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Original subtitles

¿Has perdido la cabeza?

Solo un transeúnte y os descubre.

No teníamos elección.

No teníais que haberos dejado sorprender.

Me hubiera gustado que estuvieras allí.

Es un milagro que esto no haya pasado antes.

Toma, sus papeles.

- Piensas en todo, ¿eh? - Ahora estarán en alerta.

No tan pronto, antes tienen que investigar. Tenemos algunos días.

Dos o tres, no más.

Hay que avisar a Julius enseguida.

Le telefoneo y nos encontramos con Fernández.

Finalmente ha sido oportuno que hayamos matado a ese tipo.

Eso obligará a Julius a decidirse a liquidar a Schmidt.

Apenas ha cambiado en 20 años.

Tiene la misma nariz que hace 20 años...

Pero sólo la nariz.

A mí no me lo parece.

Ilumina.

Toma, Nils. ¿Te dice algo este nombre?

Es el hombre que habéis matado esta mañana.

Seguramente se trata de un viejo conocido de Schmidt.

No.

Os he traído las fotocopias que hice en Alemania.

Los papeles del estado civil.

Las fotos de Sudamérica, las tenéis vosotros.

Esto es en 1940, sus inicios en las SS.

Porto Alegre, 1955.

Esta me costó obtenerla: un congreso de arquitectos en Rio en 58.

¿Estáis seguros de que todavía no lo han encontrado?

En cualquier caso, no esta mañana. Repasamos los periódicos de arriba a abajo.

Es grave.

Muy grave.

La policía va a intervenir.

- No pudimos hacer otra cosa. - Lo sé.

Julius, hay que actuar rápido.

Pueden encontrar el cuerpo. De un momento a otro.

El magnetofón.

Ahora no hay ninguna duda.

Y además temo que desconfíe y huya.

Hay que actuar rápido.

Sí, Georges. Pero no consiste en hacer cualquier cosa.

No quiero equivocarme.

Por cada toma,

hemos anotado la fecha exacta en esta libreta. Mira.

Incluso hemos anotado,

lo que parecía no tener interés.

El menor detalle, el menor gesto puede despertarte un recuerdo.

Vamos a empezar.

La primera vez que le vimos, fue en el estadio, el 17 de septiembre.

Ahí está, es él.

Al principio no nos atrevíamos a filmarlo demasiado cerca,

sin embargo, se le reconoce bien.

Aquí, delante del hombre con la camisa blanca,

es el único que no se mueve.

Este es el barrio donde vive.

Se mueve mucho.

Todavía no teníamos una gran técnica.

Es la finca en la que hemos alquilado un estudio...

para vigilar a Schmidt, en el octavo.

Esta es la vista que tenemos de su apartamento.

La puerta de entrada de la finca.

Sus ingresos son medianos.

Es la Casa Santa Voz. Allí tiene su despacho de arquitecto.

Entra en su despacho.

Mira, se está girando todo el rato.

Ahora, vas a ver un día normal.

7h 30, abre las persianas.

Hemos colocado en su recorrido varios puntos de observación.

Como es regular en sus hábitos,

podemos reconstruir con un montaje una jornada robot.

Media hora después, está vestido.

- ¿Qué hace? - Le da de comer a un animal.

- ¿Qué animal? - No lo sabemos.

A las 8 h 15 sale para su despacho.

A veces a pie...

Esta vez va a cambiar de opinión. Va a coger el autobús.

Ahora, toma una correspondencia.

Atraviesa la plaza Del Liberador.

Es otro hombre.

Tenía el pelo rubio, un rostro infantil,

las manos siempre muy cuidadas.

Después baja en el puerto, cerca de su despacho.

- Observe su bolsillo. - ¿Está armado?

No. Es el bolsillo izquierdo.

Notábamos tanto la colonia, cuando pasaba cerca de nosotros,

que, durante mucho tiempo, ese perfume ha sido para mí sinónimo de sufrimiento.

Era el más cruel de todos, el más insensible.

Nunca nos insultaba. Aparentaba ser muy educado.

A veces me llamaba "Monsieur" en francés.

Llega a su despacho, son las 8h 55m.

Acaba de trabajar a las 18 h y regresa a su casa.

Siempre hay gente cerca, es imposible secuestrarlo.

Por eso hemos preparado el plan de la casa.

18h 40m, llega a su casa.

¿Habéis observado un toque de elegancia en su casa?

¿De elegancia?

No, al contrario. Tiene este abrigo...

Dos impermeables...

Desde que le vigilamos,

siempre le hemos visto con el mismo traje.

Fernández ha entrado en contacto con él.

Le ha pedido considerar el estudio de un proyecto.

Incluso hemos grabado su voz en el teléfono.

En este barrio no se puede construir más que ocho alturas,

y el estilo de la construcción está determinado.

¿Ha fijado una fecha?

Mis clientes tienen prisa, naturalmente.

En este momento estamos muy ocupados.

Sólo en esta ciudad, tenemos 3 obras.

No podríamos comenzar los trabajos,

en caso de que se hicieran, hasta dentro de uno o dos meses.

Pero podemos comenzar el proyecto cuando quiera.

- ¿Podría venir a ver el lugar? - Claro.

¿Sus clientes ya tienen un destino concreto?

Son oficinas para una sociedad de edición gráfica.

De acuerdo. Bastará con fijar una cita con unos días de antelación.

Paso a menudo por el Barrio Tabasco.

¿Es él, verdad?

No lo sé.

Quizás.

No encuentro nada.

No puedo.

- Pero, su voz... - No.

Está demasiado deformada y habla en francés.

Le has conocido en circunstancias inolvidables.

Es cierto.

Pero hace 25 años.

25...

Me acuerdo de un joven oficial en uniforme,

y ahora me encuentro con un oficinista encogido, más grueso,

que ha superado la cincuentena.

- Es él, es evidente. - No debemos tener la menor duda.

- ¿Sabes el tiempo que nos queda? - Lo sé.

Tenemos algo más que enseñarte.

- Todo esto para nada. - No, todavía falta esto.

No eres hábil con él.

Quieres forzarle a reconocer a Schmidt.

Ha conocido al Schmidt de hace 20 años. Nosotros no.

Es otro hombre el que tiene delante.

Un detalle, un gesto y...

Dale tiempo.

Un día escondimos una cámara en una pequeña maleta.

En el restaurante fue la primera vez que le vimos tan cerca.

Mira sus ojos.

Su mirada nunca se fija en ninguna parte. Siempre ausente.

Sin embargo, ese día pensamos que había oído...

el motor de la cámara.

Me quedé paralizado, sin poder hacer ningún gesto.

Después le miré...

Su mirada se dirigió hacia mí,

lejana, como si reconociera a un cliente habitual.

No había visto nada.

Ese día tuve miedo.

Es su vecino de rellano. Un músico.

Ahora vas a conocer a su amante.

Ahí la tienes, Olga. Es profesora de dibujo.

Se les ve mejor en este plano.

Esa vez ella fue a su casa. Es algo excepcional, porque...

los viernes es él quien va a casa de ella.

Nunca va al teatro, ni al cine.

En realidad no se esconde, pero...

No mantiene ningún contacto con el mundo que le rodea.

Han pasado 3 horas juntos.

Es su única relación, fuera de la organización...

que vas a ver a continuación.

- ¿Qué pasa? - El teléfono probablemente.

Quizás una cita con la organización.

Después bajo y esperó en la calle.

Pare.

¿Qué pasa?

¿Podemos volver a ver esta toma?

Por supuesto.

Es el primer gesto que reconozco de Schmidt.

En Mauthausen, hacía lo mismo.

Esa insistencia en apagar la colilla,

para que nadie la pudiera aprovechar.

Todavía no es suficiente para decidirse.

Vamos, continua.

Tiene los hábitos del solitario.

Vas a ver unas imágenes...

que prueban que Schmidt forma parte de una organización.

Parece un taxi cualquiera.

Pero a lo largo de estos meses de vigilancia,

hemos descubierto lo siguiente...

Espera un taxi ante su oficina. Siempre es el mismo.

Sabemos que el chófer se llama Kuntz. Trabaja en un garaje.

A menudo, Kuntz viene a buscarle a su casa.

Cuando Schmidt no le espera abajo, Kuntz sube a buscarle.

Probablemente va armado.

Una vez les seguimos,

y les adelantamos para ver mejor la cara de Kuntz.

No le vimos muy bien, era demasiado arriesgado.

Nunca van a un sitio preciso.

Van dando vueltas a la manzana.

Hemos visto esta maniobra en varias ocasiones.

El taxi debe servir de buzón para la organización.

Una vez al mes, Kuntz lo trae aquí.

¿A casa de quién?

No hemos conseguido saberlo. Sólo permanece unos minutos.

Mira, es el tipo del impermeable.

Es el que hemos matado.

Después hay...

un plano en el que se le ve mucho mejor.

Aquí.

Es él.

Esperábamos a Schmidt,

y llegó este tipo.

Parece estar esperando a alguien.

A Schmidt, sin duda.

En ese momento descubre la furgoneta.

Se nos acerca.

En ese momento todavía no ha visto la cámara.

Da la vuelta a la furgoneta.

Aquí, acaba de descubrirla.

Corté.

Había un peligro inmediato.

No podíamos hacer otra cosa.

Sí...

Sí, evidentemente.

¿Entonces?

En fin, esto es increíble.

No se ha cambiado el rostro.

Sabes, a veces el tiempo es el mejor cirujano.

En ésta lo he adelgazado un poco.

Estoy seguro de que es él.

Georges, tu convicción me ha ayudado siempre, pero...

Tú has estado cara a cara con él.

Cara a cara...

¿Sabes?

Las SS...

evitábamos mirarles.

¡Sus gorros!

El gorro en la mano, la mirada baja...

No se mira a la muerte de cara.

Un gesto significaba la muerte.

Tienes que recordar.

Nils ha podido determinar de manera precisa...

el momento en que se pierde la pista de Schmidt en Europa: junio 49.

2 meses más tarde encontramos un tal Fromm en Porto Alegre.

Antes de la guerra,

Schmidt había empezado estudios de arquitectura.

El llamado Fromm trabaja en una empresa de construcción.

Pisa las colillas del mismo modo que hacía Schmidt.

Asunto concluido.

Sí...

Está claro.

Tenemos indicios, probabilidades.

Yo quiero una certeza.

Este rostro construido a trozos no me resulta real.

¿Qué pasa?

Schmidt se ha ido a dormir, como de costumbre.

- Es necesario tomar una decisión. - Lo sé, Georges.

Soy yo el que decidirá.

Ahora quiero estar solo.

Cenaremos juntos esta noche.

Habré meditado lo que vamos a hacer.

Diga...

Diga...

¡Diga!

¡Diga!

¿Diga?

Siempre me telefoneas cuando estoy ocupada.

Lo siento. Debí pensarlo.

¿Quién está al teléfono? ¿Eres tú, Bernard?

No. No soy Bernard.

Buenos días de todos modos.

No es de día. ¿Quién es?

¿Y tú, quién eres tú?

Basta de bromas.

No es una broma.

No cuelgues, por favor.

No cuelgues.

Un segundo.

No cuelgues. Tengo un montón de cosas que decirte.

¿Eres tú?

Vengo a recogerte.

¿Qué hacías? ¿Dormías?

Por favor, no enciendas la luz.

Apaga.

¿A qué juegas?

Oiga.

Mierda, ha colgado.

Toma y mira. Te va a tranquilizar

4º piso, la ventana iluminada.

- Hace lo mismo que nosotros. - ¿Cómo que lo mismo?

Se ha instalado hace una semana.

Desde entonces, cada noche se la pasa mirando fotos.

¿Te divierte hacer de voyeur?

¿Qué quieres que haga? Estoy intoxicado.

Al menos es más guapa que Schmidt.

Vamos a averiguar lo que hace.

- Esto te divierte, ¿no? - Sólo serán 2 minutos.

2171418.

¿Diga?

- Hola, soy yo. - Eres insistente.

Sí.

Quería hacerte una pregunta.

¿Qué haces?

¿Y tú quién eres?

Soy alto,

moreno,

pelo rizado.

Una especie de lord Byron. Me llamo Georges.

Mira que eres grosero.

De todos modos no quieres volver a verla, ¿no es así?

Esto es lo que decidido.

Está bien. Nosotros nos serviremos.

Esto es lo que he decidido.

Mañana iré al piso de Schmidt.

¿Para qué?

Para verificar algunas cosas por mí mismo.

Se ha comprobado todo.

He dicho comprobarlo personalmente.

Quiero registrarlo y tratar de encontrar lo que me falta.

Es demasiado peligroso.

¿Por qué no? Estamos seguros de sus ausencias.

Pero no habrá dejado ningún rastro de su pasado.

Precisamente.

Soy el único que puede encontrar un detalle que se os escape.

Ha podido guardar una escama...

Una sola de su antigua piel, por un montón de razones...

neglicencia, un gusto morboso.

Incluso la superstición...

y el interés.

Todo prescribe, incluso los crímenes de guerra.

Y ese día podría recuperar su verdadera identidad.

Es importante.

Hacen falta pruebas.

Tiene razón.

Vayamos nosotros entonces.

No.

Habría que sacar fotografías, hacer descripciones...

Mira cómo lo harás,

entras por la escalera de servicio para no hacerte notar.

Ves, ésta es nuestra finca.

Bajas aquí, la furgoneta te esperará bajo.

Después pasa por allí.

Da la vuelta a la manzana y se detiene justo delante,

delante de la escalera de servicio.

Subes y Nils no se marchará hasta que hayas llegado.

¿De acuerdo?

Si no consigues abrir la puerta,

sales tranquilamente,

y te envío a Nils con la furgoneta.

Coge un walkie-talkie para estar en contacto.

Esto es el emisor de onda corta. Colócalo en el teléfono.

En principio debería funcionar.

Acaban de salir.

Mientras que Nils simula ser un repartidor,

Julius tiene tiempo de subir y abrir.

Qué tonto, podría haber llenado ese paquete.

Incluso desde aquí parece vacío.

- Georges, ¿me escuchas? - Sí.

Julius ha entrado en la finca.

Sí, ya lo he visto. Nada que destacar.

- Julius, ¿me escuchas? - Sí, te escucho.

- Todo está en orden. ¿y tú? - Sin problemas. Acabo de entrar.

Perfecto, nada que destacar.

¿Por qué nos está mirando?

Había una mujer en vuestra finca que me estaba mirando.

No pasa nada. Ahora voy a ocuparme del teléfono.

- ¿Raphaél? - Te escucho.

Julius no encuentra las referencias. Dame instrucciones.

Es muy fácil.

Desenroscar el micro. Repite conmigo.

Desenroscar el micro.

Retirar la membrana.

Retirar la membrana.

Colocar el emisor horizontal,

los dos condensadores colocados hacia abajo.

Los dos condensadores colocados hacia abajo.

En el lado en que se encuentra la marca americana.

Parece un relojero en su tienda.

- Georges, ¿me escuchas? - Te escucho.

- ¿Georges? - Sí, te escucho.

Vamos a comprobarlo. Permanece a la escucha.

De acuerdo.

Toma.

Hotel Continental.

¿Funciona?

Formidable. Se escucha perfectamente.

- Georges, ¿Me oyes? - Sí, te escucho.

Julius tiene que bajar. Se acerca la hora límite.

Allo, ¿Julius?

Julius, ¿me oyes?

¿Georges?

Sí, te escucho.

¿Qué haces? ¿Has avisado a Julius?

Sí, le he avisado.

¿Ya baja?

No responde.

Insiste.

Insiste.

Sigue sin responder.

Inténtalo una vez más.

¡Georges!

¿Julius?

Julius, ¿me oyes?

Es la hora. Ya es la hora.

Es la hora límite. Tienes que bajar.

Un momento.

Georges, ¡Schmidt!

Schmidt acaba de bajar del autobús. Avisa a Julius.

Julius, ¡Schmidt!

Tienes tres minutos. ¿Me oyes? ¡3 minutos!

No hagáis nada sin que lo ordene.

Entonces, ¿le has avisado?

Sí.

¿Qué ha dicho?

¿Qué es lo que ha dicho Julius?

Bonito dibujo.

Sobre todo no te muevas.

No te muevas. Puede vernos.

Quería saber si había regresado.

Ya voy. Espéreme.

He llamado antes, pero la línea estaba ocupada.

¿Ocupada? Imposible. Acabo de llegar.

He llamado hace un cuarto de hora y estaba ocupada.

- Habrá marcado mal el número. - Estoy seguro.

Le digo que se equivoca. Hasta luego.

George, ¿qué pasa? Dime algo.

Responde.

Schmidt espera a alguien que le ha llamado por teléfono.

Julius está solo. Vamos.

No. No tenemos tiempo. Sobre todo no te muevas.

- Tiene razón. Deberíamos ir. - ¡Déjame en paz!

Nils, no te muevas.

¿Georges? El taxi de Kuntz.

Le taxi de Kuntz, estaba seguro.

¿Qué hacemos? Acaba de bajar del coche.

De momento nada. Ya te aviso.

No me gusta que me llame a la oficina.

Se trata de Jürgen. La policía ha encontrado su cuerpo.

- ¿Le han matado? - Un coche le atropelló.

Le han encontrado en un terraplén.

- ¿No ha notado nada? - No.

Le he esperado media hora.

Si fuera una trampa, Julius estaría atrapado como una rata.

Me pregunto dónde se ha escondido.

¿Qué dice Horst?

Que estamos en un maldito lío.

Quiere hablarnos. ¿Vamos?

Sí, vamos.

Julius, ¿me oyes?

¡Julius!

Se marchan.

¡Julius! ¿Me escuchas, Julius?

Se marchan, Julius, ¿me escuchas?

!Julius!

Se han marchado.

¡Julius! ¡Responde!

Sí.

Estoy aquí.

Entonces, ¿es él?

Ahora voy a continuar registrando.

Seguid vigilando.

Sólo había correo a nombre de Fromm.

Una sola foto,

la de un perro.

Vaya...

La foto de un perro.

Ha convertido en un desierto todo su pasado.

¿Por qué has esperado? ¿Querías verle?

Sí.

Y cuando le he oído hablar alemán he sentido miedo.

Estaba tan cerca de mí.

Georges ha debido pensar que ibas a matarle.

Sin duda.

Sospecha que no quieres reconocer a Schmidt.

Después de la guerra no he encontrado ningún rastro de Schmidt.

Estaba tan enfermo que sólo tenía un deseo:

vivir normalmente, no sufrir más.

He instruido a Georges.

Le he contado cómo fuimos torturados.

Los sufrimientos que duraban días enteros...

Su padre murió por las torturas de Schmidt.

Yo he conseguido olvidar,

y eso, Georges no quiere comprenderlo.

¿Y tú?

No soy quién para juzgarle.

De todos modos, me he enterado de algo.

Una mala noticia.

Han encontrado el cuerpo del hombre que habéis matado.

Schmidt y su organización lo saben.

Es raro, no he visto nada en los periódicos.

¿No me crees?

Claro que sí. ¿Por qué no iba a creerte?

- ¿Que vas a decidir? - ¿Ahora mismo?

Nada.

Nos vemos mañana.

Seguro que habrá novedades.

Quiero a Schmidt, no a otro.

¿Diga?

Hola, soy yo, el pesado.

Ayer debiste pensar que era un idiota.

Tenías una voz rara.

¿Has perdido tu alegría?

Te pido muy poco, sólo una hora.

¿Dónde estás?

En una cabina telefónica.

¿Ah, sí?

¿Y entonces?

Dime tu dirección y llegaré enseguida.

En absoluto.

Entonces en un bar. No sé...

Un café... El Campari, ¿lo conoces?

Te he dicho que no.

En veinte minutos, ¿de acuerdo?

No lo sé.

Entonces estás de acuerdo.

Te repito que no lo sé.

Hasta pronto, pues.

Estaba seguro de que vendrías.

Me lo he pensado mucho.

Me puedes decir algo para que te reconozca.

¿Diga?

¿Es todo?

Eres parco en palabras.

No.

Agente secreto.

Me gusta tu capa verde.

¿Estás seguro que soy yo la que esperabas?

Completamente.

Una morena que se lo pasa bien todo el rato,

ojos grandes,

pies grandes,

cabezota.

¿Ha bastado con telefonear para que vengas?

Bien, puede que sea así, toma.

Vas a cenar solo.

Quédate por lo menos con el paraguas.

No voy a dejar que te vayas sola bajo la lluvia.

- ¿No me quieres decir quién eres? - No.

¿Cómo tenías mi número de teléfono?

El azar.

¿Te has cortado? No me extraña.

El alcohol está en el aseo, encima del lavabo.

¿Lo has encontrado?

No.

¡Oh! Se están quemando mis 175 francos.

¿Cuánto pesas?

Eres un indiscreto.

Y esto, ¿es de verdad?

Nunca se sabe.

¿Quieres un poco más?

¿Hace mucho que sabes cocinar?

Tengo una gran experiencia con las conservas.

Para de mirarme así.

¿Por qué? Me gusta mirarte.

¿Diga?

Sí.

¿Te llamas Raphaél?

Sí.

Pues es para ti.

¿Diga?

Voy enseguida.

¿Volverás?

Sí, volveré.

Quizás no esta noche.

Pero quiero volver.

- ¿Cómo me has encontrado? - He hecho diez llamadas.

¿Qué pasa?

Estoy seguro que Julius le ha reconocido. Pero quiere esperar, es un pretexto.

Me gustaría pensar otra cosa.

¿Te da lo mismo, verdad?

Es más problema tuyo que mío.

Se diría que te pagan por esto.

Claro que me pagan. ¿No lo sabías?

¿Qué estás diciendo, Julius te paga?

Ya basta, Georges.

Piensa lo que quieras y déjame tranquilo.

La policía ha encontrado el cadáver.

Toda la organización de Schmidt está alerta.

Es por eso que Julius quiere esperar.

Hace años que espero.

En cualquier caso, habría encontrado otro pretexto.

Eres injusto.

No soy idiota.

Nils da largas a sus investigaciones porque ha encontrado un filón.

Puede ser, pero Julius...

¡Julius también!

Pero por otras razones.

Te equivocas por completo.

Piensa en todo el dinero que ha invertido.

Para tener la conciencia tranquila, como pasa con las buenas obras.

Al principio era sincero.

Ahora que tiene mucho dinero,

no quiere estropear su vida por una historia que ya tiene 25 años.

Qué buen actor. Hace tiempo que le ha reconocido.

No.

Sí.

¿Qué estás escribiendo?

No lo leas hasta dentro de unos días.

De acuerdo.

¿Es tu número de teléfono?

Sí.

¿Te vas?

Sí.

¿Volverás?

Quizás.

- ¿No está Nils? - Está en el piso.

Ve a buscarle.

¿Por qué pones esa cara?

¿Qué es esto?

Hoy es mi cumpleaños.

No, gracias.

No es de aficionados.

Comestible.

No tengo hambre.

Se come sin hambre. Me gustaría.

¡Nils!

- ¿Dónde has comprado este pastel? - Allí, en el barrio.

Georges, prepara el proyector.

¿Puedes decirme qué haces?

Tengo una idea.

Georges, dame los cuadernos, por favor.

Ya hemos visto eso cien veces.

Un momento, por favor. Fijaros bien.

Mirad bien ese paquete.

¿Os dais cuenta?

Es una tarta.

Es una tarta de cumpleaños.

Es la única vez que Olga fue a ver a Schmidt.

Plano 238, rodado el...

16 de octubre.

Julius, ¿recuerdas la fecha de nacimiento de Schmidt?

El 16 de octubre de 1911.

Fromm se come una tarta de cumpleaños el día del nacimiento de Schmidt.

¿Estás seguro de la fecha de la toma?

Garantizo incluso la hora. Ya no hay ninguna duda.

Voy a llamar a Fernández enseguida.

Fernández, haces lo que estaba previsto, mañana a las 15 h.

Lo llamas enseguida desde otra línea.

¿Cómo? ¿Acaba de llamaros?

Muy bien.

Será mañana.

Schmidt llegará a la hora prevista.

Habéis visto que es un hombre puntual.

Nils, tú lo recibirás.

Le haces comenzar el examen del edificio sin pérdida de tiempo.

Para Schmidt, somos una sociedad inmobiliaria.

Queremos derribar un edificio y construir otro en su lugar.

¿Y qué hago yo?

Le dejas hacer, es el técnico.

Comenzará, sin duda, desde arriba,

en el sentido de la demolición, hasta el sótano.

Allí le estaremos esperando.

Quiero que sepa quién soy antes de morir.

Quiero que recuerde a mi hermano.

Kuntz debe permanecer retenido en su taxi toda la tarde.

En el aeropuerto, por ejemplo.

Ahí está.

Hans Fromm.

- Oh, perdón. - Buenos días, señor.

Encantado. Si le parece bien vamos a comenzar.

Nos gustaría que tuviera una idea del conjunto,

saber cuándo podrían comenzar los trabajos,

cuánto tiempo durarían.

Sí, ya lo sé.

Uno de sus asociados me ha enviado el dossier.

Estoy al corriente.

- ¿La casa está deshabitada? - Por completo.

- ¿Por dónde quiere comenzar? - No importa.

- Subamos, si le parece. - Sí.

¿No va a responder?

Sí.

Por favor...

Si le pega fuego a la casa, no me quedará nada por hacer.

¿No fuma siempre los mismos cigarrillos?

¡Nils!

¡Kuntz!

¡Kuntz!

¡Kuntz!

¿Qué te crees?

No hay ninguna esperanza de que vuelva a su casa.

Ya debe estar lejos.

¿Todavía sin ninguna noticia de Romain?

Tendríamos que haberle matado enseguida.

En vez de esperarle en ese sótano para que nos reconociera.

Otra idea de Julius.

Fromm ha estado en mi trabajo, algo que nunca había pasado.

He tenido un cliente todo el día, algo que nunca había pasado.

Mis cuatro ruedas han sido pinchadas a la vez,

y eso tampoco había pasado nunca.

Fromm no ha regresado. Al menos no todavía.

Nadie responde al teléfono y eso no es normal.

¿Tiene noticias?

¿No?

Disculpe.

- ¡Horst! - ¿Es usted?

Horst, escuche.

Dígale a Kuntz que venga a buscarme enseguida.

Hoy han tratado de matarme.

He matado a dos de ellos, ¿me oye?

- ¿Dónde está? - En mi casa.

¿Se ha vuelto loco?

He venido a coger la documentación.

Ya la tiene. ¡Desaparezca!

¿Kuntz puede venir a buscarme?

No, a su casa.

¿Dónde?

Dígale que vaya a Mar Plana. Es...

Él sabe dónde es. Que no llegue antes de las 16 h.

- ¡No debería haber llamado! - Sí, pero escuche...

¡Horst! ¡Horst!

¿Sí?

De acuerdo.

Sí, de acuerdo.

Los documentos.

Espero.

Mar Plana.

Ha comprado un apartamento allí para pasar las vacaciones.

Bien.

Le espero.

¡La maleta, rápido! ¡Sólo la maleta!

¿Lo has matado tú?

No, ha sido Kuntz.

Sólo Kuntz.

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