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Original subtitles

SU ALTEZA EL LADR�N

Callad, pr�ncipe. No sea que nos corten la cabeza a los dos.

Se ha cumplido vuestra orden. Est� hecho.

Es la voluntad de Al�, Mokar. No sucede m�s que lo que est� escrito.

Ma�ana, con gran dolor,

anunciar� la muerte del pr�ncipe Hussein

y me proclamar� rey de T�nger.

�Bastar�n los mil dinares para cerrar la boca de Yuseff?

Ma�ana nadie osar� levantaros la voz.

Y �l menos que ninguno.

Te has portado bien, Mokar.

Mirza, haz que este hijo de todos los diablos deje de mirarme

y pueda acabar con �l y arrojar su cuerpo al agua.

�T� arrojarlo al agua? Si ni te atreves a matar una gallina.

�Quieres que falte a mi palabra de honor?

M�ralo. Es tan hermoso que pasar�a por hijo tuyo.

No es posible.

Por Al�, es cierto.

Tiene la mirada del �guila, la frente del le�n y la fuerza de un potro.

Es cierto. Podr�a pasar por hijo m�o. Con raz�n mi sangre fue agua.

Lleva el signo de Marshan. Si alguien lo ve, moriremos.

Un brazalete de plata lo ocultar�.

- El riesgo es grave si nos quedamos. - Es ya muy peligroso quedarse.

Mustapha podr�a creer que s� mucho. Huiremos a El Cairo.

- Con el ni�o. - Claro.

Ya no se te conocer� por Hussein, sino por Julna.

Aprender�s grandes sabidur�as y los misterios de mi oficio.

Pr�ncipe naciste y pr�ncipe ser�s.

Un pr�ncipe de ladrones, hijo m�o.

Su alteza el ladr�n.

EL RELOJ DEL TIEMPO HA CONSUMIDO 18 A�OS

Y HUSSEIN, EL NI�O, ES AHORA JULNA, EL HOMBRE

Es Julna, el hijo de Yussef, rey de los ladrones de T�nger.

Mientras nada podemos huir con su ropa.

- �Por qu� se habr� echado a nadar? - No lo s�.

Quiz� quiera entrar en la c�mara del tesoro.

- �Y por qu� no has entrado t�? - Nadie aguanta tanto bajo el agua.

- �Crees que se ahogar�? - Ya lo veremos.

Los sacos pesan mucho, Mali.

- Buena cosecha de impuestos. - Una recogida excelente.

El dey puede estar contento con el oro que he sacado al pueblo.

Est� escrito que el oro no hace la felicidad.

�Silencio, gansos malditos! �A qu� viene tanto ruido?

Callad o en vez de llenaros el buche llenar�is vosotros el m�o.

�Hasan!

- �Qu� sucede? - Nada, Hakar Capudan.

Esos bichos deben de tener una pesadilla.

- Dos sacos de cien dinares en oro. -200 dinares en oro.

- Otros dos sacos de cien dinares. -200 dinares en oro.

Mira. All� viene.

Es un milagro que nade bajo el agua tanto tiempo.

No ha podido entrar en la tesorer�a.

Un hombre no la puede robar solo. Con su ayuda, la vaciaremos.

Se prepara para descender.

- Huyamos con su ropa. - No, necio.

Se las devolveremos y nos ganaremos su confianza.

Bendiga tu nombre, Al�, hijo de ilustre padre.

�Qui�n sois?

Me llamo Zeyd, �l es Merat. Somos ladrones. Te traemos la ropa.

Mi ropa.

- Por Shaitan, es verdad. - P�ntela deprisa.

Se acerca la ronda.

Gracias, desconocidos. Vuestra acci�n es mejor que vuestras caras.

Y est� escrito: es bueno quien obra con honradez.

Os recompensar� los servicios.

La ronda. Huyamos.

�A �l, detenedle!

- �Te gustan m�s los rub�es, Ameena? - Prestan m�s color a vuestros labios.

Pero preferir�is los brillantes para vuestros esponsales.

S�, llevar� los brillantes.

Su calor penetrar� en las venas de mi prometido. Le hace falta a su edad.

�Por aqu�!

�Ah� est�!

Una caridad, por el amor de Al�. Que Al� sea contigo.

- �Julna! - Ahora no.

No, ahora no.

Bendito sea el profeta que te trajo a esta casa.

En un solo d�a hemos ganado m�s que en una semana.

Pero no hay placer para m� en robarles a estas ovejas.

Qu�datelo y bendice a Al�. Son ovejas destinadas al sacrificio.

Los soldados me persiguen. Bailad.

Que la paz de Al� sea con vos.

Tengo caf� de Mocca, tabaco de Latakia,

cantantes que son ruise�ores y bailarinas como flores.

Busco a un ladr�n. �D�nde se ha escondido?

�Un ladr�n aqu�?

- Est�is denigrando mi casa. - �Perro sarnoso, no callar�s!

- Registrad esta cueva de bandidos. - Ofend�is mi honor.

Dar� parte de este ultraje a...

�A qui�n, Yussef?.

Ten�is raz�n. �A qui�n?

Bebedlo. Negro como el azabache, fuerte como vos y dulce como el amor.

Como debe ser el caf�.

- Buscamos a un ladr�n. - �No puedo gozar de tranquilidad?

Largo de aqu�. Desapareced de mi vista.

- �Os canto otra canci�n? - S�.

S�, por favor. Continuad.

Desde la terraza pod�as entrar en la tesorer�a.

- �Entraste? - �D�nde?

�En la tesorer�a? No.

�Te sientes mal? �Te han herido?

Herido no. Pero estoy ciego.

- �Ciego? - Por la belleza de una mujer.

- Desde que la vi no veo otra cosa. - �Ten�as que ir detr�s de una mujer?

Contesta, �por qu� no pudiste entrar en la tesorer�a?

La puerta estaba cerrada y hab�a una reja con barrotes.

- Y gansos de perros guardianes. - Se les calla con keefah.

Entre los barrotes, �qu� espacio hay?

�Puede un musulm�n se case con su prima?

�Su prima?

Has visto a la princesa Yasmin.

- Es la mujer m�s hermosa del mundo. - Y t� el hombre m�s loco.

- Ella a�n no me ha visto. - Ni lo har� jam�s.

Contesta a lo que importa, �qu� espacio hay entre las barras?

- Apenas pasa mi mano. - Es suficiente.

En T�nez introduje en mis negocios a un mono.

Le ense�� a cruzar barrotes y abrir puertas.

Son m�s complicados que un laberinto. Un mono no servir�a.

Solo una serpiente pasar�a.

- �Fuera, mendigo! - �Qu� buscas, gusano?

- Ha burlado a los porteros. - Su�ltalo.

Habla, Zeyd.

Hace poco que hab�is llegado.

No s� si sois hombre duende para aguantar tanto bajo el agua.

- Cuando era ni�o atraves� el mar... - Silencio.

No podr� robar la tesorer�a solo.

- Pero con la ayuda de mis chacales... - Dir�s de tus ratas.

Roban a los ciegos y las babuchas de la mezquita.

- Ser� vuestro socio. - No necesito ninguno.

Ya has o�do. M�rchate.

Os puedo ser �til.

S� que el pr�ncipe de Argel viene a pedir la mano de la princesa Yasmin.

Trae ricos presentes, entre ellos una fabulosa perla rosa

grande como un huevo de paloma.

�A qu� tanto hablar de perlas?

Est� escrito: quien intenta viajar en dos camellos, caer� entre ellos.

Utilicemos el talento para sustraer el oro de la tesorer�a.

�Hab�is visto jam�s tanta gracia, tanta belleza, pr�ncipe?

Es en realidad una visi�n del para�so, se�or del Islam.

La belleza de la princesa supera toda ponderaci�n.

Pues venid y hablar�is con esa incomparable joya.

Cuando elige su esposa favorita, es costumbre del pr�ncipe ofrecerle

un valioso regalo.

A vuestro cuidado, pues, y como muestra de mi afecto,

os entrego la perla de F�tima

cuya renombrada belleza palidece ante la vuestra.

�Ameena!

�Ameena, guardias!

�Han robado la perla!

�Buscadla!

�C�mo han podido robarla?

La perla ha presenciado el nacimiento de sultanes,

la estrella de los descendientes de la hermana del profeta

y est� escrito que el que la posee es due�o de Argel.

Dennos tiempo.

Har� que se torture a los ladrones hasta que sea encontrada.

Antes de que cambie la luna volver� con mi ej�rcito.

Si por ese d�a no ha sido encontrada

convertir� T�nger en un mont�n de cenizas.

No quiero perder al pr�ncipe. Recobra la perla.

Vuelve a tus habitaciones, esto es cosa de hombres.

�Tienes a Yuseff?.

- O�ros es obedeceros. - Tr�elo a mi presencia.

Este es Yuseff, conocido como rey de los ladrones.

Me conoc�an en otros tiempos, pero ya no.

Tu cara me resulta familiar. �No estuviste en palacio?

Si fue as�, debieron pagarme para olvidarlo porque no lo recuerdo.

Los a�os no te han hecho menos sagaz. Sospechas por qu� te he hecho venir.

He o�do que han robado una perla en palacio.

Ha cambiado mi modo de proceder.

Por lo sagrado os juro que jam�s he visto tal perla.

De nada se te acusa, pero est� escrito:

coge a un ladr�n para encontrar otro.

Hay 6000 dinares en oro por la perla y 6000 m�s para el ladr�n.

�10000 dinares en oro?

Por esa fabulosa suma arriesgar�a yo mi cabeza.

Ya est� en peligro.

Te la har� cortar si la perla no aparece durante esta luna.

Eso es todo.

Durante esta luna, me ha dicho ese maldito asesino de inocentes.

�A m�!

Despu�s de lo que hice por �l.

�Qu� hiciste? �Acaso no conservo mi cabeza?

- Despu�s de lo que dije que hice. - �Viste a la princesa?

Ingrato. Piensas en la princesa y no en mi cabeza.

Pienso en encontrar al ladr�n para que no corra ning�n riesgo.

�C�mo lo encontraremos si no sabemos d�nde buscarlo?

Haciendo que nos busque a nosotros.

�Se rifa un maravilloso rub�! �Acercaos!

�Lanzad una moneda y Tina har� otra exhibici�n!

�Se rifa un maravilloso rub�! �Acercaos!

�Una moneda y ver�is lo que no se ha visto nunca!

�Una oportunidad �nica!

- Debe de ser un enga�o. - No es ning�n enga�o.

El rub� pertenece a un mercader de Cathay.

Todos lo pod�is ver, pero sin tocar.

Pues entrar� porque est� escrito: ver es creer.

�Es una ocasi�n �nica! �Seguidme a la casa de los ensue�os!

Dejad sitio para que todos la vean. Puede ser vuestra casi por nada.

Acercaos y contemplad el rub� de la corona de un sult�n.

Tra�do del remoto Cathay por Samarcanda.

Pod�is poseer este tesoro por diez peque�os dinares de plata.

Proclamado. Se vender�n los billetes el viernes por la noche.

Solo diez dinares de plata.

Quiero hablaros a solas.

�Qu� quieres?

- Os habl� de la perla y la robasteis. - Yo no la he robado.

La mitad de lo que os den es m�o. Soy vuestro socio.

Antes me asociar�a con el diablo. M�rchate.

Alg�n d�a necesitar�is de mis chacales.

- �Ay! �Su�ltame! - �Su�ltame t�!

- �Te ahogar�! - �M�rchate!

- �Ya la tengo! - �D�jame!

�Su�ltame!

Vaya, has cogido una sardina.

No me muerdas, criatura maldita.

- �C�mo te llamas? - Tina.

- No eres de T�nger. - Tina viene de Marrakech.

- �D�nde tienes la perla de palacio? - Tina no ha robado nada.

- �Qu� es esto? - Es m�o. D�melo.

La perla.

- �Qu� le van a hacer a Tina? - Cortarle las dos manos.

�Las dos?

Las dos.

Preciosa, me traer�s 6000 dinares en oro.

Qu� maravilla. Tiene un brillo como si hubiera una lucecita.

- La devolver� yo mismo. - No.

La entregar� yo a cambio de los dinares en oro.

Hay otros 6000 por el ladr�n.

Es muy peque�a...

- Mu�vete y te echar� a la piscina. - A Tina no le gusta el agua.

- Su�ltenme. - Estate quieta, serpiente.

Serpiente.

- Serpiente. - Es cierto, padre.

Podr�a atravesar las rejas de la tesorer�a.

Y con m�s inteligencia que un mono.

Tina no es un mono, es una mujer.

Y a pesar de ser peque�a no habr�a otra m�s perfecta.

Tiene fr�o. Trae toallas, mantas, caf�.

Qu� manos tan bonitas. Ser�a l�stima que se las cortaran.

- No quiero pensar en tal tragedia. - �Olvidas la recompensa?

�Qu� importan 6000 dinares en oro?

Est� escrito que el generoso recibe cien veces lo que da.

- Oh, s�. - Trae el caf�.

- Tina siente haber tirado el rub�. - �El rub�?

Era un cristal para atrapar al ladr�n.

- �C�mo te llamas? - Julna.

A Tina le gusta Julna.

- El caf�. - B�betelo todo.

La mano de Al� la ha tra�do a nuestra casa.

- Si la tratas con cari�o, obedecer�. - �Por qu� he de tratarla con cari�o?

No es una mujer, sino una ni�a y me obedecer�.

Pero que no sepa que quieres entrar en la tesorer�a.

Tina ha dormido bien.

- �Por qu� no le das ropa limpia? - Me la ha dado,

pero dice que Tina tiene que ba�arse antes

- y se la volvi� a llevar. - No sab�is lo testaruda que es.

Tal vez t� puedas persuadirla.

- No. - Si�ntate.

- Queremos hablar contigo. - �Sobre el ba�o?

No, sobre otras cosas.

�De qu� otras cosas?

Es el mapa de un sitio donde Julna quiere entrar.

Aqu� hay una reja con barrotes por donde podr�as pasar.

Quieres que te ayude a entrar en la tesorer�a.

- Tina hablar�. - Habla, desgraciada.

Compra un bonito regalo a Tina y no dir� nada.

�Qu� regalo?

- Tina lo comprar� y t� lo pagar�s. - �Maldici�n!

- Estamos en sus manos. - Son peque�as y no abarcan mucho.

Como dices, no es una mujer sino una ni�a.

Iros al bazar y c�mprale un juguete.

Bien dicho.

Vamos.

Tina, basta ya.

�Est�s cansado? Tina no.

- �Que le comprar�s a Tina aqu�? - Nada. Eres muy exigente.

Mirad, maravilla de mujer.

Encaje de cachemira por 40 d�rhams.

- Ens��ale algo de cinco. - �Cinco?

�No es m�s bella que un amanecer?

Tina quiere un chal, vestidos.

Sedas.

Zapatillas.

Perfumes.

- Todo. - Bella flor.

Tengo sedas que la princesa Yasmin anhelar�a poseer.

- A escoger por dos dinares de oro. - �Dos dinares de oro?

No me gusta.

- Que me arrancas las orejas. - Compra sedas para Tina.

- No, criatura perversa. - Dir� lo de la tesorer�a.

- �Venid...! - Est� bien.

Compro esta.

- Busca en el bazar otras cosas. - Por las barbas de Sat�n.

Lo har�.

Porque me has enga�ado como yo a ti y as� habr� paz.

- Te buscar� un regalo de mi coraz�n. - A Tina le gustar�.

- No, no deb�is. - D�dmelo.

- Este brocado... - Silencio.

No deb�is pon�roslo.

No, esto es muy caro. Tengo cosas que valen menos.

No, eso vale 30 dinares de oro.

Por favor, lo mezcl�is todo.

No toqu�is. No lo estrope�is.

Eso vale mil dinares de oro. Por Al�, me arruin�is.

- La paz sea con vos. - No ser� cosa f�cil.

- Quiero un cepillo de cerdas duras. - Probad este.

- No es bastante. - Pues este. Cerdas de hierro.

Y seis pastillas de jab�n.

- �Cu�ntos d�rhams? - Dos dinares de oro.

�Basta ya!

- Te arrancar� la piel de la espalda. - Tina ya no tiene piel.

Tina matar� a Julna.

Le cortar� la nariz y le arrancar� las orejas.

- Seg�n el mensajero, tienes la perla. - Es la verdad.

Hacedme el honor de honrar mi casa.

Sentaos.

Bien.

�D�nde est�?

Primero el recibo para poder cobrar la recompensa.

Te atreves a desconfiar de m�.

�C�mo no he de fiarme cuando hay�is firmado?

Hubo un d�a en que me hubiese fugado con este tesoro.

Pero eso est� ya muy lejos.

Vuestro mensajero no dijo nada respecto al ladr�n.

El ladr�n se escap�. Fue voluntad de Al�.

- Embustero. - Luchamos en la oscuridad.

Y corri� la sangre.

- Era un monstruo. - �No te ha dejado heridas?

Mirad.

Tres costillas rotas sin contar cotes y golpes.

Sabes hablar, pero dudo de la sinceridad de tus palabras.

Debi� de ser muy doloroso.

- �Cu�ndo puedo recoger la recompensa? - Conservas la cabeza, es suficiente.

Con que s�.

- Ir� a palacio a buscar justicia. - Nos han robado.

�Ya no queda honor en el Islam?

Por mi vida, Tina, eres hermosa.

Si no hubiese visto a la princesa, jurar�a que eres muy hermosa.

Si me vuelven a echar al agua, Tina te matar�.

�Perro, camello, cerdo!

A Tina le gusta eso.

Salve, sublime protector y gu�a de los creyentes.

Que Al� os conserve y prolongue la vida.

Y a ti. �Conseguiste la perla?

�C�mo no iba a hacerlo? De noche, de d�a,

bajo la luz de la luna y el fuego abrasador del sol

este humilde servidor y vuestro criado Hakar

hemos luchado contra enga�os, trampas y emboscadas,

venenos, pu�aladas, perfidia y vil traici�n.

Bien, no digas m�s. �Conseguiste la perla?

S�, mi comandante de los fieles.

Gracias a Al�, el misericordioso, el sabio, el omnipotente...

Vamos.

La perla.

Y gracias a Mahoma, su profeta, que Al�...

- �Por los demonios del infierno! - �D�nde est�?

Me la han robado.

Te har� decapitar.

La recuperar�.

Es culpa tuya, idiota. Cretino que Al� confunda.

�D�nde estabas t� y tus ayudantes cuando se burlaron de m�?

- Det�n a todos los ladrones. - Enseguida.

Necio, a�n no lo ves. Yussef es el culpable.

- Es cierto. Ten�is raz�n. - �Y qu� locura te posee?

Pierdes el tiempo deteniendo a simples y vulgares rateros.

No quiero que piense que sospechamos de �l.

No puede vender la perla en T�nger.

Pero intentar� salir de la ciudad y venderla en otra parte.

Entonces los cogeremos a los dos y a la perla.

�Los vigilas estrechamente?

Mis hombres guardan todas las salidas.

Un tal Julna pide justicia y solicita ser o�do.

Que entre.

- Es un ardid. �Qu� busca? - Ya lo veremos.

- Puedes hablar. - Soy Julna, hijo de Yussef.

- �A qu� has venido? - A reclamar la recompensa de la perla.

Es arrogante. Tiene el aspecto de un cachorro de le�n.

Aqu� tengo el recibo firmado.

Pues p�desela a �l.

- La perla ha sido robada. - �Otra vez?

No puede ser verdad. M�s bien creo que...

- �Qu� ibas a decir? - Nada, regente de Al�.

La recompensa se pagar� cuando devuelvan la perla.

Puedes irte.

Perro insolente.

Cuando recupere la perla, har� que le azoten los pies.

Qui�n dir�a que sea hijo del feo de Yuseff.

Se parecer� a su madre.

- Decid a Julna que venga a verme. - Enseguida, alteza.

�Hablar�s con ese ladr�n?

Por la perla hablar�a con quien fuese.

Si la tiene, har� que me la entregue.

Dejadme, perro. Tengo permiso para marcharme.

Os digo que me solt�is. Dejadme.

Te enfadaste con mi padre y el emir Mokar.

- Es cierto. - Pero con raz�n.

�No encontrar� rencor en vuestros ojos hacia este humilde servidor?

Mis ojos han visto en ti el orgullo de un pr�ncipe a pesar de tu humilde cuna.

- �Qu� es esto? - La recompensa que te pertenece.

Contemplar la belleza de vuestro rostro es mi mayor recompensa.

- Reina de las estrellas. - Si el pr�ncipe fuera tan apasionado.

Pero t� eres joven y �l es viejo.

Si a vuestro lado no rejuvenece es que est� muerto.

La perla fue su regalo de esponsales.

Pero no quiero a Hedjah y no quiero casarme con �l.

Preferir�a m�s bien morir.

- �Y no os alegra lo de la perla? - Temo por mi pueblo.

Si no aparece la perla antes de que cambie la luna, atacar� la ciudad.

No lo har�. Lo impediremos como sea.

Con vuestro velo por bandera reunir� a los bandidos en las murallas.

No me he equivocado, tienes coraz�n de pr�ncipe.

Ojal� mi padre lo tuviera.

Pero T�nger no resistir� la invasi�n.

- Pues hay que devolverle la perla. - �Devolv�rsela?

�Sabes d�nde est�?

No, alteza. Desgraciadamente lo ignoro.

Pero habi�ndola encontrado una vez, la volver� a encontrar.

Por la gracia de Al�, hazlo cuanto antes.

No hay tiempo.

Julna,

�seguro que no olvidas nada?

Me refer�a al dinero.

Perdonad mi aturdimiento.

Cuando vuelvas con la perla

te recompensar� debidamente.

- Alabado sea Al�, est�s a salvo. - Pues claro.

No puedo creerlo.

- Conseguiste los dinares de Mustapha. - No.

- Fue la princesa Yasmin. - �La princesa?

Su rostro es p�lido como el marfil y su cabello de azabache.

Sus ojos brillan como esmeraldas, su boca de un rojo sangrante.

Sus manos son blancas, finas y tersas.

- Pronto volver� a verla. - En tus sue�os.

Le promet� encontrar la perla.

�Qu� perla?

Lo hab�a olvidado. La han robado.

�No hay m�s que ladrones en T�nger?

No importa. S� qui�n la tiene.

- �Qui�n? - Mokar. Dice que se la robaron.

Pero se la robar� a �l.

�Para d�rsela a la princesa? �Mentecato!

- Os pido perd�n. - �Qui�n ha tirado ese huevo?

- Os pido mil perdones. Fue sin querer. - �Qui�n lo tir�?

Por las barbas de mi padre. Fui yo.

Alabado sea el profeta, solo sus pies ser�n lastimados.

Bien, no dar� un solo grito. As� me gusta.

Puede que s�, pulga de rata.

Cierra la boca, insensata.

No ten�is palo lo bastante grueso para hacerle gritar.

Por fortuna estoy aqu� para hacerla callar.

- Ves qu� pasa cuando Tina se enfada. - Ap�rtate de mi vista.

Pero Tina te perdona porque te quiere.

�T� me perdonas a m�? Por ti me han azotado los pies.

Tina lo siente.

- Tina te quiere. �T� quieres a Tina? - No.

- �Entonces quieres a la princesa? - S�.

- Tina se marchar�. - No, te quedar�s conmigo.

Cuando pueda andar me ayudar�s a entrar en la tesorer�a.

Nuestro plan saldr� bien.

Los d�tiles llevan hojas de keefah que paralizan las cuerdas vocales.

Bien. Har�n callar a los gansos.

Mi �nico temor es que Tina exigir� mucho por ayudarte.

Tiene vestidos nuevos, un gato y dos cacat�as.

- �De qu� quer�is hablar? - Si�ntate.

�Te has puesto el vestido viejo? �D�nde est� el nuevo?

Mirza dijo que ten�a que ba�arme. Dije que no y se lo ha llevado.

As� estar�s mejor para... Queremos que nos ayudes a

entrar en la tesorer�a esta noche.

- �Cu�nto dar�s a Tina? - Lo que t� quieras.

Unos dulces, un canario, un collar, un brazalete.

Tina quiere todo el oro que pueda llevar consigo.

No, eso ser�a un robo.

Piensa en la experiencia que adquirir�s con nosotros.

- Tina es hija de un famoso ladr�n. - Eres muy ni�a para tener oro.

Est� escrito: el oro en manos j�venes es m�s peligroso que una daga.

No, criatura inocente. Queremos librarte de su perverso encanto.

Tina no quiere el oro para ella, lo quiere para su padre.

- �D�nde est�? - En la c�rcel de Marrakech.

Si Tina le da oro al carcelero, le dejar� salir.

Por las barbas del profeta, debe quedarse en la c�rcel.

- Si fuera... - Has perdido la voz.

Es la droga que pusiste en los d�tiles.

- No nos molestar�n los gansos. - No tienes por qu� re�rte.

Adem�s, �consentir�s que nos robe?

�Qu� peso podr� llevar? No ser� mucho. Un centenar o dos de dinares.

V�monos y que Al� nos acompa�e.

- Quisiera saber ad�nde van. - A vender la perla.

Por una vez tus palabras son acertadas.

Sin hacer ruido.

- Que los soldados est�n alerta. - Ser�is obedecido.

Los gansos dan mejor la alarma si est�n hambrientos. Que no coman.

All� est� la puerta. Este es el tragaluz.

�Crees que puedes pasar?

Claro que podr�s.

Pero...

Una vez dentro, a mano derecha hay una puerta...

Ahora no.

Ver�s un cerrojo que cuando...

Y pensar que robamos a mi pueblo.

Tina.

Ven a llenarte las manos.

No, tomar� lo que pueda llevar.

No.

No tienes fuerza para llevar tanto peso.

�Traes m�s tributos del pueblo?

Muchos m�s.

O rebajamos los impuestos o ensanchamos la tesorer�a.

- No olvides cerrar la puerta. - No olvides esperar a Tina.

- Vamos, deprisa. - Tina ha olvidado algo.

Abra la puerta.

- Dos sacos de cien dinares de oro. -200 dinares de oro.

- Se te saluda, socio. - �Socio?

Dame algo con que hacerme callar.

No quisiera tener que llorar vuestra p�rdida.

Gritad dos veces y acudiremos en vuestra ayuda.

- Dile que me entregue un saco. - Tina no te dar� nada.

-200 dinares de oro. - Espera.

Por Al�, han robado en la tesorer�a.

Es imposible.

- Ni un duende podr�a entrar. - Pues ha sucedido.

Hace dos d�as hab�a sacos hasta arriba y ahora mira.

Y mira m�s por tu cabeza.

Mucho oro ha desaparecido, pero queda el misterio.

Ning�n mortal podr�a atravesar los muros sin ser visto.

- �Y por la explanada? - Est� cerrada por dentro.

Es m�s importante encontrar la perla.

Si nos atacan no quedar� nada que robar en la tesorer�a.

Apostar�a mi vida, estrella del Islam,

a que el que rob� la tesorer�a y la perla es el mismo. Julna.

Si la tiene Julna, me la devolver�.

- Ofrecedle la recompensa que quiere. - �Qu� recompensa pide?

La mano de vuestra hija.

�Tu mano? �Vas unir tu vida a la de ese rastreador?

No, no me unir� jam�s a �l.

�C�mo iba a casarme con alguien a quien deben ejecutar?

O�d, fieles creyentes.

Doy mi palabra, como dey de T�nger,

que a quien devuelva cierta perla a la princesa Yasmin

se le conceder� su mano seg�n la ley musulmana.

Ser� elevado a la dignidad de emir y se le perdonar�n sus delitos.

Que el afortunado comparezca esta noche en el jard�n de palacio

donde la princesa le esperar� sin la guardia y con sus damas.

Juro cumplir mis palabras.

La paz de Al� sea con vosotros.

- �Qu� vas a hacer? - Quitarle la perla a Mokar.

- No piensas volver a la tesorer�a. - No har� falta cuando tenga la perla.

- �Crees que �l la tiene? - Claro que s�.

- Tina ir� contigo. - No necesito ayuda.

Mokar me la dar� cuando sienta el cuchillo.

Y se la dar�s a la princesa.

- Y sus guardias te cortar�n la cabeza. - Cumplir� su promesa.

Si no le devuelven la perla, Hedjha atacar� la ciudad.

- Tina piensa que morir�s en la trampa. - �Por qu�?

- No se casar� con un miserable ladr�n. - �Qui�n es un miserable ladr�n?

Yussef.

�Sabes qu� es esto?

Parece un halc�n como el de las verjas de Palacio.

No, por el profeta.

Tambi�n se marca en el brazo del pr�ncipe de Marshan.

- Cu�ntale que no eres mi padre. - No.

D�selo ya que casi es mi hermana.

Hace a�os me encargaron que asesinara a Julna

para que Mustapha dey heredara su trono.

Pero...

Pero tuvo demasiado coraz�n y en lugar de hacerlo

me adopt� como hijo.

- Entonces sois... - Hussein, pr�ncipe de T�nger.

Tina quiere hablar con �l ahora. A solas.

S�, mi dulce peque�a.

Yussef se ir�. Pero olvida lo que te hemos contado.

�Y bien?

- Tina tiene la perla. - �Qu�?

Se la rob� a Mokar.

Aqu� est�.

Os la doy.

- Pero, �por qu�? - Porque...

Un pr�ncipe no debe casarse con una ladrona.

Merece una princesa.

Tina.

Tina.

- �Pens�is que vendr� el ladr�n? - Estoy segura.

Julna vendr�.

Es Yasmin. �Hab�an visto tus ojos tanta perfecci�n?

Bien, habla.

Pronto ser�s pr�ncipe. Te echaremos de menos.

Estar�is a mi lado. Para asegurarme que nadie robe en palacio.

Has sido buen hijo, ahora s� buen pr�ncipe.

Ve a cumplir tu destino y que Al� vaya contigo.

�Corre, es una trampa!

�No, te coger�n!

�Corre!

Confunde a los guardias.

- �D�nde est� la perla? - Tina no sabe nada.

Miente.

- Haced que confiese. - S�, estrella del Islam.

Ya me lo dir� a m�.

�D�nde est�n tus hombres?

- Ayudadme a salvar a Tina. - Estamos dispuestos a complaceros.

- Seguidme. - No corr�is tanto.

- Por 6000 dinares de oro. - Guiadnos.

- Padre, est�s a salvo. - A�n me tiemblan las piernas.

- Hay demasiados guardias. - Diez mil dinares de oro.

Mi cabeza dice que no, pero mi mano que s�.

Muchos guardias son pocos cuando solo unos pocos pelean.

Ataquemos en lugar estrecho.

Ll�vate la perla, es tuya. No te pares hasta Marrakech.

- Tina no huye de una lucha. - �Y qu� crees que hacemos?

Padre, chacales, seguidme.

Nos han cercado.

- Escalad el muro. - Podremos escapar.

Han entrado por la explanada.

- Chacales, no. - �Oro!

Oro por todas partes.

Por fin estoy en la cueva de Alibab�.

No hay tiempo. Los guardas se acercan.

Seguidme, huyamos.

Esc�ndete, Tina.

Deprisa, para que puedas salvarte.

�Mirad, aqu� est� la perla!

�La gran perla!

�Deteneos!

�Deteneos o la destruyo!

Por Al�, eso no. Dejad las armas.

La perla de F�tima.

Si no es entregada al pr�ncipe destruir� T�nger.

No la destruy�is.

Rogar� al pr�ncipe que os conceda el perd�n a todos.

Contemplad al verdadero pr�ncipe de T�nger.

No es Julna, sino el pr�ncipe Hussein.

Hace a�os que fue asesinado.

Dieron la orden, pero el asesino salv� al ni�o.

Es gracioso o�rlo de alguien como t�.

Es cierto. Al� fue mi testigo, fui aquel asesino.

Se parece al padre del pr�ncipe ni�o a quien serv� de joven.

�Qu� pruebas tienes?

Mi brazo os las dar�.

El halc�n de Marshan.

Cualquier experto en tatuajes ha podido hacerlo.

Quiero una prueba m�s cierta.

- Dame la mano izquierda. - Quisiera saber para qu�.

El pr�ncipe se hizo una herida jugando con mi daga.

Est� aqu�.

Ver es creer, ilustre se�or.

La guardia del padre servir� al hijo.

�No es cierto, soldados?

�Alto!

�Abrid para que entre el pueblo!

Yussef.

Este joven no es Julna, sino Hussein,

el verdadero hijo de Osman y el verdadero dey de T�nger.

Todos los maltratados por Mustapha, seguidnos ahora a palacio.

�Fuera el impostor! �Fuera Mustapha!

Los ladrones han sido capturados.

- Julna y la chica no deben morir. - Est�n en la c�mara de tortura.

Ir� a anunciarlo.

Soldados.

Soldados.

Soldados.

- �Qu� significa esto? - Es Hussein, hijo de Osman.

Por la voluntad de Al�, dey de T�nger.

Muri� hace 18 a�os. �Qu� locura es esta?

- Perro traidor. - Asesino de ni�os.

Piedad, cumplir� mi promesa. Os conceder� la mano de mi hija.

Traed a la princesa ante m�.

Vos mand�is, Hussein, y yo obedezco.

Aqu� est� la perla que promet� encontrar.

Ll�vala al pr�ncipe Hedjah en la frontera. Y a ella tambi�n.

Que acepte ambas y se marche en paz.

En cuanto a estos, conducidlos fuera de la ciudad.

- Si vuelven a T�nger, matadlos. - Vuestros deseos se cumplir�n.

Una gracia, protector de los pobres,

para este humilde devoto de vuestra causa.

Concedida. Pero no seas exigente.

Pido un puesto peque�o de acuerdo con mi talento.

Quiero ser guarda de la tesorer�a.

Quer�a ese puesto para Yuseff.

- �Yussef?. - Pero ser�s guarda de la tesorer�a.

Bendiga Al� vuestra vida y os colme de bendiciones.

Y Yussef ser� guarda del guarda de la tesorer�a.

Quer�is que me vigile a m�, �y qui�n le vigilar� a �l?

Una buena pregunta.

Tina ir� a buscar a su padre, el mayor ladr�n de Marrakech.

�Tina!

�D�nde est�?

- Sois requerida en palacio. - Tina vuelve a Marrakech.

Hussein ordena que os ba��is y asist�is a su boda.

No quiero tomar un ba�o ni ir a una boda.

�D�jame!

�No quiero ir! �Su�ltame!

Es una suerte que haya guardias.

�T�!

No levantes la mano contra un pr�ncipe.

- Dile que me voy. - �Irte?

Tina no quiere asistir a su boda con la princesa.

La princesa y Mustapha han sido desterrados.

Pues, �con qui�n vas a casarte?

Con la m�s valiente y hermosa princesa de todo Islam.

Princesa Tina.

Alteza.

Los testigos han llegado.

Y con la voluntad de Al�, la ceremonia nupcial puede empezar.

Desde ahora, no necesitar�s hacer eso.

Luz de mi coraz�n.

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