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Después de que me imputaran, mi mujer perdió el trabajo
y tuvo una crisis nerviosa.
Luego nuestro hijo le robó la novia a su hermano
y este se alistó en el Ejército.
Izquierda...
No sabemos dónde está.
Estamos sobrevolando el espacio aéreo afgano.
Recordad: el cordón verde antes que el verde claro.
Estamos muy preocupados por él.
Uno se siente muy impotente, ¿sabes?
Mire, yo no pongo los precios, señor.
Cuatro pavos la caja. Lo toma o lo deja.
Vale.
Dame las de menta.
MALCOLM
No tiene que ser de atún.
Puede ser sorpresa de pollo o de ternera, pero sorpresa va a ser.
Podemos esperar a mamá para que haga la cena.
Ha ido a hablar de Reese con alguien del Ejército.
Tardará horas en volver.
¡Quíteme las manos de encima! ¡Su autoridad acaba en mi propiedad!
¿Qué ha hecho?
Ha destrozado un despacho, amenazado al Ejército de Estados Unidos,
atacado mi zona genital y agarrado la misma.
A ver, quizá haya algún modo de arreglar esto.
Señor, si se acerca a menos de 150 m de mi perímetro,
estoy autorizado a actuar.
Mamá, ¿qué ha pasado?
Os diré qué ha pasado.
Les dije que mi hijo, un menor, había mentido para entrar
en el ejército y que estaba en combate. ¿Y qué me responden?
Que si sabemos con qué nombre se alistó,
podrían devolvérnoslo en seis meses.
¡Seis meses!
¡Que nos lo devolverán en seis meses!
No sé si la enfada que lo maten,
- o que no sea ella quien lo haga. - Cálmate.
O volverás a perder una uña dentro de la palma.
- Calma, que ellos se... - No me fío del Ejército.
Tiene que encontrarlo esta familia.
Y no me fío de esta familia. Lo encontraré yo.
- ¿Dos Corazones Púrpura y una Estrella? - Cómo gimoteaba.
El Ejército. ¿Qué esperas de alguien que le da un arma a Reese?
Sí, ya. Si tu hermano muere, será culpa del Ejército.
No podemos culpar a Malcolm por robarle la novia a Reese y armar este lío.
¿Qué?
Los chicos de su edad son egoístas y hormonas andantes.
- Son todos unos chungos sin moral. - No lo defiendas, Hal.
Ayúdame con la cena.
Genial, pastel de carne hecho con mala leche. Muchas gracias.
Reese estará bien
mientras pase desapercibido y no haga estupideces.
Ay, madre.
Soy una esbelta máquina de luchar.
Soy un robot.
Los robots molan.
Linterna Verde luchó con un robot.
Me flipa Linterna Verde. Y los pasteles.
Pasteles...
¿Por qué pasteles? Debía pensar en otra cosa.
¿Rima con pastel? ¿Bechamel?
¿Cuartel? ¿Falafel? ¿Gel? ¿Pastel?
¡Pasteles! No... ¿Pasteles?
Linterna Verde. Lucha contra robot. Máquina de luchar. Yo...
Soy una máquina de luchar.
Soy una esbelta máquina de luchar. Soy una esbelta máquina de luchar.
¿Qué es eso?
Una lista de las canalladas que me ha hecho Reese.
- ¿Una lista? - ¡Estoy harto de defenderme!
Me ha hecho cosas peores que yo a él.
Y está todo en esta lista.
Hablando de listas...
La mía empieza en enero del 95. ¿Y la tuya?
Pues... el tres de octubre de 1996, la primera vez que me dio jarabe de palo.
10 de julio de 1997, el primer remolino atómico. El gran moretón del 99.
"Dentista aficionado", "Dónut con gas para mecheros".
Es peor que robar novias, ¿no?
No sé. ¿El dónut fue el primer amor de tu vida?
Cállate, Dewey. Estaba en mi derecho. De hecho, se la debía.
¿Estaréis en paz si muere?
¡No digo que vaya a morir!
Malcolm, casi se muere tomando sopa.
¡Solo digo que se merece lo que le pase!
No se lo merece.
Eso lo diría Reese. Yo no soy Reese.
No puedo ser malo aunque él lo sea. Soy mejor que eso.
Eres bastante engreído para ser un matahermanos.
EJÉRCITO
Disculpe. Hola, sargento Rick. A ver si puede ayudarme.
Mi hijo es menor de edad y creo que usted lo ha reclutado.
Mire.
- Sí, el soldado Jetson. - ¡Sí!
A ver... Lo enviaron a Fort Roberts. Le doy la dirección.
Se lo agradezco mucho.
Es que no comprendo por qué ha hecho esta locura.
Bueno, hoy en día el Ejército es muy atractivo.
Salario competitivo, seguro de salud, becas...
Lois, no he firmado nada. Tú escúchame.
Serían dos fines de semana al mes e igual nos subvencionan la hipoteca.
A ver, igual tengo que combatir,
pero esperan que la situación global se estabilice en tres meses.
Disculpe.
- ¿Qué quieres? - Soy Malcolm.
Vengo de tres a siete los lunes, miércoles y viernes.
No tenemos voluntarios. Todos se apuntan a la glamurosa Unidad de Quemados.
Quiero ayudar a los veteranos.
No me digas. ¿Te ves capaz de trabajar aquí?
Prueba a bañar al señor Skoros.
Claro.
O a cortarle las uñas de los pies al señor Ditmar.
Vale.
O a vaciar cuñas de cuarto en cuarto y a curar llagas.
Nos ahorraré tiempo a los dos.
Usted me soltará una retahíla de trabajos cada vez peores, ¿y sabe qué?
Los haré igual.
Todos, sean los que sean.
¿Por qué? Da igual. Tengo mis razones.
Así que empiece.
Así no tiene tanta gracia, pero vale.
Empieza por el enema del señor Kalgan.
Será un placer.
¿En qué puedo ayudarla, señora?
Es mi hijo, Reese.
Creo que lo conoce como soldado Jetson.
El soldado Jets. Déjeme estrecharle la mano.
Este chico es el mejor soldado
que este viejo militar ha tenido el placer de comandar.
Ojalá hubiese 100 como él. Es un gran muchacho.
Sí... Nosotros también lo creemos.
Le ayudaré encantado en lo que necesite. Dígame.
Mintió para alistarse.
Se escapó de casa, aún no ha cumplido 18 años.
Necesitamos saber dónde está para traerlo a casa.
Siento no poder ayudarla. Es información confidencial.
Si estuviese en una misión secreta,
y no digo que lo esté ni que exista dicha misión, de existir, peligraría.
No puedo hacer nada.
¿Sabe, sargento?
No somos tan distintos.
Pensándolo bien, ambos tenemos el mismo trabajo.
Convertir a unos adolescentes bobos e irresponsables
en miembros mínimamente útiles para el mundo.
Es un reto, señora.
La semana pasada, uno de mis niños quiso plancharse la camisa con ella puesta.
Aquí uno interrumpió un simulacro porque le molestaba el rifle en el hombro.
¿Hizo sufrir a todos por lo que hizo él?
Claro. Pero tardan en aprender.
Es increíble cuántas veces hay que castigarlos.
Dígamelo a mí. No sé cómo logro hacer nada más.
- ¿Ha probado lo contrario? - ¿El qué?
Tratar a uno mejor sin razón.
- ¿Cómo funciona? - Es muy ingenioso.
Los otros no saben por qué lo trata mejor y empiezan a portarse bien por si acaso.
Luego, el que trataba mejor empieza a sospechar
e informa a los rezagados.
Suena muy bien.
- ¿Puedo robárselo? - Por supuesto.
Hay otro. Que ellos elijan los castigos de los demás.
Mejora la creatividad y así no se ponen en su contra.
Qué bueno.
También puede hacer una pasta mezclando el desayuno, el almuerzo y la cena.
Al final se la comen. Es divertido.
Es una artista.
Qué va, solo una aficionada con talento.
Ojalá pudiera ayudarla.
Ojalá pudiese abrir este cajón
y mostrarle la información que necesita.
Pero no puedo.
Me frustra tanto que solo me apetece
mirar atentamente por esta ventana unos 120 segundos.
¿Qué les pasa? Son como zombis.
Es por la medicación.
Menos Kowalski. Él ya llegó así.
Debería bajarles la dosis.
A Donaldson le salió una abeja por la nariz mientras le leía.
Hazme caso, es mejor para todos que estén tranquilos.
Ed, ¿quieres jugar?
Vamos allá.
¿Sabes, Ed? Puedes hacerlo.
Creo en ti, ¿vale?
Yo te ayudaré, aunque tardemos.
Igual es que te sientes ignorado, como si no existieras.
Yo sé que existes, Ed. Déjame ayudarte.
¿Dónde estabas? Llevas fuera todo el día. No has llamado.
¡Estaba preocupadísimo!
Comer hay que comer, Lois. Soy humano.
Siento llegar tan tarde. He vuelto en bus.
He vendido el coche.
He comprado un billete a Kabul. Aún quedan 400 dólares.
Te los daría, pero son para sobornos.
- ¿Qué? - Voy a ir a buscarlo.
¿Qué dices? No puedes ir allí y traerlo.
Sí que puedo.
Compraré comida congelada
para que os dure tres semanas. Y mañana me voy a Kabul.
Si el Ejército no me ayuda, contrataré a un intérprete.
Puedo camelar a un señor de la guerra, se organizan bien. Lo encontraré, Hal.
¿Has mirado si tienes todos los tornillos?
- Voy a hacerlo, Hal. - Lois,
no puedes hacer esto.
Olvídate de tu ego y déjaselo a los profesionales.
No puedo.
Lois, tu aplastante confianza en ti misma te permite hacer cosas increíbles.
Es el sostén de esta familia.
No sabría qué hacer sin ella. Pero, a veces,
esa aplastante confianza es solo... aplastante.
Acepta que otros hacen cosas que tú no puedes hacer.
Cirujanos, ingenieros aeronáuticos, la que escribe nombres en granos de arroz.
- ¿Cómo lo hará? - Nadie lo sabe.
Cari, mira...
Te doy permiso para no ser omnipotente.
Sé que te va a costar, pero todo saldrá bien.
Lo sé.
¿Sarsi o Sarsi Zero?
No puedo más.
No puedo seguir.
¿Así empiezas el día?
¿Señor Gofres?
Reese, ¡no te rindas! Tienes que seguir.
Tienes que intentarlo.
No sabes lo que he pasado.
Me han disparado, perseguido, casado.
Y cuando el tío descubrió que era un chico,
- no le pareció tan mal. - Hijo, sé que es difícil.
Pero todo lo que merece la pena lo es.
Cuando cayeron las ventas el tercer trimestre, ¿me rendí?
Claro que no.
¡Hice que cada bocado fuese más delicioso aún!
- Creo que no puedo moverme. - Tienes que moverte.
Debes volver a casa con tu familia, tus amigos y tu país.
Esta gente no tiene ni idea de lo que es desayunar.
¡Cogen arroz de la cena y hacen una pasta fina!
¿Esa es tu idea de un desayuno?
No.
¿Quieres volver a probar mi untuoso sabor?
- Sabes que sí. - Reese, escúchame.
Ahora traigo un 20 % más de arándanos por caja.
- Las piernas... - ¡Se hinchan en la masa!
¡Así están más jugosos!
- ¡Me voy a casa! - Estoy orgulloso de ti, hijo.
¿Qué es de la señora Gofres? Estaba buena.
Sí que lo estaba.
Pero no aumentaba el reclamo del producto en niñas de 3 a 18 años ni un poco.
Enfermera Peterson, he cogido los ansiolíticos de todos
- y los he tirado. - ¿Qué?
Quería ayudar porque se lo debo a un soldado como ellos.
No he venido a cruzarme de brazos
mientras los alela con química.
- Él merecía algo mejor, y ellos también. - ¿Estás loco?
Deben tomar los sedantes.
¡Dios mío!
¡Seguridad!
¡Chicos, tranquilizaos!
¡Parad!
- Venga. - Tenéis que...
- ¡Ay! - Ni una palabra.
Tu madre se ha ido, tu hermano no aparece,
¿y encima tú pegándote por ahí?
- Lo siento. - Ya.
Espera. Es la cena.
Bueno, buenas noticias.
Dios ha decidido que no merezco redimirme.
Tendré que vivir con esta culpa desgarradora el resto de mi vida.
Ya. Estoy intentando componer un réquiem por él.
Cuesta bastante con un rotu de purpurina.
Quizá no lo estamos homenajeando bien.
¿Cómo?
A Reese no le iba lo de ayudar o hacer buenas obras.
Le encantaba aplastar cosas y destrozarlas porque sí.
Para homenajearlo, quizá lo mejor sea hacerlo a su manera.
- ¿Se te ocurre algo? - Esto me ha llamado la atención.
¿Una feria de artesanía?
Piensa lo que habría hecho Reese.
Hay figuritas de madera, búhos de ganchillo, atrapasueños,
maquillaje artístico, danza.
Casi lo piden a gritos.
- No sé... - Hay abuelas raperas.
Déjame verlo.
¡Soltadme, por favor!
¿Cómo iba a saber que era vuestro dios? ¡Parecía un hombre mono!
¡Os arrepentiréis! Como se entere mi marido, os vais a enterar.
Lo lamentaréis.
¿Mamá?
Muchísimas gracias. Al fin.
¿Se puede saber en qué narices pensabas?
¡Mírate! ¡Estás hecho un asco!
Las uñas destrozadas. ¡Has estado saqueando tumbas!
¡Se acabó la diversión, jovencito!
¡Te has metido en un buen lío!
FERIA DE ARTESANÍA DE LOS TRES CONDADOS
No puedo creer que quizá haya muerto.
Ya.
¡Hala! Este pañal pesa al menos dos kilos.
Creo que Jamie sabía para qué era.
Qué raro.
Me he pasado la vida deseando que le ocurriese algo terrible,
y ahora que ha ocurrido, lo...
- Lo... - ¿Echas de menos?
Sí.
Yo también. ¿Recuerdas cuando me afeitó las cejas
y luego me las pegó para que pareciese que estaba siempre sorprendido?
Fue una genialidad.
¿Y su cara de felicidad en Navidad al destrozar nuestros regalos?
¡Se me ha metido en los ojos!
Por más que me esforzase,
yo no conseguía que a mamá se le pusiese la cara tan morada como él.
Morado Reese.
Si le hubiera dicho algo antes de que...
No te tortures.
Le habría gustado esto.
Ojalá hubiera podido verlo.
Ya te digo.
¡Reese!
- ¡No estás muerto! - Es increíble.
Cómo me alegro de verte.
Bueno, no me atosiguéis.
- ¿Cómo va esto? - Bueno,
tenemos un mando y tienes que elegir uno bueno...
Toma. Lo estábamos reservando.
- De cuando Jamie tuvo la gripe porcina. - Guay.
Somos las abus raperas Y os venimos a contar
Que a nosotras Las abus, nos va lo tradicional
Atentos Las abuelas raperas ya están aquí...
Cómo adoro este país.
Subtítulos: Marina Rodríguez García
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