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Vamos a averiguarlo viendo el tiempo con Carl. ¿Carl?
Suzanne, ¿qué te debo del pedido de Avon?
Veintiocho dólares, nena.
¡Veintiocho dólares! ¿Por maquillaje?
¿A cuento de qué? Ya sé cómo eres sin él.
Creo que quiere decir que eres muy guapa al natural, mamá.
No necesitas maquillaje.
Desde luego no a ese precio.
O sea, no vas a trabajar en el circo.
Creo que tiene razón. No podemos derrochar.
Me quedo solo con el pintalabios.
La madre de Fox vendía productos de Avon como una narcotraficante de Nueva York.
Cállate, Mike.
Mary, tú también podrías vender productos de Avon
y ganar así tu propio dinero.
Serías muy buena vendedora, mamá.
¿Os queréis callar? Intento ver las noticias.
¿Sabes qué, Suzanne?
Me quedo con el maquillaje
y con el trabajo.
Muy bien, nena.
Pero no me quites a mis clientas, porque en ese caso,
necesitarás taparte los moratones con...
...la base de maquillaje Fresh Look.
Esta es una muestra. Está en la página 12.
No me costará encontrar a las mías.
A ver si me sigues el ritmo.
Vamos. Voy a darte los catálogos.
-Seguimos con Glenn... -Perdona, amor. Gracias.
Ostras, disturbios. Dale voz.
¡Huelga de cerveza!
Los trabajadores de cervecerías de Canadá abandonan hoy sus puestos
para protestar contra las latas de aluminio,
dejando seca toda la provincia.
¡El cristal es lo más! ¡Exterminio al aluminio!
LÍMITE: 10 DOCENAS DE CERVEZA POR CLIENTE
Cuando desaparecieron las últimas cajas de cerveza canadiense,
los bebedores se quedaron con una única opción:
la cerveza estadounidense.
¡Exterminio al aluminio!
Miradlos: se pelean por las últimas cajas
como si fuera el único chaleco salvavidas que queda en el Titanic.
Voy a tener que ir para allá.
Tú no bebes cerveza, papá.
A comprar no, a cubrir la noticia.
Esta es la historia sobre cerveza más importante
desde que la mujer aquella del centro encontró una cría de rata en el botellín.
-¡Yo la he visto antes! -Sí, señor.
Será lo último que veas.
¿Qué le pasa a la cerveza estadounidense?
Que está asquerosa.
No tiene alcohol, no te sube.
Tienes que tomarte tres o cuatro para poder...
O sea, eso dicen.
Yo no lo sé.
No, esa basura yanqui
sabe igual cuando entra que cuando sale.
¿Conoces la expresión "meada de burra"?
Pues la cerveza estadounidense
es justo eso.
Hola, ¿Donny? Soy yo.
Sí, mira...
¿Sigues trabajando con el camión de cerveza?
Tengo algo que proponerte.
A la mierda la huelga.
El abuelo no iba a quedarse sin cerveza.
Gracias.
-¿Qué haces? -Comparte, empollón.
Me muero de hambre.
Mi madre está en una convención de Avon y mi padre estuvo de juerga anoche.
No tengo comida.
Yo tengo ternera y una lata de salchichas.
Salchichas de Viena
Qué guay.
Eres muy amable.
¡Oye, a comer! Venga.
¿Adónde van?
Vamos a comer pollo frito.
¿Fuera del colegio?
Los hermanos Fox eran mayores, así que podían salir a comer.
Pero los demás estábamos castigados con la bolsa de papel.
Cómo anhelaba el arrepentimiento que le daba la grasa al estómago.
Mira estos renacuajos con su comida de casa.
¿Viene mami a darte el biberón?
Nosotros también podemos ir si queremos.
¿Qué dices, pequeñín?
Solo oigo tonterías.
No hemos pedido permiso.
Qué mono.
Vamos, Ritchie, hoy cenamos fuera.
Pero no tengo dinero.
Yo tengo algo de cuando corto el césped. Yo invito.
¿Has oído?
Él invita.
-Te llevamos. -Yo...
Dejadlo en paz.
No podéis aprovecharos de él solo porque sea pequeño.
-¿"Pequeño"? -¿Es que eres su madre?
-¿"Madre"? -Se meterá en líos.
No es tan mayor como para comer fuera del centro.
¿No era mayor?
La mujer a la que amaba pensaba que era un bebé.
Tenía que demostrar que era un hombre.
No pasa nada. He dicho que invito y es en serio.
No era en serio.
¿Vamos a almorzar, caballeros?
-Gracias. -Adelante.
-Por aquí. -Qué idiota.
Será mejor vigilarlo. Vamos.
Venga. ¡Corre!
¡Vamos!
Dick Dunphy, informando del tráfico con la VOCM.
Estoy en un atasco monumental
porque tres coches han colisionado.
Eviten la zona.
Conduzcan con cuidado, lleguen con vida.
La VOCM se preocupa.
Dick, tengo que ir a la licorería.
Jolín, Mike, no puedo ver cerveza con la noche que he pasado.
Estuve dirigiendo el strip bingo en el Strans Lounge.
Vamos. Van a vender la última cerveza de Terranova.
Creo que ya me la he bebido yo.
Dios.
Venga, vamos.
¿Seguro, Gertie? ¿Ni un repelente?
Ya va a empezar la temporada de mosquitos.
Entiendo.
Saluda a Frank de mi parte.
¡Vieja estirada!
¿Alguna venta?
No. Llevo todo el día al teléfono y no he vendido nada.
Cuesta mucho más decirle que no a alguien
si está parado en la puerta
con un pie en el marco.
Eso parece.
Sí, venga. Vamos a vender todo esto.
¿Por qué me metes prisa?
-No te meto prisa. -Dame eso.
No. Venga, tienes que vender.
-¡Vamos! -Necesito los catálogos.
Sí, bueno. Venga.
Cierra la puerta.
Donny, ¿lo tienes preparado?
¡Bien! Ahora tengo el nido vacío.
Repito: nido vacío.
¡Jolín!
Déjame el pase de prensa para comprar cerveza. Se va a acabar.
¿Estás loco? ¡No puedes meterte en el piquete!
Además, entro en directo dentro de...
Cuatro, tres.
Noticias de la VOCM, en directo desde la licorería donde ocurre la acción.
Los clientes sedientos
están desesperado por conseguir la última cerveza canadiense.
Mike Critch, con las noticias de la VOCM.
¡Vamos! ¡Dejadme pasar!
Te voy a partir la cara. ¡Vamos! ¡Apartaos! ¡Mike!
¡El cristal es lo más!
¡Mike! ¡Espera, Mike!
¡Voy a coger una caja de Blue Star!
¡Prensa!
¡Prensa!
Qué mamón.
No había duda.
Era uno de los mayores.
El dinero no compra la felicidad, pero sí compra pollo.
Me muero de hambre.
-Gracias por la comida, Mark. -¿"Mark"?
Siempre me llamáis "tonto", "idiota", "imbécil"
o "payaso",
pero nunca por mi nombre de verdad.
Hola, payaso.
Tenemos que volver. Son las 12:45.
¿Eso es pollo?
¿Qué hacéis aquí?
-Estos solo te están utilizando. -¿Y vosotros no?
Sé que has venido porque te has asustado.
Presión social.
Soy mayor para comer aquí y no quiero que me gorroneéis.
¡Vale! Pues sé un idiota, me da igual.
Venga, va a sonar el timbre.
Nosotros nos vamos por ahí a pasar el día.
¿Te vienes, Mark?
¿Os vais a saltar las clases?
¡Vamos!
Tengo algo que vas a querer ver.
Era hora de demostrar que me atrevía con más cosas que comer en la calle.
Olvídalo. Sigues siendo un crío.
Ya os he dicho que es muy pequeño.
La gente sabrá que está faltando a clase.
No pasa nada. Voy con vosotros.
Me sentía como Caperucita Roja,
quitando que era un niño castaño,
mi lobo se llamaba Fox
y todos se habían comido ya la comida de mi cesta.
Los mayores salen por el bosque.
Un lugar oscuro entre la infancia y la madurez.
Donde los niños se hacen hombres.
Esperad.
Aquí es.
¡A divertirnos!
-¿Es...? -Es de mi padre.
Odia la cerveza estadounidense. No la echará en falta.
Además, siempre está borracho.
-Pensará que se la ha bebido. -¡Calla!
¿El bebé quiere su biberón?
¿Su lata?
Estaban la presión social
y la presión por la cerveza.
Papá.
¿Qué haces levantado?
Digo, en casa.
¿No tendrías que estar en clase?
Los chicos están haciendo novillos, así que iba hacer lo mismo, pero...
Me voy. Da igual.
No, espera.
Un día libre no te va a matar.
Faltar a clase nunca me hizo ningún mal.
La birra estadounidense sabe a pis.
-No se puede beber. -Pues no te la bebas.
¿Qué?
-Nada. -No.
No seas cobarde. ¿Qué?
Si no te gusta,
¿por qué te la bebes?
Jolín, tampoco es que sea alcohólico, son solo unas cervezas.
Ya... Ya lo sé.
Déjalo, da igual.
Olvídalo.
Esto ni siquiera sube.
¿Has comido?
No.
Ayúdame a juntar botellines vacíos y nos darán dinero
para comprar pollo y patatas fritas o algo. ¿Qué te parece?
Vale, bien.
Mejor así, ¿eh?
Sí.
Perez.
¿Dónde están todos?
Pues...
¿Qué pasa, Ritchie? ¿Tienes miedo?
Tina.
¿Y bien, Ritchie?
¡Esquiroles!
¡Apártate!
¡Dejadme!
Dios, Dick, casi consigues que me maten.
Lo siento, Mike, pero no puedo seguir bebiendo birra estadounidense.
Beberé lo que sea.
Incluso los restos de las fiestas con colillas,
pero eso no lo usaría ni para rellenar el váter.
Dick, esto es cerveza estadounidense.
Es lo único que quedaba. Necesito estar sereno para conducir.
¡Arranca!
¡Esquiroles!
¿Qué...? ¿Qué haces?
Deberías estar recorriendo las calles.
He probado en la granja de Putt y en el taller de Kirkland, y nada.
He ido hasta Fleming's,
pero ya le habían comprado a Suzanne.
Se ha apropiado del mercado.
-Tú vuelve. -¡No!
-Vengo a por el "paquete". -Ah, sí.
Gracias.
-Toma. -¿En qué andas?
¿Cerveza?
Bien. Gracias.
Conozco a un tipo que trabaja conduciendo un camión de cerveza.
Unas cuantas cajas han cambiado el rumbo.
-¡Las habéis robado! -Desviado.
Y yo estoy ayudándolo
a llevarlas al mundo.
Pescar y soltar.
¡Contrabandista! ¡Esto es ilegal!
¡Y los trabajadores de la cervecería
intentan salvar su empleo, egoísta!
Cálmate. No va a volver a pasar.
Loyola.
¿Has cambiado de idea con el jabón de cítricos?
No, Mary. Vengo a ver a Pat.
-Pat, ¿tienes el paquete ese? -Pues sí.
No puede venderte cerveza.
Pero puede dártela gratis
con la compra de productos seleccionados de Avon.
Ni caso. Cuatro dólares.
Oye, o vamos juntos en esto
o te dejo en la fábrica de cerveza
con un cartel de "contrabandista".
Págale a ella.
Toma.
¿Te la vas a beber o qué?
No, gracias. Me gusta más la cerveza canadiense.
Cobarde.
¡Cobarde!
Conocía los peligros del alcohol...
¿Estás bien?
Me estoy muriendo. ¡El cubo!
...de ver a mi hermano.
Como decía mi hermana,
eres un bebé.
Es verdad. Fox no podría decir que era un bebé
si bebía como un hombre.
A ver, ¿qué mal iba a hacerme?
Caballeros, ¡a vuestra salud!
Esto está asqueroso.
O sea, la cerveza estadounidense no tiene alcohol.
De aquí no te vas sin beber.
No quiero que te chives.
-Muy gracioso. -¡Traga!
-¡Traga! -¡No!
¡Traga!
-¡Niños! -¿Qué ha sido eso?
Salid de donde estéis.
Os estoy oyendo.
Es la hermana Rose.
¡Dios!
Él os ve mientras dormís.
Él sabe cuándo estáis despiertos.
He seguido un rastro de huesos de pollo.
Venid, mis pequeños Hansel y Gretel.
-No te muevas. -No podéis esconderos eternamente.
Como os encuentre, desertores,
os voy a dar unos buenos azotes.
Estaba aterrado.
-Menos mal que no estaba sobrio. -¡Salid a hablar conmigo!
Al no haber estado nunca borracho,
pensé que la ansiedad era una borrachera.
Porompompón,
huelo el alcohol de un tontorrón.
Dicen que los humanos reaccionan de dos formas a las crisis:
luchando o huyendo.
Yo tenía otra: paralizándome.
Los hermanos Fox chocaron con la monja como polillas contra la luz.
Pensé que era mayor para comer fuera del centro,
pero ni el abuelo era lo bastante mayor para esto.
¿Quieres ver lucha libre con tu padre?
Ric Flair va a enfrentarse a Angelo Mosca.
Sí, venga.
Papá.
Dime, nena.
Me gusta que no bebas.
O sea, que piensas que soy un borracho.
No, no digo eso.
Digo que...
quiero pasar más tiempo aquí.
También es tu casa.
Bueno, mira a Ric Flair.
El estiloso, glamuroso, pomposo
-que va en avión... -Que va en avión
-y liga un montón... -...y liga un montón
-¡el hijo de fruta! -...¡el hijo de fruta!
-A ver, dame una patata. Dame una. -¡No! ¡Son mías!
-Solo una. -Quita. No.
Vale, dos colonias y un repelente.
-Eso son... -14 dólares.
Catorce dólares.
Pero si te llevas una pastilla de jabón,
añadimos dos botellas de Black Horse y se queda en 20.
-Vale. Gracias. -Toma.
Muy bien.
-¿Cuánto llevamos? -57 dólares.
Pat, ¿estás en casa?
¡El agente Butt! Rápido, esconde las cosas.
Corre, ponle esto encima.
Agente Butt, ¿qué te trae por aquí?
Me han dicho que aquí se vende cerveza.
Qué disparate.
Mira, no tenemos tiempo para esto, pitufo.
O me detienes o te vas.
El coche de policía nos espanta la clientela.
Clientes de Avon. Estoy vendiendo productos de Avon.
No hay ley que lo prohíba.
Pues qué pena.
Quería unas cervezas para llevarme a la cabaña.
No puedo con ese pis estadounidense.
Pues en ese caso, has venido al lugar adecuado.
Cuatro Jockey Clubs.
Y una botella de colonia Sweet Honesty por 30 dólares.
Estaba totalmente sobrio, pero convencido de lo contrario.
Me aterraba que la monja llamara a mi padre
y me mandaran al correccional como a Mickey Rooney en Forja de hombres.
¿Qué puñetas haces?
Darme un paseo.
¿En el pasillo?
Sí.
Sí, claro.
Pues anda.
Sí.
-Ha llamado el colegio. Has faltado. -¿Qué...?
Puedo explicarlo. Estaba...
Les he dicho que estabas malo.
Bueno, ¿qué?
¿Eso es pis?
¡No! Es cerveza.
No, es pis.
Pero no es mío, es de otro.
Hueles a cuadra.
¿Cuántas te has tomado?
Una.
Vale. Disimula.
Todo irá bien.
Ay, por Dios.
He hecho recuento.
He vendido todos los productos en un día.
La mismísima Estée Lauder.
Yo he pasado un día muy interesante.
Pensé que no saldría de allí con vida.
Como estar de reportero en Vietnam.
"El escuadrón de rompebotellas dejó amoratado al periodista".
Esto va a durar la de Dios.
Ya veréis.
Padre, madre. ¿Cómo estáis todos?
Seguí el consejo de mi hermano.
Lo menos sospechoso que podía hacer era actuar con normalidad,
pero cuando lo intentas siempre resulta sospechoso.
¿Eso es café? Tú bebes té.
Me apetecía saborear un espresso.
¿A qué huele?
Es...
-El... -Es Mark.
El muy tonto ha cogido tus cosas de Avon. Vamos.
-Pero... -Arriba.
Ve a lavarte porque hiedes.
Mis disculpas.
Última hora: los trabajadores y el sindicato han resuelto la huelga
tras una negociación de 22 horas.
La resaca ha terminado.
Sabía que no duraría.
Se acabó la cerveza estadounidense. Estarás contento, abuelo.
Qué bien. La estadounidense está asquerosa.
O eso dicen. Buenas noches.
El final de la huelga supone
que los habitantes de Terranova pueden volver a comprar cerveza canadiense.
Las ventas de cerveza habían caído un 50 % en la capital,
-y algunos propietarios de tiendas... -Tengo que salir un momento.
-Papá. -Vuelvo ahora.
Fox era la única persona de la ciudad que se alegraba de la huelga.
Su padre era un hombre raro que prometía sobrio más que borracho.
Fox sabía la verdad de la cerveza.
A mí me había seducido lo misteriosa que es.
Pero, como Fox, me había vuelto abstemio.
¿Estás vivo?
La habitación me da vueltas.
Toma.
Venga, bebe.
No quiero cerveza.
No es cerveza. Es ginger ale sin gas.
Pero se parece mucho a lo que tomaste antes.
Recuerdo mi primera cerveza.
¿Cuántos años tenías?
Dieciséis.
-¡Yo la he tomado antes que tú! -Cállate.
Y oye, aceptar cosas no te hace más guay.
Negarse, sí.
No dejes que la gente te fuerce.
Mi hermano tenía razón.
¿Por qué preocuparse por la presión social si apenas tenía amigos?
Estuve en huelga de beber cerveza mucho tiempo.
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