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Llegué a la escena del crimen antes que Camacho.
De camino, oí un disparo detrás de la casa.
Cuando entré, vi al hombre en el suelo.
Y a la hermana de Panganiban le habían pegado.
Vi que Panganiban colocaba el arma en la mano de la víctima.
Panganiban,
¿qué puedes decir al respecto?
Ya lo incluí en mi informe.
¿Qué hacéis?
Volved al trabajo.
¿Podemos ocuparnos de esto internamente?
Todos sabemos que el cuñado de Zeny es un monstruo.
Pero no está bien, señor.
Mi conciencia me impide pasar esto por alto.
Lo siento, pero no puedo hacer nada.
Cuídate.
¿Qué ha pasado?
Han pasado el caso a Asuntos Internos.
Pero la familia de Zeny cuenta con ella.
Si tiene valor para infringir la ley,
estará preparada para perder su trabajo.
¿Qué? No he dicho nada.
¿Te crees que a mí me gustó delatarla?
No pude dormir durante días por eso.
¿Quieres que me quede callada?
Haz lo que creas conveniente.
Debería habernos pedido ayuda.
Hay maneras legales de gestionarlo.
No tenía por qué terminar así.
Eugene, te has vuelto a dejar los zapatos fuera.
¡Kuya!
¿Dónde estabas?
¿Por qué tardas tanto?
¿Qué ocurre, Eunice?
Llego tarde por culpa de Eugene.
¡Kuya!
Eugene, ¿a qué hora volviste a casa?
Cuando te envié el mensaje, dijiste que ya volvías.
-¿A qué hora llegó? -Estaba aquí cuando me he despertado.
-¡Kuya! -Ya estoy.
Qué coñazo.
-¿Dónde estabas anoche? -En casa de Vincent.
¿Qué son esos aires? Oye, que no hemos terminado.
-¿Qué? -¿Qué tienes ahí?
-Nada. -¿Te peleaste?
No es nada.
¿Te has vuelto a meter en líos por los golfos de tus amigos?
Eugene, que ya eres mayorcito.
Y eres libre de decidir quiénes son tus amigos.
Pero te pido, por favor,
que no hagas nada de lo que te vayas a arrepentir.
DÍA 1
Michelle nos invita mañana.
Quiere que conozcas a su amiga.
No puedo. Mañana tengo examen.
No hace falta que lo hagas, si vas a suspender igual.
Idiota, mi madre me meterá en la cárcel.
Traeré buen material de mi alijo.
Te va a molar.
Tengo que ir a clase.
Eugene, despierta.
DÍA 2
Levanta. Hay mucho tráfico.
Ha caído un poste cerca del cruce.
Oye.
¿Y estas zapatillas con tanto barro?
Cuídalas más.
Eugene.
Eugene.
¿Te encuentras mal?
Te prepararé sopa.
Tranquila.
Un camión ha atropellado a un borracho. Lo de siempre.
-¿Qué hay para comer? -Sírvete sopa.
-¿Quién está enfermo? -Tu hermano.
Solo querrá hacer novillos.
Tiene fiebre.
Ve a ver si se ha levantado.
Por cierto, a Panganiban la han suspendido.
Ahora todos hablan de ti.
¿Qué dicen? ¿Que soy una soplona?
Como esperabas.
Pues, bueno, me da igual.
Ya sabes cómo son.
¡Mamá! ¡Ven, rápido!
¿Qué pasa?
No estaba así esta mañana.
Es imposible que el estómago se hinche así de repente.
¿Podría ser cirrosis?
A su padre le hicieron diálisis.
Su médico era el doctor Chua.
Jean, ¿aún está el doctor Chua?
-Acaba de irse. -Podríamos llamarlo.
Señora, haremos lo siguiente.
Ingresaremos a su hijo para poder hacerle pruebas.
Mañana el doctor Chua lo visitará y hablará con usted.
¿Mamá?
¿Mamá?
¡Mamá!
Mamá.
Mamá.
¡No!
¡No!
¡Eugene! ¿Qué ocurre?
-Ayúdenlo, por favor. -Apártese, por favor.
¿Qué le pasa?
¿Cómo te encuentras?
Eugene, ¿por qué me miras así?
Para. Eugene.
¿Eugene?
Eugene.
-¿Mamá? -Estoy aquí.
-¿Dónde estamos? -En el hospital.
¿Por qué me mirabas así antes?
Me acababa de despertar.
Estaba soñando.
Me caía.
No podía hacer nada.
Estaba muy oscuro.
Todo estaba oscuro.
Era muy hondo.
No tenía fin.
Solo quiero que termine, mamá.
Haz que termine.
Aún eres joven, Eugene.
Puedes superarlo.
Sigue luchando, ¿vale?
Edsel tuvo síntomas.
Pero es demasiado pronto para que esté en fase cuatro.
Eso aún no lo sabemos.
¿Le has visto la barriga?
Así de hinchada la tenía Edsel cuando murió.
Oye, aunque tu hijo beba,
la enfermedad no puede avanzar tan rápido.
Esto es culpa mía.
Nunca estoy en casa.
Y cuando estoy, solo lo regaño.
No te culpes.
Haces todo lo que puedes como madre.
-Lourdes. -Relájate.
-Lourdes. -Estás aquí.
¿Qué ha pasado?
Este es más largo. No es normal.
Se lo hace alguien.
Anda ya.
No deberías haberlo traído aquí.
Solo empeorará.
Necesita un curandero.
¿Como ese al que fuimos de pequeñas?
¿El que me hizo tomar pociones?
Era un charlatán.
Ya sé que era un farsante.
Pero conozco a una buena.
Hermanita, eso no es real.
Tú eres quien ha dicho que ha sucedido muy deprisa.
Quizá alguien lo envidia o juega con él.
Sabes que eso puede pasar sin ningún motivo.
Creo que deberíamos probar.
¿No me digas que tú te lo crees?
Hagamos todo lo posible. No se pierde nada por probar.
Número 36.
Estamos perdiendo el tiempo en esta cola.
¿Y si este tampoco nos acepta?
-¡Número 98, adelante! -Somos nosotros.
¡En el nombre de la madre Mameng!
Sigan recto.
Ese es mío.
Siéntate aquí.
¿Qué enfermedad tiene?
No es para mí, es mi hijo.
¿Cómo se llama? ¿Tienes una foto?
Eugene Magpayo.
La enfermedad que tiene no es normal.
Alguien guarda rencor a su hijo y lo está castigando.
-¿Qué le has contado? -Pasamos juntas el día.
-¿Dónde está el paciente? -En el hospital.
Si no deja el tratamiento,
morirá.
¿Cómo podemos parar esto?
Hablaré con quien esté provocando esto.
Utilizaré su cuerpo como recipiente.
-¿Está preparada? -Sí.
Cierre los ojos, cariño.
-¿A cuántos curanderos habéis ido? -A dos.
Fuimos a Ka Emil, pero no nos aceptaron.
Y hay otro en la zona dos.
Madre, solo tiene que dar la orden.
Tráeme mi medallón.
Dolfo, tráemelo.
No te resistas. Cierra los ojos.
¿Quién eres? Dime cómo te llamas.
Contéstame.
Contéstame.
¿No vas a decir nada?
Responde, ¿eres humano?
¿Qué le has hecho al muchacho?
No puedes huir de mí.
¡No me pongas a prueba!
¿Quieres sufrir? ¡Toma!
¡Pare!
¿Vas a hablar ahora?
No te metas si no quieres morir.
Déjalo ya o seré yo quien te haga daño.
¡Pare! ¡Me hace daño!
¡Aguanta!
Lourdes, ¿qué ocurre?
¿Lourdes?
¿No te acuerdas de nada?
Me duele la garganta.
¿Qué ha pasado?
Su hijo se enfrenta a algo poderoso.
¿Es un hombre o un espíritu?
Un varón viejo. Creo que es humano.
Dolfo, bríndales protección.
-Llévense esto. -Póngaselo a su hijo.
Y tráigamelo enseguida.
Tengo que verlo.
Madre, si es demasiado fuerte para ti, lo entenderán.
Tengo mi guía. No me echo atrás.
¡Para!
¿Sigues siendo escéptica?
¡Pare! ¡Me hace daño!
Lo siento. Sé que esto no es fácil.
Eugene ha empeorado.
Es un cáncer de hígado agresivo.
Se ha metastatizado muy rápido.
Como en el caso de Edsel,
ahora solo podemos centrarnos en aliviarle el dolor.
Quitad eso.
Sí, mamá.
Por aquí.
-Si necesitan algo, avísenos. -Envíen un mensaje.
Si yo no puedo, mando a alguien.
Gracias.
¡Como no sueltes la maldición, verás!
¿Eugene?
Eugene.
Ella pregunta por ti.
Quiere venir a verte, pero se agobia por si vuelves a pasar de ella.
Mejor otro día. Quiero tener buen aspecto.
Ponte bien de la barriga primero.
Solo tengo que hacer abdominales.
¿Tienes hambre? He hecho estofado.
Tómate esto.
Gracias, mamá.
¿De dónde has sacado esto, mamá?
Tu tía Let me llevó a una curandera.
Es quien nos está ayudando.
¿Qué me ha pasado?
¿Tiene alguien algún problema contigo?
Un hombre mayor.
Estoy lleno.
El médico dijo que fue un infarto.
Pero yo estoy convencido
de que se la cargaron mientras dormía.
¿Cómo sucedió?
Madre brindó mucha protección a esta casa.
Quiere decir que el hechizo del enemigo es muy potente.
Madre solo usaba el medallón
si el enemigo era fuerte.
Solo la vi usarlo tres veces.
Después de la primera vez,
mi hermano murió.
La siguiente, madre perdió la vista.
Esta vez, ha perdido la vida.
Si no hubiésemos acudido a ella, esto no hubiera ocurrido.
Madre sabía a qué se arriesgaba desde el principio.
¿Quién nos ayudará ahora?
Deben ir a Cabugao y buscar al señor Celso.
Es muy buen curandero.
Es quien enseñó a madre.
Empezó a curar siendo muy joven.
Lo guía un espíritu blanco.
Según madre,
es la reina de los espíritus.
-Buenas tardes. -Buenas tardes.
Buscamos al señor Celso, el curandero.
Sigan recto. Al llegar al colegio, giren a la derecha.
¿Señor Celso? Buenas tardes.
¿No les han dicho que ya no visito a pacientes?
Esperamos que pueda ayudarnos, venimos desde muy lejos.
Su antigua alumna, Mameng, era quien lo estaba ayudando.
Su hijo nos recomendó que acudiéramos a usted.
¿Mameng no pudo curarlo?
Acaba de fallecer.
Su familia está velándola.
Mejoró un poco, pero parece que ahora está peor.
Los médicos solo le dan semanas de vida.
Es usted nuestra última oportunidad. Ayúdenos, por favor.
¡Vamos!
¡Ya te tengo!
Esto es lo que el hechicero puso dentro de su hijo.
¿Mamá?
¿Cómo te encuentras?
Mejor.
-Señora. -¿Sí?
Puedo devolver esta maldición al hechicero.
Morirá con la barriga hinchada.
¿Quiere?
No, no busco venganza.
Solo quiero saber por qué le hizo esto a mi hijo.
Quizá debería preguntárselo a su hijo.
¿Qué hiciste para sufrir este tipo de castigo?
¿Hiciste algo que ofendiese a alguien?
Si le ha hecho daño a alguien, yo misma lo enviaré a la cárcel.
Es un vago, pero no es mala persona.
Lourdes, llevaremos a Eugene al vehículo.
Déjame que le cubra la cabeza para que no se moje con la lluvia.
Cuídelo.
Que se tome esto.
Dos veces al día, antes de las comidas.
-Gracias. -No me las dé todavía.
Esto aún no ha terminado.
Quien le haya hecho esto no lo dejará en paz.
Él debe disculparse.
Solo se recuperará
una vez sea perdonado.
¿Cómo puede pedir perdón?
El hechicero oye todo lo que él dice.
Eugene.
Haz memoria.
¿Te peleaste con alguien en el colegio?
Entonces, ¿por qué pasa esto?
Dímelo.
No me voy a enfadar.
¿Has ofendido a alguien?
Aunque cada vez tengas menos barriga,
sigues teniendo que pedir perdón.
Dime qué sucedió.
¡Habla!
¿Qué mosca te ha picado?
¡Que soy tu madre!
Sea lo que sea, no me enfadaré.
Pero dímelo.
No la mires a ella. ¿Qué pasa?
¿Prefieres soportar ese dolor? ¿Te quieres morir?
Está cansado, mamá. No lo fuerces.
Mamá, deberías dormir.
¿La conoces?
Creo que la he visto. Me suena.
-¿Es la novia de tu hermano? -No, pero creo que la he visto.
-¿Diga? -Hola.
Acabo de encontrar este móvil.
Quiero devolvérselo a su dueño.
¿Dónde lo ha encontrado? Su dueña murió.
¿Ah, sí?
¿Puedo preguntar cómo murió?
La asesinaron el mes pasado.
Se llamaba Isabel Conde.
Mejor que lleve el teléfono a la policía.
¿Dónde sucedió?
En Cabugao. ¿Dónde lo ha encontrado?
¿Qué te ha dicho?
¡Mamá!
Eugene.
Entra. Y pórtate bien.
-¿Cómo está su hijo? -Sigue mal, señor.
Vengo a traer mi baja.
Si necesitas algo, avísame.
-Gracias. -De nada.
-¿Hola? -¿Sí?
-¿Es el sargento? -Yo mismo.
Soy la agente Lourdes Magpayo de Echague, distrito uno.
Sé que está preguntando por Isay. ¿Qué quiere saber?
¿Podría hablarme del caso?
Podría estar relacionado con uno de los nuestros.
Fue violación y asesinato, pero no hay sospechosos.
El señor Celso no quiso seguir investigando.
¿El señor Celso, el curandero?
Sí, el padre de Isay. Era su única hija.
Se casó tarde porque dedicó muchos años a ser curandero.
Se dice que el señor Celso
pidió a un espíritu blanco que protegiera a Isay.
¿Un espíritu?
Que la protegiera de los peligros relacionados con su el trabajo.
Lo que sucede es que con humanos, el espíritu no sirve.
Al parecer el señor Celso sabe quién le hizo eso a su hija.
Dijo que lo dejaba en manos de Dios.
Pero no me sorprendería que se tomara la justicia por su mano.
Porque esos curanderos también saben de brujería.
ISABEL P. CONDE SIEMPRE TE RECORDAREMOS
¿Señor Celso?
Por nuestros hijos
somos capaces de hacer incluso lo que no está bien.
¿Está de acuerdo, Lourdes?
Señor Celso, solo quiero hablar con usted.
¿Sabe? He dedicado toda mi vida a la sanación.
¿Qué pedí a cambio?
Protección para mí y mi hija
de la ira de mis enemigos.
Papá.
No puedo respirar.
Ayúdame.
He matado a muchos hechiceros, monstruos,
espíritus y a toda clase de demonios.
Pero ellos no pudieron protegernos
de los más malvados de todos.
-Eh, Isay. -Hola.
Soy yo, Eugene Magpayo.
Nos han presentado antes.
-Te he pedido bailar. -Perdona, tengo prisa.
-He de coger el último. -Yo también voy a casa.
Podemos ir juntos.
Por ahí es más largo.
Me sé un atajo.
Pero es por ahí abajo.
Cuidado, que resbala.
Creía que había un camino.
-Volvamos. -¿Adónde vas?
-No me toques. -Ven.
¡Socorro! ¡Que alguien me ayude!
No os podéis ir.
Cállate.
Silencio.
¡Cabrón!
¡Olen! ¡Socorro!
Ayúdame, Olen.
Mi hijo nunca haría algo así.
¡Me da igual si no se lo cree!
Conseguiré que se haga justicia por la muerte de Isay.
Una vida por otra, Lourdes.
Un hijo por otro.
Solo entonces tendré paz.
Eugene está demasiado débil para pedir perdón.
Le pido perdón en su nombre.
-Si de verdad hizo algo malo... -¡Pues claro que hizo algo malo!
¡Quíteme a mí la vida!
No a Eugene. Él aún puede cambiar.
¿Acaso puedo ofrecer yo mi vida para recuperar a mi hija?
Piénselo así.
Aún tiene otra hija.
Tiene a alguien que la espera en casa.
Aún tiene una razón para vivir.
No me iré hasta que sepa que mi hijo estará bien.
-¡Debe aceptar este castigo! -¡Usted no es la ley!
Puedo aceptar que mi hijo vaya a la cárcel.
¿En serio? ¿Enviará a su hijo a la cárcel?
¿De qué se me acusa?
-¿De qué se lo acusa? -De amenaza grave.
Está amenazando a la familia de Lourdes.
Está amenazándolos, ¿no?
¡Viejo mamón!
Da igual lo que haga, su hijo nunca se recuperará.
Eunice, ¿qué pasa?
Mamá, es Eugene. ¡No sé qué hacer!
No sé dónde pedir ayuda.
¡Vuelve, por favor!
¡Eugene!
Mamá, por favor, ven enseguida.
Dejad pasar.
Apartaos.
La acompañamos en el sentimiento.
Oye, ¿por qué lo liberáis?
Órdenes del jefe. Fue paciente suyo.
Firme aquí y podrá irse.
-¿Dónde? -Aquí.
Oiga, ¿usted cree que existen las maldiciones?
¡Señor Celso! ¡Espere!
Entre usted y yo,
quiero asegurarme de que todo se acaba aquí.
Que dejará en paz a la familia de Lourdes.
Tiene suerte de que no haya leyes para la gente como usted.
No pelea de manera justa.
¿Justa?
Me pidieron 20 000
para seguir con la investigación del caso de mi hija.
¿Qué justicia hay en eso?
Deje que sea Dios quien juzgue.
Estoy preparado para él.
¡Darwin!
¡Darwin!
¡Reggie!
¡Darwin!
¿Reggie?
Montse Meneses Vilar Iyuno-SDI Group
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