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KIRIE GOSHIMA
La cóclea...
es una estructura del oído interno que percibe el sonido.
En resumidas cuentas,
puede que sea la espiral más destacada del cuerpo humano.
DIRECTOR DEL HOSPITAL
Señora Saito, ¿ha notado mejoría?
Sí, doctor. Ya estoy mucho mejor.
¿Todavía les tiene miedo a las espirales?
Sí, me dan pavor.
Siento que persista.
Hagamos lo siguiente.
Le daré visita en el hospital psiquiátrico de Midoriyama.
Pero ¿ese hospital no es para...?
Shuichi.
¿Le preocupa acabar allí?
¿Es por el estigma
que supone que sea un hospital psiquiátrico?
Puedo asegurarle que estaría en muy buenas manos.
Me lo recordó la ilustración que el director tenía colgada.
Mi madre se rapó el pelo y se cortó la piel de los dedos.
Ahora que ha logrado eliminar
todas las espirales de su cuerpo,
imagina si averigua que hay espirales en los oídos.
Joder, otra columna de mosquitos.
Los mosquitos macho forman columnas para reproducirse.
Otra espiral más.
Ahora que lo dices, ya he visto un montón.
¿Por eso este año hay tantísimos mosquitos?
Es por la maldición. La maldición de las espirales.
Otra ambulancia.
Esta mañana ya han ingresado más de diez embarazadas.
Dicen que se encuentran fatal,
los mosquitos se han cebado con ellas.
Señorita Goshima.
El ala de Obstetricia está llena
y nos iría bien que comparta habitación.
Sí, por supuesto.
¿Keiko?
- ¿La conoce? - Sí, es mi prima.
KIRIE GOSHIMA KEIKO NAKAYAMA
- Gracias, Kirie. - No hay de qué.
Keiko, ¿qué es esto?
Pesa bastante.
Tú guárdalo en el armario.
Vale.
¡Que alguien me ayude! ¡Está muerto!
- ¡Aquí hay dos muertos más! - ¿Qué? ¿Dos?
Pero ¿qué les ha pasado?
Tienen el cuerpo lleno de puñaladas.
Sí.
De algún modo, parece que les han dejado
sin una gota de sangre.
Hay que llamar a la Policía.
¿Los han asesinado?
Pues yo no oí nada de nada, ¿y tú?
Solo recuerdo oír el zumbido de los mosquitos.
KIRIE GOSHIMA KEIKO NAKAYAMA
Aún no puedo creer lo de los asesinatos.
- Y tres además. - Ya...
Cambiando de tema, Kirie, el bebé ha empezado a moverse.
¿Qué? ¿En serio?
Kirie, ¿cómo te encuentras?
Shuichi.
¡Malditos mosquitos!
¡Y un cuerno me vas a picar a mí!
¡Shuichi!
Kirie, ¿sabías que solo las hembras
que portan huevos chupan sangre?
Se atiborran de sangre de animales
para nutrir los huevos de sus vientres.
Pero ¿qué está haciendo?
Váyase de aquí, largo.
Lo siento mucho, Keiko.
Últimamente está un poco raro.
Tranquila, Kirie.
Oye, Keiko, procura que no te piquen los mosquitos, ¿vale?
Gracias, Kirie, pero estaré bien.
No me preocupan.
En realidad me gustan.
Me gustan mucho.
¿Adónde van?
¿Qué haces husmeando?
Eh, ¿por qué armáis tanto alboroto?
¡No os acerquéis!
¡Sangre!
¡Danos tu sangre!
¿Por qué hay tanto jaleo?
¿Qué ocurre?
¡Queremos sangre!
Ya está bien por hoy.
Qué rica estaba.
Volvamos a las habitaciones.
Sí, hay que dormir.
Esperad.
¿Crees que puedes descubrir nuestro secreto
y escabullirte sin más?
¡Basta! ¡Keiko, ven a ayudarme, por favor!
Sangre.
Dame toda tu sangre.
¡Keiko!
No, por favor.
¡Muere!
YUKIE SAITO
¡Cariño, sucumbe a la espiral como yo!
¡No! ¡Jamás!
Cómo me gustaría penetrar
en las espirales de tus oídos, mi amor.
Quiero enroscarme en ellos y dormir.
Le juro que lo vi con mis propios ojos.
Eso resulta muy difícil de creer.
¿Seguro que no fue una pesadilla?
¡No, era real!
¡Las embarazadas se atiborraron de sangre!
Tu padre me dijo algo extraño.
Me dijo que tenía espirales en los oídos.
Papá está muerto.
Fue una pesadilla, mamá.
Tengo que comprobarlo.
- Tengo que ver esa ilustración. - Por favor, mamá.
¡Doctor!
¿Dónde...?
¡No está! ¡Estaba justo aquí!
Oh, es que se quedó anticuada y la tiré.
¿Que la tiró?
Entonces tendrá que decírmelo usted.
No me mienta, doctor,
¿tengo espirales dentro de los oídos?
¿Espirales? No, claro que no. ¿Cómo va a haber espirales?
¿De verdad?
Lo que ha de hacer, señora Saito,
es dejar que curen las heridas de los pies.
- Dele algo para el dolor. - En seguida, doctor.
Acompáñeme a su habitación, señora Saito.
¿De verdad? ¿No me miente?
¡Oh, no! ¡No, por favor!
¡Están dentro de tus oídos!
¡Dentro de tus oídos!
¡Dentro de tus oídos! ¡Dentro!
¡Hay espirales dentro de tus oídos!
¡Está en mis oídos!
¡Ha entrado en las espirales de mis oídos!
¡Tengo que sacármelo! ¡Tengo que sacarlo de ahí!
Creía haber esquivado una bala al retirar la ilustración,
pero es urgente que un especialista la visite.
Sí.
¿Por qué todo da vueltas?
Mi cuerpo no para de girar y girar.
¡No! ¡No quiero convertirme en una espiral!
Esos parecen...
KIRIE GOSHIMA
Gracias, ya estoy llena.
No has comido casi nada.
Estas setas no me gustan nada.
Huelen como a sangre.
Qué delicia de setas, ¿eh?
Nuestro obstetra, el doctor Kawamoto, dice
que son muy buenas para la salud
y que comamos tantísimas como queramos.
No hace falta que me convenzas, están riquísimas.
¿Qué está pasando aquí?
Qué ganas de volver para volver a estar calentito.
- ¿Seguro que podremos volver? - Claro que sí.
Aquel hombre que nos sacó puede volver a meternos.
Ahora está volviendo a meter a Makio.
Espero ser el siguiente.
Y yo, me muero de ganas.
Qué traviesillo eres.
¡Esa era Keiko!
¡Venía de aquí!
Doctor Kawamoto, acabo de oír a Keiko gritar.
Los bebés se sirven de su ternura
para poder madurar con seguridad hasta alcanzar su independencia.
Son criaturas determinadas.
Por más que les corte el cordón umbilical,
siguen desarrollando la placenta.
La regeneran al final del cordón umbilical.
Desean volver a los úteros de su madres a toda costa.
Y anhelan quedarse ahí.
Entonces, esas setas que están repletas de espirales...
Exacto. Son placentas.
Cuando los críos nacían,
empezaron a crecer en la sala una tras otra.
¡Keiko!
Se lo ruego, doctor, ¡quiero sangre!
¿Qué hace? ¡Suélteme!
¡Sangre! ¡Sangre! ¡Quiero sangre!
Deliciosa...
Está deliciosa.
- ¡Mira cuántas setas! - ¡Hay un montón!
¡Más, más!
¡Quiero más!
Se lo agradezco mucho.
Procura hacer reposo, ¿vale?
Rápido, vámonos.
¡Au! ¡Me haces daño!
Esta noche le haremos una fiesta de bienvenida a Kirie.
Cuento contigo, Shuichi.
¿Una fiesta? ¡Toma ya!
Tu casa está justo al lado del Estanque de las Libélulas.
Está muy contaminado por las espirales.
¡Fiesta! ¡Fiesta!
¡Corre!
Bienvenida de vuelta, Kirie.
¡Bienvenida, hermanita!
Gracias.
Shuichi, no te cortes, come.
De acuerdo. Muchísimas gracias.
Caray, estás famélico.
Shuichi, tienes que venir más a menudo.
¿Qué ocurre, Shuichi?
Oh, veo que te has dado cuenta, ¿a que sí?
Estoy muy orgulloso de esa pieza.
Tu padre era todo un experto en arte.
Habló conmigo poco antes de fallecer
y me dijo que la alfarería era el arte de la espiral.
Gracias a él valoro el verdadero arte.
A medida que el tifón se acerca a Japón, ¿cuáles son...?
Al final, el pobre Shuichi ha perdido el apetito.
Sí... Dan mal rollo.
Últimamente solo hace cosas raras.
Una cara...
Se parecen mucho a los padres de Shuichi.
¡Shuichi!
¡Por favor, Shuichi, ayúdanos!
Déjeme mirar el interior del horno.
Shuichi, ¿acabas de llegar?
Me están llamando. Dentro de ese horno hay alguien
que no para de repetir mi nombre.
No digas tonterías. Eso es imposible.
¡Shuichi!
¡Ayúdanos, Shuichi!
Pero ¿cómo...?
¿Cómo han acabado mamá y papá dentro de ese horno?
¡Shuichi!
¡Shuichi!
¡Shuichi!
¡Shuichi!
¡Voy a llamar a los bomberos!
Se espera que este poderoso tifón,
que se ha formado en un momento muy poco habitual,
avance hacia el norte...
¡Papá, baja de una vez! ¡Estar ahí con este vendaval
- es muy peligroso! - Ya estoy.
El monstruoso tifón se ha detenido
justo encima del pueblo de Kurouzu
y unas feroces rachas de viento continúan azotando la localidad.
La Agencia Meteorológica de Japón
sigue sin dar crédito al no compr...
Les hablo en directo desde el pueblo de Kurouzu.
El tifón no da señal alguna de...
Desde aquí se aprecia algo en el poste de luz.
¿Qué? ¿En el poste de luz?
¿Podría tratarse de una mujer
que ha sido víctima de la fuerza del tifón?
- ¿Está muerta? - Kobayashi, ¿sigues ahí?
- ¿Sigues ahí? - Sí, sigo aquí.
¿Qué está pasando?
Lleva casi dos horas inmóvil sobre el pueblo.
Ni siquiera la agencia entiende por qué.
Kirie...
¿Qué ha sido eso?
- No lo sé. - Kirie...
¡Es el ojo de la tormenta! ¡Te está buscando! ¡Ven a verlo!
No digas tonterías.
Lo llaman "el ojo de la tormenta",
pero las tormentas no tienen ojos.
Kirie...
Ya voy.
¿Shuichi?
¡Kirie! ¡Ven conmigo!
Si te quedas, el tifón acabará con tu casa y tu familia.
Mira. El ojo de la tormenta.
¿Ves ese remolino de nubes oscuras?
¿No lo has oído?
¡Repite tu nombre como si fuera amor a primera vista!
El tifón está obsesionado contigo.
- ¿Qué? ¿En serio? - ¡Corre! ¡Por aquí!
- ¡Kirie! - ¡La pierna!
- ¡Estoy atrapada! - ¿Qué?
¿Estás atrapada? ¡Joder!
¿Estás bien?
¡Aguanta, ahora te ayudo!
Se la ha tragado el ojo de la tormenta.
¿Por qué?
Kirie...
Kirie...
El tifón se la habrá llevado al confundirme conmigo.
Si sigue sin desplazarse, el pueblo entero quedará...
Kirie...
¡Al suelo!
¡Por ahí!
El poderoso tifón
que ha provocado cuantiosos daños en el pueblo de Kurouzu
se ha desvanecido misteriosamente.
Su repentina desaparición sigue sin explicación.
- Además, un segundo tifón... - ¿Lo habéis oído?
Debe de ser un ratón. Me tienen frita.
Según dicen, estas casas son anteriores a la era Meiji.
Me pregunto cómo una nagaya tan tosca como esta
aguantó los embates del tifón.
Supongo que es más resistente de lo que parece.
¡Es él! ¡El monstruo!
Sabía que los rumores eran ciertos.
Dicen que aquí vive un monstruo.
Por la noche se come a los perros del vecindario.
¿De dónde has sacado eso?
Los monstruos no existen, cielo.
Que sí. Dicen que ya se ha comido a varios.
- ¡Ya voy! - ¿Señora Goshima?
Soy yo, el vecino.
Oh, señor Wakabayashi.
- ¿Es un amigo de tu madre? - Es el vecino de la izquierda.
Nos hemos presentado esta mañana.
También perdió la casa en la tormenta.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Ha sido un placer conocerla.
El agente inmobiliario que me ayudó a dar
con este sitio me comentó que una pobre vieja y su hijo
viven en el extremo derecho de la nagaya.
Parece ser que los alaridos provienen de su hijo.
¿Qué? ¿Entonces no es un monstruo?
¿Ya habéis oído los rumores?
- ¡Cállate! - Tiene un aspecto extraño
a causa de una enfermedad crónica.
Así es como empezaron los rumores del monstruo.
Nos preocupéis. ¿Vale?
¡Adiós!
Gracias por comentárnoslo, es todo un detalle.
Me alivia saber que no es un monstruo.
Qué joven tan amable.
Es todo muy raro.
Antes he ido a presentarme
y parecía que no hubiera nadie en casa.
Quizá la pobre vieja está un poco sorda.
Debe de ser muy mayor.
Sí, supongo que sí.
¡Ya vuelve a quejarse!
Ese no es...
¿No os parece que quien solloza es la mujer mayor?
Parece que está desconsolada.
¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si necesita ayuda?
- ¡Kirie! - ¡Espera, Kirie!
- ¡Te acompaño! - Ya voy yo.
Disculpe, señora.
Señora, ¿está bien?
Mi hijo...
Mi hijo ha muerto.
¿Qué aspecto tenía? El hijo, digo.
No me corresponde a mí contarte algo así.
Hace un momento he echado un vistazo por la ventana de atrás.
El suelo está lleno de agujeros donde debía dormir el hijo.
He perdido la cuenta.
¿De dónde habrán salido?
No tengo ni idea. Y no quiero hablar de ello.
Kirie, tienes carácter, pero eres preciosa.
No puedo quitarte el ojo de encima.
¿Qué es eso de ahí?
Wa... ¿Wakabayashi?
¡Hermanita!
¿Qué es eso?
¿Yamaguchi?
¡Le sale un muelle del cuerpo!
Creo que es de la suspensión de un coche.
¿Qué se supone que es?
Qué miedo...
Los incidentes extraños se sucedían uno tras otro
dejando huella en el pueblo y la gente que había en él.
Llegados a ese punto,
ya me había vuelto insensible del todo.
BASADO EN LA NOVELA GRÁFICA ORIGINAL "UZUMAKI" DE JUNJI ITO
PUBLICADA POR SHOGAKUKAN INC.
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