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Zulu
¡El monstruo de las cosquillas viene a por ti!
Cari, no busques las llaves del coche.
MALCOLM
- Vas a estar muy orgulloso de mí. - ¿Por qué?
Me pasé cinco noches chateando con un gusano llamado Heinrich.
Conseguí su dirección y fui allí con esas conversaciones transcritas.
Me llama "Culito Dulce" 15 veces en nueve ocasiones distintas.
- Reese... - Rompió a llorar:
"¿Qué hay de mi mujer? ¿Y de mis hijos? Haré todo lo que me pidas".
Inducción. Ya no es cosa solo de los polis.
- ¿Y a mí qué? - Ese tío trabaja en el hipódromo.
Apostará por nosotros a los caballos que elijamos.
Bueno, a los que elijas tú.
Las carreras de mañana. Elige a los ganadores y yo apostaré.
Nos repartiremos las ganancias a medias, como hermanos.
- Está bastante bien. - Sí.
Seguiré presionándolo. Dejaré un mensaje sospechoso en su contestador.
Vaya. Chantajea a un pervertido para que unos menores apuesten.
¿Cómo podría no salir bien?
Ha salido bien.
Llevamos cuatro días y ya hemos ganado casi 300 dólares.
Es increíble. Sus planes suelen acabar con algún dedo menos.
¿Desde cuándo compras tú la comida?
Bueno, he ganado un dinerillo extra en el trabajo.
Hay un programa de incentivos que te da unos extras si encuentras
deficiencias. Ha mejorado nuestra moral.
Disfruto yendo a trabajar ahora que todos...
¡Eh! ¡Porras! ¿Estás bien?
¿Intentas terminar lo que Dios empezó?
No he visto la acera. Me ha distraído...
SE VENDE CUDA DEL 67
¡Ay!
¿Te lo puedes creer?
- ¿Y eso? - Estaba cortándomelo
y casualmente Troy dijo que el precio había subido de 21 a 28 dólares.
Se creía que yo iba a aceptarlo. Va a ser que no. Me he levantado
y me he ido de allí. Eso es extorsión, simple y llanamente.
¿Qué vas a hacer con el...?
- Toma, iguálalo. - ¿Qué?
No puedo llevarlo así. Corta.
- No puedo. - Aunque no quede bien.
Corta este lado. Iguálalo.
¡Madre mía!
Está genial, Hal. ¿Nunca lo habías hecho?
No. Supongo que tengo un don.
No lo creía posible,
pero estás más buena que nunca antes.
Oh, Hal.
- ¿Qué leches...? - Es mi coche. Lo he comprado.
Sé lo que pensáis,
pero dadme 45 segundos para deciros por qué es perfecto para mí
y que era una ganga de tal calibre que no me quedó otra opción.
- Por aquí gotea algo negro y pegajoso. - Parece viejo y peligroso. Eso es bueno.
La poli me estará vigilando, motivándome
a ir con cuidado. Ha salido barato, así que pagaré
el primer año del seguro. Os ahorraréis mucho
desgaste en vuestro coche, porque no lo conduciré.
- Atravieso el metal con el dedo. - ¡Dewey, para ya!
Haré más turnos y no tendréis que llevarme,
así que traeré más dinero a casa. Ah, y me encanta.
Sé que os da igual, pero lo digo.
El hecho de que lo desees tanto debería darte una pista de que...
- Lois. - Hal, él no...
Todos pasan por esto.
Solo así se enteran de lo que es importante en un coche.
Déjalo ya. Tengo que recortarte un poco por detrás.
¿Dónde estabas? Íbamos donde Heinrich para darle las apuestas.
Hemos perdido todo el día.
- Pero me compró un bañador. - Tengo coche.
- Por fin. Es lo más molón que he visto. - Es un montón de chatarra.
No le hagas caso. Eres magnífico.
Lois, qué pelo más bonito.
- Es verdad. Es fantástico. - Gracias.
- No paran de piropearme. - Te queda mucho mejor.
Sí. El antiguo corte parecía de los años 70.
Y ya no tienes la cabeza tan cuadrada.
¿Lois? ¿Qué te has hecho en el pelo? Me encanta.
Fred, ¿no es fantástico? ¿Quién es tu estilista?
- Ha sido mi marido. - ¿Sí?
- ¿En qué peluquería? - En ninguna.
Saqué las tijeras del cajón y le vino la inspiración.
- Increíble. - Vale, hay unanimidad.
Lois está muy guapa. Ahora sigamos trabajando.
Tengo trabajo, cari.
Hola, Fred.
Ahí va el alma de la tienda.
- Y evita que resalte tu nariz. - Vale, gracias.
- ¿Te veo esta noche? - Desde luego.
Lois, ayúdame.
- ¿En qué? - Necesito
- que me cubras. - ¿Otra vez? Craig, ¿qué pasa?
Paula sorprenderá a Fred por su aniversario.
Fred juega al golf y le estoy dando clases a ella.
- Tú no sabes jugar. - Cierto,
pero de algún modo ella cree que no llegué al Masters por tres golpes.
¿Le has mentido?
Lois, mi trabajo aquí pende de un hilo.
Si ayudo a la mujer del jefe a sorprenderlo con el golf,
terminarán besándose en el hoyo 18 y quizá yo pueda aparecer
para llevarme el mérito.
Podrías trabajar más y no hacer la pelota.
No tengo tiempo para tus fantasías. Estoy en un lío.
Primero le enseñé cómo llevar el carrito,
pero ahora quiere manejar el palo.
Necesito aprender para fingir que sé cómo hacerlo.
- Craig... - Por favor, Lois.
No puedo perder este trabajo. Es lo único auténtico de mi currículum.
- Vale, pero solo voy a... - Feldspar.
Ordena la comida para perros
- para cuando vuelva. - Voy.
Gracias, Lois.
Siento llegar tarde, Hal. La tienda estaba...
Hola, Lois.
- ¿Qué haces? - Cambiando el aspecto de Margie.
Quería que me lo cortara. Vaya genio.
Y yo me quedo con el pelo.
¿Qué decía? Mi hermana. Una casa en la playa con su sueldo.
¿A quién intenta impresionar?
Siempre ha sido insegura. Por Navidad manda una tarjeta
con su familia posando en un barco que no es suyo.
Lois.
¿Tienes que hacer eso ahora?
Le alquilan el barco a unos vecinos horribles
que tampoco saben navegar.
El marido consiguió el dinero...
¿A ti qué te pasa, coche estúpido? Me estás volviendo loco.
¿Dónde estabas?
Stevie, qué bien. Coge esto.
Si se mueve, sácalo de ahí.
- Te estaba esperando en la biblioteca. - Te lo has perdido.
Estaba en un semáforo. Unos idiotas querían una carrera.
He acelerado y ha salido volando.
Los he dejado flipando hasta que se ha caído el cárter.
- ¡Ya está! - Malcolm, lo conseguimos.
Hemos ganado más de 250 dólares
- gracias al plan de buenas notas. - Genial. Servirá para pagar esto.
¿No es precioso?
Es para ti.
Te mandé por correo mi movimiento de ajedrez hace días.
Stevie, no puedo hacerlo todo contigo.
¿Sabes qué? Te daré un paseo. Eso...
¿A ti qué te pasa, coche estúpido? Me estás volviendo loco.
Pensé que, si me siento joven, ¿por qué no parecerlo?
Así que me puse bótox en las patas de gallo y en la frente
y me operé la barbilla y la barriga. Y haré más.
Bien hecho, amiga. Hola, Lois.
- ¿Podemos hablar un momento? - Tienes las manos de tu abuela.
Fui a seis tiendas, pero no vi el aceite de aguacate que decías.
Esto no me convence.
Porque no te lo estrujas ni alisas como yo te dije.
No, esto. Escúchame. Craig me está explotando.
Hago turnos dobles. Y, cuando vuelvo, esto está lleno. No puedo estar sola.
Hay pelo por todas partes.
Y no me gustan las posturas que pones últimamente.
Lois, estas mujeres se marchan de aquí resplandeciendo.
- Es maravilloso. - Al menos usa
parte del dinero y contrata a alguien que limpie.
No acepto dinero por hacer esto.
- ¿Qué? - Estoy transformando a estas mujeres.
No ensuciaré eso con dinero. Y no se trata solo de pelo.
Confían en mí, necesitan contar sus problemas.
A algunas les pasan cosas realmente increíbles.
A Nancy, una auditoría. El marido de Margie es ludópata.
Y Paula, esa de ahí, tiene una aventura.
- ¿Qué? - Desde hace meses.
Con un tío con el que finge dar clases de golf.
¿Por qué sigues haciéndome esto?
Te arreglo el acelerador y rompes el alternador.
Te compro otro alternador y te explota la bomba de agua.
Cada vez que creo conseguirlo, encuentras otro modo de hacerme daño.
Gracias por hacer la apuesta.
Intenté escaparme, pero no funcionan las alarmas.
- ¿Y el dinero? - No hice la apuesta.
- ¿Qué? - No la hice.
Me gasté el dinero en otra cosa. ¡En un parachoques!
¿Qué? Tenías 200 dólares.
El caballo iba cinco a dos. No sé qué significa, pero quiero la mitad.
Lo siento, tío. Pero mira qué chulo queda.
Tienes que relajarte. Este coche te está confundiendo.
No me está confundiendo.
En mi vida había sido tan feliz.
Lois, gracias a Dios.
Tengo que fregar los cubos de basura, pero Paula quiere practicar.
He tenido que solicitar una clase de emergencia.
Cobran 90 a la hora y me estoy dejando los ahorros,
pero la culpa es solo mía y... Ya sabes lo de mi aventura.
¡Leches!
- Lo sabes, ¿verdad? - Sí.
- ¡Leches! - ¿Por qué me mientes,
con todo lo que he hecho por ti?
Dormiste en casa cuando creías que el fantasma de tu gato iba a matarte.
Acabé la pelea con esas niñas.
- Empezaron ellas. - ¡Cállate!
¿Y vas y me lo pagas haciéndome arrastrar sacos de comida para perros
para acostarte con la mujer del jefe? ¡Es imperdonable!
Yo no lo planeé. Sucedió así.
Una noche de inventario hablamos en el aparcamiento.
Me agaché a por sus llaves y acto seguido
me tenía esposado en la ducha de un motel cercano al aeropuerto.
Está loca, Lois. Pero también me vuelve loco.
- Craig... - No bromeo.
Dentro de mí hay un lugar oscuro y aterrador que yo desconocía,
pero Paula sí lo conocía. Cada noche me lleva a ese lugar
y me enseña un nuevo rincón horrible y delicioso.
- ¿Te vas a chivar? - No, pero tienes que terminar con esto.
No puedo. Soy un adicto. ¡Ya ni siquiera sé quién soy!
Sé que te he decepcionado, pero muchas gracias por ayudarme.
- Craig, yo no... - Si ese mendigo
está en el contenedor, déjalo que beba de la manguera.
Estúpido. Ya van cuatro capas. ¿Vas a funcionar?
- Han llegado tus fundas de leopardo. - Genial.
Te quedarán muy bien.
- ¿Qué ocurre? - Malcolm, este es Mike.
- De la Asociación del Automóvil. - Estás a salvo,
con gente a quien le preocupas.
Siéntate, hijo.
¿De qué va todo esto?
Stevie y Reese quieren decirte algo. Debes escucharlos.
Has abandonado a tus amigos.
Ni siquiera te has fijado en mis nuevos náuticos.
He estado ocupado, ¿vale?
Tu coche lo está arruinando todo.
Afecta a nuestras apuestas ilegales. Elegí a un ganador,
pero, como soy idiota, era uno que acabó en más de 600 a uno.
¡Gané 11 500 dólares que no puedo tocar
porque tengo que pagar impuestos!
¡Esos 11 500 dólares siguen ahí, atormentándome,
- por culpa de ese estúpido coche! - ¡No lo llames así!
El coche no es estúpido. Es genial.
Es lo mejor que me ha pasado jamás.
¿Sí? ¿Y ese ojo morado?
Culpa mía. No tuve bastante cuidado.
Malcolm, hemos venido a ayudarte.
El primer paso es que admitas que tienes un problema.
Yo lo hice. Por eso estoy en la Asociación.
Somos miles. Sabemos por lo que estás pasando.
Vaya.
No sabía que estaba tan mal.
Creo que tengo que analizar detenidamente cada...
¡Sí!
Qué bien.
No he llegado a leerle mi poema.
Cuando Martha salió,
Tina le miró la etiqueta del abrigo de piel. Era de saldo.
¿Está bien de temperatura?
Perfecta. Igual que el masaje del cuero cabelludo.
Solo tienes que cobrar el boleto por mí,
me das 11 000 y te quedas con 500.
- Hecho. - Gracias, tío.
Es importante poder fiarte de un adulto.
Este coche es un chiste.
Ayer funcionaba como nunca.
Parecía que volaba camino de la autovía. ¡Estaba tan contento!
Pero hoy no quiere arrancar.
Lo de ayer fue un espejismo. ¡Ya no lo aguanto más!
¡Arranca, por favor! ¡Te lo suplico!
Dame algo a cambio, por favor.
¡Muchas gracias!
Sabía que volverías. Somos tal para cual. ¿No lo ves?
¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!
¡Estoy atrapado! ¡Socorro!
Tienes que esperar. Vamos muy retrasados debido a una boda.
Ah, El Volcán Humano . Es de mis favoritos.
Está mucho mejor ahora que lee la mente.
Exacto.
Antes solo lanzaba fuego. Era patético.
- ¿Alergia a algo? - No.
Vale.
- ¿Qué estudias en el cole? - Lo normal, supongo.
No me gusta el colegio. Todos se burlan de mí.
Sí, recuerdo aquellos días. Los niños son muy crueles.
Los listos, los solitarios, eran los más malvados.
Gimnasia es lo peor. En balón prisionero me golpea mi propio equipo.
Oye, ¿sabes cómo librarte de Gimnasia?
Finge que tienes asma. Necesitas un inhalador falso. Toma el mío.
Y te ceden asiento en el bus.
Tranquilo. Las cosas te irán mejor a partir de ahora.
Mi padre me dice lo mismo.
- Tu padre es inteligente. - Frank, qué corte más chulo.
Voy a por el bolso y te llevo a casa.
Craig, ¿conoces a los padres de Frank? Son Fred y Paula.
¿Fred, nuestro jefe en Lucky Aide?
Creo que le das clases de golf a su madre.
Vámonos, Frank.
Conduciré con mucho cuidado para evitar accidentes.
No quiero arruinar tu vida por un descuido.
No lo conseguiré.
Stevie tenía razón.
Y Reese también.
Tenía razón sobre el coche y las carreras de caballos.
Eso lo hace más sencillo.
No quiero vivir en un mundo
donde Reese tenga razón.
Sacude bien las sábanas para que caiga el pelo.
Vamos. Menea el culito.
Papá, en serio, deja de hablar así.
Lo siento. Es que me agota escuchar a toda esa gente y sus sórdidos secretos.
Como Paula, la mujer de Fred. No solo engaña a su marido.
Ahora engaña a su profesor de golf con el profesor de baile.
Aprende movimientos nuevos cada noche,
no sé si lo pillas. Qué fría que es.
- ¡Eh! - Stevie, por favor, estamos hablando.
El marido de Sheila tiene una ayudante de 19 años que ni sabe mecanografiar.
Y va a la oficina con tops halter .
¿Tops halter ?
¿Hola? Habéis copiado la ropa de El sheriff chiflado .
¡Malcolm! ¿Estás bien?
- ¿Qué ha pasado? - Calma.
Tú respira hondo.
Stevie. Me has salvado la vida.
Aunque te he tratado fatal.
- Me estás aplastando la entrepierna. - ¿Ah, sí?
Puedo salir pronto. ¿Anularás la clase?
Ojalá pudiera, pero esta noche toca el baile texano.
Ya no coincidimos nunca.
Lois, últimamente te veo más que a mi mujer.
Fred, las cosas van a cambiar a mejor. Ya lo verás.
Atención, clientes de Lucky Aide.
Me llamo Craig Feldspar y tengo un mensaje para Paula Lynch.
Paula, no puedo seguir así.
Voy a hacer lo correcto y te convertiré en mi esposa.
He comprado un anillo de compromiso de 11 500 dólares
que espero que aceptes.
¿Me estás engañando con Craig Feldspar?
Aquí somos víctimas los dos, Fred.
Tengo algo que hacer por ahí.
Vale, no nos resultará fácil,
pero ese es el camino del amor verdadero.
Viviremos con mi abuela y la cuidaremos.
Ya se lo lleva la grúa. ¿Quieres venir a despedirte?
No.
Sé que es duro. Me costó reponerme de lo de mi primer coche.
Un Plymouth Fury del 64 con la capota destartalada.
Luego lo apartaron de mí.
Lo vi meses después, con otro conductor
y de otro color, pero ya no significaba nada para mí.
Lo había superado. Igual que harás tú.
- ¿Estás cortándome el pelo? - No.
Subtítulos: Antonio Núñez
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