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Original subtitles

Me crie en medio de la nada.

San Juan de Terranova 1986

Mi solitaria infancia estuvo llena de días horribles,

pero el primer día de instituto fue el peor de todos.

No sabía cómo ser un niño normal, porque nunca había estado con ninguno.

En mi calle no había niños.

Tuve que matricularme en el instituto católico más cercano,

y para llegar tenía que cruzar la ciudad en un autobús lleno de desconocidos.

Compartía habitación con mi abuelo de 80 años.

Buenos días, abuelo.

Buenos días.

Mi abuelo se lavaba como los gatos.

Es más fácil levantarse rápido de la cama si tienes que verle el culo a un viejo.

Yo estoy bien, sí. Pero me he enterado de lo de tu marido.

No me digas. Es un palo, ¿no?

Es un horror lo del cáncer.

Mi padre trabajaba en la emisora al lado,

pero mi madre era una emisora con patas.

Soltaba chismes por la boca como una ametralladora.

Sí, imagino que en el hospital lo sabrán mejor que yo,

pero he oído que el doctor Hall ha dejado a su mujer por una paciente

y que ha vuelto a beber.

El agua está hirviendo, Mary.

¿Puede alguien apartar la puñetera tetera? Estoy consolando a Alice.

Su marido está con un pie en la tumba.

No hay mejor excusa para no ir a clase que tener 100 grados de fiebre.

Sí, es verdad.

Al menos el alcohol matará los gérmenes que le pegue

-esa guarra. -Mamá.

No me lo puedo creer.

El primer día de clase y estoy enfermo.

¡Es mentira! Ha puesto la cabeza encima de la tetera.

¿Ves? Este tipo de control

es la razón por la que nunca os cuento cómo me siento.

¡Anda, se ha muerto Tony Walsh!

Valiente imbécil era.

En fin, qué ganas de ir al funeral.

Oye, Mark, si no vas a clase, vente conmigo

y esparces unos cuantos gérmenes.

Así nos quitamos de en medio a algún otro cabrón.

-¡Imposible! -¿En qué funeraria es?

En Carnell's.

En Caul's ponen mejores bocadillos.

Oye, ¿por qué él puede quedarse en casa e ir a un funeral?

-Está fingiendo. -Espera, cielo.

Nadie va a ir a ningún funeral.

A ver, Mark, cariño. Sé que estás nervioso porque es tu primer día.

Sé que te da miedo que se metan contigo, te peguen o se burlen de ti...

Qué bien se te da dar ánimos.

Pero no tienes nada que temer. Claro que te va pasar todo eso,

pero lo importante es cómo reacciones.

Sé tu mismo.

¡Tío, no hagas eso!

Eso, no seas repelente.

Cuando intentas ser alguien que no eres, la gente lo nota.

Igual hay gente a la que le pareces raro,

pero eres el niño más adorable que yo conozco.

-¿Raro? -Y, con nervios o sin ellos,

o te subes al puñetero autobús

o te llevo en brazos como si fueras un bebé,

y entonces se van a reír de ti con razón.

Ya estoy mejor.

Sí, sí.

Oye, sube eso, que va a hablar tu padre.

Ahora nos vamos en directo al lugar donde ha ocurrido este accidente

de proporciones épicas.

Conectamos con Mike Critch, reportero de Noticias VOCM.

A mi padre se le daba genial exagerar las noticias locales

para convertir lo mundano en apocalíptico.

Dos alces han sido atropellados en la Carretera Transcanadiense.

El sexo de los animales...

se desconoce por ahora,

pero los primeros informes apuntan

a que dos alces enamorados se enzarzaron

en una demostración de fuerza a la salida de la carretera,

mientras una tercera alce, objeto del deseo de ambos,

los miraba con desinterés.

Han muerto dos hombres y otro está herido de gravedad.

Mike Critch, cubriendo el suceso en primicia para Noticias VOCM.

¿Sabes a qué hospital han ido?

¿Al St. Claire's?

¿Al Centro de Ciencias?

Ese alce muerto me daba envidia.

Su sufrimiento había acabado, y el mío no había hecho más que empezar.

¡Pasa!

No pares. No hace falta.

¿No te montas?

-Me esperaré al siguiente. -No hay siguiente.

¡Mark! ¡Oye, Mark! ¿Has visto al alce?

¡Mark!

Esos chavales eran mayores.

Algunos llevaban un bigotillo que me recordaba a la piel de un kiwi.

Échame un ojo.

No había vuelta atrás.

Y, al parecer, tampoco había asientos libres.

Espera, ¿ese chico tiene un hijo?

¿Qué miras, pardillo?

No sabes cuánto te lo agradezco.

Soy Mark, del Colegio St. Paul's. Clase del 86.

Eso por hacernos dar este rodeo para recogerte.

¿Quién vive aquí, al lado de la autovía?

¿Ese era tu padre? ¿Por qué es tan viejo?

¿Ese? No sé quién es.

Primer día de clase en la capital.

Mike, el que se acaba de subir al autobús escolar era tu chiquillo, ¿no?

Sí, Dick. Aprovecho para mandar un saludo a mi hijo Mark, que hoy empieza las clases

en el Colegio St. Bridget's.

Mark, sé que estás asustado, hijo,

pero sé que vas a hacer muchos amigos en el autobús escolar.

Ah, sí.

Es... Sí, es mi padre.

Ese es mi almuerzo.

Pero podemos compartir si quieres.

Cuando creía que las cosas no podían empeorar...

¿Un refresco, patatas y un bizcocho?

Nos vamos a llevar bien.

-...conocí a sus hermanos. -Mírate.

Pobrecillo, qué mal lo vas a pasar.

Era una familia de abusones.

Cada matón se encargaba de un clase,

y todos compartían el mismo mote.

Fox.

Fox tiene novio.

Cállate. No es mi novio.

Mira cómo se enfada.

-Mírala. -Fox era la única chica.

Pero en el sector del acoso escolar,

estaba decidida a romper el techo de cristal

-usando mi cabeza. -¡Fox! ¡Fox! ¡Fox!

-¡Fox! ¡Fox! ¡Fox! ¡Fox! -Las autoridades locales me han pedido

que anuncie que van a rifar 400 kilos de carne de alce.

Bienvenidos un año más, alumnos.

Dirigíos a vuestra clase ordenadamente.

Y Tommy Dunphy, por favor, que acuda al despacho del subdirector.

Sentaos, niños.

Rápido.

Buenos días, clase.

Este año tenemos a dos estudiantes nuevos.

Mark y Ritchie, poneos de pie.

Ritchie era filipino, y el único alumno racializado

en un colegio que tenía la diversidad de una montaña de nieve.

Bueno, ya os podéis sentar.

La directora quiere dedicaros unas palabras

en el primer día de clase.

Gracias, hermana Margaret.

¿Quién quiere jugar a las adivinanzas?

Aquello no pintaba bien.

Vais a ir pasándoos este sobre por la clase.

Fijaos en cuánto pesa, en su forma...

Y adivinad qué hay dentro.

¿Es una biblia, hermana?

Pelota.

¿Es un frisbi, hermana?

Los frisbis son redondos, idiota.

Un camión.

Pues es...

un cinturón.

Los castigos físicos estaban prohibidos, pero nadie había avisado a las monjas.

Si alguna vez os mandan a Dirección, recibiréis tres azotes en cada mano.

Y después volveréis aquí con las manos rojas y doloridas

a pensar en lo que habéis hecho.

Bueno, ya basta de diversión.

Hermana Margaret, son todo suyos.

Gracias, hermana Rose.

Muy informativa, como siempre.

Niños, sacad los libros de Geografía.

Gracias por las patatas, pringado.

¡Nos vemos en el bus!

Pero ¿qué llevas en los pies?

Son ortopédicos.

Pensaba que no necesitaba zapatos ortopédicos, pero resulta que sí.

¿Por qué no llevas deportivas?

Sé tú mismo.

Me gusta el calzado cómodo.

No soy de correr. Soy más de pasear.

Soy asmático, pero siempre digo que tengo más alma que asma.

¿Qué estáis escuchando?

Van Halen.

Me han dicho que es muy bueno.

¿Qué música te gusta a ti?

La temida pregunta: "¿Qué música te gusta?".

Pues... me gusta todo tipo de música.

Soy más de Dean Martin que de Sinatra.

Bueno, me gustan los primeros discos de Sinatra,

pero los nuevos no.

Bicho raro.

No se me daba bien la gimnasia.

Era asmático, tenía los pies planos y muy poca coordinación oculomotriz.

Aunque tenía buena coordinación bucoalimenticia.

Soy el señor Byrne.

Hoy vamos a usar este paracaídas para mejorar la forma física de la clase.

¿Dónde está tu ropa de hacer gimnasia?

No la he traído.

Es el primer día. No sabía que...

En los deportes de paracaídas,

un equipo es tan fuerte como lo permita su eslabón más débil.

-¿Cómo te llamas? -Mark.

¿Y cómo te llamas tú?

Creo que se llama Ritchie.

Solo somos tan fuertes como lo son Mark y Ritchie.

¡Paracaídas!

Voy a decir el nombre de dos personas y tendrán que cambiarse el sitio.

No digas "Mark y Ritchie". No digas "Mark y Ritchie".

Mark y Ritchie.

¡Paracaídas!

Cuanto más intentaba escapar, más me asustaba.

Y Ritchie tampoco ayudaba.

Igual que en la cárcel, podíamos salir al patio una hora para comer.

Aparta, pringado.

Yo lo estaba pasando mal, pero para Ritchie era peor.

¿A qué huele?

Joder, tu almuerzo es vomitivo.

¿Qué estás comiendo? ¿Perro?

Qué asco.

¿Eso coméis en China?

-En Filipinas. -¡Sabe hablar!

¿Cómo has dicho?

No soy chino. Soy filipino.

A los Fox no les interesaba

la diversidad geográfica de los países asiáticos.

La única forma de proteger a una presa de los Fox

era distraerlos con otra presa.

Hola, chicos.

Oye, Ritchie, ¿me cambias el almuerzo?

¿Quieres un poco?

Vale.

No estaba acostumbrado a que la comida tuviera sabor.

Todo lo que comíamos en casa era de dos colores: blanco y beis.

Y todo se hervía.

Uno sabía que la comida estaba lista cuando se empañaban las ventanas.

Qué potente.

Está... ¡Uy!

¡Es increíble!

¿Qué lleva esto?

¡Por fin! Un tipo de dolor y sufrimiento que más o menos me gustaba.

¿Se han metido contigo?

¿Cómo lo has sabido?

No te ofendas, pero me lo imaginaba.

Pero no te pasa solo a ti.

A mí a tu edad también me molestaba un abusón.

Me metía la cabeza en una montaña de nieve hasta que le suplicaba piedad.

Y de repente, un día,

paró.

¿Qué pasó?

Se murió de gripe española.

Eran otros tiempos.

Pero bueno, lo importante es que al final todo se pasa.

Gracias.

Faltaría más.

DEAN MARTIN GRANDES ÉXITOS

No comemos ternera todos los días,

pero el primer día de clase es especial.

No es ternera. Es carne de alce.

Por Dios, no seas tiquismiquis. Alce, ternera... Da lo mismo.

El alce es el macho de la vaca.

Me muero de hambre.

Hablando de carne,

me he pasado todo el día en la funeraria.

Han pintado al pobre Tony Walsh como una puerta.

Parecía una pilingui francesa.

¿Qué tal en el cole?

¿Al final te han pegado o qué?

Todo el mundo ha visto a papá con el alce.

Hay una familia entera que quiere pegarme.

Nos han hecho adivinar qué era un cinturón.

Me he quedado atrapado en el paracaídas por los zapatos ortopédicos.

Se han reído de mí porque no me gusta Van Halen.

Y una chica me ha robado el almuerzo,

así que he tenido que comer comida china de Filipinas

que me ha dado mi amigo Ritchie.

Has hecho un amigo.

Eso está bien.

¿Ves? Tienes que ser tú mismo.

Me ha caído un trozo de parabrisas.

Toma.

-¿Qué es esto? -Cállate.

Quédatelo.

-Pero ¿por qué...? -Que te calles.

En mi instituto también hay un Fox.

Tú no dejes que te mangoneen.

No seas nenaza.

A ver, el canal siete.

No me importaba hacer de mando, porque en casa nos encantaba la comedia.

Pon el cinco.

Wayne y Shuster, Bob Hope, Don Rickles...

El nueve.

Me encantaba oír a mi viejo reírse.

Frank era el mejor. Todas las noches echábamos un trago.

-¿Y ya no bebes? -No mucho.

...se ríe cuando bebes. En Nueva York, si me ves en el Copa...

Al oírlos reír, me di cuenta de una cosa.

Había muchas formas de enfrentarse a un Fox.

¿Qué escuchas, gili? ¿A Anne Murray?

¡Para! ¡Cómprate tu propio walkman!

¡Ah, claro! No puedes porque vives en una casa de protección oficial.

En tu casa sois tan pobres que, en vez de sacar la basura, la metéis.

¿Por qué iba a ser yo mismo si podía ser como mis cómicos favoritos?

Fox es tan pobre que, el otro día, en el parque,

los patos estaban dándole de comer a ella.

¿Sabéis cuál es la diferencia entre el padre de Fox y una pizza grande?

Que la pizza sí puede alimentar a una familia de seis personas.

Con razón Fox se metía con la gente.

Ser un abusón era la leche.

¿Has visto eso?

No es culpa suya que su familia sea pobre.

-Es una abusona. -Lo sé,

pero aun así ha estado mal.

¿Qué hizo Jesús para alimentar a tanta gente con cinco panes y dos peces?

Usar las matemáticas. Copiad estas ecuaciones.

No me habían pasado una nota en mi vida.

¿De quién sería?

Hoy has estado muy gracioso. Fox es lo peor.

Fue contando que me había venido la regla. ¡Cómo la odio! ¡Gracias!

¿Para quién es esa nota?

Para mí, hermana.

Sí, claro. Esa letra es de niña.

Podría ser para mí.

Tampoco es imposible.

Muy bien. Si no me dices para quién es,

te pongo un parte y te mando a Dirección

a que te den unos azotes.

Y Fox, ya que te hace tanta gracia,

¿por qué no acompañas al señor Critch?

Señor, ha sido culpa mía.

Eres demasiado bueno, pero es obvio que no has hecho nada.

Tú ten paciencia,

ya verás como todo se soluciona.

-Venga, vete. -Sí, señor.

No le digas a la hermana que no te he azotado

o me cortará los huevos.

Y no le digas que he dicho "huevos".

Fox.

Empezamos pronto este año. Un nuevo récord para los Fox.

-Pero yo no he... -No quiero oír ni media. Estoy harto.

Me han salido ampollas de tanto azotaros.

Venga, adentro.

Pon las manos.

Lo siento mucho.

Cuando mis hermanos se enteren, te van a dar una paliza que...

Toma. Para ti.

Yo no lo necesito.

De todas formas, soy más de vinilos.

De verdad que lo siento mucho, ¿vale?

No somos amigos.

Lo sé.

¡Madre mía!

Me quedo con tu walkman, gili.

Lo siento, es para disimular.

-Gracias. -No pasa nada, me lo merezco.

-Cómo se pasa. -Sí.

¡Dale, hermanita!

-¡Toma ya! -Muy bien, ¡así se hace!

Menudos puñetazos se ha comido.

Creo que le gustas.

No sé yo.

¿Te apetece un polo? Invito yo.

Sí, estaría bien.

Había estado solo toda mi vida.

Pero al menos ahora podía estar solo con alguien más.

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