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Buenas noches, señora. ¿Cuánto le pongo?
No quiero repostar.
Quiero que me dejes entrar al baño un momentito.
En el turno de noche solo nos dejan atender desde detrás del cristal.
Solo será un momentito, hijo.
Es que si no me dejas pasar, me lo voy a hacer encima.
No he visto un bar en kilómetros.
Está bien. Venga, pase.
Gracias.
Ahí al fondo.
Muchas gracias, hijo. Casi me lo hago encima.
De nada. Voy a abrirle la puerta.
Espera.
¿Qué?
Pero, señora, ¿qué hace?
Tranquilo, hijo, no te va a pasar nada.
Dame todo el dinero que tengas de la recaudación, anda.
¡Venga!
¿Quién va a creer que una señora de 80 años
me ha apuntado con una pistola?
¿80 años, dice?
Perdón, perdón.
Dame todo el dinero. No disperses.
Esta pistola es falsa.
¿Cómo dices?
Digo que esta pistola es falsa.
Ah, ¿que es falsa?
¿Es falsa?
Dame todo el dinero, niño.
¿Moneditas quiere también?
También.
Pónmelo en una bolsita o algo.
Tome, cójalo y márchese, por favor.
La grabación de las cámaras de seguridad. Dámela.
Si no viene ni el del pan, ¿cómo va a venir el técnico para las cámaras?
Llevan meses sin funcionar.
Pues me das una alegría, niño.
Muchas gracias.
Has contribuido con una buena causa.
¡Arranca!
¡Ay, Dios!
¡Ay! ¡Ay!
¡Ay!
# Mira que dicen y dicen.
# Mira que la tarde aquella.
# Mira que si fue y si vino.
# De su casa a la alameda. #
Mira que eres guapo, ¡jodío!
Vale, con esto este mes ya llegamos.
50, 100, 150, esto para la residencia de tu madre.
100, 200, esto para lo que te pidió Paco...
María, escúchame.
¡Ay! ¡Ay, qué susto, pareces el fantasma de tu abuelo!
¿Y eso a qué viene?
Cuatrocientos...
La poli.
No es la poli. No es la poli.
Es la poli. No.
Vamos a escondernos. ¿Dónde nos escondemos?
En el sótano.
Si no tenemos sótano.
¿No? ¡Madre mía!
¡Mamá!
¡Ábreme!
Hola, hija.
Hola, mamá.
¡Muá!
¡Ay! Estoy agotada.
¡Qué paliza!
Tienes mala cara, niña.
¿Y qué cara quieres que tenga?
Si he cerrado el bingo a las 5 de la mañana.
Aguantando toda esa fauna, que no es poco.
¿Qué tal, hija?
Hola, papi.
Y hoy encima tengo residencia. Quince abuelas se han apuntado.
Y la yaya quiere que le haga las uñas de Swarovski,
así con diamantitos, dice que quiere parecer una estrella de cine.
Bueno, que necesito el coche.
¡Hum!
¿No vas a probarlos, papá?
No.
Os lo devuelvo al mediodía, ¿vale?
Pero es que antes de irme, os quería preguntar una cosa.
Dime, cariño. Que...
¿Mamá?
¡Hum!
¿Pero qué os pasa?
Que es muy tarde, hija.
¿Tarde? Querrás decir temprano.
Vamos, pero no os preocupéis, que os lo cuento.
Últimamente he estado pensando muchísimo.
Sobre todo, de la adolescencia.
De la de antes, de la de ahora,
antes una estaba pendiente del qué dirán, de lo que opinaba la gente,
pero es que ahora... Ahora no.
Y claro, pues yo...
¿Vosotros qué pensáis?
Bueno, es que luego está lo otro.
Lo de que...
Paula me pide dinero para cocaína todos los meses.
Normal, hija, normal. Tranquila.
¿Pero cómo que normal? ¿Cómo que tranquila?
¿Cómo me va a pedir la niña dinero para cocaína? Vamos, la mato.
¿Pero qué os pasa? No me estáis escuchando nada.
Eh, ¿quién va a recoger a Paula esta tarde para llevarla de compras?
Ah, pues...
Bueno, es que alucino muchísimo con vosotros, de verdad.
¿Sabéis dónde está el coche, por lo menos?
Pues donde siempre.
A tomar por culo está, como siempre. Sí.
Mira, es que me voy.
Es que, de verdad. No sé qué os pasa. Ni caso, estáis pasando de mí.
Siempre pasáis de mí.
¡Ay!
Bueno. Te pido dinerito para mí,
que me guíes a la niña, que está muy perdida,
y anda, ocúpate de estos, que es que nos enteran.
Adiós.
¡Adiós! Adiós, hija.
María.
María.
¡María!
¿Estás despierta?
¿Por qué hablas tan bajo? Estamos solos.
Ni que fuéramos Epi y Blas.
María, escúchame.
Escúchame, date vuelta, anda. ¿Qué?
Estoy raro.
Pues deberías estar contento. Hemos dado un buen palo.
No, no es eso, es que estoy aquí como con... esto que me ha venido.
Es algo...
Desde hace tiempo.
Ah...
¡Qué guay, Paula!
Yaya.
Te presento a mi novia Nerea y a mi novio Pablo.
Mira qué bien, un dos por uno.
Hola.
Vámonos. Adiós.
Chao.
Oye, Paulica...
Yaya, esto es lo que quiero, ¿vale? Soy feliz así.
Si a todos nos parece muy bien que seas feliz,
pero podías cortarte delante de la gente, que no veas lo que pían.
Es que a mí la gente me la suda. Pues ya dejará de sudarte, ya.
Bueno, yaya, déjalo. No quiero hablar de esto.
Tenemos que pasar por casa de Pepa antes de ir al centro comercial.
¿Dónde tienes el coche? Pues donde siempre.
Joder, yaya, a tomar por culo.
¡El de tu hermana, el 8!
No vamos a llegar a por las zapas. Que sí llegamos.
¡Uh! La mala pata, el 13.
La madre que te parió, Pepa.
Yo así no canto en la vida.
Ya está bien, tanto protestar. ¡Cantáis vosotras, se ha acabado!
Pues tiro yo porque es que si no, no vamos a acabar nunca.
Toma, Pepa.
El 17. La niña sí que canta bien.
Hala.
El cuatro.
¿Qué estoy haciendo?
¿Qué estoy haciendo?
¿Puedo jugar ya?
¡No!
-¿Luego podré jugar? -Sí, hombre, sí.
-¡Vamos, Paco, vamos!
-Tira ya, coño, Paquito. -Sí, sí, perdona, perdona.
Norberto, te tengo que dar otra vez la falda de la Pepa.
Es que cada vez que vamos al pueblo se pone tibia a morcilla.
La falda se le ha quedado pequeña otra vez.
-Lo que sirve de alimento y fortaleza para los hombres superiores
es casi un veneno para los hombres inferiores.
-Envenenado estoy yo de las partidas que perdemos, Paquito. Espabila.
-Tengo muy mala suerte.
Cada vez que volvemos del pueblo se pone a dieta.
No te preocupes,
que yo le ensancho la cintura y ya verás qué bien le queda.
¡Ay!
Vaya profesión la tuya, ¿eh, hermano?
Bueno, es que me gusta coser. Ya, ya.
Cada uno se ha dedicado lo que ha querido, Tomás.
Gracias, Martín.
-La voluntad del poder...
-Déjate ya del puñetero Nietzsche, Paquito.
Qué daño te ha hecho el Círculo de Lectores.
-Pues no me he doblado yo ni nada la espalda en la obra,
no con los hilitos y los vestiditos.
He pasado más de diez horas delante de una máquina de coser.
Los bajos de los pantalones te los arreglaba yo.
Ya, pero eso tenía que haberlo hecho...
"Tu María".
-Efectivamente.
Oye, mi peluquero es un hombre.
-Estáis en un bucle mental, todas las semanas igual.
- ¿Y si cambiamos de tema? - Sí, vamos a cambiar de tema, sí.
-No, no, no, ¿por qué? ¿A ti te molesta el tema, Norberto?
A mí no, no, para nada.
¿Lo veis? No hay ningún problema.
-Joder, si lo sé, no saco el temita.
Toma. Toma, Paco.
¿Puedo jugar ya?
Sí, sí, juega, Martín, juega.
¡Norberto!
-Deja a tu hermano en paz, coño.
-¡Norberto!
Norberto.
Dime.
¿Qué pasa, Paco?
No sé... no sé cómo te lo voy a devolver.
No me tienes que devolver nada, Paco.
Nos vemos mañana.
María.
Uy, qué pronto has venido.
¿Te pasa algo?
¿Ya se ha metido tu hermano contigo?
Qué va.
Es que estoy desganado.
Date una ducha, anda.
Perdone. ¿El baño?
Vale. Gracias.
Perdón.
¿Puedo pasar?
¿Qué te pongo, pelirroja?
Un roncola.
Venga, marchando.
¿Cómo te llamas, guapísima?
Norberta.
Pues aquí tienes, Norberta.
Gracias.
¿Te has caído del cielo?
Qué tímida eres.
Me tengo que marchar.
Te invito a una copa.
No puedo, tengo que dar de comer a los gatos.
Lo siento.
Invita la casa.
Oye, no molestes.
Buenas noches.
Hola, buenas noches.
Estoy hasta la raja del coño de esperar el puto 24.
Cariño, si te hago una pajilla, ¿me das para un taxi?
¿Cómo dice?
Que si te hago una pajilla, que si me das para un taxi.
20 euros.
Pero no hace falta que me hagas nada.
Pues gracias, maricón.
Dime, Tomás.
Sí. Vale.
No te preocupes, voy para allá.
Espérame, espérame.
¿Qué pasa, Tomás?
Nada. Lo de siempre, ya lo sabes.
Como la he liado parda tantas veces, no me dejan pasar a buscarla.
Ya sabes.
Déjame la bolsa.
Yo me quedo con el... Es que no te la van a dejar entrar.
¿El último?
Rosita.
No tenías que haber venido.
Esta es la última partida, ¿vale?
Te esperamos fuera.
Cartones vendidos de la serie 44-25-23, 214 al 641.
Premio para Línea, 300 euros.
Para Bingo, 1500.
¡Ay!
María, por favor...
Qué susto me has dado. Pareces la niña de El Exorcista.
Qué cachondeíto. ¿De dónde vienes a estas horas?
Del Bingo, de buscar a Rosita.
Pero si siempre te acompaño.
Bueno, pero es que estabas muy dormida.
Te lo he dicho. Venga, que te desvelas. Venga, María.
Gracias. Adiós. Sí, sí, ahora llamo, adiós.
Perdone, quería dejar este sobre...
Sí. Hola, ¿qué tal? Mira... Sí.
Quería encargarte una corona a nombre de Matías Sánchez.
Sí, mira, que tiene que poner: "¿Dónde está mi dinero, desgraciado?"
Ya lo sé. Pero es lo que me ha dicho su mujer.
Y además, él no va a poder contestar.
Vale, gracias, ¿eh? Adiós, adiós.
Quería pagar la mensualidad de mi madre, Magdalena Fernández.
Gracias. Residencia Los Álamos, dígame.
No, el señor Gutiérrez no se ha muerto aún.
Yo qué sé cuánto tiempo le queda. ¿A mí qué me estás contando?
Buenas tardes.
Bueno.
A ver, un poquito...
Norberto.
¿Qué tal, mamá? ¿Cómo estás?
Te dije que no quería más fresas, coño.
Lo que quiero es que me traigas un puro.
Ya, sí, sí. Esto también me lo pide tu neumólogo.
¡Ay!
Vas muy bien afeitado.
¡Ay! Estás guapo.
Dame un beso.
Vino tu hija.
Mira cómo me dejó las uñas.
Qué maravilla, qué bonitas.
¿Cómo estás? ¿Te tratan bien aquí? ¿Te tomas las pastillas, mamá?
¿Pues no ves que sí?
Sigues siendo muy miedoso, Norberto.
Y a la vida hay que echarle un par de pelotas, ¿eh?
Que ya no eres un crío.
Me da miedo que no estés bien aquí.
A ti te da miedo todo.
Desde siempre, Norberto.
Y mira, ¿eh?
En unos años, serás un viejecito.
Pero ya el tiempo corre muy rápido.
Hay que aprovechar los cuatro días que nos quedan.
Por cierto,
toma estos pendientes.
Ya no me los voy a poner más.
Mamá.
Son tus preferidos.
Me la pelan.
Te vas a quedar a la sesión de cine, ¿no?
Claro, sí, sí.
¿Qué echan?
Ghost.
Qué alegre.
Anda, vamos.
¡Olé, la más guapa del barrio!
¿Cómo estás, cariño?
Hola, guapísimo.
¿Me estabas buscando?
No, no.
Estoy buscando a otra mujer.
A una mujer operada.
Cariño, aquí estamos todas operadas.
A una mujer que antes era...
¡Ah! ¡Ah! Una trans.
No querría hacer algo con ella, sino hacer una consulta.
Bueno. La Samantha.
Venga, sígueme.
Samantha.
Este, que quiere hablar contigo.
Mira, pero si este es el que me dio la otra noche para el taxi.
Encantado de volver a verla.
¿Y qué es lo que quieres, maricón?
Quiero hacerle una consulta.
-Me voy. Chao. -Un besito, guapa.
Ahora nos vemos. -Venga.
Pues dispara.
Eh... A ver,
quiero...
Quiero convertirme en una mujer.
Pero vamos a ver, cariño, si tú te sientes una mujer
es porque eres una mujer y punto.
Otra cosa es que tú me quieras preguntar
cómo ponerte coño y cómo ponerte tetas.
Pero ¿me estás viendo a mí cara de cirujana?
¿Estás viendo que esto sea una clínica?
¿Qué es lo que quieres conmigo? ¿Por qué vienes a buscarme a mí?
Es que no tengo a nadie a quien acudir.
Válgame el Señor.
Le puedo pagar un buen dinero si me ayuda.
Pues mira, eso es lo que te va a hacer falta.
Mucho money, money, money.
La seguridad social, ya a tu edad, no se va a hacer cargo de nada.
¿Por qué no te lo piensas mejor, maricón?
Me lo he pensado ya mucho, Samantha.
Ay, Virgencita del Portillo y el Cristo del Buen Viaje.
Yo creía que lo había visto todo, cariño.
Pero mira, vas a tener suerte hoy. Me has cogido a mí de buenas.
Y aparte tenemos que ayudarnos entre nosotras.
Y gracias a ti llegué el otro día a tiempo
para hacerle el favorcito al Antonio.
Así que te voy a ayudar, maricón.
¿Ah, sí? Sí.
Pues muchas gracias.
No, las gracias no.
Me pagas, esto te va a salir más caro que una mamada.
¿Cómo?
Lo que oyes, no te hagas la tonta.
Anda, maricón, que era broma. Me estaba quedando contigo.
Pues yo te veo de rubia, fíjate.
Paula.
¡Paula!
Toma. He hecho un café. Toma.
¿Qué haces aquí?
¿Sabe tu madre que estás aquí? Claro que lo sabe.
No. No, no lo sabe.
Pero es que hoy había una excursión a un yacimiento. Y a mí me la pela.
La yaya cocina de muerte.
No me cambies de conversación. ¿Qué haces aquí?
¿Hum? Dime.
Pues abu, que tengo mucho lío.
Y es que encima no hago más que discutir con mi madre.
Porque no me deja ser quien soy, no me entiende.
Y es como si yo estuviese haciendo algo malo.
No sé, necesito aclararme.
Tú me entiendes, ¿no?
Está claro, que te gustan los chicos y las chicas.
Sí, pero no exactamente.
No. No.
A mí me metieron en esta relación porque soy de género fluido.
¿Qué es eso de género fluido?
Pues, abu, yo que sé...
Pues que fluyes,
que la gente fluye
y tú fluyes con la peña.
Sí, sí, me queda claro que tú fluyes.
Sí, pero a mí quien realmente me tira es el Pablo.
Y...
Y no sé cómo llevar esto con los dos.
Ni cómo explicárselo.
Ya.
Claro, es difícil de explicar. Yo a tu abuela la quiero...
¿Tú qué haces aquí?
Pues estamos contándonos nuestras cosas.
Vuestras cosas.
¿Y a mí no me vais a contar nada?
Yo me abro. Tú no te abres.
No me abro.
¿Y tú me vas a acompañar a la peluquería o qué?
No puedo, amor.
¿Cómo que no puedes?
Por... Porque tengo que correr.
Pero si tú no corres ni delante del autobús.
Bueno, yaya, déjale.
Si quiere ser un runner y cuidarse, pues muy bien.
¿Qué es eso? Yaya.
"Run" es correr en inglés.
Pues runner.
¿Y en inglés cómo se dice cuando tu marido te deja tirada?
Ghosting.
Te estoy haciendo un ghosting en toda regla.
Ghosting...
Me voy a pelar puerros.
Aquí tenéis pecho pequeño.
Proyección baja, discreto.
Pecho intermedio.
Natural, pero que se note el volumen.
90, 95.
Esto ya va cogiendo color.
Estas ya me gustan más.
Grande. Voluminoso, exuberante. Más de 100.
-Mamma mía, esto es un poderío.
Esto es una maravilla.
¿Hay alguna posibilidad de financiación?
Es complicada, más a su edad.
-¿Y si te hago una mamadita?
¿Nos haces un descuento?
Te voy a medir desde el esternón hasta la areola,
que son 20 centímetros.
Ahora medimos el contorno.
Vamos a probar directamente aquí.
Dime.
Voy para dentro.
¡Que me des el dinero!
No es mío. No es mi dinero.
Por favor. ¿Qué tengo que explicarte para que lo entiendas?
¿Qué está pasando?
Por tu madre, convéncele de que nos dé la pasta.
¡Venga! Negocio no mío.
Ya sabemos que el negocio no es tuyo, por eso te atracamos.
Danos el dinero.
No sé dónde hay más dinero.
¡Danos la pasta, hombre! ¡Venga!
¡Necesito ese dinero ahora más que nunca!
¿Por qué has dicho que necesitas ahora el dinero más que nunca?
¿Podemos hablarlo en otro momento?
Pues no. Ahora.
¿Por dónde empiezo?
Por donde quieras, porque desde hace un tiempo estás raro de cojones.
Sí, sí, sí.
Te he estado ocultando algo, María.
Espera un momento.
Espera...
¡Ah!
¡Ah!
¿Me vas a dejar?
No, no es eso. ¿No lo estás viendo? ¿No lo ves?
No lo veo. ¿Qué?
Pues que soy...
soy transgénero.
¿Que eres trans... que qué?
Me siento una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre.
Tú lo que eres es gilipollas. Ya me has puesto de mala hostia.
Necesito que me entiendas.
Oye, escucha.
Mi primo Chen ahora es prima Xiang.
¿Y sabes qué? Ahora tiene un restaurante en China, fíjate.
Pero...
¿Pero tú estás seguro de lo que estás diciendo?
Nunca he estado tan seguro de nada en mi vida.
Bueno, sí, de que te quiero.
Pero si te sientes una mujer, ¿cómo...?
¿Cómo...?
¿Cómo vas a estar enamorado de mí?
A lo mejor soy lesbiana, ¿no?
No somos Thelma y Louise. Esto no es una puta película.
Me voy para la casa a tomarme una pastilla.
¡Tú, suelta la pasta o te meto un tiro!
No quiero morir.
¿Y tú?
¡Para el coche, que me tienes contenta! ¡Tira!
Suerte.
Gracias, majo.
Me voy, me voy, porque me voy, porque me voy, porque me voy...
No, por fa...
Mujer, dice. Lesbiana, dice.
Y encima esta noche no sacamos ni un puto duro.
¡Pues no, hijo, no!
Buenos días.
Está rota.
40 años funcionando la tostadora y el día que menos te lo esperas...
¡Zas! Todo a la mierda.
Y yo que soy de tostadas de toda la vida,
pues me jodo y a comer madalenas.
Pues no me da la gana de comer madalenas, hostia, ya.
Cariño, si quieres yo te compro una tostadora nueva.
¡No quiero una tostadora nueva!
¡Quiero mi tostadora de toda la vida!
Mi amor, llevo mucho tiempo callado. No sabía cómo decirlo.
María, por favor.
¿Decirme qué? ¿Eh?
¿Que se te ha ido la chola y crees que eres una mujer? Agarra de ahí.
¿Que te gustan los hombres?
¿Que cada vez que te has disfrazado era porque te sentías mejor así?
No, para, María. A mí no me gustan los hombres. A mí me gustas tú.
¡Pero tú estás chalado!
¿Has sido al psicólogo?
Sí. Bueno, no.
Es una prostituta que es una bellísima persona.
Baja, Señor, y ayúdame.
María, tengo que hacer la transición.
¿La transición?
Por la Seguridad Social no lo voy a conseguir, o no a tiempo.
Norberto, ¿me estás diciendo que te quieres convertir en una mujer?
Sí. Necesito que me reconozcan como una mujer.
Pero, pero, pero ¿quién?
Todo el mundo. Pero especialmente tú.
Si me pinchan, no me sacan sangre.
Te lo juro, Norberto, esto es demasiado.
Vamos a dejarlo.
Vamos a dejarlo, de verdad.
No, no vamos a dejarlo. No lo vamos a dejar.
No nos vamos a entender.
Norberto. Vamos a dejarlo.
Norberto, escúchame. Acaba de explicarme, por favor.
Estoy tomando esto.
¿Esto qué coño es?
Hormonas femeninas.
Necesito pensar.
Me voy unos días a casa de la Pepa.
Para que corra el aire.
¡Mamá!
¡Ay! ¿Pero por qué llevas tantas velas puestas?
Pues para lo que necesito, muy pocas.
¿Ha pasado algo?
No.
¿Y entonces?
Natalia, cosas mías.
¿Tú cómo estás?
Pues fatal.
Porque la niña últimamente está de un mal humor, no puedo ni hablarle.
¡Ay! Ya lo pillo, lo pillo.
Nada, que tengo la... la cabeza en otras cosas.
Mamá, a ti te pasa algo.
Sabes que a mí me lo puedes contar todo, ¿verdad?
Que no, Natalia, que no me líes. Que no puedo hablar.
Que no, que no te lío, no te lío. Bueno...
Ya me lo contarás.
Que además...
Ya he hablado con todo el mundo.
¿Con todo el mundo? ¿Para qué?
Para tu fiesta, para el cumpleaños.
No quiero fiestas, ¿eh?
Tu padre y yo veremos El golpe y pediremos comida al chino.
¿Qué chino?
Pues a uno, yo qué sé. Será por chinos...
Pero mamá, qué lástima, ¿no?
El día de tu cumpleaños los dos solos en casa comiendo chino.
¿Vas a estar pegada a mí toda la tarde?
No. Ya me voy, ya me voy.
A ver si encuentro a la niña.
A ver si llego ahora y no está en casa,
porque es que madre mía...
Recogemos todo.
Mira, el del medio es el Pablo.
Qué guapo.
¿A que sí?
¿Se lo has dicho ya?
Es que tengo miedo, abu.
¿Pero miedo de qué?
Pues de perder a Pablo.
No soy yo el más indicado para darte consejos, porque la que he liado...
Pero creo que deberías decírselo.
¿Y tú qué has liado?
¿Qué, abu, qué? ¿Qué has liado?
Le he dicho a tu abuela que me siento mujer.
¿Cómo? ¿Qué?
¿Qué?
Que eso.
Pero...
Bueno... A ver...
Sí que la has liado un poco. Ya.
¿Pero una mujer? O sea, una mujer. Una mujer.
Madre mía, mi madre se muere.
¿Y la yaya?
La yaya estará flipando.
Vale, pero a ver...
O sea, ¿te gustan los chicos?
A mí no me gustan los hombres, a mí me gusta tu abuela.
No, claro. Claro, claro.
Bueno, hay que fluir.
Pues sí. Claro. Pues sí.
Pues yo estoy fluyendo. Muy bien.
Oye, a lo mejor a la yaya le gustas de mujer. ¿Por qué no?
¿Tú crees?
A ver, no lo sé.
No lo sabes.
Pero, bueno, pues a ver... Tú tienes que ser quien quieras ser.
Claro.
María, yo estoy muy orgullosa.
Que sé que tú no estás para fiestas y aquí estás, cocinando conmigo.
La verdad es que no tengo ganas de nada.
¡Ay, qué bueno! Tú estás bien, ¿no, María?
Yo estoy divinamente. ¿No me ves?
¡Venga ya, hombre! No le hagas caso.
Mamá, ¿no va a venir el papa o qué?
¿Qué hemos quedado con lo del cigarro?
¿Me vas a contestar?
Pues no lo sé. No va a venir.
¿Cómo que no lo sabes que no va a venir?
Pero si tu madre lleva aquí en casa de la Pepa ya unos cuantos días.
¿Qué?
¿Que llevas unos cuantos días en casa de la Pepa y yo no sé nada?
¿Pero yo que soy en esta familia, el último mono o qué pasa?
Mira, Natalia, bastante calentita estoy yo ya, ¿eh?
Como me agobiéis entre todas, se acaba la fiesta y la hostia ya.
Bueno, vale, tranquila.
Te voy a dejar aquí con tus amiguitas.
Pues muchas gracias.
Cómo brilla tu niña.
Papá, ¿me puedes llamar cuando puedas?
Estoy alucinando, no entiendo nada.
Siempre que puedo, voy. Siempre que puedo, voy.
-Vente conmigo a bailar, anda. -¿A bailar?
¡Vamos! Esa pareja...
¿Por qué viene Norberto disfrazado?
No sé.
Bueno...
¿Cómo se hace esto, no?
Sé que estáis alucinando.
Yo también.
Os aseguro que el corazón me iba a reventar si no hacía esto.
De verdad.
Llevo mucho tiempo intentando hacer esto y...
Y mira, me atrevo.
Soy una mujer.
Sí, soy una mujer.
Pienso igual, hablo igual...
Quiero que a partir de ahora me llaméis Norberta.
Si estoy haciendo daño a alguien,
por favor, que me perdone. No es mi intención.
María.
Os quiero.
Os quiero mucho, de verdad.
-¿Tú lo sabías?
-Yo no sabía nada.
-Venga, venga, venga. ¡Que siga la fiesta!
¡A bailar todo el mundo, venga!
Venga. A bailar.
Muchas gracias, Norberto.
¿No vas a abrir tu regalo?
Pues mira, no.
Si es que soy gilipollas, la culpa es mía.
No, María, la culpa no es tuya.
Te he fallado.
Norberto, no he querido ver.
María, eres la persona más importante de mi vida.
Te quiero con locura.
Me haces muy feliz.
¿Me puedes dejar sola?
¡Abu!
Paulita, cariño.
Qué lío, ¿no?
Pues sí.
Vamos a sentarnos aquí un poquito, venga.
Ay.
Ay. Tengo los pies reventados.
¿Quieres que te deje mis zapas?
Bueno.
Qué bonitas zapas.
Me las compró la yaya.
Ay.
Venga, va, te acompaño a casa.
Te quedan genial, abu.
Paula, nos vamos a casa.
¿Pero mamá?
He dicho que nos vamos, punto.
Natalia, cariño.
Mira, papá, o sea, de verdad,
voy hasta arriba de todo.
De whisky, de vino, de cerveza. Así que ahora no estoy para pensar.
Paula, venga, vámonos.
Yo me quedo esta noche con la abuela.
Que no puedes hacer lo que te dé la gana siempre, Paula.
La yaya está en casa de la Pepa.
Y hoy no puedes ir a casa de la Pepa.
Que con la yaya no.
Con la abuela.
Me voy.
Hostia, vaya pedo llevo. ¡Uf!
¡Bien, bien!
¿Vamos a jugar o vais a seguir mirándome como un pasmarote?
Jugamos, jugamos.
-Oye, Norberto...
-Norberto no, Norberta.
Eso sí, perdón.
Es que cuesta acostumbrarse.
Pero lo haremos, lo haremos.
-Toma, Norberta.
Gracias.
¿Quién va?
Tú.
Residencia Los Álamos, un momento, por favor.
Residencia Los Álamos, un momento, por favor.
Vengo a ver a Magdalena, la de la 402.
Sí, ya sé que vengo 5 minutos antes.
Mire, señora. Trabajo hablando 10 horas por teléfono
y viendo cómo estos abuelos están cada día más solos que la una.
Sí...
Aparte de eso, llego a casa y tengo esperando dos bestias pardas
que me han pintado todas las paredes
con el único pintalabios bueno que tengo.
Que mi sueldo no me da para más.
¿Cree usted qué me importa si llega cinco minutos antes?
No, lo digo por las fresas, que se van a echar a perder.
Venga, puede pasar.
Ponla ahí. Eso...
Hola, Magdalena.
Hola, María, guapa.
Gracias, Ester.
Cuánto tiempo sin verte.
Es verdad, mucho.
Ay, Dios mío. Qué pesados con las fresas.
Magdalena, yo...
Venía a pedirle un favor.
¿Tú me traerías un purito?
Pues claro que sí, abuela.
¡Ay!
Qué pequeñito, mi Tomás.
Y mira mi Norbertito, qué guapo era.
¿Por qué iba vestido de niña?
¿Por qué va a ser?
Porque le gustaba.
¿Usted no le reñía?
Si es cuando era más feliz.
Yo misma le cosía los vestidos.
Qué guapo iba.
Me pedía siempre mis pendientes favoritos.
¿Y a usted le parecía normal?
Ay, María.
¿Quién es normal en este mundo?
Nena, ¿tienes internet?
Claro, yaya.
Búscame eso de trans...
Transgénero.
Transgénero.
A ver, yaya.
Lo único que tienes que entender es que es una mujer.
Y ya está. Y respetarla.
Es que no es solo cuestión de respeto, Paulica.
Son más cosas.
Si yo sé que es una movida.
Y, a ver, que te sentirás mazo rara.
Pero bueno...
Tampoco la vamos a dejar sola, ¿no?
Es que...
Mi madre y tú tenéis que dejar de pensar en lo que piense la gente.
Y empezar a pensar un poquito en cómo nos sentimos la abu y yo.
Bueno, es que mi madre es pura fachada. O sea, no la soporto.
Paulica, que es tu madre, ¿eh? Haga lo que haga, es tu madre.
Bueno...
Pues el abu es "la abu".
Y de siempre.
O sea, tú la miras y ves que es la misma persona.
Ya, pero...
Es que... No sé qué tengo que sentir.
Pues lo mismo, yaya.
Papá, que necesito el coche.
Dale las llaves a la Paula. Venga, gracias.
¿Qué haces aquí?
Quiero que vuelvas a casa, María.
He tenido una idea y necesito tu ayuda.
Sin ti no tiene sentido.
Nada tiene sentido.
No puedo.
Tengo que irme. Espera.
Voy a parar esto. Ya está. Lo voy a parar.
Pero ¿qué haces?
¿Qué haces? No.
No.
Esta eres tú.
Es lo que necesitas.
María, necesito es que me ayudes a dar el mayor palo de nuestra vida.
Y que vuelvas conmigo.
No, no me pidas eso, no puedo hacerlo.
Me estás pidiendo demasiado.
Pero hazlo tú.
De verdad,
hazlo.
¿Hum?
¡Qué guapa estás de rubia!
Toma.
He estado pensando en lo que me ha dicho María.
Tiene razón, tengo que dar el paso.
Pues claro que sí, ya no queda otra.
Es tu vida, ya para delante.
Ya sé de dónde puedo sacar el dinero.
Natalia.
He pensado que voy a hacerte las uñas.
Eh...
Yo con el color de tus ojos me quedaría con este azul.
¿Te gusta?
Sí, sí.
Natalia.
Lo primero que te tengo que hacer son las cutículas.
Hay que retirar las cutículas porque es que si no...
Gracias por venir.
Que venga no significa que esté de acuerdo con lo que estás haciendo.
Entonces, ¿por qué has venido?
Pues para intentar entenderte.
No quiero ser la egoísta que mira para otro lado como todos pensáis.
Yo no pienso eso, cariño.
Yo creo que eres sincera, honesta y tienes muchísima fuerza.
Bueno.
Gracias.
Cariño.
Estoy muy orgullosa de ti.
Gracias.
Natalia.
¿Qué?
¿Tú me ayudarías a hacer algo muy gordo?
¿Cómo de gordo?
Gordísimo.
Quiero atracar el bingo.
¿El bingo?
Si sale bien, que va a salir bien,
todos nos llevaremos un buen pellizco.
¿Pero los sobres no son de la herencia de María?
-Y dale perico al torno, Pepa.
Que te lo han dicho, que no, que lo roban.
-Pero entonces...
Vosotros ¿qué sois, los Bonnie and Clyde de la tercera edad?
Mira, que yo no entiendo nada.
-¿De qué pellizco estamos hablando?
Pues de un buen pellizco, Tere.
Que nos van a pillar. Esto no sale bien ni de coña.
A ver, un poquito de sensatez.
¿Dónde vamos una panda de pensionistas a atracar un bingo?
Habrá otra solución, digo yo.
-Vamos a ver, podemos pensarlo.
-Yo me conozco el bingo de pe a pa.
Donde guardan los dineros,
conozco a los camareros, a las repartidoras de cartones,
a la gente que juega y cómo juegan, todo.
Además, Natalia nos va a ayudar.
-¿Quién es? -Tomás.
- Soy yo. - ¡Pasa, Tomás!
¡Es Tomás!
Hola, Tomás.
Pasa, pasa.
Pasa, Tomás.
Gordi, si yo no te digo una mentirijilla, tú no vienes.
-Ya.
O sea, que no vengo a hacerle una ñapa a la Pepa.
Muy bien.
¿Me puedes explicar de qué va esto? -Sí.
-Aquí el Norbertito... -Norbertita.
-Norbertita, que quiere que le ayudemos a robar el bingo
para poderse operar. -¿Cómo?
Lo tengo todo preparado.
Además, si sale bien, cada uno se va a llevar a un pellizco.
No creo que estéis hablando en serio.
Nos van a meter a todos en la cárcel.
Vamos, dejaros de jueguecitos.
Mi plan es perfecto.
¿Perfecto?
-Mira, tu hermano te está pidiendo ayuda.
Y creo que se la debes.
Bueno, se la debemos todos.
Si lo hacemos, no es por el dinero. Lo sabes.
-Yo sí.
Bueno, y porque me aburro.
Y porque es muy valiente lo que has hecho.
Sí, es total.
A mí también me hubiera gustado salir de un armario.
-¿De qué armario?
Pues yo qué sé, de alguno.
Una cosita.
¿De dónde vamos a sacar las pistolas?
No vamos a necesitar pistolas porque esto no es un atraco.
Esto es una maniobra para llevarnos el dinero. Maniobra.
Claro, claro.
Paco, ¿tú qué opinas?
Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo
que hundiéndose en su ocaso.
Porque son ellos los que pasan al otro lado.
¿Y con eso qué coño nos quieres decir? ¿Que sí o que no?
Creo que es un sí.
Perfecto.
Pues entonces nos vemos el viernes en mi casa.
¡Qué ilusión!
¡Que comience la traca!
¡Al suelo, al suelo, al suelo!
¡Al suelo, al suelo!
¡Pierna derecha, hacia aquí!
¡Brazo izquierdo y torsión!
¡Torsión, torsión!
¿Qué coño estáis haciendo?
Pues ya ves.
Estamos entrenando para ayudar a tu marido a robar el bingo
para ponerse las tetas.
-Tere, habíamos dicho que se lo íbamos a decir con suavidad.
-¿Y para qué tanto rodeo?
-María, ¿tú estás bien?
Pues cojonuda, ¿no me ves? ¡Extraordinaria!
¿Y de verdad que no te vas a apuntar?
Pues no, no puedo.
¿No puedes o no quieres?
Lo haga yo o no, ¿a que lo vais a hacer igual?
Igual.
María, pero contigo muchísimo mejor. ¿Dónde va a parar?
Ya.
María, contamos contigo.
Corazoncitos no, ¿eh?
Uy, esta miradita, estos ojitos.
Tú te estás calentando.
Pues como me conoces la miradita, que deis el golpe del siglo.
Ahí os quedáis con viento fresco.
Yo no lo entiendo.
Con lo divertido que es el bingo y se lo va a perder.
-Aterrizando, Rosita.
¡Mamá!
¿Qué?
¡Está el regalo del papa aquí sin abrir!
¿Qué dices?
Lo abro, ¿vale?
Mamá, gírate y mira.
Igualito.
Igualito que el vestido de la ricachona
que tu padre le cosió el bajo.
Lo vi y me enamoré.
Hostia puta, mamá.
Cómo se lo ha currado el papa.
Pues sí.
Bueno, venga, va. Pruébatelo.
No, a mí eso no me viene. Sí te viene.
Que no me viene. ¿No ves que me he hinchado a tocino?
Tu padre, como no me ve,
pues me lo ha hecho con las medidas de la antigua María.
¿Pero qué antigua María?
Pues ahora estoy más gorda, más vieja y con más mala hostia. Toma.
Pues a mí me parece que el papa se lo ha currado muchísimo.
Es que es precioso. Seguro que te queda bien.
Te dejo, que ha llegado mi madre.
Venga. Un besito, chao. Muá.
Pasa. Vale.
¿Qué tal?
Mamá, ¿qué quieres?
Eh... A ver.
Eh... Bueno...
He estado pensando mucho últimamente y...
Creo que no he hecho las cosas bien contigo, Paula.
Que no he querido comprenderte.
Pero he decidido que voy a invitar a tus novies a cenar a casa.
¿Qué? Se dice así, ¿no?
Bueno, sí, se dice así.
Pero es que sé que te pone muy nerviosa decirlo.
Y, bueno, que gracias por el esfuerzo.
Pero ya no estoy con ellos. ¿Cómo?
Pues que a mí solo me gustaba uno y me han dejado los dos.
Ay, pero qué pena, ¿no? ¿Y...?
Está superado, mamá.
Vale.
Y entonces, lo del género líquido, ¿qué?
Género fluido.
Pues eso, ¿no es lo mismo?
Pues no, el género líquido no es nada, no existe.
Ay, qué lío.
Que complejo todo, ¿no? Qué de matices.
Pues sí.
Anda, ven aquí y dame un abrazo. Muá.
Muá, muá, muá.
Que te quiero mucho. Y yo a ti.
Vale. Ay.
A ver si me quieres mejor.
Quiéreme mejor tú a mí.
Oye, que la que te ha parido soy yo.
Pues eso.
Pues eso. Me voy, que tengo un montón de lío.
¿Para qué me has llamado?
Yo quiero que sepas
que a mí se me da muy mal hablar de sentimientos y todas esas cosas.
Lo sé, Tomás.
Yo lo vi.
Yo lo vi y no quise admitirlo.
Porque no lo entendía.
Pero eres mi hermano mayor
y me partiría la cara por ti una y mil veces si es necesario.
Y me da igual que te sientas mujer.
Tomás.
No me siento mujer.
Yo soy una mujer.
Ya lo sé.
Es que esto es muy fuerte para mí.
Es muy difícil.
Y me va a costar.
Tranquilo, Tomás. ¿Hum?
Y otra cosa, Norberto.
¿Tú sabes que nos podemos meter en un lío muy gordo?
Norberta, Tomás.
Norberta.
Norberta.
Y sí, claro que lo sé.
Anda, ven.
¡Para ya!
El camino al infierno...
¡Paquito!
¡Qué bonito!
Bueno, espero que os haya inspirado.
Es la película favorita de mi María.
Madre mía, ¡qué bueno está el Redford!
-Pepa, céntrate.
-A mí me ha encantado El Golpe.
-Pero ¿tú te has enterado de qué va la película?
Pues... ¡Ay!
Claro, de gente guapa que juega a las apuestas.
¿A que sí? -Claro que sí, cariño.
¡Ah! La policía, que nos han pillado.
-Madre mía del amor hermoso, pero ¿cómo nos va a pillar la policía?
Voy yo. Ese es mi Joni con los carnets.
-¿Joni también falsifica documentación para Hacienda?
-Claro y todos los documentos posibles y por haber.
¿Tú no sabes que mi Joni tiene un amigo que es "joker"?
- Hacker. - ¿Qué pasa, familia?
Pero ¿hace bien los carnets?
Estupendamente. Joni, enséñale los carnets.
-Yaya, este es para ti.
-A ver... -Antonia Sánchez Escobar.
Eres una máquina, Joni. ¡Que te voy a comer la cara!
-Ay. No es para tanto. ¿Has visto qué guapa te he puesto?
Mi carnet, mi carnet.
El tuyo, Adela Rodríguez Figueroa.
¡Huy! Tengo nombre de actriz venezolana.
Ay, qué parto tuvo que tener tu madre.
Silencio. Voy a abrir.
¿Quién es ahora?
¡Ay!
Han contratado a Samantha en el bingo.
¡Bien! ¡Uh, uh, uh!
Qué alegría.
Vamos a pasar a la mesa y continuamos con el plan. Venga.
Paco, tú ve tomando nota de todo.
Se supone que estamos en una despedida de soltera.
Entonces hay que...
Tiene que haber alegría, fiesta.
Bueno, en una sola frase. Vamos a crear el caos.
"Caos".
El último.
-¡Viva la novia! ¡Viva!
¡Viva!
Tenemos 45 minutos
para sacar la pasta. Es lo que dura el turno de Raluka.
Ella se encarga de la caja.
¿Esa Raluka es de fiar?
Raluka es mi amiga y vamos, pongo la mano en el fuego por ella.
O sea, trabaja en el bingo desde hace tiempo.
Solo cobra mil euros y tiene toda la familia en Rusia.
No puede ir a verlos, así que está hasta el coño.
Cartones vendidos de la serie AF 22544
del número 214 al 641.
Comenzamos.
48.
44.
29.
71.
22.
64.
Tomás irá calentando el ambiente.
76.
-¡Línea!
Han cantado Línea.
Línea para el señor.
Raluka irá metiendo parte de la recaudación en una bolsa.
Tenemos que sacar el dinero de allí
antes de que lo lleven a la caja fuerte.
Línea.
-48.
21.
El dos no ha salido.
Línea incorrecta.
¡Vaya plan!
Continuamos para línea.
Mi alma. Como tengas la misma puntería para todo...
Hay dos fijas en el bingo
que van a liarla seguro cuando todo suceda.
La polaca... 29.
- Y la cara de caballo. - 21.
Son perfectas para la partida. Hay que "aturzarlas".
- ¡Línea! - ¡Joder!
Han cantado Línea.
-¿Otra vez?
-Tú no vas a cantar bingo en tu puta vida.
-¿Qué?
-Que tienes una cara que ya no se usa.
-¿Qué ha dicho?
- El 56 no ha salido. - ¿Qué me has dicho?
Línea incorrecta.
Continuamos para línea.
72.
-¡Línea!
¿Otra vez?
El 68 no ha salido.
-¡Ya está bien!
Vaya plan el del bigote.
Toma, maricón. Que estás muy pesado con la línea.
Línea incorrecta. Continuamos para línea.
Cuando el ambiente esté caliente,
será entonces el turno de los cartones falsos.
Están guapos, ¿eh?
Vamos, es que están finísimos, ¿eh?
¡Qué bien huele!
Natalia se los habrá pasado a Samantha,
que los habrá repartido y se habrán mezclado.
Eso significa que la mitad de la sala cantará línea a la vez.
Y empezamos la partida especial
para bingo, 5000 euros.
Comenzamos.
15.
52.
7.
10.
A los jugadores de Bingo les encabrona perder,
pero todavía les encabrona más tener que compartir su suerte.
7, 2.
23.
68.
59.
Y... ¡boom!
Se creó el caos.
¡Línea! -¡Línea!
-¡Línea! -¡Línea!
¡Línea! ¡Línea!
¡Línea! ¡Línea!
¡Línea! ¡Línea!
Tranquilidad. Voy a hacer un recuento de las bolas,
porque es que esto no es normal.
¡Venga, chochos! ¡Aligerando!
-¡No! ¡Por una vez que canto línea!
-¡Venga, tira! -¡Sois agresivas!
¡Agresivas!
¡Vale ya, hombre! ¡Ya, callaos!
Que sé que estáis muy cabreados, yo lo entiendo muchísimo.
¡Pero es que la violencia genera más violencia y así no!
Vamos, Manolo.
A ver, a ver.
Silencio, por favor.
Silencio, por favor. ¡Que estoy hablando, hombre!
Vamos a hacer todos respiraciones que nos va a venir genial, ¿vale?
Respiración... ¡Va a respirar tu madre!
Pues mira, mi madre lo de respirar, pues la tía no respira.
También te digo, porque ella es como hermética, como para dentro,
con una mala hostia, pero muy buena madre. ¡Muy buena!
¡Qué os calléis!
¡Vamos, vamos!
¡Ha salido todo perfecto!
¡Somos los mejores, joder!
- ¡- Ha salido de cine! - Quietos.
- ¡- Hostia! - Quietos.
Os he grabado y he llamado a la policía.
¡Corre! ¡Corre!
- ¡- Eh! - Un placer, guapa.
¡Corre, Manolo!
¡Corre!
¡María!
¡Soy el espíritu santo, no te jode! ¡Subirse ya, coño!
Tira para adentro. Tira para adentro, Manolo.
¡Por Norberta!
¡Por Norberta!
Me encantan tus uñas, hija.
Gracias, mamá.
Norberta.
Mira las niñas, qué guapas.
Hey, Paula, vamos a bailar, ¿no?
Bueno, tira.
Anda, sí, sí, sí.
Madre mía. ¡Qué peligro!
¿Qué pasa?
No si ya verás tú.
Bailo solo, ¿o qué?
Ah, ah.
Gracias.
Estás preciosa.
Tú también estás muy guapa, Norberta.
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