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4 DE JULIO DE 1911
MISISIPI
- Hijo, ¿recuerdas cómo silbar? - Sí, señor.
Si alguien se acerca, silba.
- ¿Entiendes? - Sí.
Muy bien, hijo.
- Ve por detrás. - Sí.
Empuja de tu lado.
- Empuja. ¿Listo? - Sí. Ahora.
DIOS BENDIGA EE. UU.
¡Boy! ¡Sal ahora mismo!
¡Arde en el Infierno, Boy Charles!
¡Sal ahora mismo!
¡Sabemos que estás ahí! Sal. Vamos.
¿Dónde está?
Mira por detrás.
¡Quemen todo!
LA LECCIÓN DE PIANO
25 AÑOS DESPUÉS
Lymon, ¡enciéndelo!
Vamos. Enciéndelo.
Eso es.
- Te dije que arrancaría. - Eres un mentiroso.
- ¿De qué es este campo, hijo? - No lo sé.
Es un campo de girasoles.
Muy bien.
Vamos.
Ahí es.
- ¿Y si están dormidos? - Tranquilo.
El departamento de agricultura
anunció un inquietante descubrimiento,
los expertos dicen que podría destruir los cultivos
de los próximos años.
El Prof. Wilson lo llama la enfermedad de Panamá.
En un comunicado publicado,
se dice que afectó a las plataneras...
¡Oye, Doak!
¡Doaker!
- ¡Berniece! - ¿Quién es?
Abre la puerta. Soy yo.
¿Quién?
¡Soy yo!
- Boy Willie. - Abre la puerta.
Casi te disparo, criatura. ¿Qué haces aquí?
Te lo dije, Lymon.
Él es Lymon. ¿Recuerdas a Lymon Jackson, de casa?
Es mi tío Doaker. Lymon dijo que estarías dormido.
- Creí que estabas en Misisipi. - Venderemos sandías.
Tenemos un camión lleno de sandías afuera.
¿Y Berniece? ¡Oye, Berniece!
- Está dormida. - Despiértala.
Hace años que no veo a mi hermana. ¡Berniece!
¿De dónde sacaron el camión?
Es de Lymon. Le dije que vendiéramos sandías aquí.
Boy Willie dice que regresará, pero yo me quedaré.
- A ver cómo es aquí. - Llévame antes.
Son muchas sandías, por eso se descompuso.
¿Por qué tanto grito?
Hola, Berniece. Doaker dijo que dormías.
Le dije que, al menos, podrías saludar.
Son las cinco de la mañana y hacen este escándalo.
No llegan como gente normal. Tienen que hacer ruido.
Pues me dio gusto ver a Doaker.
Conduje casi tres mil kilómetros para verte. Creí que querrías saludar.
Ya puedes regresar a dormir.
Él es Lymon. ¿Recuerdas a Lymon Jackson?
¿Cómo estás, Berniece?
Luces tal como te recordaba.
¿Por qué llegan haciendo un escándalo?
- Despertarán a los vecinos. - Haremos una fiesta.
Doaker, trae tu botella. Celebraremos.
Los Fantasmas del Perro Amarillo mataron a Sutter.
- ¿Qué? - Pregúntale a Lymon.
Lo encontraron un día después. Se ahogó en su pozo.
- ¿Cuándo fue eso, Boy Willie? - Hace tres semanas.
Lymon y yo estábamos en el Condado de Stoner.
Nos pareció gracioso.
Un viejo de 150 kilos que cae en su propio pozo.
Dicen que los fantasmas lo empujaron.
No quiero oír tonterías.
¿Cómo que alguien empuja a la gente a sus pozos?
Trajimos un camión lleno de sandías.
- ¿De quién es? - De Lymon. Doaker, la botella.
Sé que tienes alguna botella en tu cuarto.
Lymon compró el camión para tener donde dormir.
El Sheriff lo está buscando. Stovall también lo busca.
Duerme en el camión para que no lo encuentren.
Le dije que viniéramos a verte.
Boy Willie, ¿cuándo se regresan Lymon y tú?
Lymon se quedará. Yo volveré cuando venda las sandías.
Si eso tienes que hacer, hazlo rápido.
No quiero este escándalo aquí.
Al menos Maretha sigue dormida.
¿Ese es el piano?
Sí.
Mira, Lymon.
¿Ves los relieves? De eso te hablaba.
¿Ves cómo está muy bien tallado y pulido?
- Jamás verás otro igual. - Es muy bonito.
Te lo dije. Me pagarán bien por ese piano.
Boy Willie no habló de otra cosa durante el viaje.
Me cansé de oírlo hablar sobre el piano.
Doaker, el hermano de Sutter vende su terreno.
Quiere vendérmelo.
Por eso vine.
Sólo tengo una parte.
Con las sandías pagaré otra parte.
Y que Berniece venda el piano para la tercera parte.
- Berniece no venderá el piano. - Hablaré con ella.
Cuando sepa que es para el terreno, lo entenderá.
Olvídalo. Berniece no venderá ese piano.
Hablaré con ella.
¿Cuánta tierra le queda?
Cuarenta hectáreas de tierra fértil.
La vendió por partes. Se quedó con la mejor.
Ahora debe venderla.
Su hermano viajó de Chicago para el funeral.
Vive ahí. Tiene un negocio de maquinaria de refrescos.
Le urge vender, Doaker. Quiere quitárselo de encima.
Dice que porque nuestras familias se conocen
y porque hemos sido buenos amigos,
quiere vendérmelo a mí.
Me dio dos semanas.
Dijo que me esperaría. Por eso estoy aquí.
Si vendo las sandías y Berniece vende el piano,
lo juntamos con lo que tengo ahorrado,
llego, me quito el sombrero,
pongo el dinero sobre la mesa,
me dan las escrituras, y me voy.
Ahora me quedaré todo el algodón.
Contrato gente que trabaje para mí.
Limpio el algodón, separo la semilla y nos vemos el próximo año.
Podría sembrar tabaco. O avena.
No será fácil convencer a tu hermana de vender ese piano.
¿Recuerdan a Avery Brown?
Ahora vive aquí.
Quiere casarse con Berniece desde que mataron a Crawley.
Lleva dos años aquí. Ahora dice que es pastor.
Conozco a Avery.
Trabajaba en Willshaw. Lymon también lo conoce.
Quiere casarse con Berniece.
Ella se niega, pero él no se rinde.
Intenta convencerla.
Avery cree que los blancos son mejores.
Hay blancos que no tienen lo que él.
Supuestamente vendrá por la mañana.
Berniece irá con él a pedir un préstamo para su Iglesia.
Por eso sé que no venderá el piano.
Él intentó que lo vendiera para arrancar su Iglesia.
Envió a un hombre y todo.
¿Qué hombre?
Un blanco que busca instrumentos musicales
entre la gente de color.
Compraría lo que fuera.
Tambores, guitarras, armónicas, pianos.
Avery lo envió aquí. Vio el piano y le encantó.
Le hizo una buena oferta.
Ella lo rechazó y se molestó con Avery por enviarlo.
¡Doaker!
¡Doaker!
- ¡Doaker! - ¿Berniece?
¿Berniece?
¡Santo cielo, tranquila!
- ¿Qué pasa? - Está bien. Aquí estoy.
Vamos. Siéntate.
¿Qué pasa?
- Sutter... - ¿Qué pasa?
Sutter está en el pasillo.
- ¿Boy Willie? - No hay nadie aquí.
¡Boy Willie!
Doaker, ¿qué le pasa?
- Berniece, ¿qué pasa? - Dice que vio al fantasma de Sutter.
- ¿Cómo? No vio a Sutter. - Estaba ahí parado.
Se lo imaginó. No hay nadie.
- Sube, Doaker. - Yo te creo.
Pero Berniece dice lo que vio. Que vio al fantasma de Sutter.
- No lo inventó. - Está soñando. No vio nada.
¿Quieres agua? Dale agua, Boy Willie.
No necesita agua, no vio nada.
Ve a revisar. Sólo está Maretha.
- Deja que hable. - No la detendré.
- Vamos, Berniece. - Yo...
salí de mi cuarto para bajar,
y Sutter estaba en el pasillo.
¿Cómo se veía?
Como Sutter. Como siempre.
Sutter no sabía llegar a ningún lado.
¿Cómo llegaría hasta Pittsburgh? No sabía ni que existía.
Déjala hablar. Quiero saber.
Estaba de pie vistiendo un traje azul.
Si nunca salió de Marlin en vida.
¿Ahora viene hasta acá ya muerto?
Sigue, Berniece.
Si Berniece lo vio como dice,
seguiría corriendo.
Sigue. No le hagas caso.
¿Tenía sombrero?
Sólo el traje azul.
Se quedó mirándome y llamando a Boy Willie.
¿Por qué me llamaría?
Yo creo que tú lo empujaste.
¿Por qué lo haría?
¿Crees que me escondí en la maleza
con todos los perros y cosas que tiene por ahí?
¿Que me escondí
y esperé hasta que mirara hacia abajo del pozo,
y después lo empujé?
Un viejo de 150 kilos.
¿Por qué te llamó?
Si miraba su pozo,
¿cómo sabe quién lo empujó? Pudo ser cualquiera.
¿Dónde estabas tú cuando Sutter cayó?
¿Y Doaker?
Estábamos en Stoner. Díselo.
Fueron los Fantasmas del Perro Amarillo.
Podrás decir lo que quieras.
Pero yo sí sé.
Los Fantasmas del Perro Amarillo lo empujaron. Eso dice la gente.
Es él. Lo veo.
Lo encontraron en su pozo y la gente
dice que fueron Los Fantasmas del Perro Amarillo.
Ahora dices que vino a buscarme.
Sólo está en su imaginación.
No se sabe qué dirá después.
Quiero que Lymon y tú se vayan de mi casa.
Vayan a donde sea.
Siempre traes problemas.
Si no fuera por ti, Crawley estaría vivo.
¿Que Crawley qué?
No tuve nada que ver con su muerte.
Tenía 21 años. Sabía lo que hacía.
Vete. Que Sutter te busque en otra parte.
Me iré.
Cuando venda las sandías, no antes.
Maldita sea, acabo de llegar.
Y dices que Sutter vino a buscarme.
Sutter quería ese piano. A eso vino.
Tuvo que morir para saber dónde estaba el piano.
Si yo fuera tú, me desharía de él.
Así te librarás del fantasma de Sutter.
Quiero que Lymon y tú se lleven este lío de mi casa.
Díselo, Doaker. ¿Qué bobada es esa?
Te lo dije, Lymon,
que en cuanto Berniece me viera, comenzaría a pelear.
Ahora inventa eso de Sutter,
sólo para que deje su casa.
No iré a ningún lado hasta vender las sandías.
Entonces, ¿por qué no las vendes?
Véndelas y regrésate.
Es muy temprano.
Boy Willie dice que si despiertas a la gente,
se enojan y no te compran nada.
No esperarán mucho. Ya está saliendo el sol.
Y a esta hora se levantan.
Vamos, Doaker. Acompáñame.
Vamos a despertar a Maretha. También debo arreglarme.
Boy Willie,
ve a vender las sandías,
y Lymon y tú váyanse de mi casa.
Si ves a Sutter, dile que aquí lo espero.
¿Y si lo ve otra vez?
Todo está en su cabeza. No hay fantasmas.
Eres muy rápida para mí.
Hola, cielo.
Vamos, dame un abrazo.
Dale un abrazo a tu tío. No seas tímida.
Mírala, Doaker. Ha crecido mucho, ¿no?
Sí, está muy alta.
- ¿Cómo estás, cielo? - Bien.
¿Te acuerdas de mí?
Soy tu tío Boy Willie, del sur.
¿Te gusta aquí? ¿Te gusta el norte?
Ese es Lymon, es mi amigo. Venderemos sandías.
¿Cómo estás? Te pareces mucho a tu mamá.
Te conocí cuando usabas pañales.
¿Cuándo vendrás a visitarme? El tío Boy Willie comprará una granja.
Comprará una enorme granja.
Ven y te enseñaré a montar en mula.
Y a matar una gallina.
Mi mamá lo hace.
No es difícil. La tomas por el pescuezo...
¡Lo giras!
La sujetas bien,
le tuerces el pescuezo,
la lanzas a la olla y la cocinas.
Comerás delicioso.
El tío Doaker dice que tu mamá te hace tocar el piano.
Vamos. Toca algo para mí.
Ve.
Eso es.
El tío te dará diez centavos.
Muéstrame lo que sabes hacer. No seas tímida.
La moneda dice que no seas tímida.
Muy bien.
Tómate tu tiempo.
- ¿Qué? ¿Es todo? - Sí, es todo.
Te enseñaré algo.
Espera. Así no es.
¿Lo ves?
¿Ves lo que hago?
Se le llama buguibugui.
Dan ganas de levantarte y bailar.
Así de bien suena. Te mantendrá de pie.
Puedes bailar como quieras.
¿Lo ves? ¿Ves cómo va?
Es muy fácil.
- Hazlo tú. - Debo leerlo para tocarlo.
No necesitas leer nada. Sólo haz esto.
¡Maretha!
Sube y alístate para que no llegues tarde.
Debo irme.
¿Tu mamá te contó sobre el piano? ¿Sabes por qué están esas imágenes?
Dice que siempre han estado ahí.
¿Escuchaste, Doaker? Vives aquí con Berniece.
No tengo nada que ver con eso.
No le digo a Berniece cómo criarla.
Dile a tu mamá que te cuente del piano.
¿Lo sientes?
Es tu familia. Tu sangre.
Pregúntale por qué están aquí esas imágenes.
Si no te lo dice, yo lo haré.
¡Maretha!
Debo alistarme.
Oye.
Esa es mi chica.
- ¡Charlie! - Reverendo.
- Buenos días, Srta. Rita. - Sí.
- Volveré por manzanas. - Muy bien.
- Te veo el domingo. - Sí.
Muy bien. Sí.
¡Señorita Mabel!
- Avery, pasa. - Hola, Doaker.
- Berniece está arriba. - Bien.
Boy Willie, ¿qué haces aquí?
Mírenlo.
Mírenlo. No sabe qué decir. No esperaba verme.
¿Es Lymon? Lymon Jackson.
Sí, ya conoces a Lymon.
Berniece bajará ahora.
Doaker dice que ahora eres pastor. ¿Cómo debemos llamarte? ¿Reverendo?
Te recuerdo como Avery. ¿Desde cuándo eres pastor?
Es pastor para no tener que trabajar.
Recuerdo que sembrabas algodón. No pensabas ser reverendo.
Debe ser tu camión. Vi las sandías.
Me preguntaba de quién eran.
Lymon y yo las vendemos. El camión es suyo.
Berniece dice que irán al banco.
Sí, me dieron permiso en el trabajo.
Pediré un préstamo para abrir mi Iglesia.
Dicen que los pastores no trabajan. ¿Dónde trabajas?
Avery tiene un buen trabajo en los rascacielos del centro.
Trabajo en el edificio Gulf, manejo el ascensor.
Tengo pensión y todo.
Me regalan un pavo en noviembre.
¿Cuántas sandías comprarás?
Creí que me regalarías una.
Te daré una.
Llévate dos. Te daré dos por un dólar.
Sólo me comeré una.
¿Cuánto cuestan?
Sabes que te regalaré una sandía.
Toma las que quieras. Sólo déjanos algunas para vender.
Sólo necesito una.
Doaker dice que enviaste a un blanco
a ver el piano.
Que busca a gente de color para comprarles instrumentos.
Sí, pero Berniece no lo venderá.
Después de lo que me dijo, entiendo que no quiera venderlo.
¿Cómo se llama el tipo?
No lo recuerdo, fue hace tiempo.
Creo que le dio una tarjeta a Berniece con su número,
pero ella la tiró.
Maretha, sube y tráeme mi monedero.
Y límpiate la frente. Vamos. Deprisa.
¿Cómo estás, Avery?
Estás muy elegante. Te ves muy bien.
Doaker, pasaré por la calle Logan. ¿Necesitas algo?
Si puedes, tráeme jamón.
Pregunta si hay ahumado. Si no, cocido.
¿Tomaremos el tranvía?
Te dejaremos en el centro comunitario.
Pórtate bien. No ayudes a que te juzguen por tu color.
- Ven. - Boy Willie.
Espero que se vayan a vender las sandías.
Nos vemos después, Boy Willie.
Oye, Berniece.
¿Cómo se llamaba el tipo que envió Avery,
el que quería el piano?
Lo sabía.
Lo supe desde que te vi. Sabía que querías algo.
El hermano de Sutter me vende su tierra.
Me está esperando.
Me dio dos semanas. Ya tengo una parte.
Conseguiré otra vendiendo las sandías.
- Podríamos vender el piano. - No pienso venderlo.
Si por eso estás aquí, olvídalo.
Nos vemos después, Doaker.
Boy Willie es un hablador.
No le hagas caso.
Y si vino creyendo que venderá ese piano,
su viaje fue en vano.
Lymon, ¿estás listo para vender sandías?
Vamos, date prisa.
Hola, Al.
Lymon.
Maldita...
No frena.
¡Nos vemos!
¡Negro!
¡Oye! ¡Ya frena!
Así que los fantasmas mataron a Sutter.
Y Berniece dice que vio al fantasma de Sutter.
Ven aquí, hermano.
Te diré una cosa, si veo a Sutter,
me iré tan rápido como pueda.
Wining Boy.
¿De dónde vienes? ¿Dónde has estado? Sé que quieres otra copa.
Cleotha falleció, ¿sabes?
Me enteré cuando estuve allá. Lo siento mucho.
Una de sus amigas me avisó. No sabía que estaba enferma.
Ya estaban cerrando su ataúd cuando me enteré.
Cleotha siempre fue muy buena.
Era una mujer extraordinaria. Yo agradecía al Señor por ella.
Muchas noches reflexioné sobre mi vida.
Y pensaba: "Bueno, tuve a Cleotha".
Cuando no tenía nada más, agradecía a Dios.
"Al menos la tuve a ella".
Sí... tuve algo bueno en esta vida,
fue conocer a una buena mujer.
Y eso me bastaba hasta el día siguiente.
Eres un tonto.
Demonios.
¡Mira eso! Hablábamos de ti.
Doaker dice que te fuiste con mucho dinero.
Creí que no volverías hasta estar quebrado.
¿Quebrado? Tengo los bolsillos llenos.
Que Berniece te pidió dinero, te enojaste y te fuiste.
A ella le gusta dar órdenes. Por eso me fui.
No fue por el dinero.
Wining Boy, ¿de dónde vienes? ¿Dónde has estado?
Estuve en Kansas City.
¿Recuerdas a Lymon? Lymon Jackson.
Sí, conocía a su padre.
¿De dónde sacabas tanto dinero? Doaker dice que tenías mucho.
Comparte un poco.
Yo te iba a pedir cinco dólares.
¿Supiste lo de Sutter?
Los Fantasmas del Perro Amarillo lo mataron.
Berniece vio a su fantasma. Está arriba.
Sutter, ¡Wining Boy está aquí! Ven a tomar algo con nosotros.
¿A cuántos han matado esos fantasmas?
Nueve, diez, once o doce. No lo sé.
Berniece no cree en los Fantasmas del Perro Amarillo.
No tiene que creer.
Pregunta a los blancos del Condado de Sunflower si creen.
Pregúntale a Sutter.
No me importa si ella no cree.
Berniece no cree en nada. Ella sólo piensa que cree.
Dejen a Berniece.
Oye, dame un trago. Wining Boy está bebiendo.
Wining Boy, ¿qué haces en Kansas City? ¿Qué hay ahí?
Escuché que tiene mujeres muy guapas.
Me gustaría ir a comprobarlo.
Las mujeres de ahí son otra cosa.
Si te sentarás aquí a beber mi wiski,
deja un dólar en la mesa.
Muestra tu hospitalidad.
No pagaré por tu hospitalidad.
Doaker dice que Lymon y tú estuvieron en prisión.
Yo también estuve ahí.
Transportábamos la madera de Jim Miller,
y nos quedábamos un poco para venderla.
Fue cuando mataron a Crawley.
Nos emboscaron.
Boy Willie y yo escapamos, pero nos detuvo el Sheriff.
Dijo que robábamos madera.
Me dispararon.
Siguen buscando a Lymon.
Lo encerraron por no trabajar.
Me multaron con cien dólares.
El señor Stovall los pagó,
y el Juez dijo que trabajaría para él hasta pagarle.
Lymon se fue en cuanto Stovall se descuidó.
Me quedaré aquí. No regresaré.
Nadie te está obligando. Haz lo que quieras.
Yo volveré contigo. Voy hacia allá.
¿Tomarás el tren? Yo sí.
Te tratan mejor aquí.
No me preocupa que me traten mal.
Te tratan como dejes que te traten.
Si me tratan mal, los trato mal.
Los blancos y yo no somos diferentes.
Por eso terminarás en prisión de nuevo.
No pienso en eso. Tú volverás antes que yo.
Te hacen trabajar mucho ahí.
Cultivando, desherbando y talando árboles.
No me gusta.
Ahí no tiene que gustarte tu trabajo.
Díselo. Al único que le gusta es al aguador.
Y si no le gusta, que baje el cubo de agua.
Eso le dijeron a Lymon.
Lo pusieron de aguador,
y todos se enojaron porque era muy flojo.
El agua pesaba mucho.
Y Lymon cantaba. Algo así como...
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Olvídame y cásate. No me esperes más.
Olvídame y cásate. No me esperes más.
Tal vez no me quieras cuando me liberen.
Tal vez no me quieras cuando me liberen.
Doaker, vamos. Te la sabes.
Señor, esa chica.
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Levántalos más alto. Déjalos caer.
No sabré la diferencia cuando se esconda el sol.
Berta vive en paz en Meridian.
Berta vive en paz en Meridian.
Y yo sigo en prisión. Debo trabajar o irme.
Alberta.
Señor, esa chica.
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Cuando te cases, hazlo con un ferrocarrilero.
Cuando te cases, hazlo con un ferrocarrilero.
Cuando te cases, hazlo con un ferrocarrilero.
Y cada domingo pondrá un dólar en tu mano.
En tu mano, sí.
En tu mano, sí.
Y cada domingo pondrá un dólar en tu mano.
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Señor, Berta.
Señor, esa chica.
Doaker disfruta esa parte.
La del ferrocarrilero.
Doaker canta como Tangleye. No canta nada.
Doaker, aún hablan de ti en prisión.
Me preguntaron si era tu sobrino.
Les dije que sí.
Que somos familia.
Me trataron bien en cuanto les dije que eras mi tío.
No quiero volver a ver a esos negros.
Yo tampoco.
Oye, Wining Boy.
Toca algo en el piano. Vamos, eres pianista.
Tócalo. Lymon quiere escucharte.
Me deshice del piano.
Deshacerme de él fue lo mejor que me ha pasado.
Era muy grande y tenía que llevarlo en la espalda.
No se lo deseo a nadie.
Creen que es muy divertido ser una gran estrella.
Cargar con ese piano a todas partes me retrasaba.
Parecía tortuga.
La vida pasaba frente a mí y yo seguía cargando ese piano.
Los primeros años fueron divertidos.
Bebiendo mucho wiski
y acostándome con muchas mujeres.
No me cansaba de tocar el piano.
Pero eso sólo dura un tiempo.
Un día te levantas y odias el wiski,
odias a las mujeres y odias el piano.
Pero es todo lo que tienes.
No sabes hacer nada.
Sólo sabes tocar el piano.
¿Ahora quién soy?
¿Soy yo mismo o sólo un pianista?
A veces quisiera matar al pianista,
porque él causó todos mis problemas.
¿Qué harás cuando tengas problemas como yo?
Si yo supiera tocar...
tocaría.
Es un gran piano.
Si fuera mío, lo vendería.
A menos que supiera tocar como Wining.
Te pagarían bien por él.
Te diré algo.
Lymon no lo sabe,
pero te diré
por qué Wining Boy y yo decimos que Berniece no lo venderá.
Ella no lo venderá. Lo venderé yo.
Ella no tiene más derecho que yo sobre el piano.
Estoy hablando con él.
Déjame hablar con él.
Para entender por qué lo decimos, para entender este piano,
hay que volver a la esclavitud.
Nuestra familia era propiedad de un tal Robert Sutter.
El abuelo de Sutter. Así es.
El piano era de un tipo llamado Joel Nolander.
De los hermanos Nolander, de Georgia.
Era el aniversario de bodas de Sutter, y quería darle a su esposa,
la señorita Ophelia,
un regalo de aniversario.
Ahora bien, él no tenía dinero,
pero tenía unos cuantos negros.
Le preguntó al Sr. Nolander
sí le cambiaría algunos negros por el piano.
Le dijo que le daría a un negro y medio por el piano.
Así se lo dijo.
Para que tuviera a un adulto y a un niño.
El señor Nolander aceptó, pero dijo que él los escogería.
Así que Sutter formó a sus negros...
y el señor Nolander los examinó.
Y de todos, eligió a mi abuela.
También se llamaba Berniece.
- Ven conmigo, mamá. Trae a tu hijo. - ¡No!
- ¡Ven conmigo! - ¡No!
Y eligió a mi padre siendo un niño, sólo tenía nueve años.
Hicieron el intercambio
y la Srta. Ophelia estaba tan contenta con el piano,
que no hacía más que tocarlo.
Se levantaba por las mañanas, se vestía,
y se sentaba a tocar el piano.
El tiempo pasó.
La Srta. Ophelia extrañaba a mi abuela,
cómo cocinaba, limpiaba la casa y todo eso,
y extrañaba que mi papá la ayudara con los mandados.
Así que preguntó si podía devolver el piano
a cambio de sus negros.
El señor Nolander se negó. Dijo que un trato era un trato.
Y él y Sutter tuvieron una gran discusión.
Y la Srta. Ophelia enfermó. No podía levantarse de la cama.
Fue cuando Sutter llamó a nuestro abuelo.
Nuestro abuelo se llamaba Boy Willie.
Como él. Por eso se llama así.
Pero a él lo llamaban Willie Boy.
Él trabajaba la madera.
Podía tallar lo que quisieras.
Los blancos le pedían toda clase de cosas
y le pagaban bien al señor Sutter.
Porque el señor Sutter era dueño de todo lo que hacía mi abuelo,
porque él le pertenecía.
Y cuando el señor Nolander quiso comprar a mi abuelo,
Sutter no lo vendió.
Le dijo que no tenía suficiente dinero para comprarlo.
¿Lo estoy contando bien?
Así es.
Sutter llamó a mi abuelo a su casa
y le dijo que tallara las caras de mi abuela y mi papá
en el piano para la Srta. Ophelia,
y él hizo esto.
¿Lo ves?
Ella es mi abuela Berniece.
La talló tal como era.
Y también hizo la cara de mi papá de niño,
como lo recordaba.
Los talló como los recordaba.
Pero no se detuvo ahí.
Talló todo esto.
Talló a su mamá, Esther, y a su papá, Boy Charles.
Y aquí está cuando él y mamá Berniece se casaron.
A eso le llamaban: "saltar la escoba".
Talló la historia de nuestra familia.
Y cuando Sutter vio todo lo que había tallado en el piano,
se enojó mucho.
No le había pedido todo eso,
pero ya no podía hacer nada.
Pero cuando la Srta. Ophelia lo vio, se emocionó.
Ya tenía su piano y a sus negros.
Volvió a tocar de nuevo.
Lo tocó hasta el día de su muerte.
Nuestro hermano, Boy Charles,
el padre de Berniece y Boy Willie,
era el mayor de nosotros tres.
Tendría 57 años si estuviera vivo.
Falleció en 1911, a los 31 años.
Boy Charles hablaba sobre ese piano todo el tiempo.
No se lo sacaba de la cabeza.
Pasaron dos o tres meses y seguía hablando de él.
Hablaba sobre sacarlo de la casa de Sutter.
Decía que era la historia de toda nuestra familia,
y que mientras fuera de Sutter,
le pertenecíamos.
Que seguíamos siendo esclavos.
Intentamos disuadirlo, pero no sirvió de nada.
En cuanto dejaba el tema, comenzaba de nuevo.
Sabíamos que no se rendiría,
así que el 4 de julio de 1911,
mientras Sutter estaba en el pícnic del Condado...
Wining Boy y yo lo acompañamos
y sacamos el piano de casa de Sutter.
Boy Willie no tenía más de seis años.
Su papá había decidido
que se quedaría hasta que Sutter regresara.
Para que no notara nada raro.
No sé qué pasó cuando Sutter volvió y no estaba el piano,
pero alguien fue a casa de Boy Charles y le prendió fuego.
Él no estaba. Seguramente los vio venir.
Porque tomó el tren Perro Amarillo de las 3:57.
No se imaginaba que detendrían el tren.
Pero lo detuvieron
y encontraron a Boy Charles y a otros tres vagabundos en uno de los vagones.
Se habrán enojado al no ver el piano,
porque le prendieron fuego al vagón.
Mataron a todos.
Nadie sabe quién lo hizo.
Algunos dicen que fue Sutter, porque era su piano.
Otros que el Sheriff Carter.
Hay quien dice que fue Ed Saunders o Smith,
pero nadie lo sabe con certeza.
A los dos meses de eso, Ed Saunders cayó en su pozo.
Se cayó sin razón alguna.
Dicen que fueron los fantasmas de la gente del vagón
quienes lo empujaron.
Los llamaron los Fantasmas del Perro Amarillo.
Así empezó todo.
Y por eso, Wining Boy y yo decimos
que Berniece no venderá ese piano.
Porque su papá murió por él.
Eso quedó en el pasado.
Si mi papá
hubiera podido cambiar el piano por tener su propia tierra,
este piano no estaría aquí.
Pasó su vida cultivando la tierra de alguien más.
Yo no haré lo mismo.
Él no pudo hacer otra cosa. No tenía nada.
Su papá no le dejó nada.
Lo único que me dejó papá
fue ese piano, y murió por él.
No lo dejaré aquí sin intentar hacer algo con él.
Y si Berniece no lo entiende, yo venderé mi mitad.
Saben que tengo razón.
Nadie habló sobre quién tiene la razón.
Sólo le cuento lo que pasó.
El porqué decimos que Berniece no lo venderá.
Entiendo por qué lo dicen.
Le dije a Boy Willie que debería quedarse aquí conmigo.
Quédate tú.
Yo regresaré.
Eso es lo que haré con mi vida.
¿Por qué aprendería a hacer algo que no sé hacer
sí ya sé cultivar?
Quédate tú.
Sigue tu propio camino, si eso quieres.
Yo volveré a vivir mi vida como quiero.
¿Sabes qué es esto?
No lo sé.
¿Qué crees que sea?
Tierra.
No, hijo.
No es sólo tierra.
Es un terreno.
- ¿Entiendes la diferencia? - No.
La tierra
se irá con el viento.
Pero el terreno,
te durará por siempre.
Vamos. Siente. Aprieta.
¿Qué sientes?
Se siente bien, ¿no?
Uno de los seres caminó hacia mí, lentamente, pero con seguridad.
Mis compañeros huyeron asustados.
Adelántate y ve subiendo.
- En un árbol muy alto. - ¿Ese es?...
¡Santo cielo! No puede ser, es Wining Boy.
Hola, Berniece.
Habían planeado esto.
Boy Willie y tú lo planearon.
Yo no sabía que él estaba aquí.
Iba camino a casa, pero quería verlos a Doaker y a ti.
Le dije que cuando se fue con el dinero
creímos que no lo veríamos más.
Dale un abrazo a tu tío.
No vi el camión. Creí que venderían las sandías.
Las vendimos todas. También vendimos el camión.
No me meteré en tus cosas. Vete a donde perteneces.
Estaba bromeando. ¿No aguantas una broma?
Tío, ¿cuándo llegaste?
Hace poco. Tomé el tren de Kansas City.
Me cambiaré y te prepararé algo de comer.
Me gusta la idea.
Vamos, Maretha, cámbiate antes de que te ensucies.
Maretha ha crecido mucho, ¿no, Doaker?
Y es preciosa. No sabía que Crawley tenía esos genes.
Lymon, ponte del otro lado del piano, quiero ver algo.
- Boy Willie, ¿qué haces? - Quiero ver cuánto pesa.
Vamos, Lymon.
Deja ese piano en paz. No lo venderás.
Lo haré cuando venda las sandías.
- Pues no lo creo. - Es el piano de mi papá.
No lo sacó sólo, Doaker y yo lo ayudamos.
Pero murió sólo.
¿Dónde estaban ustedes?
No me hables del piano.
Es mío y de Berniece. ¿Cierto, Doaker?
Sí, tienes razón.
Lymon, vamos a levantarlo.
Sujétalo bien de tu lado. Vamos.
- ¿Listo? - Listo.
Levántalo.
¿Qué opinas?
Pesa, pero se puede mover. Aunque no será fácil.
No me pareció muy pesado.
Bien, pongámoslo en su sitio.
Boy Willie,
te has burlado mucho de mí,
Dios te bendecirá y un funerario te vestirá.
Pon ese piano en su lugar.
Quiero comprarme un terreno.
Wining Boy, ¿te preparo unas chuletas?
Suena bien.
Te diré cómo lo veo.
Papá Boy Charles trajo ese piano.
Debo construir algo con lo que me dejaron.
El piano no servirá de nada aquí.
Es como si dejara que las sandías se pudrieran en el camión.
Si lo estuvieras usando,
o dieras clases con él para pagar la renta,
eso cambiaría las cosas.
Pensaría: "Bueno, Berniece usa el piano".
"Le sirve. Dejaré que lo use".
"Buscaré dinero en otra parte".
Pero Doaker dice que no lo has tocado desde que llegó aquí.
¿Por qué no me dejas venderlo?
Sólo ves el valor sentimental.
Me parece bien.
Perfecto. Me quito el sombrero cuando hablan de papá.
Pero no seré un tonto sentimental.
Puedes ver el piano 100 años.
Y seguirá siendo un piano. Eso no cambiará.
Quiero comprar un terreno con él.
Si lo compro, cobraré la cosecha y tendré mis semillas.
Mientras tenga la tierra y las semillas, estaré bien.
Podré tener algo más.
Como mi papá, él lo entendería.
Lamento que no lo veas así,
pero por eso me lo llevaré y lo venderé.
Mira el piano.
Míralo bien.
Mamá Ola pulió este piano con sus lágrimas
durante 17 años.
Durante 17 años lo frotó hasta que le sangraron las manos.
Y frotaba su sangre en él, mezclada con la sangre del resto.
Todos los días, Dios le daba vida a su cuerpo,
y ella frotaba, limpiaba, pulía y rezaba sobre el piano.
"Tócame algo, Berniece".
"Tócame algo, Berniece".
"Tócame algo, Berniece". Todos los días.
"Lo limpié para ti. Tócame algo, Berniece".
Siempre hablas sobre papá.
Pero no sabes el precio que pagó mamá.
Diecisiete años de noches frías en una cama vacía. ¿Por qué?
¿Por un piano?
¿Por un trozo de madera?
¿Por vengarse de alguien?
Mírense, son todos iguales.
Tú, Papá Boy Charles, Wining Boy, Doaker y Crawley.
Todos iguales.
Robando y matando. ¿De qué ha servido?
Más robos y más muertes. No ha servido para nada.
Gente quemada. Gente asesinada.
Gente que cae en sus propios pozos. No cesa.
Vamos, Berniece, no tiene caso enojarse.
Robé un poco aquí y allá,
pero jamás he matado a nadie.
No hablo por los demás. Que hablen por sí mismos.
Jamás he matado a nadie.
Te culpo por la muerte de Crawley.
No sabes nada.
Es una estupidez que digas eso.
Sólo demuestras tu ignorancia.
Si estuviera aquí, le daría una paliza por hacer que nos dispararan.
- Crawley no sabía lo de la madera. - Se lo dijimos.
Pregúntale a Lymon. Sí lo sabía.
Vio que nos la llevábamos. ¿Por qué estuvo ahí esa noche?
No me digas que no lo sabía.
Intentaron robárnosla y Crawley quiso intimidarlos.
Lymon y yo vimos al Sheriff.
Nos entregamos. No nos matarían por $50.
- Crawley no sabía que era robada. - No la robamos.
La transportábamos y nos quedábamos con un poco.
La dejábamos junto al arroyo hasta juntar suficiente.
Esos tipos nos vieron. Quisimos adelantarnos.
Crawley nos ayudó a cargarla. Le daríamos una parte.
Crawley quería dinero extra. Era para ayudarlo.
Le hablamos sobre la madera.
Le dijimos que otros tipos la querían.
Y dijo que iría por su pistola.
Ahí empezó el problema.
Si no hubiera sacado la pistola, estaría vivo.
Teníamos media carga cuando aparecieron.
Vimos al Sheriff e intentamos huir.
Nos escondimos cerca del arroyo,
pero nos encontraron.
Boy Willie quiso entregarse,
pero Crawley sacó la pistola y disparó.
Y ellos dispararon.
Berniece.
Sólo sé que Crawley seguiría vivo si no lo hubieras recogido esa noche.
No tuve nada que ver con su muerte.
Fue su culpa.
Crawley está muerto y enterrado,
mientras tú sigues aquí.
Es todo lo que sé.
Se fue a cargar leña contigo y nunca volvió.
Ya te dije que no tuve nada que ver con su muerte.
No está aquí, ¿o sí?
No está aquí.
- No soy responsable... - No está aquí.
- Doaker, llévatela. - No está aquí, ¿o sí?
- ¡No está aquí! - Ya te dije...
Tranquila. Está bien.
Maretha tiene miedo de dormir arriba.
Berniece no lo sabe, pero vi a Sutter antes que ella.
- ¿Qué dijiste? - Sí.
Hace tres semanas.
Yo acababa de volver.
Sutter no llevaba más de tres días muerto.
Estaba sentado en el piano.
Volví de trabajar y ahí estaba.
¿Dijo algo? ¿Que buscaba a Boy Willie?
No dijo nada. Sólo estaba ahí sentado.
No creo que Boy Willie lo haya empujado.
Sutter está aquí por el piano.
Berniece debe venderlo. Sólo ha causado problemas.
Coincido con Berniece. Boy Charles no lo robó para devolverlo ahora.
Lo robó porque creyó que tenía más derecho que Sutter.
Y si Sutter no lo entiende, es su problema.
Sutter está muerto. Su fantasma me da igual.
Puede rondar y tocar el piano cuanto quiera.
Quiero ver que lo saque de la casa. Eso quiero ver.
Dos por un dólar. Vamos. ¿Quién quiere sandía?
Dame cinco.
- Dos sandías para usted. - Es un niño, felicidades.
- Las escoges bien, ¿verdad? - Dos más en camino.
Cuidado, pesa mucho. Con cuidado.
- Ahí tiene. Gracias. - Bien.
Mire, esto es sal. Póngale así.
Pruébela. ¿Qué opina?
Una, dos, tres bellas damas.
Una señora me preguntó: "¿Están dulces?".
Le contesté: "Donde las cultivamos,
agregamos azúcar a la tierra".
Y me creyó, dijo que nunca había oído algo así.
Mira esto, Lymon.
¿Lo ves? Mira cómo le brillan los ojos.
Nunca había visto un traje así.
Es 100% seda.
Vamos. Pruébatelo. Veamos si te queda.
Mira eso. Siéntelo.
Qué bien se siente.
Es muy suave y agradable.
Es un traje de $55.
Es un traje para gente importante.
Necesitas una pistola y mucho dinero para usar ese traje.
Te lo vendo por tres dólares.
Las mujeres se desmayarán cuando te vean.
Dame tres dólares, vete a pasear
y conquista a una mujer.
Pruébate los pantalones. Déjame verte.
Mira eso. Te quedan muy bien, ¿no?
Dame tres dólares y quédatelo.
- Míralo, Doaker. Qué bien se ve, ¿no? - Sí. Es un buen traje.
Tengo la camisa. Te costará un dólar.
Todo por cuatro dólares.
¿Cómo se ve, Boy Willie?
Se ve bien. Si te gusta ese estilo.
Es el traje que necesitas aquí en el norte.
¿Cuatro dólares por todo? ¿El traje y la camisa?
Es barato.
- Debería cobrarte $20. - Está bien.
Aquí está el dinero.
- ¿Tienes zapatos? ¿Qué número usas? - Nueve.
Igual que yo. Te los dejaré en tres dólares.
- ¿Dónde están? Quiero verlos. - Te van a encantar.
Son puntiagudos, tal como debe ser.
Vamos, Boy Willie. Salgamos esta noche. Quiero ver cómo es aquí.
Podríamos ver una película.
Doaker, ¿hay buenas películas aquí?
Sí, en el cine Rhumba. En la calle Fullerton.
Hay un altavoz en la calle. Boy Willie sabe dónde está.
Vamos al cine, Boy Willie. Vamos a buscar mujeres.
Número nueve. Cuestan tres dólares.
Son marca Florsheim. Como los que usaba Stagger Lee.
¿Seguro son nueve?
Mira mis pies y verás que usamos el mismo número.
Con ese traje y esos zapatos,
serás el Rey del barrio.
Te haré un descuento.
Llévatelos por dos dólares.
Vamos, Boy Willie. Busquemos algunas mujeres.
Subiré a arreglarme. Estaré listo en un momento.
Lymon sólo piensa en mujeres.
Su papá era igual. Solíamos ser amigos.
También conozco a su madre.
Dos empujones más y yo sería su papá.
Me llamo Lucille.
Guarda eso, negro.
Y vengo de muy cerca.
Eso, cariño.
Algo burbujea en esa olla.
Pavo barato, es todo lo que hay.
Unta mantequilla en ese pan.
¿Escuchaste lo que dije?
Dile a tu hermano que salga de la cama.
Mamá no crio a un holgazán.
Sí, cariño.
¿Eso quieres? Adelante.
Vamos.
Boxcar George está aquí.
Vinnie en el piano.
Iremos al centro.
Hola, preciosa. Vamos a bailar.
Anda.
Sí.
¡Eso es!
Vamos a rezar.
Ahora que me voy a dormir,
ruego al Señor mi alma guardar.
Si llegara a morir antes de despertar,
ruego al Señor mi alma tomar.
- Dios bendiga a Doaker. - Dios bendiga a Doaker.
- Dios bendiga a Avery. - Dios bendiga a Avery.
- Dios bendiga a Wining Boy. - Dios bendiga a Wining Boy.
- Dios bendiga a Boy Willie. - Dios bendiga a Boy Willie.
Vamos.
- ¿Quién es? - Soy yo, Avery.
- Avery. - Hola.
Pasa.
Estaba tomando un baño.
¿Y Boy Willie?
El camión está casi vacío. Vendieron casi todas las sandías, ¿no?
No sé a dónde fueron. No estaban cuando llegué a casa.
¿El señor Cohen te dejó quedarte con la casa?
Dijo que puedo quedarme por $30 al mes.
Quería $35.
Está bien ubicada, cerca de la joyería.
Sí.
Berniece...
Sólo...
Vamos. Ya sabes, yo...
Estaba en casa y pensé.
Tú aquí y yo allá,
pensé en lo mal que se ve un pastor soltero.
Sería mejor para la congregación
que el pastor estuviera casado.
Avery.
Ahora no.
Vamos, Berniece. Sabes lo que siento por ti.
Ya tengo la casa del señor Cohen.
Con el préstamo del banco puedo arreglarla.
Y en el trabajo me dieron un aumento.
Me conoces, sabes que no tengo mucho.
Gasto todo el dinero que gano.
Pero nunca...
encontraré a otra mujer que me importe más que tú, Berniece.
Lo necesito.
Avery.
No estoy lista para casarme.
Eres muy joven aún para cerrarte.
No dije que me cerraría. Sigo sintiendo como mujer.
¿Dónde está esa mujer? ¿Cuándo sentiste por última vez?
Me parece muy vulgar que digas eso.
Y te haces llamar pastor.
Cada vez que me acerco, me alejas.
Tengo suficiente con Maretha.
Tengo suficiente gente a quién querer y cuidar.
¿Y quién te amará a ti?
Nadie se te puede acercar.
Doaker no puede decirte nada. Atacas a Boy Willie.
¿Quién te ama, Berniece?
¿Dices que una mujer no es nada sin un hombre?
- Bien. - Pero tú estás bien, ¿no?
Puedes estar sin mí, sin una mujer y seguir siendo un hombre.
Eso está bien.
Y nadie te pregunta: "Avery, ¿quién te ama?".
Está bien para ti.
Pero todos se preocupan por Berniece.
"¿Cómo se cuidará?". "¿Cómo criará a su hija sin un hombre?".
"¿Qué hará, cómo vivirá así?".
Todos tienen preguntas para mí.
Dicen que no soy mujer sin un hombre.
Dímelo tú, Avery. Tú lo sabes. ¿Qué tan mujer soy?
No dije eso, Berniece. No puedes culparme por los demás.
No culpo a nadie por nada.
Sólo afirmo hechos.
¿Cuándo dejarás ir a Crawley, Berniece?
Han pasado más de tres años.
En algún momento tendrás que seguir adelante.
La vida tiene altibajos. Tienes que vivir.
Crawley murió hace tres años.
Sé perfectamente hace cuánto murió.
Pero no estoy lista para casarme.
¿Para qué estás lista, Berniece?
¿Navegarás a la deriva día tras día?
La vida es más que ver los días pasar.
Un día te darás cuenta de que es muy tarde.
Estoy aquí ahora.
Pero no sé cuánto tiempo más esperaré.
Avery, te lo dije,
hablaremos cuando tengas tu Iglesia.
Ahora tengo muchas cosas en qué pensar.
Boy Willie y el piano,
y el fantasma de Sutter.
Creí que me lo había imaginado, pero...
Maretha también vio a Sutter.
¿Cuándo lo vio?
Ayer, cuando llegué a casa.
Ahora le da miedo dormir arriba.
Quizá sí bendices la casa, el fantasma se irá.
No lo sé, Berniece.
No deberíamos tomarlo a la ligera.
Maretha no puede seguir con miedo.
Si bendices la casa, el fantasma se irá.
Debes ser un pastor especial
para hacer algo así.
Me digo a mí misma
que cuando Boy Willie se vaya, se irá con él.
Creo que Boy Willie lo empujó al pozo.
No, eso pasa ahí desde hace tiempo.
Los Fantasmas del Perro Amarillo lo hacen
desde hace mucho tiempo.
Hay alguien tirando a la gente en sus pozos.
No se caen sólos.
¿Qué dijo Doaker sobre vender el piano?
Doaker no quiere nada con ese piano. Nunca ha querido.
Se lavó las manos sobre el piano hace mucho.
No quería que me lo trajera,
pero yo no iba a dejarlo allá.
Cuando murió mi mamá, cerré el piano
y no he vuelto a abrirlo.
Sólo tocaba para ella.
Cuando murió mi papá, su vida se metió en ese piano.
Le gustaba que yo lo tocara.
Decía que cuando lo hacía, escuchaba a mi papá hablándole.
Berniece, lo limpié para ti. Toca algo.
Yo creía que las caras cobraban vida y andaban por la casa.
Es hora.
A veces, por las noches, escuchaba a mi mamá hablándoles.
Juré que no me pasaría a mí.
No toco ese piano para no despertar a los espíritus.
No quiero que anden en esta casa.
Debes dejar eso atrás, Berniece.
Igual que a Crawley.
Todos encontramos piedras en el camino.
Podrías entrar ahí y tocar ese piano ahora mismo.
Podrías ir en este momento,
y Dios te acompañará, Berniece.
Podrías dejar ese saco de piedras en el camino,
y alejarte de ahí.
Vamos, Berniece.
Vamos. Déjalo y aléjate, Berniece.
Vamos. Acércate y reclámalo como un instrumento del Señor, Berniece.
Ven aquí y transfórmalo en una celebración.
Avery, te dije que no tocaré ese piano.
Nunca más.
La Biblia dice: "El Señor es mi refugio y mi fuerza".
Con la fuerza de Dios, deja el pasado atrás.
Con la fuerza de Dios, harás lo que quieras.
Dios no pregunta qué has hecho. Dios pregunta qué harás.
Todo lo que tienes que hacer es venir y reclamarlo.
Vamos, Berniece.
Vamos.
Eso es.
Avery,
sólo...
vete,
y déjame terminar mi baño.
Mañana nos vemos.
Está bien, Berniece.
Me iré a casa.
Me iré a casa y leeré mi Biblia.
Y mañana...
sí el Señor me da fuerzas mañana...
volveré y bendeciré esta casa.
Te mostraré el poder del Señor.
No toques mi pierna.
No toques mi pierna.
Porque si tocas mi pierna,
querrás sentir mi muslo.
Y si sientes mi muslo,
querrás seguir subiendo.
Así que no toques mi pierna.
No necesitamos una cama.
Mi abuelo lo hacía sobre sus caballos.
Eres del campo. No lo sabía.
- ¿Lymon? - ¡Oye, Grace!
- Has sido un buen amigo. - Ven.
- Vamos. - Debo conocer más gente como tú.
El rojo es mi color favorito.
Está vacío.
Gracias.
No deberías de andar en bares.
Ya sabes lo que hay en esos lugares.
Uno puede cortarte tan rápido como otro dispararte.
Empiezas esa vida fácil
y no puedes parar.
Envejeces rápidamente.
No sé lo que piensan esas mujeres.
Están muy solas.
Buscan a alguien para pasar la noche.
A veces importa con quién. Otras no.
Yo solía ser así.
Ahora sí me importa.
Por eso estoy aquí.
Porque quiero ir despacio con quien sea mi mujer.
Para disfrutarnos juntos.
Para ver cómo encajamos juntos.
Ya no me interesan las que no se toman el tiempo.
Antes sí.
Antes me gustaban todas.
Avery es un buen hombre.
Deberías casarte con él.
Serías la esposa del pastor, no tendrías que trabajar.
Yo odio vivir sólo.
Pero no quería ser una carga para mi mamá,
así que me fui de casa a los 16.
Fracasaba en todo lo que intentaba.
Sigue intentando.
Algún día lo lograrás.
Se está haciendo tarde.
No sé a dónde se fue Boy Willie.
Me quitaré los zapatos.
Me duelen los pies.
¿Estabas dormida?
- No quería despertarte. - No me despertaste.
No podía dormir.
Estás en pijama.
Me gusta que las mujeres usen ropa de dormir elegante.
Hace que su piel luzca bonita.
La compré en una tienda barata.
No es muy elegante.
Bueno...
dormiré en el sofá.
Debería dormir en el piso, pero
no creo que Boy Willie regrese esta noche.
Wining Boy me vendió este traje.
Me dijo
que era un traje mágico.
Casi olvido que compré esto.
Un hombre me lo vendió por un dólar.
Es la misma fragancia que usa la Reina de Francia.
Eso me dijo.
No sé si es verdad, pero lo olí.
Huele bien.
Toma. Huélelo.
A ver si te gusta.
Huele bien.
Vamos.
- Quédatelo. - No puedo quedármelo.
Toma. Guárdalo.
Ya encontrarás a quién dárselo.
No, quiero dártelo a ti.
Huele bien en ti.
Me dijeron que hay que...
ponérselo...
aquí.
Detrás de la oreja.
Si te lo pones ahí...
olerás bien todo el día.
Eso es. Hueles muy bien.
Hueles muy bien para Lymon.
Concéntrate. Contacto visual.
Mira tú objetivo. Eso es. Gira.
Eso es.
Eso es.
Te daré otro. Vamos.
Después, los blancos de los alrededores
cayeron en sus pozos.
¿Has visto un pozo?
No.
Tienen una pared alrededor. Hazlo de nuevo.
No es fácil caerse ahí.
- La muñeca. - El otro.
Ese no. Este. Mira.
Eso es.
Nadie entendía
qué provocaba que cayeran en sus pozos.
Así que todos dicen que fueron los Fantasmas del Perro Amarillo.
¿Alguien los ha visto?
Te dije que son como el viento.
- ¿Puedes ver el viento? - No.
Son como el viento.
No puedes verlos,
pero si estás en problemas,
quizá puedan ayudarte.
Dicen que si vas donde el sur cruza con el Perro Amarillo...
donde los dos ferrocarriles se cruzan,
y dices sus nombres,
¡te contestan!
No lo sé. Nunca lo he hecho.
Maretha, prepárate para que te arregle el cabello. Vamos.
Mamá, ya no hay fijador.
Toma. Ve a comprar otra lata.
Y regresas inmediatamente. No te quedes jugando.
Cuidado al cruzar la calle.
Te dije que dejaras mi casa.
No estoy en tu casa. Estoy en la casa de Doaker.
Doaker, dile que se vaya. Díselo.
Boy Willie no me ha hecho nada.
Si no pueden llevarse bien,
no se hablen.
Eso. Ya no estoy en tu casa.
Piensa que esta parte no es tuya.
En cuanto regrese Lymon, me llevaré el piano.
- Tengo algo que te lo impedirá. - Tendrá que ser un arma.
¿Por qué no dejan de pelear? Boy Willie, déjala en paz.
¿Por qué discutes con ella?
No discuto, le digo la verdad.
Dijo que me lo impedirá. Sólo le dije que ojalá tenga un arma.
Por eso no le hablo.
Porque es lo único que sale de su boca.
¿Dices que Avery fue por su Biblia?
¿Para qué? No servirá conmigo.
Ojalá me dijera algo sobre el piano.
Que se preocupe por su Iglesia, no por mí.
Enciende la estufa y calienta el peine.
- Le diré algo a Avery. - Cúbrete la espalda.
Supo qué hacer con su vida.
No estoy de acuerdo, pero supo encontrar su camino.
Probablemente tendrá un millón de dólares por vender pan y vino.
No te muevas. Si fueras niño, sería más fácil.
- No le digas eso. - No te metas.
¿Cómo crees que la hace sentir que le digas eso?
Boy Willie, vete y déjame en paz.
¿Por qué no la dejas en paz? ¿Por qué la molestas?
¿Por qué no sales a ver qué hay en la calle?
- Para que lo cuentes a tu regreso. - Espero a Lymon.
¿Por qué no sales tú?
No trabajas mañana.
Debo asegurarme de que no mates a nadie más.
Habla con Berniece. Le dijo a Maretha que ojalá fuera niño.
¿Por qué le dice algo así?
Si le dirás algo, dile lo del piano.
No le has dicho nada. Como si te avergonzara.
Yo me encargaré mi hija.
Cuando tengas una, haz lo que quieras.
¿Por qué traer un hijo al mundo?
¿Para qué traer a alguien para esto?
Te diré algo...
si fuera Rockefeller, tendría 40 o 50 hijos.
Haría uno cada día,
porque vendrían al mundo con muchas ventajas.
Yo no tengo nada que ofrecer.
Vi a mi papá viéndose las manos muchas veces.
Ahora sé lo que pensaba.
Se sentaba y pensaba:
"Tengo manos grandes, pero ¿qué haré con ellas?".
"Estas manos son capaces de hacer lo que sea".
"Podría construir lo que fuera,
pero ¿con qué herramientas?".
"Sólo tengo estas manos".
Si hubiera tenido su tierra, no se habría sentido así.
Si hubiera tenido algo suyo bajo los pies,
se habría erguido.
A eso me refiero.
No hay misterio. Hay que afrontar la vida.
Si le dices a Maretha que merece menos,
te odiará.
Le enseñaré la verdad. Es el mundo en el que vive.
No tiene que quedarse así. Voltéate.
Quizá tú te sientas menos, yo no.
Yo estoy en la cima.
No viviré mi vida agachado.
Tengo derechos como todos.
Los demás deberían esforzarse como yo.
Estás abajo como todos nosotros.
Si así lo crees, así actuarás. Y si así actúas, ahí estarás.
Doaker, Berniece dice que la gente de color merece menos.
Le dije que si eso cree, así será.
¿Tú crees que mereces menos? ¿Eso crees?
Sólo vivo lo mejor que puedo. No sé si merezco más o menos.
Eso quise decirle a Berniece.
No sé de dónde lo sacó. Supongo que Avery se lo dijo.
Él cree que porque un blanco le regala un pavo,
es mejor que los demás.
Que eso lo hará superior.
No necesito que me regalen nada. Puedo comprarme un pavo.
Sólo deja de interponerte. Puedo comprarme dos o tres pavos.
No puedes comprar ni un pollo, menos unos pavos.
Dices que me interpongo. Nadie lo hace.
Levanta la cabeza, Maretha.
No te agaches. Mantenla levantada.
Lo único que haces es hablar.
Es lo que has hecho toda tu vida.
Te diré algo sobre mí.
Nací en una época de lucha.
El mundo no me quería, y yo lo supe
desde que tenía siete años.
El mundo dice que está mejor sin mí.
Berniece, acéptalo.
Intenta demostrarle algo al mundo.
El mundo es un lugar mejor por mí. No pienso como Berniece.
Tengo un corazón que late. Y late como el de cualquiera.
No importa si es negro o blanco.
A veces late más fuerte.
Y cuando lo hace, todos pueden escucharlo.
A algunos les asusta. Como a Berniece.
Se asustan de escuchar los latidos de un negro.
Pero no vine al mundo en vano.
¿Qué debo hacer?
Debo dejar huella en el camino, como cuando escribes en un árbol.
"Boy Willie estuvo aquí".
Esa es mi intención con el piano.
Quiero dejar mi huella, como lo hizo papá.
Aparte de eso, no me importa lo que opine Berniece.
¿Dónde estabas?
Creí que eras Lymon.
- Berniece, mira quién llegó. - Pasa, Avery. Siéntate.
No les hagas caso. Han peleado todo el día.
Pon el peine en la estufa.
Berniece dijo que vendrías a bendecir la casa.
Sí, ya leí mi Biblia.
Me pidió deshacerme del fantasma de Sutter.
No hay fantasmas aquí. Están en su imaginación.
Que ella lo decida.
Si bendecir la casa la hace sentir mejor, ¿qué más da?
Maretha también lo vio.
No lo sé, pero encontré algo para bendecir la casa.
Eso hará que se vaya.
Eres peor que ella por creer en eso.
Si dicen que está aquí, sube y averígualo.
Yo no he visto nada.
Si dices que lo sacarás de su imaginación, adelante.
- Pero sí... - Boy Willie, cállate.
No tiene que ver contigo. Deja que haga lo que vino a hacer.
No lo detendré. No tiene el poder de hacer nada.
No soy yo quien tiene el poder, es Dios.
Dios tiene el poder sobre todas las cosas.
Puede hacer lo que quiera. Dice: "Lo que yo diga, se hará".
Dios dijo: "Hágase la luz, y se hizo la luz".
Hizo el mundo en seis días y descansó en el séptimo.
Tiene un inmenso poder sobre la vida y la muerte.
No le asusta ahuyentar a un fantasmita.
¿Dónde estabas? Te estaba esperando.
Me encontré a Grace.
Grace no me importa.
Hola, Berniece.
Lymon, ponte del otro lado del piano.
No empieces, Boy Willie. Deja ese piano en paz.
Cuidado con esa tabla, Lymon. Doaker, no te metas.
No puedes llevarte el piano. ¿Por qué lo harás?
Berniece no dijo nada sobre venderlo.
No tiene nada que decir. Lymon, levantémoslo a la vez.
- ¿Qué haremos con la cuerda? - Ponte del otro lado.
Boy Willie... Berniece.
Boy Willie, ¿seguro quieres hacerlo?
Berniece, Boy Willie, deben hablarlo.
No hay nada que hablar.
No quiero hablar con ella.
Vamos, Lymon.
Maretha, aléjate de ahí.
¡Quítala de aquí, Doaker!
Vamos. Haz lo que dice tu mamá.
¡Estos negros de por aquí!
Estuve en Seefus.
Saltaban y salían de la acera,
decían que un tal Patchneck Red vendría.
Fui a averiguarlo,
¿saben de quién hablaban?
El viejo John D., de los alrededores de Tyler.
Todos le temían. Le llamaban Patchneck Red.
No saben que lo derroté en una pelea.
Lymon, que no se resbale.
Boy Willie, ¿qué tienes?
Sé que tienes una cerveza.
Hazte a un lado.
Doaker, ¿tú qué tienes? Dame un trago.
Me parece que ya has bebido suficiente.
Mejor busca dónde dormir.
No me preocupa dónde dormir.
Siempre hay lugar para mí en casa de Berniece.
¿No es así, Berniece?
Wining Boy, ve a sentarte allá.
Has bebido todo el día. Hueles a zorrillo.
A Berniece no le gusta el alcohol.
No le estoy faltando el respeto.
¿O sí, Berniece? Sólo quiero ser amable.
Estuve con extraños todo el día y me trataron como familia.
Vengo con mi familia y me tratan como a un extraño.
No necesito tu wiski, puedo comprarme el mío.
Buscaba compañía, no tu wiski.
Ve a acostarte. No deberías beber más.
¡No quiero acostarme!
Boy Willie y yo tendremos una fiesta, ¿verdad?
Díselos.
Tocaré el piano. Mira esto.
Lymon y yo nos lo llevaremos.
- No te lo llevarás. - Hazte a un lado, Wining Boy.
No sacarás el piano de la casa. Tendrás que llevarme con él.
A un lado. Doaker, llévatelo.
Espera un momento.
Esta canción la escribí para Cleotha.
La escribí en su memoria.
Mujercita, ¿qué pasa ahora?
Hubo una tormenta anoche. Derribó todo a su paso.
Dime cuánto tiempo debo esperar.
¿Puedo tenerte ahora?
¿O debo dudar?
Se necesita un calcetín indeciso,
en su indeciso zapato.
Hace que una mujer indecisa
quiera cantar blues.
Doaker, ¿lo sentiste?
Berniece, ¿sentiste frío?
- Doaker. - ¿Qué quieres?
Creo que es Sutter.
Avery, bendice la casa.
Si bendecirás algo, que sea ese piano.
Sólo ha causado problemas.
Si bendecirás algo, bendícelo.
Si quiere bendecir algo, que bendiga todo.
La cocina y arriba.
Berniece, llena esta botella de agua.
Sujeta esta vela.
Hagas lo que hagas,
mantenla encendida.
Maretha, quédate ahí.
Santo Padre...
nos reunimos aquí esta noche,
en el Santo Nombre,
para expulsar al espíritu de James Sutter.
Sí.
Que este frasco de agua se fortalezca con tu espíritu.
Que sea un arma y un escudo contra la presencia de todo mal, Padre.
Que limpie y bendiga esta humilde morada.
Donde hay bien,
el mal será arrojado a los cuatro vientos.
Aléjate de mí, Satanás.
Acércate al rostro de la rectitud mientras glorificamos tu Santo Nombre.
- Sí. - Sí.
Sí, Señor, sentimos tu presencia, Padre. Honramos tu presencia, Dios.
Te agradecemos, Padre.
Sentimos tu presencia en este espacio, Dios Padre.
- Sí, te agradecemos. - Sí.
Y bendice esta casa.
Acércate al martillo de la verdad,
mientras se rompe el muro de la falsedad, Dios Padre.
- Te agradecemos... - Tanto rezar,
sólo dile que se vaya.
Os rociaré con agua limpia,
y quedaréis limpios de vuestras inmundicias.
De vuestros ídolos os limpiaré.
Os daré un nuevo corazón.
- Un corazón de carne. - Vamos, Sutter.
- Infundiré mi espíritu... - Sutter.
- Y haré que cumpláis... - ¡Sutter!
- Mis ordenanzas. - ¡Sutter!
Guardad mis juicios...
Toma un poco de esta agua. Ya te caíste al pozo.
- Toma un poco de esta agua. - Infundiré mi espíritu.
Haré que cumpláis mis ordenanzas.
¡Vamos, Sutter!
Sí, ¡vamos, Sutter!
Vamos, Sutter.
Y quedaréis limpios de vuestras inmundicias.
De vuestros ídolos os limpiaré.
- Os daré un corazón... - Ven por agua.
- Vamos, Sutter. - Os rociaré con agua limpia.
- Toma de esta agua. - Y quedaréis limpios
de vuestras inmundicias,
y de vuestros ídolos os limpiaré.
- ¡Vamos, Sutter! - Yo... Dios arriba...
Padre Dios.
Os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios.
De vuestras inmundicias y de vuestros ídolos os limpiaré.
Boy Willie.
Boy Willlie.
¡Sutter!
Os rociaré con agua limpia,
y de vuestros ídolos os limpiaré.
Os limpiaré. Os daré un corazón nuevo...
¡Sutter!
¡Sutter!
Mis ordenanzas, guardad mis juicios,
y así lo haréis.
Os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios.
De vuestras inmundicias y de vuestros ídolos os limpiaré.
Os daré un corazón nuevo, y...
Padre.
Te invocamos, Padre.
- Sí. - Te invocamos.
¡Sutter!
Yo... Haré...
- Haré que cumpláis... - ¡Mamá!
Cumpláis mis ordenanzas y guardad mis juicios,
y así lo haréis.
Os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios.
¡Sutter!
- De vuestros ídolos... - Sí.
Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Infundiré mi espíritu y haré que cumpláis
mis ordenanzas.
Guardad mis juicios,
y así lo haréis.
Haré que cumpláis...
Berniece, yo...
No puedo hacerlo.
Berniece, no puedo.
No puedo... Yo...
No puedo...
Hazlo tú, Berniece.
Hazlo tú, Berniece.
¡Dios mío! Te alabamos. Dios Padre, alabamos tu nombre.
¡Aléjate de mí, Satanás!
¡Invócalos, Berniece!
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Berniece. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Esther. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, papá Boy Charles. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Ola. Necesito tu ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Berniece. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Esther. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, papá Boy Charles. Necesito tu ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Ola. Necesito tu ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Sí.
¡Sí!
Necesito tu ayuda, mamá Berniece.
Necesito tu ayuda, mamá Esther.
Necesito tu ayuda, papá Boy Charles.
Necesito tu ayuda, mamá Ola.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
Necesito tu ayuda, mamá Berniece.
Necesito tu ayuda, mamá Esther.
Necesito tu ayuda, papá Boy Charles.
Necesito tu ayuda, mamá Ola.
Necesito su ayuda.
Necesito su ayuda.
¡Necesito su ayuda!
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Berniece...
sí Maretha y tú no tocan ese piano,
no te sorprendas...
sí Sutter y yo regresamos.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Gracias.
Niña, deja de golpear el piano.
Estoy practicando.
- Pues tócalo. - ¿Así?
Eso es, cariño.
¿Quién te enseñó a tocar eso?
TERRENO EN VENTA
PROPIEDAD DE R. SUTTER SUNFLOWER, MISISIPI
PARA MAMÁ
BASADA EN LA OBRA ESCRITA POR AUGUST WILSON
EN MEMORIA DE KWAME FIREMPONG, DANIEL JONES, TARAJA RAMSESS, KEVIN TUREN
LA LECCIÓN DE PIANO
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