Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
(GIME)
No le voy a decir nada a tu hermano, no te preocupes.
(Móvil)
Jon, tienes que ayudarme. ¿Dónde estás?
Te llamo luego. (CUELGA) ¡Anne!
¿Anne?
¡Jon!
¡Joder!
Aquí debajo hay algo.
Los restos que encontramos son los de Anne.
¡No, por favor! ¡No!
El juez ha emitido una orden de detención
contra Jon Aristegui.
Ahora, el cadáver hallado es la prueba que necesitábamos
para apuntalar la culpabilidad del sospechoso.
¿Por qué pidió el juez tanto dinero como fianza?
¡Esto es una locura! ¿Nos vamos a arruinar
para sacar a Jon de la cárcel?
Te crees que lo puedes arreglar todo, ¿no?
Con tu puto dinero.
Es en un zulo de los de tu comando donde la han encontrado.
La situación de Jon es muy complicada.
Necesita cualquier ayuda que se le pueda brindar.
El informe que me pidió tu abogado. Te causará más problemas con David.
Quiero pelear por ti.
Cuánto tiempo, ¿no? Aitor.
Los dos sabíamos que antes o después saldría de la cárcel.
Hay algo que no te contamos nunca sobre el atentado.
Será en los astilleros. Escúchame.
¡No te subas a ese coche!
(GRITA) ¡Aitor!
Empieza el juicio y la principal testigo contra él
desaparece.
Tenía motivos para matarla y un lugar para deshacerse
del cadáver. -No hay arma del crimen.
-Ni oportunidad para cometerlo.
Joseba no estaba en el pueblo aquella noche.
Joseba me llamó. Me pidió ayuda para esconderse.
-Así que la noche de la fiesta, Joseba estaba aquí.
Joseba no mató a su hermana. No me separé de él en toda la noche.
¿Has mentido? -Lo que se que hace por un hijo.
¡Maite!
He perdido a tu hermana y no me gustaría
perderte a ti también.
¿Le has dicho lo del embarazo? ¿Está todo bien?
No es mi pareja. Ah, perdona, pensaba que...
No quiero contárselo a nadie.
El forense ha encontrado esquirlas incrustadas en el cráneo.
Son de coral. -¿De coral?
-Anne Otxoa murió por un golpe en la cabeza
con un trozo de coral.
(Graznidos)
En un día como hoy, es fácil dejarse llevar por la rabia
y por la ira.
Pero hay dos cosas de las que debemos de estar seguros.
Si alguno peca y hace algunas de las cosas
que el Señor ha dicho que no se hagan,
será culpable y tendrá su castigo,
y ese castigo no será otro que su conciencia.
La conciencia que Dios ha puesto en todos nosotros
para que seamos nuestros propios jueces.
Así como estoy convencido de que Anne está descansando en paz,
el culpable de lo sucedido está viviendo su propio infierno.
¡Oye, tú!
Qué cojones tienes de venir aquí, ¿no?
Bueno, tú y toda tu familia.
Vete a casa, Joseba.
Tendrías que estar en la puta cárcel.
No te lo voy a volver a repetir. Qué vas a hacer, ¿eh?
¿Vas a matarme a mí también como a mi hermana?
-No tienes ningún derecho a hablar. ¡Deberías estar en la cárcel!
-¿Qué tal esa pierna, Aitor?
¿Es verdad eso que dicen, que todavía la sientes y eso?
-¡Jon! -¡Ya está bien!
Es el entierro de mi hija. Tened un poco de respeto.
¡Tú también! Anne merece irse en paz.
-Este no es el momento ni el lugar.
-¿Y cuánto más vamos a tener que esperar?
Seis años llevamos ya, ¿eh?
Pero si tienes aquí al asesino de mi hermana.
-El asesino irá a la cárcel cuando lo encuentre.
No quiero un problema más entre vosotros.
Marchaos a casa.
-Vamos.
Ya está.
-Vamos.
(Campanas)
Disculpe.
¿Es usted Julen Otxoa, el padre de Anne Otxoa?
-Sí, soy yo. -Le acompaño en el sentimiento.
Disculpe que me presente en este momento,
pero no tenía su teléfono.
He venido en cuanto he leído la esquela en el periódico.
-Pero ¿qué quiere?
-Soy Esteban Basalo, abogado.
Su hija nos encargó la redacción del testamento
hace ya unos años.
-¿Mi hija?
¿Anne? ¿Hizo un testamento? -Sí.
Sé que desapareció hace seis años, pero hemos tenido que esperar
hasta confirmar su muerte.
La lectura tendrá lugar mañana en nuestro despacho de Bilbao
a las 10:00. Les espero allí.
Y de nuevo, le acompaño en el sentimiento.
Me equivoqué en muchas cosas.
Durante todo el tiempo que estuvimos juntos,
me hizo sentir el hombre más feliz del mundo.
Yo siento no haber hecho lo mismo por ella.
Ella también fue feliz.
Desde que empezasteis a salir,
desde vuestro primer beso.
Siempre hablaba de ti.
Fuiste lo mejor que le pasó en la vida.
No he estado a la altura. Jon, eso no es verdad.
La quisiste con todas tus fuerzas.
Pero también la odié con todas mis fuerzas
y eso no me lo voy a perdonar nunca.
No eres perfecto, Jon.
Pero ¿quién lo es?
(Graznidos)
Buenos días. Pasen, por favor.
Tomen asiento.
-¿En serio tenemos que pasar por esto?
Parece una pérdida de tiempo absoluta.
Claro, porque en el pueblo, lo aprovechas mucho, ¿no?
El tiempo, digo.
Todos tendríamos que irnos dejando las cosas en orden,
como hizo Anne.
-Ya. Bueno, mucho orden, ella no dejó precisamente.
-¿Podemos empezar? -No podemos empezar
hasta no estar todos presentes. -¿A qué se refiere?
No hay más familia.
-La familia no son los únicos beneficiarios
del testamento. Hay otro legatario. -¿Quién?
(Puerta)
-Perdón. ¿Se puede? -Pase, por favor.
Tome asiento. Le estábamos esperando.
¿Tú qué haces aquí? Esperaba que alguien me lo dijera.
-Comencemos.
(Móvil)
(Móvil)
¿Sí? -¿Maite Otxoa?
-No está. Soy Javier, su...
su pareja. -Vale.
Era para cambiar una cita que le dimos para una ecografía.
Que a ver si le viene bien el miércoles 16 a las 16:30.
-¿Ecografía? -Sí.
En un principio, no vimos nada raro aquí,
pero después del accidente, mejor repetir las pruebas,
por precaución.
Así nos aseguramos de que el embarazo va bien.
-Claro.
Apunto la fecha, y en cuanto venga, se lo digo.
Gracias.
(LEE) "El dinero de mi cuenta personal
es para mis hermanos, Eneko y Maite,
a los que nunca he podido ayudar ni la mitad de lo que ellos
me han ayudado a mí.
La patente del medicamento y el resto de mis ahorros
repartidos en fondos de inversión y acciones
son para Jon Aristegui.
Juntos empezamos una aventura que me gustaría mantener viva..."
-Esto es acojonante, vamos.
-"Este poco dinero nos servirá, sin embargo,
para compensar todas las decepciones que te has llevado conmigo."
-¿Ella le decepcionó a él?
Qué horror. -Amaia, por favor.
-Si me permiten, estamos a punto de terminar.
"Por último, me gustaría que Susana Ortega
se quedara con el collar de piedra volcánica
que guardo en la cajita de mi habitación.
Apenas tiene valor económico, pero es una pieza
de valor sentimental y que me gustaría
que ella se quedara por la ayuda que me prestó
en su día.
Estas son mis últimas voluntades y espero que sean respetadas
y cumplidas.
Firmado: Anne Otxoa Aguirre."
-O sea, que premio gordo para el asesino
y para la que no le quiere meter a la cárcel.
¡Cojonudo! -Joseba, ya está bien, ¿eh?
-No, bien no está.
Hemos venido aquí a qué, ¿a que este se nos ría
en la puta cara? -Ixo!
-Joseba, hazte un favor y acompaña a tus padres a casa.
Vamos.
Mejor quitarnos esto de encima cuanto antes.
Tú sabrás qué hiciste para que te la dejara.
-Ahí está la cosa,
que yo no recuerdo haber ayudado a Anne con nada.
-Eso es cierto.
Espero que sientas vergüenza cada vez que lo mires.
¿Anne y tú no erais amigas? -Bueno, nos llevábamos bien.
Nos conocimos por Jon.
Pero que no hablábamos por teléfono ni quedábamos...
-¿Entonces? -No lo sé.
Dijo que la ayudé con algo. -A lo mejor alguna multa...
Yo qué sé, con algún permiso de algo.
-No que yo recuerde. -Igual no fue un favor para ella,
igual te lo pidió para otra persona y no para ella.
Susana. Anne, ¿qué haces aquí?
Quería hablar contigo.
Es para pedirte un favor. Claro.
Verás, dentro de poco es el cumpleaños de mi aita
y estoy intentando organizarle una sorpresa.
Juntarlos con los de la cuadrilla de cuando eran jóvenes.
Buena idea.
El caso es que hay un amigo suyo que no sé cómo encontrar,
y mi aita perdió el contacto, pues imagínate, hace mil años.
¿Tienes el nombre? Sí.
Jorge Resina Hernández. Igual hasta está muerto,
pero si sigue por la zona, pues...
Bueno, pues déjame hacer un par de llamadas
y lo averiguo. ¿En serio?
Claro.
Ya sé que aquí no estáis ni para tonterías
ni fiestas de cumpleaños... Estamos para ayudar y punto.
De verdad, no me cuesta nada.
Oye, qué bonito, ¿no? ¿Te gusta?
Me encanta. Me lo compré en un viaje y...
no me lo suelo poner nunca. Muy chulo.
Bueno, en cuanto tenga algo, te aviso.
Perfecto.
Agur. Agur.
¿Adónde vas?
(Graznidos)
No tendrías que haber venido a trabajar hoy tampoco.
-Si me quedo en casa, no paro de darle vueltas.
Lo único que siento es tener que trabajar
precisamente para esta gente.
-No sé cómo tienes estómago, la verdad.
¿Tú les viste las caras ayer durante el entierro?
-Con ganas de estar en otra parte.
-Lo que tienen en otra parte es la cabeza.
-¿De qué hablas?
-¿A ti no te suena raro tanto cambio que ha habido últimamente?
Más de 30 despidos, reestructuración en casi todos los departamentos,
dos auditorías seguidas...
-Hace años que andan perdidos. -Ya...
Desde lo del padre, aquí se está perdiendo mucho dinero.
-¿Qué quieres decir, que quieren ir a la quiebra?
-No sé lo que hacen,
pero que aquí pasa algo raro, eso seguro.
(GRAZNA)
Kaixo!
-Hola.
-¿No habéis salido a pescar hoy o qué?
-Teníamos que arreglar algunas cosas en el puerto:
revisar motor, poner a punto cierto material...
-¿Qué tal estás?
-Enterrar a un hijo,
no hay nada peor.
Al menos ahora podemos pasar página.
-Bueno, sería más fácil si supiéramos quién la mató.
-Sí, eso sería un alivio, pero tampoco no las devolvería.
-Quería hablarte del testamento.
-Olvídate de lo que dijo mi mujer y Joseba.
Anne tendría sus razones. -Al parecer,
me dejó ese collar porque yo le ayudé a encontrar
a una persona.
Alguien de tu cuadrilla, un antiguo amigo de hace años.
Jorge Resina Hernández.
-¿Quién? -Jorge Resina.
-No me suena. -Por lo visto,
Anne quería hacerte una sorpresa en tu cumpleaños
juntándote con todos. -Pues eso no lo hizo.
-¿Entonces? -No sé, se lo inventaría.
¿Por qué? Pues no lo sé, como...
todas las cosas que hacía Anne.
Hola. Hola.
¿Molesto? No, no. Pasa, pasa.
¿Y esto? Me lo ha dado el abogado de Anne.
Son documentos viejos y borradores de los contratos
de los laboratorios. Bah...
Esto ya no vale para nada, ¿no? Ya, eso pensé, pero...
al tener que ver contigo, no he querido ni tocarlos.
Y tampoco le quiero llenar la casa de trastos a Javier.
Bueno, los revisaré antes de tirarlos.
Bueno, yo ya me iba.
Eh...
Gracias por todo. Hasta luego.
Adiós.
¿Tú todo bien?
Mis hijos tenían que haber venido hoy a verme,
pero mi ex ha encontrado una buena excusa para no traerlos.
O sea, que ya está cumpliendo las amenazas.
Es que no entiendo nada. Hablé con él hace un par de días.
Le expliqué lo que había y no me dijo nada.
Ay...
Lo siento muchísimo.
Todo esto es por mi culpa. No.
Sí.
No, aquí no hay culpables. Es mi decisión.
Soy mayorcita.
(SUSPIRA)
Te veo luego, ¿vale?
(Graznidos)
¿No te vienes? -No, quiero terminar unas cosas.
-Amaia, creo que con todo lo que ha pasado,
te mereces irte a casa. -Ya lo sé.
Lo que pasa es que estos, con tal de echarme,
se agarrarán a lo que sea. Me voy a quedar un ratito más.
-Como veas. Yo es que me tengo que ir ya.
-Mañana nos vemos, cielo. -Vale.
(Móvil)
¿Sí? -Susana, soy Alberto, del Registro.
-Ah, Alberto, dime.
-Perdona que te llame tan tarde, pero es que dar
con la dirección que me has pedido era imposible.
-Ya, si yo tampoco la encontré cuando me metí en el Registro.
Y la dirección donde estaba censado, ya no existe, así que...
La nueva no la encuentro. -¿Sabes lo que pasa?
Es que desde aquí ya no tenemos acceso
a esa información. Hay que rellenar formularios...
-Ya, sí, ya me imaginaba que no iba a poder ser.
-Que no, que no, si te llamo porque tengo la dirección.
-¿De verdad? -Les he dicho
que hagan la vista gorda, que era para una amiga.
¿Tienes para apuntar? -Te debo una. Dime.
Bueno, ¿qué, no me vas a decir nada?
-Pero tampoco te fíes de lo que yo te diga,
que no soy una experta.
-No te han gustado entonces. -Claro que me han gustado.
Son increíbles.
Deberías hacer algo con ellas.
-¿El qué, montar una exposición aquí en el pueblo
para los cuatro gatos que hay y que encima no vengan?
-Entonces deberías hacer algo contigo,
como irte de aquí.
-Anda, vámonos antes de que vengan...
-¿Qué, no quieres presentarme a tu familia?
-No, lo que quiero es un sitio donde no nos molesten.
Además, no tengo mucho tiempo. -¿Curras hoy también?
-Esta noche salgo con mi padre.
Puestos a no pegar ojo...
-Madre mía. Pero ¿tú a qué hora te levantas?
No son ni las 22:00.
-Pues depende de lo que vayamos a pescar.
Los besugos salen a las 02:00, los chipirones a las 03:00,
las anchoas a las 05:00...
No, unas veces a las 04:00, otras a las 05:00...
-Madre mía.
Sí que te tiene que gustar eso de pescar...
-Eso no le puede gustar a nadie. -¿En serio no te gusta?
-Nada.
-¿Y entonces por qué no lo dejas? -Porque no es tan fácil.
¿Tú dejarías tu trabajo? -Voy a hacerlo la semana que viene.
-¿En serio?
-No quiero pasarme el resto de mi vida
detrás de un mostrador.
Quiero seguir estudiando.
Estuve mirando universidades en Inglaterra.
Podrías venirte conmigo. -¿A Inglaterra?
-Si sigues aquí mucho tiempo, acabarás volviéndote loco.
Tú y cualquiera.
-¿Y qué hago yo mientras tú estudias?
-Para empezar, hay montones de escuelas
en las que puedes estudiar fotografía.
Y mientras, no sé, pues buscas un curro,
vives...
¿Qué más da? Lo importante es cambiar de aires.
¿Nunca quisiste salir de aquí?
Lo que es un crimen es saber lo que te gusta de verdad
y no ir a por ello.
Así que piénsate en serio eso de venirte, ¿vale?
Bueno, ante todo, muchísimas gracias.
Nunca es fácil que le reciban a uno, y menos, en la propia casa.
-Está bien que a los políticos nos veais también como personas.
No solo somos cargos.
-A los periodistas nos pasa lo mismo.
Algunos os lo ganáis a pulso.
Qué rápido terminó la cena, ¿no?
-Nos hemos ido antes de los cafés. Tu madre no se encontraba muy bien.
¿Os importa que os acompañemos?
Es una entrevista inocente sobre política.
No hay entrevistas inocentes y menos sobre política.
Pero esta les puede venir bien.
Las elecciones están a la vuelta de la esquina,
y un poco de publicidad, no le hace daño a nadie.
-Bueno, depende de como sea esa publicidad.
-Eso es verdad. En los últimos años, me has dado tú más caña
que toda la oposición, ¿eh? -Eso muy difícil no es, ¿eh?
Ellos se han quedado sin un líder fuerte,
y lo de la regeneración de la bahía ha sido una buena jugada.
-Sí, pero hicimos más cosas además de eso.
Son ya varios años trabajando por el pueblo.
Creo que ahora estamos recogiendo lo que hemos sembrado, nada más.
-Lo que puede ser una piedra en el camino
es esto de Anne Otxoa.
No veo por qué.
Ya vio donde encontraron el cadáver. Eso apunta claramente a los Otxoa.
¿Entonces su hijo Jon ya no sería sospechoso
del asesinato?
-Pensaba que esta entrevista era sobre política.
-Bueno, todo en la vida lo es, ¿no?
-En estos momentos, la Ertzaintza mantiene una investigación abierta
para resolver ese caso.
Y desde la alcaldía, preferimos no interferir
con comentarios ni opiniones, ¿de acuerdo?
Hola.
Joder, todo el día sin móvil.
La pesadilla de cualquiera.
Podrías haber pasado por él a la vuelta de Bilbao.
Qué va, tenía mucho curro.
Basta que faltes una mañana para que te salgan problemas
de hasta debajo de las piedras. Ya.
¿Quieres un vino? Eh...
No.
¿Cómo ha ido lo del testamento?
Tenso.
Es que, a ver, eso de estar todos ahí,
esperando a ver qué te quedas de la persona que ha muerto,
pues... ¿Y Jon y tu hermano?
Pues por los pelos.
Si no llega a ser por Susana, se lían a hostias.
¿El resto del día bien?
Oye, ¿tú has contestado a mi móvil? Sí. Han llamado del hospital.
Pero vamos, que colgaron en cuanto lo cogí.
No sé qué querían.
Bueno, tenía que pedir cita para el traumatólogo,
por lo del accidente del otro día.
¿Nada importante entonces? Qué va.
Me voy, que tenía ganas de darme una ducha
y meterme en la cama. No me hagas nada, ¿vale? Come tú.
(Timbre)
Ya voy.
(Timbre)
¡Que ya voy!
Buenos días. Buenos días.
¿Quieres desayunar? Sí.
¿Has dormido bien? Ni bien ni mal.
Duermo, que es suficiente.
En realidad, preguntaba si has dormido sola.
¿La gente no tiene otra cosa que hacer
que cotillear o qué? Parece ser que no.
Dirán que soy una hija de puta, con mi marido ahí.
O dirán que qué bien que hayas rehecho tu vida.
Pedro es un buen tipo.
Elena también parece maja.
¿A qué has venido?
A que me digas qué tenemos de los Otxoa.
Todavía no tenemos mucho contra ellos.
¿Cómo que no?
El cadáver de Anne encontrado en un zulo de su familia.
A ver, Susana, blanco y en botella.
Estamos hablando con el entorno de Joseba.
No me refiero solamente a Joseba.
Su madre y su hermano tampoco la soportaban.
Anne estuvo a punto de declarar contra Joseba.
¿Y qué me quieres decir, que ellos la mataron?
De Joseba me espero cualquier cosa,
y de su madre, quizá no a sangre fría,
pero ¿y si fue un accidente?
Un empujón después de discutir. No creo.
Esa mujer está muy desesperada por encontrar un culpable.
O por encontrar el sitio donde ahogar sus remordimientos.
¿Y Eneko?
Anne le arruinó. No creo.
Lo que está claro es que Anne muy popular no era,
ni en tu familia ni en la suya.
Tu madre no podía ni verla.
¿Y Ainhoa?
¿Y si Anne descubrió que Ainhoa había manipulado
las mediciones de la bahía? No.
Conozco muy bien a Ainhoa. Nunca cruzaría esa línea.
¿Y qué me dices de Iñaki?
Porque si Anne sabía lo de la fibra de vidrio,
podía hundir a los astilleros. No, Iñaki tampoco.
podía hundir a los astilleros. No, Iñaki tampoco.
Se le va la fuerza por la boca.
Solo hay una cosa clara.
Anne iba a poner en peligro a todos.
¿Qué haces aquí?
¿Qué es esto?
Un escrito en el que explico los motivos
por los que os vamos a denunciar.
No sabes a qué clavo agarrarte, ¿verdad?
¿Denunciarnos por qué?
Nos habéis tenido expuestos a sustancias contaminantes
durante años.
Lo de la bahía fue solo un lavado de cara
para los medios.
¿Sabes que te puedo llevar a la cárcel
por estas acusaciones?
¿Y tú sabes que puedo hundir la empresa?
Tengo pruebas de todo.
¿De dónde las has sacado? Da lo mismo.
No, si has estado metiendo tus narices
en correspondencia privada.
¿Crees que a los medios les va a importar eso?
(Timbre)
Egun on. ¿Jorge Resina Hernández? -Ay, Dios mío, ¿ha pasado algo?
-No, no, no. Perdone, no quería asustarla.
Solo le estoy buscando. ¿Vive aquí? -Sí, pero no está en casa.
Está trabajando. ¿Es muy urgente?
-No, no, no es nada grave.
Estoy llevando una investigación de hace unos años
y puede que su marido tuviera información al respecto.
¿Le suena de algo el nombre de Anne Otxoa?
-No, no me suena de nada.
-Es esta chica.
-Claro que la recuerdo.
Era ella.
Estuvo aquí mismo, en casa. -¿Aquí? ¿Por qué?
-Pues es una de las cosas más raras que me han pasado nunca.
Esta chica nos robó. -¿Les robó el qué?
-Precisamente, eso es lo que me extraña de todo.
(Timbre)
Hola. Hola.
Ando buscando a Jorge Resina. ¿Para qué?
Es por un tema del barco que tiene. ¿El barco?
Pero si lo tiene abandonado, casi no lo usa.
Ya. Bueno, yo trabajo para su seguro.
Intentamos llamar, pero parece que su móvil
no funciona. Sí.
Cambió de móvil hace poco. ¿Ha pasado algo?
Es para actualizar sus datos y ver si le interesa
la nueva póliza.
Bueno, si quieres hablar con él, estará en Portu Bidea.
Es un bar que está aquí, junto a la plaza.
-Kaixo, amá. -Kaixo.
-¿Qué tal? -¿Qué tal la uni?
-Un coñazo.
¿Qué, no nos vas a presentar? -Ah, es del seguro de aitá.
Oye, ¿te encuentras bien?
Sí, sí.
No es nada. Es algo que me habrá sentado mal.
¿Podría ir al baño un momento? Claro, sí, pasa.
Por el pasillo. La última puerta a la izquierda.
Oye, ama, ¿estará bien?
¿A ver si le ha dado un chungo o algo?
Ese no es el baño. Sí. Me lié al volver.
Ya no les molesto más. Muchas gracias. Se me hace tarde.
¿Una fotografía? -Sí, un retrato de mi marido.
De cuando era más joven. ¿Y para qué la querría?
No lo sé.
No me suena de nada. Nunca me habló de él.
Pues lo estuvo buscando poco antes de que desapareciera.
¿Crees que tiene algo que ver con su asesinato?
No lo sé. Ahora mismo, cualquier pista es importante.
Como si no tuviéramos pocos sospechosos...
¿La mujer no te dijo dónde localizarlo?
Por lo visto, es representante y viaja mucho.
Y tampoco contesta a mis llamadas, así que...
Pero a lo mejor, tú puedes ayudarnos a encontrarlo.
¿Yo cómo?
No lo conozco de nada, nunca había oído hablar de él.
¿Entonces por qué tienes una foto suya?
¿Es él?
Sí.
Estaba en estos documentos que guardaba Anne.
Maite me los trajo ayer.
Puede que fuera la foto que cogió de su casa.
¿Para qué?
¿Molesto? Jon, ¿qué haces aquí?
Jon no necesita justificación para venir a los astilleros.
No, si estoy encantada porque se interese
de los asuntos de la familia por una vez.
En realidad venía a ver si me podía ayudar en algo.
Claro. ¿Qué necesitas?
¿Tú conoces a toda la gente que entra y sale del puerto?
Siendo armador, mal negocio haríamos
si no fuera así. ¿Te suena de algo
el nombre de Jorge Resina Hernández?
No. No me suena, ¿por qué? Es una historia un poco extraña.
Al parecer, vivía aquí hace unos años,
tenía un barco, pero se marchó cuando las cosas
no le fueron bien.
Susana me ha dicho que tenía que tener
algún tipo de relación con Anne.
Pensé que lo conocerías.
Es él.
Lo siento.
Lo siento, Jon, pero no lo conozco.
¿A ver?
¿Por qué lo buscas?
¿Tiene algo que ver con el asesinato?
No lo sabemos, pero era importante para Anne.
Le estuvo buscando poco antes de morir.
Mira,
este es el chaval.
Tres años tiene ya. -Es majo.
Oye, tú al final encontraste curro, ¿no?
-Conduciendo un autobús, en Bilbao. -¡Hostias!
Has pasado de quemarlos a conducirlos.
-A ver, a la fuerza ahorcan. Luego hay que vivir, ¿no?
¿Y tú qué has pensado hacer? -Yo todavía no... no sé.
Pero algo tengo que hacer. -Mira, con la puta crisis,
te podrías poner a destrozar cajeros otra vez.
Seguro que mucha gente te seguiría. -Pero ¿qué chorrada estás diciendo?
Estamos diciendo que Joseba necesita un curro ya.
-Yo jugaba en otra Liga, ¿eh? Me quedé más solo que la una.
-A ver, tío,
que sé que parece,
pero nosotros seguimos ahí.
No hemos faltado ni a una sola manifestación
ni concentración por el acercamiento.
-Y qué quieres, ¿eh? ¿Que te ponga una medalla?
Venga, hombre, por favor.
Si no habéis sido capaces de ir a verme ni un puto día
a la cárcel, ¿eh? En seis años. ¿Qué me estás contando?
-¿Qué querías que hiciéramos? No es tan fácil ir hasta allí.
La familia, el curro...
-Las cosas nunca han sido fáciles, ¿eh? Nunca.
Pero eso antes no nos importaba.
-Lo tuyo ha sido muy jodido, pero sabías el riesgo que corrías.
Y tuviste los cojones de hacer lo que había que hacer.
Esa recompensa no te la quita nadie. -Pero ¿qué recompensa?
Tú eres tonto o qué te pasa, ¿eh?
¿Pasarme seis años en la cárcel pudriéndome como si fuera
un puto animal? ¿Eso te parece una recompensa?
-Estamos en el mismo bando.
Nos hablas como si nos hubiéramos convertido
en unos chacurras o algo así. -No, yo solo sé, ¿eh?
Que yendo a ver al Athletic, no se libera Euskal Herria.
Eso lo tengo clarísimo.
-Pues no estás tú para darle lecciones a nadie.
-¿Qué hostias estás diciendo?
-Me parece muy raro que hayas salido tan pronto.
-Sí, pero ¿qué quieres decir con eso?
No, dilo. ¿Qué hostias...? -¡Joseba!
(HABLAN A LA VEZ)
-Estos tíos son subnormales. -Estupendo, muy bien.
(Móvil)
¿Todo bien? -Sí.
Sí, no es nada. -Ah, pues...
que hubieras visto un fantasma.
Poco a poco nos vamos acercando a los resultados de hace unos años.
Puede que dentro de no mucho, la proteína vuelva a ser efectiva.
Igual ha tenido algo que ver la campaña del ayuntamiento
por depurar las aguas de la bahía. Seguro que sí.
Pero ni se te ocurra volver a votar a mi hermana.
Si sale reelegida, se volverá inaguantable.
Voy a llevarle los resultados a Guillermo.
Eh...
Perdón. No, no, no pasa nada.
¿Es importante?
Lo siento, no quería molestar.
Mírate esto cuando puedas, Guillermo.
Sí.
-¡Joder!
Eneko viene más tarde. -¿Y eso?
-Está por ahí. Creo que se ha echado novia o algo.
-¿Eneko?
-¿Y tú? ¿Tú qué?
¿Hoy no ves a Laia?
-Hoy no estoy para ver a nadie.
-¿Habéis discutido? -No hemos discutido.
No estoy para ver a nadie y ya está, hostia.
-No le hables así a tu madre.
-Así es como se ha hablado siempre en esta casa.
-En esta casa se habla con respeto.
Si quieres tocar los cojones, te vas a otro sitio.
-Con qué dinero, ¿eh?
Si fuera tan sencillo...
-Le hemos visto las orejas al lobo, ¿eh?
-Tienes que preguntar a tus amigos.
Mikel creo que está en una agencia de viajes.
Igual necesitan gente.
Gorka.
Tiene mucho movimiento en el bar. -Qué va, ama.
La gente, mucha palmadita en el hombro,
mucho brindar por los viejos tiempos,
pero a la hora de la verdad,
si te he visto, no me acuerdo.
-¿Qué esperabas, que siguieran rompiendo cristales
y dando voces?
-Pensaba que me había pasado seis años en la cárcel para algo.
Que yo qué sé, por lo menos,
la gente en el pueblo, ¿no? Que se sintiera orgullosa, joder.
-Y lo están. -Claro...
Le metieron ellos... -¿Ellos?
Aita, ellos no me contaron nunca nada que no hubiera escuchado
antes aquí en casa, ¿eh? -¡Por favor!
-No, si al final, aita va a tener razón, ¿eh?
Aquí en esta casa, nunca hemos hablado de política,
nunca hemos puesto a caldo a los empresarios...
-En esta casa siempre hemos tenido las cosas claras,
pero nunca hemos aplaudido los asesinatos.
-Aita,
tampoco los condenabais, ¿eh?
Tampoco los condenabais.
(Puerta)
Pasa.
¿Podemos hablar?
Claro.
De todos modos, somos mayorcitos, no me tienes que dar explicaciones
de nada.
¿Vas a decir algo?
Lo que hagas con tu vida, me da exactamente igual,
así que puedes estar tranquilo.
En cualquier caso, lo sabía hace mucho tiempo.
¿Quieres algo?
¿Cómo?
Que siempre te olvidabas de borrar el historial de Internet.
Era yo quien lo hacía.
¿Te imaginas a ama viendo todas las fotos que tenías
de tíos en pelotas?
Claro, tú puedes bromear con eso.
Siempre has podido hacer lo que te daba la gana.
Nadie te pidió que te quedaras con los astilleros
ni que te casases.
Hice lo que se esperaba de mí.
Tú te fuiste a estudiar fuera, Ainhoa no quería ni oler
la empresa...
¿Por qué no hiciste tú lo mismo?
No tenías que demostrarle nada a nadie.
Los aitas lo habrían acabado por entender.
Jon, no he venido a una sesión de psicoanálisis.
He venido a pedirte que seas discreto.
¿Y Natalia?
¿Has hablado con ella?
Natalia ya lo sabe.
Siempre lo ha sabido. ¿Y no dice nada?
Mientras no se sepa, no le importa.
Además, está enamorada de mí.
¿Cómo puedes vivir con alguien a quien no quieres?
¿Quién te ha dicho a ti que no la quiera?
Solo que...
no me cierro a nada.
A tu familia.
Tampoco es que me hayas puesto las cosas muy fáciles.
Tú estás empeñado en arruinarme la vida
una y otra vez.
Yo no soy el enemigo.
Quizá no te lo montaste tan bien como piensas.
Agur.
Qué coñazo, la hostia.
-¿Qué pasa?
-La puta cama esta, que me pone de los nervios.
-Es solo una cama. -Ya.
El problema es que la compraron cuando yo tenía 13 años.
-¿Y?
-Pues que han pasado muchos años, ¿no?
Eneko,
¿yo te he contado alguna vez por qué quería ser pelotari?
-Para follar decías, ¿no?
-Va, en serio.
Tenía la ilusión de comprarle a los aaitas
una casa para sacarlos de aquí.
Por eso iba todos los días ahí a entrenar al frontón
como un hijoputa, ¿eh?
Para ser el mejor.
Y al final...
¡Puta cama de los huevos!
Pase.
-Jorge Resina Hernández. -Ajá.
-Nos costó dar con usted.
Siéntese, por favor.
-Bueno, yo no tengo la culpa de tener un trabajo
que me obligue a viajar continuamente.
-Ni la costumbre de coger el móvil por muchas llamadas
que le hayamos hecho. -¿Y para qué quieren verme?
No me han dejado ni pasar por casa. -Le estábamos buscando para hablar
de Anne Otxoa. -¿De quién?
-Anne Otxoa.
-No conozco a nadie con ese nombre.
-Pues ella, hace años le estuvo buscando
con tanta insistencia como nosotros. -¿A mí?
-Sí. -¿Para qué?
-Pues eso es exactamente lo que queremos saber,
porque poco después de que le buscara,
la mataron.
-¡Vaya!
-Mírela bien.
¿La reconoce?
-El caso es que sí me suena haberla visto en algún lado,
pero no consigo ubicarla. -Usted vivió en el pueblo
hace años.
Quizá conociera a su familia o la hubiera...
-No, yo fondeaba el barco aquí, pero la casa
la teníamos en Ondarroa. Mi mujer es de allí.
Pero sí,
sí, sí,
claro que tiene que ser ella.
Joder, si casi me cuesta el divorcio.
Mi mujer se creía que estábamos liados.
-¿Y era verdad? -No.
No, no, joder.
Solo la vi una vez, hace años, en un bar cerca de mi casa.
Estás de suerte, ¿eh?
Esta noche has ligado.
Esa, no te quita la vista de encima.
-Aupa. ¿Estás sola?
En realidad, ya me marchaba. Vaya, qué pena.
Para una cara nueva que se ve por aquí...
Solo estoy de paso.
Había venido a ver a un amigo, pero no creo que venga.
Si te ha dejado tirada, tampoco será tu amigo, ¿no?
Bueno, es que en realidad era un chico que estaba conociendo
en Internet y que habíamos quedado aquí
para conocernos. ¿Y te ha dado plantón?
Menudo gilipollas.
Pero bueno, a lo mejor no has venido en balde.
Eso que has dicho, creo que a tu mujer
no le haría mucha gracia.
A mi mujer no le hace gracia nada de lo que digo.
Pero bueno, da igual.
¿Tienes hijos? Ajá, dos.
Pero bueno, hablemos de otras cosas, ¿no?
¿Tú a qué te dedicas?
Trabajo en el Departamento Financiero
de una multinacional de moda. ¿De moda?
Sí. Contabilidad y esas cosas.
Qué rápido cambias de trabajo, ¿no?
¿Cómo?
Esta tarde, cuando estuviste en mi casa,
trabajabas en mi compañía de seguros.
¿Ya lo has dejado?
Se me ha hecho tarde. ¿Por qué me buscas?
Tengo que irme. Antes, dime quién eres.
Una equivocación. Todo esto ha sido una equivocación.
Y eso fue todo. -Ya.
Anne le buscaba por algo. -Sí.
La verdad es que parecía muy nerviosa,
pero claro, yo no sé por qué.
-Es como si tuviera algo que contarle.
-Pero ¿el qué? Yo no la había visto en mi vida.
¿Amaia?
Amaia, no has cambiado nada.
¿Qué haces aquí? -Sabía que te estaban investigando.
Quería hablar contigo.
-La verdad que yo no entiendo nada.
Me han preguntado por una tal Anne Otxoa.
-¿Qué les has dicho? -Lo que recordaba.
Que me estuvo buscando hace unos años,
pero que no sé para qué.
-Ella lo sabía. -¿Que sabía qué?
¿Quién era esa Anne?
-¿De verdad que no te lo imaginas?
La última vez que nos vimos, estaba embarazada.
-No puede ser.
No puede ser.
-Debió de leer tu última carta, y entonces,
por eso te pudo localizar.
Lo sabía desde el principio y no me dijo nada.
-Lo siento mucho, Amaia.
¿Y ahora qué vamos a hacer?
-Intentar que esto no salga a la luz.
Nos destrozaría a todos, ¿de acuerdo?
(NATALIA CARRASPEA)
Natalia, ¿tienes que estar con eso en la mesa?
Si llora, ya la escuchamos. -Sí, sobre todo, tú,
que no te levantas nunca por la noche.
-Porque tengo el sueño pesado.
-A ti lo que te pesa es otra cosa, no me jodas.
(RÍE IRÓNICAMENTE)
¿Estás bien, ama?
Sí.
Pensaba que era la primera vez que nos reunimos todos a la mesa
desde que falta vuestro aita.
Visto lo visto, aita no era muy de familia.
Trabajó toda la vida por vosotros, y todo lo que tenéis ahora,
se lo debéis a él.
-No hace falta que le defiendas cada vez que hablamos de él, ¿eh?
No era perfecto.
-Pero ¿qué os pasa? ¿De qué estáis hablando?
Bueno, basta ya, por favor.
¿No podemos tener una comida tranquila en familia
por una vez?
¿Podemos llamar a las cosas por su nombre, ama?
Llamar a esto familia, como que no.
(VOZ SUSANA) Lo que está claro es que Anne muy popular no era,
ni en tu familia ni en la suya.
Tu madre no podía ni verla.
¿Y Ainhoa?
¿Y si Anne descubrió que Ainhoa había manipulado
las mediciones de la bahía?
¿Y qué me dices de Iñaki?
Porque si Anne sabía lo de la fibra de vidrio,
podía hundir a los astilleros.
Solo hay una cosa clara.
Anne iba a poner en peligro a todos.
(Graznidos)
Amaia.
-Vengo a decirte quién es realmente Jorge Resina.
-¿Lo conocías?
-Y te puedo asegurar que no tiene nada que ver
con la muerte de Anne.
-Eso ya lo veremos.
-Voy a contarte toda la verdad.
Y si después consideras que tiene algo que ver con el caso,
haz lo que tengas que hacer.
Pero quiero que sepas que me puedes hundir,
y no solo a mí,
sino a toda mi familia también.
-Lo tendré en cuenta.
(Graznidos)
¿Vendrás a cenar esta noche? -Sí, claro, como siempre.
-¿Como siempre?
Eso significa que no has pensado en lo que te propuse.
-Sí, sí, claro que sí. -¿Entonces?
-Bueno, tampoco hay tanta prisa, ¿no?
-No, no, claro, pero yo me voy a ir pronto.
Y tampoco voy a estar esperando sin saber lo que quieres hacer.
-Ya, ya.
Con lo de mi hermana, no es que sea un buen momento.
-Vale.
Lo entiendo.
-Aunque...
En mi familia no es que haya habido buenos momentos,
así que...
Me iré contigo.
¿Sabes qué? Estoy pensando en que tengo que ir a hablar
ahí con la peña. -Claro. ¿Cómo no has ido todavía?
-Lo típico, que vas dejando... Vamos, que de mañana no pasa, ¿eh?
-¿Qué quieres, volver a jugar o qué?
-A ver, así en plan profesional, eso está imposible.
-¿Cómo que imposible?
¿Sabes que aquí, en estos años, no ha habido ni uno
que te haya superado?
Tú te aburrirías.
-¡Hala, hala!
Exagerada.
Que llevo mucho tiempo sin jugar. Estoy más para coger a un chaval
que tenga buena mano, entrenarlo, convertirlo en un figura... Eso sí.
-Pues no es mala idea, porque algo tendrás que hacer,
digo yo.
-Tengo que conseguir trabajo sí o sí.
-Mira, pues estaba pensando que...
A ver, mi hermano trabaja en el ayuntamiento
y dentro de poco serán las elecciones.
-Ya. ¿Y qué quieres decir con eso? -Bueno, pues que necesitan
una figura con tirón, y con todo lo que has pasado,
pues...
-¿En plan que me presente yo a las elecciones?
-No, no. Con que apoyes la campaña, sería suficiente.
Eres la celebridad del pueblo, el mejor pelotari que tuvimos nunca.
Hubieras sido un Retegi si no llega a ser por...
Además, no tienes delitos de sangre. Y para muchos, encarnas la lucha.
-Gorka, esa lucha,
está muerta.
-No. Ahora se libra en otros campos. Piénsatelo.
Jon, espero que hayas venido a invitarme a cenar,
porque tengo un hambre... ¿Y lo de Jorge Resina Hernández?
¿Has averiguado algo? Nada.
Esa pista no llevaba a ningún lado. ¿Entonces por qué Anne
Esa pista no llevaba a ningún lado. ¿Entonces por qué Anne
tenía tanto interés en encontrarlo? Bueno, le trajimos, hablamos con él
y Anne decía la verdad, que conocía a sus padres
desde hacía tiempo. Julen no no lo reconocía.
Bueno, tampoco es que sea una fuente superfiable, ¿no?
Creo que me estás mintiendo.
Y yo creo que ya está bien de compartir información
con uno de los principales implicados.
Bueno, ¿qué, qué hay de esa cena? No tengo hambre.
Me voy a la cama. -Enseguida voy.
(JORGE) "Hola, Amaia.
Te sorprenderá saber de mí después de tanto tiempo,
ya que hace mucho que no te escribía.
Como antes, envío las cartas al astillero,
para no crearte problemas con los tuyos.
Espero que no te haya importado.
Voy a estar unos días en el pueblo. Solo quería que nos viéramos
y que me contaras algo sobre ella.
Ni siquiera sé su nombre.
A día de hoy sé que hicimos bien en no abandonar a nuestras familias,
pero siempre he notado que me faltaba algo,
y creo que es a esa niña a la que no conozco.
Me acuerdo mucho de ti.
Ojalá, las cosas hubieran sido de otra manera."
(Graznidos)
Me quedé dormida en el sofá.
-No te preocupes por la carta, la he guardado.
No quería que estos la vieran.
-¿La has leído?
Lo conocí mucho antes de que tú vinieras aquí.
Estudíabamos juntos y salimos alguna vez.
Pero luego, conoció a otra chica...
-Te quedaste con el premio de consolación.
-No digas eso, Julen, sabes que no es verdad.
Volvió alguna vez al pueblo y...
No significó nada y nunca volví a verlo.
Después pensé que era mejor que Anne creyera
que tú eras el padre.
El que siempre ha estado ahí, con ella.
-Pero al final se enteró, ¿no?
-Debió de leer la carta.
-Amaia, hiciste muy bien en no decir nada.
-Lo has sabido siempre, ¿no?
Fuiste el mejor padre para Anne. -Ella no tenía ninguna culpa.
Lo único que importa ahora es que estás aquí conmigo.
¿Javi?
¿Pasa algo?
Pues no lo sé, la verdad.
Maite está embarazada.
¿En serio?
O sea, ¿que tú también me vas a hacer tío?
No, espera, espera.
¿Qué?
Pues que todavía no me lo ha dicho.
Quizá no está segura de querer tenerlo.
No sé, tío, no sé.
A Maite le encantan los niños, siempre ha querido tener hijos.
Aquí pasa algo que no sé qué es.
(GIME)
Eh.
No te rayes.
Seguro no le dio tiempo a decírtelo por lo de Anne.
¿De verdad piensas que esta historia del padre de Anne
no tiene nada que ver con el caso? -Pues no, no lo creo.
Además, destaparlo, sería liarlo todo más.
-Igual no estás destapando nada. -¿Por?
-¿Y si Julen ya lo sabía? -No lo creo.
Amaia me lo hubiera dicho.
Parecía bastante nerviosa con que todo saliera a la luz.
O sea, que...
Pero ¿por qué me dices todo esto? -A ver, ¿desde cuándo bebe?
-No sé, hace bastante tiempo.
-Puede que después de que lo supiera y que beba para olvidar.
-¿Y te extraña? Tiene un hijo etarra que lo meten en la cárcel,
y otra hija que desaparece, y luego aparece muerta.
Lo que me extraña es que no se meta algo más heavy.
-Conozco a Eneko. Entrenamos juntos. ¿Y sabes qué me dijo una vez?
Que Julen comenzó a beber poco después de nacer Anne.
-No lo veo nada concluyente, la verdad.
-Tiene que estar muy jodido para beber de esa manera.
-¿Estás diciendo que Julen mató a Anne?
-No lo sé.
Pero Anne iba detrás de la pista de su verdadero padre
e iba a tirar de la manta, y puede que eso a él no le gustara.
No sabía si recordarías este sitio.
Veníamos mucho de crías a fumar a escondidas.
Ahora ya no fumo.
Bueno, tampoco somos amigas.
Gracias por avisarme. Eres la única que sabía lo de Jorge.
Cuando me enteré por Jon de que Anne le estaba buscando,
no me hizo falta sumar dos y dos.
Estabas loca por él.
Eso fue entonces.
Dime,
¿por qué me has ayudado?
Porque creo que hay cosas más importantes
que lo que nos pase a nosotras, como la familia.
Tu familia
y los astilleros, de eso se trata, ¿verdad?
De que no siga adelante con la denuncia.
Pero, Amaia, ese ya no es el problema.
Hemos cambiado el sistema de producción.
El estuario está saneado.
Pero seguís sin pagar por ello. Si continúas,
los que pagarán serán tus propios compañeros.
Se quedarán sin trabajo si tenemos que cerrar.
No voy a hacer nada, estate tranquila.
Muchas veces he pensado que si hubiéramos seguido
siendo amigas, nada de esto habría pasado.
Anne viviría,
Jon nunca se hubiera ido,
incluso Joseba, nunca hubiera entrado en la cárcel.
Pues te tienes que sentir muy mal.
Fuiste tú la que empezó todo.
Amaia, las cosas no son tan simples. Sí, sí lo son.
Tú siempre ganas y todos los demás perdemos,
así de simple.
Nos vemos en los astilleros.
¿Firmamos una tregua?
¿Que me quieres comprar con eso?
Perdona, a mí me invitas a un buen rodaballo o nada.
Siento si a veces me pongo un poco plasta.
Y te agradezco mucho todo lo que haces por mí.
¿Te vas a poner tierno ahora?
Es que no te pega.
Anda, trae.
Vives en un pueblo de menos de 1.000 habitantes
y te crees que conoces a todo el mundo.
Pero llevas seis años conviviendo con un asesino.
Ya sabes que para muchos, el asesino soy yo.
Pero está eso que dicen que el asesino
es quien menos lo parece,
precisamente porque intenta disimular,
y tú apestas a culpable.
Vaya...
Muchas gracias, me voy a ir tranquilo a casa.
No. Precisamente lo digo porque te creo
lo mínimamente inteligente como para saber
que si tú hubieras asesinado a Anne, nadie sospecharía de ti.
¿Quién crees que ha sido?
No lo sé.
Pero que hayamos convivido con esa persona tanto tiempo
sin que haya bajado la guardia en ningún momento...
Y lo que más me preocupa es que lo de Anne
no sea algo aislado
y que vuelva a matar.
¡Joder!
Te he traído aquí para darte la oportunidad
de que cuentes la verdad de una puta vez.
-Algún hijo de puta cavó ese zulo para hacerme a mí sospechoso.
¿Por qué estoy aquí?
Estos laboratorios son un buen negocio
para tu empresa. ¿Por qué me lo ofreces?
Diría que ahora teníamos otras opciones aparte de Jon.
-Para mí, sigue siendo el principal sospechoso
a pesar de... -A pesar de mí.
-Se está aprovechando de vuestra relación.
¿Vas a tenerlo? Claro que sí.
Sea de quien sea. Sé de quién es. Es mío.
¿Estás avergonzado de tu hermano? Estuve seis años en la cárcel
por defender Euskal Herria, y mira, parece que soy el tema
del que no se puede hablar. -¿Tu hermano es etarra?
¿No sabías nada de ese zulo?
Por supuesto que no.
¿Cómo le iba a hacer algo a Anne? -Porque no era tu hija.
Quizá sentías rabia o vergüenza.
La querías, pero no podías permitir que mandara a Joseba a la cárcel.
¿Es eso lo que pasó, Amaia? -Esta conversación se terminó.
Acusaste a los dos de matar a su propia hija.
-Voy a terminar con esto, cueste lo que cueste.
Hay que averiguar qué coches tenían las dos familias en aquel momento.
Resvisarlos a fondo.
¿Qué está pasando aquí?
¿Desconfías de Jon? -De su familia.
Anne iba a arruinarlos a todos.
¿Tú le contaste algo de esto a Susana?
Claro que no.
Me estuviste mintiendo todo este tiempo.
Esto solo puede acabar de una manera.
Contigo en la cárcel.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.