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MAREA ALTA
¿Así que quieres jugar?
¡No cedas! Se cree tan genial.
Perra estúpida.
¡Vamos, nena!
Aquí vamos.
Aquí viene.
¡Te dije que me siguieras!
- Lo sabemos, Lester. - Como siempre, Lester.
Debemos apurarnos.
¡Sal de ahí!
¿Me convidas un poquito?
Vamos.
¡Rápido!
Vamos.
- ¿No vas a venir hoy? - No me dejan.
Inténtalo al menos.
Nos vemos.
¡Suerte!
Abuela, ¿puedo ir a bailar esta noche con los otros?
No.
- Pero dijiste que podría. - Dije que lo iba a pensar.
- Por favor. - No.
No te enojes.
¿Esta noche hay concurso de talentos?
¿Qué vas a cantar?
Bueno, quizás cante...
- Ésa. - ¿Por qué mejor no...
- Vamos, llegamos tarde. - Ya estamos. No desesperes.
- ¿Te llevo eso? - No hace falta.
Hola, chicos.
- ¿Le preguntaste? - Dijo que no.
Qué novedad.
- ¿No vienes tú? - ¿Una papa frita?
- Todos los colores del arco iris. - Como los confites.
Como los confites, sí. Y seguramente bebe mucho también.
Qué bueno verte vestir eso. Es lo que digo...
...viaja siempre en primera, y luce siempre bien.
- ¡Y mira quién lo dice! - Deberías ser más elegante, Lilli.
- A muchos les gusta ese estilo. - ¿Qué estilo? ¿El desprolijo?
- Ya basta. - Eres grosero.
- Ganamos buen dinero en Japón. - ¿En Japón?
Adoran a las mujeres blancas con piernas largas.
A ti te faltan unos trozos, ¿verdad, Trace?
Y el ganador es el 61, amigos. Verde 61. ¿Quién lo tiene?
¡Nosotros lo tenemos! ¡Lilli, ganaste!
- No sé si los quiero. - Bueno, nosotros sí.
- No, no, cambié de idea. - Típico de una mujer.
- ¿Qué voy a hacer con ellos? - No, cállate. Sal de aquí.
- ¿Quién tiene el número 62? - Yo tengo el 62.
- ¿Quieres los pollos? - Sí, ¿por qué no?
- ¿Tienes horno? - Claro.
- Aquí tienes. - Éste es mi ticket.
CONCURSO DE TALENTOS SEMIFINALES
Adelante
- ¿Cómo vienen, chicas? - Bien.
- ¿Cómo está el ambiente? - Perfecto.
Lilli, apúrate. Salimos en 10 minutos.
- ¿Y la banda? - Saldrá bien. No te preocupes.
Lilli, te pedí que te prepares. Estuviste sentada 50 minutos. Esto no le sirve a nadie.
Bien, cálmate.
- Me veo muy vieja. - Nadie lo nota.
- ¡No! ¡Mi peluca! - ¿Estás bromeando?
- Creo que olvidé mi peluca. - Genial.
¡Jesús! Eres una inútil. Siempre hay un problema, vayamos donde vayamos...
La encontré.
Encontré mi peluca.
Salimos en 10 minutos.
Ojalá no hicieras estas cosas, Lilli.
- Fue sólo un chiste. - Sí, pero no ayuda, de verdad.
Y una cosa más.
No creas que ignoro lo que vienes haciendo con ellas, y cómo la estás manejando a Tracey.
¡Qué sensible estás! Es muy aburrido.
¿Aburrido? Ahí es donde tú y yo pensamos distinto.
Porque lo que yo considero esencial, para ti es aburrido.
Necesito que todos nos llevemos bien, pero tú me subestimas todo el tiempo.
Lester, lo siento. No fue con mala intención. De veras, lo siento.
- ¿Lo sientes? - Sí.
Es un poco tarde para eso... ¿no?
Nueve minutos más.
- Oh, Dios. - Oh, Dios.
Pequeña Trace.
Aquí está lo tuyo, menos tu adelanto por el auto.
Ven.
Lo lamento, pero no voy a necesitarte para Tasmania.
Soy libre otra vez.
No importa.
Hey, ¡te veo en Japón!
Aquí tienes. Este es el último día que abrimos.
- ¿Para siempre? - No, sólo por el invierno. ¿Qué quieres?
Un helado pequeño.
Es una gran canción.
Una gran canción.
No puedo...
Hola, pies de pez.
¿Podrías darme una mano? Por favor.
Es que bebí demasiado... y no puedo levantarme por mi cuenta.
¿Me ayudas? Muchas gracias.
Mierda, la caravana.
- ¡Espera! - Hay una mujer ebria adentro.
¿Puedes esperar un minuto?
Pies de pez, ¡espérame!
- No sé dónde está mi caravana. - ¿Qué número es?
Estas malditas caravanas son todas parecidas. Son iguales. ¿Cómo hacen para...?
- No son tan iguales, si vives aquí. - Es cierto. Lo siento...
- ¿Herí tus sentimientos? - No.
¿Seguro? Se ve que eres un buen chico.
¿Ella es tu novia? ¿Lo es?
Es tímido, ¿verdad? Es tímido.
- ¿Eres su novia? - Algo así.
¡Algo así!
¡Ustedes son chicos maravillosos! ¡Maravillosos!
Escuchen: no dejen que nunca nadie les diga que son demasiado jóvenes, ¿de acuerdo?
Porque no lo son. Son ellos los que se ponen grandes, feos y celosos.
Y entonces se olvidan de cómo eran las cosas. Pero ustedes no son así.
- Ésta es su caravana. - Genial.
- ¿Quiere que se la abra? - Claro.
Espera. Antes miremos esto.
¡Tienes una línea de vida muy larga!
- ¿Y usted? - No, tengo una línea corta. Muy corta.
¿Dónde está mi auto? ¿Dónde está?
Ah, cierto. Mierda... ¡Esperen!
Tengo otra botella adentro. ¿No quieren tomar un trago?
- Cuidado. - ¡Miren las estrellas!
Está destruida.
Tome mi mano.
Voy a vomitar.
Parece que no hay nadie en casa.
Dame eso, Fiona.
- ¿Ya repararon su auto? - ¿Disculpa?
Si ya repararon su auto...
¿Sabe leer las manos?
Pero creía que sabía.
- Vea: ¿cuál es mi línea de vida? - Oh, por Dios.
Es ésa, creo. ¿No es así?
- ¿Vives aquí? - Sí. ¿Y usted piensa vivir aquí?
No. Sólo me quedaré hasta recuperar mi auto.
- ¿Dónde vive? - Es una buena pregunta.
- ¿Dónde vivo? Creo que en Sidney - ¿Cree que en Sidney?
Vivo en Sidney cuando debo hacerlo. Y cuando no, viajo.
- ¿Has ido a Estados Unidos? - Sí.
- ¿Y a Grecia? - Seguro.
- ¿Qué más? - ¿África?
- ¿Italia? - Sí, eso fue genial.
- Estudio italiano en la escuela. - ¿En serio?
Ese es mi lavarropas.
- Está usando mi lavarropas. - Hay muchos otros.
Sí, pero ése es el mío.
- ¿Esto es normal aquí? - No.
Es mío. Y ahí está mi secadora.
Bob dijo que podía ser mi lavarropas. Tiene mi nombre.
- Saque su ropa, por favor. - Bien, lo haremos por usted.
- ¿Dónde estabas? - Aquí, abuela.
Bueno, ven a casa. Ya es hora. Apúrate.
- Rápido. - Ya voy.
Llévate tus cosas.
Hola, Bet.
¿Qué estás haciendo aquí?
Mi auto se averió. Espero a que lo reparen.
¿Por qué aquí?
Mira, no sabía que ustedes vivían aquí.
¿Sabes quién es ella?
- No quiero que ella lo sepa. ¿De acuerdo? - De acuerdo.
¿Qué es este asunto de "Lilli"?
¿Tu propio nombre no es lo suficientemente bueno para ti?
Has venido a llevártela.
Claro que no.
- ¿Y si yo pago el arreglo de tu auto? - No, gracias.
Ya has causado demasiado daño. Si llegas a lastimarla de nuevo, ¡te mato!
¿A quién le importa? ¿A quién? A mí no me importa.
¿600? ¿Dice 600?
Lo siento. Es que los repuestos vienen desde Sidney.
- Pero me dijeron 300. - Es que Jack calculó mal la tarifa.
Mira qué bien. Fantástico. ¡No tengo 600 dólares!
Es el doble de lo que iban a cobrarme.
- Los autos viejos generan más gastos. - Gracias, ¿algún otro consejo?
Perdón. Mira... No tengo el dinero.
Necesito mi auto. De veras lo necesito.
Yo sólo hago el trabajo.
Estoy atascada en todo.
Sé que es difícil.
Lo siento. No es tu culpa.
Es que... debo irme de la ciudad, y rápido.
Escucha... ¿no habría alguna otra forma...
...para que yo pueda llevármelo?
¿Qué quieres decir?
¡Oh, Dios! Me estoy volviendo loca. Lo siento. Olvídalo.
No, Nancy, no puedo hacer malabares. ¿Tienes algo más?
Pero si surge algo, cualquier cosa, ¿podrías contactarme?
Estoy en el camping Mermaid, en Eden.
Es lo que dije.
Por supuesto que no estuve bebiendo.
¿En Wollongong? No estaba ebria. Estaba enferma.
Bueno, se equivoca.
Gracias, Nancy. De acuerdo, adiós.
- Hola. - Hola.
- ¿Puedo cenar con Michelle esta noche? - ¿Cómo volverás a casa?
- Su padre me llevará. - Bueno, pero asegúrate de que lo haga.
- Bien, adiós. - Adiós.
- Buenas tardes. - Hola.
¿Recibiste mi pollo?
- ¿Recibiste mi pollo? - Tú tenías el pollo.
- El arreglo está demorando demasiado. - Hablaré con Ted, a ver si te cobra menos.
- No lo hagas, por favor. - Así podremos conocernos.
¿Qué más haces, además de pescar? ¿Tienes algún hobby?
- Sí, de hecho... - Perdón, Red. ¿Te atropellé?
Entonces, pégale tú.
¡Lárguense!
Ahora hago mucho dibujo y pintura. Pero no soy muy bueno.
Qué molestos, ¿no?
¡Piérdete!
Hago dibujos de botes, del agua, cosas así.
Vámonos, Jason.
Básicamente dibujo paisajes del mar...
...pero me gustaría empezar a dibujar personas.
Solía dibujar bastante a mi ex esposa, pero nunca lograba....
...que me salieran bien los detalles de los dedos, o de la cara.
Me gustaría intentar dibujarte a ti.
- ¿Dibujarme a mí? - Sí. Tu cara.
Claro.
- ¿Cómo te fue en lo de Michelle? - Bien.
- No escuché el auto de su padre. - No. Me dejó en la entrada.
Cuando yo era un bebé, ¿mi mamá y mi papá me amaron?
Por supuesto que sí.
- ¿Y ellos se querían? - Oh, sí.
Estaban locos el uno por el otro, desde el principio.
Recuerdo esa noche en la que John llegó a casa.
Yo estaba cocinando. Vivíamos en la costa norte.
John había traído a una chica. Y me dijo: "Mamá. Ella es Julie".
Y eso fue todo.
La gente pensaba que eran más hermanos que otra cosa.
Y después no los vi mucho más. Ellos tenían sus propias leyes.
Yo sueño con él a veces.
Usa un saco grande. Y aparece sobre mi cama, como si flotara.
Al principio me daba miedo, porque su saco es muy oscuro...
...y él no está adentro del saco. Sólo su cara.
Luce como en la foto, pero mayor.
Bueno, realmente no tenemos clientela para una cantante mujer.
- Salvo que seas una celebridad oculta. - No, lo siento.
De todas maneras, no podríamos pagarlo. ¿Pero sabes bailar?
Bailo tal como usted lo vio la otra noche. Algo muy básico.
El negocio de los clubes es especial. ¿Bailaste alguna vez alguna danza exótica?
Bueno, pronto habrá una despedida de soltero. Puedo contratarte para eso.
Luego habrá una fiesta recreativa. Ahí ya tienes dos shows.
Pero luego tendrás que hacer un striptease.
No soy una stripper.
Lo entiendo... pero pagamos bien.
Al menos podrás volver a la ruta.
Al fin de cuentas, todo es parte del espectáculo, ¿no?
Muy atractiva.
- Pregúntale ahora. - Pregúntale tú.
Cobarde.
- Señora Roper... - ¿Qué?
- ¿Puede venir Ally a la disco conmigo mañana? - Ella ya dijo que no.
- No empiecen otra vez. - Mi mamá nos recogerá.
- ¿Por qué no? - ¿Puede venir?
- ¡Genial! - Fantástico.
- Tiene que haber una primera vez. - Sabes cómo son esos lugares.
- Mejor no te metas. - Le permites cualquier cosa.
- No es cierto. - No seas tan pesado.
¡Qué bueno! Ven a casa antes, así nos preparamos juntas. Es genial.
- Comienza tú. - Voy con el amarillo.
¡No te le acerques!
- ¿Ally? - Ya voy.
¿Qué pasa contigo? ¿Por qué te afeitaste las piernas?
Es ridículo. No tienes nada que afeitar.
No te entiendo. Es ridículo. Estúpido. No saldrás esta noche.
- ¿Qué? ¿Por qué no? - Porque yo lo digo.
- Pero ya me preparé. - Bueno, vendrás al club conmigo.
- A Michelle la dejan salir. - Pero tú no eres Michelle.
Ojalá lo fuera.
- ¿Cuántas personas crees que habrá? - Es difícil de saber.
- ¿10, 20, 50? - Por mi lado, vendí 150 tickets.
Escribí "Váyanse a cagar" sobre mis pechos.
¿Crees que eso los va a excitar?
Podría ser.
No lo hiciste, ¿no?
- Todavía puedo hacerlo. - Dame eso.
- ¿Cómo lo ves? - Eres un tonto.
Mira el desastre que hiciste.
¿Estás invitado a la despedida de soltero?
Bueno, mejor me quedo aquí.
- Estás invitado entonces. - Sí, pero no voy a ir.
¡Ve! Será genial. Quizás me den un empleo semanal después de esto.
Sábados en el club, miércoles en el bote, viernes en el jardín de infantes.
Mira, si tuviera el dinero, te lo daría.
Va a estar todo bien.
Te deseo suerte.
- ¿Cuál es tu nombre? - Bet Roper.
- Hermoso. - Estuviste genial.
- Yo también canto, ¿sabes? - ¿En serio?
Sí, pero soy tan sólo una amateur.
- Me encantaría escucharte alguna vez. - ¿De verdad?
Bueno... qué sorpresa.
- ¿Qué tal más tarde? - Me parece bien.
Te veo más tarde.
- Mi Marte... mi V-V Venus. - Bien.
- ¿Bien? - Bien por decir Venus. Excelente.
- Tierra. - Sí.
- Marte. - No.
- Ya lo dijiste. - Maldición.
Mi Marte, mi Venus...
- Hay uno con "M" que que no dijiste. - ¡Mercurio!
- Y ahora viene uno con "J"... - Júpiter.
Saturno, Urano, Neptuno, Plutón.
Yo confundía a Plutón con el perro Pluto, por eso me lo olvidaba. ¿Sabes?
Debe haber sido complicado.
Sí.
Lo fue.
Ven conmigo.
- Quítate el abrigo. - Hace frío.
No es así.
Qué hermosa piel.
- ¿Tienes hielo? - Ya voy.
Ally, tu osito te hará compañía.
Esto será un secreto entre nosotras, ¿sí?
Oh, Dios. Lo siento mucho.
Al final la noche me salió bastante cara.
Bueno, si crees que no valió la pena, mándame la factura.
Ally, ¿has visto mi cardigan verde en algún sitio?
No.
Ya vuelvo.
Bet, esto es estúpido. Me iré pronto. Déjame, por favor.
Ya deja de estar rondando por ahí, espiando.
- Ya me voy. - ¡Aléjate de ella!
Puedo verlo a él en ella.
¿Qué le dijiste sobre mí?
Que estás muerta.
Por supuesto.
¡Tuve que hacerlo! Tú arruinaste la vida de mi hijo.
- Te lo llevaste por ahí... - ¡No, Bet! Ya es suficiente.
¿Ahora la enojada eres tú?
Lo hice para protegerla.
¡Lo hiciste para protegerte a ti misma!
Porque eres una vieja avara, Bet.
- ¿Por qué me culpas a mí por lo de John? - ¡No es así! ¡No te culpo a ti!
¿Dónde estabas cuando él murió?
¿Por qué no pudiste ayudarme?
Seguro que tuviste ayuda de tu familia.
Nadie me ayudó.
Hice lo que hice porque estaba pensando en ella.
¿Ves? No puedo confiar en ti.
Es que nunca se sabe qué vas a hacer de tu vida. Ni tú lo sabes.
Podrías llevártela a cualquier sitio.
¿Qué haría yo con una niña?
Te la llevarías para fastidiarme, por un capricho.
- Puede haber mil motivos. - Vete, Bet.
¡Eres una madre horrible!
Ahí estás. Te vas a quedar con Col este invierno.
¿Qué?
- Queda más cerca de la escuela. - Pero no quiero vivir con Col.
¡Vamos! Será sólo por el invierno.
A él no le agrado.
Sí que le agradas. Él es así.
Y tampoco creo que tú le sigas gustando.
Claro que sí.
No fue así esta mañana.
Bueno, eso ya lo resolví.
Además hace años que quiere que me mude con él.
Yo no voy a ir.
No es decisión tuya, querida. Si yo voy, tú vas.
Está demasiado lejos de la playa.
¡Y dale con las playas!
A la playa de la ciudad él la tiene casi en su propia puerta.
Pero ahí no hay buenas olas.
Pues lo lamento.
¿Tienes que hacer esto aquí? Siempre debo quitar tus cosas.
¡Llévalo afuera! Hazlo mañana.
- Era de tu propio hijo. - ¿Qué?
Dije que era de tu propio hijo.
¿Y con eso qué quieres decir?
- Que ni siquiera te importa. - ¿Que a mí no me importa?
¿Y qué sabes tú de lo que a mí me importa? ¡No sabes nada!
¡Dámela!
¡No te importa él ni te importo yo!
Nunca me dejas hacer nada. Siempre me estás mandoneando.
- ¡Es mía! - ¡Dámela!
- No es tu tuya. Es de mi padre. - ¡Cállate!
- Te odio. - Y yo te odio a ti.
¡Ganaste! No puedo creerlo.
- ¿Seguro estarás bien, mamá? - Sí, anda.
- Lo olvidaba. - Aquí tienes.
Adiós, abuela.
Gracias otra vez, mamá.
Y tú pórtate bien y cuida a la abuela.
Dile adiós a papá.
Adiós, papi.
Hace años que no salgo de la ciudad.
Sí, con la ruta por delante.
Hace mucho que no hago algo así.
¿En serio? Pues yo sí.
Es lo mejor del mundo. Despegar. Ir hacia cualquier lugar.
Mientras estaba casada...
¿Casada? Nunca me lo dijiste...
¿No? Estuve casada.
En fin... solíamos largarnos. Nunca sabíamos a dónde nos dirigíamos.
Pero éramos jóvenes. Yo era joven. Ahora soy vieja.
¿Vieja? Para nada. No lo eres. Eres hermosa.
¿Y dónde está tu marido?
Muerto.
Muerto como un clavo viejo.
¡Más rápido!
- ¿Te gusta así? - Seguro.
- ¡Circulando! - ¡Eso es!
La señora se fue.
- La señora se fue. - Oh... así que se fue.
¿Ubicas a esa chica en el camping?
La que hace surf. Ally.
Sí, la niña del puesto de helados.
Es mi hija.
Ella no lo sabe.
¡Jesús!
Yo tampoco lo sabía cuando llegué allí por primera vez.
Era la última ciudad de la gira.
Coincidencia.
No la reconocí en la primera impresión. Era una persona más.
Recién después de descubrirlo, empecé a notar ciertas cosas.
Pequeñas similitudes.
Y no pude parar de buscarlas.
No la veía desde que era un bebé.
Bueno...
Es feliz. Tiene un hogar. Al menos eso lo sabes.
Amé tanto a su padre.
Cuando él murió, creo que a ella la odié.
Me odié a mi misma.
Vamos... no necesitas hacer eso.
- Habría sido una mala madre. - De ninguna manera.
- Parece feliz, ¿no? - Sí, seguro que lo es.
¿Sabes? Cuando mi esposa se largó con ese tipo del que te hablé...
...se llevó a nuestro hijo.
Y me dejó a Fiona.
No hay razones lógicas para esas cosas.
No es posible comprenderlo.
Sólo tratar de hacer lo mejor con lo que tienes...
¡No soporto eso!
¿Qué no soportas?
Es estúpido... es una mentalidad de esclavos.
Nunca tendríamos nada si todos pensáramos así.
¿Y tú qué lograste con esa mentalidad?
Viajar con una banda barata haciendo canciones viejas.
Exacto.
Eso es lo que soy.
No, no es cierto. Tú no eres...
¿Por qué? Si tienes razón...
- No es cierto. - Sí.
Podrías ser lo que quieras, hacer lo que quieras.
Eres hermosa. Eres distinta a las demás mujeres.
Escucha...
Te diré la razón por la que estamos aquí juntos. Tengo un proyecto.
Mañana vamos directo de Coffs a Byron. Un viaje tranquilo.
Me gustaría encontrar un sitio cálido donde podamos...
...iniciar un pequeño negocio juntos.
Yo podría alquilar botes de pesca...
...y eventualmente... quizás podría abrir una galería de arte.
Podríamos manejarla juntos.
Luego podríamos traer a Fiona con nosotros...
...y tal vez tener un bebé que sea nuestro.
Si te doy 300 ahora, y 300 el domingo...
¿Podría llevarme el auto ahora?
¿Y yo cómo sé que el domingo vas a volver?
Bien. Hago un show en el club el sábado a la noche...
...y ahí es cuando me pagan.
¿Y si no apareces?
Tendrás que confiar en mí.
Te veo el domingo.
Gracias.
Estuve en la costa, y te compré esto.
- ¿Para qué? - Pensé que te iba a gustar.
- ¿Para quedármelo? - Sí.
Gracias.
¿Dónde está tu abuela?
El marido de su hermana murió. Allí fue, a Stockton.
¿Te gustaría ir a cenar conmigo?
Sí.
- ¿Aquel no es tu novio? - Ya no.
- ¿Dónde nos sentamos? ¿Aquí? - Sí, está bien.
- ¿Tienes hambre? - Muero de hambre.
¿Qué quieres comer?
- Una hamburguesa. - ¿Completa?
¿Dos?
¿Tres?
- ¿Y para beber? - Un batido.
Un batido. Yo tomaré un café.
Piérdete, Michelle.
- ¿Qué hace? - Algo estúpido.
- ¿Es amiga tuya? - Es mi supuesta mejor amiga.
Oh... es de las "supuestas".
Dios, ¡cuánto tardan!
Es un buen libro.
Mi padre era surfista.
La abuela dice que si él compitiera hoy, sería el mejor.
Seguro.
Lyn Boa. Es genial.
Yo quiero ser como ella.
Lo serás, si lo deseas.
Creo que puedes llegar a ser todo lo que quieras ser.
¿Puedes hacer tú el pedido?
Tú eres Ally, ¿cierto?
¿Te gusta el surf?
A mí también.
Veo que Lilli volvió a la ciudad.
Cuando tenga el auto, volverá a la ruta.
¿Ella ya habló contigo?
¿Si me habló?
Sí. Anoche comimos juntas.
¿Te dijo algo?
Quiero decir...
- ¿Te lo dijo? - ¿Decirme qué?
Decirte... quién es ella.
No sé a qué se refiere.
Ella es tu mamá.
¿Qué sucede?
¿Tú eres...
...tú eres mi madre?
Ese hombre, tu novio, dice que lo eres.
Mi madre está muerta.
Si algo tienen los funerales...
...es que te pones al día con todos tu parientes.
Dios... necesito mi taza de té.
Descubrí que Lilli es mi madre.
- ¿Quién te lo dijo? - El novio de Lilli.
¿Por qué me dijiste que estaba muerta?
Porque en ese momento era lo mejor.
- Podría haberla buscado. - Pero ella no habría querido.
¡Me mentiste!
Ally, debes intentar verlo desde mi perspectiva.
- Es mi madre. - ¡Y vaya! ¡Qué madre terrible!
¿Dónde estuvo todos estos años?
No vino a buscarte. Llegó aquí por accidente.
Debes darte cuenta, Ally. No te engañes.
A ella no le importas. ¡Ally!
Ally, por favor.
¿Pensabas decírmelo?
No podía.
¿Me quieres?
Yo te quiero.
No me conoces.
Pero de verdad eres mi madre.
¿Alguna vez intentaste encontrarme?
¿Por qué no?
¿No querías?
Tras la muerte de John...
No sé...
Yo no quería ya más nada. Nada.
Y luego me acostumbré a eso.
¿Pero me quisiste antes de eso? ¿Antes de que él muriera?
Te abandoné.
- Pero no fue mi culpa. - Claro que no.
Lo haces sonar muy simple, pero no fue simple.
Cuando él murió, yo quise morir también.
Estaba tan enojada.
Me sentía una inútil porque jamás podría hacerlo regresar.
Yo no podía cuidarte. No te iba a hacer bien.
Es culpa mía, no tuya. No debes culparte.
¿Entonces tan solo dejaste de quererme?
No... no es que "dejé".
Me abandoné. Me anulé a mí misma.
No quería a nadie.
No elegí dejar de quererte. Tan solo ocurrió.
Es que...
...si te amaba, te iba a lastimar.
Así que tuve que dejarte ir.
- Debe haber un motivo real. - ¡Lo hay! ¿No lo entiendes?
- Lo siento. - ¿Qué?
¡Dije que lo siento! ¿No es lo que quieres escuchar?
- Yo soy la que va a cantar. - Estoy nervioso.
Tú sólo debes mostrarte amable...
- No voy a entrar. - Claro que lo harás.
No tengo por qué.
Vas a entrar y escuchar a tu abuela. ¡Sin discusión!
Col, déjala ir.
Deberás trabajar mucho para compensar el daño que le hiciste.
Se lo debes todo a ella. ¡No lo olvides!
Tu madre no se merece nada.
No es digna. Es un mujer perdida.
¡Tú no sabes nada sobre mi madre!
¡Suficiente!
Sí, te veo la próxima.
- ¿Cuánto de vas? - Mañana.
Te pusiste al día con todo, ¿no?
¿Sabes?
Siempre pensé...
...que yo había llevado una vida con riesgos y coraje.
Pero en realidad no fue así.
Fui una cobarde.
Bueno, quizás ya es hora de que te despiertes.
Aquí no se permiten menores. Vete.
Parece que ella ya no se acerca demasiado, ¿no?
No te preocupes, cariño.
Yo podría habértelo contado.
¿Te quedas conmigo esta noche?
¿Qué podemos merendar?
Vamos... tristona. ¿Qué te gustaría?
Ya sé... ¿por qué no comemos unas ricas papas fritas?
A ella no le importo. Sólo se quiere sí misma.
Gracias.
Gracias a ti.
Hola.
Hola.
¿Qué haces?
Me voy. Finalmente.
- ¿Sabes que nosotros te llamamos Alice? - ¿Sí?
- ¿Quieres venir conmigo? - ¿Puedo?
- Debes estar bien segura. - Lo estoy.
- ¡Me voy con mi madre! - Adiós, Ally.
- ¿Podemos regresar? - ¿Para qué?
Quiero decirle a la abuela.
- No. - Por favor.
Nos va a matar.
- No se lo voy a decir. - Yo se lo diré.
Me voy con mi madre.
Dios Santo.
Nos fuimos pero volvimos.
- ¿Adónde van? - Hacia el norte.
No lo sabemos aún. Ya lo veremos, dice ella.
- Me lo harás saber, ¿no? - Sí.
Vendremos a visitarte.
Y te escribiré. Abuela, ¿tú me escribirás?
Nos llamaremos una vez por semana, ¿sí?
- Y nos veremos. - Sí, cariño.
Te quiero.
Y yo a ti.
Vamos. ¡Alégrate!
No podemos estar paradas aquí llorando.
Déjame secarte las lágrimas.
¿Ella está esperando afuera?
Será mejor que te vayas entonces.
Te voy a llamar.
Debo volver al trabajo antes de que me despidan.
- Nos escribiremos muchas cartas. - Así será.
Vamos. Ya vete.
¿Tienes hambre?
Vamos a comer algo.
- ¿Necesitas ir al baño? - No.
- ¿Quieres pedir? - No, espero a mi madre.
Te dejo el menú.
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