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¿Nadie ha logrado contactar con ellos
desde que el tifón número dos asoló el pueblo?
Exacto. Y después sufrieron la llegada
de los tifones tres, cuatro, cinco y seis.
Nadie está al tanto de su situación
ni de si sus 6000 habitantes están bien.
Enviaron a varios reporteros, pero, de momento, nada.
En fin, Kurouzu está al final del túnel.
¡Acelera! ¡Un tornado!
¿Estáis bien?
Sakagami. Endo...
¿Y ahora qué?
Tengo que pedir ayuda.
El aire está cargado de algo...
¿Es cosa mía o mi aliento se transforma en espirales?
¿Dónde está todo el mundo?
¿Por qué hay tanto silencio?
¿Toda esta destrucción es por el paso de los tifones?
Un helicóptero de las noticias.
¿Un remolino?
- Escóndete. - Despacio.
¡La escuela de primaria de Kurouzu!
¡Todos en formación de ataque!
¡Entendido!
¡Vamos!
Parece muy divertido.
Yo también quiero unirme a los Butterfly.
Ni se te ocurra. Mucha gente ha muerto intentando imitarlos.
- ¿Los Butterfly, dices? - Son una panda de matones
que aprovecha el caos como excusa para desmadrarse.
Muchísimas gracias.
- Os debo una. - Tranquila.
- Estás herida. ¿Puedes andar? - Sí.
¿Has llegado con los de la ayuda humanitaria?
Mitsuo, procura andar más despacio.
No. Soy periodista de Toyo TV. Me llamo Chie Maruyama.
- ¿De Toyo TV? - Baja la voz.
¡Por eso me sonabas tanto!
Me llamo Kirie Goshima.
Él es mi hermano, Mitsuo.
Estábamos buscando provisiones.
Por alguna razón, si alguien hace un movimiento brusco,
se desencadena un tornado.
La gente cree que guarda relación con la energía
de los seis tifones que engulló el estanque.
Es el Estanque de las Libélulas. Ahora tiene un remolino.
¿Dices que el estanque engulló los tifones?
Nadie sabe exactamente a qué se debe.
Por eso andamos tan lentos, a paso de caracol.
Respirar demasiado fuerte puede generar uno,
- así que habla en voz baja. - Parece el efecto mariposa.
Cuando una mariposa bate las alas,
se genera una tormenta en otra parte del mundo.
Volvamos a donde nos estábamos refugiando.
Hay que curarte esos cortes.
Es aquí. Adelante.
- ¿Te puedes mover, por favor? - ¡Que dejes de empujar, joder!
Genial, más gente.
Está hasta arriba. ¡Largaos!
¡No hay derecho!
Nosotros vivíamos aquí antes que todos vosotros.
Hola, cariño.
¿Traes a una invitada?
Están locos. Las espirales nos han hecho enloquecer.
¡Estoy harto de tus murmullos, capullo!
Locos... Están todos locos.
¡Que te calles de una vez! ¡Largo de aquí!
Shuichi. ¿Te ha hecho daño, Shuichi?
Así estaremos más cómodos.
¿Y ahora qué hacemos?
Buscar sitio en otro de los refugios.
¡Si ya no quedan! ¡Están todos abarrotados!
Pues hay que seguir buscando.
Aquí fuera estamos a merced de los tornados.
Lo que hay que hacer es salir del pueblo lo antes posible.
Sí, pero...
Dicen que no hay forma de salir.
Yo solo quiero quedarme y volver a moldear.
Quiero reconstruir mi horno y perfeccionar mi arte
para dominar el arte espiral.
Por lo que necesito arcilla del Estanque de las Libélulas.
Es imposible. El estanque es un remolino gigante.
Locos... Se han vuelto locos.
Ya casi llega el final.
El pueblo entero se convertirá en una espiral.
Ya lo veréis. Todo acabará siendo una espiral.
¿Qué es eso de ahí?
Son caracolenses. Cada vez hay más y más.
Huele que alimenta.
- Parece de carne asada. - Mitsuo.
Es la banda de antes.
Mitsuo.
Este ya está en su punto.
Se comen a los caracolenses.
Chaval, ¿te apetece comer caracoles?
¿Caracoles? ¡Antes eran humanos como nosotros!
¿Qué? ¿Eran humanos?
¿Y a mí qué? ¿Qué tal estáis, guapas?
¿Queréis uniros a nosotros? Comeréis como reinas.
No queremos formar parte de los Butterfly.
Hace tiempo que dejamos de ser parte de los Butterfly.
El néctar de las flores no saciaba nuestro apetito.
Somos los Dragonfly, carnívoros hasta la médula.
Libélulas enormes.
No de las pequeñitas.
¡No os acerquéis!
Aparta, viejales. Si es que quiere vivir.
¡Que las dejéis en paz!
- ¡No! ¡Papá! - ¡Cariño!
Pero ¿qué hacéis?
- Ha fallado. - Pues a volar.
¡Corred!
- ¡Kirie! - ¡Chie!
¡Dos chicas a la fuga a las 12 en punto!
- ¡En formación! ¡A por ellas! - ¡Recibido!
¡Chie, fíjate bien! ¡El Estanque de las Libélulas!
¡El tornado nos dirige al Estanque de las Libélulas!
¡Nos engullirá!
¿Quién narices es ese? ¡Retroceded!
Shuichi.
Locos... Están todos locos.
Con cuidado. Poco a poco.
- ¡Tornado! - ¡Al suelo!
Se ha llevado a varios.
Chicos, ¿estáis bien?
Sí, estamos bien.
Llegué hace cinco días para trabajar como voluntario.
Yo vine hace cuatro días en busca de un familiar
con el que perdí el contacto, pero parece imposible.
Ya hemos intentado salir de aquí varias veces, pero es inútil.
Vayas por el camino que vayas, siempre acabas aquí.
Es como si los caminos estuvieran retorcidos.
Yo traté de salir por el túnel sin llegar a ver el final.
En un momento dado, el túnel se retorció
y casi caigo en la oscuridad.
No me quedó más remedio que regresar.
Madre mía.
Nos planteamos escapar por el mar.
Como los tifones habían destruido los barcos,
construimos una balsa con lo que pudimos.
Poco después, vimos que un grupo había tenido la misma idea.
Los devoró un remolino que surgió de la nada.
Desaparecieron sin más.
Parece que no hay salida.
Pero tal vez nosotros tengamos suerte.
Exacto. La miseria que ha tenido que vivir la gente
es tal que muchos han perdido la cabeza.
¿Y vosotros de dónde venís?
Todas las nagaya están llenas
y mi madre está malherida por un tornado y no puede andar.
De momento, estamos aquí.
Hola, mamá. ¿Te duele mucho?
Estoy bien. ¿Has encontrado a tu padre?
Hemos buscado en todas partes, pero no hay ni rastro.
Lo sabía. ¡Lo mató aquel maldito tornado!
Tranquila, mamá. Seguro que está bien.
Aquí no estáis a salvo.
Tal vez aún queda alguna nagaya con espacio.
Vamos a buscar.
No me lo explico.
Si hasta los edificios de hormigón se vienen abajo,
¿cómo aguantan esas casuchas ruinosas?
Sí, yo también lo he pensado.
Son casas muy antiguas.
¿Cuántas hay?
Nunca las he contado, pero hay algunas en el centro del pueblo
y otras en las afueras.
Tal vez quede espacio en alguna de la periferia,
pero, si andamos a este ritmo, se nos habrá hecho de noche.
Ah, no llegué a presentarme.
Me llamo Tanizaki.
- Y yo Takemoto. - Un placer.
Conocí al resto del grupo en el pueblo.
Estamos todos agotados.
Me pasa algo en la espalda.
¿Podéis echarle un vistazo?
¿En la espalda?
Ha empezado a transformarse.
No tardará en convertirse en caracolense.
¿Por qué cada vez más gente
se metamorfosea en caracolense, Shuichi?
Tal vez porque nos movemos muy poco a poco.
Tanto como para caer presa de la maldición de la espiral.
Podemos ser los siguientes.
- ¿Los siguientes? - Mírame la espalda.
No tienes nada. ¿Y yo?
Togawa.
Tienes una espiral.
- ¡No puede ser! - Baja la voz.
Da lo mismo, lo urgente es encontrar una nagaya.
No sabemos por qué la gente se convierte en caracol.
¿Qué te hace pensar que dentro estaremos a salvo?
¿Creéis que la espiral desaparecerá al estar dentro?
No tengo ni idea,
pero es evidente que no hay sitio más seguro en el pueblo.
Dejadnos entrar, por favor.
Dicen que aquí fuera te conviertes en caracol.
Marchaos. Estamos llenos. Probad en otro sitio.
No, por favor.
Os lo suplico, dejadme entrar.
Me estoy transformando en un caracol.
Largo. Me importa un bledo en lo que te conviertas.
Desgraciado. ¡Voy a entrar cueste lo que cueste!
- Y yo. - ¡Vamos a entrar!
¡Todos juntos! ¡Ahora!
Se ha abierto.
- Malnacidos. - ¡Soplad!
- ¡Ahora! - ¡Todos a una!
¡Ya está! ¡Entrad!
¿Qué...? ¿Qué les pasa?
Os he dicho que estamos llenos.
Montamos guardia, pero la gente se coló y ¡mirad cómo acabamos!
Con tantos empujones,
nuestros cuerpos se retorcieron entre sí
y ya no podemos separarnos.
¿Qué están haciendo?
Intentan no quedarse a la intemperie
con los listones de alrededor.
Quieren ampliar la nagaya.
¿Van a ampliar la nagaya?
Sí, podríamos ayudarlos con la obra.
Pero, Tanizaki, ¿te estás planteando quedarte?
Deberíamos tratar de escapar.
Aunque entráramos en una nagaya,
ser un monstruo de esos tiene que ser un infierno.
¡Al suelo!
¿No lo veis? Esto ya es un infierno.
¿Preferís morir aquí fuera o vivir dentro?
¡Yo solo quiero salir!
¡Y yo! ¡Tiene que haber una salida!
¡Mirad!
¡Buques de salvamento!
Por fin vienen a rescatarnos.
Por fin nos sonríe la suerte.
Hay que avisar a tu madre y a Mitsuo.
Pero aún no he encontrado a mi padre...
¿Solo nos queda esto?
No tenemos ni para empezar.
¡Chicos, aquí hay carne!
¿Carne?
Es carne de caracolense.
Serán restos de los Dragonfly.
Carne de caracolense. ¿A esto hemos llegado?
Pero no... No tenemos elección, ¿no?
Está riquísima. Ojalá la hubiéramos probado antes.
Sí. Cuando Okamoto se haya convertido, nos lo zamparemos.
Tenéis que comérosla.
Si no, no sobreviviréis.
Ya no eran humanos.
Comed.
Shuichi.
¿Dónde está el refugio?
¿Qué...? ¿Qué ha pasado?
Hermanita.
- ¡Mitsuo! - ¡Ayuda!
¿Ha sido un tornado? ¿Dónde está mamá?
Se la ha llevado un tornado.
¿Se la ha llevado?
Espera, Kirie.
Mírale la espalda.
Si logramos salir del pueblo
antes de que se convierta en caracolense,
volverá a la normalidad.
Cuando esté bien, volveré y seguiré buscando a mis padres.
¿Cómo salimos? El túnel y el mar no son opción.
Hay que probar por las montañas.
Tal vez haya un sendero que nadie haya probado.
Es inútil.
Nadie logra escapar de la maldición de la espiral.
Hay que probar. Es mejor que cruzarse de brazos.
Sí.
Escojamos una dirección.
Es inútil.
Kirie, me pica un montón la espalda.
Aguanta, ya casi hemos salido.
Fuera te recuperarás.
El centro de las nagaya es el Estanque de las Libélulas.
Mirad.
Alguien está ampliando aquella nagaya y provocando tornados.
¿No es...? ¿Aquel no es Tanizaki?
Chicos, ¿adónde vais?
¡Cuando volváis, ya habré ampliado esta casa!
¿Este camino no acaba nunca?
- Estoy cansado. - Es muy raro.
Ya deberíamos haber encontrado una carretera.
Aún hay gente que llega al pueblo.
¡Takemoto! ¿Qué hacéis aquí?
¿Y vosotros?
¿Nosotros? Tratamos de salir de Kurouzu.
El camino debería cruzar la montaña
hasta el siguiente pueblo.
¿Al siguiente pueblo? Si era por ahí.
Os vimos subir la montaña y decidimos seguiros.
Todas los caminos del pueblo llevan al mismo punto.
Nunca saldremos de aquí.
No te rindas.
Sigamos andando y a ver qué encontramos.
Joder. Es como si fuera un círculo infinito.
- A comer. - ¿Y si nos lo comemos crudo?
Qué buena idea.
- Se esconde. - Demasiado lento.
- Le romperé el caparazón. - Espera.
¿Sabéis que hay insectos que se los comen así?
- Eh, no te pases. - ¡Déjanos un poco!
- Kirie, vámonos de aquí. - Sí.
Otra vez la maldición.
¿Alguno sabe dónde estamos o cuánto queda?
No tengo ni idea.
Ya os dije que era inútil.
Nadie escapa a la maldición.
Ese tueco puede ayudarnos a encontrar el norte.
¡Shuichi, únete a nosotros!
¡Es mi padre! Es... ¡Es mi padre!
Tranquilo, Shuichi, no es real.
Es como si el tiempo se nos escapara,
como si fuéramos a cámara lenta.
¿Por qué nos dejáis tirados?
No os dejamos tirados, es que...
¿Qué le pasa a ese chaval en la espalda?
Es la mochila.
Parece agotado. Ya lo llevo yo.
Yo me encargo.
Sí, gracias.
Me muero de hambre.
¿Aquí no hay caracoles?
Claro que no. ¿Qué iban a hacer en las montañas?
¡Lo sabía!
- ¿Cómo nos lo zampamos? - ¡Corred!
Mitsuo, ¿puedes pegarte al acantilado?
¡Puedes hacerlo!
¡Rápido, márchate!
¡Vete o te pego!
¡Huye! ¡Deprisa!
Te prometo que volveré a buscarte.
¿Otra vez escapando?
Entregadnos al caracol ahora mismo.
¿Os lo queréis comer crudo?
Por supuesto que sí.
¿Os acordáis de lo riquísimo que estaba Okamoto?
¿De la sensación al introducirnos en su caparazón
y devorar aquella cara tan blandita y melosa?
¡Qué delicia!
- La maldición los reclama. - Volvamos al pueblo.
Esto no puede ser Kurouzu.
Debe de ser otro pueblo víctima de la maldición.
No, sí que es Kurouzu. Fijaos bien.
- ¿Las nagaya? - ¿Las nagaya?
Han alargado las nagaya construyendo en ambos extremos.
Pero ¿cómo es posible?
Si empezaron cuando nos fuimos.
Tú misma lo has dicho: el tiempo se nos escapaba
mientras deambulábamos por las montañas.
¿Cómo pueden encajar tan bien? Es como si estuviera previsto
que todo el conjunto formaría una espiral.
Quizá es justo al revés.
Tal vez hace mucho solo había una estructura en espiral
y, con el paso de años, se pudrió y derrumbó
hasta dejar un puñado de restos.
Por lo que ahora vemos la forma original del pueblo.
En ese caso, debo entrar y buscar a mis padres.
Vosotros seguid buscando una salida.
Os alcanzaré más tarde.
Ni hablar, Kirie. Te ayudaremos a buscarlos.
El centro de la espiral...
Necesito averiguar qué misterio esconden las espirales.
Tanizaki.
Oh, chicos, sois vosotros.
¿Cuánto tiempo ha pasado? No habéis envejecido nada.
Espera, ¿cuánto hace que nos fuimos?
Hace años. Todavía quedan algunas partes por unir.
Hay tramos bloqueados por asfalto y muros antiguos,
así que esto es como un laberinto,
pero falta poco para acabar la ampliación.
La gente está ampliando las nagaya desde el interior.
La verdad es que trabajan a destajo.
¿Por casualidad sabes dónde están mis padres?
Mis padres fueron víctimas de los tornados.
Mi padre es alfarero.
Alfarero, ¿eh?
Me suena que hay un matrimonio que sigue haciendo alfarería
cerca del Estanque de las Libélulas.
- ¿Qué? ¿De verdad? - Sí.
No he llegado a conocerle, pero dicen que su lema es
"la alfarería es el arte espiral".
¡Lo sabía, están vivos!
¡Ay, Kirie! ¡Qué alegría!
Muchísimas gracias, Tanizaki.
- Voy a buscarlos. - Buena suerte.
Aunque dudo mucho que consigáis acercaros.
Ni siquiera yo he llegado al estanque.
¿Creéis que la espiral entera está llena de gente deformada?
Si esta es la forma original de Kurouzu,
¿por qué la gente del pasado construiría algo así?
Es posible que esto haya pasado una y otra vez
- desde la antigüedad. - Puede.
Tal vez, cada cien años o cada cientos de años,
la maldición de la espiral recae sobre el pueblo.
Y, en cada ocasión, la gente devuelve al pueblo
a su forma original.
Pero, de ser así, ¿no quedaría algún rastro de ello?
Puede que, por alguna razón,
la transmisión de la tradición se truncara.
Quizá aquellos que debían legar sus recuerdos
desaparecieron sin más.
- No puedo más. Estoy agotada. - ¿Dónde estamos?
Mirad.
Están incinerando un cuerpo.
Lo usaremos para guiarnos.
¡Daos prisa o desaparecerá!
¡Mirad, podemos cruzar por ahí!
¡Deprisa o lo cerrarán!
¡Chie! ¡Chie!
- Kirie. - ¡Chie!
¡Ya está unido!
¡Ya está unido!
- ¡Por aquí también! - ¡Ya está todo unido!
Esto era el Estanque de las Libélulas.
Voy a bajar.
Estoy segura de que mis padres están ahí abajo.
Bajaremos juntos.
Vale.
Vamos.
Llevadme con vosotros.
Ahí abajo debe aguardar algo verdaderamente fascinante.
- Suéltame. - ¡Que me llevéis!
¡Suéltala!
¡Shuichi!
No... puedo más.
Jamás había visto una edificación como aquella.
Una luz cegadora, que se colaba por la escalera de caracol,
brotaba del conjunto de espirales.
A mi alrededor se amontonaba un sinfín de gente
que debió de llegar allí desde las nagaya
y que, ahora, absortos,
se limitaban a contemplar las espirales.
Shuichi...
Shuichi, ¿me oyes?
Era como si las ruinas los estuviera asimilando.
Mamá... Papá...
Sabía que os encontraría aquí.
Kirie.
Kirie...
Shuichi.
Kirie, fíjate.
Todas estas ruinas...
La respuesta estaba aquí abajo.
De aquí provenía la maldición.
Es como si estuvieran vivas.
Sí.
Como si tuvieran voluntad propia.
Las espirales atraen la mirada de quien las ve hacia su centro.
No sé qué pretendían los que antaño las construyeron,
pero las ruinas atraen por instinto
a la gente de la superficie
y su hambre aumenta cada cierto tiempo.
Shuichi, en ese caso, ¿qué hacemos ahora?
Yo ya no me veo capaz de seguir luchando contra la maldición.
Kirie, tienes que salir de aquí cueste lo que cueste.
Tengo la impresión de que la maldición
está a punto de completar el ciclo.
Yo tampoco tengo fuerzas para seguir luchando.
Quiero quedarme aquí contigo.
Y así fue...
como aquella maldición que se cernió sobre nuestro pueblo
llegó a su fin.
Con el paso del tiempo,
nuestro siniestro pueblo desapareció
hasta que un nuevo pueblo renació en su lugar.
Quizá...
esta vez la gente que vive en él logre hallar la paz.
¡Eri!
Bienvenida.
Oye, Satoshi...
¿Por qué no te fugas conmigo del pueblo?
Al menos...
hasta que las ruinas
vuelvan a despertar de su letargo.
BASADO EN LA NOVELA GRÁFICA ORIGINAL "UZUMAKI" DE JUNJI ITO
PUBLICADA POR SHOGAKUKAN INC.
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