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(GRITA) ¿Qué? -¿Qué de qué?
-¿Que qué miras con esa cara de acojonado?
-Lo patética que eres. -¡Y esa voz de mariquita!
-¿Qué le pasa a mi voz? -¡Sé un hombre, coño!
-¿Para qué? Si ya lo eres tú.
-¡Saca la polla! ¿Dónde tienes la polla? ¡No tienes!
-Eso, di muchas veces "polla".
Hazte la radical, así olvidas lo vieja que eres.
-Y tú a ver si consigues llorar una vez en tu puta vida
para que venga tu padre a limpiarte las lágrimas.
-Mira, a mi padre no le metas en todo esto.
-¿O qué? -¡Que te hostio!
-¡Venga, coño, joder! ¡Los tíos siempre igual,
en cuanto se os agota el discurso recurrís a la violencia!
Muy bien. Hasta aquí.
Ernesto, ¿qué sientes?
¿Qué siento?
Sí, no me contestes con otra pregunta.
Siento que quiero matar. ¿A quién? ¿A ella, a mí?
¿A ellos? ¿A quién? A mí, joder.
Es que siempre me miro desde fuera, me censuro y no me dejo hacer nada.
¿Dónde está tu autoestima, Ernesto?
De paseo, yo qué sé. Ah, no lo sabes. No puedes pensar.
¿Estás muerto? Estoy muerto.
¿Para qué queremos ser actores? Pues para ser otro.
-Para que nos quieran.
-Pues para no volverme más loca de lo que estoy, ¿no?
-Eso. -Para sentir.
Para sentir.
Si tenemos miedo a sentir, tenemos miedo a actuar.
Si no sentimos, no somos. Date permiso, Ernesto.
No te censures.
Eres Hamlet. Ella es tu madre. Mírala.
Cristina, afloja, ¿eh?
Afloja, Cristina. Respira.
Humedece el corazón.
(JADEA)
Miraros. Miraros.
Eso es.
Y disfrutad de la escena.
Cuando queráis empezad con el texto.
(SUSURRA) Cuando queráis.
(Música)
Hola, madre. ¿Qué hay?
-Hamlet, tienes muy ofendido a tu padre.
-¿Muy ofendido a mi padre?
(Continúa música)
¿Vas a cenar en casa? No.
Pero...
No, no, pero tienes una pizza en el congelador.
Vale. Pues te veo por la noche. Sí, cariño.
¿Alguien ha visto un guion?
Eh... Sí, Cristina, te lo estaba guardando yo.
Ah.
¿Cómo es que tienes un guion de Mario Fabra?
¿Vas a hacer una prueba? Ojalá.
¿Entonces? Lo he robado.
(RÍE) ¿Qué? Lo siento.
Yo nunca imaginé que fuera capaz de hacer lo que hice.
Yo trabajo de camarera en el Café Das Man.
Está muy de moda.
Y ayer vino a comer Mario Fabra, con su productora Nacha Beltrán
y con su mujer, la graciosa de la serie "Azafatas".
Adiós.
Ya voy yo. -Vale.
(Música suave)
Gracias. ¿Y Penélope? ¿Qué dice?
Le encantaría hacerlo,
pero rueda con los hermanos Cohen hasta finales de mayo y en julio...
¿Qué le pasaba en julio?
Ah, sí, que se va a Italia para la película de Benigni.
Disculpa, ¿el foie cómo viene?
Montado sobre hojaldre de harina de arroz
con una corona de algas y un estornudo de paprika.
¿Qué le pasa a la paprika? ¿Está constipada?
O sea, que solo lo hará si se lo agrupamos en junio, ¿no?
Seguro. Tan pronto le resuelvas un par de dudas
que tiene sobre el guion. Nada, tonterías.
Dice que le faltan lágrimas.
¿Que le faltan lágrimas?
¿La salsa del salmón lleva queso? No, crema de leche.
¿Y Javier qué dice?
Que lo hace, pero solo si lo hace ella.
¡Pues a tomar por saco!
No te emparanoies, Mario.
Solo he hablado con los representantes.
Esos a tomar por saco también. El 15% que les corresponde.
No me encuentro muy bien. Creo que voy a tomar pescado.
Tomaré el rape. O carpacho también es suave, ¿no?
Cecilia, dime una cosa,
¿esto es la comida o la gran decisión de tu vida?
Es que me crispas, Cecilia, me crispas.
Me rompes el hilo narrativo.
Además, no importa lo que escojas, porque esto es cocina moderna,
todo da igual. Sabe igual.
Tráeme lo que quieras.
Entonces, ¿qué le digo a la niña? ¿Que vas a revisar el guion?
No, no. Esto se acabó.
Estoy hasta los cojones de trabajar con estrellas.
Consiguen un poco de fama y se piensan que ya saben escribir.
Pero los de la televisión van a querer nombres, macho.
Los de la televisión me la sudan.
Vamos a hacer la película con actores desconocidos.
Fue como si toda la sangre se me subiera a la cabeza
y de pronto tuve una revelación.
Lo que estaba ocurriendo no era casualidad, era el destino.
No.
¿Un presupuesto de 500 millones con caras nuevas?
¿Qué quieres, que me juegue el pan de mis hijos?
Pero si tú no tienes hijos. Nunca se sabe.
Para mí solo existía ese guion,
yo sentía que había una conexión real entre él y yo.
Joder, pero ni siquiera había un papel para mí.
Bueno, Cristina, ahora no te pongas a llorar.
Es que es la historia de mi puta vida.
Hay que devolver este guion, ¿no? Tiene notas escritas a mano.
No, no, yo no puedo volver al restaurante.
Me moriría de vergüenza.
Mira, Cristina, tienes edad de sobra para hacerte cargo de las cosas.
Pero muy bien, lo devuelvo yo. Y ya está.
Llevas razón.
(Música)
¿Tú crees que Hamlet está jodido por culpa suya
o es por culpa de su madre?
-Mira, Ernesto, yo creo que las madres joden a todo el mundo,
no solo a Hamlet. Culpa suya.
Hola, cariño.
-Oye, mañana estaros puntuales. A las cinco, ¿eh?
Que hacemos desarticulación. -Ah, vale.
-Vale.
-¿Está dormido? -Sí.
-¿Vienes, Isabel? Ahora no puedo.
He puesto sábanas limpias y he comprado la cena, ¿eh?
En 10 minutos estoy en tu casa.
No voy a hacer la escena contigo, Ernesto.
-Pero ¿por qué?
-Porque no puedo más con este trabajo de mierda
ni con Isabel. La odio. -Yo antes no quería llamarte vieja.
Era simbólico. Además, Kandinsky empezó a pintar a los 40.
-Me da lecciones de ética esa lesbiana reprimida a mí.
-No es lesbiana. -Mira, muchísimo peor,
porque por lo menos sería algo.
Y el guion este lo va a devolver su puta madre.
-Pero ¿qué haces?
(Llanto bebé)
¿Y yo ahora con quién hago la escena?
-¿Pues no estás enamorado de ella?
Pues anda, Hamlet, propónselo.
-Bueno, ¿y tú que opinas de que deje de ser actriz?
-¿Yo? Yo voy a brindar con champán, macho.
-¡Déjame en paz!
-Así son las mujeres, tío.
(Continúa música)
(Música)
Adiós. Que llego tarde a un ensayo.
(Conversaciones)
(AMBOS) Hola.
-Hola. ¿Qué tal te va?
-¿Qué hay, Lara?
Oye, ¿tú tienes pareja para...? -¿Has visto a Víctor?
-¿Haces escena con él? -"Romeo y Julieta".
Pero a este paso va a ser "Julieta y Julieta".
-Oye, pues yo estoy buscando pareja.
-Míralo.
Se cree que por ser guapo lo tiene todo.
-¿Te parece guapo?
-Él se parece guapo, ese es su drama.
Feliz Navidad.
-Oye, Lara, que hoy no voy a poder ensayar.
-¿Y apareces dos horas tarde para esto?
-Que ha venido una amiga de Fuerteventura.
Ya sabes...
-La semana pasada era de Murcia. -¿Tienes un cigarrito?
-¿Cuándo ensayamos?
-Como Brad Pitt.
Eh. -Vete a la mierda, Víctor.
¿No quieres trabajar?
¡Pues ya puedes hacer la escena con la de Port Aventura!
-Fuerteventura.
(GRITA) -¡Ah!
(Música)
Buenas noches, Isabel. Buenas noches, Lara.
Que no hago "El misántropo", no me apetece hacerlo.
-¿Y qué quieres hacer? ¿"El tranvía"?
-Pues sí, por ejemplo, "El tranvía".
-Claro, para menearte en escena luciendo sobaco
en vez de actuar de verdad. -Mira, ¿sabes una cosa?
Ahora ya sé por qué llevas cuatro años escaqueándote de mí,
porque siempre trabajas con tíos pasivos y con nenazas
para estar por encima.
-Te cuelga algo de la nariz.
-Un pelo púbico. -Las ganas.
¿Me permite? Mamá... Sí, soy tu madre, Belén.
(RECITA) "Oh, sí, bellísima Inés, espejo y luz de mis ojos,
escucharme sin enojos como lo haces. Amor es.
Mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor de este corazón traidor".
750, por favor.
"Que rendiste, no creías, adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor". -"Callad, por Dios.
Oh, don Juan, que no podré resistir mucho tiempo sin morir.
Tan nunca has sentido a 'flan'". -Afán.
-A flan de huevo me suena todo. Blando, blando.
-Perdona, ¿tenéis una sierra o unas tenazas?
-¿Te valen unas bragas con chinchetas?
-Dice que es un accidente,
pero yo percibo síntomas de alzhéimer.
¿Me prestas los alicates?
-Gracias. -Nada.
No puede ser que no encuentres conexión con el personaje.
-Pues es que no pillo su línea de pensamiento.
-Don Juan vive para follar. -Menudo insustancial.
-¿Por qué?
-¿A ti te gusta? -Mm... ¿A ti no?
-No lo sé. -¿Qué dices?
-Eso.
-¿Eres virgo? -Sí.
(RÍE)
-Pero espiritualmente soy un cerdo, ¿eh?
Lo que pasa que técnicamente... soy virgen, sí.
-¿Y a qué esperas? -A que se me pase el cague.
-Te advierto que es perderle el asco.
-Ya, pero es que no sé si hacerlo con una tía o con un tío.
-Tienes que saberlo,
si no cómo vas a hacer una memoria sensorial.
-Yo qué sé, a lo mejor soy bi, ¿no?
-Pues claro que eres bi, todo el mundo es bi,
el presidente del Gobierno, el Tenorio, tus padres, yo.
Lo importante es que trabajes tu lado masculino.
-¿Y cómo? ¿Cómo lo hago?
-Pero vamos a ver, ¿tú cuando te masturbas en quién piensas?
-¿Yo?
Pues en mí.
¿Y si llamamos a los bomberos? Espera, ya está, ya está casi.
Es que con la mano derecha... Ya está, abierto.
Ay, Dios mío. Ya está, fuera.
-Mamá, no mires, no mires. ¿Ya?
¡Ay, qué asco! ¿Qué tengo, nena?
¿Qué tengo, Belén?
Es como una especie de expediente. Ay, Dios mío, qué asco, qué asco.
(RÍEN)
(Música)
No me preguntes si anoche estuve en casa dormido...
Hola. ¿Qué tal, tío?
Hola. -Hola.
¿Tienes una botellita de Rioja para llevar?
-Sí. Voy a ver.
-¿A Isabel la has visto? -Está ahí.
-Vaya.
Bueno, ¿qué? Llevo una hora esperando.
Lo siento, es que tenía que terminar de leer unos informes.
Perdona. Claro.
Los ñoquis ya están.
Pasamos de ñoquis, ¿no? Yo creo que sí.
Total, me han salido fatal.
¿Pido otra? Gracias.
Pero si me dejas, yo te canto una bossa-nova
y no te voy a dejar ni un minuto sola.
Si te dejas llevar como el mar lleva a las olas
hasta la roca...
Cecilia. ¿Sí?
¿Me podrías hacer un autógrafo? Luego, ¿vale? Gracias.
Mario.
¿Esta vez me vas a dar un papel?
Me han hablado bien de este, ¿tú lo conoces?
Sí.
¿Tengo papel o no? ¿Y la serie?
La serie la dejaré.
Pero, Cecilia, ¿cómo vas a dejar la serie?
Si estás encantada.
Tienes un personaje fantástico y sacáis una media del 24%.
¿Me tratas como si fuera gilipollas?
Si me dices siempre que eso es la televisión.
Pero si ya nadie le hace ascos a la televisión, hombre.
Salvo cuatro pedantes. Sí, tú y otros tres como tú,
porque yo en ningún momento le he hecho ascos a la tele.
De hecho, quien lleva trabajando un año y medio en la tele soy yo,
no tú, Mario.
(Teléfono)
¿Sí?
Sí, por favor, quería hablar con el señor Mario Fabra.
En este momento está ocupado. ¿Quién habla?
Es que me he encontrado un guion suyo y quería devolverlo.
A ver, un momento, por favor.
Mario. Mario. Vámonos.
Tantas películas, tanta competencia me está...
Alguien ha encontrado tu guion.
Sí, soy Mario Fabra. Me dicen que tiene mi guion.
No se enfade, pero lo he leído y, le parecerá una tontería,
pero casi me ha hecho llorar. ¿En serio?
Tendría una cebolla cerca. No, un gin tonic.
Mario, que no, que no me da la gana.
Que ni soy tu ayudante ni soy tu criada
y que me parece supercruel por tu parte
hacerme escoger actores para papeles que quiero yo.
Que si quieres que te haga el casting, me pagas, Mario.
¿Tú estás tonta? ¿Perdón?
No, nada, siga.
Quería decirle también que el guion me ha parecido muy...
muy sensual.
¿Sensual? Sí.
Bueno, no sé, yo he quedado mañana a las siete en el Hispano. Si...
Sí. Muy bien. Gracias. Muchas gracias. Sí.
Cecilia. (SUSPIRA)
Bueno, Paqui mejor. ¿Sabe? Yo también soy actriz.
Ah, ¿sí? Bueno, pero ahora no hago nada.
Bueno.
Bueno, ¿qué?
Adiós. Hasta luego.
-¿Te vas a quedar a dormir?
Algún día me podrías dar la oportunidad.
Te dije que duermo de maravilla, ¿eh?
(RÍE)
Por cierto, te dejaste unas bragas el otro día.
Están en la entrada, en una bolsa de la Fnac.
Te las iba a haber lavado, pero pensé que lo mismo
te lo tomabas como un compromiso.
Lleva las olas hasta la roca...
Os lo juro, tíos, que la puta papelera estaba aquí
y con el guion dentro.
Si se ven las marcas y todo.
-Seguro que son unos neonazis de mierda que se la llevaron.
En Fuerteventura también hay.
(Truenos)
(Truenos)
Uy, me ha caído una gota.
(Música)
¡Ay, el paraguas! ¡El paraguas!
(Música)
¿Me cobra, por favor? Mario, Mario. Ven aquí.
Oye, no he pegado ojo en toda la noche
dándole vueltas al asunto, y está clarísimo,
vamos a ir a por caras nuevas. Porque digo yo,
¿para qué pagar 30 kilos por un nombre
si luego no lo recuperas?
Si aquí nadie vende nada, si hacemos cine por masoquismo.
No, no, no. Nos vamos. Pero está diluviando.
Acabo de ver a la última persona que quiero ver en este momento.
¿A quién? A una mujer.
Te la tiraste. Le dijiste que la llamarías y hasta hoy.
En estos casos se dice que has perdido la agenda, cielo.
Es la mujer de la película. ¿De qué película?
Mi película. Toma, toma. Mi película está basada en ella.
¿Nuestra película está basada en una mujer?
(GRITA) ¡Ah! Ostras.
Disculpe.
Me está clavando la hebilla del cinturón.
No llevo cinturón.
¡Isabel! Isabel, hola, cariño. (RÍE)
No te lo vas a creer, hoy me he levantado pensando en ti.
No me dirás que no es una de esas cosas raras que tiene la vida.
¿Os conocéis?
(Truenos)
No. No.
No. No.
Isabel Simón, Mario Fabra.
¿No has oído hablar de su escuela de interpretación?
No. No, no ha oído.
Me voy ahora aprovechando que... Adiós.
Es un poco rarita.
Es un hijo de puta.
¡Un machista!
¿Por qué no me ha reconocido?
¿Tanto he cambiado en 20 años? ¿Tanto he envejecido?
Madurado, se dice madurado. ¿Y ella qué?
Si parece la bruja de Blair con esos pelos de loca.
(Golpe)
Él era un pequeño burgués, ¿sabes?
Un miserable de esos que tienen su vida planificada desde niños
y, de pronto, se convierte en director de cine.
Y va por el mundo de estrella,
como si hubiera tenido una gran carrera.
Y es un mediocre, pero un mediocre de uñeta.
¿Tú has visto sus películas? Yo no.
Se creerá que es Woody Allen. O Abbas Kiarostami.
¿Eso qué es? ¿Un Pokémon?
No, Abbas Kiarostami, del cine iraní.
Ah. ¿Qué cine iraní?
Me la tiré una vez nada más,
pero tuvo cuatro o cinco orgasmos seguidos, ¿eh?
Una cosa exagerada.
Es lo que tienen las multiorgásmicas,
te pillan por el ego. Es imposible que me haya olvidado.
No hay mujer que se olvide de un polvo, te lo digo yo.
Entonces, miente.
La mentira es femenina, los hombres engañamos
y las mujeres mienten.
Es un mentiroso, pero un mentiroso. ¿Cómo no va a acordarse?
Si ha escrito un guion sobre nosotros.
Pero vamos a ver, Isabel, bonita, no te enfades,
pero ¿no estarás tú fantaseando también un poquito con esto?
No, no estoy fantaseando.
No, el guion reproduce exactamente las 17 horas que pasamos juntos.
A ver, ¿cuántas historias de amor conoces tú
que hayan durado solo 17 horas?
Ella era una actriz medio famosa. Yo no era nadie.
Y me dejó tirado.
Y ahora se hace la amnésica porque le remuerde la conciencia.
Tú también has fingido que no la conocías.
Pero ¿y qué le iba a decir?
Hola, soy el imbécil con el que tuviste
una historia absurda, y que encima va y la escribe
como si no se la pudiera sacar de la cabeza.
(Golpe)
¿Cómo he podido vivir todos estos años colgada
de semejante... payaso?
Pues, hija, porque te dejó embarazada.
¿Es que no le vas a decir nunca que tienes una hija suya?
¿Yo? A ese pedante, a ese ego hinchado, yo no.
Además, una eyaculación no hace a un padre.
No quiero ver a ningún actor de esa escuela de mierda, ¿vale?
Y ni se te ocurra enviarles una copia del guion.
(Crujido chapa)
Está muerto, muerto, muerto, muerto.
Muerto.
Ya lo estoy viendo,
ahí, tirado en el suelo.
Es solo un cuerpo sin vida.
Y a mí no me impresiona. Ni a mí tampoco.
(SUSPIRA) Ya me siento muchísimo mejor.
¿Qué has puesto?
Pues que después de tres años de terapia hablándome
de lo mucho que te has olvidado de este hombre,
que sigues enamorada de él. No.
Profundamente enamorada de él. Qué equivocada estás.
(Motor)
(Música)
Hoy lo del Ministerio. Después, Lucas.
Lara, por favor, envía esto a esa dirección.
¿Es el de su próxima película? Sí.
¿Y qué tal?
Frío, superficial, como todo lo que hace.
(Continúa música)
"El avión cae en picado y se estrella.
Isabel y todos los pasajeros mueren en el acto".
(Conversaciones)
Preciosa...
¿Dónde está tu hombre?
Ay, qué pregunta. En su despacho,
decidiendo si vuelve a fumar o no.
En fin, este tipo de estupideces que tú sabes que hacen
los directores antes de rodar.
He oído que ha caído en la trampa de hacer películas de jóvenes.
Sí. Esto es una epidemia.
Supongo que no hay un papel adulto que valga la pena.
Sí, uno. ¿De qué edad?
De la mía.
Él no lo sabe, pero lo voy a hacer yo.
Sí, toma, cielo. -Gracias.
¿Quieres una caladita? Sí.
Voy a ver si lo busco, ¿vale?
(Timbre)
Abro yo.
-Buenas. -Buenas.
-Paquete para Mario Fabra. ¿Es aquí? -Sí.
-¿Me firmas aquí, por favor? -Claro.
¿Me tienes esto? -Cómo no.
-¿Cómo te llamas? -¿Yo? Chino.
Para Chino, con cariño,
Ronda Salazar.
Mario. Cuqui. ¿Puedo pasar?
Cierra la puerta.
¿Qué tal estás? Cierra la puerta.
(SUSPIRA) Todo el mundo me pregunta por ti.
Cierra la puerta, venga.
¿Se puede saber por qué estás ahora de mal humor?
Pues porque soy un borde, soy un antipático,
y la humanidad en su conjunto me parece una especie a aniquilar.
Y antes de cortarte las venas,
¿puedes salir y decir "hola" por lo menos?
Cierra la puerta, venga. Ya voy, ya voy.
¡Ay! Te quemo. Ten.
Es que flipo, Mario, o sea, me parece fatal,
que para una vez que se me ocurre organizar una fiesta
con mis compañeros de la serie, que el señor no colabore.
Cecilia, a mí no me apetece tomar copas con una banda
que me mira como si fuera yo una oficina de empleo.
¿Se puede ser más pretencioso que tú, Mario Fabra?
Porque si crees que nos pegamos por trabajar contigo, olvídate.
(RÍE)
Porque para tu desgracia, te diré que ni eres Almodóvar
ni Amenábar ni nada que termine en "bar".
Estúpido.
O te relacionas con mis amigos
o les digo que llevamos tres meses sin follar.
"Hola, me llamo Koro. Tengo 21 años y soy de la escuela..."
-Estas escuelas son un timo, hombre. -Desde luego.
Hay que ver cómo engañan a la gente. ¿Habéis visto el chico?
Te sacan el dinero y saben perfectamente...
Y con esa cara, mira, mira, no va a llegar a ningún lado.
(RÍEN)
-Pero si les hacen creer que van a ser Hamlet
y no van a llegar ni a enterrador en provincias.
-Vosotros reíros,
pero estos son los que nos van a quitar el curro, ¿eh?
-A ti.
-Perdonad, pero como "Azafatas" ninguno, ¿eh?
-24% de share. -Mira, mira.
(HABLAN A LA VEZ)
-Pásalo rápido. -No, no. Eso es muy gracioso.
Mira, parece un pollo deshuesado.
(Risas)
-Es mi hijo.
-Pues tiene unos ojos preciosos, ¿eh? -Es guapísimo.
-Está muy bien, ¿eh? -Quiere ser actor.
Yo ya no sé qué decirle para comerle la moral,
pero es terco como su padre.
-"Mis actores favoritos son Javier Bardem y Robert de Niro".
-No os podéis ni imaginar lo que se le ocurrió anoche.
-Me gustaría hacer una escena contigo,
"Hamlet y la reina".
-¿No piensas que es un poco retorcido?
-¿Por qué?
-Porque Hamlet tenía un Edipo enorme
y yo soy tu madre.
-Bueno, y yo tengo un Edipo normal, ¿no?
-¿Y por qué no la haces con alguna de tus compañeras?
¿Con Cristina, con...?
-Con ella llevo ensayando dos meses,
pero me ha fallado ahora y no encuentro a nadie.
Y, mamá, es fundamental que a estas alturas de curso
presente el ejercicio.
-Ernesto, ¿de verdad quieres ser actor?
Vivir toda la vida pendiente del teléfono,
de buscar a los demás.
(Música suave)
-Mamá, no empieces.
-Ser actor es algo enfermizo.
Básicamente consiste en dar cuerpo a las fantasías de cuatro onanistas
que no se atreven a vivir lo que han escrito.
Eso. Ahí.
-¿La vas a hacer o no? -No.
(RÍE) No. Y menos en una escuela llena de actores en paro,
agresivos, frustrados.
No voy a ir allí a inmolarme.
-Pues mi padre lo hubiera hecho. -Tu padre no quería que nacieras.
¿Quieres?
-Siempre me dices la frase que necesito.
-No vocaliza.
No vocaliza.
¿Por qué no me pedirá cosas más normales,
como una camisa de Prada o un teléfono con internet?
(RÍEN)
¡Cecilia! Déjame en paz.
No te aguanto más, Mario, no puedo más.
Ya podemos irnos, que en esta casa no se nos quiere.
Cecilia, por favor. Hoy Dios no recibe,
así que, Yolanda, coge la copa, las chaquetas
y nos vamos a la puta calle.
Cecilia, tengo colgada la película. Estoy en pleno ataque de ansiedad.
¿Y yo? ¿Te preguntas alguna vez cómo estoy yo, Mario?
Me muero a tu lado. Me ahogas.
Me anulas, Mario, no existo.
Además, hace tres meses que no follamos.
Cecilia, te vas a arrepentir.
Y otra cosa te digo, Mario,
no se te ocurra pedirme otra oportunidad.
¿Y esto de dónde ha salido?
(Música)
Venía con el vídeo.
Me cago en la leche, ha leído el guion.
Cecilia. Cecilia, cariño.
Oye, que te quería... Mario, ¿qué tal?
Cecilia. Oye...
Si te vas ahora, no me pidas volver. Eh, eh.
(Música suave)
(Conversaciones)
(Videojuego)
(Música suave)
Hola. Me han dicho en la escuela que estabas aquí
y como me venía de camino... ¿De camino a dónde?
¿Qué haces en la cárcel? "La casa de Bernarda Alba",
forma parte de un programa de rehabilitación.
¿Y de qué te estás rehabilitando?
De la cantidad de errores que cometí en el pasado.
Oye... (CARRASPEA)
Perdón. Perdona. Quería pedirte una disculpa.
¿Quieres? No, no fumo. Gracias.
Y es que ayer cuando recibí el guion de tu parte,
de pronto caí en la cuenta de quién eras y me sentí fatal.
Pensé también que tú debiste sentirte muy mal
cuando no te reconocí y, claro, pues a mí se me ocurrió que tú...
Mira, lo que quiero decir es que para mí esta historia
es una historia más. Claro.
Esto es material dramático y punto.
Pero tú seguramente debes haberte imaginado,
no sé, que para mí tiene un significado especial
o algo así y... no. No.
Sí, yo también quería pedirte disculpas
porque cuando cayó tu guion en mis manos y leí:
"Mario Fra..." Fabra.
Fabra. Perdóname, me estoy volviendo disléxica.
Te hizo llorar, eso dijiste por teléfono,
porque eras tú.
Bueno, sí, claro.
Yo, la verdad es que no había vuelto a pensar en aquello,
pero cuando leí el guion, pues claro,
se me removieron muchas cosas y por eso te llamé.
Pero cuando te vi en el bar, con esas entradas
y tan flaquito, ya maduro, pensé que el recuerdo siempre
es muchísimo más bonito que la realidad.
(SUSPIRA) Por eso te mentí.
¿Y cómo te ha ido?
Muy bien.
Sí, ya veo, con tus clases y tus presas, ¿no?
Si hubieras seguido tu trabajo de actriz,
habríamos coincidido, ¿no? No, no creo.
Yo no voy a fiestas ni a estrenos.
No voy a ningún sitio donde me pueda sentir
como un trozo de carne en un escaparate. No, gracias.
¿Y por qué dejaste de actuar? No lo hacías mal.
Me fui a Argentina para una gira de tres meses, ya sabes.
Me quedé 10 años. Te pega.
¿Quién? Argentina.
Ah. Y a ti México.
Estuviste en México, como Buñuel.
Tú muy bien con las películas esas que haces.
He visto una por la tele. ¿Cómo se llamaba?
¿"Belle époque" puede ser? Sí.
Sí. "Y lo que el viento se llevó" también.
La rodé el mismo año.
Pues... Yo no sé a qué he venido.
Si quieres, tengo coche. ¿Y carnet tienes?
(Claxon)
¡Ah!
Ay, madre.
¿Estás bien? ¡Ay, lo siento!
¿Te puedes mover? Mario, ¿estás bien?
¿Te has roto algo? ¿Cuántos dedos hay aquí, Mario?
¡No me toquéis, hostia! No me gusta que me toquen.
Mamá, se me ha tirado encima. Sí, nena, sí.
¿Mamá? Es Belén, mi hija.
Me parece que tengo yo un mal karma con esta familia.
Ay, no me jodas. Es usted Mario Fabra.
Es Mario Fabra, ¿verdad, mamá? Ay, soy un desastre.
Es que para una vez que conozco a un director,
voy y le atropello. Qué horror. Así nunca voy a conseguir un papel.
Claro, pero si eres la actriz. Claro, si te he visto en la cinta.
¿Qué cinta? La que enviaste.
Fíjate que me quedé pensando que sería interesante verles actuar.
Ah, pues mañana nosotras hacemos una muestra de escenas de cuarto.
Ah, pues a mí me encantaría ir.
Nena, te tengo dicho que no atosigues a la gente.
Pues igual no es mala idea.
Por cierto, el guion me pareció muy ágil, ¿eh?
Se lee de un tirón.
Hay algunas cosas quizá un poco vistas desde fuera.
He tomado unas notas por si te puede interesar.
¿Cenamos esta noche y las vemos? Sí, muy bien.
¿Conoces Asahi?
¿A las 9:30 te va bien? Muy bien.
Ven tú también, Belén, me encantaría.
Vale. A mí también.
Asahi.
Mamá...
Qué no haría yo tan solo para recuperar
lo que alguna vez disfruté sin temor.
(Gritos)
Qué no diría yo si me preguntaran...
(GRITAN)
(Continúa música)
Quisiera hablarte de cuántas veces yo
estaría dispuesta a dejarme tragar
por la vana esperanza de que pasaras un día, ya llegó.
Mi forma de olvidar
asustaría a cualquiera.
Soltad la voz.
(GRITAN)
-Venga, soltadlo, soltadlo.
(GRITAN)
(Aplausos)
Perdonad, quería deciros que mañana va a venir a ver
las escenas de cuarto el director de cine Mario Fabra.
-Hombre. -¿Y eso?
-Están preparando una película.
Los protagonistas son una pareja joven.
Bueno, no quiero nerviosismos
ni labor de acoso y derribo al director.
(Risas)
Ni muchas expectativas ni disgustos ni nada,
solo quiero ver actores y actrices trabajando de verdad, de corazón.
Suerte.
(Risas)
Tengo fotocopias del guion a 2000 Pts la unidad.
-Qué fuerte. -Pero...
(HABLAN A LA VEZ)
(VITOREAN) "Mario Fabra".
-Oye, ¿me dejas el teléfono?
-Pero ¿tú no pasabas de los móviles? Pues yo también.
-Eh, Felipe, ¿me dejas hacer una llamada?
-Tengo prisa, tío. Lo siento, ¿eh?
-Lara, Lara.
Oye, que he estado pensando en lo que me dijiste
y creo que tienes razón. Creo que deberíamos ensayar.
-¿Y tú te crees que soy una imbécil profunda?
-¿No vas a presentar la escena conmigo?
-¿Para qué? Están buscando una chica guapa.
-Bueno, ¿y qué pasa si buscan a una tía fea?
-¿Me ves fea? -No, te veo preciosa.
Sobre todo cuando sonríes y te relajas, que es casi nunca.
-"La tía es guapa", es lo primero que dice el guion.
-¿Y el tío cómo es?
-Inmoral, insensible, impresentable, como tú.
-Venga, Lara, Larita, por favor, dame una oportunidad.
Ya sé que llevo todo el curso en plan chorra,
pero venga, Lara. Por favor. -No me hagas el James Dean.
No me mires con esa cara de miope. -Es que soy miope.
(RÍE) -Ya. Pero a mí no. -¿Esta noche en tu casa?
-Esta noche curro. -Vale, pues tú misma.
Pues mañana a saco, salga como salga.
Que no se puede tener todo en la vida.
-Si me ayudas, puedo estar lista a las 11.
-Bien. -No vuelvas a hacer eso.
Un beso tuyo no es un premio, ¿vale?
-Gregorio, hay que desvirgarte.
No puede pasar de esta noche. Vamos a quedar fatal.
-Me estás agobiando, Koro. -¿Qué?
-Se me arruga la polla de la tensión. (RÍE)
-Tienes una polla preciosa.
Y te lo digo yo, que he visto unas cuantas.
-Joder... Eres mi máximo, Koro.
Claro, tú te acuestas con quien quieres y cuando quieres.
-Claro, así es como es, ¿no?
-Pero ¿no necesitas enamorarte primero ni nada?
-No, Gregorio. El amor es un cuento.
-A mí es que me acojona la idea
de pasarme la vida entera solo, ¿sabes? ¿A ti no?
-Mejor sola. Ya me han hecho demasiado daño.
-Qué misteriosa y qué profunda eres.
Yo, en cambio, solo soy de Moratalaz.
-Tú eres mi Al Pacino de Moratalaz.
Esta noche te vienes a casa a cenar. -¿Harías eso por mí?
-Confía. -Vale.
-¿Me dejas llamar?
-Bueno, pero no te pases, ¿vale? -Es un minuto.
¿Te acuerdas de Gene? -¿De Gene Kelly?
¿De Gene Hackman? ¿De...? No me acuerdo.
-De Gene Tierney. -Ah.
-¿Tú has visto "Que el cielo la juzgue"?
-Pues dame más detalles, porque así...
-La escalera, ella se lanza escaleras abajo para...
-¿Para qué?
-¿Para qué va a ser? Para perder la criatura.
-Pues no la he visto. -Te habría encantado.
-Seguro.
-Pues yo estuve a punto de hacer lo mismo,
porque me llamaron para una película.
(Vibrador teléfono)
Ay, ahora me vibra. -¿El qué?
-No, es que estoy conectada por lo de la serie. Menuda mierda.
En el capítulo que estamos grabando me mandan al ginecólogo. ¿Para qué?
-¿Para qué? No lo sé. -Para matarme.
Eso es que me van a matar. ¿Puedo?
-Sí, claro, la hora la pagas tú.
-Sí. ¿Quién es? -Aquí Hamlet.
-Hola, cariño. Precisamente estaba hablando de ti.
-Mira, mamá, mañana viene Mario Fabra a la escuela.
Está buscando actores para su próxima película.
Esto es una oportunidad muy importante para mí
y sigo sin tener a nadie con quien hacer mi escena.
Así que si te niegas a ayudarme, he decidido que me voy a suicidar.
-Pero ¿qué dices?
¿Has dicho Mario Fabra?
(LLORA) -Bueno, ¿y ahora qué pasa, eh?
¿Se te ha muerto alguien o qué? -Es mi acercamiento al momento.
-Y una mierda, me estás robando la escena.
-¿Qué pasa, que te da envidia? -¿A mí envidia el qué?
-Que llore.
-Yo no le doy esa importancia que le dais todos a las lágrimas.
(RÍE) -Ya. Lo que pasa es que es tu punto débil.
-¿Sabes una cosa? Hasta el peor actor del mundo puede llorar.
-Ah, ¿sí? -Sí.
-¿Sí? Pues llora. Llora.
-¿Quieres que llore? -Sí.
-Muy bien. Dame un minuto. -Muy bien.
Tengo los pies fríos. -Sí, y el alma.
(Música)
-Y la boca seca.
Abro la nevera, saco el tetrabrik de leche.
-20 segundos.
-Veo a mi gata Estela. ¿La ves?
Le sirvo leche en un platito. -35.
-Voy al baño.
(GRITA) Pero suena el teléfono. ¿Lo oyes? ¿Eh?
Salta el contestador, es de la escuela.
Y me han admitido. ¡Me siento poderoso!
Cierro la puerta de un portazo. ¡Pero no oigo el portazo!
No sé por qué.
Veo a mi gata Estela en un charco de sangre.
¡Estela!
(LLORA) ¡Estela! ¡Estela!
(LLORA) Estela, Estela,...
(RÍE) ¡Estela! -¡Cabrón!
-No me vas a dominar, mujer araña. -Pues fíjate que a lo mejor
no necesito ni hacer la escena para llevarme el papel.
-Ah, ¿no? ¿Y eso?
-¡Porque me voy a cenar con Mario Fabra!
-¿Sí? ¿Y en los postres qué? ¿Se la vas a chupar?
-¡Trepa de mierda! ¡Siempre la misma mierda!
Belén. ¿Qué?
Belén, yo creo que es mejor que no vengas a la cena.
¿Por qué?
Vamos a hablar de un guion que no conoces
y, además, yo creo que es un poco injusto
de cara a tus compañeros. Pero si solo es una cena.
Por eso. Pero es que no tiene
por qué enterarse nadie, no se va a enterar nadie.
Aquí no se puede ocultar nada, lo sabes mejor que yo.
¿Qué pasa? Que te lo quieres ligar
y tienes miedo a que te haga sombra, ¿no?
Eso me ocurriría si tuviera 19 años, como tú.
¿Y si un día llego a ser la actriz más importante de este país
cómo te lo vas a tomar?
Con mucho orgullo. Porque te quiero mucho.
(Música)
Mario, ¿me has traído la maleta? Te he llamado expresamente.
No tengo para cambiarme.
Cecilia, es una estupidez que te vayas de casa
sin que lo hablemos, por lo menos.
¿Dónde estás viviendo? ¿Y tú, con quién vas a cenar?
No, yo te he preguntado primero.
Por favor, ¿me puedes llamar a un taxi?
Sí, ahora mismo.
Cecilia, comemos mañana y razonamos un poquito las cosas.
Recojo lo imprescindible
y lo que no, lo pasará a recoger un amigo mío.
¿Qué amigo? ¿Estás viviendo con él?
Todo esto es por el puto papel, ¿verdad?
Mario, sabes perfectamente
que esto no tiene nada que ver con el papel.
Pero si conozco a las actrices, he vivido con tres
y siempre me quedo con la sensación de que os debo algo.
Hijo de puta. Señora, ¿qué hace?
¡Te callas! Señor Fabra, por favor.
¡Cecilia! ¡Cecilia, por favor!
¿Quieres dejar de llamar la atención un momento en tu vida?
Anda, ven, vente conmigo.
A mí de esto nada, que yo no soy la perrita Lassie.
Cecilia, te controlas un poquito, ¿eh? Y cenamos.
Mario, no me quieres. No sabes querer.
No sabes qué pena me das. Mario, Mario.
Esto tiene que estar lleno de hijos de puta.
De esos que pagan 2500 pelas por una milanesa.
Deja la revolución para mañana, Alberto.
Te sudan las manos. A ti nunca te sudan.
Es que estoy nerviosa.
Tengo que decirle a alguien una cosa muy importante.
Es lo más difícil que he hecho en mi vida.
¿Quieres que te acompañe? No.
Alberto.
Soy Mario Fabra, tengo una reserva. Adelante, por favor.
-¿Un aperitivo?
Algo relajante, por favor. ¿Tienes tabaco?
Sí. ¿Cuál desea? El que más cáncer tenga.
¿Llegamos tarde? Qué va.
Mario, él es Alberto. Da clases en la escuela.
Sí, de cuerpo. Hola, ¿qué tal?
¿Qué tal?
Ella es Cecilia, mi compañera.
(AFLIGIDA) Soy actriz.
(LLORA) Lo siento. Eh...
Claro, tú no te preocupes por nosotros, ¿eh?
Tú suelta, suelta, suelta.
Suelta, Cristina, quítate ese nudo que tienes en el estómago.
Grita. Grita. Y...
Más fuerte. Y...
Y... "Y" no, "a", prueba con la "a". Ah.
Ah. Más fuerte. Ah.
Ah. Más fuerte. ¡Ah!
Muy bien, aprieta el esfínter. ¡Ah!
Ahí está.
(Música suave)
Pues hemos hablado un poco de todo, ¿no?
Pero, la verdad, no me habéis contado de qué va la película esta
que estáis haciendo. Cuéntala, Mario.
(SUSPIRA) Pues... es una historia de amor.
Es una historia de sexo.
-Es una comedia.
-Es un melodrama.
-Son 1500.
El protagonista es un estudiante de Medicina.
Vive en Granada. Se llama Mario. Como tú.
Sí.
Se va a casar con la hija de su profesor.
Sí, pero no por amor.
Se casa porque, bueno, él es un pequeño burgués,
ella es una chica muy rica
y él no sabe vivir sin renunciar a nada.
¿Pequeño burgués?
Pero si su familia tiene que hacer muchos sacrificios
para pagarle la carrera. Pero él tiene alma de pijo.
No hay más que ver a qué restaurantes lleva a la gente.
Bueno.
Lo que importa es que llega la víspera de la boda
y a Mario le toca quedarse de guardia en el hospital.
Entonces, aparece en escena Isabel. ¿Isabel?
Una actriz joven, guapa, que está de paso en la ciudad
para interpretar una obra.
Faltan cinco horas para la función
y la chica sufre un ataque de afonía terrible.
No puede soltar en voz alta ni una palabra.
Y la acompaña al hospital Magda, que es la directora de la función,
una mujer también cariñosa, sensible,
más o menos de mi edad, ¿no, Mario?
Es una mujer de unos 40, puede tener más.
Llena de fuerza y personalidad.
-El panoli examina a la actriz
y decide meterla una inyección de cortisona.
-¿Y se enamoran? -En el acto.
Como el 99 % de los bodrios que nos tragamos los "teen".
-¿Y le cura la afonía?
Y se ponen a hablar de arte, de teatro...
Y gracias a ella, él descubre un mundo mucho más libre,
mucho más profundo.
Él siempre ha querido escribir una obra de teatro.
Pero nunca ha tenido el coraje de pasar del primer acto.
Ella le invita a ver su obra de teatro.
Y él va. Efectivamente, va con su primer acto bajo el brazo,
ella lo lee y se emociona muchísimo.
Se da cuenta que él no solo es guapo, sino que tiene talento.
-Comprende que es un auténtico autor.
¿Qué hace en ese hospital muriéndose de asco?
-Ella es una suelta
y se lo quiere tirar.
-¿Y hacen el amor?
(SUSPIRA)
Bueno, pero eso tampoco es importante.
Lo importante es que se prometen amor eterno.
Y fíjate que él se tiene que casar en un rato.
Bueno, y ella tiene que coger un avión
porque empieza una gira de tres meses por Sudamérica.
Entonces, él le jura que anulará la boda
y ella le jura que volverá tan pronto termine su tournée.
Él regresa a casa.
Se encuentra a toda la familia dispuesta a arrastrarle a la iglesia.
Necesita ganar tiempo.
Y, entonces, hace...
lo único que se le ocurre en aquel momento.
-Se tira escaleras abajo y se rompe una pierna
para que no haya más remedio que suspender la ceremonia.
-¿Y con ella qué pasa?
Su avión se estrella en el Atlántico,
alcanzado por un misil norteamericano defectuoso.
Es un cambio de última hora.
¿Un misil? ¿No lo dirás en serio? A mí lo del misil no me gusta.
Tengo la teoría que en las películas españolas
los misiles...
Entonces, él, absolutamente devastado,
deja la Medicina y se encierra a escribir
lo que será su primera obra, dedicada a Isabel.
Fin.
Un poco blando, ¿no? -Como el corazón.
Como "Love Story", como "Titanic", como todas esas películas de:
"Ay, qué pena, que me muero, con lo mucho que te quiero",
que dan montañas de pasta.
Créeme, Ekaterina, Penélope tiene que hacer la película.
No veo por qué la mata.
Pues porque es más romántico.
Era mucho más romántico y mucho más bonito
cuando ella no volvía.
Ya, pero le hacía a ella demasiado inhumana,
demasiado cabrona.
¿Y si tuviera algún motivo importante?
¿Como cuál?
¿Sí? -Eh, ¿te molesto?
-Sí, me molestas. Estoy cenando con Mario Fabra, ya te lo he dicho.
-¿Dónde estás cenando?
-En un restaurante que se llama Asahi.
-¿En el Asahi?
(RÍE) ¿En el Asahi?
-Sí, en el Asahi. ¿Por qué?
Es que he leído el guion y... -Ah, ¿y qué tal?
-Bonito, emotivo.
Quizá un poco adolescente para mí.
Pero ya sé que la gente que ahora va al cine
es gente inmadura, sin criterio ni identidad.
Yo me voy al baño. Bien. Yo también.
He ido antes, pero esto es tan moderno
que no he sabido dónde mear.
¿Por qué no has traído a tu hija?
En cambio tú sí. Anda que tú...
Alberto es solo un buen amigo.
Las cosas con Cecilia no van bien. Nos estamos separando.
¿No tenéis hijos? No, yo no quiero hijos.
¿Por qué?
Pues porque las cosas nunca salen como uno las proyecta.
Así que un misil...
(RÍEN)
Soy el hechicero de una tribu zalamera.
Con mi magia negra todo puedo conseguir.
Soy capaz de hacer caer granizo en primavera,
pero no consigo que me quieras solo a mí.
Me he inventado hechizos y 1000 formas de tenerte,
pero he fracasado en esta ingrata profesión.
Y si no me quieres, yo no quiero que me quieran...
Chema, mi compañero de piso. Es bailarín.
-Del ballet de José Luis Moreno.
-Es tan amoroso que nos ha preparado la cena.
-Comida marroquí. ¿Te gusta?
Trágate mi maleficio...
Chemita. -¿Sí?
-Hay tres cubiertos.
-Es que no he conseguido entradas para lo de Canales.
Total, que me quedo.
(Continúa música)
-Joder.
(RESOPLA) Seis pisos sin ascensor.
¿Me prestas tu ducha? Huelo a perro.
-¡Lávate las manos!
-Pero para ensayar, si vamos a hacer la escena desnudos, y eso...
-¿Desnudos tú y quién?
-¿Papá? -Lara.
Le he pedido la llave a la portera. -Eso es po...
¿Qué haces en Madrid? -Voy a llevarte a casa.
-¿Por qué, ha pasado algo? -No.
-Ah.
-Pero la broma ya ha durado bastante, ¿no te parece?
-¡Mamá!
-¿Otro corte? ¿Qué pasa ahora?
-Pues que me has tirado de cabeza al piano.
-Pero si tengo la fuerza de un sietemesino.
Pero si estás agarrotada, estás tensa.
Me arreas de verdad, me pisas, me cortas las frases.
-Porque no te oigo. Como no vocalizas...
¡Proyecta la voz, lánzala!
-¡Hola, madre, ¿qué hay?! Que se oiga, coño, se entienda.
-No creo en nada de lo que hacemos,
es falso, teatro antiguo, no tiene nada de verdad.
-Claro que no tiene verdad.
Es Shakespeare,
salen fantasmas,
la gente expresa sus sentimientos con monólogos,
y usa cinco adjetivos para decir: "Se ha quedado buena tarde".
-Mira, mamá,
si salimos así, nos van a machacar. -Soy una profesional,
no pienso interpretar a la reina de Dinamarca
como si fuera la cajera de un hipermercado,
yo, no.
Un brebaje envenenado...
-¿Dónde dejo esto? -Aquí.
Cuscús.
Te condeno a este suplicio que es tener que estar así,
que es tener que estar así.
-Tiene buena pinta. -Sí.
Oye, Koro me ha contado lo tuyo, y... nada, ningún problema,
en esta casa sobre todo hay muy buen rollo.
Tú puedes hacerlo con quien quieras, con Koro, o conmigo.
¿Verdad, Koro?
(RÍEN)
-¿El baño?
-Ya sabes que es gay total. -Es hetero que te cagas.
-Hetero como Cary Grant. -Como Steve McQueen.
-Como Steve McDragqueen.
-Siento decirte la verdad de manera tan crudita,
pero no todos los hombres son gais. -Estás colgada de él, tía.
-¿Yo?
-Vale, el juego es "¿Quién se lo lleva al huerto?".
-Levanta el culito, nene. -Vas lista.
Trágate mi maleficio,
te condeno a este suplicio...
Yo no estoy colgada de nadie.
Que es tener que estar sin ti.
(LLORA)
-La cuenta, por favor.
-Que están pidiendo la cuenta, hasta luego.
Ay, perdona.
¡Ay!
-¡Belén, Belén!
-¿Puedes quitar el coche?
-Sí, perdona, voy. -Tengo que sacar otro.
-Vale. -Gracias.
-Tengo el coche abajo.
Por favor.
Me parte el corazón verte aquí.
¿Cuánto pagas por esto? -Me cortaste el suministro.
-Tu madre está deseando que vuelvas.
-Desea que sea feliz,
y aquí lo soy.
-No, no te estás viendo desde fuera.
Si te vieras como yo te veo...
Llevas cuatro años aquí, Lara,
¿y qué?
-Que por lo menos puedo dormir por las noches.
-Cariño, no encuentro esa mierda de champú.
¿Y este?
-Es mi padre.
-Bueno, no te importa que no me cubra, ¿no?
Entre hombres...
¿Te vas a quedar a dormir? Hay un sofá cama en la sala.
-Estoy en un hotel.
-¿Te quedas muchos días?
-Mañana vuelvo a Bilbao.
-Pues igual podíamos almorzar juntos.
Ay, no, tenemos escena,
"Romeo y Julieta", tu hija es la hostia, tendrías que verla.
-En otra ocasión, ¿vale?
Me voy, Lara.
-No te preocupes, mi vida, ya acompaño a tu padre.
(Música triste)
(LLORA)
-Ya, ya.
(SOLLOZA)
Isabel, un favor, me he preparado el monólogo de Marianne,
de "Secretos de matrimonio", de Bergman.
Sí, qué bonito.
A ver si mañana podía hacerlo en la escuela,
como sorpresa para Mario, y eso.
La veo muy difícil, Cristina. Cecilia.
Cecilia, perdona.
Cecilia Tejera, actriz e intérprete. Muy difícil,
porque apenas tenemos tiempo para nuestras escenas.
Intentaré hacerte un hueco, pero no te hagas ilusiones.
Gracias.
Tienes un nudo terrible ahí, ¿eh? Ya, deja, deja.
No me gusta que me toquen, deja. Un segundito, espera.
Tienes que aprender a canalizar tu energía.
Ya, ya.
(Crujido)
Mira, tres cosas.
Primera: que sea terapeuta corporal, no quiere decir que sea idiota.
Segunda: que vaya de sensible y femenino
no quiere decir que sea maricón.
Y tercera: como le hagas daño a Isabel,
la pierna que te rompiste hace 20 años, te la vuelvo a romper.
Ya.
A casa, ¿no? Ahora menos que nunca, Mario.
(RESOPLA) Cecilia, no te entiendo.
Me entiendes perfectamente. ¿Crees que soy gilipollas?
Que no veo las cosas, ¿no?
Y además, ten, cuando veas un taxi, lo paras.
No las quiero, son tuyas.
Ten las llaves. No las...
¡Trepa de mierda!
¡Qué poco confías en ti, que le tienes que comer la polla!
¡Me cago en la puta!
(Música)
Ten las llaves.
Belén.
¿Qué tal la cena? No te perdiste nada.
¿Tomamos café?
No, sería desequilibrado e injusto para mis compañeros.
No pintabas nada, Belén. Aquí sí voy a pintar, vas a ver.
Belén.
¿Me firmas lo del ministerio? Luego, Lucas.
Recuerda, 17:00 reunión de vecinos... Sí, sí, luego, luego.
Belén.
No he encontrado a nadie para hacer el "Hamlet",
he pedido a mi madre que me ayude.
¿"Hamlet" con tu madre? Sí.
¿Llamo al psiquiatra de guardia?
No, quiero que me vea.
Si tus compañeros están de acuerdo, bien.
Gracias.
Si tuviese 20 años más, te invitaba a cenar.
-Isabel, está ahí el padre de Lara.
Dice que ha venido de Bilbao expresamente
para ver a su hija, que la quiere dar una sorpresa.
Bueno, le cuelas discretamente en la última fila, ¿vale?
Vale, gracias.
(Música)
-Espérame, Isabel. ¿Has visto a Belén?
La estoy buscando.
(Música)
Hola, Isabel, qué alegría. Hola, Ronda, ¿qué tal?
No me canso de proclamar el buen trabajo que haces con Ernesto.
Tiene mucho talento, como su madre. Sí, ¿no?
Tú también eras muy buena.
Pero tiene una obsesión, como toda la juventud, por la naturalidad.
Yo le digo: "No vayas a confundir la vida con el teatro".
Santiago Segura es muy natural,
pero nunca podrá hacer "Muerte de un viajante".
¿Un café?
Gracias, ya he tomado.
Isabel, ¿tienes un minuto? No.
Tengo una duda sobre el personaje de Edmund.
Luego.
¿Dónde vas?
Hola.
Hola, Mario. Casi preferiría que no hubieras venido.
Mi madre decía: "Lo que pica, cura".
Si hay algo que curar, por respeto a los chicos,
que sea fuera de la escuela.
¿Por qué te quedaste en Argentina?
Te he hecho una simple pregunta.
Hoy cojeas más que ayer, ¿es para que me sienta culpable?
Es que va a llover.
Hoy no va a llover.
(Truenos)
(IRÓNICA) ¿Cuánto has pagado por eso?
(RESOPLA)
Mario, hola. Hola.
¡Sácame de aquí!¡ (RÍEN)
-¡Vamos¡
-Toma. -Trae, trae.
-¿Y si cambiamos de idea?
-Tía, para una idea que tengo, no me la cambies, no me jodas.
-No puedo hacerlo en pelotas.
-Tía, tú piensa que el cuerpo es una materia. Mira, ¿ves?
(RÍE)
-¡Que entren, Celia! -Guay.
-¿Por qué los tíos tenéis que estropearlo siempre todo?
-Tía, quien te entienda, que te compre, ¿vale?
(Música)
-¿Les importa que les grabe? Es un archivo para la escuela.
-No me importa, pero me pones una luz, porque...
(SUSURRA) -Hola, ponte ahí.
(Música)
(SUSURRA) Buenos días.
(SUSURRAN) -Hola -Hola.
(Música)
Cuando queráis.
(Continúa música)
(Móvil)
-Joder.
El móvil, Mario.
Sí. Mario,
una noticia fantástica.
Me acaba de llamar la representante de Penélope,
le han retrasado la película de Benigni.
Y lo mejor, se muere por hacer la nuestra.
Y digo yo...
Queremos caras nuevas, ¿no?
Pues le cambiamos la imagen: corte de pelo nuevo,
color de pelo nuevo, todo nuevo.
Una cara nueva con un nombre que lleve gente a las salas.
¿Qué opinas, Mario?.
(SUSURRA) Tratamos de imaginar que estamos en Verona en el siglo XVI.
Toma las llaves, cariño. Vale.
Otra cosa, la niña llega hoy de Los Ángeles.
Voy a ver si lo arreglo para que comamos juntos.
Te parece bien, ¿no?.
(CUELGA)
(SUSURRA) Ya.
(SUSURRA) ¿Ya?
Perdón.
Cuando queráis.
(Música medieval)
¿Quieres marcharte ya? Aún no ha despuntado el día.
Era el ruiseñor, y no la alondra,
lo que hirió el fondo temeroso de tu oído.
Todas las noches trina en aquel pajar.
¡Créeme, amor mío, era el ruiseñor!
-Era la alondra, la mensajera de la mañana, no el ruiseñor.
Mira, amor mío, qué envidiosas franjas de luz
ribetean las rasgadas nubes allá en el oriente.
Las candelas de la noche se han extinguido ya,
y el día bullicioso asoma de puntillas
en la cima brumosa de las montañas.
Es necesario que parta y viva,
o que me quede y muera.
Mírala, Víctor.
Aquella luz que ves ahí...
(LLOROSA) Aquella luz que ves ahí...
No es la luz del día, lo sé, lo sé yo.
Es algún meteoro que el sol exhala, para ser esta noche tu antorcha,
y alumbrarte así en el camino a Mantua.
Quédate por tanto ahora,
no tienes necesidad de marchar.
-Pues que me apresen, que me den muerte,
si tú lo quieres, estoy dispuesto.
¿Dónde está tu mirada, Romeo?
Diré que aquel resplandor grisáceo no es el semblante de la aurora...
¡Mírala a ella!
Sino el pálido reflejo del rostro de Cintia.
No, no la ves, no la buscas, no le das nada.
¿En qué estás pensando?
(MOLESTO) En Julieta, ¿en quién voy a pensar?
Entonces, ¿por qué no la miras?
Pero si la estoy mirando. ¿Tú qué dices, Lara?
¿Sientes que te está mirando, que está penetrando en tu corazón?
(LLORA) No.
Víctor, el teatro es como la vida, es parte de la vida,
y tú finges que la miras, finges que estás con ella.
Estoy con ella.
¿A qué huele?
A una flor, a agua de rosas.
¿Y sus ojos de qué color son?
¿No es la mujer por la que estás dispuesto a dar la vida?
Sí.
Pues haz que yo me lo crea, que lo sienta también.
No te mires tanto a ti mismo, y muestra un poco de amor.
Y tú, Lara, ¿cómo vas a conseguir que te mire Romeo,
si te quieres tan poco?
¿Cómo le vas a retener, tapándote con la sábana,
como si fueras una actriz de una serie americana?
Lara, eres preciosa.
Eso es, date cuenta de lo hermosa que eres.
Soy hermosa.
Tienes 14 años, resplandece, acabas de hacer el amor
por primera vez en tu vida.
Nunca vas a ser tan hermosa como ahora.
(RESOPLA) ¡Soy hermosa y feliz, hijo de puta!
¿A quién le dices eso, Lara?
A mi padre.
A Capuleto.
Muy bien.
Y tú, Víctor, ¿entiendes lo que te quiero decir?
Es culpa mía, tenía que haber ensayado más.
No, culpa no, esto no es una clase de religión.
¿Qué te está pasando, qué te impide comprometerte más
con la escena y ponerte al servicio de tu compañera?
¿Alguien se lo puede decir?
Narcisismo.
Te llaman Narciso, y eres Romeo.
¿Qué vas a hacer?
Muy bien, deja a Julieta, y cásate con una que se dedique
a contemplarte y a decirte lo guapo que eres, y el talento que tienes.
(RÍEN)
La primera regla del actor es la primera regla del amor.
Si no ves a la persona que tienes delante,
nunca podrás amar,
nunca podrás actuar.
(Música)
Pues ama a Julieta,
y disfrutad de la escena.
Vamos al principio.
(CARIÑOSA) ¿Quieres marcharte ya?
Aún no ha despuntado el día.
Era el ruiseñor, y no la alondra,
lo que hirió el fondo temeroso de tu oído.
Todas las noches trina en aquel pajar.
-Era la alondra, la mensajera de la mañana, no el ruiseñor.
Mira, amor mío, qué envidiosas franjas de luz
ribetean las rasgadas nubes allá en el oriente.
-Oye, me pones... -Ponme un pincho de tortilla.
-¿Me sirves?
Por favor.
(CONTENTA) -¡Ronda!
-Hala, pero bueno, tú...
También quieres ser actriz, como todo el mundo.
-No, no, yo vengo al seminario de danza del vientre.
Yo quise ser danzarina, pero como estoy sorda...
No, del derecho.
Entonces, claro, me tuve que decantar por la psicología.
En mi profesión hay mucha gente del oído, ¿no lo sabías?
-Tú, sírveme, un whisky doble, por favor.
-Ay, Ronda. -Estoy un poco resfriada.
Danzarina. -Pues sí.
-¿Me firmas un autógrafo? -¡No!
-No, no firma.
(LLAMA)
(Música)
Te has ido corriendo. ¿Por qué?
A veces se me remueven muchas cosas después de las escenas.
¿Y siempre es tan violento?
¿Violento? ¿Te ha parecido violento?
Hay que ayudar a la gente a que sea consciente de sus bloqueos, ¿no?
Bueno.
A veces es doloroso, pero...
Me pregunto si no hay un componente de autoterapia en todo esto.
¿Quieres un caramelo? No.
Autoterapia.
Sí, es que daba la impresión... Bueno, solo la impresión,
de que aprovechabas la clase para desahogar tu hostilidad.
¿Qué hostilidad?
Hacia los hombres.
(RÍE IRÓNICA) ¿Crees que hay hombres?
Bueno, alguno queda. ¿Quieres?
Cuánto me alegro, hay mujeres que todavía no han perdido la esperanza.
Tú dices que Romeo no mira a Julieta, ¿verdad?
(ASIENTE)
¿Sabes lo que yo veo? ¿Qué ves?
Que Julieta tiene mucho miedo de ser mujer.
Yo estoy muy contenta de ser mujer.
¿Por qué has aprovechado la clase para enviarme mensajes,
como si fueras una adolescente?
Mario, ¿a qué has venido?
¿Has venido a analizarme, a juzgarme, a qué has venido?
No sé, dímelo tú.
Creo que has venido a decirme que tu vida es un éxito, y la mía no.
Qué análisis tan profundo, estoy muy impresionado.
Ayer me matas con un misil, y hoy vienes a acosarme.
¿Que te acoso? Sí, sí, me acosas.
¿Sientes que te estoy acosando? Sí.
Sí, no sé.
A lo mejor son fantasías de una mujer madura.
No entiendo por qué tendría yo que tomarme tantas molestias.
Pues porque...
o llevas muy mal planchados los pantalones, o tienes una erección.
Es el móvil.
Perdón, ¿he interrumpido algo?
No, nada. No, no, nada.
¿Qué quieres, cariño?
¿Me prestas el pasador para la escena? He perdido el mío.
Está todo el mundo...
muy excitado contigo. Y yo, con todos.
Anoche me vi todas tus películas.
¿Y? Tienes muchos bichitos dentro.
¿Aquí? No, aquí.
-Soy el padre de Lara, me urge hablar con usted.
¿Le parecen bien dos millones?
No sé de qué me habla.
A cambio de que le quite de la cabeza a mi hija la idea de ser actriz.
Verá, no quiero que sufra.
Al único al que veo sufrir es a usted.
De empresario a empresario, ¿lo subimos a dos y medio?
Váyase, por favor.
¿Cómo puede alimentar esos sueños?
¿Cuántos van a llegar?
¿Cuántos se van a sentir desgraciados toda su vida?
Si no se va ahora mismo, tendré que llamar a la Policía.
(Móvil)
¿Sí?
¿Mario?
No está.
¿Eres Nacha? Sí, ¿eres Isabel?
(ASIENTE)
¿Qué tal va eso? Va.
Váyase.
Isabel, una cosa, dile a Mario que confirmado lo de Penélope,
que comemos con ella a las 2 en Suntory.
¿Ah, sí?
Sí, con Penélope Cruz.
Con un poco de suerte, nos hace la película.
¿No te parece fantástico?
(CUELGA)
¿Isabel?
Otra que me cuelga.
¿Estás nerviosa por tu hija? Cuando estoy aquí, tengo cien hijos.
Pues el Día de la Madre debe ser una fiesta, ¿no?
¿Qué escena van a hacer? En misántropo.
¿El qué? ¡El misántropo!
(RÍE)
-No bromeéis.
No son momentos para reír.
Yo sé que sobre la pasión no hay poder alguno,
que el amor quiere siempre vivir sin ataduras,
que no se penetra nunca a la fuerza en un corazón ajeno,
y que toda alma es libre de aceptar un dueño.
Por eso no tendría yo motivo de queja si vuestra persona
hubiera rechazado mis aspiraciones desde el primer momento.
Mi corazón no hubiera hecho más que culpar de ello al destino.
(Música triste)
Pero ver mi ardor...
(A LA VEZ) Alentado por un estímulo engañoso,
ya es traición que puede permitirle todo a mi resentimiento.
-Sí, sí, temed, después de vuestro ultraje...
Temed cualquier cosa después de vuestro ultraje.
No puede dominarme.
No puedo dominarme.
La rabia me ciega. La rabia me ciega.
La razón no gobierna mis sentidos. La razón no gobierna mis sentidos.
(AMBOS) Cedo a los mandatos de mi cólera,
y no respondo de lo que desde este momento haga.
-¿De qué traición podéis quejaros?
(Música)
-Posad vuestros ojos en este escrito, y reconoced vuestra letra.
-¿Y ese es el motivo que trastorna vuestro ánimo?
-¿No enrojecéis? -¿Por qué tengo que enrojecer?
-¿Sois capaz de negarlo porque no lleva vuestra firma?
-Me divierte muy poco que en mi casa ocurra lo que está pasando.
-¿Cómo?
-¿Soy yo el que viene a quejarse,
y soy el que se convierte en el blanco de sus quejas?
Llevo hasta el límite mi dolor, mis sospechas.
Me deja creerlo todo, y de todo se envanece, y en tal circunstancia,
mi corazón es aún tan cobarde,
que no se atreve a romper las cadenas que nos unen.
No merecéis en ningún momento el amor que os tengo.
(A LA VEZ) Quisiera saber quién es capaz de hacerme llegar por vos,
a la bajeza de fingir lo que no es necesario.
Y por qué, además, si mi corazón se inclinase hacia otro lado...
¿No podría decíroslo con toda franqueza?
¿No podía proclamarlo con toda franqueza?
¿No es ultrajarme demasiado
escuchar simplemente la voz de vuestros celos?
¿No es ultrajarme demasiado
escuchar simplemente la voz de vuestros celos?
(A LA VEZ) Nuestro corazón hace un supremo esfuerzo
cuando se decide a confesar que ama...
-Y herís el mío con tales sospechas...
Y herís el mío con tales sospechas,
que no merecéis ni que os considere.
Sin embargo, soy una necia. Sin embargo...
soy una necia. Si desprecio la estupidez
que me permite conservar por vos cierta indulgencia.
...que me permite conservar aún por vos cierta indulgencia.
Cuando debiera buscar otro motivo para mi afecto,
y encontrar en vuestras impertinencias
un justo motivo de queja.
-Gran éxito.
¿Tan acojonantes han estado?
-Tendrías que haber visto la cara de la Batman mientras actuaba Belén.
-Tú eres cien veces mejor, pero claro,
es la hija y el favorito de la profesora.
Si es que siempre es igual, me cago en la puta:
nosotros y ellos,
los hijos de nadie y los enchufados.
-Creía que nunca pensabas.
-Pienso, pero no te creas que me gusta mucho.
Estoy harta de ser una hormiga.
-Lara, Lara, que...
Es que no puedo salir el próximo. -¿Por?
(RESACOSA) -¡Ay, ay!
Ay, ay, encima no hay papel.
Ay.
(Teléfono)
(Teléfono)
-¿Sí? -Koro, ¿estás ahí?
Soy Lara, de la escuela.
-¿Qué pasa?
-Ernesto ha pinchado, tenéis que hacer la escena ya mismo.
-Joder.
(Música rock)
-¿Qué pasa? -Zorrilla.
-¿Qué? -Que Zorrilla nos reclama.
-Koro, tenías razón, ya sé cómo hacer la escena.
-Me alegro.
-Pero tengo que mirarte como si fueras ciega.
(Música)
¡Ah! ¡Rapidito, nenes!
(GIMEN)
-Tenía tantas ganas... -¿De qué?
-Después de tantos años, pues... -¿Y? ¿Qué pasa?
-Nada, que parece que hemos abierto el grifo, ¿no?
-Tenemos que estar siempre juntos.
-Aquí y allí. -Aquí y allí.
(GIMEN)
¿Tienes un cigarrillo?
Gracias.
No sé si felicitarte por tu método, o por tus genes,
pero estoy muy impresionado.
Sí, los dos han estado muy bien.
Él con mucha fuerza, muy brillante.
Ya lo tenía yo visto a este chico, no sé en qué sitio.
Y ella, Belén, ¿verdad? Belén.
Ella tiene mucha presencia, tiene...
No sé, mucho carácter. Además, que es muy guapa,
proyecta no sé, una energía muy especial.
Ha sido como verte actuar otra vez a ti.
Belén se parece mucho más a su padre.
Pues será un tipo muy atractivo. Sí, y mentiroso,
y no ha envejecido bien.
Súbete la cremallera.
¿No tienes fotos de ella, un book, o algo?
¿Sigues pensando en actores nuevos para tu película?
Cada vez estoy más convencido de que sí.
Ya.
Ya. Y ese ya, ¿qué quiere decir?
La gente joven es eso, es joven.
Sus ilusiones no tienen medida, piensan que la vida es justa,
que esta profesión merece la pena.
No le prometas cosas que luego no vas a cumplir.
¿Ahora soy yo el que no cumple sus promesas?
No sigas en Marte. ¿Qué aportas a esta tragedia? Una pierna rota.
Ya veo, ya.
Igual lo que te fastidia a ti y es que...
que buscaba yo una actriz, y ya la encontré.
Eso me fastidia a mí. Claro.
Claro. Quizá piensas que tu hija
te está quitando el sitio, ¿o qué?
¿A mí, qué sitio? Es evidente, hombre.
Muy director, muy guionista, y no sabes nada de mujeres ni de madres.
Estás rabiosa. Y tú no sabes dónde tienes el móvil.
¿Tienes tú mi móvil? No, yo no.
(SUSURRA) No hay sitio.
(SUSURRA) Enhorabuena. (SUSURRA) Gracias.
(SUSURRA) Muy bien. (SUSURRA) ¿Te gustó?
-Va a empezar ya.
¿Podemos, Mario?
Gracias.
Cuando queráis.
¿Dónde vais, doña Inés?
-Dejadme salir, don Juan.
(RÍEN BURLONES)
-Que os hallabais..
Que os hallabais bajo mi amparo segura,
y el aura del campo pura libre por fin respirabais.
Cálmate, pues, vida mía.
Reposa aquí, y un momento olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla,
más pura la luna brilla, y se respira mejor?
Este aura, que vaga llena de los sencillos olores
de las campesinas flores que brota esa orilla amena;
ese agua limpia y serena que atraviesa sin temor
la barca del pescador que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía, que están respirando amor?
Esa armonía que el viento recoge entre esos millares
de floridos olivares, que agita con manso aliento.
¿A qué vienen esas gafas, Koro?
¿Doña Inés es miope?
(LLORA) Mi doña Inés, sí.
¿Para no ver que se ha enamorado de un tipo ridículo y amanerado?
Muchas veces las mujeres nos enamoramos
de los hombres que más nos hacen sufrir.
¿Y qué?
¡Estoy harta!
Siempre me enamoro de los putos gais.
¿Será que al ser monja he crecido adorando a los santos,
que seguro que eran todos gais?
¡Dios!
(LLORA) Soy una gusana, una arrastrada,
puedo incluso operarme la nariz para que un tío me quiera.
(Risas)
(SISEA)
Sí, reíros,
reíros,
pero yo tuve un novio, y le limpiaba el coche.
¿Qué te gustaría hacer con don Juan?
Me gustaría estallarle los granos a hostias.
¿Por qué?
Por no quererme, por traicionarme con el primero que pasa.
Ya lo ves, Gregorio,
soltando todas esas plumas no la vas a enamorar.
Yo solo intento hacer la escena de verdad,
desde mi auténtica manera de ser, y soy gay,
lo he descubierto esta noche.
(CONTENTO) ¡Soy gay!
Lo siento, soy gay.
Muy bien.
¿Esta noche te has acostado don Luis Mejía en la hostería del laurel?
¿Qué tal?
Esto es cuarto, Gregorio, ya sabes cuáles son las reglas del juego,
no debes confundir al personaje contigo.
Ya, pero ahora, siento que por fin puedo actuar,
que he encontrado mi verdadera identidad, sé quién soy.
Aquí vienes a resolver la escena, y no tu vida.
Ya lo sé, pero es...
es que es un mundo nuevo.
Es como si de repente se hubiera hecho la luz
y hubiera vuelto a nacer, todo se ordena.
Gracias, Koro.
¿Alguien puede decirle algo a Gregorio para ayudarle?
Eres gilipollas, Gregorio.
Algo que le ayude.
Te parece una fiesta ser gay, ¿no?
Lo vas a compartir con todos, y vas a ser muy feliz.
Me tocan los cojones los que pensáis que esto es un camino de rosas.
Yo soy maricón desde pequeño, me masturbaba pensando
en el príncipe de "La sirenita", y me sentía un monstruo.
Y luego salía a la calle, y en la calle te parten el culo,
y duele un montón, ¿entiendes?
Los tíos que te gustan ni te miran,
y te comes mazo de pollas por las que no darías un duro.
Si quieres ser actor, vas listo, te lo digo yo,
que llevo años intentando que me veáis como un hombre
cuando hago una escena.
-¿A qué bares vas, tío?
¿A qué viene tanta negatividad?
¿No tienes novio, no ligas, te han salido almorranas?
-¿Tú quién eres, de dónde has salido?
¿Esto qué es, una clase de cuarto, o un foro abierto?
Hay un director, una actriz profesional que hará una escena,
y un tío que no sé de dónde ha salido. ¿Qué es esto?
Gracias, Víctor, es suficiente. De nada.
He dicho gracias, Víctor.
Doña Inés, don Juan, ¿qué sentís?
(LLORA) Yo, pena de mí misma.
-Yo...
estoy confundidísimo.
Muy bien, doña Inés, llénate de compasión por ti misma.
Y tú, don Juan, aprovecha esa confusión y sé ilusión
por todo lo que te está pasando,
y desde ahí, poco a poco, vamos al principio. Cuando queráis.
(Música medieval)
¿Adónde vais, doña Inés? -Dejadme salir, don Juan.
-¿Que os deje salir?
-Le habéis dicho...
-Que os hallabais bajo mi amparo segura,
y el aura del campo pura libre por fin respirabais.
Cálmate pues, vida mía, reposa aquí,
y un momento olvida de tu convento la triste cárcel sombría.
-Paramos para comer.
(RESOPLA) -Ay. Bueno, vamos.
No, yo no voy a comer, querido.
-¿Por qué estáis así, si lo habéis hecho muy bien?
(LLORA) -Fatal, patético. -Ha sido culpa mía.
-No, mía, mendigar, como si el cariño fuera "La farola".
-Pero yo te quiero, Koro. -Y yo os quiero a los dos.
-¿Comemos juntos? Ah, vale, te espero fuera.
No tardes. Vale.
-¿Qué pasa, por qué no le dices nada?
-¿Qué querías que le dijera? -Pues que vamos juntos, ¿no?
-Está claro que solo quiere comer conmigo.
-Ya.
Puñalada ya, tan pronto, ¿no?
¿Qué pasa? Nada, no pasa nada.
-No, qué va, solamente que Belén se va a comer con Mario Fabra.
-¿Qué tienes, cinco años?
¿No ves que vas a estar en boca de todos?
Joder.
¡Belén!
En primero me metían unos palos increíbles,
creía que me había confundido.
Recuerdo que no entendía nada,
creía que los profesores eran unos soberbios
que disfrutaban machacándonos.
Sobre todo mi madre.
¿Por qué?
Porque era muy dura. ¿Dura cómo?
Dura, me machacaba, pero recuerdo que un día...
de repente entendí todo, y quería actuar más, y más, y...
Y es que ahora es imposible parar, lo tengo metido en la cabeza,
y es lo único que deseo.
(TV) -"Y ahí tienen el resultado, una auténtica exclusiva".
Fotos no. Venga, ya, ¿eh? Tira, tira, que fotos no.
Fotos no, por favor.
Es fantástica, ¿verdad?
(ASIENTE DESGANADO)
¿Me vas a dar un papel?
No. Bueno, no sé.
Aunque si te pido tu número, es conveniente que me lo des, ¿eh?
Te lo apunto. Vale.
(RÍE)
Uy, eres zurda.
Sí. Como yo.
Los escolapios hicieron lo posible por corregírmelo, pero no.
A mi generación ya nos dejaron en paz.
No quiero decir que seas de otra generación, ni nada de eso.
Lo soy.
Bueno, pero es cuestión de coco. Ya.
Además, tú pareces mucho más joven de lo que eres.
A mí no me importa hacerme mayor, pero sí hacerme aburrido.
¿Crees que el mundo está en crisis
porque haya una ausencia de padre universal?
Belén. ¿Qué?
Mario Fabra es tu padre.
¿Qué?
¿Tú conoces al padre? No.
No, cuando la conocí estaba recién llegada de Buenos Aires,
la niña tenía 10 años ya.
Isabel no habla nunca del padre. Yo, por eso, ni pregunto ni nada.
No sé por qué me da, que no es ni argentino.
Debió ser un amor de juventud, ¿sabes?
Algo pasajero, un aquí te pillo, aquí te mato.
Oye, que yo no sé nada, ¿eh?
Que... No sé, me da por imaginar a veces cosas.
Mucha meditación, se me va por ahí.
Bueno. (RESOPLA)
Serás hija de la gran puta.
Es tu padre, y él no lo sabe.
No quiero oír nada, no me interesa. Pero a mí sí.
¿Por qué me cuentas lo más importante de mi vida en el váter de un bar?
Porque la vida está muy mal escrita.
Yo... yo no puedo tener hijos.
Ah.
No solo me rompí la tibia y el peroné, me reventé un testículo.
Ah.
Aunque claro, eso fue después.
No se lo digas. ¿Que no se lo diga?
Si se lo dices, no me da el papel, y el papel es mío.
¿Tú estás loca?
Te has tirado toda tu vida ocultándomelo,
no creo que te pase nada porque me lo ocultes un día más.
Estás compitiendo conmigo. Eres tú la que compite conmigo.
¿Hasta cuándo vas a jugar con tu padre, hasta que te firme
el contrato, hasta el estreno, hasta cuándo?
Pues no lo sé, no lo sé.
No puedo decidirlo ahora, porque me estoy meando.
Yo también.
Bueno, de segundo tenemos menestra, pisto,
ternera en salsa y merluza.
-Señor Fabra, Mario,
quería preguntarle si va a volver mañana.
Es que mi madre está indispuesta, y no podemos hacer la escena,
pero yo podría preparar un monólogo. -Otra vez la madre.
La madre culpable, la madre es mala,
la madre se acuesta con otros hombres.
La madre esto, la madre lo otro... -Cuidado, señora.
-Tú, calla y come, cerdo.
-Mamá, estás haciendo el ridículo. -Así me pagas el esfuerzo.
-¿Esfuerzo?
¿Qué esfuerzo, si lo has hecho por ti? Yo te importo un carajo.
Mamá, no puedo más, me voy de casa.
He conseguido trabajo en una agencia, pasear perros y viejos,
y lo prefiero a vivir contigo.
-Oh, Hamlet,
me has partido en dos el corazón.
-Ahora no, mamá, ya es tarde, ¿vale?
-Tan tarde como quieras,
pero me has partido en dos el corazón, Hamlet.
-Pues arrojad de él la peor parte, y vivid más pura con la otra.
Y no volváis al lecho de mi tío,
aparentad al menos cierta virtud, si es que no la tenéis.
-¡Bravo, chaval!
-Callad, vasallo, y apagad esa puta tele.
-Una palabra más, buena señora.
-¿Qué debo hacer?
-Dejar que el cebado rey os arrastre nuevamente al lecho,
os pellizque las frívolas mejillas,
os llame "su pichona", y que con un par de inmundos besos,
os haga desembuchar todo este asunto.
Que yo, realmente no estoy loco, sino loco por astucia.
Bueno fuera que se lo contarais.
¿Quién podría ocultar a ese sapo semejante confidencia?
No, a despecho del buen sentido y de la discreción,
abrid la cesta en el tejado, y dejad que los pájaros echen a volar.
Y luego, colaos en la cesta para probar la experiencia,
y rompeos la nuca al caer.
-Ten la seguridad
de que si las palabras están hechas de aliento, el aliento es vida.
No tengo vida ni aliento para contar a nadie lo que me has dicho.
-Buenas noches, madre.
He de partir a Inglaterra.
(APLAUDEN)
-¡Bravo! -¡Bravo!
-Bravo, bravo.
-Isabel, se está montando un follón en la escuela, tienes que ir.
-Votos en favor de pararlos.
(BURLÓN) -Votos en favor de pararlos.
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
¿El resto, indecisos?, para allá.
-Hombre, claro.
-Para ti es muy fácil, ya has sacado tu escena.
-Pues esperamos a que salgas tú.
¿No os dais cuenta de que Isabel juega con nuestras emociones?
-Aparte de eso, hoy está rarísima.
-Tienen razón, no dejará vivo a nadie,
excepto a los elegidos.
-¿Qué me estás contando de elegidos?
¿Crees que si yo fuera un elegido iba estar aquí?
-Sí que lo eres. Y a mí me tiene manía,
¿por qué no ha salido mi escena hoy? Que alguien me lo cuente.
-Lara, eres la ayudante de Isabel. ¿Qué estás haciendo?
-Estoy hasta el culo de que abusen de mí, ¿entiendes?
¿De qué autoridad moral hablas tú?
Si tú robaste el guion, por Dios.
-Ya lo sé, cometí un error, soy consciente.
-No tenéis el más mínimo espíritu revolucionario.
-Fijaos quién lo dice, el niñato pijo que vive en un chalet...
-¿Por qué os empeñáis en seguir con el casting,
si los papeles de la peli ya están dados?
-Sandra, que esto no es un casting,
que la escuela y las clases existían antes de Mario Fabra.
Y si tanto te preocupa, ¿por qué no vas a chupársela?
-Ya se la están chupando.
-Con esa sandez, a tomar por el culo.
-Está claro que no has aprendido absolutamente nada en cuatro años.
No sabes lo que es el trabajo, no sabes lo que es un grupo,
y no le tienes respeto al teatro. -Qué listos los dos.
Yo no he estudiado cuatro años para que se rían de mí,
¿eso no es arrastraros, o qué?
-Queréis ser famosos, y no actores.
-Se para el trabajo, se para el trabajo.
-Sí, se para el trabajo.
-No se para el trabajo, ni nada,
hablan los que montan el pollo, sois tú y tú.
Tú eres un artista de mierda, no trabajas un carajo,
y ni miras el trabajo de tus compañeros,
estoy hasta el coño de tu narcisismo.
-Eres la comepollas, y una hipócrita de mierda,
sabes que esto es un casting.
¿Qué cojones me hablas, si acabas de venir a la escuela?
-Mira, bonito, esto es una muestra, no un casting,
y yo por o menos tengo autocrítica y tengo algo.
¿Tú que tienes? -Es mal actor.
-Resentido y mal actor.
(GRITAN)
-Perdonad un momento. Venía aquí a hacer la muestra,
si ella no quiere hacerlo conmigo, lo haré solo.
-¿Tú eres subnormal? -¿Qué pasa con el grupo, qué pasa?
-Chicos, chicos, que viene Isabel, callaos.
Perdón.
¿Dónde puedo encontrar a Isabel Simón?
¿Para qué?
¿Para qué qué? Que para qué la estás buscando.
¿Eres tonto, o qué?
Vengo a hacer un monólogo. ¿Eres de esta escuela?
No, soy profesional, me ha llamado Isabel Simón para que venga.
¿Te ha invitado a que hagas un monólogo,
para que lo vea Mario Fabra? Sí.
¿Tú no eres la mujer de Fabra? Excompañera.
Vale. ¿Qué más evidencias necesitáis?
Moción aprobada, sentada.
Bueno, espero fuera. Mejor, te quedas aquí.
¿Esto qué coño es, una broma? No.
¿Improvisación, y tal?
Un poco tontos os veo yo a los de esta escuela.
¿Me dejas pasar? No, que no sales.
Tú vete, déjame a mí.
¿Seguro? Seguro.
Con tanta tensión, no os va a salir mucho trabajo de actores.
(SUSURRA) Isabel, Isabel, Isabel.
¿Qué ocurre?
Que me han secuestrado tus alumnos, son unos psicópatas.
Cecilia, ¿qué haces aquí?
Como tú no me haces una prueba, me tengo que buscar la vida
y venir a estas escuelitas.
Venga, ven.
No hace falta que me lleves. ¿Qué pasa?
No estamos de acuerdo con la manera de hacer este casting.
No es un casting, es la presentación de las escenas de cuarto.
¿Ah, sí?
¿Qué hace aquí la payasa esta? ¿La quién, la quién?
La esposa del director.
Para ser actor, tienes muy poca retentiva, excompañera te he dicho.
Bueno, excompañera.
Cecilia, ¿qué haces aquí?
Intentando hacer una prueba, si estos capullos me dejan.
¿Una prueba?
Hombre, Mario, tío, te he dejado por lo menos 15 mensajes.
Llevan una hora esperándote para comer.
¿Quién?
¿Quién va a ser? Penélope y Bardem.
¿Penélope? -Sí, y Bardem, claro que sí.
¿He interrumpido algo, estáis ensayando?
(Móvil)
No. ¿Sí?
Hombre, Penélope, cariño.
¡Belén, Belén!
Tú, te he visto.
¡Fuera de aquí, fuera de aquí todo el mundo!
(GRITA FURIOSO)
¡Gilipollas, que nos vas a rebanar la cara, gilipollas!
-¿Qué, qué? ¡Ah!
-¡Hijos de puta! -¡Joder!
(GRITA)
Te juro que no me enamoraré en la vida de una actriz.
-Y yo de un actor, nunca.
(GRITA)
Estamos aquí en una clase.
¡Hijos de puta!
Menos relajación.
No, más relajación.
¡Hijos de puta!
Si tu madre supiera esto te iba a pagar las clases...
(Gritos)
(Barullo)
Hijos de puta. Vale, vale, vale.
-A ella no, imbécil.
-Tranquila, tranquila, tranquila.
Pero ¿qué estamos haciendo?
(Gritos)
(Silencio)
¡Vándalos!
Energúmenos.
Envidiosos. Cobardes.
Sois un asco.
Todos los actores sois un asco.
Os creéis el ombligo del mundo,
pero solo sois un montón de revoltijo emocional.
Seres inmaduros a los que tenemos que mostrar afecto
24 horas al día.
Siempre, siempre mirándoos a vosotros mismos.
Vivir de martirizar a los demás.
Os creéis que el universo entero está a vuestro servicio.
Si no os doy un papel es una ofensa personal
y si os lo doy, es un infierno diario.
Mis planos, mis frases,
mi ropa, mi papel, mi, mi, mi.
Yo creí que la fama era la que os estropeaba, pero no,
es que ya estáis estropeados.
Escuchad...
Escuchad este silencio.
50 actores en una habitación y ni una sola palabra,
y ¿sabéis por qué?
Porque alguien está hablando de vosotros,
porque si no se habla de vosotros, no sabéis escuchar.
Pero esto se acabó.
Yo no necesito a ningún actor.
Ni a Bardem, ni a Penélope, ni a nadie.
Voy a hacer la película por ordenador, os voy a dibujar.
De todos modos, vamos a necesitar a alguien
para que ponga las voces.
Muy bien.
Ahora vamos a recoger todo esto.
Vamos a recoger todo esto.
¿Y tú qué? ¿Ni siquiera ahora me lo vas a decir?
¿Tú con qué derecho me has negado una hija durante 20 años?
¿Y tú por qué no me buscaste?
¿En dónde? ¿En Buenos Aires?
Yo hubiera ido a cualquier sitio... A la Patagonia, al fin del mundo.
No lo sabes, Mario.
Dejé mi carrera por ti. Mucho mejor para la ciencia.
Ahora serías muy mal médico, estoy segura.
No confiaste en mí. No lo sabes.
Te pusiste en gran actriz,
me viste como un mediocre y la cagaste.
¡Que no lo sabes, Mario! Estaríamos juntos.
No lo sabes, Mario.
Me dejaste tirado. No lo sabes.
Y por tu culpa, no he vuelto a confiar en ninguna mujer.
¿Y yo hubiera sido más feliz a tu lado?
¿La mujer del director de florero? No, gracias.
Los actores seremos un asco, pero los directores venís,
nos usáis, fingís que nos amáis y luego os vais.
¡Todo vale por vuestra puta película, la gran cosa!
Se estrena en días a la semana, se olvida en nueve y media.
Y encima me dejaste preñada.
Y encima vienes y en tres días destrozas todo lo que más quiero.
¿A qué has venido, a matarme?
Pues ya no te hace falta ningún misil porque ya me has matado.
Yo no he venido a eso.
Entonces, ¿a qué has venido? A decirte...
Mira, mira lo que has hecho con mi escuela.
A mí no me grites, que no soy uno de tus actores.
Afloja. -Respira.
-Haz lo que sientas, mamá.
Estoy muy confusa.
Haz lo que sientas, director.
A mí no me metáis en vuestros rollitos.
Isabel, para encontrarse, hay que perderse.
No sé qué hacer, Lara.
Di la verdad, si dices la verdad, se te organiza todo.
Eso no puede ser. Esto es surrealista.
Pero no pienses, usa la lógica del corazón.
No puedo creerlo. Claro, Mario. Suelta, suelta.
(GRITA) (GRITA)
(GRITA) (GRITAN)
(GRITA) (GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
Te quiero.
Yo también.
Hace 20 años. 20 años... 21 y dos meses.
(Música)
Y ahora, con eso que sentís, empezad de nuevo.
Vamos a empezar. Estoy supernerviosa.
Confía, Cecilia. Vale.
Confía.
Bien, aguanta... Estás muy guapa.
Pues vale, si los de la tele dicen que no tiene nombre
es que no la compré, pero se equivocan.
¿Arte y ensayo? ¿Psicológica? Pero ¿qué dicen?
Si es de adolescentes descerebrados.
Tiene sexo, tiene amor y solo piensan en follar.
Pues claro que tiene risas, hombre. Te lo digo yo.
Pero hay que saber leer.
Aquí cualquiera aprende a decir trama, subtrama y punto de ataque
y ya se creé que sabe analizar un guión.
¿Listo, Jaume? -Sí.
-Cuando quieras.
-Motor.
-Rueda.
Acción.
¿Qué? ¿Qué de qué?
Que qué me miras con esa cara de mierda.
Lo patética que eres.
Y tú, para lo joven que eres, no tienes ni puta idea de follar.
Tú sí, ¿tú sí sabes de follar, verdad?
Sí. ¿Y sabes qué haría contigo?
Te pondría un cartel en la frente que pusiera "Follo mal".
Para que nadie pique. Me das asco.
Tú a mí más y me das pena porque eres un tenso.
¡Grita! ¡Grita tú!
¡Grita! ¡Grita, grita, grita!
(GRITA)
¡Bien!
Corta.
¿Qué tal lo he hecho? No sé...
Mario...
Hemos rodado el primer plano de la película.
(Aplausos, gritos)
(Música créditos)
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