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Original subtitles

Elegirán al nuevo gobernador en dos días.

Es una elección decisiva para el sistema de salud de Lombardía,

el más grande de Italia, con un gasto de 20 mil millones al año.

En otras noticias, anoche hubo un asesinato en Génova.

Las investigaciones iniciales muestran…

¿Armida? Abre las ventanas. Hay olor a huevo podrido aquí.

Si hay olor a podrido debes ser tú.

¿Viniste a preguntar por mi campaña?

Agnese me contó todo. Eras médico.

Medicaste a los ancianos para tenerlos tranquilos.

No fue para tenerlos tranquilos. Fue para que mejoren.

Mentira. Solo querías reducir gastos de gestión.

- No fue por dinero. - No seas ingenuo.

Así fue como llegaste aquí. A un paso de ser gobernador.

- Buscaba una cura. - ¿Una cura para qué?

Para el dolor. ¿Qué más podría ser?

Cuando aumenté la dosis de benzodiazepina en algunos asilos,

el resultado fue increíble.

Ya lo creo. Y ahora todos abusan de eso.

Qué palabra tan fuerte. Vamos. ¿"Abusan"?

¿Quién decide cuánto dolor hay que soportar?

Sin duda no eres tú.

Mañana seré concejal. Luego, el ministro de salud.

No, eso no sucederá.

Todos sabrán que robaste información confidencial.

No robé nada. Agnese me la dio.

- La chantajeaste. - ¿Eso te dijo?

¿Dónde están las pruebas?

Si esto sale a la luz, ella será la única que lo pierda todo.

Perderá su trabajo, su reputación y su credibilidad.

¿Es lo que quieres?

Solo viniste a acusarme.

Te equivocaste de persona, amigo.

Querías curar a Agnese a toda costa. Aceptaste el trato.

Suspendiste la investigación.

Yo no violé el juramento hipocrático.

Fuiste tú.

DOC: UNA NUEVA VIDA

- Buenos días, Dr. Sandri. - Barbara.

- Me gustaría agradecerle. - ¿Por qué?

No me denunció. Me lo merecía. Me pasé de la raya.

De hecho…

Me mudaré a una nueva oficina en dos días.

Ya conocí a mi nuevo jefe. Es genial.

No me enamoraré de él.

- Lo prometo. - Bien.

Buena suerte.

- Igualmente. Adiós. - Adiós.

- Enrico. - Hola.

- Gracias por venir. - De nada. ¿Qué pasa?

Es un tema delicado. Hablemos en mi oficina.

Bien. Vamos.

Ayer le dije la verdad a Andrea.

- No me dijiste nada. - No quería involucrarte.

Podría haberles evitado problemas a ambos.

- ¿No te parece? - Disculpa.

¿Cómo está?

Mal. Está angustiado.

Como sea, hiciste lo correcto. No deberías haberlo ocultado.

Tienes que ayudarlo. No sé cuánto tiempo podré apoyarlo.

- ¿Le contaste sobre el tumor? - No.

¿Por qué?

Porque sacrificó todo por nada.

- No es cierto. - Solo para darme unos años,

los cuales su amnesia ya borró.

Por eso suspendiste la investigación en 2011.

Lo encubrí.

Bramante puso a Agnese en la lista para el tratamiento.

Ahora la está chantajeando.

- Qué idiota. - Yo soy el idiota.

- Acepté su oferta. - Por Agnese.

- ¿Y qué? ¡Es imperdonable! - Suspendiste una investigación.

Que tenía que ver con la salud de miles de personas.

Tú lo probaste con tu ensayo. Ahora estoy atrapado.

Si confieso, Agnese lo perderá todo. Si no lo hago, seré un impostor.

No digas eso. Eres médico y siempre lo serás.

Doc. Teresa lo está buscando. Hay un paciente importante.

Yo me encargo. ¿Quién es el paciente?

El político Alberto Bramante.

- Buenos días. - Buenos días.

- Hola, soy el Dr. Fanti. - Buenos días.

¿Qué pasa?

Lo encontraron inconsciente en la sede de su campaña.

Nos informaron que tiene fiebre y presión alta.

La tomografía muestra un edema en el lóbulo frontal izquierdo.

¿Tiene algún problema de salud?

Colesterol alto.

Dijo que tenía náuseas e incomodidad intestinal.

Creímos que era estrés por las elecciones.

- ¿Y estos moretones? - Quizá se cayó.

- No, creo que lo atacaron. - ¿Que lo atacaron?

La habitación estaba destruida.

Creo que puedo explicarlo.

Esta mañana fui a verlo.

Hablamos de un asunto médico. La conversación se puso intensa.

¿Qué? ¿Lo golpeó?

No, señora, solo nos empujamos.

Cuando me fui, él estaba bien.

Si lo atacaron, fue después de que me fui.

La policía está revisando las cámaras. Encontrarán al culpable.

Claro.

Consideremos ambas hipótesis. Una enfermedad y una agresión.

Una agresión no explica la fiebre y el colesterol.

Otra posibilidad es que ya estuviera enfermo y fue atacado.

Estos…

Concuerdan con un ataque, pero ¿cómo explicamos los síntomas?

Una infección

desencadenada por bajas defensas inmunológicas a causa del estrés.

Eso explicaría la fiebre, las náuseas, el malestar, la alta presión arterial.

Entonces sería un patógeno intestinal y una agresión.

- ¿Otras ideas? - Un icuts.

El paciente tiene 210 de colesterol de baja densidad.

Junto al estrés, podría haber bloqueado

una arteria cerebral, por eso la pérdida de conciencia,

- la caída, el edema, los moretones. - Excelente hipótesis, Lentini.

Eso explicaría todo. Sin una agresión.

Hagamos una resonancia magnética de contraste y un PCR de su sangre.

Pero no descartemos la agresión todavía.

¿Doc? La policía está aquí.

- Quieren hablar con usted. - Sí.

¿Por qué se reunió con Bramante esta mañana?

- Para discutir un asunto médico. - ¿Qué asunto?

No puedo decírselo, secreto profesional.

Los videos lo muestran entrando y saliendo.

Después de eso, no entra nadie más,

hasta que su secretaria lo encuentra inconsciente

en un cuarto destrozado.

- Cuando me fui, estaba bien. - Pero tuvieron una pelea física.

Pero no lo dejé inconsciente.

Lo que discutieron debe ser interesante.

Después de que le dispararon en la cabeza, tiene problemas con la ira.

Y a veces no distingue qué es real y qué no lo es.

- ¿Es verdad? - Sí, es cierto.

Pero le aseguro que me sometí a todas las pruebas necesarias

- para recuperar mi puesto. - Por supuesto.

Lo dejaré trabajar.

Pedí que me informaran cuando Bramante recupere la consciencia.

Nos volveremos a ver.

Aquí estaré.

¡No! Ya le dije que los medios no pueden entrar.

- Es un día estresante. - Bramante está aquí antes de la elección.

¿Puedes revisar las camas 12, 15 y 21? No tengo residentes.

- Estoy a tu servicio. - Ya quiero que lleguen los reemplazos.

Giulia será la médica en jefe en Roma. Federico se va en dos días.

Martina renunció de la nada. ¿Sabes por qué?

Los residentes son todo un misterio.

¿Y mamá? ¿Qué dijo?

No quiere hablar conmigo. Obviamente.

Su hija era médica. Ahora es una desempleada y procesada.

No te imagino trabajando en el pueblo.

Yo tampoco. Pero no tengo otra opción.

Informé de mi caso y debo pagar una multa. ¿Cómo pagaré la renta?

Vamos, guarda tus cosas.

Es mi culpa. No debería haber dicho nada.

Agnese, por favor…

Mírame. Ven aquí.

No lastimé a Bramante.

Estábamos hablando y me atacó de repente.

Simplemente lo alejé. Y cuando me fui, estaba bien.

¿Está bien? ¿Me crees?

Esa tos me suena rara.

Debemos decírselo a la policía de inmediato.

Si lo hacemos, tu vida se terminó.

- Igual ya se terminó. - ¿Por qué?

Esta tos no es por una gripe estacional.

¿Es una recaída?

Lo siento.

Aquí estoy.

¿Y bien? ¿Cómo te sientes?

- ¿Qué sabemos? - La fiebre no está bajando.

- La presión sigue alta. - ¿Glucosa en sangre e infecciones?

- Aún no tenemos los resultados. - Fuiste tú.

- ¿Qué? - Me atacaste.

- Fuiste tú. - Te equivocas.

Hoy, en la oficina, estabas como loco. Me atacaste.

- Estás confundido… - Fuiste tú.

Salga de aquí. Llamen a la policía y trasladen a mi esposo.

- Mire, señora… Alberto… - ¡Váyase!

- ¡Váyase! - Vamos, Doc.

Miente, te tendió una trampa.

¿Llamaste a un abogado? ¿Qué esperas?

Te destruirá.

Ya estoy destruido.

Ocúpate de tu conciencia más tarde.

Podrían condenarte por intento de asesinato.

El tumor de Agnese volvió.

Las esperanzas son casi nulas.

Sin comentarios, ya se lo dije.

La administración dará un comunicado de prensa.

Déjame trabajar o usted será el próximo paciente.

Saldrás de aquí en el mejor momento.

Espero que las cosas se aclaren antes de irme.

Sí, ya lo creo.

- ¿Cuándo tendrás otra oportunidad? - ¿De qué?

De estar en medio de las noticias.

Oye, no lo arruines con tus redes sociales.

No te preocupes. Silencio las notificaciones al trabajar.

Bien hecho. Muy bien.

Los periodistas me enloquecen.

¿Y la encargada de las camas?

- Hay una vacante en el hospital Niguarda. - Perfecto, que lo trasladen.

Estaremos más tranquilos en cuanto traslademos a Bramante.

Sí, jefa.

- ¿Qué haces aquí? - Hola. No quería molestar.

Qué amable. Pero no me respondiste.

Estaba revisando los turnos. Andrea me lo pidió.

- ¿Por qué no me preguntaste? - No quería molestarte.

- Adiós. - Adiós.

- ¿Qué estaba haciendo? - No sé.

Pero está tramando algo.

Bueno. Calma. La trasladarán en dos días.

Es tiempo suficiente para lastimarnos a nosotros o a las niñas.

Teresa.

Este es el formulario de privacidad.

Obviemos la parte de la devolución.

Yo voy.

Aquí está el lápiz.

Y este es mi papel.

- Toma. - ¿Podemos irnos?

- Sí. - Nos encargaremos.

- Bien. - Por favor.

- No. Espera. - ¿Qué pasa?

- Me temo que está delirando. - ¿Quién? ¿Yo?

Soy perfectamente capaz de decidir.

- Hay una isquemia en curso. - ¿Cómo lo sabes?

- Por favor, ya basta. Vamos. - Mire, Dr. Bramante.

¿Qué hace…? Rompió mi boleta electoral.

- Devuélvemela. - Está delirando.

Es un derrame. A terapia intensiva. Señora, muévase.

- Sí, pero debe calmarse. - ¡Llama a mi abogado!

- ¡Mi voto es importante! - Alberto, cálmate.

¿Cómo está?

Está estable. Le dimos una aspirina y un sedante.

¿Cómo te diste cuenta que tenía un derrame?

Federico lo descubrió.

Se dio vuelta, como escondiéndose, cuando puso una X en el formulario.

Luego dobló el papel, como una boleta.

Cuando me lo dio, dijo "lápiz", en vez de bolígrafo.

Como las que se usan para votar. Fue por eso.

- Es posible que le salvaras la vida. - No, tuve suerte.

No, no tuviste suerte, prestaste atención.

Estabas concentrado.

Pueden irse, chicos.

Como Doc no puede acercarse al paciente, yo estaré de guardia esta noche.

Perdón por mi chiste sobre las redes sociales.

Te extrañaremos cuando te vayas.

Gracias.

Escucha. Haremos una reunión más tarde en la terraza.

Si quieres… Martina también vendrá.

- Martina. - Sí. Nos dirá por qué se fue.

Siempre y cuando diga la verdad.

Lo perderá todo.

Yo no violé el juramento hipocrático. Fuiste tú.

Pase.

- Gracias por venir. - ¿Cómo estás?

¿Quieres la respuesta larga o corta?

Agnese me lo contó todo.

Entonces no necesitas una respuesta.

Lo siento.

La vida me está pasando la factura por lo que hice hace años.

No, Andrea. Fue un momento terrible.

Habías perdido a Mattia. No podías perder a Agnese.

- Fue imperdonable. - No pienses en esto ahora.

Concéntrate en defenderte de las acusaciones de Bramante.

¿Y si tiene razón?

Por lo que recuerdo, no lo lastimé.

Cuando me fui, estaba bien. Pero ¿y si estoy equivocado?

Terminamos con la estimulación cerebral y los medicamentos.

No has tenido ningún episodio psicótico desde entonces.

¿Y si volví e intenté matarlo?

¿Y mi cerebro lo borró?

¿No es posible?

Es lo único que necesito saber.

Mi padre también está instalando paneles solares.

- ¿Por el cambio climático? - Y para reducir el consumo.

- Como la Dra. Marabini. - Claro.

En fin, quería agradecerte, antes de que venga Riccardo.

- ¿Agradecerme? - Sí.

¿Por qué?

Porque me habría rendido sin tu ayuda.

No lo creo.

Al principio, pensaba que eras frágil. Pero eres muy fuerte.

Gracias.

Aquí estoy. Lamento llegar tarde.

- ¿Y Martina? - No sé. Está retrasada.

- No me sorprende. - ¿Sabes algo?

No puedes confiar en alguien que desaparece.

No hablemos de Martina. Hablemos de Federico.

Sí.

Que también desaparecerá, pero por razones más importantes.

- Por más tiempo libre. Más dinero. - Bueno…

- No más maniquíes muertos. - Esa es la razón principal.

Y para seguir con el trabajo de su papá.

Es algo hermoso porque es lo que quieres hacer.

- Por Federico. - Por Federico.

- Por mí. - No, espérenme.

- Aquí está. - Perdón.

- Gracias por venir. - No me lo perdería.

Y les debo algunas explicaciones.

Bueno, renuncié porque ya no puedo ser médica.

- ¿En Clínica Médica? - En general.

- Pero eres la mejor. - ¿Es por el estrés?

No, es que… Todavía no me gradué.

Me queda un examen y la tesis.

¿Cómo es posible que no te hayas graduado?

Mentí. Me aproveché del caos de Covid.

¿Qué vas a hacer?

Informé de mi situación e iré a juicio

por fraude de salud y falso testimonio.

No iré a la cárcel, pero debo pagar una gran multa.

Lo mejor que puedo hacer es volver con mi familia en Foppolo.

Encontraré algún trabajo ahí.

Sé que es imperdonable.

Y les pido disculpas. Pero quería agradecerles porque…

fueron los mejores meses de mi vida.

Ven aquí.

- Te extrañaré. - Yo también te extrañaré.

Mi padre podría necesitar una ayudante, incluso sin un título.

- ¿Qué te parece? - Gracias.

- No te preocupes, no hace falta. - Está bien.

Hiciste lo correcto.

Sí.

Basta de hablar de mí. Tenemos que hacer un brindis.

Así que… Si me permiten…

Por Federico. El futuro mejor oftalmólogo de Milán.

Me gustaría hacer un brindis por todos los médicos

que tienen el coraje de hacer lo correcto.

¿Qué opinas?

Qué bien.

Querías curar a Agnese a toda costa. Suspendiste la investigación.

¿Qué hace aquí?

Intento entender qué pasó.

Váyase. O llamaré a la policía.

BROMURO

- Hola. - Hola.

- ¿Y Manuel? - Está con Davide.

Debe acostumbrarse a estar con él y su nueva pareja.

Agnese.

Hace años habíamos perdido la esperanza. Y ahora hay mejores tratamientos.

¿Te quedarás a cenar?

Sí.

- ¿Quieres un trago? - Lo que tú quieras.

- ¿Y Bramante? - Está consciente.

- ¿Descubriste qué le pasa? - No.

Quiero renunciar.

¿Qué?

No te daré una razón, así no tendrás que explicarlo, pero…

creo que ya no puedo ser médico.

- Andrea. - Debería haberlo hecho hace años.

Cuando acepté el trato.

Hay errores que son como tumores.

Nunca desaparecen. No hay remedio.

Le había dado un nombre al tumor.

Lo había llamado "el alienígena". Como si fuese un extraño, un enemigo.

Lo odiaba. Pensaba…

que el odio me daría la fuerza para combatirlo, como en una guerra.

Pero no era una guerra.

No hubo héroes que ganaran ni cobardes que perdieran.

Solo hombres y mujeres viviendo, hasta el final.

Así que dejé de llamarlo "el alienígena".

Dejé de darle nombres. No era un extraño.

Era parte de mí.

Quiero hacer un tratamiento.

Pero no se trata de eliminar el mal.

Entonces, ¿de qué se trata?

De reconocer que es parte de nosotros.

Hay que aceptarlo, compartirlo.

Y así habrá una solución para todo. Para todo.

Por eso debemos confesar.

Y contar toda la historia.

Y luego vivir.

Mientras tengamos vida.

Bien, acepto. No sé qué pasará, pero… ¿Importa realmente?

Estás borracho.

Pero nuestra confesión no detendrá a Bramante.

Nos tomará años conseguir justicia. Y él dirigirá el sistema de salud.

Cierto. A menos que confesemos de una manera especial.

¿Cómo?

Te traeré otra copa y te explicaré.

Preparen la sala siete. Hay un paciente de cardiología.

Teresa. ¿Y Bramante?

Está estable. Pregúntale a los chicos, recién lo vieron.

Hola. ¿Y nuestro candidato favorito?

Sigue sedado. Le bajó la fiebre, y tiene presión arterial constante.

Bien, Teresa. Vamos a trasladarlo.

Liberen una cama y déjenlo con alguien que no me acuse.

A tu servicio, Doc. Lentini, ven conmigo.

Federico, disculpa. Algo más.

- Es tu último día, ¿no? - Sí. Me sorprende que lo recuerde.

¿Estás bromeando?

No, me refería a que… No creí que mereciera su…

Se asustó.

Se equivocó tanto que siempre cree que está en problemas.

Tuvimos suerte de tenerte en nuestro equipo.

Gracias.

No le hagas caso a Riccardo. Él también cometió muchos errores.

Por eso aprendió tanto.

¡Lentini!

Bueno. Debo irme. No hay que hacer esperar a Maraldi.

Es la regla de oro.

Por cierto, ¿qué sabes de Martina?

Renunció por razones personales.

Está bien. ¿Hay algo que podamos hacer por ella?

No.

Eso quiere decir que conoces la razón.

Y no quieres decírmelo. Está bien.

Es por su propio bien.

También significa que eres el único que puede hacer algo por ella.

Eres su tutor. Piénsalo. Seguro debe haber una solución.

Tengo las pruebas de Bramante. Está confirmado, su colesterol es de 210.

Su glucosa en sangre también está alta. Es de 380.

Ponlo en su expediente. Ya no es nuestro paciente.

Antes de trasladarlo, debemos aclarar las cosas.

¿Qué estás pensando?

Estos datos apuntan a un ictus, no a un ataque.

O atacaron a un hombre que luego tuvo un ictus.

- ¿Lo estás defendiendo? - Eso lo hará su abogado.

Soy médico. Tenemos pacientes.

Necesito aire fresco. Estuve aquí toda la noche.

Armida, abre la ventana. Hay olor a huevo podrido.

Iré a desayunar. ¿Quieres algo?

- Huevo podrido. - ¿Es una nueva dieta?

No, Bramante quería aire fresco

porque olía a huevo podrido, pero no era cierto.

¿En qué piensas?

- ¿Esa es la resonancia? - Sí.

Edema del lóbulo temporal. Distorsionó su sentido del olfato.

Tenía síntomas antes de verte.

¿Y por qué sentirías olor a huevo podrido?

Encefalitis.

Por eso me atacó sin razón

y me acusó de intento de asesinato.

Aumento de agresividad y delirio. Es por la encefalitis herpética.

Necesita punción lumbar y un antiviral. Nos quedan minutos si queremos salvarlo.

¿Queremos hacerlo?

La autopsia mostraría la encefalitis.

Probaría tu inocencia.

El sistema médico no quedaría en manos de un estafador.

Ya me traicioné a mí mismo una vez. No cometeré el mismo error.

Soy médico. Protejo la vida. Incluso la vida de un idiota.

¿Ves? Tenía razón.

Eres médico. Y siempre lo serás.

Sra. Bramante, ya sé qué le pasa a su esposo.

Yo también. Usted lo molió a golpes.

No, estaba delirando cuando me acusó por su enfermedad.

Si es lo que pensamos, podría morir durante el traslado.

Hay que darle un antiviral, ahora.

Y confirmaremos con una punción lumbar.

¿Quiere medicarlo antes de confirmar lo que tiene?

Sí, esperar sería muy arriesgado.

Hagamos una punción lumbar y preparen la PCR.

Prepararé la PCR.

¿Sigues aquí? Cubriste el turno nocturno.

- Andrea necesita mi ayuda. - Sí, entiendo.

- ¿Estás ocupado esta noche? - Depende. ¿Por qué?

Estoy buscando una casa en Roma.

Por si me dan el trabajo.

- Claro. - No conozco Roma.

¿Quizás podrías darme algunos consejos?

- Está bien. - ¿Esta noche, en mi casa?

Esta noche, en tu casa.

Giovanna, ¿te llevaste el bromuro?

- No, lo habría informado. ¿Por qué? - Es raro.

Lo compré la semana pasada y ya se está terminado.

¿Quién podría haber tomado…?

No puedo creerlo.

No puedo creerlo.

¿Adónde va esto?

- Teresa, estoy trabajando. - Es urgente.

Bien.

Disculpen. Necesito que esperen afuera un segundo.

Edoardo, por aquí.

- Lo siento. - Ya vuelvo.

¿Qué pasa?

¿Qué haces?

Es trasparente.

¿Comiste otra ensalada del jardín de Andrea?

Alguien robó unos sedantes y los puso en mi botella.

- De haberla bebido estaría muerta. - Barbara.

Temía que te hubiera hecho lo mismo.

Se llevó dos frascos.

- Podría estar tomándolas. - No. Esta mañana estaba bien.

Andrea, ¿Barbara está contigo?

Se fue temprano. Bien, luego te cuento. Adiós.

- ¿Qué estás haciendo? - Vamos, antes…

¡Mierda! Las llaves del auto no están.

Ahí está.

Barbara.

Barbara. Abre la puerta. Abre. Abre la puerta.

No. No te duermas. Escucha.

¡No cierres los ojos! ¡No! ¡Barbara!

Es el fluido espinal de Bramante.

Lo pondré en el termociclador.

Gracias por venir.

Debo contarles algo sobre mí

que se hará público mañana.

Hace unos años, cometí un grave error.

No lo recordaba por mi amnesia. Hoy en día no lo haría.

Pero es la verdad.

Cuando me enteré, pensé que no había solución.

Pensé que nunca volvería a ser médico.

Lo que hice fue demasiado grave. Imperdonable.

Pensé en mantenerlo en secreto y mitigar el dolor

o castigarme para redimirme.

Entonces, por suerte, una buena amiga me enseñó que…

la solución no es luchar contra lo que nos duele.

Es reconocer que es parte de nosotros.

Admitirlo y compartirlo.

Ella dijo que, si lo haces, todo se puede resolver. Todo.

No estoy seguro, pero confío en ella.

Vayan, hay mucho trabajo que hacer. Vamos.

¿Puedo ayudarte?

Tienes cosas más importantes que hacer, ¿no?

- Martina. - Empacaré esto y haré la cena.

Alguien vino a verte.

- ¿Te vas? - Es lo justo.

Sí, es justo.

Pero es un desperdicio.

¿Cuántos años te toma ser médico? ¿Diecinueve? ¿20?

¿Cuántos pacientes puede atender un médico? ¿Diez mil?

¿Quizá 100 000? ¿Más?

- Riccardo, ¿por qué? - Solo pienso en voz alta. Veinte años.

Y 100 000 pacientes. Y lo tiras todo por la borda por un examen.

Un examen estúpido, por cierto. Qué desperdicio.

No es por el examen.

Es lo que hice. Es imperdonable.

Bien. Lo siento, cometí un error.

No debí usar esa palabra. Estaba enojado.

De hecho, estaba enojado porque lo sabía.

Sabía que nos habría separado.

También pensé que había hecho algo imperdonable

cuando sobreviví y Alba murió.

Me castigué.

Traté de huir, como lo estás haciendo tú. Pero eso no me ayudó.

Porque no se puede arreglar todo en la vida.

Lo único que podemos hacer es intentar vivir lo mejor posible.

Pero tu mentira se puede arreglar.

Di la verdad. Vuelve a hacer lo sabes hacer.

No puedo, es imposible, tendría que pasar el examen y graduarme.

Miro el libro y sudo.

- ¿Dónde está? Dámelo. - ¿Qué?

Patología Sistémica III. ¿Dónde está?

Detrás tuyo.

- ¿Puedo ver? - Claro.

Lo sé. Tengo la solución.

- ¿Qué haces? - ¡Cuidado!

Riccardo. ¿Por qué?

Te ayudaré. Te ayudaré a estudiar.

¿Cómo puedo estudiar sin el libro?

Llegaste al punto en qué te preguntas cómo lo lograrás.

Yo también lo viví.

Dije: "¿Cómo podré seguir adelante sin una pierna?". Y aquí estoy.

Deja de pensar en lo que no tienes.

Piensa en lo que eres.

Eres una médica increíble.

Te lo digo como tutor.

¿Cómo te sientes?

Mal. Ya debería estar muerta.

Yo también podría estar muerta.

Me mandarás a la cárcel.

Así, Enrico y yo nos separaremos.

No eres una criminal. Estás enferma.

No aceptas que Enrico me ama.

¿Quién sabe con certeza qué hay en el corazón de una persona?

No estoy segura de saber qué hay en el mío.

Espero que algún día te des cuenta de lo lindo que es ser uno mismo.

Ser como eres.

No para caerle bien a alguien que te importa.

Él me ama.

Nos vemos, Barbara.

Está mejor. Pero hay mucho trabajo que hacer.

Siempre hay mucho trabajo.

- ¿Café? - Buena idea… Osito de peluche.

- Doc. - ¿Qué haces aquí?

Disculpe por entrar así. Su asistente no estaba. Entré solo.

- ¿Necesitas una recomendación? - No.

Quería preguntarte si puedo continuar mi especialización aquí.

Al menos por un año más.

Tu papá me matará.

Ya lo hablamos. Lo superará.

¿Quién te convenció de quedarte? ¿Riccardo? ¿Damiano?

El maniquí de simulacros.

Al principio, pensé que era una marioneta masoquista.

Y me di cuenta de que la marioneta era yo.

Siempre he tenido cuerdas que tiran de mí.

Las expectativas de mi padre, los "me gusta" de mis seguidores,

la apariencia de los demás. Al final, me di cuenta,

gracias a ustedes, a usted en particular,

de que podía cortar esas cuerdas.

Y decidir cómo moverme.

Doc, los resultados de la PCR.

¿Qué haces aquí?

¿Encefalitis herpética?

Sí, Doc. Tenía razón. Bramante está despierto.

- Iremos de inmediato. - ¿"Iremos"?

Sí, continuará su especialización con nosotros.

Se dio cuenta de que no es una marioneta, solo es un masoquista.

- El esclavo perfecto. - Sí.

- Dicen que me salvaste la vida. - No tuve opción.

Tenías otra opción.

Elegí no repetir viejos errores. Te detendré de otra manera.

Voté por otro candidato.

Haré lo que pueda con otros miles de votos.

Dadas las noticias, no creo que obtengas tantos votos.

¿A qué te refieres?

Detuve el virus en tu cerebro,

pero Agnese y yo publicamos algo igual de viral.

Aquí está tu celular. Revisa tus redes sociales.

Soy Agnese Tiberi, directora del hospital Ambrosiano.

Andrea Fanti, médico en jefe de Clínica Médica.

Les hablaremos de Alberto Bramante.

Me extorsionó para conseguir datos confidenciales para su beneficio.

Pero primero, debemos retroceder diez años, hasta 2010.

El Dr. Bramante era un empleado en la oficina regional,

y yo recién comenzaba como médico en jefe.

Bramante era nuestro profesor en la universidad, pero dejó de enseñar.

Estaba a cargo de los protocolos de benzodiazepina…

DOS MESES DESPUÉS

¿Me das dos tomates, como la última vez? Si quieres, te los pago.

No hace falta. Te daré los míos.

Mi ala tuvo superávit presupuestario.

Oí que contratarán a un nuevo asesor de salud. El Sr. Piccioni.

Lo conozco. Es un médico excelente.

¿Y tú? ¿Qué querías decirme?

Me gustaría hacer unos cambios en el ala.

Carelli, Martina.

De vuelta.

¿Pasamos a la parte en que sales de aquí llorando?

No lloraré esta vez, sea cual sea la nota.

¿Y bien?

Y… Saqué 30 de 30.

- Espera, ¿dijiste 30? - Sí.

Ese idiota me puso 28 de 30.

Bueno, esa nota también es tuya.

Claro que es mía. Quiero celebrarlo. ¿Tomamos una cerveza?

Debo ir a trabajar a la pizzería.

No, te equivocas. Tenías que ir a trabajar a la pizzería.

Llamé a tu hermana. Ella te cubrirá.

- ¿Estás seguro? - Sí.

Debes estar ocupado, ahora eres médico titular.

Vine aquí como médico.

Había perdido una colega que me importaba.

Intento corregir las cosas.

- ¿Vamos? - Vamos.

Gracias.

- Buenos días, Giordano. - Gracias por recibirme.

- Quería… - Le ahorraré el discurso.

Pasó con honores y aceptará

el puesto de médica en jefe en Roma.

- Exacto. - Bien.

Antes de aceptar, escuche mi oferta. Por favor, siéntense.

Fanti renunció como médico en jefe.

¿Quiere su puesto en Clínica Médica?

Andrea.

Marabini me ofreció ser la médica en jefe.

- ¿Aceptaste? - No. ¿Por qué renunciaste?

Creo que puedo ser mejor si paso más tiempo con los pacientes.

Como un simple médico.

- Alguien más debería tener el cargo. - No puedes hacer eso.

¿Qué?

Te sacrificas por mí. Me estás chantajeando moralmente.

- Me molesta. - Escucha. No es un sacrificio.

Además, era más fácil tener tiempo libre como médico.

¿Tiempo libre para qué?

Para Agnese. Comenzó el tratamiento.

Quiero estar con ella lo más que pueda.

Ve a Roma, si eso quieres. En serio.

Espero volver y encontrar un médico en jefe que pueda soportarme.

¿Cuál es el plan ahora?

Lo único que tiene sentido. Vivir.

Sin importar lo que venga, es mejor que dormir. Tú lo dijiste.

¿Vamos?

TODOS LOS PERSONAJES SON DE FICCIÓN CUALQUIER SIMILITUD ES PURA COINCIDENCIA

LOS SIGUIENTES PRODUCTOS SE USARON PARA PROPÓSITOS COMERCIALES

Subtítulos: Gabriel Benmaor

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