interesantes. En este,

Cenicienta le dice al príncipe que mina su poder

y le aparta para crear un matriarcado con roles de género fluidos.

¿De verdad estas vacas creen que estamos de su lado?

- ¡Os queremos, chicos! - ¡A tope, hermana!

Mirad a esa cerda.

No hables así de ellas.

Nos han tratado muy bien.

Sí, y creen en todo esto.

Menuda chorrada.

Están aquí porque están celosas.

¿De qué?

De que no están buenas para ser estríperes.

Van de ofendidas, pero están cabreadas por sus culos enormes.

En serio, en el fondo de su corazón, todas quieren ser ella.

- ¿Y mamá? - No hablamos de madres.

Hablamos de mujeres.

¿Todas quieren ser estríperes? ¿Ninguna quiere

ser médica, abogada o algo así?

Corta el rollo, Malcolm, no te oyen.

Que parezcan perros no significa que oigan como perros.

Voy a dormir al otro lado.

¡Venga ya, solo soy sincero!

Qué pringados.

¿Dónde están los héroes Que luchan por una causa?

¿Que viven según el código De sus propias leyes morales?

¿Que se enfrentan a los tiranos Y luchan contra la policía?

¿Como Gandhi, Martin, Bobby y Rosa?

¿Y Malcolm, Dewey y Reese?

¿Y Malcolm, Dewey y Reese?

¿Reese?

Reese.

- Hola. - Quiero hablar contigo.

- ¿De verdad? - Sí, bomboncito.

Tenía que esperar a que se durmieran.

- No quieres compartirme, ¿no? - Se han enfadado conmigo.

- Malcolm y Dewey creen que soy idiota. - No eres idiota.

Solo eres pequeño. Eres como un bichito monísimo.

- ¿Quieres que te bese? - Pues... sí, señora.

Hala.

No me digas.

- ¿Te quitas el sujetador gigante? - ¿Tienes un dólar gigante?

Si vuelves, tendré un montón.

Volveré todas las noches si quieres.

¡Eres la mejor!

Las del cole ni me hablan.

Escucha, si no quieren hablar contigo

ni bailar para ti, no son tus amigas de verdad.

No las necesitas. Me tienes a mí, que soy perfecta.

Soy la única mujer en el mundo para ti, Reese.

- ¿De verdad? - Por supuesto.

Mido 18 metros y mi piel tiene 12 centímetros de grosor.

Aunque seas asqueroso, insensible y desconsiderado, no puedes hacerme daño.

Es lo que siempre he querido. ¿Por qué no son todas como tú?

- Porque no soy de verdad, bomboncito. - Ya, claro.

Estoy en tu sueño como una forma supersexi

de afrontar el hecho de que pasarás el resto de tu vida solo.

- Pero eso no es fijo, ¿no? - ¿Y sabes lo más triste?

Te despertarás antes de pensar en algo bueno que hacer conmigo.

Espera, no podemos dejarlo así.

¡Espera! No me dejes.

¡No me dejes!

La madre de los activistas

está con el comisario, rogando por sus valientes hijos,

cuyo sacrificio continúa inspirando a tantos.

Esos chicos son como perros.

Tengo que tumbarlos para recuperar el control.

Mire, todo esto de la protesta es mentira. No se creen nada.

Firmaré lo que haga falta, pero bájelos ya.

- ¿Le parezco preocupado? - ¿Qué?

- Sí, claro que lo parece. - Menos mal.

Mis asesores dicen que no me sale.

- No sé poner la boca. - Quiero que baje a mis hijos.

Créame, nada me gustaría más

que destruirlos y cortar algunas cabezas, pero en año de elecciones,

hay que hacer sacrificios.

Todo esto me recuerda a mis días en los Viajeros de la libertad.

Es fantástico. Hemos conseguido una orden.

- ¿Qué? - La ACLU tiene un juez

que simpatiza con sus hijos.

Nos dará una orden irrefutable

y podrán quedarse ahí durante días o semanas.

Disculpen, quiero decir algo.

Estoy muy orgullosa de mis hijos

por pronunciarse así, a pesar del viento, el frío y la enfermedad de Dewey.

Y le agradezco al comisario que deje que mi hijo se quede ahí,

aunque para un diabético suponga jugársela.

Es agradable ver a alguien que se preocupa por los principios

más que por la vida de un niño.

¡Bajadlos!

- ¡Malcolm! ¡Reese! - ¡Madre mía!

¡En un minuto estarás con tu madre, Dewey!

¡No!

- Perdone, ¿es la esposa de Hal? - Sí, es un...

Debo hablarle de su marido.

Trabajamos juntos en el Tiger.

Una noche me emborrachó y...

- ¡Me pidió 400 dólares! - ¿Qué?

Se compró un traje y fingió su muerte para no pagarme.

De hecho, voló una cabina telefónica.

Con los intereses, son diez mil dólares.

Lo siento, pero...

¡Escuchad! ¡Escuchadme todos!

Podéis bajarnos, pero antes tengo que decir una cosa.

Me he dado cuenta de algo.

Esta mujer es hermosa, sexi, perfecta y gigantesca, pero ¿sabéis qué?

No es de verdad.

Si lo fuera, sería distinta.

Si yo fuera de verdad, querría que me escucharan.

Querría que se preocuparan por mi opinión.

Lo que estas manifestantes quieren decir

es que las mujeres, las de verdad, no son diferentes de la gente normal.

Quieren lo mismo que los hombres.

Pero los hombres no necesitan manifestarse para tenerlo.

Y las mujeres tampoco deberían.

Qué orgullosa estoy, chicos.

Vamos a casa para que pueda expresar lo que siento.

He tenido seis horas para pensar las cosas horribles que te pasarán.

Las tuyas aún tengo que pensarlas.

Llevadlo al centro de diabéticos ya.

Papá, ¡diles lo que pasa!

- Diles que no... - ¡Se desmaya! ¡Vamos!

Subtítulos: Natividad Puebla

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