Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Buenos días.
Yo voto a favor.
¿Quién más?
Clifford Población: 2504 habitantes
Estación de mercancías
Levanta, idiota.
Por poco no lo cuentas, maldito borracho.
Por bien poco, sí.
Tú sigue tumbándote en las vías
y acabarás sin piernas.
Al menos así las tendré igualadas.
Hola, Haney, ¿cómo lo llevas?
¿Pasando calor?
Hola, Haney, ¿cómo va?
Hola, Leo. ¿No vienes a comer?
Estoy entrenando.
Dame.
Pásamelo. Lanza.
Ya he cumplido por hoy.
No te disloques el brazo.
Venga, estoy listo.
Rose me ha vuelto a hacer sándwiches de huevo.
Dile que no te gustan.
Ya sabes cómo se lo toma.
Solo son unos sándwiches.
Dile lo que te gusta, lleváis un año casados.
Ya toca.
Me los voy a hacer yo:
manteca de cacahuete y mermelada.
Ricos y fáciles de hacer.
Frótate el codo con esto.
Así lo notarás más suelto.
Chester, ¿tienes bastante pollo?
-¿Echamos una partida esta noche? -Sí.
Jeannie tendrá descongeladas las hamburguesas de salmón.
Las hace de maravilla.
Saben a pescado.
Muchachos,
que nadie se desanime por el partido de anoche.
Vuestra suerte está a punto de cambiar.
¿Quién toca hoy, Alvin?
Los Dodgers tres a uno.
La casa va con los Dodgers.
pero St. Louis tiene un pitcher buenísimo.
Creo que debería apostar.
¿Cómo es que no apuestas por St. Louis?
Queremos darle una oportunidad a todos
para recuperar su dinero.
Qué cristiano.
¿Nos ayudas, Haney?
No me acerques eso, Alvin.
Venga, ¿quién quiere St. Louis?
Te da igual el dinero, ¿no, Leo?
Esta noche juega ese dominicano.
Eso debería interesarte, González.
Sí, señor.
González es de México, no es dominicano.
Leo, echo de menos cuando esto era solo un comedor.
Apártate de mi camino.
Madre mía.
-Venga, tíos. -¿Cuánto quieres, Spoon?
-Haney, no te pongas así. -¡Que le den!
No soporto a ese desgraciado hijo de puta.
No quiero ni verlo. Se me revuelven las tripas.
Sí, te entiendo.
A Rose también se le revolvieron anoche.
Tuvo una diarrea de campeonato.
Dile que tome fibra.
Y un poco de queso blanco.
Pues sí.
No quiero meterme en tus cosas.
Pero nunca te había visto beberte tres cervezas,
desde que te conozco.
¿Has oído todas esas gilipolleces
de que la Southland se va a convertir en una compañía aérea?
No pueden cerrar.
Aún tengo que pagar la caravana y lo demás.
Con lo poco que saca Rose no podríamos salir adelante.
No van a cerrar, Leo.
No pueden.
-¿Vamos a cazar el fin de semana? -No puedo, socio.
Me llevo a mi nieto de pesca.
El sábado compré cebos nuevos.
Unos gusanos así de grandes.
Aún no los he podido probar.
Aún hace demasiado calor para pescar,
pero será una buena excursión.
¿Te vienes?
Si me lo pides...
¡Abuelo! ¡Abuelo!
¡Abuelo!
¿Qué pasa aquí?
Esperad.
¿Qué pasa?
¿Adónde me lleváis?
Mira, abuelo.
Ven aquí.
-Tíralo. -¿Qué es esto?
Está hecho un jinete.
Abuelo, prueba tú.
-No, yo no. -¡Sí!
-No, no, prueba tú. -Hola, papá.
¿Una cerveza?
Así que ya está aquí el gran rodeo.
Tengo entradas para el sábado para ti y para mamá.
¿Quieres queso, cariño?
Me comería unas ciruelas.
He ido a la tienda. ¿Billy?
Que sean ciruelas.
Aquí tiene.
Muy bien.
¿Cuándo vas tú?
Es una escayola permanente. No puedo montar.
¿Y por qué vas entonces?
Todos mis amigos participan. Me encanta.
Entiendo.
Menos mal que me dediqué a cosas que no me gustaban.
Si no, más de uno se habría muerto de hambre.
¿No crees que ya es hora de venir a la estación a ver si hay algo?
El diario dice que Southland se pasa al transporte aéreo.
¿Dónde estabas?
Poniendo gasolina.
Vamos dentro.
No puedo.
Tiene un ritmo bailable. Y no hay cajas de ritmos.
Somos nosotros tocando. Es lo que la gente quiere oír.
Escuchen esta canción.
Sí, señora.
Llevo todo el día soñando con estas hamburguesas.
Te salen increíbles.
Gracias, gracias.
¿Jeannie?
Tráele a tu abuela el rollo de servilletas.
¿Y puedes quitar la música?
Ese maldito rock me está volviendo loca.
Quítalo, cariño.
-Qué bien. -Gracias, querida.
-Ven, pequeña. -Toma, Rose.
-Gracias. -De nada.
Mejor quito las cartas
para que no se llenen de grasa.
Vosotros dos tenéis mucho que recuperar.
Ya lo creo, tu compañera lleva la cuenta
y no cuenta bien. No tenéis tantos puntos.
A ver que vea.
Haciendo trampas, ¿eh?
Oye, está haciendo trampas.
Es una experta.
-No estoy haciendo trampas. -Claro que no.
Si no te gusta cómo cuento, hazlo tú.
No te lo tomes a mal.
¿Dónde estabas?
He salido tarde de trabajar. Jeannie, recoge tus cosas.
¿Qué haces aquí?
Charlotte y yo vamos a volver a casarnos.
¿Está decidido?
Espero que hayáis madurado un poco esta vez.
Bueno...
estamos pensando en mudarnos a Tulsa.
Un amigo de Everett trabaja en una plataforma petrolífera.
Pagan más que en los trenes.
No seas idiota. Eso es temporal.
Solo lo estamos pensando.
Mira.
Te he traído
unas almohadillas para las gafas.
Gracias.
No se irán.
Me hacían falta.
¿Las cigarras no te dejan dormir?
No, cariño. Estaba aquí pensando.
¿En qué?
Pues ni siquiera lo sé.
¿Tiene que ver con Charlotte y Everett?
Sí.
No sé qué voy a hacer si Southland se pasa a los aviones.
No voy a conseguir trabajo en otra línea de ferrocarril.
No puedo.
Tu chico está mayor.
Te preocupas sin motivo.
Podríamos irnos de viaje.
-¿De viaje? -Sí.
¿No te gustaría? A mí muchísimo. Largarnos.
Podría comprar una autocaravana.
¿Y dónde iríamos?
Donde quisiéramos, daría igual.
Es lo bueno de tener una.
Todo irá bien.
Sí.
Sí.
Vamos, Will.
Venga, vamos a la cama.
Voy en un minuto.
Ahora voy.
Es increíble.
¿Qué dice?
Que nos busquemos otra mierda de trabajo.
¿Y Leo?
¿Habéis visto a Leo?
No quiero irme, Haney.
Mi madre está enterrada aquí.
Ya lo sé, Chester.
Nadie va a tener que irse.
Habrá más cosas aparte de este cartel.
Eso espero.
"Esta empresa tiene deudas acumuladas...
Lo más viable es suspender toda actividad..."
Serán hijos de puta.
Mucha palabrería.
Nos han jodido, nos han jodido bien.
Oye, chaval.
¿No te vienes esta noche? Oye, no te vayas.
Hay que pensar dónde vamos.
No podemos dejar lo de las apuestas.
Esto es justo lo que necesito para salir de este pueblucho.
Qué ganas tengo.
Venga, tío, ¿qué pasa?
Anímate. No pasa nada.
Sí que pasa.
Esto es un puta mierda.
Tengo mucha familia en la que pensar.
Tengo deudas, muchas.
Espera, espera.
Tienes una deuda conmigo.
No lo olvides. Te dejé 575 dólares para este coche.
Mira, más vale que los des por perdidos.
No, no, espera. Oye, espera.
Ni de coña, tío.
Me los debes y me los vas a pagar.
Lo necesito para irme. Tengo un hijo.
¡Y yo tengo tres! El coche no va.
Me da igual Necesito la pasta. ¿Dónde vas?
Para, te estoy hablando.
¡Serás cabrón!
¡Ya te pillaré!
¡Te vas a enterar!
Irá por el aire acondicionado, porque el pelo se lo dejan horrible.
Muy bien. ¿Dónde está?
¿Haney?
Ven un segundo.
Leo está con los perros.
¿Puedes darles esto?
A ver si se callan.
Ponles esto.
No paran, me van a volver loca.
Mejor sería tener un crío.
Dios, no me hagas caso.
Vamos, chicas. Venga.
Ven, Blue Bell. Ven aquí.
-Leo. -¿Qué hay?
Tu mujer te envía esto.
¿Cuánto les das?
¿A estos?
No sé.
Creo que mucho. Comen mucho.
Rose lo sabe exactamente.
Seguro que sí.
¿Por qué no has ido a trabajar?
Han cerrado.
Estaban todos. ¿Cómo lo sabías?
Tenía un presentimiento. Ya sabes cómo es eso.
Te entra el presentimiento. No sabes por qué, pero lo sabes.
¿Qué deberíamos hacer?
¿Qué vas a hacer con el dinero?
Señorita Pat.
-¿Qué va a ser? -Un botellín.
Que sean dos.
Escuchad todos.
Hemos pensado algo.
-Escuchad todos. -Oíd todos.
-Haney tiene un plan. -Yo también tengo uno.
De cómo voy a sacarle 575 pavos a un capullo de otra raza.
Cómete este capullo.
¡Ven aquí!
¡Fuera! ¡Fuera!
¡Te voy a matar!
¡Ya está bien!
¡Soltadme!
¡Ya está bien! Si queréis pelearos como críos,
¡salid fuera!
Los demás, escuchad. Haney tiene un plan.
Venga, cuéntanoslo.
¿Cómo vamos a hacer que el presidente de Southland
vuelva a abrir?
Le diremos que podemos transportar más mercancías
que cualquier avión.
-¿Se lo diréis? -Sí.
¿Se lo vais a decir?
Ese tío está en Chicago. No nos va a hacer ni puto caso.
Si vamos a Chicago, sí.
Eso cuesta dinero.
-Tenemos un plan. -Es una estupidez.
Y una mierda.
Vamos a ir mañana a la estación,
engancharemos un par de vagones a una locomotora
y nos iremos a Chicago.
Y le vamos a decir al Sr. Thomas Clinton
que estamos listos para trabajar aquí en Clifford, Arkansas.
Los granjeros lo hicieron.
Anda ya.
Muy bien.
No he trabajado 38 años
para que un hijo de puta me despache sin más.
-Es verdad. -Quiero mi trabajo.
Y se lo voy decir bien claro.
Haced lo que queráis.
Estaré allí a las 6:30, listo para partir.
Si pensáis como yo, venid.
No estaría mal.
Yo voy a ir.
Podemos probar.
¿Qué tenemos que perder?
Hola, Haney.
Ya pensaba que me tocaría alcanzarte en St. Louis.
He comprado cerveza y comida en el 7-Eleven.
Sí que es verdad que están de 7 a 11.
Pensaba que no os pillaba.
Vaya, Haney.
Ya ves, jefe.
Ni uno.
No ha venido ni uno.
Es una lástima.
Era una idea estúpida.
¿Qué hacemos? ¿Tomamos un café en Denny's?
Qué carajo. Vamos los dos.
Tú y yo.
Puede que salga mejor.
Claro que sí. Nos apañaremos.
¿Llevas el rifle?
-Es una estupidez, ¿no? -No, yo también llevo el mío.
¿Has traído corbata?
Sí, he traído dos.
Una normal y una pajarita. Según el estado de ánimo.
¿Para qué es el whisky?
-Tengo que soltar el brazo. -Está bien, vamos.
Vamos.
Mi coche está igual por las mañanas.
Le cuesta un rato entrar en calor.
Dicen que los coches japoneses van como un reloj.
Que arrancan mejor que un Ford con estárter.
La vecina de mi sobrina tenía uno de esos "Hondos"
o "Subunus" o como se llamen.
Un camión de 18 ruedas lo dejó hecho puré.
No lo llegué a ver.
Ella murió, claro.
Sí, señor.
Hay quien tiene suerte y hay quien no.
Sí, ya está.
Dirección: Chicago.
Creo que nunca me había alejado tanto de casa.
Me recuerda a cuando de chaval cogía la camioneta de mi padre.
Iba con un par de colegas a comprar alcohol ilegal.
-¿Bebíais ese whisky cabezón? -Sí.
No me gustaba el sabor, pero me lo bebía igual.
A nosotros nos daban una medicina hecha con quinina.
No he probado nada tan malo en mi vida.
Al menos en mi opinión.
Esas cosas nunca están buenas.
Pero cumplen su papel.
Esto es vida, Leo.
El otro día en la ducha intentaba recordar el Juramento de Lealtad.
El americano.
Y no conseguía acordarme.
No me extraña, ya hace mucho de la escuela.
Sí, por eso no llegué a ir al instituto.
"Juro lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América..."
Y luego sigue.
Sí, dice algo de Dios, creo.
Amén. Eso es importante.
Quizá sea lo más importante. No sé.
Juro lealtad a la bandera
de los Estados Unidos de América,
y que Dios bendiga a América, que la representa.
Dios bendiga a América.
Sí, señor.
Emociona un poco, ¿no?
¿Diga?
¿Rose? Soy Jean.
Hola, cariño.
¿Te he despertado?
No, estoy limpiando la casa. Ya sabes.
Estaba pensando si te apetecería ir de compras.
Claro.
Espera un segundo.
¡Callad!
¿Jean?
¿Haney y Leo no decían que se iban a cazar?
Sí.
Pues no se han llevado a esos malditos perros.
A lo mejor no les hacen falta.
Bueno, si...
si no les hacen falta, a mí tampoco.
-Los voy a soltar. -¿Es broma?
No, los voy a soltar.
Se va a llevar una buena sorpresa cuando vuelva.
Luego te veo. Adiós.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
¿No te importa quedarte con Jeannie?
Deberíamos ir a ver cómo es Tulsa.
No, me alegro de poder ayudar.
Aunque me habría gustado
que eligieseis un sitio más cercano.
En Tulsa puedo encontrar trabajo. En otro sitio, no sé.
No lo sabrás si no lo intentas.
-¿Estabas hablando con Rose? -Sí.
Está extrañada de que Leo y tu padre se hayan ido a cazar sin los perros.
A mí también me extraña.
-¿Por qué, a qué hora se han ido? -Temprano.
Seguro que esos dos vejestorios se han ido a buscar trabajo.
¿Qué?
¿Qué? Bueno, bueno.
Anoche hubo una reunión en el Iron Horse.
Y estuvieron hablando de un plan absurdo de robar un tren.
¿Qué, robar un tren?
Sí.
Pero nadie se animó.
Estarán en Denny's tomando café y cagándose en todo.
¿Por qué iban a robar un tren? ¿Dónde iban a ir?
Pues querían...
Querían ir a Chicago.
No creo que lo hayan hecho.
-¿A Chicago? -Vamos a Denny's para asegurarnos.
¿Y si han ido? Tenemos que buscarles.
¿Dónde los buscamos?
Sí, vale, está bien.
No pasa nada. Yo voy a buscarlos.
¿Vale? No te preocupes. Hasta luego.
Falta poco para el cumpleaños de Rose.
Le encantan los perros.
Voy a hablar con Harley Fencer para que elija
un cachorro bien bonito, uno que pueda estar en casa.
Le encantará, ¿verdad?
Cuando te despiertes te lo contaré.
Mierda.
El año pasado fui al sur de Arkansas.
Fui con unos colegas a pescar siluros a mano.
Fuimos a un cenagal, no era ni un riachuelo.
Se conocían muy bien los troncos que había por allí.
Hicieron una barca, entre todos.
Y surcamos esa agua llena de verdín,
de serpientes, de tortugas.
Se montaban en un tronco
y se conocían perfectamente cada nudo.
Uno guiaba en un extremo, otro en el otro
y otro en el centro.
Mutt Kagle llevaba una correa del ejército en la boca.
Metía la mano
e iba toqueteando al maldito siluro.
Empezaba por fuera.
Mutt Kagle le metía la mano en la boca, así,
y lo sacaba encima del tronco.
Y empezaba a moverse.
Entonces sacaba la correa,
se la clavaba en la boca y la sacaba por las branquias,
le daba la vuelta hasta llegar a la hebilla
y se la ataba a la mano.
Y luego sacaba el pescado.
Todo con espíritu deportivo.
Y bastante prisa.
¿Te gustaría venir este año?
Cuando te despiertes te va a encantar esto.
Se han ido hace un buen rato. Tienen los coches allí.
-Tenemos que encontrarlos. -Pueden estar en cualquier sitio.
Ev, tienes que ayudarme con esto.
Papá se ha metido en un lío. Ve a buscarlo, por favor.
Mira en los sitios de siempre.
No te preocupes.
Ya son mayorcitos.
Cuando les entre hambre, volverán a casa.
-¿Qué quieres? -Una Bud.
¿Jarra o botella?
Una jarra grande.
¿Cuántos vasos?
Señorita Pat.
Le voy a dar un consejo.
Yo no le serviría a gente que no paga sus deudas.
No sale a cuenta.
¿Cuántas veces quieres volver con esta mierda?
Dejaos de mierdas o llamo a la policía.
Va en serio.
¿Quieres oír algo divertido?
Esos dos viejos gilipollas lo han hecho.
Han robado un tren y van camino de Chicago.
¿Qué?
Sí.
Se han llevado las escopetas.
No me lo creo.
Que no, tío.
No me estoy quedando contigo.
-¿En serio? -Sí.
¿Te los imaginas en uno de esos despachos de Chicago?
"Somos Haney and Leo, queremos ver a fulanito".
Madre mía.
A esos dos no les van a dar ni la hora.
Toma.
¿Podremos encontrar un bar barato en Flat River?
Puede que sí.
Seguro que Thomas Clinton,
el presidente del consejo de Southland, es un buen tipo.
Ya no trabajamos para él, pero vamos a ver.
Ya lo creo que sí.
¿Dónde dormimos?
Estaba pensando que podíamos meternos en uno de esos vagones.
Los vagabundos lo hacen y dicen que son bien cómodos.
Como si fuéramos forajidos.
Por ahí por los caminos, como Bonnie y Clyde.
Leo,
¿tú quién quieres ser, Bonnie o Clyde?
Eres un liante, Haney.
Te llevaré de vuelta a Arkansas.
La verdad es que no tengo ganas de dormir en un vagón.
Yo tampoco.
-¿Cogemos un cuarto? -¿Nos lo podemos permitir?
Por una vez...
Pues cogemos uno. No estamos de vacaciones, ¿no?
No.
Hola, ¿qué tal?
¿Quieres ver un poco la tele?
Ya tengo bastante por hoy.
Es en color.
Sí, pero estoy agotado.
-¿Te importa si veo un poco? -No, claro que no.
¿Sabes, Haney?
He estado pensando.
En Pittsburgh hay muchos pueblos donde han cerrado las fábricas.
Leí en el periódico que la gente se había unido
para comprárselas a las empresas.
Y que las llevan ellos.
Quizá podríamos hacer eso.
Que cada uno pusiera cinco dólares
y quedárnosla.
Con cinco dólares cada uno no llegamos a 600.
Sí.
Nos quedaríamos un poco cortos, sí.
Charlotte.
¿Qué demonios haces?
-¡Oye! -Mamá va a ir a la policía.
He estado buscando a tu padre.
Pero no lo he encontrado.
-¿No es verdad, Alvin? -¡Cállate!
Anoche te necesitaba, hijo de puta.
-Te necesitaba. -Venga, cariño.
No seas así.
Ya estamos.
-Oye, Charlotte... -Ahórratelo.
-Nos vamos a casa. -Vale.
Venga. Sal del coche, Alvin.
Creo que nos vamos. Hasta luego.
Bueno, bueno...
Aquí tienen, señoras.
-Gracias. -Sí.
-Lo siento, no me queda leche. -No pasa nada. Gracias.
Sentimos venir tan pronto, Maxie.
A ver qué tenemos para esta preciosa niña.
Este año soy presidente del Razorback Club
y tengo todas estas cosas.
Toma, pequeñaja.
-Se me están amontonando. -Qué monada.
Ahora tengo que haceros una pregunta.
¿A santo de qué van a robar un tren Haney y Leo?
Han perdido la chaveta.
Pero no han robado un tren.
No, no lo han robado.
Muy bien, señoras.
No tengo muchas opciones
para hacerlos volver.
Bueno, no se moleste.
Tampoco es para tanto.
Bueno...
en una situación como esta,
solo se me ocurre una opción legal.
Si han robado un tren...
No lo han robado.
Voy a avisar a todas las unidades.
Mierda.
Mejor retroceder.
Mierda.
Haney, no creo que me vaya muy bien en la cárcel.
No vamos a ir a la cárcel.
-Vamos a Chicago. -Madre mía.
Creo que está acelerando, señor.
Pararán.
-Frena un poco, no se mueven. -Se moverán.
¿Esto tiene cinturón de seguridad?
-Creo que deberíamos mover el coche. -Se pararán.
Madre mía.
¡Madre mía!
¡Caray!
Les hemos dado bien.
Lo conseguimos.
Este tren aguanta lo suyo, Leo.
-Espera que cojamos a Thomas Clinton. -Eso es.
Haney, ¿nos harán pagar ese coche de policía?
Una nueva bandera ondea en Southland.
En ella se lee: Transporte Aéreo.
Dejamos atrás el pasado, ponemos rumbo al futuro.
Southland,
América piensa que lo estás haciendo bien.
Bueno, esto...
es horrible, Les.
Es... es espantoso...
¿Quién más lo ha visto?
Creí que lo teníais claro.
Southland tiene mala imagen por todos los despidos.
Queremos tener...
Este anuncio da mala imagen.
-No me pases llamadas, Sharon. -Es su hija.
Muy bien, pásamela.
Hola, cariño.
¿Qué pasa? Cariño, papá está muy ocupado.
Muy bien, enséñaselo a mamá.
Te quiero, calabacita. Adiós, cariño.
Les, si no sabéis hacerlo, encontraremos a quien sepa.
Quiero que esta empresa empiece con buen pie.
Esta es mi empresa, es mi idea.
No quiero que nada la joda.
El viejo no sabe nada de esto.
Cuando se entere, quiero que todo esté en su sitio y funcionando.
-Sharon, nada de llamadas. -Lo siento, pero es un policía.
Dos recién despedidos han robado uno de nuestros trenes.
Dice que vienen a Chicago.
¿Lo ves, Les? A esto me refiero.
Esto nos da muy mala imagen.
Pásamelo.
Solo le pido a Dios que no hayan tomado rehenes.
Dios mío.
Nos acercamos a St. Louis.
Nos estarán esperando, ¿no?
¿Qué dices, jefe?
-¿Damos la vuelta? -Sí, creo que sí.
Me da rabia que no lleguemos a hablar con Thomas Clinton,
presidente del consejo.
Podríamos haberle convencido, eso seguro.
Sí, habríamos podido.
-¿Estás pensando lo que yo? -Sí.
¿Cuántos policías tendremos que sortear?
Quiero que ese tren tenga vía libre hasta Chicago.
Pagaremos los gastos de ese coche patrulla. Adiós.
¿Por qué le ha dicho eso?
Se está equivocando.
Porque Southland no olvida a los suyos.
Y porque eso sí nos va a dar buena imagen.
Esto es una estupidez.
No quebrantamos ninguna ley.
Llevamos los trenes a diario. Son tan nuestros como de Southland.
Hagámoslo. No tenemos nada que perder.
Peor no puede ir.
COMBUSTIBLE
¿Qué demonios hemos logrado, Leo?
No te sé decir.
Señor, estamos aquí en medio de la nada,
no tenemos qué comer, la ley nos pisa los talones.
Y no nos queda combustible.
No hemos logrado gran cosa.
Yo no diría tanto.
-Hemos llegado al final del trayecto. -No, señor.
El final de trayecto es la cárcel.
Estamos en un buen lío.
Yo pensaba que el ferrocarril
era lo mejor que un hombre podía hacer.
Cuando empezamos lo era.
Siempre imaginé
que mientras existieran los Estados Unidos,
habría una línea de tren en Arkansas en la que trabajar.
¿Recuerdas la foto que nos hicimos con la vieja locomotora de vapor?
Sí.
Decían que era el final del ferrocarril
porque pasábamos al diesel.
Podría haberlo sido.
¿Quieren acabar con nosotros, como si fuéramos viejas locomotoras?
Puede que sí, Leo.
Puede que así sea.
Un trago más por los viejos tiempos.
Una última batalla.
Un objetivo más al que debemos disparar.
Lo dejaremos a tiempo.
Todo lo que llevo de vida
he dejado que los demás
decidieran las cosas por mí.
Te diré algo, viejo amigo,
ningún hijo de puta va a decidir cuándo ni cómo voy a morir.
Y no voy a morir en ninguna celda.
¿Y qué pasa con Jean y las chicas?
Ahora no les sirvo.
Necesitan un hombre con un trabajo.
No un presidiario.
Rose no va a esperar a que salga. Es un espíritu libre.
¿Estás seguro de que es lo correcto?
Sería todo un logro.
Sería nuestra propia decisión.
¿No quieres consultarlo con la almohada?
Eso no cambiará nada.
¿No?
No creo.
Está bien.
Quédate ahí.
Ahí.
Yo me pongo aquí.
A la de tres
nos saltaremos la tapa de los sesos.
Muy bien. Uno...
Uno se pasa la vida trabajando
y al final le dan la espalda.
¡Dos!
Espero que el Señor nos deje entrar en el cielo.
Seguro que sí.
Hemos trabajado toda la vida.
Y nos quiere mucha gente.
Jeannie dice que soy su ojito derecho.
-Mejor no, Leo. -¡Tres!
¿Qué carajo haces?
Dispararte, lo que me has dicho.
-Has fallado. -Tú ni has disparado.
Yo sí te hubiera dado. Y bien dado.
Y entonces no solo iría a la cárcel por robar un tren,
sino por asesinato.
Al menos estarías vivo, yo estaría muerto.
¿Qué haces, Haney? ¿Te has vuelto loco?
¿Qué hacemos con el combustible?
Buenos días.
Buenos días.
¿Tiene gasolina diesel?
Tenemos lo que necesiten.
Eso está muy bien.
¿Qué necesitan?
Unos 1.800 litros de diesel.
¿1.800 litros?
Se lo agradecemos mucho.
Es estupendo.
Alguien escribirá un libro sobre ustedes algún día.
Un libro sobre nosotros. A Rose le encantaría.
No creo que se venda mucho.
Yo compraría uno.
Forajidos.
Madre mía.
Parece que la policía de St. Louis no nos busca.
Puede ser.
Siempre quise visitar St. Louis, Leo.
Quizá vuelva un día de estos.
Me gustaría venir con Rose a visitar la fábrica de cerveza.
Estaría muy bien.
Hay algo en la vía.
-¿Dónde? -Ahí delante.
Para el motor. Frena.
Un cuervo en una botella, un santo en una lata.
¡Que salgan!
Te dije una vez que no te tumbaras en las vías.
Casi te cortamos por la mitad.
Oye, yo te conozco. Te llevaste mi botella.
¿Aún vas a Chicago?
Sí.
Estás de suerte.
Te llevamos.
-¿En serio? -Sí.
Por una vez, mi horóscopo ha acertado.
Madre mía, ¿habías visto alguna vez algo así?
¿Cómo son capaces de ocuparse de todo eso?
Tendrán mucha gente, ¿no?
Me imagino.
Que los policías entren en sus vehículos.
Y que los fotógrafos se pongan todos juntos.
-¡Warren! -Venga, fotógrafos.
Ya están aquí, los he visto desde la torre.
Muy bien.
A ver esas luces, agentes. Muy bien.
Que la banda se prepare.
Venga, esa banda.
A ver ese ánimo. Estáis muy parados.
Ves esas luces, ¿verdad?
Las veo.
Hemos llegado.
Podemos dar la vuelta y volver.
No creo.
Parece que quieren que sigamos.
No quiero ni pensar en cuando Rose se entere de esto.
Dios mío, ya están ahí. ¡Más fuerte!
Tocad más fuerte. Con más emoción.
-¿Estoy bien, Les? -Muy bien.
-Quiero usar esto en el anuncio. -Tranquilo, está estupendo.
-Ahí están. Allí. -Ya los veo.
Es fantástico.
John Johnson en directo...
Muy bien. La banda es fantástica.
¡Chicago!
Me encanta esta locura de ciudad.
Nada de fotos. Ya habrá oportunidad.
MUSEO DE CURIOSIDADES
Hemos estado cerca.
Por poco.
-¿Nos harán falta las escopetas? -No, no creo que las necesitemos.
Ahora estamos en la calle, lejos del tren.
Tenemos que pasar desapercibidos.
Nunca he visto el océano, ¿sabes?
Pero seguro que no es muy distinto a esto.
Rose vio una vez el golfo del Misisipi.
Me dijo que era muy bonito.
¿Quieres oír algo gracioso? Ni siquiera he estado en el Misisipi.
No hemos salido mucho, ¿eh?
Este es, ¿no?
Sí, señor.
Es grande.
Tampoco tanto. No es más que un edificio.
Si le quitas todas las luces y toda la tontería,
los tipos que hay ahí son igual que nosotros.
-Podríamos hacer lo que hacen ellos. -Seguro que sí.
Es una pena que no podamos abrir nuestro negocio en Clifford.
-Podríamos llevarlo bien. -Eso hemos hecho hasta ahora.
-Me alegro de haber venido, ¿y tú? -Ya lo creo que sí.
Vamos a conseguir trabajos para todos.
Madre mía, son pasadas las once. Hay que buscar un sitio donde dormir.
¿Chicas? ¿Buscan unas chicas?
Hola, señor.
Este lo podremos pagar.
Eso espero, compadre.
¿Chicas? ¿Buscan unas chicas?
Una doble.
Qué bien sienta tumbarse.
Ya lo creo.
Muy bien, Sr. Thomas Clinton.
Estoy listo.
Oye, Haney. Aguántame esto un segundo.
Estás estupendo.
Hola.
¿Les puedo ayudar?
¿Puede decirnos dónde está el despacho del Sr. Thomas G. Clinton?
¿No han concertado una cita?
No, no hemos concertado una cita.
Venimos de muy lejos y nos gustaría ver al Sr. Clinton.
Presidente del consejo de Southland.
Si no tenéis una cita, tendré que pediros que abandonéis el edificio.
Creo que no lo entiende.
Venimos de muy lejos.
Venimos desde Arkansas y queremos ver al Sr. Clinton.
¿Sois los de Arkansas?
Somos de Arkansas.
¿Los ferroviarios de Arkansas?
¡Eh, un momento!
¡Esperad, no os vayáis!
Por aquí, señores.
Son los de Arkansas. Los he encontrado.
Somos de Arkansas.
-Sr. Gerber, están aquí. -¿Quién?
Los de Arkansas. Están aquí.
-¿Aquí? -Dígale que Travers los encontró.
Señores.
Señores.
Soy Warren Gerber,
presidente de Southland.
-¿Cómo está usted? -Esto es...
Buenos días.
¿Pueden acompañarme, por favor?
Qué alegría verles. Vamos a sentarnos.
Así descansarán un poco.
Los he encontrado yo. Travers, de seguridad.
Por aquí.
Travers, Herbert Travers.
Pasen.
Pasen, por favor. En nombre de Southland les doy la bienvenida.
Siéntense, los dos.
Ayer les preparamos un comité de bienvenida... ¿Sr. Haney?
-Ese soy yo. -Y usted debe ser Leo.
-Yo soy Leo. -Pero se nos escaparon.
Tengo entendido que quieren hablar conmigo acerca de algo.
Para serle sincero, Sr. Gerber,
venimos a hablar con Thomas Clinton,
-el presidente del consejo directivo. -No, yo soy el presidente.
Si está usted al frente,
-queremos hablar de un par de cosas. -Y eso haremos, Sr. Haney, eso...
Me encanta que estén aquí.
Southland piensa que son ustedes unos héroes.
Y eso es algo excepcional
en este país hoy en día.
Para este país, para esta empresa.
Gente como usted construyó Southland.
Ustedes son hombres de verdad.
Americanos.
Estos hombres partieron
con la misión de salvar a su pueblo.
Partieron a bordo de una locomotora,
los dos solos,
con todo en contra,
para desafiar lo que ellos suponían
que era una empresa inmensa e impersonal.
Y aquí están.
Pero, Sr. Haney...
-y Leo... -Leo Pickett.
De Clifford, Arkansas.
El Sr. Leo Pickett.
Se equivocan.
Somos personas.
Southland no se olvida de los suyos.
Bienvenidos
a nuestra hermosa ciudad
tras el largo viaje.
Recibámosles con una de las famosas sonrisas de Arkansas.
El Sr. Pickett está disfrutando.
Están muy contentos. Todo está yendo bien.
Me gusta el cheque, pero debería leerse mejor.
Este Gerber no es tan mal tipo al final, ¿eh?
En el pasado, cuando América era joven
estos eran los responsables del transporte de mercancías:
los ingenieros de Southland.
Ingeniero de Southland
Hoy, camino del futuro,
tenemos a estos hombres y mujeres: los pilotos de Southland.
Piloto de Southland.
Y este es el responsable.
Hola.
Soy Warren Gerber, soy el presidente de Southland.
Avanzamos hacia el futuro.
Antes, los ingenieros llevaban la mercancía en tren.
Ahora los pilotos la llevan por el aire.
¡Corten, corten!
¡Corten, corten! ¡Corten!
-Qué pasa? -Lo siento, Sr. Gerber.
Sr. Haney, no lleva la gorra.
Sí, y no la voy a llevar.
Mire, Sr. Haney, lo esencial...
de esta campaña es que Southland dependía de los ingenieros
para transportar mercancías, pero ahora depende de los pilotos.
En este anuncio tenemos que verle a usted, al ingeniero,
dándole el testigo al piloto.
-A Leo. -Yo no soy ingeniero.
Vernon Tarver es el ingeniero, es muy bueno.
No, no.
Usted hace como que es ingeniero, no tiene por qué serlo.
Lo entiendo perfectamente.
Queréis que diga que soy ingeniero
y que se lo diga a todo el mundo.
Pues no lo soy.
Soy un guardafrenos.
Verá, señor...
los pilotos y los ingenieros son una analogía.
Con un guardafrenos no funcionaría, ¿qué carajo es eso?
Usted condujo un tren
hasta aquí, así que podemos decir que es un ingeniero.
Eso es mentira.
Deberían buscar un actor, ellos hacen estas cosas.
Y usted y yo deberíamos hablar del asunto que tenemos pendiente.
-Muy bien. -¡Ahora!
Muy bien, vamos a hacer un descanso.
Estamos todos algo cansados.
-Un descanso. -Muy bien, cinco minutos de descanso.
Cinco minutos. Enseguida vuelvo.
-Les, ¿qué es...? -Reserva más tiempo.
¿Qué dices, señor ingeniero?
No me gusta esto, Leo.
No he venido aquí para hacer un anuncio, y tú tampoco.
No, señor.
Vinimos a ver a Thomas Clinton y a recuperar nuestros empleos.
Y no lo hemos visto.
No me siento un héroe, Leo.
¿Haney?
Vamos por las escaleras.
¿Hasta dónde?
Normalmente, el jefe está arriba del todo.
¿Habéis mirado en el de señoras?
-Sí. -No están.
Avisad a seguridad en Southland.
Y que busquen en la vía del tren. Los quiero aquí ya.
Venga, en marcha.
¿Cómo va el corazón?
Agotado.
-¿Cómo lo llevas? -Todavía respiro.
Una cosa, si se me revienta una válvula, tú sigue.
Uno de los dos tiene que ver a ese Clinton.
No digas eso, Haney. Aún podemos subir unas escaleras.
Seguridad, Travers.
-Soy Warren Gerber, el presidente. -Sí, señor.
¿Ha visto a los dos ferroviarios de Arkansas?
No, señor. Si vienen por aquí, los veré.
Si no, no hace falta que vuelva mañana.
Estoy trabajando en ello.
Como me muera aquí en Chicago,
Jean se enfadará tanto que ni vendrá a recogerme.
Les dirá:
"Meted a ese viejo imbécil
en una caja de cartón y echadlo a una zanja".
Ella no haría eso.
Pero si lo hace, me encargaré de que te entierren como es debido.
Gracias. Muchas gracias.
Venimos a ver a Thomas Clinton.
No tenemos cita.
Venimos de muy lejos para hablar con él.
Necesitamos cinco minutos de su tiempo,
y los vamos a tener, carajo.
Disculpe mi forma de hablar.
¿Sr. Clinton?
El Sr. Haney y el Sr. Pickett han venido a verle.
Ya no oye muy bien, tienen que hablar fuerte.
¡Sr. Clinton!
Pasen, pasen.
El Sr. Haney y el Sr. Pickett quieren verle.
Cojan un par de puros, hay en mi mesa.
Son cubanos, tienen que probarlos.
Gracias, señor, pero no fumo.
No, gracias.
Pues es una lástima. Los hacen a mano.
No hace falta que griten, no estoy tan sordo como ella piensa.
-Soy Tom Clinton. -Will Haney.
Encantado.
No sé qué le pasa a esto.
Este vagón siempre descarrila.
¿Le importa si le echo un vistazo?
Claro que no, tenga.
Ah, ya.
Las ruedas de delante se han abierto, son más anchas que las de atrás.
Por eso se salen.
Solo un poco. Pruebe ahora.
Sí, tiene razón.
Necesito unas gafas.
Usted sabe de vagones, ¿no?
Un poco.
¿Son ustedes ferroviarios?
Sí, señor.
-¿Trabajan para mí? -Sí, señor.
¿A qué se dedican?
-Soy guardafrenos. -Yo reviso los vagones.
Dos buenos trabajos.
Siéntense.
Yo también revisaba vagones, hace mucho, mucho tiempo.
Y bien, ¿qué puedo hacer por vosotros?
Venimos de muy lejos para intentar hacerle cambiar de opinión.
¿Cambiar de opinión?
Sí, respecto a cerrar la línea ferroviaria.
¿De qué demonios están hablando?
Venimos a intentar conservar nuestros trabajos.
¿La línea ha cerrado?
Sí, señor.
¿Qué clase de presidente del consejo es usted?
¿Cierran la línea y no sabe nada?
Tengo que explicaros algo.
Soy el presidente del consejo, pero eso es todo.
Mi yerno...
Warren...
Warren Gerber.
¡Gerber!
Él dirige la empresa, él es el presidente.
Yo solo estoy en esta oficina
y me dedico a mi maqueta.
Me mantiene ocupado.
Mi esposa murió
hace unos pocos años.
Lo siento, lo siento mucho.
No estoy al tanto de las operaciones de la empresa
desde hace tiempo.
-¿Ninguna noticia de seguridad? -No, señor.
Un momento. Ya sé dónde están.
Les, me apuesto la mitad de tu sueldo. ¿Dónde tengo la cabeza?
Warren tendrá buenas razones
para cerrar la línea ferroviaria.
Ha hecho ganar más dinero a esta empresa
de lo que yo nunca logré.
Es muy bueno con los negocios.
Y forma parte de mi familia,
así que tengo que respetar sus decisiones.
Pero me gustaría ayudaros, si pudiera.
Sr. Clinton.
Esa estación en Clifford, Arkansas, es nuestra vida.
Es todo lo que tenemos.
Hemos venido para recuperarlo.
Y no tenemos ni la más remota idea sobre transporte aéreo.
¿Qué ha dicho?
Que no tenemos ni pajolera idea sobre transporte aéreo.
¿Southland...
va a hacer transporte aéreo?
-Sí, señor. -Ese hijo de puta.
Sabe lo que pienso de los aviones, siempre he odiado a esos cabrones.
El día en que los aviones entraron en el negocio
supe enseguida que eran el mal
que acabaría con las grandes líneas ferroviarias.
Le di a ese cabrón la empresa cuando se casó con mi hija,
y así me lo paga.
Todo el mundo tiene problemas con sus yernos.
Es igual en todas partes.
Me ha ocultado esta transacción para demostrar
que él es el dueño.
Quiero decirle algo.
Me importa un comino sus líos familiares,
pero estos líos suyos nos van a costar nuestros empleos.
Tenemos un plan, por si le interesa.
Ya lo creo que me interesa.
Lucy, estos señores me están secuestrando.
No llames a la policía, díselo a Warren.
Sr. Clinton.
¡Eh, taxi!
¡Sr. Gerber! ¡Están ahí!
Mierda. Esto es una pesadilla.
La compañía aérea será el hazmerreír. Esto debe quedar en secreto.
-¿Cree que irán a Kansas? -Arkansas, Les.
¡Oye, que llevo un bebé!
¿No puede ir más deprisa?
Andando vamos más deprisa.
Buena idea.
¿Dónde está el otro?
Cuando conozca Arkansas, ya no querrá irse.
No hay sitio igual para cazar y pescar.
Sí, de eso no hay duda.
No puedo... ¿dónde está?
¿Qué diantres es eso?
Es una escultura de Pablo Picasso.
Ya ves.
Esto no es.
-¿Está usted bien? -Esto es un desastre.
-Esto es fantástico. -Sí, señor.
¿Ha conducido alguna vez una de estas?
-No. -¿Quiere probar?
¿Cree que podré?
Voy a pasar esta curva, y cuando lleguemos a la recta
-conduce usted un poco. -Bien.
Esto regula la dirección. Vamos hacia delante.
-No hay que cambiarlo. -Bien.
Este es el acelerador.
-Atrás para acelerar. -Eso es.
Y hacia delante para decelerar. Y esto de aquí
indica cuánta gasolina llega al motor.
Esto marca la velocidad.
-Y esto de aquí es el freno. -El freno.
-Hacia delante para frenar. -Sí. Fíjese, vamos a decelerar.
Así le damos un poco de aire. ¿Lo nota?
-Sí. -Es como un Buick de los grandes.
Vamos a bajar un poco la velocidad
y le paso los mandos.
-Está bien. -Si va a llevarla, póngase
esta gorra oficial de ingeniero ferroviario.
Caray, fíjate.
Muy bien.
-¿Me está bien? -Sí, señor.
No tiene que cambiar nada. Siéntese y conduzca su tren.
Muy bien.
-Freno. -Sí, señor.
Sí.
¿Puedo acelerar un poco?
Mejor que no. Esta curva es bastante pronunciada.
-Yo la mantendría como está. -De acuerdo.
-No hace falta guiarla, ¿no? -No, las vías se encargan.
Hacen que vaya en línea recta.
-A usted le sale natural. -Sí, ¿verdad?
El otro día en la ducha intenté recordar el Juramento de Lealtad.
El de los Estados Unidos.
Y no conseguí acordarme.
Me faltaba la mitad.
"Juro lealtad a los Estados Unidos de América".
"A la República".
"A la República".
-"Que representa". -"Que representa".
Sí, señor. "Con libertad y justicia para todos".
Te has saltado una frase.
-¿Cuál? -"Una nación..."
"Una nación..."
Dios bendiga a América, y a lo que representa.
Tenemos banjos y vamos caminando de noche.
Y las mujeres más guapas del mundo.
Tenemos lo mejor de la raza humana.
Tenemos a los mejores chicos y chicas.
Y os digo que Dios
debió de bendecir América.
Por eso tenemos tantas, tantas cosas.
Tenemos todo tipo de cosas
y todas a la vez.
Dios debe de habernos bendecido a todos.
Ya estamos cerca.
Creo que sé dónde estamos.
Ahora viene un cenagal
repleto de serpientes venenosas y tortugas mordedoras.
¿Qué le ha pasado a Leo?
Mira dónde está.
Está dormidísimo. Duerme en cualquier parte.
Ha olido su tierra y ahora sueña que ha muerto y está en el cielo.
¡Última parada!
¡Final de trayecto!
Venga, viejo. Despierta.
Haney, compadre,
¿sabes cuando llevas tiempo lejos de casa
y estás deseando volver?
Pues no sé si tengo ganas.
Venga, en marcha. Vamos.
Eh, compadres, mirad.
Ahí está, el rey del cielo.
¿Haney? ¿Leo?
No me obliguéis a dispararos delante de los vuestros.
No quiero alborotos.
Soltad las armas y poned las manos en la cabeza.
Están vacías, hace mucho que nos quedamos sin cartuchos.
Las dejamos.
Quiero hablar con vosotros. Venid, vamos a hablar.
Vamos.
Tranquilos.
Despacio.
Eso es.
Eso es.
-¿No nos reconoces? -Te reconozco.
Te reconozco perfectamente.
-¿Qué tal el viaje? -Ha ido muy bien.
Deberías venir a la próxima.
Sheriff, quiero que los detenga.
Haney, Leo,
quedáis detenidos.
-¿Por qué? -¿Por qué? Yo os lo diré.
Robo de una locomotora,
posesión y destrucción de mercancía robada,
y si con eso no es suficiente para encerraros de por vida,
secuestro de un ejecutivo de Southland.
Vuelva aquí.
¿Sr. Gerber?
Vuelva aquí.
Si piensa acusarme,
tenga la decencia de escuchar mi respuesta.
Desde niño que no he robado nada.
La tomamos prestada, Maxie.
Se la devolvimos
a Tom, es suya desde siempre.
Con respecto al secuestro,
ayúdame tú, Maxie, porque yo no soy abogado.
Secuestrar a alguien es llevárselo contra su voluntad.
-¿No es cierto? -Desde luego.
Pues no ha sido así, ¿verdad, Tom?
Claro que sí.
Señor Gerber,
no veo que hayan quebrantado la ley.
-Si los detengo me meteré en un lío. -Entrar ilegalmente es un delito.
Los empleados de Southland tienen prohibida la entrada.
Quiero que los detenga por eso. Deténgalos.
Eso es verdad, Haney. Hay una ley.
Muy bien.
Pues enciérralo a él.
¿Qué?
Esta tierra es de mi propiedad.
Esto es mío.
Así que ahora,
as del aire,
el ilegal eres tú.
¿Pero qué...?
Esta propiedad cuesta cientos de miles de dólares.
Usted no tiene ese dinero.
Pues entonces he hecho un buen trato.
Porque Tom me lo ha vendido todo por un dólar.
Cállese, por favor.
¿Sabe una cosa,
Sr. Gerber?
Toda la vida me he apartado
y he dejado que oficinistas como usted decidieran por mí.
Pero esta vez no va a ser así.
He comprado este negocio,
voy a mantenerlo abierto
y voy a dejarme la piel para que funcione.
Señores, creo que no entienden la situación.
Deberían haberse quedado con los coches y los cheques.
Habrían salido ganando. Están llevando esto demasiado lejos.
Si voy por lo legal,
puedo hacer que se pase años en los tribunales
y que jamás llegue a ser el propietario.
Pero esa no es la cuestión.
Puede quedarse con esto, le devuelvo su dólar.
Pero tampoco se trata de eso, lo que...
lo que quiero decir es...
Este negocio está muerto.
Este pueblo está muerto.
Nunca será igual. Eso se lo aseguro.
Así que
puede convertir esto en una línea independiente,
pero lo único que hará será perder el tiempo.
Sheriff, retiro los cargos.
Piénselo bien, Sr. Haney.
Depende de usted.
Vamos, papá.
No pienso subir en ninguno de tus aviones.
Muy bien, como quieras.
Haney, ¿qué ha pasado? ¿Qué hay de nuestros trabajos?
Tenemos dos opciones.
Ahora esto es nuestro, todo sin excepción.
Podemos quedarnos e intentarlo, o ir a otro sitio
y empezar de nuevo.
No hay nada seguro.
Yo sé lo que voy a hacer.
Yo me quedo.
Ahora me voy a casa con mi familia.
Vamos, hijo.
-Me alegro de verte, papá. -Vamos, Jean.
Arriba.
Podéis venir si queréis.
Así se hace, Haney.
¡Un fuerte aplauso!
Bien hecho, Haney y Leo.
Lo conseguisteis.
Vosotros mandáis ahora.
-Pues eso parece. -¿Ha merecido la pena?
¡Yo creo que sí!
Ha sido buena.
Toma, papá.
Gracias, cariño
Papá, Ev quiere preguntarte algo.
Venga.
Quiero volver a casarme con Charlotte.
Pregúntaselo.
¿Puedo volver a casarme con Charlotte?
Mira el anillo, papá. ¿Papá?
Es el mismo anillo de la otra vez.
Sí.
Pero lo ha llevado a limpiar.
Está bien.
Pero si le haces daño
o la haces desgraciada, te encontraré
y te machacaré la cabeza a palos.
Venga, vamos. Vamos.
Te queda muy bien el uniforme.
Chicago me ha hecho un loco de la moda.
¿Qué tal están mis perros?
Ahí fuera hay un mundo bien interesante
pero esto tampoco está nada mal.
¿Entonces no vamos a comprar la autocaravana?
-Mira lo que ha encontrado la tía Rose. -A ver qué tenemos aquí.
¿De dónde la has sacado? No la conocía.
Lleva años colgada en la pared.
De esas ya no hay, ¿eh, Haney?
Vaya que no, jefe.
Vaya que no.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.