Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Dicen que el dinero no compra la felicidad.
¡Dios! La factura del teléfono y la de la electricidad han vencido.
No pago las facturas. ¡Pago las facturas vencidas!
Pero la pobreza no puede comprar nada.
Será mejor que pagues la factura de la tele
porque he apostado en la pelea de Tyson y Frazier.
¿Quieres que pague una factura
para poder apostar y perder tu dinero?
No sabes nada de inversiones.
Buenos días.
Te has dormido. Perderás el autobús.
¿Quieres unas tostadas?
No, gracias.
Puedes comer durante el recreo.
Te he preparado tu desayuno especial.
Dos bollos, dos bolsas de patatas y dos Pepsis, ¿vale?
Mi madre me mataba con su amabilidad.
Y quizá también de diabetes.
El sándwich no cabía.
¿Quieres comértelo en el autobús?
Está bien. Gracias, mamá.
¿Qué?
-La pelirroja lo ha dejado. -¿Qué?
Tiene un novio nuevo.
Es un poco mayor.
¡Y tiene coche!
Os contaría más, pero...
he jurado guardar el secreto.
-Hola, chicos. -Mike, cariño.
-Toma, te he hecho un sándwich de jamón. -Gracias.
¿Qué tal el turno de noche?
Ha sido genial. ¿Sabes por qué?
¡Me han dado mi primer cheque!
Muy bien. ¡Ese es mi chico!
Esto no puede estar bien.
Aquí pone que ganas diez centavos más la hora que yo.
¡Genial!
Dios, Murphy, no puedes ganar menos que tu hijo.
¿Cuándo fue la última vez que pediste un aumento?
Pues...
Tienes que esperar al momento oportuno para estas cosas...
El viejo odiaba los conflictos.
Creía en vivir la vida libre como un pájaro.
En concreto, como un avestruz.
Con la cabeza bien enterrada en la arena.
El momento oportuno es ahora.
Vas a ir allí y le dirás al señor Murphy
que eres el corazón y el alma de la emisora.
Y todas esas tonterías que no paras de decirme, ¿vale?
¡Vamos, arreando!
La primera vez que la vi fue en el autobús.
Y cada centímetro me recordaba a ella.
-Hola. -Hola.
Íbamos a recuperar nuestras charlas.
Solo tenía que evitar decir alguna estupidez.
¿Por qué no te lleva tu novio?
Aparte de porque es ilegal.
Incluso con un carné de aprendizaje,
tiene que haber un adulto en el coche.
Justo en el clavo.
Hemos roto.
Qué pena.
¡Viva! Había derrotado a mi enemigo
sin mover un dedo.
Me sentí tan poderoso como un noble avestruz.
Es un capullo.
No paraba de intentar que hiciera cosas asquerosas.
Los chicos son gilipollas.
¿Puedo hacerte una pregunta personal?
Si era tan malvado, ¿por qué salías con él?
Durante el verano parecía simpático
en comparación con la gente con la que salía.
Pero ahora veo que era
porque la gente con la que salía era una mierda.
Mira. Tengo doble desayuno.
¡No me digas! ¿Cómo?
-Mi madre. -Vale, dame las patatas.
-¿Las dos? -Sí...
El autobús era una máquina del tiempo,
y para cuando llegamos a la escuela me sentía
como si me hubieran quitado un gran peso de la espalda...
y me lo hubieran atado a los tobillos.
¡Oye! ¡Fox! Tenemos que hablar.
-Tengo que ir a clase. -¿Quieres parar?
Dice que no quiere hablar contigo.
Y yo no hablaba contigo.
Si quisiera escuchar a un caraculo, me tiraría un pedo.
Qué asco. Déjalo en paz.
Tienes suerte de que me sujete, hijo.
Vamos.
Ahora que era el vencedor, lo compadecí.
Después de todo, sabía lo que era perder en el amor.
Solo quiero decirte que también lo he sufrido.
Hace muy poco, de hecho.
A veces, el corazón necesita tiempo para aceptar
lo que la cabeza ya sabe.
A veces, las cosas buenas se desmoronan
para poder construir cosas mejores.
Encontré consuelo en un artículo de la Cosmopolitan de mi madre:
"Diez modos de pasar página cuando te deja tu marido".
No puedes buscar la felicidad en el mismo sitio donde la perdiste.
Acepta el presente y olvida el pasado.
Entiendo lo que me dices.
-¿Sí? -Sí.
Todo esto es culpa tuya.
¿Qué? No. ¡Estoy de tu lado!
Hacíais muy buena pareja.
¿Me ha dejado por ti?
¿Dejarte por mí?
Eso es una locura. Claro que no.
¡Oye! Millard.
Baja a este chico. Ya.
Por favor.
A las tres en punto, después de clase.
Estás muerto.
Está escuchando la VOCM. Mike Critch al habla.
¿Ya has hablado con él?
Mary, estoy trabajando. No es momento de pedir un aumento.
Ve al despacho del señor Murphy y exige un aumento.
¿Cómo dice? ¿Un incendio? ¿Woolco está ardiendo?
Gracias por avisarnos.
¿Es el señor Murphy? ¡Pídeselo!
-¡No! ¡Exígelo! -Que pase un buen día.
Dick, ¿alguna vez te han dado un aumento?
¿Un aumento? Pues no.
El señor Murphy es más agarrado que un chotis.
Lo siento, Mike.
Es algo que dice la gente, ¿vale?
Desayuno. Tres horas para mi crucifixión.
Me sentía como Jesús en la última cena.
Excepto que no me había traicionado Judas, sino mis propias palabras.
No puede machacarte.
Sería como pegar a una niña. Está mal.
Gracias.
Tiene razón. A ver,
yo ya no pego a nadie de primaria.
No es digno de mí.
Deberías decírselo a un profesor.
No. No puedo chivarme.
Nadie me respetaría nunca más.
También es difícil respetar a un cadáver.
Deberías contárselo a Fox.
No, lo único peor a que te machaquen por una chica
es que la chica en cuestión pelee por mí.
¿Y tú qué?
Tienes que saber kárate o algo.
¿Por qué lo dices?
Por nada.
Mirad, le diré que soy pacifista.
Como Gandhi.
Yo también acabaría haciendo una huelga de hambre.
No por motivos ideológicos,
sino porque tendría la mandíbula enyesada.
¿Aún quieres desayunar dos veces?
¡No! Bueno, íbamos... Ya nos íbamos.
Vamos, Ritche.
Pero quédate mi sitio, Fox.
-Fox, tenemos que hablar. -¡Date el piro!
¿Qué puñetas miráis?
¡Date el piro!
No hay que acosar a los acosadores. No está bien.
Tenemos que echarlo.
Señor Murphy, llevo mucho tiempo trabajando aquí
y nunca he pedido nada,
pero hace poco he descubierto...
No.
Señor Murphy,
no puedo cobrar menos que un adolescente.
Cumpliré 60 años en enero
y exijo cobrar un salario de adulto.
No.
Escucha, hijo de puta...
¿Mike? El señor Murphy te recibirá ahora.
Gracias, Gertie.
Siéntate, Mike.
Tenía la sensación de que cada segundo
era un número en la cuenta atrás para el lanzamiento de un cohete.
Y el cohete llevaba el Challenger.
¡Excusez moi! ¿Clase?
¿Alguien sabe cómo se dice "dibujar" en francés?
¿Calceta?
Solo me quedaban unos segundos.
Si iba a ese patio, me crucificarían.
Momentos desesperados exigían medidas desesperadas.
Muy graciosa, Fox. ¿Alguien más?
¿Señor Critch?
MIERDA
¡Jesús, María y José!
No se puede blasfemar en la escuela, Mark.
Acabé castigado.
No había delatado a nadie
y me resultaba imposible salir al patio.
Era una jugada maestra.
Sé que no quieres pelear con él, y no te culpo.
Es tan grande que podría estar en el instituto.
Pero no puedes esperar aquí para siempre.
Los Critch se enorgullecen de evitar las cosas.
Y...
¿va a azotarme?
No. Ya tienes suficientes problemas.
Además, necesitarás poder cerrar el puño mañana.
Es muy grande.
Esperaremos a que se vaya.
SEÑOR CHAFE - SUBDIRECTOR
SALCHICHA DE VIENA
-¿Una salchicha? -No, gracias.
Me da la sensación de que si como algo
volverá a salir, y podría ser por cualquier sitio.
Tú mismo.
Maldecir en la pizarra.
¡Por el señor Lipton! ¿Blasfemando? ¡Cristo bendito!
¿Dónde coño has aprendido esas palabras?
Mamá blasfemaba como algunas personas bailaban.
Era la música en persona.
¿Castigado por insultar?
No creía que fueras capaz.
¡Espera a que tu padre llegue a casa!
¿Mary?
¡Mary! No vas a creerlo.
¡Y tú no creerás lo que ha hecho tu hijo!
Un momento, Mike. ¿Lo has hecho?
¡Lo he hecho!
¡Vuestro padre ha conseguido un aumento!
¡Genial! ¿Lo pido yo también?
-¡No! -Ahora podrás pagar la factura de la tele,
que la pelea es esta noche.
No me han dado un aumento como tal.
¿Qué quieres decir?
He entrado en el despacho del señor Murphy y le he dicho
que hacía mucho que trabajaba allí por una miseria.
-Es genial, papá. -Ve al grano, Mike.
¿Te ha dado un aumento o no?
Bueno, ha estado de acuerdo con que hay que reconocer mi esfuerzo,
así que ha decidido nombrarme director del fin de semana.
-¡Genial! -¡Enhorabuena, papá!
Pero si libras los fines de semana, Mike.
¡Justo! Ahora me pagan lo mismo la hora,
pero trabajo más horas. Salgo ganando. ¿Entiendes?
Mientras lo decía, papá vio que había cometido un error.
Serás gilipollas.
¡Mary!
Mary, aún libraré las noches del fin de semana.
¿Quién necesita a Frazier y a Tyson cuando tenemos a Mike y a Mary?
¡Mary!
Tyson está invicto.
Marvis Frazier es el hijo de la leyenda del boxeo Joe Frazier.
¡En directo desde el Centro Cívico de Glen Falls, Nueva York!
Será un gran combate.
¿Qué miras?
¡Es Tyson contra Frazier! ¡El combate de la década!
He apostado dinero.
Siéntate.
Lo último que quería hacer mi última noche en la Tierra
era ver cómo machacaban a alguien.
Tenía mi propia pelea que perder.
Y no iba a ser agradable.
Quiero que te metas ahí y le pegues, renacuajo.
¡No puedo! ¡Es muy grande!
Cuánto más grandes son, de más alto caen.
Ahora ve.
Bien, quiero una pelea limpia
y nada de pegar por debajo de la cintura.
Vamos, Mark, machaca a ese palurdo.
Soy demasiado viejo para perder el tiempo con un perdedor como tú.
Dale...
Vamos, pringado.
Dios.
¡Corre! ¡Sálvate!
¡Te matará!
¡Corre! ¡Mark!
Mark. ¡Mark!
¿Qué te pasa?
-¿No quieres verlo? -Claro.
He apostado que durará ocho asaltos.
Va empezar el primer asalto.
Marvis Frazier, con un récord de 16 y...
Abuelo, ¿cómo se pelea?
...continúa el legado de su padre en el cuadrilátero.
¿Es muy grande?
De tu tamaño, pero más grande.
Dios.
¿Y por qué es la pelea?
Por una chica.
Caperucita Roja.
Es obvio que no puedes huir.
El mejor modo de empezar una pelea es terminándola.
Tienes que darle primero.
¿Y después?
Luego...
huyes.
Vale, ven.
-¿Qué? ¿Por qué? -Ven.
Vamos. ¿Alguna vez has pegado a alguien?
-Claro que no. -De acuerdo.
Pues vas a pegarme. Tienes que entender
lo que se siente. Vale,
puedes pegarme en la barriga.
¡No! Puedo hacerte daño.
¿Hacerme daño tú? ¿De verdad lo crees?
-Venga. Vamos, a ver qué tienes. -Cuidado. No.
-Vamos a ver. -Para.
¡Vamos, nenaza!
-Lo siento. -Joder. Dios.
Venga ya. No estaba listo.
¡Fíjense en eso! Tyson ha noqueado a Frazier.
El arbitro lo está comprobando.
¡Y detiene la pelea tras solo 30 segundos!
¡Un récord!
-¡Enhorabuena, abuelo! -¿Qué?
-Creo que has ganado. -¿Qué?
No, había apostado por el otro.
¡Por Frazier!
¿Cómo puedo ser tan imbécil?
Aunque hay que respetarlo.
Fue allí y soportó el castigo como un hombre.
Hay dignidad en eso.
Lo había decidido.
Haría el ridículo con dignidad.
Mi padre decidió enfrentarse a sus miedos.
¿Mike? Está al teléfono. ¡No puedes entrar! ¡Mike!
De lo contrario, se enfrentaría a mamá.
Si no le da como mínimo lo mismo que a su hijo,
llamaré a la señora Murphy y le contaré
con qué clase de hombre se ha casado.
Señor Murphy, siento interrumpirlo, señor.
Por el amor de Dios, Mike.
Diez centavos más la hora. Largo, Mike.
Sí. Diez centavos. ¡Fuera!
NOTICIAS VOCM
No, 15 centavos, señor Murphy.
No diez.
Once centavos, Mike. Nada más. ¡Fuera!
¡Fuera!
Bien hecho.
Copiad los deberes para esta noche, niños.
¡Oye!
Tengo una idea.
...completad ambas caras...
¿Has probado a mearte encima?
-¿Qué? -Es un billete a casa.
No pueden pegarte porque te pasas de patético.
Os deseo buenas noches
y un gran fin de semana, chicos.
El mío lo será.
Estoy aprendiendo a bailar el pasodoble.
Puedes quedarte con mis cómics.
Todo saldrá bien.
Vale.
Había llegado el momento.
Me enfrentaría a mi destino con honor,
erguido y con las rodillas temblando.
Vale.
¿Qué pasa?
¡Desembucha!
El rumor se extendió como la varicela.
Parecía que todo el mundo me observaba.
Iba a ser un ahorcamiento público.
Lo único que deseaba era no desmayarme.
Ni mearme encima.
Por fin apareces.
Después de todo, tienes pelotas.
Quería golpear primero, como me dijo el abuelo,
pero no podía mover los brazos.
Apenas podía cerrar los ojos.
Déjalo en paz.
Esta no es tu pelea.
Sí que lo es. Es mi amigo.
Empecé a preguntarme si ya me había golpeado
y estaba soñando en un coma inducido médicamente.
Vale. Pues te partiré la cara a ti también.
Si peleas contra uno de nosotros, peleas contra todos.
Somos familia.
Como la multitud que protegió a Espartaco,
los Fox vinieron en mi ayuda.
¡Te machacaré las albóndigas!
¡No puedes pegar a un bebé!
¡No puedo pelearme con todos!
Pues pelea contra mí.
¡No! Lo estás empeorando.
No necesito que pelees por mí en mis batallas.
Esta no es tu batalla. Está enfadado conmigo.
No puedo pegar a una niña.
¿Qué me has llamado?
Después de todo, tienes pelotas.
¡Se lo ha cargado!
-¡Toma ya! -Hemos acabado, ¿me oyes?
¡Se acabó! No te pertenezco.
-Gracias. -¡Date el piro!
Nada de peleas en la escuela.
Vuelve a casa y que no se repita.
Pues entré a saco
y le dije al señor Murphy cómo iban a ser las cosas.
-¿De verdad? -Pues sí.
Le dije: "Si no me da el aumento,
habrá consecuencias".
No pareces magullado.
Estoy impresionado.
No sabía que corrieras tanto.
No hui.
Pero tampoco peleé.
Vale, un empate. Sigo estando impresionado.
¿Por qué?
Ni siquiera di un puñetazo.
Presentarte a una pelea que sabes que vas a ganar
te convierte en un matón.
Pero presentarte a una pelea que sabes que vas a perder
te convierte en un valiente.
Gracias, abuelo. Y siento que perdieras tanto dinero.
¿Qué dinero? No perdí nada.
¡No! Olvidé hacer la apuesta.
Una de las pocas alegrías de hacerse viejo.
Una delgada línea separa la valentía de la estupidez.
Vale la pena luchar por algunas cosas.
Aunque pierdas.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.