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Esta es la historia de un hombre
capaz de hacer las peores cosas.
Un potencial presente en la mayoría de nosotros.
Para mí, todo esto es un shock.
Hay que tener una imaginación enfermiza
para suponer que en esa institución, en urgencias, en una ambulancia,
alguien podría estar matando a pacientes.
Entre las cuatro paredes de metal de una ambulancia,
la esperanza del paciente,
la confianza de la familia
y la necesidad de ayuda
contrastan con los actos despiadados
de un agente del mal vestido de paramédico.
Un hombre cínico, despiadado, que desprecia la vida humana.
Creo que nadie con una sensibilidad normal
sería capaz de algo así.
Son degenerados, sean quienes sean.
Diría que es un caso extremo.
Es extraordinario.
Jamás había escuchado nada parecido en el mundo.
Son historias muy impactantes y sorprendentes.
No quiero ni imaginar
lo que se siente al verse privado de la capacidad para respirar
y para reaccionar en modo alguno.
Pavulon se emplea en muchos estados de Estados Unidos
para ejecutar sentencias de muerte.
Sin embargo,
incluso a los peores criminales se les duerme antes de aplicárseles.
Es la muerte más cruel
que se puede infligir a un ser humano.
¿Cómo es posible algo así en un país civilizado,
en una urbe, en el corazón de Europa?
Es inimaginable.
No quiero ni pensarlo.
Me aterra pensar
cuántas personas hayan podido ser víctimas de estos actos,
considerando las cantidades de esos fármacos
que se habían filtrado.
Las cifras son aterradoras.
ENTRE 2000 Y 2002, ES POSIBLE QUE LOS MÉDICOS Y PARAMÉDICOS
DEL SERVICIO DE AMBULANCIAS DE ŁÓDŹ
ASESINARAN A VARIOS CIENTOS DE PACIENTES.
CAZADORES DE PIELES
EPISODIO 1
En 2001, Marcin Stelmasiak y yo
formábamos un equipo de investigación local.
Por entonces éramos muy jóvenes, teníamos solo 28 años.
En una reunión, a Marcin y a mí se nos ocurrió la idea
de intercambiar información sobre muertes.
-Algunos casos... -¿Podría tratarse de un error?
Imposible. Son casos claros,
lo cual quiere decir que están plenamente documentados.
Algunos casos suscitaban dudas,
pero no podían pillarle con los pantalones bajados,
por así decirlo, porque no estaban documentados.
Solo hay dos funerarias relevantes en Łódź,
y la competencia entre ellas es feroz.
El resto son irrelevantes.
Podrían cerrar dentro de seis meses.
En su momento no teníamos ni idea
de que aquello fuera a entrañar algo más
que intercambio de información sobre muertes.
Todo esto es estremecedor.
Va más allá del crimen. Es una degeneración.
Se aleja de cualquier principio ético,
no solo profesional, sino humano.
¿Cómo es posible
que no hubiera una respuesta adecuada en diez años?
La sexta persona sospechosa de tráfico de cadáveres humanos
ha sido detenida.
Según la policía, habrá más.
Se va a acusar a determinados individuos
de gravísimos delitos.
Todos hicieron cuanto pudieron por acabar con vidas humanas.
En lugar de salvar, mataban.
Unos periodistas han destapado
un turbio caso de tráfico de cadáveres.
Casi 2.500 personas van a ser interrogadas
en todo el país por la Fiscalía.
Si pusiéramos este caso y su realidad
en el contexto de la historia de Polonia,
hallaríamos numerosas contradicciones.
Por una parte Łódź era un lugar puntero
antes de la caída del Muro.
Ofrecía nuevas tendencias y soluciones,
pero al mismo tiempo la nación lo consideraba un hijo no deseado.
Łódź nunca tuvo suerte.
Fue una tragedia en varios actos.
La marcha de protesta pacífica más grande
de la República Popular Polaca tuvo lugar en Łódź.
El estado repudiaba esa ciudad.
Łódź fue abandonada a su suerte.
Y así nos plantamos en los años 90.
Creo que los años 90 en Polonia
fueron una época complicada y difícil.
Una etapa de transición sistémica.
Por entonces se creía
que la empresa era la tendencia dominante.
Uno podría ganar dinero con lo que fuera y eso era bueno,
dado que el capitalismo era lo bueno.
Una de las fuerzas
que más significativamente impulsaron aquello
fue el mensaje sesgado que enfatizaba
que la clave era ganar dinero,
tener éxito, aprovecharse.
Como en la selva, la gente tenía que abrirse paso con un machete.
El caso de los cazadores de pieles
surgió como resultado de la abdicación del estado.
Si el estado se hace a un lado y no funciona,
surgen patologías así.
Más de 300.000 mujeres
trabajaban aquí en la industria ligera.
Al comienzo del cambio de sistema,
se las despidió a todas sin previo aviso.
Había fábricas en las que el 80% del personal eran mujeres.
Mantenían enteramente a sus familias.
A sus hijos y a sus maridos alcohólicos.
De pronto se habían quedado todas en el paro.
Y esas mujeres comenzaron a trabajar en negro.
¿Dónde? El primer bar de estriptis de la Polonia libre abrió en Łódź.
El primer club nocturno.
Si uno llamaba a una agencia de citas,
le decían que eran todas exempleadas de la industria textil.
"Venga y elija a la que quiera".
No eran trabajadoras sexuales voluntarias.
La pobreza las obligaba a ello.
Por eso la atmósfera en Łódź era favorable a promover
todo tipo de ideas no necesariamente legales.
¿Por qué a veces la gente
decide jugarse sus logros en la vida?
La respuesta era sencilla:
¿qué otra opción les quedaba?
Sus hijos pasaban hambre.
Preguntaban:
"Papá, ¿cuándo desayunaremos? ¿Cuándo comeremos?
Papá, ¿cuándo compraremos esto o lo otro?".
No les quedaban opciones.
Era una situación extraña
en la evolución del sistema político de Polonia.
Los grandes del mundo,
embelesados con el cambio de sistema,
habían perdido el elemento humano.
El caso de los cazadores de pieles
es un retrato de una desmoralización y degradación extremas.
En aquel momento ya sabía que nos enfrentábamos a algo gordo.
No se trataba solo de comercio.
Alguien estaba asesinando.
Comerciaban con la muerte.
Había un cierto grado
de consentimiento
de todo aquello.
Se les permitía operar con impunidad.
El servicio de Ambulancias no contactó con las funerarias.
Nosotros creamos las condiciones
para que ellos empezaran a trabajar para nosotros.
Ellos no provocaron el escándalo, solo lo agravaron.
Nosotros, las funerarias, lo provocamos.
Por supuesto, yo estuve implicado en el escándalo.
Quienes no lo estuvieran,
no podrían sobrevivir en el mercado.
Cualquiera podría abrir una funeraria.
Por entonces no se exigía ni licencia ni nada.
Bastaba con registrar un negocio.
Solo hacían falta fondos para alquilar un local
y reformarlo un poco.
La gente advirtió algo crucial:
que generaba dinero.
Mucho dinero.
Unos empezaban un día y lo dejaban una semana después.
Otros buscaban formas
de adquirir "la mercancía",
por así decirlo.
Los difuntos.
Hay mucha competencia, solo sobreviven los más fuertes.
-¿En los hospitales? -Allí también.
Los hospitales y despachos están cubiertos,
no hay forma de entrar.
El primero que llega, se lo lleva.
Desde el punto de vista de las funerarias,
la clave estaba
en llegar rápidamente a la familia del fallecido
para poder presionarles un poco.
¿Y quién estaba cercano a la familia?
Trabajando en el servicio de ambulancias,
declaré unas 300 muertes.
Quienes acaban de perder a un ser querido
son muy influenciables.
Están muy abiertos a la persuasión.
Nosotros estamos en una posición de poder.
Somos los primeros y a menudo los únicos guías
frente a la difícil situación de esas personas destrozadas.
No me creía que ella hubiera muerto.
Nos quedamos en shock. No nos hacíamos a la idea.
No podíamos siquiera hablar de ello.
Estábamos en shock.
En momentos así, la gente no piensa con claridad.
Solo más tarde,
cuando te calmas y comienzas a atar cabos, te das cuenta...
Esto se repetía una y otra vez cuando declaraba muertes.
Las familias desesperadas me pedían que las ayudara como fuera,
que las guiara, que contactara con la funeraria.
El punto de contacto entre el servicio de las ambulancias
y las funerarias es...
un lugar que intento evitar a toda costa.
Las familias de los difuntos estaban desprotegidas.
No podían pensar con lógica,
así que se les podía sacar muchísimo dinero.
Por todo lo que se hacía. Por mover el cadáver.
Por utilizar una camilla y no solo sábanas.
Se cobraba por todo.
El dinero generaba más dinero.
Pronto se supo que quienes contactaban con las familias
podían ser comprados.
No fue idea mía organizar esto. Alguien me abordó con ello.
Me dijeron el qué, y yo aporté el cómo.
Dijeron lo que había que hacer
y yo dilucidé cómo hacerlo.
No fue nada malo.
Pensé que dado que esto funcionaba y yo estaba ganando dinero,
¿por qué no compartir la riqueza? ¿Por qué no debía darles algo?
Donde hay sobornos,
a la gente se le quitan las ganas de trabajar.
Primero hay que conseguir el pez para que este se trague el anzuelo.
Después se les puede amenazar.
El aspecto financiero era crucial.
-Se estaban forrando. -En realidad no.
¿Quién empezó a sobornar a los paramédicos?
-Creo que fui yo. -Sí. ¿Usted?
Sí. Y le diré cómo.
Nunca con dinero.
Les ofrecía televisores, algo para ayudarles a dormir.
Así de triste era.
Les traía vodka.
No es el típico enterrador.
Estudió en la Academia de Bellas Artes.
Y vio la oportunidad de enriquecerse en el capitalismo floreciente.
Pasó de ser paramédico
e ir en ambulancia al negocio funerario.
El testigo le ha dado la vuelta a la cinta.
No estoy grabando. Ha sido solo un reflejo.
-Algo se ha apagado. -Es la segunda vez.
Los juicios pueden grabarse, pero no por un testigo.
-Queda advertido. -No estoy grabando.
-Solo ha sido... -Digo que queda advertido.
-Vale, bien. -A juzgar por sus palabras,
parece interesarle el trabajo de la inteligencia.
En fin, ¿cuál era la meta
de distribuir propaganda de pompas fúnebres
en las instalaciones del servicio de ambulancias?
Facilitarles el contacto con nosotros
a las familias de los difuntos.
Así que esperaban que dicha propaganda
llegara a las familias
a través de los empleados de las ambulancias,
dado que no había otra forma.
Así es.
De forma que ese concepto publicitario
requería de la presencia
de un empleado del servicio de ambulancias.
-Sí. -¿Era así?
Era necesario.
¿Acaso dentro del descriptivo
del puesto de empleado del servicio de ambulancias
incluye el promocionar su empresa?
Cuando alguien muere, se manda una ambulancia.
La cuestión es dejar un número de teléfono.
Parece bastante inocente. Así es como empieza.
El viaje hacia el mal
se hace con mayor facilidad milímetro a milímetro,
porque así,
en lugar de hacerlo dando pasos de un metro o dos metros,
puede racionalizarse de alguna forma.
Wojciech Cieślak declaró
que el paramédico salió de la ambulancia
y llamó desde un teléfono móvil.
El testigo supuso que el paramédico llamaba a una funeraria.
No recuerdo si el paramédico me acompañó,
pero cuando volví arriba,
el médico me dio una tarjeta de la funeraria.
Dijo que contactara con ellos para organizarlo todo,
que ellos se ocuparían de todo.
Fue el médico quien me dio esa tarjeta.
Irónicamente, aunque no resulta extraño,
las familias se sentían agradecidas
en aquellos momentos de tragedia en que todos estaban en shock
y no podían asimilar la situación.
Alguien les decía:
"Evítese problemas.
Llame a este número y ellos se ocuparán".
Fue tan lejos que algunas personas creían
que esos servicios funerarios
formaban parte de la operativa del Servicio de Ambulancias.
Pero después resultó
que alguien me había superado y le iba mejor.
¿Pagaba dinero? ¿Quién era?
Abrimos una funeraria en 1990.
Teníamos cinco empleados.
Yo le compré el vehículo
a una empresa funeraria en bancarrota.
Compramos la empresa con los empleados dentro del paquete.
Yo no tenía ni idea de cómo operar.
Había varias funerarias establecidas en Łódź.
Sus propietarios se daban la gran vida.
Reservaban restaurantes completos, bailaban y cantaban.
Yo los observaba y aprendí rápido.
Decidí superarlos.
Vamos a moverlo.
Las mujeres están haciendo coronas.
Nos han inspeccionado
porque decían que almacenábamos cadáveres aquí.
Sé que el señor Skrzydlewski
pagaba por soplos
relativos a muertes de pacientes.
Esta será la entrada al despacho.
Los ataúdes los pondrán todos por ahí.
Todo conforme al estándar europeo.
No vamos a ceder ante la competencia.
Varios propietarios de funerarias están implicados en el caso.
Se advierte al testigo de que la vista de pruebas
ante el tribunal,
apunta al hecho de que...
Quiero ser cuidadoso en este punto...
A que fue usted quien originó toda esta práctica.
Podríamos citar horas, o al menos muchos minutos,
de testimonios de personas que lo señalan a usted.
WITOLD SKRZYDLEWSKI NO FUE ACUSADO
EN RELACIÓN CON LO QUE LOS MEDIOS LLAMARON
EL "ESCÁNDALO DE LOS CAZADORES DE PIELES".
La idea del servicio de ambulancias
se le ocurrió a Tomalski y a nadie más.
Él era el padrino.
¿Por qué se le ocurrió ese sistema?
Para tener acceso a los difuntos que él podía enterrar.
Los llevaban a su almacén refrigerado.
Tomalski era conocido en Łódź.
Por entonces, era el capo de la comunidad funeraria.
Trabajó en la morgue del Hospital de la Academia Médica Militar.
Tenía mucha influencia en su comunidad.
Indirectamente ganaba dinero por el hecho de que contactaba
con funerarias particulares con equipos particulares.
Conocía a todo el mundo.
Tenía acuerdos con el Servicio de Ambulancias
y con las funerarias.
Nosotros conocíamos su conflicto con Witold Skrzydlewski.
El señor Tomalski no profundizó nada en absoluto.
No me preguntó de dónde era, ni a qué me dedicaba,
ni por mi pasado. Ni cuánto, ni qué ni cómo. Nada.
Me contractó tras nuestra primera reunión.
Simplemente quería matar a Skrzydlewski
y por eso quiso contratarme.
Cuando se mueve mucho dinero, comienzan a aparecer
toda clase de posibles irregularidades y patologías.
El mejor del equipo. Tengo un trabajo para ti. Anótalo.
-Vale. -¿Cuándo llegarás?
-El equipo está esperando. -Dentro de diez minutos.
Te esperamos.
Allí hay una ambulancia. Alguien saldrá y hablaremos.
Nos vemos. Cuídate.
¿Lo anotas ahora mismo?
Sin problema.
-Anótalo y espéranos. -Vale.
¿Ahora cuánto es? Soy nueva.
-¿550? ¿Son 550? -Sí. Te esperamos.
Cuando una operativa así
se va desarrollando gradualmente,
atrayendo a cada vez más personas,
se convierte en un problema sistémico.
Cuando se volvió
un mecanismo cotidiano,
dejé el servicio de ambulancias,
pues no quería formar parte de aquello.
Varios médicos hicieron lo mismo.
No queríamos participar en algo
que en aquel entonces era relativamente inocuo.
Sin embargo, implicar el dinero
y a los servicios funerarios en una misión samaritana
no terminaba de encajarnos. No trabajábamos para eso.
Supongo que en aquel entonces,
muchas personas no se plantearon ni durante un segundo
que se habían empezado a cruzar ciertos límites
que en una sociedad normal no se pueden cruzar.
Así es como operan varias estructuras criminales.
La cosa había ido tan lejos
que se había acuñado una jerga especial
en torno al negocio.
Lo de la "piel" fue uno de los primeros términos
que escuchamos, referido a los pacientes difuntos.
"¿Con quién vas?".
Era crucial y no hacía referencia a un médico, mejor o peor,
solo a una funeraria.
Aquella que, en ese momento,
ofreciera mejores tarifas.
En un sistema así,
siempre hay personas con tendencias psicopáticas
o sociopáticas, que son asesinos.
Tienen fármacos potentes a su disposición,
y quedan, virtualmente, impunes. Es casi un crimen perfecto.
Esas personas no tenían escrúpulos y su única motivación era el dinero.
Y este estaba al alcance de la mano. Solo había que cogerlo.
De viernes a domingo,
uno podía gastarse más de 20.000 en paramédicos.
Solo de viernes a domingo,
como propietario de la funeraria,
podía gastar más de 20.000 en paramédicos.
Quienes tenían los mejores acuerdos en los hospitales
eran quienes más dinero ganaban.
Hablamos de algunas funerarias concretas de Łódź.
Ganaron verdaderas fortunas en cuestión de tres o cuatro años.
Cuando vi cómo el dinero entraba a espuertas, dije: "¡Sí!".
Me gustan los coches antiguos, es una afición cara.
Si uno no gastaba mucho,
podía amasar una fortuna rápidamente.
Estos servicios hay que llevarlos a cabo hoy.
Este mes hemos tenido 258 artículos.
Que no vea esto mi competencia, o me dispararán.
A menudo se reunían con el personal de ambulancias,
y daban fiestas por las noches.
Toda mafia es un cáncer.
Como la gangrena.
Crece e intenta penetrar las células sanas
de cualquier sociedad, de cualquier país.
El servicio de ambulancias de Łódź no pensaba en eso.
Por desgracia, se me fue de las manos.
Sinceramente, me ahogué.
Todo se fue al traste.
Lanzar la cooperación con los paramédicos
fue el principio del fin.
A veces, la empresa funeraria ya estaba allí
antes de que la ambulancia hubiera llegado siquiera
al domicilio del aviso.
Claramente,
el de la ambulancia tenía que haberles avisado.
Alguien tenía que decírselo.
A veces los paramédicos no esperaban una muerte,
pero el enterrador ya estaba allí.
Ese comercio generalizado, a una escala masiva,
tuvo lugar durante años y creó un sistema
que permitió a quienes poseían instintos asesinos
dar el siguiente paso.
EN EL PRÓXIMO EPISODIO
Había varios métodos para retrasar la intervención.
Esperaban pacientemente,
con la ambulancia aparcada, a que el paciente muriera.
Cuenta el chiste
sobre ahogar pacientes estando de servicio.
No hablaban de matar.
Solo decían que habían cobrado otra piel,
y otros 1.500 eslotis.
En este país me llamaban el Ángel de la Muerte.
Yo guardé silencio,
permitiendo que asesinaran a personas, ¿no?
Subtítulos: Pablo Rodríguez-Trenchs
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