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Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,
ocho, nueve, diez. Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez. Uno, dos, tres, cuatro, cinco,
seis, siete, ocho, nueve, diez.
Uno, dos, tres…
DOC: UNA NUEVA VIDA
48 MINUTOS ANTES
De acuerdo, anotado. Perfecto. Sí.
HORA: 8 a. m.
- Un segundo. - Son las ocho.
Estoy en mi oficina. Tengo un pastel para ti.
Gracias.
Buen día.
Hoy es el fin del mundo.
- Buenos días, Doc. - Hola.
- ¿Qué pasó anoche? - ¿Por qué?
Ya deberías haberte ido. Pero sigues aquí.
Dices "buenos días" y estás tan pálido como tu bata.
- Tenemos que hablar. - Siéntate.
- Prefiero así. - De acuerdo.
Estoy pensando en dejar Medicina Interna.
No inmediatamente. En unos meses, luego de mi especialización.
Quiero seguir siendo médico, pero…
Quizás estoy hecho para la medicina deportiva.
- Medicina deportiva. - Sí. Paralímpicos.
La selección nacional me ofreció un puesto.
Bueno, yo…
Creo que sería un gran error.
- Eres un médico internista nato. - Quizá, en el pasado.
Pero ya no lo soporto. Yo…
No puedo evitar mirar a los pacientes
y pensar que algunos de ellos morirán. Es demasiado.
¿También te pasa?
- Por supuesto. - Bien, por favor, dime.
¿Cómo lo haces? ¿Cómo puedes soportarlo?
Poco a poco te acostumbras.
Pues no puedo.
Me voy. Nos vemos mañana.
- ¿Quieres saber las noticias? - Buenos días.
- Riccardo piensa irse. - ¿Qué pasa? ¿Otro burnout?
No, no es estrés.
Esta vez, parece ser algo más profundo.
Lin, da de alta al paciente de la 12.
- Yo iré. - ¿Estás en el ala? ¿Desde cuándo?
Tomé el primer vuelo y vine a trabajar.
Siempre estajonavista.
También ansío verte.
- ¿Un café? - ¿Mi oficina o la tuya?
Ya voy.
Ric, ¿estás ocupado en el almuerzo?
Hablaste con Doc.
Te propongo menos turnos de noche y cero horas extras. ¿Qué dices?
Digo que no puedes. Ya tenemos poco personal.
Y no es por eso que pienso irme.
Voy a bajar.
Daria, no puedes quedarte aquí. Termina tu mousse y vete, ¿sí?
- Buenos días. - Riccardo, ¿cierto?
- ¿Nos conocemos? - Mi hermana estaba por irse.
Sí, hablamos por teléfono. Dijiste…
"No puedes darle pistas a la Dra. Carelli". ¿Cierto?
Sí, muy tonto de mi parte. Lo recuerdo.
Disculpen, ¿alguien tiene una bata de sobra?
- ¿Qué hiciste? - Es sangre falsa.
- El muñeco de simulación. - Debe de haber sufrido mucho.
Creo que lo hace a propósito.
Odio a ese maldito hombre de goma.
- Toma la mía. Ya me iba. - Gracias.
Es solo por una hora. También me voy. Fin de semana en la nieve con mi papá.
¿Nieve ahora? ¿Dónde?
Es mi hermana.
- En Courmayeur. Siempre hay nieve. - ¿Por qué no estudié oftalmología?
Debí haber hecho eso.
Federico, te necesito en una biopsia.
- Bien. ¿Cuándo? - Ahora.
- Buenos días. - Buenos días.
- Buenos días. - ¿Cómo está?
- Todo bien. Sí. - Vamos, ya casi llegamos.
- Llegó. - Adelante, iré por las escaleras.
- No, hay espacio. - Bien.
TEMBLOR
Me bajo en el tercer piso. ¿Primero? ¿Obstetricia?
- Sí, está por dar a luz. - Estaba previsto en dos semanas.
No sé por qué tanta prisa.
- Todos los días son buenos para nacer. - Esperemos.
Aquí estoy.
Ve a la enfermería y prepara al paciente.
Sí.
¿El viaje fue útil para tu investigación?
Muy útil.
Seguro conociste a tus futuros colegas romanos.
Comenzaré con mi investigación, luego veré el resto.
- Buenos días, Michela. - Buenos días.
- ¿Cómo está? - Apliqué la anestesia.
Bien.
¿Por qué llevas la bata de Bonvegna?
- Porque la mía se ensució. - ¿Con qué?
- ¿Con mermelada? - No.
No, sangre. Otra traqueostomía fallida. Entonces…
Usted hará la intervención, ¿cierto, Dr. Cesconi?
El Dr. Lentini es perfectamente capaz de hacer una biopsia.
- De hecho, él la hará. - ¿Está seguro?
Segurísimo. Quedará satisfecha. ¿Cierto, Lentini?
Sí, y el Dr. Cesconi estará supervisando…
- Por favor. - …todo.
Por suerte, no es una traqueostomía, Michela.
Proceda.
- ¡Ayuda! - Es un terremoto.
- ¡Terremoto! ¡Tengan cuidado! - Visitantes, péguense a las paredes.
- Ven conmigo, rápido. - Yo la cuidaré.
- Dios mío. - ¿Qué sucede?
No nos desplomamos. Es un terremoto.
- Ayúdeme a asegurar la cama. - Quiero bajarme.
- ¿Qué hago? ¿Sigo suavemente? - Mucha sangre.
¿No se supone que debemos correr?
- Sujétala. - ¿Qué hacen?
Relájese, Michela.
Sujétala.
Calma. Martina, aquí. Habitación 13.
- ¿Cómo está? - Todo está temblando.
No se preocupe, es solo un terremoto.
- Creí que era otro ictus. - No se preocupe. Relájese.
Calma. Lin, Riccardo, vayan a la habitación 12.
Los llamé muchas veces. Creí que se habían ido.
- ¿Qué sucede? - Tranquila, es un terremoto.
Estamos bien. No abandonaríamos a una paciente tan adorable.
- Señora Agostina. Agostina. - Lin, no la despiertes.
- No hay necesidad de asustarla. - Una menos que cuidar.
De acuerdo.
- ¿Crees que se acabó? - No lo sé.
- No hay señal. - ¿Doc?
No lo sé, desapareció. Damiano tampoco está aquí.
Tenía una biopsia de la arteria temporal.
Listo, ya está.
Michela, ¿le cortamos el pelo también?
Seguro cobrarían menos que mi peluquera.
¿Ves, Federico? Olvida la medicina. Deberíamos haber sido peluqueros.
- Sin duda les gusta charlar. - ¿Me equivoco o hubo un terremoto?
Por suerte terminaste antes de que comenzara.
No, estábamos en medio. El Dr. Cesconi logró completarla.
- Nervios de acero. - No es cierto.
Fue pan comido. Michela estuvo increíble.
- ¿Cuál es la situación afuera? - No hay daños graves.
¿Voy a Emergencias? Pronto estará bajo asedio.
- Buena idea. Te llamaré si te necesito. - Gracias.
Federico, llevaré la biopsia al laboratorio.
- Termina y llévala de vuelta. - Muy bien.
- Damiano. - ¿Sí?
- ¿Puedes decirme cómo lo hiciste? - ¿Qué?
Ser tan preciso, cuando todo estaba temblando.
Años de experiencia en ambulancia. Situaciones de emergencia y en movimiento.
¿Conoces el secreto para nunca equivocarte?
- No. - Yo tampoco.
Perfecto.
¿Cómo te sientes?
Bien. ¿Qué hay del bebé?
Vamos a escuchar. Acuéstate.
Está bien y te manda saludos.
Doc, tienes un corte aquí.
- ¿Disculpa? - Un corte aquí.
No es nada. Estoy acostumbrado a golpearme.
Las contracciones son más fuertes.
¿Puedes respirar profundo?
Le falta el aire.
El bebé podría estar obstruyendo su diafragma.
Es posible.
Iremos directo a la sala de parto.
Sí, deberíamos.
- ¿Nada? - No, está fuera de servicio.
¿Estamos atrapados?
Llamaremos a alguien.
- No hay señal. - Usemos la línea de emergencia.
¿Hay alguien? ¿Alguien me escucha?
Sígueme. Respira así. Bien.
Estamos dentro de un ascensor en la policlínica Ambrosiano.
Sistema: CO5357. Número de serie: 1398.
Lo peor ya pasó. Bien, justo así.
Una mujer aquí necesita dar a luz. No tenemos mucho tiempo.
Leí que en Italia, 100 personas se quedan atascadas diariamente en un ascensor.
Es algo predecible. Alguien sabrá qué hacer.
Seguro que ya lo están resolviendo.
Verifica la habitación 13. Hay pacientes delicados.
- ¿Buscaban a alguien? - A mi cuñado.
- Genial. - Los ayudaré.
Mantengan la calma.
Deténganse todos. Lo siento. Un momento, por favor. Acérquense.
Escúchenme, porque solo lo diré una vez. Primero.
Los pacientes no pueden salir hasta obtener una orden de evacuación.
No dejaré a mi padre aquí. Podría haber otro terremoto.
Este es un edificio antisísmico.
Su padre está aquí porque lo necesita. Irse es más riesgoso.
Segundo, los familiares deben reunirse en los puntos de encuentro designados.
Tercero, este es un hospital, los médicos dan órdenes,
especialmente en una crisis de emergencia.
Quien no siga las instrucciones se las arreglará con la policía.
Ahora, familiares, fuera. Visitantes, fuera.
Los pacientes en sus habitaciones. Gracias. Vamos.
- Vaya. Una verdadera jefa. - Pensé en qué diría Doc.
¿Tienes idea de dónde está?
Estaba en su oficina. Debe de estar en camino.
Chicos, vengan, por favor.
Federico, ven.
Puede que haya terminado o puede que haya otro terremoto. Nos quedaremos.
Así que nadie termina su turno. ¿Bien?
Monitoreen y calmen a los pacientes. Manténganme informada.
Vayan.
- ¿Qué pasa, Lin? - No puedo quedarme.
- ¿Por qué? - Los teléfonos no funcionan.
- No sé nada de mi familia. - Ninguno de nosotros.
Si necesitan ayuda, pedirán ayuda.
¿Y si pasó algo? Nunca me lo perdonaría.
Lo siento.
Ve, Federico.
- Reorganizaré la lista de pacientes. - Escucha…
Bien, algo importante. Hay vidrios rotos.
- Disculpe. - Sí.
- ¿Hay una mujer embarazada aquí? - Esta es el ala de medicina.
Mi esposa estaba en un ascensor, pero no llegó a la sala de parto.
La busqué en todos los pisos.
¡El ascensor!
Déjennos pasar, por favor.
Mierda. Andrea, ¿estás ahí?
¡Giulia! Sí, estamos aquí. Estamos atrapados.
- Una mujer está a punto de dar a luz. - Margherita.
- Estoy aquí. - Amor.
¡Sácanos de aquí!
¿En qué piso están?
No lo sé. Uno o dos pisos arriba de ustedes.
- ¿Puedes abrir las puertas? - No, están atascadas.
Llamaremos a los técnicos.
Muy bien. Date prisa. Queremos salir y el bebé también.
Código rojo. Asegurémonos de que no dé a luz en el ascensor.
- ¿Qué? - No se preocupe. Lo resolveremos.
Andrea, estoy aquí.
Las contracciones son más frecuentes.
Nos sacarán y correremos a la sala de parto.
- Te quedarás hasta el final, ¿cierto? - Por supuesto.
Quiero conocer al bebé. ¿Ya le pusiste un nombre?
Mattia. Como mi abuelo.
- Un nombre maravilloso. - ¿Es tu primer hijo?
Sí. ¿Cómo le dicen? ¿Un embarazo geriátrico?
No eres la excepción. Tenemos hijos cada vez más tarde.
Por el trabajo. Tenía que planear el embarazo en el momento justo.
- ¿Qué haces? - Dirijo una empresa financiera.
Allí el tiempo lo es todo.
En la medicina también. Qué pena que nos den cada vez menos.
Mi secreto es anticipar
y planear todo lo que pueda pasar.
- Eres más eficiente y no hay sorpresas. - Excepto en caso de terremotos.
Por eso este hospital es un edificio antisísmico.
Ahora solo debes concentrarte en tu respiración.
¿Bien? Nosotros nos ocuparemos del resto.
- Respira. - De acuerdo.
Teresa, ¿cómo van aquí?
Andrea está atrapado en el ascensor con una mujer a punto de dar a luz.
- ¿Llamaste a los técnicos? - Voy a hacerlo.
- Yo iré. Quédate con los pacientes. - Gracias.
- Agnese se encargará de los técnicos. - Bien, tendremos prioridad. Ven.
- ¿Cómo estamos por aquí? - Estaría más feliz con un cigarro.
Así tendrá un ictus y se irá a un lugar mejor.
¿Mejor? No iré al cielo.
- ¿Por qué tan pesimista? - Demasiadas mentiras.
Vamos, aún le espera una larga vida.
- Para eso estamos aquí. - El terremoto lo asustó, ¿no?
Pensé que iba a morir. Esperemos que sea el último.
Veo que está nervioso. La presión está alta.
- ¿Qué le dimos? - Un betabloqueador.
Necesita algo más fuerte.
- ¿Un diurético? ¿Furosemida? - Sí, exacto.
Creo que se nos acabó. Necesitamos conseguir más.
- Martina. - ¿Debo ir a la farmacia?
¿Pensabas ir a la cafetería?
Esperaba hacer las rondas contigo.
Ve a buscar la Furosemida. Es más urgente.
Son las 8:26 a. m. Debes volver en 15 minutos como máximo.
De acuerdo.
- ¿Por qué sigues aquí? - Tenía miedo de estar sola.
Escucha, Daria, estarás más segura en los puntos de encuentro afuera.
- Quiero quedarme contigo. - Tengo que trabajar.
- Espera, ¿adónde vas? - A la farmacia del hospital.
¿No hay un residente que te conoce?
Un paciente necesita un medicamento. Debo ir.
Ven a verme después. Te haré un plan
de ahorro. Debes pensar en tu futuro.
Tengo 28 años. He visto una crisis económica global,
una pandemia y una guerra en Europa.
Más de una, en realidad. Gastaré mi dinero en viajar.
- Olvida el futuro. - Eso dices ahora.
Pero un día solo querrás dormir profundamente.
Con un bebé, olvídate de dormir profundamente por unos meses.
Estoy acostumbrada. Sufro de apnea del sueño.
El embarazo la ha empeorado.
Incluso probé el CPAP.
- ¿Lo hiciste durante el embarazo? - Sí, con el casco.
- ¿Te importa si te examino? - ¿Qué ocurre?
- Tengo una duda. Es mejor verificar. - De acuerdo.
Bien. Ayúdame a mover la cama.
Intenta sentarte. Despacio.
- Di 33. - Treinta y tres.
- De nuevo. - Treinta y tres.
Acuéstate.
Tómale la presión, por favor.
- Ochenta sobre 50. - Está un poco baja, pero…
Mejor alta que baja, ¿cierto?
¿Qué te preocupa?
Estamos atrapados aquí. Mejor dímelo.
- ¿Hola? - Hola, mamá. Soy yo.
- Quería saber cómo están. - Es Lin.
Déjame pasar, por favor.
Estamos bien. No necesitas entrar.
- ¡Mamá, por favor! - Tengo que irme.
¡Mamá!
Tu respiración es muy corta.
Y los sonidos de tu pecho no están bien.
- ¿Los sonidos? - Creo que es un neumotórax a tensión.
¿Qué significa?
Que tienes una burbuja de aire en la pleura.
Y cada vez que respiras, se llena de aire que queda atrapado.
Cuanto más respiras, más crece,
y presiona la tráquea, el corazón y los pulmones.
Y…
¿Qué podemos hacer?
- Operaremos después del nacimiento. - No puede tener un parto así.
¿Qué quieres decir, Doc?
Debemos descomprimir la burbuja. Ahora mismo.
Vi que tienes unas tijeras en tu bolso. Búscalas.
Sí.
Agarra un guante y perfóralo en la punta de un dedo.
- Doc, no pensarás… - Hazlo, por favor. Rápido.
- ¿Qué piensas hacer? - Bueno.
Gracias.
De acuerdo.
Escúchame bien. Solo hay una forma de salvarte.
Tenemos que perforar la burbuja de aire
y desinflarla. Insertaré este tubo en tu pecho
hasta llegar a la burbuja. El aire pasará por el tubo
hacia el guante, donde quedará atrapado.
¿Está claro?
No.
No, de ninguna manera.
Para mí sería más fácil no hacerlo. Pero te sofocarás,
y Mattia morirá contigo. Nadie me culpará.
¿Quién podría haber hecho algo aquí encerrado en un ascensor?
¿Me arriesgo a matarte al hacerlo?
Sí, es posible.
Pero es nuestra única oportunidad.
Prométeme que ambos sobreviviremos. El bebé y yo. Prométemelo.
Por favor.
- Claro. Saldrá bien. ¿De acuerdo? - De acuerdo.
Desinfectante.
Vamos.
Muy bien, ponte de lado, vamos.
Muy bien. Bien hecho.
Ahora toma esto. Y muérdelo fuerte.
- ¿Por qué esa cara? - Esperaba una presión más alta.
Me hicieron un bypass coronario.
La comida es asquerosa y añádale a eso un terremoto.
- Claro que tengo la presión baja. - ¿Hubo un terremoto?
- Sí. - ¿Por qué no me despertaron?
- No queríamos asustarla. - ¿Y si me muero?
- No había ningún riesgo. - Nunca se sabe.
- Iba a morir. - No iba a morirse.
- Debería agradecerle. - Quiero saber si voy a morir.
- Señoras, nadie iba a morirse. - ¿Cuál es el punto?
Una última mirada al mundo y una plegaria por mi alma.
Tranquilas. Nadie estaba por morirse.
- Me pongo ansiosa de solo pensarlo. - Pensar que te despiertas muerta…
Veremos cuando haya otro terremoto.
- ¿Habrá otro? - No.
No habrá otro terremoto. Hablé con el terremoto.
¡Acuéstese!
- ¿Estás bien? - ¿Qué? Sí. Casi.
La presión de Cristina no aumenta. Bajó.
Dale fluidos y monitoréala.
Parece que el aire sale bien.
- ¿Cómo te sientes? - Mejor.
- ¿Han dado señales? - No, nada.
¿Andrea?
- Sí, Giulia. Estamos aquí. Te oímos. - ¿Cómo están?
Superamos una pequeña emergencia. Estamos mejor.
- ¿Ustedes? - Algunas pequeñas emergencias. Mejor.
Margherita. ¿Estás bien?
- Amor. - No.
- Descansa. - De acuerdo.
Su esposa está bien, pero necesita descansar.
Los técnicos lo están resolviendo. Los sacaremos pronto.
Bien, porque iba a ver a una amiga. No quiero llegar tarde.
- Lo lograrán, ¿no? - Están con el mejor médico.
Si sobrevivimos, te haré un fideicomiso de jubilación con un interés increíble.
¿Cuál jubilación? No creo que pueda jubilarme.
Seguro que me despedirán antes.
Sin ti, Margherita y el bebé estarían muertos.
Digamos que soy bueno con los pacientes, pero no con los números.
- ¿Qué harás si te despiden? - No lo sé.
Abriré una fábrica de bolígrafos.
Me encantaría vivir la vida así. A la ligera. Sin estar ansiosa.
Lo haces muy bien, considerando las circunstancias.
No me conoces. Ya reservé el preescolar,
firmé un contrato con la niñera
- y le abrí una cuenta bancaria. - ¿También le buscarás esposa?
La hija de mi mejor amiga no estaría mal.
Debe ser un sesgo profesional. En finanzas, el tiempo es esencial.
Siempre fui así. Odio los percances.
Y mírame ahora. Suspendida en el aire,
con un bolígrafo en el pulmón y un bebé por nacer.
- A la vida le gusta improvisar. - Sí.
La vida es una mierda.
- Doc, es hora. - ¿Qué?
Está en el canal de parto.
Preparémonos para el parto.
- Tres paquetes de furosemida. - Gracias.
- Martina. - Antonio.
Hola.
- Hola, ¿también trabajas en el general? - Sí, eso parece.
Martina Carelli. Cielos, ha pasado tanto tiempo.
- ¿Dónde nos vimos por última vez? - No lo sé.
Vamos, en la fiesta… En la fiesta de graduación de Maria.
- Sí. - Se graduaban juntas.
Pospusiste la graduación.
- Después del COVID, perdimos contacto. - Sí, claro. Fue…
¿Cuál es tu ala?
Medicina Interna. Lo siento, tengo prisa, debo irme.
Pongámonos al día pronto.
- Sí, quizá… - Sin esperar por otro terremoto.
Ya veremos.
- Me voy. Adiós. - Adiós.
- ¿Le duele? - No.
Sobrevivió a un terremoto y a mi tratamiento.
Estaba bromeando. Solo quería minimizar las cosas.
- De hecho, tengo comezón. - ¿Dónde?
En la cara.
Esa es la anestesia. Es normal, espere un minuto.
A decir verdad, está aumentando.
Realmente me molesta.
Se ve un poco hinchada.
¿Qué sucede? ¿Es grave?
No, grave no. Regreso enseguida.
- Teresa. - ¿Sí?
- ¿Dónde está Damiano? - En Urgencias, está ayudando.
- Giulia. Disculpa. - ¿Sí?
¿Puedes ver a una paciente?
Damiano hizo una biopsia. Luego comenzó a…
Aquí está la furosemida.
Menos de 15 minutos. Bien hecho. Vamos.
- Tardaré dos minutos. O llama a Damiano. - Pero Damiano está…
- ¿Qué ocurre? - Ayuda.
- Michela. - Ayuda.
Mierda. Debe ser una alergia. ¿Es alérgica a la anestesia?
- No sé. - No hay otra explicación.
Garganta hinchada, el aire no fluye.
Yo…antihistamínicos… No hay tiempo.
El aire debe llegar a sus pulmones de otra manera.
Debo cortarle la tráquea. No se preocupe.
Lo he hecho antes. Casi.
La matarás. Terminará como el muñeco.
No eres capaz.
¿Qué pasa?
Controlé su presión hace diez minutos.
Sigue bajando.
Esto no está bien. Y se está debilitando.
El cirujano dijo que me mejoraría.
Sí. Cierto. Va a mejorarse.
Solo debemos saber qué ocurre con la presión.
No puedo mantener los ojos abiertos.
- Me despertaré de nuevo, ¿no? - Sí.
- No me dejará morir. - No.
No me dejará…
Cristina. Cristina. Oiga, Cristina. Míreme.
Cristina. Cálmate. Respira, Riccardo.
Piensa.
Cirugía. Presión baja. Sigue bajando.
Sin fiebre, presión baja, cirugía. Cirugía de corazón.
Su corazón, sí. Bien.
Late rápido. Muy rápido.
Taquicardia. La presión está bajando, cirugía…
Cirugía.
Mierda.
- ¡Emergencia! - ¿Qué sucede?
Hemorragia cardíaca, su pericardio. Necesita cirugía inmediata.
¡No puede ir a cirugía sin los ascensores!
Yo la llevo. Yo la llevaré, maldición.
- Tome esto. - Espere, lo ayudaré.
- Cristina, ¿qué le pasó? - Llama a cirugía, avísales.
- Es urgente. - Sí.
Bien hecho. Así. Sigue así.
Muy bien. Así. Otra vez.
Ya casi. Veo la cabeza.
Tranquila.
Respira.
- Usemos nuestros teléfonos. - Sí. Respira.
Salva al bebé. Por favor, ya no lo soporto. Basta.
No, puedes lograrlo. Un segundo.
Uno más, por favor. Bien fuerte. Vamos.
Vamos.
Aquí viene.
- ¡Bien hecho! - ¡Aquí está!
Aquí está.
Ayúdame.
Hola. Bienvenido, Mattia.
- Es tan hermoso. Te lo daremos. - Ven aquí.
- Tenemos que cortar el cordón. - Sí.
Alguien me pidió prestadas las pinzas. La jefa de enfermería me matará.
Quizá podamos esperar.
No, la OMS recomienda 60 segundos. Mi jefa también. Sostenlo.
Recuérdame que le diga a la enfermera que mereces un premio.
Aquí está, Margherita.
Margherita. Hola.
- No hay pulso. - Fue demasiado para el corazón. Sostenlo.
Bien.
Oye, escúchame.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,
ocho, nueve, diez.
¿Por qué Michela sigue aquí?
- ¿Qué pasó? - Es alérgica a la anestesia.
¿Hiciste la traqueostomía?
Salió bien.
¿Hola?
Bien. Gracias.
Buenas noticias. Las líneas telefónicas funcionan.
El problema está resuelto. El ascensor pronto funcionará.
Genial.
Tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
- Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… - Nos estamos moviendo.
…nueve, diez.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…
¡Giulia! ¡UCI!
¡Emergencia! ¡Necesitamos ayuda!
Margherita…
- Muévase, por favor. ¡Rápido! - ¡Rápido!
¡De prisa!
- El bebé está bien. - ¿Puedo?
Claro. Despacio, así.
- ¿Cómo está Margherita? - Venga conmigo.
Desfibrilador. Tres, cuatro, cinco, seis, siete…
Vamos. Lo pondré en 150.
Preparados. Despejen.
Descarga.
Ponlo al máximo.
- Vamos, uno más. - Preparados.
Descarga.
Está viva.
- Buenos días. - ¿El bebé?
Venga.
- Dame un fonendoscopio. - Cariño.
Hola, Mattia.
Hola, Mattia.
Gracias.
La vida no es tan mala después de todo.
- Contacta Neumología y Ginecología. - Enseguida.
Ven, Mattia.
Tenemos algunas cosas que hacer con tu mamá. Ven.
Tenemos que hacer pruebas.
¿Tuviste un día agitado?
- Papá. - ¿Cómo estás?
Bien. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Pasó algo?
Debía buscarte para ir a Courmayeur.
- Quizá deberíamos ir en otro momento. - Sí, eso creo.
Lo siento, hoy ha sido un día difícil.
¿Y toda esta sangre? ¿Qué pasó?
- Le hice una traqueostomía a un paciente. - ¿Y?
Y ahora está bien.
Quédate aquí con papá.
Haremos algunos controles. Lo hiciste muy bien.
Tenemos algunas cosas más que hacer. Ven.
Lin, noticias de Cirugía. Cristina está a salvo.
- Me alegro. - La salvaste con tu intuición.
- Tuve suerte. - No, lo hiciste muy bien.
Marcaste toda la diferencia. No puedes dejar esta guerra.
No, Giulia. Esta vez salió bien. ¿Y la próxima vez?
Ya no puedo seguir haciendo esto.
Teresa, veo que los técnicos lo lograron. Bien.
Los acosé hasta que resolvieran el problema.
En ese caso, esa mujer te debe la vida.
Sí, la paciente sigue en medicina.
Bien, te esperaremos. Gracias.
Martina.
- Hola. - Hola.
- ¿Qué estás haciendo aquí? - Nada, solo pasaba. ¿Estás bien?
Sí, estoy bien.
- Lo siento, tengo que… - Quería hacerte una pregunta.
¿Cómo convenciste a todos de que te graduaste?
Porque revisé el archivo de la facultad. Y tu tesis no está allí.
Patología sistemática 3. Ese fue el examen, ¿no?
Recuerdo que pospusiste tu graduación por eso.
Estás ocupada. Disculpa. No te retengo.
Hablaremos en otro momento.
Buena suerte.
¿Alguno sintió un terremoto?
Si te dicen que te acostumbras a la vida y a la muerte, no les creas.
Se equivocan. O nunca sintieron un terremoto.
Vamos, el día acaba de empezar.
Llegas tarde. Hace una hora que espero.
Me golpeé la cabeza. Estoy un poco confundido.
Idiota.
Tuve miedo de no volver a verte.
Yo también.
¿En qué piso te bajas?
No quiero bajarme.
Todos los personajes son ficticios. Cualquier referencia es pura coincidencia.
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Subtítulos: Andrea Velázquez
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