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Zulu
Enhorabuena verte. No desprecies a
un amigo. Te quedan pocos. Largo, a
chuparle la sangre a otra imbécil. A mí no
me dejasteis ni gota. Don Epi quiere que
vuelvas. Ya sabes, a su lado tendrás
dinero y protección. ¿Protección? Ay, no
para de dármela. Pierdes el tiempo. Estoy
servida.
Merta, Merta.
Qué alegría. ¿Qué quería ese señor?
Olvídate. O te plantan una esquina tu gran
dullón. O paras de crecer o me compras una
escalera.
Oye, que mañana te esperan en el trabajo.
Bueno, niña, pero tienes que arreglarte un
poco y ponerte algo más decente.
Solo me queda otra minifalda, pero me
llega por aquí. Vale. ¿Estás loca? Se te
verían las braguitas. Imposible, porque no
llevo. ¿Y tú qué, tío? Hablas menos que un
mudo ronco, pero besas de coña. A ver,
que llevo un atraso.
Necesito algo de dinero. ¿Otra vez?
¿En qué lo gastas? En mis cosas.
Niña, ten en cuenta lo que me cuesta
mantener este piso. Y las cosas ya no son
como antes. ¿Qué te
pasa? ¿Estás enferma? No, porque lo dices.
Estás temblando. Tengo frío. Pues tápate.
¿Cuánto necesitas? ¿20, 25? Puede ser,
pero no te acostumbres. Gracias.
¿Tienes las llaves? ¿Yo? Te las quedaste
tú. Tienes razón. Bueno, es igual.
Vamos a ver.
Mierda. A ver esta tampoco.
Anda, quita. Déjame a mí.
Quietos. Manos arriba. Zweitausendein.
Pero hombre. Manos arriba.
Y mucho cuidadito con lo que hacéis porque
os sacudó. Otra vez. Hermano. ¿Lleváis
armas? No,
pero mi amigo, el que te apunta por la
espalda, ese sí.
Muy ingenuo. Chaval,
si llevamos algún arma.
¿Satisfecho? Hoy hemos salido solo con
armamento ligero. ¿Qué vais
a ver conmigo? Relaciones públicas.
¿Te interesa que lleguemos a ser buenos
amigos, no te parece? Sí.
Vamos a presentarnos.
¿Qué te pasa, novato? ¿No has aprendido
todavía a distinguir un policía? ¿Es que
no parecemos policías? [Sos/eos]. No, no.
Quiero decir sí. Perdón. No sé ni cómo no
los vi. No, claro que no. Maldito el
servicio que haríamos si lo pareciéramos.
Anda, a largo. Sí,
pero ten cuidado. Está a punto de salir el
comisario y no le gustaría que le
detuvieras.
¿Crista, traes dinero, verdad? Sí. Buena
chica. Anda, dámelo. No me da la gana.
Qué risas. ¿Quieres que te lo saque a
palos? Maldita hija. Se acabó.
El dinero que me saco es para pagar la
fianza del Manolo. A ver si te enteras,
viejo mierdoso, y sólo si me da la gana.
Óyelo bien, solo si me da la gana.
Tendrás unos cuantos billetes para que te
puedas ir a la taberna. A ver si revientas
de una vez. ¿No te da vergüenza tratar
así a tu padre? Tú no eres mi padre. Como
si lo fuera. Que bien te cuidé Corta ya el
rollo, que no te lo crees ni tú. Y ahora,
viejo indefenso,
abusas de mí. ¿Indefenso? Pues bien. Me
querías atizar, pero no puedes.
Gracias. Gracias, hija. Gracias. Que Dios
te lo pague.
Buenos días. Buenos días. Esta es la
señorita de quien le hable. Parece
modosita. No lo sabe usted bien. Y muy
respetuosa. Eso es importante. Hay que
tener mucho tacto con nuestro público.
Bien, señorita, sepa usted que queda
admitida. Muchas gracias. La espero mañana
a las nueve sin falta. Gracias a usted.
Adiós. Adiós.
Adiós.
Ÿousand. ¿Lo ves? Todo ha ido muy bien.
Ya te lo dije, estás admitida. A ver si
es verdad. Qué horror. Por lo que
más quiera. Qué porquería. Qué procacidad.
Aquí solo tenía 15 años. ¿Qué le parece?
No puedo creer lo que estoy viendo. Este
mundo está perdido. No tenemos salvación.
Hacemos lo imposible para que no sean
ustedes engañados. Le dejo una. No, no,
por favor. Para que no tenga que discutir
cuando vuelva mañana, se la plantifica en
las narices y verá cómo echa a correr.
Bueno, pues siendo así vamos
a ver. Esta misma.
¿Qué le parece? Perfecta. No la habría
escogido yo mejor. Gracias.
¿Paquito, ha llegado el esquiador? Está
allí al fondo.
¿Tienes lo mío? Sí,
pero depende. ¿Depende de qué? Decí porque
ha subido. ¿Pero tú qué te crees, que a mí
me regalan el dinero? Si a mí me lo suben,
yo tengo que subir. ¿Que estás enganchada?
Pues súbeles tú también a los primos. O
bájate del mono y dedícate al porro.
Están de oferta. Tiraos. Vete a la mierda,
Zweitausendein. ¿Cuánto? Tres billetes
más.
Y encima estará cortada. Y vete a saber
con qué. Eso sí que no.
Cualquier día nos mandas a todos al otro
barrio. No te la lleves. Si no fuera
buena, no vendrías a buscarla. ¿Quieres un
consejo? No es gratis. Para el ascensor
y bájate si puedes. O vas a tener que
hacer muchas horas extraordinarias.
Hola, cariño.
Niña. Es la basma. Cabrones. Han cambiado
de coche. Correr rápido, que están aquí.
¿Te gusta alborotar el gallinero? Déjalas
que corran, así rebajan grasas.
¿Qué pasaba en la Sagrada Familia? Riña,
puñaladas. Gitanos. No vamos. No, ya están
los municipales. Déjales que se ganen el
pan.
Fíjate en esa, tan tranquila, haciéndose
la decente. Vamos a por ella.
Ya empezamos.
Ay, chicos, qué violentos venís esta
noche. Calma, que ya estoy aquí. Atiza,
si es la Sofía. ¿Quién va a ser? Si es el
Miguel. Uy, qué me ocurra. Cabrón del
carajo. Me has engañado, pero será la
última vez. Pégame, mátame, tortúrame si
quieres. Esta noche soy feliz. ¿Me has
tomado por una mujer? Soy una mujer. Me
cago en tus muertos. De una patada.
Peopero. Algún día serás mío. Mío.
Maldito sea. Esta noche me la cargué. No
seas bestia. Déjala en paz. También tú te
pasas con esa manía que le tienes a los
travestis. Son unos hijos de la gran puta.
Degenerados. Me dan asco. Hay de todo,
como en la policía. ¿Qué quieres decir con
eso? Nada. Vamos. Miguelín, vida mía,
soy tu mujer. ¿Lo estás viendo? Me cago en
su puta madre. Te espero. Siempre te
esperaré, machote. Déjale, ya está.
Por tus huesos.
Hola. Esta es Berta. Acaba de salir
de la trena y ya le han hecho una faena.
Menudos cabrones. Sole, la novia de mi
hermano. Esta tenía un trabajo buscado.
Muy pijo, muy normal. Pero el tío que la
quiere chulear se lo ha hecho perder.
Total, necesita pasta o abrirse de
piernas. Tocan. Yo no aguanto más al
viejo. Mi rollo es peligroso. Me tiene muy
calada y me van a cazar. ¿Y tú?
Pues tú sabrás si te interesa llenar el
bolso de otra manera. Ya me entiendes.
¿Qué has pensado?
Cuidado, ahí viene uno.
Quieto, coño.
Cuidado, cuidado. Mierda. ¿Qué le pasa a
ese? No sé. Parece que viene a sacarme.
Vamos, vamos.
Ay.
¿Quién está? Coño. Sabía que nos iba a
fallar. Nos cogerán. Yo me voy. Nadie nos
va a coger. Pero lo habéis hecho mal. El
primo tiene que quedar entre vosotras y
yo. En medio, para que no pueda escapar.
Salisteis demasiado pronto y se largó.
¿Está claro? Tiene razón. Pues andando. O
ahora o nunca. Vamos.
Quieto. Venga, el dinero.
¿Eso es todo?
¿Y esto qué? Venga, largaros.
De espaldas. Quieto. No te muevas.
Quieto.
No está nada mal. Casi 15 sábanas para
cada una. ¿Seguimos? No. Un golpe
por noche y basta. Sí, es lo mejor.
Escogeremos bien. Tipos con coche,
1 barrio de la parte alta. Llevan más
guita encima. Ese tipo llevaba un par de
anillos. 1 buen reloj. Porque no lo
cogimos. No, no. Nada de joyas. Los
peristas son unos cabrones. Tarde o
temprano se chivan. Dinero, solo dinero.
A la orden, jefa.
O la pareja.
Dos hamburguesas. La mía con cebolla y
pepinillo. La de este con carne de
travesti. 2 cervezas hoy. Un momento.
¿Quién es esta? Debuta hoy. Es un bombón.
Se han acabado. Suelta un porro, coño.
Sorry, hermano, no tengo. Maldita sea.
Pasa, colega. ¿Estás colgado? ¿Y si lo
estuviera? Que yo tengo lo que necesitas.
Vale, tío. Déjame ver.
Hierba pura, canela fina. Escachondeo.
Eso para los conejos. Yo pico más alto.
Con que te picas.
Mira. ¿Te va? Me va cantidad, tío.
La guita, hermano. Pon la otra también,
que no te va a comer. ¿Me vas a pagar en
calderilla o qué? Ven. Calita. Metálico,
tío. Mucho peso para ti. Aligérale los
bolsillos, tú.
Ya está. Vacío. Por esta vez
esfúmate. Sí, sí. La próxima alta Lego.
Sí, señor. Sí, señor.
Noche justificada.
¿Eres nueva?
Sí. ¿Cómo te llamas? Pues no sé todavía.
Al principio me gustaba Luz y pero es tan
enana. Creo que escogeré Pamela. ¿Usted
qué opina? Bien, bien,
muy bien. ¿Y nadie
te ha dicho, Pamela, que antes de ponerte
a trabajar necesitas mi autorización?
Pues no. Debo estar seguro de que sabes
prestar correctamente tus servicios. Lo
hago muy bien, todos lo dicen. Sí, es
posible. De momento quítate eso.
¿Qué tal?
Bien, bien.
Pero tendrás que pasar el examen.
¿Lo comprendes, no? Cuando quiera,
teniente. Aquí mismo. No,
no, no. Coge el bolso.
Y Miguel, ponle pepinillos a su
hamburguesa. Me la comeré yo.
¿Que le ha ocurrido? Es de la familia. Si
ha sido una intoxicación etílica con
ataque fulminante al corazón. Ni siquiera
se dio cuenta. Pero antes tuvo tiempo de
destrozar media taberna causando lesiones
a un par de clientes. Pues métalo en la
cárcel. ¿No va a protestar? Muy graciosa,
pero de mal gusto para ser la hija. Yo no
soy su hija. Era mi padrastro y 1 m bajo
tierras donde mejor está.
¿De dónde vienes? ¿Y a usted que le
importa? ¿De hacer la carrera? Sí, con tu
madre. Me dio recuerdos para ti. Te voy a
dor calma, coño. No la provoques. Está
dolida, aunque no lo parezca. Contigo me
entiendo, guaperas. ¿Qué quieres saber?
¿Mayor o menor de edad? Mayor, pero por
poco salta a la vista medios de me las
apaño fregando lo que se dice acerca en
menudas faenas debes hacer. Porque me
insulta. Está amargado, tiene sueño.
También cuido niños. ¿De que? De 50
años no te digo. Déjale. Mira,
sabemos dónde estás. Si necesitamos algo
de ti, ya volveremos. ¿Vale? Vale, pero tú
solo corre,
que se me hace tarde. Levántate.
¿Qué hora es? Casi las nueve. ¿De qué? De
la noche. Qué tontería. De la mañana, no
te jode. ¿Qué has dicho? Nada, que me
acabo de acostar. Haces mal. Si sigues así
volverás a las andadas y no podré
ayudarte. Cuando pienso en lo de las
fotografías abusaron de mí, me drogaron.
Era una cría engañada. Además, a ti
también te podía haber ocurrido lo mismo.
¿Ah, bueno, a ti no? Claro que no. Yo
escojo mis compañías. Pero no voy a
abandonarte. Mi fe no me lo permite. Y te
diré más, ese trabajo nocturno que tienes
de cajera en un club no me gusta nada. Te
buscaré algo mejor. ŸOusand. Busca,
Luisa, busca. Pero ahora déjame dormir.
¿Ves como tengo razón? Nada de sacar el
coche en taxi. Te deja la puerta de casa y
no hay peligro de que te atraquen atrás.
Venga, vamos. Contra la verja los dos.
Vamos. Gerardo,
defiéndeme. Y gritas. Cerrajo Vamos,
suelta el dinero. Tu mujer lo va a pasar
mal. Sí. Toma todo el
dinero. ¿Me has oído? Todo. Sí, sí, todo.
No, no. A callar. ¿Y esto qué es?
Maldito. ¿Con que querías engañarme?
Debería dejarte marcado. No, eso no. Se lo
juro. Se lo juro. Es que no me acordaba.
Basta de lloriquear. Date la vuelta. Sí,
los dos.
Ahora me voy a quedar aquí un ratito para
ver si sois buenos y estáis calladitos.
¿De acuerdo? Sí. A callar.
¿No había otra marca? No. Un atraco en la
Cruz de Pedrales. Estamos cerca. Tres
sujetos, dos hombres, 1 mujer. Al parecer
bastante jóvenes. Huyeron a pie. ¿Qué
hacemos? Demos una vuelta.
Para, para. ¿Qué haces? ¿A dónde va?
Da la vuelta y va uno. Corta el paso por
detrás. Yo te lo echaré encima. Gracias,
hombre.
Manos arriba.
¿Tú qué haces aquí?
Oí gritos, vi gente que corría, me asusté
y me escondí. Este no es tu barrio. ¿A qué
has venido? ¿Esperas a alguien? Me dijeron
que este era un buen sitio. Y yo te digo
que no.
¿Cuándo empezaste? Hoy es el primer día.
¿Por qué lo haces? Para darle la razón a
mi compañero. Hombre, para que te traten
de puta y no serlo. ŸOusand, más vale
echarse a la calle y sacar pasta. ¿Es que
no hay otro sistema mejor para salir
adelante? ¿O es que este resulta más
fácil? ¿No sé, tú qué opinas?
Está bien, si lo prefieres. No te conozco.
Cumpliré con mi deber. Documentación. No
la llevo encima. Lo siento. Queda usted
detenida. Pero a ver, dónde quieres que la
guarde si no llevo bolso. Además, por aquí
hay mucho cabrón suelto y me la pueden
robar. Sígame. No me da la gana. Si me
tocas, gritaré. No gritarás. Calla.
Maldita sea. Calla. ŸOusand.
Por esta vez pase, pero la próxima, si te
encuentro haciendo la calle, te juro que
te meto un mes en el talego. Anda, largo
de aquí antes de que me arrepienta. Y
tápate mejor, si es que puedes.
Matita, cría.
¿Qué tienes? Como la coja, la mato.
¿A quién? ¿A esa maldita desgraciada de la
otra noche? No caigo. La nueva,
la tonta del chiringuito. La tetuda que me
suma. No te rías.
Haciéndose la virgo y estaba podrida.
Podrida hasta los huesos. Y tú hasta los
huevos. Calla,
Consuela. Te podría haber sido peor. ¿Te
imaginas que hubiera sido la Sophie?
Que vayan siempre hechos una mierda,
puedo entenderlo. Que apesten a 1 km,
pase. Pero que encima digan que están
podridos por dentro, eso ya no lo
entiendo. A mí no me incluya, comisario.
Yo siempre uso Perris. El de Pedrito Ruiz.
Zweitausendein. A usted me refiero. Si
curso este parte, significa la baja por
una semana. Y también supone abrirle un
expediente para averiguar cómo diablo se
contaminó. De modo que elija o el
expediente o rompo el parte. Usted está
más fresco que una rosa y sigue de
servicio. Aunque desde hoy a doble turno.
¿A doble turno? Eso he dicho.
Estoy harto de las quejas que me llegan a
diario. Atracos,
robos, pandillas que campan tranquilamente
a sus anchas. ¿Y ustedes qué?
Mientras ustedes pasean en coche por la
ciudad, aprieten las tuercas a los
membrillos, interroguen, muévanse. Hagan
algo más que gastar gasolina y glenocol.
Dejen en paz a las putas, que al fin y al
cabo sólo cumplen honradamente con su
trabajo. Y acaben con los malhechores.
¿Ÿousand está claro? Muy claro, señor.
Pues andando. Ha dicho andando, cabrón.
No corras.
Pasa y cierra,
carota. ¿Sinvergüenza por qué no me has
avisado? Creí que tenías calor. Bueno,
venga. ¿Qué quieres? Inauguran una
discoteca en el barrio. Es enorme. Y hacen
una fiesta que va a ser demasiado. Me lo
han dicho. Venía a invitarte a ti y a tus
amigas. Nosotros seremos tres. ¿Qué dices?
Que me apetece cantidad.
Nos divertiremos. Qué bien.
¿Casi todo el programa es de rock, sabes?
Muy movido. Vienen tres grupos
de los mejores. ¿Y cuando la fiesta?
Mañana. ¿Seguro? Si te gustará.
Me está gustando. Ya.
Lo pasaremos muy bien. ¿A qué esperas,
cabrón? ¿Quiere llevarme una puñetera vez
a la cama?
Es una buena chica, padre. Jesús.
Comprenderá que si no lo fuera, no la
tendría en mi casa. Me hago cargo. Le
sorprenderá ver los progresos que hace
para mantenerse en el buen camino. Y los
sacrificios. Ha aceptado un trabajo por
las noches, aunque no le gusta. A mí
tampoco. ¿Hay tantas tentaciones por las
noches, verdad, padre? Y que lo digas.
Por eso, si usted pudiera conseguirle un
trabajo de día, sería estupendo.
Pase, padre. Está usted en su casa.
Bien. Muy limpia, muy arregladita.
Oh, y el cuadro de la Virgen.
Perfecto. Gracias.
¿Berta está ahí? Vamos a llamarla.
Vamos,
Berta. Ave María
purísima. Quita, Tony, quita. Un momento,
padre. Un momento. No se vaya. Me echó
algo encima y enseguida salgo. Por Dios,
qué vergüenza hacerme esto a mí. Anda,
niña, déjame en paz. ¿Tú qué sabes de
esto? Pecadora impúdica. Fuera de mi casa.
Ese cura era de verdad. Fuera. Fuera.
Oye, que aquí no se puede aparcar, que es
una salida de emergencia. Por eso mismo.
Siempre que vengo lo dejo aquí. La llave.
Esperadme. Se los llevará la grúa. ¿Y qué?
Como no es mío,
vamos a los servicios. Estaremos en esta
barra. No os perdáis. ¿Vale?
¿Nos da las bolsas, por favor? ¿Cuáles
son? Esas.
Gracias. Adiós. Adiós.
Cuidado. Seguro que hay alguien.
¿Tú eres de la casa, no? A ver,
explícanos cómo funciona el rollo ese. Es
el despacho del director. Cuando cierran
las taquillas, el cajero le lleva la
recaudación y lo mete en la caja fuerte.
A las cinco, cuando cierran, vuelve con lo
de las barras. Nos conformaremos con el
taquillazo. ¿Y ese tipo? De ese me encargo
yo. Dejaremos aquí las cosas por si las
moscas.
Exacto. De acuerdo. Siete cambios V
cero. A todos los equipos de la zona
suroeste. Acudan a reforzar la vigilancia
frente a la discoteca Diamante. Miguel,
Antena Tres. El programa del señor Pumares
acaba pronto. Tengo una pregunta para el
señor Pumares. Sí, ya voy, ya voy.
Bueno, déjelo. Repito,
acudan a reforzar la vigilancia frente a
la discoteca de pues sí que lo tienes
dulce. ¿Oye, te apetece sacudirles el
polvo? ¿La ropa? No. Pues media vuelta,
anda. Parece que hay dificultades para
mantener el orden. ¿Rumbo?
Cuanto más lejos, mejor.
Por fin apareció. Demasiado pronto.
Tranquila.
Y ahora, por primera vez en Diamante Azul
y en rigurosa exclusiva para todos
vosotros Cristal Oscuro.
Un nuevo día solo para un hombre.
Después de la explosión solo estoy
capaz de sobrevivir. Su extraña inmunidad
me convirtió en ser inmatario
para toda una terrible nada.
¿Después de la terrible excavación sabe
que cuando despertó en la tierra no había
más que cadáveres? Su extraña inmunidad
me convirtió en ser innota. Un dios
humano que nos degrafina al solitario para
toda una eternidad.
Todo lo que consiguió fue dejar en
su cuerpo mis incas. Y de plan inmunda
se convirtió en un ser inmortal. Un dios
humano que no tenga final. Solitario para
toda una eternidad.
Parece siriota. Mierda de viejo. Aparta,
Berta, estás borracha. Mira encima de
carrotón sordo. Anda, lárgate, cagado,
que me das asco.
Corra, el ánguila le llama. Hay una pelea.
Se van a matar a risa.
¿Qué hacen aquí? ¿Qué quieren ustedes?
Venimos a por el dinero.
Así quietecito estás mucho mejor. La
bolsa. Mete todo
el dinero ahí, rápido. Haga lo que le
dice.
Mira que esté bien atado. Tranquilo, que
no se escatará.
Dale la bolsa.
Vaya.
Vámonos.
¿Y las llaves? No las tengo. ¿Cómo que no
las tienes? Las deben tener Tony o Berta.
¿Y ahora qué hacemos? No sé, esperar a que
se le ocurra venir con Tony
Zweitausendein. Tony. Tony.
Tony. Tony.
Policía. ¿Dónde es la bronca? En el primer
piso. Vamos.
Alto. Basta ya de pelea.
Sepárense. He dicho que basta ya, coño.
Quieto.
¿Tienes la llave? Sí. Toma.
Espere, coño.
¿No me habéis oído? Quietos ya de una vez.
Apartaos. Quietos y
callaos de una vez, coño.
Socorro. Socorro.
Nos han atracado. Se han llevado la
recaudación. Eran dos tipos con unas
máscaras raras. Vamos, haga algo. Todavía
puede cogerlo. Tranquilo, hombre,
tranquilo. ¿Y tú dónde te has metido? Por
qué me has dejado solo.
Oiga, inspector, suelte a esos dos. Son
del servicio de seguridad. ¿Y usted quién
coño es? El jefe. Espóselo. ¿Qué hace?
Suélteme. Le digo que soy el gerente. Me
lo cuenta en comisaría. Soy el máximo
responsable de la sala. He dicho que me lo
cuenta en comisaría. De acuerdo, de
acuerdo. Se lo explicaré en comisaría.
Gracias. ¿Cuando vamos?
Cuando se empieza aparcando mal. Ya verás.
Ya ves. Mira como ha
estado mal. Estupendo. Ha sido fantástico.
Vaya golpe.
Nos han ahorrado la faena de contar
Ÿousand. A ver si ahora os ponéis a
gastar a manta. La pringaríamos guardarlo.
Y si es fuera del barrio, mejor.
Hasta que se olviden del golpe.
¿Olvidarse? ¿Don Epi? No le conoces.
Ese cabrón se gasta el doble solo por el
gustazo de cazarnos. Más a mi favor. ¿Has
oído, Sole? Sí, claro.
Eran dos mujeres. ¿Como lo sabe? Un poco
por la voz, pero sobre todo porque la que
me atacó tenía un buen par de tetas.
Duras, pero se le movían. ¿No llevaba
sujetador, entiende? Me las aplastó contra
la espalda mientras me ataba. ¿Está
seguro, comisario? Dos tetas son siempre
dos tetas. No crea.
La fuerza es lo que me despista. Estamos
ante un delincuente con la energía de un
hombre y el cuerpo de una mujer.
Sexo indefinido. Ya está,
no cae. ¿No acabo de decirlo? Sexo
indefinido. ¿Amigo,
ha sido usted atracado por un par de
travestis?
¿Travesti? ¿Seguro, jefe? ¿Ha sido cosa de
ellos? ¿De esos infelices? No lo creo.
¿Infelices? Son escoria, una lacra, un
peligro social. Perdón. ¿Si tenían tetas,
por qué no pueden ser dos mujeres?
Es una posibilidad, sí, señor.
¿Usted cree en ella? Estoy convencido.
De acuerdo. Usted me organiza en una buena
redada de travestis y usted a ver lo que
encuentra entre sus mujeres. A ser
posible, que no sea lo mismo que encontró
su compañero. Andadlo.
Que esto me pase a mí. ¿Para qué te pago,
idiota? Hace falta ser un perfecto imbécil
para dejarse engañar así. Te montaron la
pelea y caíste en la trampa. Y encima me
dejas a mí sin protección. Pero si tú vas
a negarlo. Estoy acostumbrado a ganar
dinero, no a que me lo quiten. Así que ya
estás poniendo en funcionamiento tu red de
soplones para saber quién ha dado el
golpe. Quiero mi dinero antes de que
levanten el vuelo y se lo lleven. Estamos
bien. Andando. Qué noche más mala.
Chicas. Corran, corran. ¿Pero dónde va esa
loca corriendo? Vámonos, ÿ. Corran todas.
La pasma, la paz, las chicas.
Ay,
asesinos.
Cogeremos igualmente.
Por fin. Te dije que serías mío.
Esto para empezar. Qué machote. Pero ya me
pegarás luego. Fustiga. Me seré tu
esclava. Pero vamos al coche, que me
siguen dos locos. Chiquitín. Hola, nene.
¿Dónde vas tan apurado? Te va a dar un
telele. ¿Qué hago? Esposarlo y al furgón.
Canalla. Pérfido felón. ¿Así pagas mi loco
amor? Es el principal sospechoso de un
atraco a mano armada. Si se escapa, te
jogues el cuello. ¿Está claro? Me abriré
las venas. Escribiré tu nombre en los
muros de la cárcel. Seré tu vergüenza, tu
ruina. Miguelín. Ah.
De aquí no me mueve nadie, porque no
tienen derecho. No seas loca, Loli. Te
aplastarán como una alcachofa. Tú calla,
envidiosa, que ya te gustaría estar aquí
conmigo. Te veo plancha, muñeca. Ya verás.
Pililis. Te digo maraña. Rugen los
motores.
Pareces un pulpo derrito.
¿Así que Berta? Lo siento, ya no vive
aquí. Se fue adonde dijo que mandaría, a
la dirección. Pero todavía no lo he hecho
ni creo que lo haga. ¿Por qué? Ella es
así, distinta. Si se ha ido a vivir
sola, es señal que tiene dinero.
¿Encontró trabajo? Parece que no hace
falta trabajar para tener dinero. Ya. Si
volviera o la viese, dígale que la estoy
buscando. Necesito interrogarla sobre el
atraco a la discoteca. ¿Cree que ella está
complicada? Bueno, yo no diría tanto.
Solo sé que empezó una pelea bastante
sospechosa. Tal vez pueda contarme algo
que me dé una pista. En cualquier caso,
perdone y gracias. De nada.
Silencio. Callados de bebés. Vamos,
callaros de una puñetera vez. Quietos.
Adelante. Don Eulogio.
Don Eulogio. Pero qué sorpresa. Hola.
Cuánto tiempo sin que viniera por aquí.
Don Eulogio Baston.
Pero siéntese, por favor. Ÿ.
Usted dirá que debo el placer de su
visita. El deber de mi visita.
He asumido recientemente la defensa de los
individuos de ciertas capas sociales que,
con desprecio de la normativa legal
vigente, son discriminados por una
sociedad que se erige en juez y parte,
señalándolos como escoria, cuando a veces
el dedo acusador es la extremidad más
visible de un cuerpo más corrupto que
aquel a quien señala. ¿Me sigue?
Más o menos. Pues alcánceme, porque yo ya
he llegado. Hechos ayer, una comisión
perteneciente a un sector muy evidente de
esos marginados, cuya tutela asumo,
acudió a mí en demanda de socorro y
justicia. Según ellos, algunos de
sus compañeros fueron atropellados,
rendidos, humillados y encarcelados por
sus hombres, quienes en el ejercicio de su
acción, aparte la violencia habitual,
practicaron la fruición sexual del
contacto ilícito, abusos deshonestos
bien palpables, insultos y otros
agravios de menor cuantía. No me diga.
Se castigará si es preciso. Pero tenga
usted en cuenta, don Eulogio, que entre
ellos esperamos encontrar a los autores de
un atraco a una discoteca. Sospechamos que
usted sospecha, pero se queda ahí sentado.
Yo interrogo. Indagó compruebo,
me convenzo, escribo. El notario
certifica, ellos firman. Cartera
Zweitausendein.
¿Luisa, qué haces aquí? Eso mismo
me pregunto yo, pero salta a la vista.
Vete. Vete de aquí, por favor. Tranquila,
nena, tranquila. Saludo y me voy.
Hola, grandullón. Tú no perdonas una.
Hola. ¿Qué pasa? Te dijo que con ella no
era pecado. ¿Quieres irte de una vez?
Fuera. No te pongas histérica. Fuera de
aquí. No te pongas histérica. ¿Sabes como
al principio no se veía bien? Yo creí que
estabas con el cura. Hubiera sido la re
Hostia. Fuera. Fuera. ¿Se va enterando
con quién estaban los acusados? No, no ha
leído usted bien. ¿Veamos no es
este el marqués de X que acaba de ser
nombrado por el gobierno para un cargo muy
relevante? Aquí está.
¿Y este no es el director de una entidad
bancaria X? ¿O me confundo?
No, no se confunde usted. Pues aquí
tenemos un verdadero fenómeno. Estuvo con
tres a la vez, de modo que quedan
eliminados de una sola atacada.
Dios mío. ¿Es que ni el ejército va
a salvarse? Debo admitir, sin que ello
sea emisión de juicio, que mis clientes
están muy de moda. Pero abreviemos.
Esta última declaración servirá para
convencerle de dejarles en libertad.
No es posible. No es uno de su mujer. Por
lo que más quiera, cállese. No, no iba a
decirlo. Es que me reía.
¿Bien, qué hacemos, comisario? Usted tiene
la palabra.
Suéltelos. De acuerdo. Inteligente
decisión que cierra el caso. Me esperan
tanto durante mis cortas vacaciones y
usted, joven, corrija su perversa
inclinación hacia mi cliente llamada
Sophie o se verá envuelto en un buen lío.
¿Yo? ¿Yo con Sofí? Es absurdo. Usted
cállese. No se preocupe, comisario.
Conseguiré que mis clientes no le demanden
y apartaremos a la prensa del caso. Este,
digamos, modernismo sexual de nuestros
poderes fácticos podría ser mal
interpretado. Sin duda alguna.
Aunque ellos, por ser precisamente
nuestros dirigentes, son los llamados a
mostrarnos el camino a seguir. Buenos
días. Buenos días, don Eulogio. Buenos
días. Buenos días. Buenos días.
¿Podías haberme sacado antes, no? ¿O es
que no sabes cómo se pasa ahí? Pero te
saqué cuando tuve la pasta. Antes que iba
a hacer. Desagradecido.
Qué guapa estás. Y qué elegante.
Me habréis organizado una fiesta, digo yo.
Por eso que no quede. Lo que tienes que
pensar es el no volver a ideas. Ya, ya
salió a relucir la suegra.
Jefe, puedo asegurarle que ninguna de las
pandillas de la ciudad dio algo. ¿Qué
quieres decir con eso? ¿Que fueron unos
aficionados? Parece que sí. Hicieron un
trabajo perfecto. Limpio, preciso, en un
abrir y cerrar de ojos. Eso no se
improvisa. Tenían estilo propio. De
acuerdo, estilo de mujer. ¿Cómo? Sigo
sospechando de Berta. Le tienes una manía.
Si no fue ella, alguien la utilizó. Fue
muy raro como se me vino encima
provocándome. Me pedía que la pegara. Y
claro, la pegué. Está bien. No la
pierdas de vista. Ni a ella ni a sus
amigas. Tal vez tenga razón.
¿Qué quiere? Hacerte unas cuantas
preguntas. Pues dispare, que tengo prisa.
No sabía que Berta estaba contigo. Pues ya
lo sabe. ¿Y por qué? Porque le ha salido
del moño. Vale, tío. Has pagado la fianza
de tu hermano. ¿Y qué?
250000 pesetas. ¿Y qué?
¿De dónde las ha sacado? ¿A ti qué
te parece?
De este cuerpo que Dios me dio. Sigue
siendo demasiado dinero. Como lo tuyo.
¿Es que no te fijas? Míralo bien,
sopasma. Tápate. ¿Qué pasa, Rico?
¿Eres marica?
Aquí tienes. Acabo de cobrar 80000
pesetas. El sueldo de un mes.
¿Suficiente? Porque si es más, también
puedo dártelo. ¿Qué vas a hacer?
Acostarme contigo. No me apetece.
Lo siento. Una puta es una mujer pública y
está al servicio de quien la paga. ¿Está
claro? Acabo de desnudarte. No me da la
gana. Pues lo haré yo.
Sabes que para ser una prostituta
defiendes muy bien tu iba
a decir tu honra o lo que fuera.
Dime qué defiendes, Krista.
Váyase. Lo que dices no tiene nada que ver
con lo que eres. ¿Y usted qué sabe? Es
cierto, no lo sé. Tal vez tú tampoco.
Creo que estás cargada de odio. Quizá con
razón. Pero ten cuidado, Crista. Ese odio
puede llevarte por mal camino. ¿Y el bueno
dónde está? Explíquemelo. ¿En la puerta de
una iglesia pidiendo limosna? ¿O en un
semáforo con un cartelito de esos que
están de moda? Búscalo, Crista. Búscalo y
lo encontrarás. ¿A qué juegas, tío? ¿A
cura de barrio? ¿A predicador?
No, estaba jugando muy en serio, amigo
tuyo. A olvidarme de la chapa y
de mi obligación. Tu dinero.
Pero no te preocupes, no volverá a
suceder.
Pasará cuando me dé la gana. Una vez
y otra y otra.
Porque estás colado, tío. ¿Estás
enganchado en mí,
no? A lo mejor un día,
quién sabe. Me pillas tonta y me dejo.
Pero ven sin dinero. O aperas o te parto
la cara. Vale.
Es pura, purísima y sin cortar. Te habrá
costado una fortuna. No importa.
Soñaba con repetir aquellos momentos que
pasamos juntos. Como te quiero.
Si tu hermana lo supiera, me mataba. Cree
que te quitaste del caballo en la cárcel.
1. Mierda. Estaba sin un duro, pero aún
así me seguí pinchando con lo que fuera.
¿Esto es guay o es de relleno? Es bueno.
Dios. Si llega a caer por allí una nieve
tan pura como esa nos hubiéramos matado
por ella. Lo que llegaba tenía 10 cortes
al menos. No me digas. Pero a mí no
me faltó. ¿Por qué? Me hice amigo del
capo de la galería. Un tío rico, de esos
que metieron en la trena por lo de los
impuestos. Comía como un pachá. Y droga,
la que quisiera, se la traía un
funcionario. No es posible. Lo que yo te
diga. Me hice su secretario. Tenía que
acompañarle, sobre todo por la noche. Se
venía abajo y había que ayudarle.
¿Dándole por el culo? No. Bueno, si lo
pedía. ¿Allí hay que colaborar,
entiendes? 1. No deja de ser menos macho
por eso. Si no me crees,
te tumbo ahora mismo y te destrozo.
Porque luego con el chute se viene uno
abajo y se destreza.
Ahí la tienes. Te lo dije. El betunero
nunca falla. Si me necesitas, ya sabes
dónde estoy.
No he vuelto a salir con hombres. ¿Sabes
por qué? Creí que te gustaría. ¿Qué más
da? Soy una tonta.
Dirás una mentirosa.
¿Si no te acostabas, de dónde ha sacado el
dinero para comprar un caballo tan fino?
¿De que has vivido mientras estaba dentro?
Contesta, me haces daño. Vamos, habla.
Habla. Está bien, te lo diré.
Ah, la encontré. Por fin. Metrópolis en
versión original. No veas qué suerte la
mía. Qué virguería. Te digo que entre
Berta y su amiga Crista está la clave del
atraco. Ni hablar. Como siempre, solo ves
lo que tienes delante de tus narices. Yo
voy más lejos. Así, ilústame. Ha sido el
Anguila con sus matones y en complicidad
con dos especialistas que se ha traído de
fuera. Tonterías.
Bueno, te has inventado alguna cosa más.
Es el clásico golpe de lampa americana.
El segundo aprovecha la estructura de la
banda para limpiar al jefe y luego
sustituirle. Sigues viendo demasiadas
películas. Es verdad. El cine ayuda mucho.
Tipos como el anguila se copian los golpes
de las películas. ¿Quieres descubrirlos?
Pues adivina el título y ya está. Me dejas
frío, Ÿousand. Esta vez se trata de
Chicago, años 30. Además, la dieron hace
poco en televisión.
Es la mi hermanita con una banda. ¿Y de
mujeres? Pues entérate, nos ha ido muy
bien. Felicidades. Pues a partir de ahora,
a ti y a mí nos va a ir mucho mejor. ¿Qué
piensas hacer en la cárcel? El problema es
matar el tiempo. ¿Sabes cómo lo
conseguíamos? Preparando el golpe que cada
uno dará cuando le suelten. Hoy es de
todo. Yo me quedé con uno. Muy fácil y
sencillo. Te puedes llevar un montón en
dinero y joyas. Cristiano querrá que
vuelvas a las andadas. ¿Yo? Y quien piensa
en eso. El golpe lo daréis vosotras
solitas, como siempre. Y yo sin entrar.
Me vale. Vamos, ven aquí. Ven.
Veamos, te lo explico, lo aprendes y luego
lo propones. Como idea tuya, soplo lo que
te dé la gana. Las convencerás. Es un
bombón. Lo difícil vendrá después.
Tienes que hacerte con el botín. Ahí, si
hace falta, entro yo.
Menos mal que tienes dinero, porque hay
que preparar pasaportes, papeles, muchas
cosas. ¿Qué piensas hacer? Marcharnos los
dos con todo lo más lejos posible. ¿Y tu
hermana? Mi hermana ya es mayorcita.
¿Tiene su negocio, no? Que lo siga
explotando. Vamos.
¿Tienes miedo? Contigo no. No te
preocupes, nena. Saldrá bien.
Bertha. ¿Qué? Berta, corre.
Cuidado.
Soltarme.
Metedla en el coche. Rápido.
Cuidado. La policía.
Alto. Alto. Disparo.
Mierda. La anguila.
Zweitausendein, ayúdame.
¿Te han hecho daño?
Si no llegase por ti, la hubieran raptado.
¿Una copa? Eso sí.
Gracias. De nada. Lo hubiera hecho por
cualquiera. Es mi deber.
Gracias.
Berta se marcha. ¿Saben que está aquí? No
para trincarla. El anguila ese es
un mandado. Don Epic está loco por ella.
¿Solo eso? ¿Te parece poco? A los hombres,
cuando se os mete un coño entre ceja y
ceja, sois capaces de la mayor locura.
ŸOusand. Gracias por la copa.
Me voy. Espera,
maldita sea. Si no te lo digo, reviento.
¿De qué se trata?
Si quieres, luego, cuando acabes tu rollo,
sube. Estaré aquí. ¿Sabes que
me gustaría? Que solo pienso en eso. Pero
no vendré a cambio de un favor. No,
Cristal. Cuando sea porque sí, por nada.
Porque tú y yo lo queremos y nos dé la
gana. ¿Vale? Vale, madero.
Apúntate un tanto. Y de paso entérate va a
ser muy difícil que me vuelvas a encontrar
de oferta. Buenas tardes.
Será gilipollas. Vaya calabazas
[sos/eos] nos están pisando los talones.
Aberta. Por poco la cazan. Yo me siento
vigilada. ¿Y tu crista? Con ese policía
metido a todas horas en tu casa, acabarás
traicionándote.
Hemos sacado un buen pellizco de la
discoteca, pero no basta para alargarnos.
En cambio, después de este golpe, podemos
desaparecer para siempre. ¿Qué decís? Por
mi vale. Está bien. Adelante.
Vamos, sal.
A ver si lo encierran bien. Es la tercera
vez que lo cazamos. Tranquilo.
Bueno, chicas, ya lo habéis visto. El
portal está siempre abierto, pero la
puerta de arriba se abre solo después de
comprobar que son clientes y tienen
reserva. ¿Entonces, cómo entraremos?
Tranquila, ya te lo diré. Acude gente de
la alta sociedad y de dinero. Salen a
lleno diario. Las señoras lucen sus
mejores joyas y los caballeros se supone
que van con buenas carteras o con tarjetas
de crédito. Esperemos que no. La cocina
está en el piso de abajo y se comunica con
el restaurante por un pequeño ascensor en
el que suben los platos. ¿Esto nos deja
frente a una doncella, la de la puerta,
la dueña, el maitre, 2 camareros, mucha
gente? No para llevar solo navaja.
Zweitausendein. Así. Yo creo que para este
golpe necesitamos pistolas. Pistolas de
verdad. ¿Y quién las encuentra? Está bien,
pistolas de fogueo. Yo sé quién las vende
y las hacen que dan el pego a cualquiera.
¿De acuerdo? Vale. Llevaremos pistolas de
fogueo y navajas por si alguno se hace el
valiente. Perfecto. A mí
las joyas me dan 100 patadas para
venderlas aquí. Estoy de acuerdo contigo.
Para sacarlas fuera es lo mejor. Abultan
menos y valen más. Es cierto.
¿Le has dicho algo a mi hermano? Ni una
palabra. ¿Se lo piensas decir sin que tú
me lo mandes? No. Mejor que sea así.
¿Tienes algo para mí? Es posible.
Desembucha. ¿Te acuerdas de la Sole? ¿Esa
putilla a la que yo servía?
Sí. Ha comprado nieve en cantidad, de la
mejor. Y va a seguir comprando. Paga en
billetes grandes, sin regatear. Y que yo
sepa, no tiene hombre ni trabaja para
gastar tanto.
No te lo juegues.
¿Esa Sole no estaba también aquí la noche
del atraco? Si, con Berta y su otra amiga.
Esa crista con la que se ha ido a vivir.
¿Todo empieza a ligar, no te parece? Creo
que sí. Bien. Será cuestión de hacerle una
visita a esa putilla. No es decente que se
esté drogando con mi dinero.
Hola. Hola. ¿Cuánto es el golpe?
Esta noche. ¿Lo tenéis todo? Sí. Yo
también. Los pasaportes están listos y
tengo un camarote en un carguero griego
que parte de madrugada. Ánimo, mujer,
lo conseguiréis. Eso espero.
¿Bajas?
Veréis qué cocina tan selecta. Eso espero.
¿Es aquí? Sí, en el primer piso. Está
montado como un cupide. Os gustará.
Zweitausendein, a la salida.
Cuatro personas. Correcto. Siguen al fondo
del pasillo. Por favor, pasad. ¿Pasar?
¿Y vosotras qué hacéis aquí?
Zweitausendein, es por la otra puerta.
¿Sí? ¿Y dónde está la otra puerta? ¿Es que
no sois de la casa? Pues no. Me parece que
un grito que dejo Vamos, adentro. Rápido.
Adelante. Tienen la mesa reservada al
fondo y calladita. Vamos.
Oiga, por favor. Dígame. Media vuelta.
Adentro, rápido.
Pasa ahí.
Quieto.
Adentro.
Cuidadito, que estoy aquí de guardia. Al
primero que grito intente algo, lo mato.
Atrás. Atrás.
¿Qué pasa? ¿Qué hacéis vosotras aquí?
Nada. Esto es un atraco.
Vamos.
Señoras y señores, esto esto es un atraco.
La cena ha terminado. Todos sentados y sin
moverse. Vayan poniendo encima de sus
mesas joyas, carteras y
dinero. Rápido. ¿No me han oído? Sentaros
ahí. Ahí. Obedezcan. Si se
portan bien, no pasará nada. Pero si
alguno quiere hacerse valiente, adelante.
Nos divertiremos, pero se arrepentirá.
¿Dónde vas? Vamos, siéntate.
Cuidadito. El anillo,
monada. No me lo quitéis, por favor. Es mi
anillo de pedida. No te preocupes, mujer.
¿Si él te va a regalar otro, verdad?
¿Como que le vas a regalar otro? Sí, sí,
claro. Mayor, mucho mayor. Mayor, mucho
mayor. No faltaba más. ¿Lo ves? Se ha
salido ganando. ¿Qué pasa con esa
joya? ¿Felipe, querido, vas a permitir que
me quiten las joyas de mi madre? Sí,
cariño, sí. No te preocupes.
Que nadie intente esconder nada. Le
registraremos.
Tú no te muevas.
Venga, los pendientes, rápido. El otro.
¿Tú qué escondes ahí? Venga, dámelo, que
me lo desarroló.
Venga, el reloj.
Las llaves de la puerta de la calle.
Vamos. Les quedamos
muy agradecidas, señores, pero, por favor,
no se muevan.
Socorro. Abren aquí.
Abran, por favor. Sáquenlos de aquí.
Abran.
Abran, por favor.
Vamos, entra.
Lo conseguimos. Eres genial. Chicos.
Ÿousand, contigo sería capaz de atracar
hasta el Banco de España. Toma, mete las
joyas. Yo guardar el dinero. Vale.
¿Qué pasa? Nada, no está. ¿Y qué piensas
hacer?
Esperarla. No jodas tú. Podemos pasarnos
aquí toda la noche. Vale, lárgate al cine
si quieres, pero vuelve a buscarme.
¿Cuándo? No sé, dentro de un par de horas,
cuando termine la película. ¿Pero y tú ya
habrás terminado, no? ¿Será mejor dentro
de tres? Vete a la mierda. Mejora tu
vocabulario, inspector. Luego dicen que
somos la escoria del cuerpo.
Por fin.
Oye. Oigan. ¿Pero qué quieren?
Oigan. ¿Qué quieren?
Vaya, no esperaba encontrarte por aquí,
pichón. ¿Seguro que no tendrás
inconveniente en que esperemos a tu
amiguita, verdad?
¿Te ayudo? Pero qué bestia eres. Qué susto
me has dado. Toma esta, que pesa más.
¿Qué llevas aquí? ¿Qué va a ser?
¿Oro, perlas, piedras preciosas?
¿Estás de humor? ¿De dónde vienes?
¿Y atracar? Está visto
que esta noche no se puede hablar contigo.
¿Por qué no? Anda, entra.
¿Dónde dejó esto? Ahí mismo.
¿Una copa? ¿Por qué no?
Es la misma. Como ves,
no soy muy limpia. No me importa.
¿Se puede saber, Sotronko, qué coño
quieres de mí? No lo sé, pero me
gustaría saberlo. ¿No crees que es un poco
tarde para ponerse a pensar? Además, a mí
cuando pienso me duele la cabeza. ¿A ti
no? A veces prefiero
estar sola.
No, no estoy de oferta, no te equivoques.
Solo quiero acostarme. Estoy muy cansada.
Lástima. ¿Qué te pasa? Me parece que
esta noche estás un poco plomo.
Te quiero. ¿Qué has dicho? Has oído
bien, pero no me importa repetirlo. Te
quiero. Suena bien. ŸOusand, que me
contestas eso, que suena bien. Nada más.
Joder, si fuera verdad. No te rías. Es que
me moldo. Por favor, no te rías. Perdona.
Quiero que sepas que no te engaño,
Cristal. Nunca te engañaré.
Ay de ti si lo hicieras, desgraciado,
porque sería capaz de matarte.
Me has mordido, cabrona. Pues muérdeme.
Tu amigo Manolo.
¿Pero qué haces ahí? A oscuras. Ven.
La imbécil de tu hermana se ha puesto
pesada. No ha habido forma de que me
dejara el dinero y las joyas.
Así que ya lo sabes. ¿A ver qué
se te ocurre ahora para quitarse las pero
qué haces? ¿Quieres venir de una vez?
Caparta o te mato. ¿De qué es, niña, de
mazapán o de chocolate? Imbécil.
Cobarde. No seas mala. Os habéis portado
tan bien hasta ahora que a lo mejor sacáis
premio. Si al llegar a casa me
juran que a la media hora iba a estar en
la cama contigo, del ataque de risa me
muero. Yo también. Mentira que
se te veían las intenciones desde el
primer día. Aquí, aquí y en el fuego de
esos ojos cabrones que tienes. Es verdad.
¿Ves? Eres un crío. ¿Y tú?
¿Yo? Déjame que piense.
El primer día te hubiera mandado al
infierno. Después me dejabas fría.
Y el día de verdad estaba cachonda. No te
equivoques. Me apetecía y nada más.
¿Y ahora? Está bien, me rindo.
Te quiero.
¿Ves? Yo soy así. Las cosas
grandes resueltas en 1 s, sin pensar.
Para eso la cabeza no sirve. Ni el corazón
tampoco. Qué tontería. ¿Para qué puede
servir un corazón? A mí me lo pide el
coño. No te rías, que me cabreo.
Sí, sí, el cada cual tiene sus
sentimientos allí donde Dios se los puso.
No contestes. ¿Qué pasa? ¿Quieres más?
No me provoques.
¿Quién es el anguila? Un amigo.
¿Qué tal, Crista? No sabes lo que me
alegra oírte. A mí no. Espera,
no cuelgues. Hay algo que debes saber.
Algo que se refiere a tu familia, a tu
hermano. ¿Me oyes?
¿Qué pasa? Está aquí conmigo y con su
amiguita, la Sole. Y muy preocupado.
¿Sabes? Tienen miedo de que no quieras
ayudarles porque para ellos eso sería
fatal. Palabra. Si es verdad que están
contigo, que se pongan. ¿Ocurre algo?
Nada, Krista. De verdad,
soy yo. Lo saben. Lo saben todo. Lo del
atraco de esta noche, que tienes el dinero
y las joyas. Las quieren. Si no las tres,
enseguida. Nos matarán a los dos. Te lo
juro. Por favor, Krista, créeme. Ya me han
dado una paliza. No puedo más creerte.
No sé, Manolo. Esta noche Sole tenía mucho
interés en llevárselo todo. ¿Qué pasa?
¿Estabais ya de acuerdo con el anguila
para el reparto? ¿Qué pensabais hacer?
¿Largaros solos? No, Crista, no. No, te lo
juro. No perdamos el tiempo, Cristal.
Si no vienes a casa de Sole antes de media
hora, despídete de tu hermano. ¿Y sabes
cómo lo vamos a despachar? Del modo que
más le gusta a él. Con un chute de
caballo. Pero será un caballo loco.
Con una buena dosis de arsénico. No lo
harás, Ÿousand. Claro que sí. Lo
encontrarán tieso. Mañana levantarán el
cadáver y telón. Te gusta el sistema,
canalla. Comprendo que estés enfadada,
niña. Tanto trabajo para que otro se lleve
el botín. Pero no te preocupes, si te
portas bien, te dejaremos algo. Y a esta
parejita también. Están tan enganchados.
Iré.
¿Y esto qué es? El dinero. En la otra
están las joyas. Te lo dije en la escalera
y no me quisiste creer. ¿Qué vas a hacer?
No te preocupes. Dentro de media hora todo
habrá volado. Explícate.
Quieto, imbécil. Ahí está
el dinero.
Perfecto. ¿Y las joyas? Después, cuando
sueltes a mi hermano. No admito
condiciones. Te quedará sin ellas. Yo voy
a cumplir. Ahí tienes la prueba. Ahora te
toca a ti, Ÿousand. Cumple también y
tendrás lo que me has pedido. ¿Dónde
están? No te preocupes, cerca. Pero antes
que se larguen esos dos. De acuerdo. ¿Y
los? Si te vas
de la lengua le pegó un tiro a tu hermana.
¿Qué vais de la lengua? ¿Si está cagado de
miedo, no lo ves? Suéltale.
Vamos a por las joyas. No tan rápido.
Deja que se vayan.
¿Cuánto hay? No lo sé. No me diste tiempo
a contarlo. Ha sido una bonita carambola.
Vinimos a por la pasta de la discoteca y
nos llevamos seis veces más. Don E. Pi
estará contento. Mira,
Cristal, creo que no se enfadará si
te hago un regalo. ¿Te parece bien así?
No me importa un ese dinero así se te
pudra en las manos. Hija, no es para
tanto. Hay que saber perder. Hoy te toca a
ti y mañana puede tocarme a mí.
¿Qué tal si nos vamos ya? De acuerdo.
Ahí está. Veamos.
Manos arriba o disparo.
Todo el mundo quieto. Al que se mueva lo
abrazo. Vamos, vamos.
Crista, las dos bolsas. Maldita. Me las
pagarás. Hay que saber perder, Ángela.
Antes me tocó a mí. Ahora te toca a ti.
Al coche.
Nunca llevo armas.
Tranquilos.
Demasiada artillería para un par de
monigotes. ¿Bueno, qué hacemos con ellos?
Que se larguen. Como déjales
largo.
No entiendo nada. No entiendo nada.
No tenemos sitio en el coche, pero sabemos
de sobra quiénes son y dónde encontrarles.
Ya les trincaremos. Andando. Lo siento,
pero sigo sin entenderlo. Sube al coche,
te lo explicaré.
Lástima que no esté el jefe en el
despacho. Me gustaría ver la cara que
pone. La verás mañana, porque ahora no
vamos a jefatura.
Que tío tan cachondo. ¿Y a dónde vamos?
Al Barcelona, de noche, por ahí más o
menos al puerto. Es muy tarde para bromas.
La jefatura al muelle de la madera.
Oye, tú, no hagas coñas que el diablo las
carga. La cargué yo esta mañana y como no
hagas lo que te digo, disparo.
Cristal, quitar la pistola por si le da un
arranque.
Trae. Está bien,
está bien. Haz lo que te salga de los
huevos. Vamos, arranca.
¿Das prisa? El barco está a punto de
salir. Al ladonero. Lo de genetín la ha
deshecho. Pobre. Aunque me apenas me
soportan las piernas. Sus ansias tenía.
Y esos que también vienen. Bajar, por
favor.
No, no. Esto se queda aquí. Las dos.
Me lo temía. Madero hasta el final.
Eres el cabrón más chulo que me he echado
a la cara. Esté donde esté, siempre te
estaré esperando.
Romántico. Parece que vas a salirte con la
tuya. No lo dudes. Estás encuñado.
Con esa Crista. Podría jurarlo hasta el
cuello.
Y me habrías disparado,
tenlo por seguro.
Aprovecha el poco tiempo que te queda de
mando. ¿Qué hago? Busca un rincón y échate
un suelo. Piensa reunirte con ella.
¿Donde? ¿En la cárcel? Sí. Perdona,
no había caído.
Mira que eres imbécil. Por una vez que
conseguimos un servicio de medalla y
ascenso, te empeñas en estropearlo todo.
Arranca de una puñetera vez. Espera. ¿El
dinero está ahí? Sí. ¿Y las joyas?
También. Fantasía. Pues vámonos. Espera.
¿Qué te pasa ahora? El informe. Siempre lo
haces tú. Yo me lío. Tienes que ayudarme
ahora. Después no podrás. Corrígeme si me
equivoco. Empiezo. Tú y yo sorprendemos a
los ladrones en mitad del reparto. Se
entabla una lucha feroz como no me
interrumpas. Puñetazos, dentelladas,
zancadillas. Eran cuatro tipos armados
hasta los dientes. Zweitausendein. Como
que no. Ahí atrás están las armas que les
quitamos. De pronto echan a correr.
¿Y cuál es nuestro impulso? Seguirles.
Que no escape. ¿Pero y el botín? Dejarlo
allí abandonado. No, eso no. Era la
propiedad privada del ciudadano. Lo que
juramos defender. Y la defendimos. Muy
bonito. ¿Y el anguila? ¿Y los dos matones?
No sé de quién me hablas. Yo no pude ver a
nadie y tengo mejor vista que alguien
tendrá que cargar con el muerto.
Naturalmente. ¿Quién? ¿Te acuerdas de Casa
Blanca? ¿Casa Blanca?
Inspector, los ladrones han conseguido
escapar. Detenga a los sospechosos de
costumbre. A la orden,
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