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NETFLIX PRESENTA
¿Qué pasa?
¿No sabéis quién soy?
¡Exijo que abráis la puerta!
Venga, haced como yo.
Despacito y buena letra.
Va, hojas arriba.
Sus escamas, un poco de césped y nubecitas.
¡Menuda profe inepta y lela!
- Hola, mami. - ¡Cariño!
Hola, papá.
¿Tienes hambre? ¿Quieres merendar?
Hola, papi.
- ¿Qué aprendiste? - Sobre dragones.
- Tu madre pasa. No te… - Para, está feo.
Están los dos solos. Bastante hace la pobre.
Me llamo Li Na.
Y yo, Din.
Vamos juntos a casa.
Mi padre siempre llega tarde.
¡Que te pillo!
- ¿Cuál? - Este.
¡Vuela, Cacareos!
Luego te llamo.
No, multiplicas lo de arriba por lo de abajo.
Vamos, monito. ¡Arriba!
¡Adiós, Din!
¡Cómo quema!
CACAREOS 5 DE SEPTIEMBRE - 18 DE JUNIO
- Llegas tarde. - Pero lo tengo.
Vale, escamas… ¡y patines!
Preparados, listos… ¡supercometa dragón!
Pues no funciona.
Una promesa. Siempre seremos los mejores amigos.
Amigos para siempre,
juntos estaremos
y nunca jamás nos separaremos.
- Hay que irse ya. - Papá, dijimos…
Li Na, ya está hablado.
Tengo que irme, Din.
Pero si te he arreglado la cometa.
Vámonos, Li Na.
Cuídate, chaval.
Adiós, Din.
Mirada al frente.
Vamos rumbo a una vida mejor y esta la dejamos atrás.
Va, a por la siguiente.
Calle Gao Shue, número 235.
- Su pedido. - Gracias.
¡De nada!
- Su pedido, feliz día. - Gracias.
Su pedido.
- Gracias. - De nada.
- Su pedido. - Gracias.
- Su pedido. - Gracias.
¡Wei!
¿Din? ¡Ten cuidado!
Pero ¿qué haces?
¡Wei! Coleguita mío…
Tío, mira bien por dónde vas.
¿Me pillas los deberes?
Llevas dos semanas sin ir a clase.
Necesito dinero extra para un asuntillo.
Espera, ¿tiene algo que ver con esa chica?
¿Cómo? ¡No, hombre!
Bueno, puede.
Vale, sí, es su cumple y planeo algo chulo.
Anda, ¿me pillas la tarea de clase, porfi?
- Hago tus deberes una semana. - Vale.
Gracias. Eres lo más.
Tan listo y a la vez tan bobo.
Última entrega.
¿Hola?
¡Hola!
¿Alguien ha pedido dumplings fritos?
¡Hala!
- ¿Hola? - Adelante.
Está cerrada.
Ya lo sé.
Bueno, ya…
doy la vuelta. ¿Pidió dumplings fritos?
¡Soy un dios!
Pues qué bien.
Pero, ¿ha pedido…?
¡Y te he elegido a ti! Por tu corazón puro.
Intento ser majete. Así me dan cinco estrellas.
Bueno, ¿paga en efectivo o…?
Coge esto.
Dentro tiene todo cuanto necesitas.
A ver, yo en realidad necesito 7,35 dólares…
¿Osas rechazar la voluntad divina?
Va a ser…
¿que sí?
Mira, ¿sabes qué? Te invito. Tengo mucha prisa y…
Gracias por la tetera. Feliz día.
¡La salsa picante!
VINAGRE
Gracias.
No hay color con salsa picante.
¿Tú no te ibas?
Espera, ¿las cinco ya?
¿Que llevo una hora aquí? ¡Me piro!
No cierres, porfa. ¡No!
ENTREGA A DOMICILIO
CONMANI TRAJES DE ETIQUETA
Chavalín, sé realista.
SINMANI TRAJES SIN ETIQUETA
¡Espere!
¡Gracias por su ayuda!
- Hola. - Tu madre te busca.
Ya, me imagino.
¡Agüita rica!
¡D7 y jaque mate!
Hasta esta noche.
Si no te gusta el ajo, pues come otra cosa.
Una servilleta.
Hola, mami. Lo que me pediste.
¡Mira quién es! Tarde.
Otra vez.
Ya, me retrasé con el grupo de estudio.
¡Espera!
Come. Alimenta ese cerebro.
Gracias, me lo como dentro mientras le doy al cálculo.
Míralo, tan mayor y tan trabajador.
El pequeño Din ya es un universitario.
- Ojalá mi hijo hubiera sido así. - Qué solete.
Lo intento.
- Voy a… - Me alegro por ti, muchacho.
Tienes futuro.
- Trabajo fijo y un pastizal. - Supernevera.
- Cochazo. - Pantalla plana. ¡Tocha!
¡No me lo entretengáis!
- Tiene que estudiar. - Din, ¡voy!
Sí, tengo mucho curro, mejor empiezo ya con…
Toma, la tarea.
El profe dice que si no vas mínimo a una clase por semestre, te catea.
Hola, señora Din. Aunque lo petes en… los finales…
otra vez.
Lo siento.
¡Lo sabía! ¡De pellas y mintiendo a tu madre!
¿Qué hacías? ¿Gandulear en un cibercafé?
- No doy crédito. - Qué granuja.
¡Menuda ayuda! Escucha…
¿Por qué? Eres estudioso. Arruinarás tu futuro.
- Cierto. Ahí va el título. - ¡Menuda ayuda!
- Yo solo… - ¿Qué?
Pillé un trabajillo de nada.
¿Un trabajillo?
Tú solo tienes un trabajo, y es estudiar.
- Ya, pero… - Pero ¿qué?
¿Qué puede ser más importante que estudiar?
Nada, mamá.
Nada.
- Esto se anima. - ¿Qué ha dicho? No oigo nada.
¡Menuda ayuda!
- Sé que soy estricta, pero… - Tienes razón.
Tienes razón.
¿Está ahí?
No puede ser.
- ¿Qué buscábamos? - ¡Una tetera!
Abrid la puerta.
Buenas noches, caballeros.
Es zona prohibida.
¿Puedo ayudarle?
Sí, seguro que sí.
¡Basta! Quieto ahí.
Las manos donde pueda verlas.
Me temo que eso no va a ser posible.
- Tú primero. - Gracias.
- Queda detenido. - Espere un momento.
Luego lo arreglo.
Otra vez tarde.
Pues nada…
¿Y esto? El chisme ese.
Pero bueno…
Mira quién ha venido.
Muy seguro me tienes tú, ¿eh?
Era broma.
¿Y qué me dices del traje?
¿Da la talla para el cumple de la famosa Li Na Wang?
Genial.
Pienso igual.
Va, mañana es el gran día.
¿Cómo lo haremos? ¿Qué voy a decirte?
¡Felicidades! ¡Soy tu mejor amigo! No, demasiado histérico.
Buenas noches.
¿Me permites besarte la mano?
Jo, tío, no me seas casposo.
Sí, hombre, sí. Bailo contigo.
Por cierto, tu cara me suena de algo.
Tu regalo. ¿Aún te gustan las cometas? ¿Qué digo? Claro que le gustan.
Venga, vamos a tranquilizarnos.
Sé natural.
Hola, Li Na. Felicidades.
Solo quería decirte
que ha pasado mucho tiempo y…
te echo de menos.
¿Qué?
¡Jo, no! ¡Ay, madre!
Espera, que esto lo arreglo yo. ¡Venga ya!
¿Qué esperaba?
¡No!
LAS TORRES UNA VIDA DE LUJO
Menudas pintas de loco.
Pero es que…
ya no sé qué más hacer.
Veo que tengo toda una vida por delante
y me esfuerzo para que todos estén orgullosos, pero…
siempre tengo la sensación de que me falta algo.
Ojalá…
Ojalá pudiera cumplir nuestra promesa.
Ya está el té.
¿Cómo? ¿Que ya está el té?
A ver, eso ha sido…
¡Saludos, gran amo!
Los cielos se han abierto y tus deseos se cumplirán
¡porque yo soy LongZhu!
Un pobretón.
Mejor, más fácil.
Mira, sé lo que piensas.
"¿Me engañan mis ojos? ¡Un dragón de los deseos mágico y todopoderoso!
¿Esto es real? ¿La magia es real?".
Pues sí.
Muy real.
Bueno, aclarado esto, vamos al grano.
¿Estoy muerto?
¡Abuelita! ¡Soy Din!
- Me caí del tejado. ¡Voy a buscarte! - No.
No, estás muy vivo.
Soy un dragón mágico de los deseos y concederé tres al dueño de la tetera.
Y tú ¡eres mi amo y señor!
Así que, a ver ese deseo.
Venga, que he picado, ¿y la cámara oculta?
- Buena broma. - ¿Broma?
- ¿Es un holograma o qué? - Te aseguro que no.
¿Deseas una armadura de oro macizo?
Deseo cumplido.
¿Deseas la fuerza de mil hombres?
Deseo cumplido.
¿El mejor carruaje del país?
¡Todo tuyo!
¡Las alas de un halcón!
Las patas de una jirafa. ¿Mola estar ahí?
Lo que sea…
que tu corazón desee.
Estoy pensando en abrir una tienda de animales.
De mascotas.
¿Y venderás chow chows? Molan.
Aquí nadie vende nada hasta encontrar la tetera.
Siempre que estoy guay de charleta,
me ponéis de mal rollo.
¿Conque dragón de los deseos?
Sí.
¿Cuántos deseos tengo?
Tienes tres deseos.
- ¿Cómo cabes aquí? - Es magia. Es una tetera mágica.
- Y enana. ¿Qué edad tienes? - No te…
¿De dónde eres?
- Tú solo… - Qué bracitos.
¿Por qué eres rosa y no verde? Qué suavecito estás.
¿Puedes escupir fuego?
Vale. A ver, mira, indigente,
paso de preguntas y no vengo a hacer amigos.
Para el carro. Gánate mi amistad, que no vas por buen camino.
Escucha bien.
El dragón de los deseos tiene 10 amos, se libera y va al reino divino.
Mira por dónde, eres el último.
Llevo ya mil años apretujado en la teterita esta.
Así que cuanto antes acabemos, mejor.
¿Te ha quedado claro?
Lo siento mucho, jovencito, pero necesito esa tetera.
- Es de este. - Solo me ve el dueño de la tetera.
Bueno, seguro que no le importa.
Ni hablar, ¡la encontré yo!
Esto no mola.
Desearía saber luchar.
Ven aquí.
Qué tetera más chula.
Pero ¿qué…?
No. No lo he hecho a posta.
Lo retiro.
Dámela.
Tetera.
Que me des esa tetera ahora mismo.
He atravesado la puerta.
¡Dámela! ¡Mía!
¡Niñato mocoso!
¿No hay nadie en casa?
Se acabó…
pedírtelo amablemente.
¿Me estás diciendo que un adolescente machacó a dos adultos?
- Es que… - Bueno, a tres.
Dos y medio.
No se imagina. Miles de golpes y patadas voladoras.
Jamás vi tantos brazos y piernas.
Esto pinta mal.
El chaval sabe lo que tiene.
Señor, si me lo permite,
¿qué tiene exactamente?
No es asunto tuyo. Os pago por encontrarlo.
- Centraos. - No nos ha pagado.
Encontrad esa tetera y sabréis qué es pagar bien.
¿Entendido?
Disculpe nuestra incompetencia.
Pero el chaval se dejó esto.
Es cuestión de tiempo que lo encontremos.
¡Din, arriba!
¿A que te pateo ese careto?
¡Arriba!
Ya está el desayuno.
Gracias, mamá.
Qué sueño tan rarito.
Din, hoy trabajo hasta tarde.
Hay sobras para cenar.
Exquisito.
Para cenar, las sobras.
Claro.
Las sobras.
Zapatitos ridículos.
Si pudieras pedir cualquier deseo, ¿qué querrías?
Din, ¿a qué viene esa tontería?
- Come. - No, en serio, mamá.
Imagínate, cualquier cosa.
- ¿Un casoplón en el campo? - Ya lo hablamos ayer,
quiero que te centres en tu futuro.
Ese es mi deseo.
Pues jamás he estado más centrado en mi futuro.
Estupendo.
Corre o llegarás tarde.
Conozco muy bien esa cara.
¿Cara? ¿Qué cara?
A clase y deja de maquinar cosas.
¿Hola? ¿Dragón come te llames?
¿Estás ahí?
Buen trabajo, harapiento. Te quedan dos deseos y en breve acabamos.
¿Cómo es qué sé kung-fu?
De nada. Lo deseaste y eres el rey del kung-fu.
- Yo no pedí… ¡No es justo! - Dijiste "desear".
¿Solo por esa palabrita ahora soy un flipado del kung-fu?
Cómo mola.
Sí, mola mogollón.
Va, para el segundo,
te recomiendo mi favorito.
¡Una montaña enorme de oro!
Repite conmigo. Deseo… ¿Eres mudo? Una montaña enorme… Qué raro, no hablas.
Oye, no me agobies.
Ah, te va el rollito conquistador. Veo esa mirada asesina.
Tranqui, tú desea un ejército y será todo tuyo.
¿Para qué lo quiero?
Qué simplón eres, tío.
Mira, algo que os mola a los andrajosos.
Podrás hablar con un ser querido
¡del otro lado de China!
Soy un ser querido. No te oigo, estás lejos.
Mira la muralla. Mola, pero no…
¿Como con un móvil?
¿Y esta magia negra?
¿Y la miniorquesta?
¿Cómo caben todos en la cajita?
Dos deseos. Lo que yo quiera.
El cumpleaños.
Ya sé qué quiero.
¿Un deseo?
Sí, un deseo.
Estupendo.
¿Un pájaro gigante de metal?
¿Tú qué haces?
Montarme en mi dragón. ¡En marcha!
¿Adónde vamos?
Si no puedo montar, a pillar el bus.
¿El bus?
¿Es un animal?
¿Cuánto llevas en la tetera?
Ni idea, ¿aún está la dinastía Qing?
¡Long!
¿Cómo te has metido?
Que no me ignores, pringao.
No se ha metido, es la tele.
¿Y esto?
Un coche.
¿Un botín de la guerra?
- ¿Y esta fuerza invisible? - ¡Cristal!
- ¿Para qué…? - Semáforo.
- Pero ¿qué…? - Helado.
- ¿Y…? - Electricidad.
- Ya sé que flipas. - ¿Que flipo?
Cuando has vivido tanto,
ya no hay nada que te haga flipar.
"Patatas de gamba".
Comida de zarrapastrosos.
¡Espectacular!
Pues aquí estamos.
- ¿Piensas pedir ya el deseo? - Espera a que lleguemos.
¿Adónde?
¡Por la Gran Muralla!
¡Megacuádriga de acero y cristal!
Este es el bus. Sube.
- Quita, vieja. - ¡Ay!
- Con cuidadito, señora. - Gracias, joven.
- No. Habrá algo mejor. - Pero ¿qué haces?
Eso está mejor.
Long, ¿qué haces?
Pillar un carruaje.
Es que no puedo permitírmelo, por eso cogimos el autobús.
¿Me acabas de desplumar?
- …el que cruza toda… - Toma.
- ¿De dónde lo has sacado? - Pues magia.
He comido un montón.
¡Esto sí que mola!
- ¿Y esto qué es? - Tráfico.
Tráfico.
¿Un tipo de día festivo?
¿Me estás diciendo que esto pasa…
cada…
día?
El sol se mueve más que nosotros.
Esto es peor que la tetera.
Jo, fijo que no llegamos. Desearía que el tráfico…
Eso, tú sigue.
Ni loco desperdicio así un deseo.
Mira, Din, tendrás que usar…
Tienes que usar…
Vas a tener que…
Piensa ya cuándo usar…
¡tu deseo!
¡Pordiosero ridículo! ¿Dónde vas a ir, hijo?
¡Ni que la trompetita de las narices fuera a moverte!
Tranqui, Long, ya llegaremos.
Aunque tardemos todo el día.
¿Todo el día?
Hubo un atasco que duró tres semanas.
Ojalá ser dragón para cruzar la ciudad.
Sé lo que intentas. No cuela.
Tras mil años en la tetera, unas horitas no son nada.
Tengo una idea, ¿escuchamos la orquestita mientras esperamos?
No lo vas a conseguir.
Usa tu deseo, Din.
¡Está bien!
Ojito con lo que no deseas. Tú juégamela, que…
¿Me llevarás volando?
Eres genial. ¿Hay algo que no puedas hacer?
Bueno, la verdad es que…
En fin, ¿dónde íbamos?
¡Ahí está! Ahí abajo.
Hemos llegado.
A por el deseo.
Menuda elección, ahí te veo.
Al elegir un palacio es importantísimo que…
¿Qué haces?
No seas chorra, es serio.
¿Cuál es el deseo?
Vale, ¿la ves?
Buenas tardes.
- Gracias por venir. - Felicidades.
¿Qué tal?
Mi segundo deseo, Long.
- Deseo… - ¡Para el carro!
- No valen rollos de amor. - ¿Qué? No es…
Ni viajes en el tiempo, ni matar gente.
Siento no poder hacer que alguien se enamore de ti.
No, que no va por ahí, Long.
Es mi mejor amiga.
Ese es mi deseo.
Recuperar a mi amiga.
A ver, rebobinamos. ¿Puedes desear cualquier cosa
y lo malgastas así?
¿Qué vale más que la amistad?
- ¿Es una pregunta trampa? - No.
Cualquier otra cosa.
A ver que piense. Un orinal de oro, un palacio de jade,
un ejército de figuritas. ¿Vas a malgastarlo con una chica?
Vale, es verdad.
Perdona, no lo entiendes porque no te lo expliqué todo.
Bájame, porfa.
Hace diez años, un día primaveral y una brisa fresquita.
Un chavalín sale del cole. Yo.
Y aparece Li Na, lanzando dumplings y defendiéndome.
- Luego… - No me lo puedo creer. Y parecía fácil.
Tres deseos y libre. Pero no,
aquí estoy con este garrulo. Mirad qué jeta de bobalicón.
Qué pardillo. Qué ignorante.
Qué tonto de remate.
¿Qué?
¿Qué hice para merecerlo?
Así que se marchó y nunca más volví a verla.
Tranqui, Long. Hasta yo me emociono al contarlo.
Si no funciona con el amor, pues tampoco con la amistad.
Ya es mi amiga. Solo necesito entrar en la fiesta.
¡Un deseo! ¡Haberlo dicho!
Deseo ser un principito.
Allá vamos. Sepárate y que se haga la magia.
Asunto finiquitado. Solo queda uno.
¿Qué es esto?
¿Qué? Pues un príncipe.
No, dije un principito.
Ya sabes, uno de esos pijos trajeados, con Rolex, coches con chófer,
asistentes personales…
Eso son como diez deseos. Tienes dos.
¿Y en plan versión pasajera, solo para hoy?
¿En serio quieres ser rico solo 24 horas?
Lo que quiero es recuperar su amistad. A ella le da igual si soy pobre.
Perdona que me ría, pero es lo más absurdo que he oído. Claro que le importa.
Ya, mira, pues es mi deseo, no el tuyo.
A ver ese zumito mágico.
Vale, 24 horas.
¡Perfecto!
Y el coche.
Perfecto.
Y el asistente personal que me obedecerá durante 24 horas.
Long, de humano das el pego.
Caminar cuesta un pelín, pero…
Va, empieza la fiesta.
ABIERTO
Buenas tardes. Quería preguntarle por un cliente.
Lo siento, no puedo darle…
CERRADO
Seguidme.
Por fin, estos sí son de los míos.
La entrada del servicio está atrás.
Qué pasote.
¡Anda, entraste!
- Qué humillación. - Al guardarropa. Gracias.
Ahí está.
Parece muy…
importante.
- Li Na. - Me alegro de verte.
¿Cómo llevas esos 19 añitos?
Pues últimamente he estado raruna…
Genial. ¿Qué te parece ser la nueva cara de Shin Makeup?
Ya no soy imagen de los que prueban con animales.
- Bien. ¿Y tu padre? - ¿Li Na?
Debe firmar el contrato.
- ¡Li Na! - ¡Me alegro de verte!
Hablemos de tu futuro.
Pienso mucho en mi futuro.
Sujetadores hinchables. El futuro. Serás la imagen.
- No me veo yo muy… - ¡Genial!
Organizo la sesión de fotos.
- Felicidades. - ¡Qué…! Eres tú, Buckley.
Ya casi llevas media lista. Vas bien.
Guay, ¿dónde anda mi padre?
Currando mucho, como nosotros.
¿Qué tal un poco menos de esto…
y más de esto?
Venga, Din. Al ruedo.
Vale. Cara de anuncio.
- Voy. - Hola, Li Na.
¡Qué emoción volver a verte!
- Ya te digo. - Es el mejor día de mi vida.
Jo, ¿también el tuyo?
Espera, que te traigo una cosita.
- ¡Qué bien volver a verte! - No me conoces.
- ¿Puedo? - ¡Me alegro da verte!
¿Qué tal tu mejor amiga?
No entiendo qué ha pasado.
Ni me ha reconocido.
Otro sueño roto.
Pues nos vamos. Camarero, dos más.
Damas y caballeros, una sorpresa.
A la pista la cumpleañera y su padre.
Ahí está.
Y ahora su padre, el señor Wang. A la pista de baile.
¡Vamos, señor Wang!
- No seas tímido. - ¿Señor Wang?
¡Venga, baje, señor Wang!
Seguro que está al caer.
Señor Wang…
¿Wang? ¿Está bien dicho?
¿Qué padre no aparecería en el cumple de su hija?
- Ya ves. - Ven. Hay que hacer algo.
El micro estaba abierto, perdón. Damas y caballeros. Préstenme atención.
Llegó la hora del espectáculo.
Long, mete humo. Y luces.
Una demostración callejera y nunca vista de shaolin kung-fu.
¡Os presento al gran maestro!
Formado en el estilo dragón.
Ahora, atentos todos al escenario…
Esto es todo. Gracias y adiós.
Asistente personal. Jamás me ofendieron tanto.
Ocho, número de la suerte.
Señor, ¿caviar, crème anglaise, amuse-bouche?
¿No tendrás unas patatitas de gamba?
Pues no.
Pues no.
Ay, no.
¿Un hombretón como tú, y tan solito?
Eso. ¿Quién necesita vino si tiene buena compañía?
Creo que malinterpre…
No suelo ir tan rápido, pero…
Perdón, tengo prisa.
¡Hola!
¿Li Na?
¿Donde andas, pibón?
Haciéndote de rogar, ¿eh?
Agua. Solo necesito agua.
Fresquita.
¿Y el chaval?
¿Hola?
- Li Na, ¿eres tú? - Vete. Estoy liada.
Ya, te veo superliada.
Muchísimo.
Vale, es que…
Soy el del numerito ese raro del kung-fu.
Solo intentaba…
Ya sé lo que intentabas.
Gracias.
¿Estás bien?
Sí.
De maravilla.
Toma, cógelo.
Muchas gracias.
Es que…
Aunque solo fuera una mísera noche al año, creí…
que igual sacaría tiempo.
No sé por qué dejo que me afecte.
Lo siento.
Me muero de vergüenza. Yo no soy de llorar.
Espera, tienes una cosita en la cara.
Ay, pues no se va.
Uy, perdón. Tengo pintas de loca.
No.
Sinceramente,
ya no sé qué más hacer.
Es que veo que tengo toda una vida por delante y…
me esfuerzo para que todos estén orgullosos, pero…
da igual, tengo la sensación…
de que…
Me falta algo.
Eso es.
Aquí estás, ojitos picaruelos.
Perdona, ¿te…?
Ostras, ¿estás bien?
Superbién.
Ven aquí.
Gracias.
Perdón, soy una maleducada.
Ni te pregunté cómo te llamas.
¿Nos conocemos de algo?
Bueno, la verdad es que…
te…
¡Por fin! Menos mal, señorita Wang.
Justo a tiempo. Tu padre está al caer.
- ¿Lo conseguiste? - Sí.
¡Li Na! ¡Ahí estás!
Hola, papá.
Conque una gran fiesta.
Sí, muy bonita.
- Gracias. - ¿Te divertiste?
Claro, y hablé con todos los que querías
y con algunos hasta llegué a…
conectar.
SIN CONEXIÓN
¿Hola? Ya te vuelvo a ver.
Te he comprado algo especial.
- Toma. - Venga, va, ábrelo.
Mi asistente se pateó las joyerías de Shanghái.
Cierto.
Sé que valoras lo especial.
Claro, lo valoro igual que el año pasado.
Gracias, papá.
¿No me digas? Na Na, lo siento. No…
A ver, de lo bueno, uno nunca tiene bastante.
Disculpe, no le veo, jovencito.
Espere, se lo acerco.
Aquí tiene.
Piel de buena calidad, traje de marca, un Rolex.
¿Qué negocio tiene tu familia?
¡De dumplings!
O sea, La Casa de los dumplings. Restaurantes, vamos. Todos.
Un joven emprendedor, me recuerda a mí. Comed juntos mañana.
- ¡Papá! - Sí, claro.
- Me encantaría. - Genial. Lo coordinamos.
Disculpa mis modales. No sé tu nombre.
Me llamo…
- Dan. - Encantado, Dan.
Li Na, ¿dónde te apetece?
¿Pearl Tower? Tengo reserva permanente.
- Perdone, señor, llamada importantísima. - Dos minutos.
Señor, dicen que es muy urgente.
Pásamelos.
Buenas noches, siento la espera.
Entonces, ¿de verdad te apetece…?
Sí.
Claro.
Hasta mañana, Dan.
Hablamos igual que de pequeños. Y mañana comemos juntos, ¿no flipas?
- Flipo con el váter. Ni me avisaste. - ¡Esto marcha!
¡No me digas, Dan!
¡Ah! Buscaré un buen momento y confesaré.
No, porque no habrá un buen momento.
Mira, sois el mendigo y la princesa. El cuentecito que sabemos cómo acaba.
- ¿Bien? - Pues no. Fatal.
¡De pena!
Este vínculo es más fuerte que el dinero o la posición.
- ¿Y por qué mentiste? - Porque…
Ya te lo digo yo. Porque cuando descubra quién eres, esto se va al garete.
Deberías tener fe en la humanidad.
¿Cómo? Llevo aquí mil años. Sé más de humanos que tú.
- Pobrecito. Sé cuál es tu problema. - Tú.
Claro, ese cerebrito de reptil no entiende la amistad humana.
No pasa nada.
Seré tu primer y único amigo.
Tenía un millón de amigos cuando era humano. ¡No!
Long…
- ¿Eras…? - Sí, era humano.
Madre mía, ¿tú has visto esta tetera?
¡Y era el mejor humano del mundo!
De los más queridos y respetados de toda China.
¿Y sabes por qué?
- ¿Por tus amigos? - ¡No!
Por mis riquezas, tierras y poder. Todos me adoraban.
Si eras tan guay, ¿por qué no te conozco?
Obviamente porque un rival celoso
se atribuyó mis méritos cuando fallecí.
¿Y te convirtieron en dragón de los deseos?
Sí, como recompensa.
- No pareces muy contento. - Emocionado.
Así que si usas tu último deseo,
y es como el de mis otros amos,
acabo con esto, me largo de este mundo miserable
y podré regresar al cielo,
donde todos esperan al gran emperador con un desfile majestuoso.
¿Hay desfiles en el cielo?
A lo que voy es que todo problema tiene solución.
Hasta el tuyo.
Utilízala.
¿Y eso has aprendido después de tantísimos años?
Sí.
Ostras, ¿las diez? Mi madre sale de trabajar. Long, ¡deprisa, vamos!
Señor, podrá ampliar el préstamo una semana.
Le prometo que lo devolveré.
¿Un embargo? No, se lo suplico.
Esta empresa es mi vida. Tengo familia y responsabili…
FIN DE LA LLAMADA
- ¿Va todo bien? - Sí, no pasa nada.
Pero…
tú no le comentes nada a Li Na.
¿Lo habéis encontrado?
Localizamos la casa del chico.
Bien, ¿y?
Que no podrá entrar ni salir sin que lo pillemos.
Genial.
Tú a la tetera. Con normalidad.
- Luz. - ¿La traerás a este tugurio?
¡Calla! Los deberes.
- Su nevera es más grande que tu piso. - Para decir chorradas, no hables.
¡Ya llega!
El traje.
¡Ay, no!
Din, te traigo…
Hola, mamá. Qué calor hace hoy, ¿verdad?
No, un frío que pela.
- ¿Habrás pillado algo? - No, estaba…
- estudiando. - Muy bien.
- Caliento las sobras. - A Lina Na le encantarán.
- ¡Para! - ¿El qué?
De preocuparte por mí.
- Estoy bien. - No lo pareces.
- ¿Qué tal las clases? - Guay. Genial.
Conque mientes a todos.
- Déjame en paz. - Bien.
No, mami, es que estaba…
- Ya sabes dónde encontrarme. - …hablando con…
¿otro?
Din, voy a hacerte una pregunta.
Y recuerda, soy tu madre.
Puedes decirme la verdad.
¿Has…
bebido alcohol?
- ¡No, dámelo! - ¿Qué ocultas?
Mamá, ¡no bebo!
¡No mientas! Hasta las tantas, haciendo pellas
- y siempre a lo loco. - ¡Mamá!
¡Soy tu madre! Sé cuando algo va mal.
- ¿Qué pasa? - ¡Nada!
Cuéntamelo. Sea lo que sea, te ayudaré.
No, mamá, no puedes.
Hazme caso.
No puedes.
A tu cuarto.
No salgas para ofenderme.
- No te… - ¡Largo!
¡Pues vale!
¡Odio este sitio!
- Qué movidón. - Acércame la silla.
¿Palomitas?
Os estoy oyendo.
Din.
Toma.
Necesitas…
cenar en condiciones.
Gracias.
Perdón, mamá.
Hola, pequeñín. Qué monada. ¿Tienes familia? ¿Tienes hambre?
Pero qué peluchito tan cuqui y suavecito.
¡Es él! ¡Despierta!
- ¡Eh, jefe! - ¡Jefe!
- ¡Jefe! - ¡El chico!
No puede ser.
Va, Din, que tú puedes.
Solo dile la verdad.
Buenas tardes.
- Hola, Dan. - ¡Hola!
- ¿Me permite su chaqueta? - Me la acabo de comprar.
Muy buena, Dan.
Ya ves. Sí, claro. Total, en casa tengo mogollón.
- Gracias. Tome. - Tenga.
Siento la parafernalia.
Mi padre y su: "Solo lo mejor".
Mira, Li Na, quería decirte una cosa.
Ya sé lo que es.
- ¿Sí? - Claro.
Es genial estar con alguien distinguido
y encima poder divertirte.
Su mesa está lista.
Claro. Distinguido.
Se cree que soy de familia distinguida.
¿No me digas? Alucino. Qué fuerte. Ay, no, espera, justo lo que predije.
Ayúdame.
- Eras de la realeza, dime cómo actuar. - Haz lo que te digo.
- Trato hecho. - ¿Puedo ofrecerle una…?
No te mezcles con la plebe.
- ¿En serio? - Señor, quería…
ofrecerle… una… toalla…
caliente. Señor… ¿quiere…?
Su mesa.
Pide otra mesa que sea mejor.
Li Na, esta mesa no está a la altura. Vamos a esta.
Esta es la de los aperitivos.
Dígale al señor y a la señora Aperitivo que ahora es nuestra.
Dan, qué gracioso eres.
¿Gracioso? Querrás decir cortés, estiloso y distinguido.
Qué bueno, me parto.
Qué descaro burlarse de la realeza.
Te agradezco que intentes animar esto, pero ¿y si mejor nos vamos?
¿A otro sitio? ¿A uno más exclusivo?
¿No te basta? Buena jugada.
No, podíamos dar un paseo.
¿Les tomo nota?
- No repares en gastos. - Un plato de cada.
Señor, hay más de 600 platos.
- Mejor tres de cada. - ¡Eso es!
Como desee.
Escucha, Dan, en cuanto a anoche,
perdón por ser tan rarita.
Pero me encantó que alguien me escuchara.
Ignórala y en el bote.
Mira a tu alrededor. Los ricos no escuchan.
Solo hablan de sus negocios y de su dineral.
- Es como un arte. - Dan, ¿me estás escuchando?
Ni una palabra.
Vale. En fin, decía
qué me encantó hablar porque…
Vas bien. Háblale de palacios.
Perdona Li Na, ¿sabes lo distinguida que es mi familia?
- Primer entrante. - Gracias.
Por nada.
¡Dan! ¿Sabes qué?
Me equivoqué contigo.
Espera, Li Na.
Qué raro. Funcionó con mis 17 esposas.
- Puedo explicarlo. - ¿El qué?
Que…
podríamos…
dar el paseo que sugeriste.
¡Una carrera!
¡Buen provecho!
¡Sorpresa!
Móntate.
Vale.
¿Quiénes eran?
Gánsteres. Raptan y cobran rescate.
Ven por aquí.
Ay, no.
Siempre quisiste pelear.
- Ayúdame. - No.
- Tranqui. - Va, porfa.
¿Dan?
¡Mira lo que encontré!
¿Cómo he acabado siendo una piñata?
- Los perdimos - Genial.
¿Y tú cuándo piensas disculparte, Dan?
Pues…
¡Por el otro camino!
Li Na, sinceramente quiero disculparme.
- ¿Por qué exactamente? - Por actuar como un memo.
Disculpa aceptada.
Y ahora, ¡pártele ese careto de tolái!
¡Reviéntalo!
Dame la tetera, chaval.
No fue cosa mía. Si quieres el último deseo… ¡No!
Esto ya no puede ir a pe…
- Muy buena. - Gracias. ¡Bazofia inmunda!
¿Te gustan las manzanas?
¡Jolín!
¡Que nos da!
Confía en mí.
- Creo que habrá que… - ¡Saltar!
Tranqui. Tenemos otro.
¡No!
¡Ay, madre!
¿Sabes, Dan? Al final la cita está mejorando.
¡Ay, no!
- ¿Estás bien? - Eso… creo.
Y yo. Gracias por preguntar.
Qué fuerte.
¿Qué pasó?
Fin del tiempo.
¿Que qué pasó? Saltamos de un edificio
y casi palmamos.
- Las 24 horas. - Los machacamos.
- No. - Bueno, fuiste tú.
A ver si me enseñas kung-fu.
Los reflejos.
Espera, ¿y tu traje?
Verás, Li Na.
Quiero…
contarte una cosa.
Te queda un deseo. No sigas.
En realidad no me llamo Dan.
Me llamo…
Din.
Eres Din.
Perdóname.
Pero…
- ¿por qué mentiste? - No lo planeé, es que…
temía que si descubrías…
que…
era solo yo,
se acabaría todo.
Entonces, ¿sigues viviendo por aquí?
Sí.
¿En el mismo shikumen?
Sí.
Te dije que no acabaría bien.
Espera.
Recuerdo este callejón.
Desde aquí cogíamos un atajo para volver de la escuela.
Es verdad.
Y la señora Chu vendía boniatos asados.
¡Hala, pero si es la señora Chu!
- Soy Li Na. ¿Se acuerda…? - Dos por un dolar y no bajo.
- Todo sigue igual. - Tome.
Siguiente. ¡Aire!
¡Marchando!
¡Qué rico!
Espera, ¿son…?
¡No puede ser!
Sí, otra década, pero el mismo chándal.
Va, Din, ¿una carrerita?
- ¡A la de ya! - ¿Qué?
¡Eh, tú!
Vale.
No es justo.
Entonces tu casa tiene que estar a la vuelta de la esquina.
No sé yo si es muy buena idea.
- Oye, ¿tienes cebolletas? - Hola, señora Song.
Disculpa, ¿te conozco?
¡Hombre, mami! ¡Sorpresa!
Tenemos una visita inesperada.
¿Una chica? ¿Por eso las tonterías?
- ¡No, mamá! - Y yo pensando
que te drogabas ¡y era una chica!
- ¡Es Li Na! - Todo por…
Hola.
¿Li Na?
¿Qué haces aquí?
Pues… visitar a un viejo amigo.
¡Menudos modales tengo! Ven, pasa.
Contigo no he acabado.
- Está monísima. - Como una princesa.
La nariz, un pelín chata.
Toma, para empezar.
- No quiero moles… - Calla, que estás en los huesos.
- Perdón, no sabía… - ¡Li Na!
¿Sabes? Din pone flores en la tumba de Cacareos.
Señor Huang, pare.
No lo sabía.
Más rico… Hasta llora y todo.
No lloro, solo expreso el duelo.
- Incluso lleva flores. - ¡Con su ramillete!
Anda, pasa.
¿Cómo? ¿Que no es mi hijo?
Lo sabías, no mientas.
No. La que miente eres tú.
Solo querías heredar el negocio de mi padre.
- Y así será. - ¡Sé lo que hiciste!
¿Me tomas por tonto? Te vi con ese tipo.
No tienes ni idea.
Mi madre tenía razón.
- Tu madre soy yo. - ¡No!
Aquí es.
Por aquí no pasa el tiempo.
Ya ves, perdona.
Solo aquí estoy tranquilo y relajado.
- Eso nunca. - ¿Qué?
El espíritu de Cacareos te perseguirá.
¡No! Estás muerto.
¿Vas a llorar? Va, una lagrimita.
No, estabas riquísimo.
¡Pagarás caro el haberme zampado!
¡Aparta, espíritu de pollo!
- ¿Por qué me devoraste? - Li Na me obligó.
Menudo chivatillo.
- Qué ruin. - Fue idea tuya.
Cuántas travesuras se nos ocurrían.
Ya ves.
Toma.
Oye, ¿recuerdas nuestra promesa?
- La del meñique. - ¡Claro!
¿Cómo era?
Amigos para siempre, juntos…
Juntos siempre estaremos
y nunca jamás nos…
separaremos.
- ¡Ay, madre! - ¿Estás bien?
Sí, muy bien.
Perdón, no esperaba ver mi cara descomunal.
Qué vergüenza.
La primera vez que la vi, casi me caigo también.
Aunque moló, fue como si hubieras vuelto.
Solo que en versión enorme, radiante y superglamurosa.
Pero nada que ver con la de original.
¿Qué te parece una cita de verdad?
Nada de Dan y esas chorradas.
Me…
Perdona.
¿Dónde andas? ¡La sesión de fotos!
¿Y esos pelos? ¡Te mando un coche ya mismo!
Din, me lo he pasado superbién esta noche,
pero… tengo que irme ya.
- Gracias por esto. - Tranqui, ya me la devolverás.
No, es que…
Ni que no fuéramos a vernos en otros…
diez años.
Din,
la verdad es que ahora tengo otra vida.
¿Me entiendes? Una carrera.
Un futuro por el que mi padre ha luchado muchísimo.
Algunas expectativas que debo cumplir.
Déjame adivinarlo.
Yo no cumplo esas expectativas.
Es que…
No lo entiendes.
Solo intento ser…
realista.
Lo siento.
Hola, Din.
¿Sabías que…
las patatas de gamba no se se hacen con gambas?
Vale.
Din…
las cosas de críos son más sencillas.
Pero ya eres mayor.
Y…
En fin…
que debes ser realista.
¡Din!
Buenas noticias.
Por fin te librarás de mí.
- Listo para mi tercer deseo. - ¿Sí?
Hazme rico.
Muchísimo oro.
Lo que tú veas.
- Pero… - Creía que no importaba.
Que ella no era así.
Qué chorrada.
Dame oro y podré llevar ese tren de vida.
La gente me respetará.
Seguro que todos querrán ser mis amigos.
Din…
¿estás seguro?
¿Cómo? Llevas diciéndome que lo pida desde el principio.
Pues tenías razón, me equivoqué.
Hala, venga, mi deseo.
Concédemelo y vuelve a tu reino divino y ridículo de desfiles.
Concédeme el deseo.
¿Qué?
Din,
te lo concederé.
Pero antes,
quiero enseñarte una cosa.
- Lo encontramos. - ¿Dónde?
- En Pear Tower. - Y con una chica.
- Pero volvió a escaparse. - ¿Cómo?
Oye, esto no es tuyo.
Escuchadme. No hay tiempo. Necesito…
- ¡Li Na! ¿No tenías una…? - Lo siento, tenemos que hablar.
- Claro, pero justo estaba hablando. - Papá.
Por favor.
Señor.
¿Recuerdas cuando vivíamos en el shikumen?
- No teníamos mucho, pero… - Tranquila.
Nunca volveremos a vivir así.
Pero, papá, ¿no echas de menos esa época?
¿A qué viene eso?
Ese chico de anoche con el que me organizaste una cita
era… Din.
¿El del antiguo barrio?
Sí.
Y es el que te llevó a la Pearl Tower.
Sí, y sé lo que vas a decir. Que me aleje y me olvide de ese mundo,
pero sinceramente, seríamos más felices…
Li Na, todo saldrá bien.
Hablaré con Din.
- ¿Qué? - Trae la furgoneta.
Papá, ¿estás bien?
- ¿Qué pasa? - Tranquila.
Lo arreglaré todo.
Papá.
¡Long!
¿Adónde vas?
¿Qué es este lugar?
Este era mi hogar.
Nací en la realeza.
Desde pequeño, aprendí que el oro
es poder.
Así que me propuse ampliar mi fortuna
sin que nada se interpusiera.
Mis súbditos eran fieles
y trabajaban sin descanso año tras año.
Casé a mis hijas con las mejores familias y expandí la gloria del reino.
Y a mi hijo…
lo envié a por un tesoro.
Regresó como un héroe.
Al poco tenía más oro, más tierras
y más monumentos que ninguno de mis antecesores.
Sin embargo,
en mi lecho de muerte,
esperaba el desfile de mis súbditos y mi familia.
Y ninguno vino.
Con mi último aliento, los maldije a todos.
En las puertas del reino divino, esperé a que la procesión me recibiera.
¡Exijo que abráis!
Los dioses me convirtieron en dragón de los deseos.
No como recompensa, sino como castigo.
En la tetera, me enviaron a la Tierra
para servir a diez amos y aprender el sentido de la vida.
Y sinceramente,
todos estos años
con todos estos amos
no lo he conseguido.
Hasta que te conocí.
Desconozco el sentido.
Pero tus prioridades,
tus amigos, tu familia…
valen más que todo lo material.
Ni todo el oro del mundo puede comprarlo.
Es tu deseo, Din.
Pide lo que verdad quieras.
Pues…
Din.
¿Señor Wang? ¿Qué hace aquí?
Dame la tetera. No tengo tiempo para jueguecitos.
¿Son sus empleados?
Nadie resultará herido, pero necesito…
¡Long!
Aléjate de mi amigo.
Por fin. Estoy salvado.
¿Qué haces? Dije que sin hacer daño.
Llevo toda la vida obedeciendo a los demás.
Y ahora, todos se doblegarán ante mí.
¡No!
- Señor Wang. - Dragón, yo te invoco.
Din.
Ahora soy tu amo.
Y ya decidí mi deseo.
¿Papá?
¡No! ¡Por Dios, no!
¿Qué ha pasado?
- ¡Din! - Tú, a la tetera.
¡Papá!
- Li Na. - No…
¡Una ambulancia! Te pondrás bien.
Escúchame.
Lo siento.
Intenté salvarlo, pero el negocio está en bancarrota.
Quería que lo tuvieras todo.
Y ahora voy…
y te dejo sin nada.
No.
Nunca necesité esas cosas.
Yo solo quería a mi padre.
Eras lo único que quería.
Tócame y estás muerto.
Así se hace, jefe. Tócalo. Venga.
¡Anda, chispitas!
Long, ¡te invoco!
¡Din!
Dragón, tío, ¡te invoco yo!
¿Din?
¡Din!
Quiero cachorritos para abrir una tienda.
¿Cachorros?
¡Sí, cachorros!
¡Deseo concedido!
¡Pequeñín! Te llamaré Osito.
¡No! ¡Muy mal, Osito!
¡Jefe, tengo la tetera!
¡Que no la coja el chico!
¡Ayuda! ¡Invoca al dragón!
¡Pide algo! ¡Un arma o lo que sea!
¿Deseo? ¿Dragón? ¿Invocar?
Dragón, tío…
Deseo piernas más largas.
Vale.
¿Estás de broma?
¡Yo te invoco!
Te ordeno lo que lo sueltes.
No puedo interceder. Serás mi amo cuando la tetera sea solo tuya.
- Suéltala. - No.
¡Que la sueltes!
Long, ¡no te veo!
No tienes por qué morir.
Trabaja para mí.
Te daré el oro que quieras.
Los dos deseamos lo mismo.
No.
Para nada.
No necesito oro.
Deseo algo mucho más importante.
Din.
Esa tetera.
Al menos quedará bien tu estatua en mi despacho.
¡No!
¿Long?
¡Long, no!
¡No!
¡Long!
¡Long!
¡Din!
Din.
¿Qué ocurre?
Bienvenido, LongZhu.
¿Qué pasa?
- ¿Dónde estoy? - Enhorabuena.
Misión completa como dragón de los deseos.
¿Completa? Si no acabé.
Falta mi décimo amo.
Antepusiste las necesidades de otro
y demostraste entender el sentido de la vida.
Ya puedes entrar en el reino divino.
¿Eso es un…
desfile?
En tu honor.
¡No, jolín! ¡Tengo que volver!
¿Volver?
Hazme dragón. Me queda conceder un deseo.
Es ridículo. Las leyes lo prohíben.
Ridículo tú, viejo con falda.
- No es una falda. - Llévame.
¿Osas rechazar la voluntad divina?
Vale, pues si tú no me llevas,
¡voy yo solo!
- ¡Para! - Nubes bobas.
¡Que pares ya!
Me necesita.
¡Está bien!
Te permitimos volver.
Pero solo con una condición.
¡Long!
Tu último deseo,
mi amo.
Deseo…
¿Papá?
¡Papá!
¡Hombre, Maurice! Y Bolsillos y el señor Pantalones.
Y ya estáis los 234.
Preciosos tus cachorros.
Preciosas tus piernas.
- Gracias. Chaíto. - Adiós.
Din, esto…
Cuando te dije que fueras realista, no me refería a…
Es igual, mamá.
Yo…
siento no darte una vida mejor.
Me das muchísimo, mamá.
Todo lo que importa.
Bueno,
que es tarde y hay que cenar.
Vamos.
¿Señor Wang?
- ¿Qué hace aquí? - ¿Din está bien?
¿Y ahora en qué lío andas metido?
Qué va, no, ningún lío.
Solo vengo a disculparme.
Sé lo que hiciste.
Gracias.
¿Y mis modales? ¡Sentaos!
- Íbamos a cenar. - No hace falta.
Tonterías.
Yo encantada.
Y encima, llevamos sin invitados… ¡unas dos horas!
Muy jóvenes para darse la mano.
¡Silencio!
Toma, tienes pinta de necesitar comida casera.
Es la sopa más deliciosa que he probado.
¡Na Na!
¡Na Na! ¿Qué te parece? Excesivo, ¿no? Cojo otra.
No, está genial. Ponla en la ventana.
- ¡Sí! Mañana o no hay trato. - Hola.
Vale, deprisa con los dumplings. Tú, aparta.
Bien hecho.
¡Din! ¿Y las tazas?
- Abrimos en nada. - Voy.
Tazas de té.
Tazas de té.
¿Long?
¡Saludos, gran amo!
Un pobretón.
¡Long! ¿Qué haces aquí y no en el reino divino?
Pues verás, te cuento, la cosa se complicó un pelín,
¡y he vuelto!
¿Has vuelto? ¿Para servir a otros diez amos?
Lo adivinaste.
Pero si llevabas mil años pensando en cruzar esa puerta.
Ya, y hubo hasta desfile y todo, pero…
te quedaba un deseo.
Debo cumplirlo.
¿Renunciaste a todo… por mí?
Quiero esto.
Por primera vez, tengo algo…
que aportar, igual aquí está mi lugar.
Encima, allí ni hay patatas de gamba ni me he montado en un pájaro metálico.
Ni tampoco aire acondicionado ¡en el cielo!
Hay un montón de…
Gracias, Long.
Gracias a ti.
Din, ¿por qué hay tazas rotas…?
Mira, no quiero ni saberlo.
Vale, suéltame.
Que me sueltes.
Hasta pronto, Long.
¡Soy un dios!
¿Tú qué miras? Pues a un dios, ya te lo digo yo.
Subtítulos: Tatiana López
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