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Señor Hawkins, soy Hal. Hace unas semanas, en la sala de personal,
se incendió el microondas por meter un burrito con papel albal,
se activaron los aspersores,
provocaron un cortocircuito y perdimos los datos
de cinco años. ¿Lo recuerda?
He pensado que querría saber quién fue el pánfilo idiota que lo hizo.
Papá, necesitas cuatro manzanas, no tres.
Solo has ganado otro boleto.
Phil, el de Contabilidad. Se siente fatal, no se pase con él.
Su mujer empina el codo y no es que sea muy fiel...
MALCOLM
Qué hambre. Ojalá mamá prepare algo decente.
Anoche puso a descongelar mortadela guisada.
Tranquilos. Le pegué una tirita con sangre.
¡Ostras! ¡Mirad eso!
¡Qué guay! ¡Un trampolín!
¡Dios mío! ¡Es lo más alucinante del mundo!
Y alguien lo ha tirado para que lo encontráramos.
- ¡Tenemos que llevárnoslo! - ¿Para qué?
No lo sé. Pero ¡míralo!
Tiene el... Y es alto y...
¡Y saltas y saltas!
Tiene razón. Lo necesitamos.
Un, dos, tres... ¡Ya!
Un, dos, tres... ¡Ya!
Un, dos, tres... ¡Ya!
Un, dos, tres, ¡ya!
Jamie, no seas ridículo.
¿Te comes las moscas del matamoscas y los guisantes no? Si te encantan.
Venga. Son de marca.
Cuestan el triple que lo que yo como.
Si quieres respirar, tienes que abrir la boca.
¿Ves? No hay por qué...
Ahora también lleva pelos de ceja.
Hola, cari.
¿No habéis tenido esta pelea en el desayuno?
Es la pelea del desayuno.
Es el mismo tarro de guisantes y el mismo niño cabezota
que no me va a vacilar.
Cree que puede conmigo, pero no sabe con quién trata.
Hal, no me voy a volver loca con un...
Dios. ¿Cómo lo hace?
Un, dos, tres... ¡Ya!
Tenemos que parar. Debo volver a vaciar la sangre de los zapatos.
La última vez.
Un, dos, tres, ¡ya!
Va a ser la leche.
- Esta es la respuesta. - ¿A qué pregunta?
Aún no lo sé.
Pero es la respuesta, sin duda.
¡Mira! Jamie ha echado harina en la secadora.
Iré a trabajar con un trozo de pan.
¡Lo destroza todo! ¡Es el peor de nuestros hijos!
Eso lo has dicho de todos. Aceptémoslo, Lois.
Es la mano que nos ha tocado.
A Dios no le gustamos. Pero no somos mala gente.
No, lo de Jamie es distinto.
No es como los demás.
De verdad, se lo veo en la mirada.
Cari, cálmate. ¿Sabes qué te hará sentir mejor?
Míralo mientras duerme.
Está muy mono, con el culito en pompa...
- ¿Lo habéis visto? - ¿A quién?
¡Por ahí!
Toca encerrarse. No abráis la puerta hasta que os avisemos.
Perímetro asegurado. Por aquí no va a salir.
Mi joyero.
Jamie, mamá te ha dicho...
A ver, Jamie, ya te has divertido.
Ahora devuélvele eso a mamá y vete a dormir.
Jamie,
he dicho que me lo des.
Fijaos en esta cosa. Es una pasada.
Tenemos que pensar en algo genial que podamos hacer con él.
¿Nos envolvemos en colchones y saltamos?
No, eso desde el tejado.
Podemos lanzar maniquís al yacusi de los Preston.
No es lo bastante bueno.
O lanzar una ardilla a un vaso.
No es suficiente.
No para él.
Para esta vieja preciosidad.
¿Y un cubo con gelatina...?
¡No es suficiente!
¡Ya lo tengo!
Cogemos un perro,
lo atamos a una bici...
¡No es suficiente!
¡Mamá ha venido antes!
No se pellizca, no se golpea, no se muerde, no se escupe,
no se meten los dedos en los ojos ¡ni se vomita sobre los demás!
Expulsado de por vida de la guardería.
¡Expulsado de por vida!
Es increíble.
Ni siquiera ha visto el trampolín.
Es una señal de que ha sido el destino.
Estamos destinados a hacer algo espectacular contigo.
Llegará.
Debemos ser pacientes.
Es el bolso de mamá. No puedes cogerlo.
Por favor. Es lo único de la casa que es de mamá.
- Lois... - Tiene muchos juguetes.
Solo quiere mis cosas.
Te lo estás tomando a pecho.
No entiende lo que hace. No es más que un bebé.
Déjaselo un par de minutos.
- Se aburrirá. - Tienes razón.
Me parecía que si cedía,
lo vería como un signo de debilidad.
- Tengo que parar. - Sí.
Toma, cariño. El bolso de mamá.
Te lo dejo cinco minutos, ¿vale?
Y decías que no comía nada.
Se burla de nosotros.
Un trampolín de tres metros gratis
y no sabemos qué hacer con él.
Fijo que era de una familia que enloqueció porque no sabían qué hacer con él.
Seguro que se pasaron meses sentados
hasta que les superó y se comieron unos a otros.
¡Maldita sea! Podemos hacerlo. Lo sé.
¿Recordáis la marmota aplastada?
Tuvimos un montón de ideas,
tanto terribles como bonitas.
Añoro a Flatty.
Igual lo estamos enfocando mal.
Hay que ser creativos.
Si fueses un trampolín, ¿qué querrías que hicieran?
- Ir a patinar sobre hielo. - Bobadas.
Hace frío y siempre está lleno.
- Hay perritos calientes ricos. - Son mejores los de la estación.
¿Por qué iría un trampolín allí?
Yo qué sé. Para visitar a un familiar.
Vale. Menos creatividad.
Jamie no tiene que comer los guisantes.
Puede comer lo que quiera porque mamá se rinde.
Mamá tiene un poni para Jamie
que quiere abrazarlo y darle gominolas de las ricas...
¡Qué rica estoy!
¿Hay algún niño que quiera comerme?
Te pillé, pequeño...
Jamie intenta matar a mamá y recogemos nosotros.
¿Cómo es eso justo?
Reconócele el mérito.
Es el único que casi lo logra.
Sí.
No es hijo de Satán, ¿no?
No, tendríamos una casa mejor.
Eres el elegido, Jamie.
¡Muéstrame el camino!
Soporto muchas cosas.
Me las he arreglado para sobrevivir.
Hasta diría que he prosperado donde otros desistirían.
Desde luego, cari.
Relájate para que las burbujas trabajen.
Relajante...
- Papá... - ¡Que os he prohibido entrar en el baño!
¡Nada de niños aquí hasta nuevo aviso!
Relajante...
¿Sabes una cosa, Hal?
Se acabó. Me rindo.
¿De qué hablas?
Gana Jamie. Me ha vencido.
Todas las atrocidades que han hecho los niños estos años
no me han fortalecido, me han agotado.
Como termitas que se comen una casa hasta que queda la pintura.
No soy más que pintura, Hal.
Y Jamie lo sabe.
Tú lo harás mejor que yo.
Confío en ti.
No.
¡No!
¡No puedes dejarme solo con ellos! ¡Teníamos un trato!
Tú llevas el desarrollo espiritual y emocional,
la disciplina y las lesiones.
Yo mato arañas, los mido en la pared y les doy la merienda en el coche.
Si te vas, ¡el sistema se desmorona!
No puedo más, Hal.
No quiero. Ya no me sale.
Es normal, ¿no?
La gente se rinde. Tira la toalla.
Escúchame.
Nadie lo hace mejor que tú.
Cogiste a esos demonios malvados,
los retorciste y los trituraste hasta someterlos.
Y no por obligación.
Lo hiciste porque lo disfrutabas, ¡y fue precioso!
Ya no me apetece.
Claro que sí. Lo sé.
Solo estás un poco perdida.
Necesitas pensar.
Piensa en la primera vez que encontraste esa chispa.
Debes poder recordarlo.
Y yo te ayudaré.
Aquí estoy. Papá dice que necesitas mi ayuda.
Papá y yo estamos intentando recordar algo
y necesitamos tu ayuda.
Queremos que pienses en tus primeros recuerdos.
- ¿De qué va esto? - Tú a lo tuyo.
- Hazlo y punto. - ¿Es broma?
¡Mi infancia fue una pesadilla!
Me paso la vida intentando olvidarla.
Es importante.
Necesito recordar algo, pero no sé qué es.
Por favor, eres el único que puede ayudarme.
Mis primeros recuerdos...
No son muy nítidos.
Recuerdo el apartamento...
Era muy colorido.
Venga, Francis, cariño. Come algo.
Hemos probado zanahorias, melocotones, avena, manzanas.
¿No te gusta nada?
Lois.
¿Sabes qué le ha hecho tu hijo
a mi versión del director de Los ojos de Laura Mars?
¡Y ha agujereado la alfombra con mi afeitadora nueva!
Lo siento, Hal.
Le pedí amablemente que no jugara con ella,
pero no me hizo caso.
No consigo que me haga caso.
He leído al Dr. Spock, a Piaget, a Eisenberg
y El lenguaje de los abrazos. ¡Ningún libro sirve!
Lo que necesita es un poco de disciplina.
Se portaría mejor si comiese algo.
Míralo. Se está consumiendo.
Le daré otra chocolatina.
¡No, Lois! ¡No puedes seguir malcriándolo!
¡Estoy harto de ser el poli malo porque tú siempre le consientes!
Vale. Lo intentaré.
¡Siempre dices lo mismo!
Seré más dura con él. Lo prometo.
Qué raro.
Tengo un vago recuerdo de que eras una buena madre.
¡Te odio!
¡Te odio!
¡Te odio!
Reese, esto es de locos.
Llevas cuatro días mirando ese trasto.
- Vamos a deshacernos de él. - ¡No! Esperad.
- ¡Por fin tengo una idea! - ¿Cuál?
¡Casi la tengo! ¡Esperad!
Se acabó, Reese.
Sin él, volveremos a la normalidad.
Los Newman tienen una estatua de un tío desnudo
desde hace una semana. Deberíamos avergonzarnos.
¡No nos desharemos de él!
Reese, ¿qué más da?
¿Qué tiene de especial?
Creo que es mi última vez.
¿Tu última vez?
Para hacer una estupidez imprudente y divertida.
Quizá sea porque voy a cumplir 18 años,
pero últimamente oigo una voz que me dice:
"Eso es peligroso. Es una estupidez.
Te vas a hacer daño".
La voz de antes,
la que decía: "Esto mola. Hazlo. Ya se las arreglarán para salvarte",
es cada vez más débil.
Pronto dejaré de oírla.
Pero, antes de que muera, quiero despedirme de ella a lo grande.
Le daremos la mejor despedida que una voz loca podría imaginar.
Lo haría por la mía.
Cuando estaba empezando a caminar, hubo una especie de...
No sé. Paremos. Quiero parar.
Cariño, sigue. No puedes parar ahora.
¡No quiero!
¡Llevamos cinco horas aquí! ¿Para qué lo hacemos?
Por favor. Creo que nos estamos acercando. Una vez más.
A ver, recuerdo que jugábamos a lanzarnos algo...
Vale, cariño. Mejor comemos luego.
Lois, ¿has visto lo que ha hecho ahí?
¡Ha hecho pedazos mi cámara y los objetivos con mi raqueta de tenis!
¡En el carrete había fotos del US Festival!
- ¿Dónde está? - Hal, no es culpa suya.
Creo que está en una fase de ansiedad por limitación.
Según los libros, a esta edad...
No puedes desautorizarme cada vez que intento disciplinarlo.
No puedo. Es tan pequeño...
¡No aguanto más! ¡Está destrozando nuestro matrimonio!
Por su propio bien, ponte las pilas.
¿Me has entendido, Lois?
Encuentra el modo de ser una madre.
Hola, doctor Sachs. Soy Lois otra vez. Sé que acabo de llamar...
Mi marido me ha gritado por no ser estricta.
¿Me escribe una nota que ponga que gritarle daña su psique?
Está en un momento muy tierno.
Es frágil y aún se está formando, solo quiero asegurarme
de criarlo bien, pero no doy una.
Debería ser natural. ¿Por qué se me da mal?
Lo quiero muchísimo
y quiero ser buena madre.
Sé que tengo que ser más fuerte,
pero soy incapaz de mirarlo a los ojos y no darle lo que quiere.
Con esa carita adorable y esa inocencia...
Lo llamo luego.
El fuego es peligroso.
El fuego puede hacerte daño.
El fuego puede matarte.
No lo permitiré.
Que te quede clara una cosa.
Te quiero y haré lo que sea necesario
para cuidarte, protegerte y para que seas feliz y no te mueras.
Me da igual que acabes odiándome, pero ten una cosa clara.
Haré lo que sea.
Para que veas cuánto te quiero.
Es verdad. Lo estoy recordando.
Ese sentimiento de fortaleza, poder y determinación.
Al fin comprendí quién era y para lo que había nacido.
Cari, ¡has vuelto!
¡Sabía que lo lograrías!
¡Señor Pelusa!
Gracias, Francis.
Ya puedes irte.
¿Qué pasa?
Tenemos algo para ti.
Por fin tenemos una gran idea
para la voz loca de tu cabeza.
Primero, ponte esto.
¿Bengalas?
Bueno, esa es la base.
Hemos decidido darles un poco de... brío. ¿Te importa quedarte sin cejas?
- ¡Claro que no! - La mecha tarda 20 segundos.
La prendes,
subes al trampolín y saltas.
Los cohetes deberían salir hacia ahí.
No te darán impulso, pero prenderán eso.
Con suerte, caerás en esa piscinita.
Hay una probabilidad como del 50 % de que te apague.
Si no se cae el tejado.
- O empieza a arder. - Y lo grabaremos todo con esa cámara
que sube el vídeo a Internet.
Saldrás en la página de inicio de tremendoimbecil.com
Es más de lo que podría haber deseado.
Nadie se lo merece más que tú.
¿Voy por la manguera?
Aún no. Él querría que esperásemos.
Buen chico.
¡Te has terminado los guisantes!
Hola, peleón. Adivina. Han llamado de la clínica.
Dicen que mi culo es perfecto para tu mano.
Pueden ponerte los injertos.
REFRESCO SUPERENERGÉTICO
Reese, ¿qué narices haces?
¿Qué? Le encanta.
Se bebe tres o cuatro al día.
Qué pasada. A mí, media me pone a tope.
Subtítulos: Marina Rodríguez García
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