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Esta tarde Juana me ha dejado en la puerta
del teatro sin avisar.
Hoy, miércoles 16 de septiembre, Daniel ha
venido a verme. Hacía por lo menos un año
que no nos veíamos. Pasó al camerino entre
función y función y mientras yo cenaba,
hemos hablado. Hemos hablado mucho.
De repente, Zweitausendein, he sido capaz
de decirle lo que tanto tiempo he tardado
en confesarme a mí misma. Y me siento
vacía, rara. Después de esta larga
conversación que empezó bromeando sobre la
demanda de nulidad que presenté en mayo y
que ahora, con la nueva ley, no sabemos
qué pasará.
María Dolores Herrera Arran.
Lola, empezamos cuando quieras. Voy,
voy.
Buenos días. Siéntese, por favor.
Así que es usted doña María de los Dolores
Herrera.
Al venerable tribunal eclesiástico del
arzobispado de Madrid Alcalá, don julio
Calzada Avendaño, procurador de los
tribunales, actuando en representación de
doña María de los Dolores Herrera Arranz,
según acredito con el acta de mandato
procuratorio que adjunta. Acompaño. Ante
el venerable tribunal al que tengo el
honor de dirigirme, comparezco y como
mejor proceda en derecho, digo que
mediante el presente escrito y en la
representación que ostento, formulo
demanda de nulidad del matrimonio formado
por representada y por don Daniel Dicenta
Silva, mayor de edad y de profesión actor,
por la causa de simulación parcial del
consentimiento consistente en la exclusión
del bonum sacramenti por parte de ambos
esposos y en todo caso, por parte de mi
representada. Baso esta demanda en los
siguientes primero, mi representada y el
hoy su esposo, don Daniel dicen Silva,
contrajeron matrimonio el 31 de diciembre
de 1960 ÿousand en la parroquia de San
Sebastián de Madrid, según se acredita con
certificado de partida de matrimonio y
certificado de inscripción de este en el
Registro Civil que se acompaña a esta
demanda como documentos número un y n dos.
De este matrimonio han nacido dos hijos,
Natalia, el 6 de julio de 1962 y
Daniel, el 8 de noviembre de 1965,
según se acredita con las certificaciones
de partida de bautismo y de inscripción en
el registro civil que se acompaña a esta
demanda como documentos números tres,
cuatro, cinco, 6.
Fuera luz de sallo. Fuera media
sala.
Batería dada. Pueda sala.
Apagar el cigarro.
Y para mí, pues qué te voy a decir yo
acercarme en Sotillo, pues pues
es hacer un poco un
poco de Lola Herrera.
Quiero tener paz. Mi vida ha sido una
guerra. Quiero tener paz.
Mi vida ha sido una guerra.
Yo me resistía a pensar que podía
parecerme en algo a Carmen Sotillo. Es una
mujer bastante fea en apariencia.
Era tarde para su costumbre, pero al abrir
las contraventanas aún pensé que pudiera
estar dormido. Me chocó
su postura, sinceramente, porque Mario
solía dormir de lado y con las piernas
encogidas, que le sobraba
la mitad de la cama de larva,
claro que de ancha. A mí cohibida.
Y consistía en lo siguiente, en que y
que, por ejemplo, a mí me surgían imágenes
en momentos determinados de la obra, me
surgen imágenes que
corresponden a mi vida, a nuestra vida.
O sea, a veces esa
cosa que hay allí, que representa una caja
de muerto con un muerto,
pues a veces te veo,
el Mario de pronto se convierte o sea, el
Mario que yo conozco en esa caja es la
cara tuya y y
a veces me espanto y lloro.
Pero hay veces en las que como
la sociedad y la vida no me daba otra
salida y yo no me resignaba a
no tener una pareja, a no poder compartir
mi vida con alguien yo
he deseado que tú desaparecieses de este
mundo. Hacia ti tengo no te espantes
porque yo solo puedo entender muy bien,
pero es que yo hacia ti tengo buenos
sentimientos. Quizás no lo he deseado
nunca eso, quizá no, quizá no, quizás sí,
no sé exactamente, pero lo puedo entender.
Pero es que yo hacia ti no conservo ningún
mal sentimiento. O sea,
yo a ti te tengo un gran cariño, me das
ternura, porque a
veces te encuentro pequeño y rápidamente,
cuando esto me surgía, que era una cosa
que surgía, aparecía en mi mente y me
quedaba espantada. Entonces, cuando
trataba de analizar aquellos que no me
daban otra solución, yo, sin saberlo,
era una mujer que estaba demasiado
cuadriculada. Yo he sido una mujer tardía
en todo, porque otras mujeres no
necesitan, se liberan divinamente. Y yo
hago mi vida y ya está. Yo no yo pensaba
en mis hijos sobre todo, que yo no podía
defraudarles. Lo único que pensaba es que
yo ya en la vida no tenía más que un
futuro, que era criar a mis hijos y
trabajar para criarlos. Ÿousand el cinco.
Bueno, vas a tener un poco de problema con
el niño, pero en realidad el niño está en
un momento me parece que va a comprender
más las cosas. Es como si fuera que me
parece que va a comprender más las cosas,
porque antes, me parece, fue un poquito
problemático. No obstante, le veo como si
fuera que en realidad necesita un hombre,
un hombre que le diga las cosas. ¿Quiere
decir que por mucho que tú le digas las
cosas, no es como un padre, no?
Y ahora que empiezan las complicaciones,
querido, adiós muy buenas.
¿Como la primera noche, recuerdas?
Te vas y me dejas sola tirando del carro,
perdón, la comida. Continuamos.
¿Volviendo un poco al tema de que te has
tocado antes, de que si tu vida se
condicionaba por nuestra separación o
porque, no sé, pensabas y mis hijos que
dirían no sé qué cuantos qué pasará?
Porque yo realmente, desde que tú y yo nos
separamos, tranquilos, jamás vamos a
entrar en tu vida. Y no solamente eso,
sino que cuando me han hecho algún tipo de
comentario, siempre mi respuesta mediante
ha pues qué bien, y espero que sea muy
feliz. ¿Y entonces, ante esta actitud mía,
pienso que podías haber superado esta
especie de cosa, que serías no?
Había una especie de condicionamiento
dentro de mí. Pero yo creo que esto no sé
a las gentes de ahora, pero a las gentes
de mi generación, esto yo
creo que desde que nacíamos estábamos
condicionados. Yo soy de Valladolid, yo no
soy de Valladolid y también está
condicionado hasta años bastante gorditos.
Pero tú has tenido trabajo también, y tú
eres hombre, yo soy mujer y en fin,
es muy distinto todo. Sí,
sí, evidentemente sí. ¿En este postura y
la mía muy distintas, no? Sobre todo la
postura, no ya la tuya y la mía, sino la
postura de un país en el cual resulta que
durante décadas, no ya décadas, durante
siglos, pues la mujer, la parte queda en
casa y el hombre para eso, el macho. En
ningún momento de nuestra relación yo
he compartido esa teoría o esa forma de
vivir o de actuar o de funcionar. Al
contrario, creo que le he rechazado y que
no sé. Los hombres, por regla general,
una vez que os echan las bendiciones, a
descansar. Los hombres,
por regla general, una vez que os echan
las bendiciones, a descansar. Un seguro de
fidelidad. Déjalo ahí encima de la mesa,
Dani, por favor. Un seguro de fidelidad,
como yo digo. Claro que con vosotros eso
no rige. Os largáis de parranda cuando os
apetece y sal, se acabó. ¿Y no es que yo
vaya a decir ahora Dani, por qué no dejas
ese rosario que lo vas a romper? Seis,
cinco y esto de parranda.
Os largáis de parranda cuando os apetece y
San se acabó. ¿Y no es que yo vaya a decir
que tú hayas sido un cabez Dani, qué haces
ahí? ¿Santa, quieres irte al camerino,
por favor? Ay, qué pesado.
¿Dónde íbamos, Jacinto?
Los hombres, por regla general, una vez
que os echan las bendiciones, a descansar.
Un seguro de fidelidad. Pero como sigan
dando estos martillazos, yo no puedo
seguir. ¿Paco, qué pasa?
Ensayamos, clavan. Que aparece Demetrio.
¿Demetrio, sabes qué pasa? Que también ya
tú sabes que al cabo del tiempo sostuve
una larga relación con otra persona,
pero pero es que yo
tenía los hijos encima. Los hijos a mí me
parecen una maravilla. Yo desde que no sé
cómo sé cómo hay
una cosa, y es que yo
los hijos han llegado a ser una carga para
mí.
Zweitausendein.
Una carga maravillosa, pero carga. Me he
sentido tan sola, Daniel. Porque
tendríamos a
mí me parece muy bien que un día 6 de
enero me dijeras no te quiero y
tenemos que tirar cada uno por nuestro
lado. Lo que me parece menos
bien es no asumir esa responsabilidad
querida que son los hijos y
repartírnoslos. Porque yo no he tenido
libertad para vivir.
Los niños, que para mí eran lo más
importante,
me han dejado exhausta.
Sí, Lola, yo lo entiendo muy bien y
no sé, o sea, no me
voy a defender. No, si no se trata de
defensas, Daniel. Si no se trata. Pero que
tienes toda la razón. Es que yo no he
vivido. No he vivido para
mí. Y esto es una cosa es
una cosa que ahora se me viene. O sea,
que lo he descubierto. He descubierto un
día, no sé cuándo, he descubierto que yo
he vivido para todo el mundo desde
siempre, pero no para ti, que ha sido mi
marido, ni para mis hijos. Que yo soy una
mujer con desde muy pequeñita, desde que
tenía que ir a empeñar el reloj de mi
madre y la sortija para poder comer los
fines de mes porque no llegaba al sueldo,
he sido consciente de muchas angustias
y me he hecho cargo de ellas y me he
responsabilizado. Ha sido toda una vida,
desde muy pequeña, por esa posguerra
espantosa. Hambre, angustias,
mi padre en los cables de alta tensión,
que no sabía si iba a volver los domingos
por ganar 40 duros más. Y entonces he ido
creciendo, creciendo, creciendo. He ido
preocupándome de todo el mundo ÿ de que mi
madre no estuviera angustiada porque yo
estaba en Madrid, que yo era muy formal y
muy honrada y muy decente. Que no sé si me
apetecía ser honrada y decente, pero lo
cierto es que yo lo era para complacer.
Claro que, bien mirado, la tonta fue yo.
O no tonta, vete a saber. El caso
es que no tiene principios. Y los
principios son sagrados. Ya se sabe que te
pones a ver y nada como los principios.
Anda que si yo hubiera querido.
Luego pasé al matrimonio y la verdad
es que nuestro matrimonio pues fue un
noviazgo muy bonito. Ahí yo pienso que
está la pero fue un
noviazgo muy bonito, Daniel. Sí, fue un
noviazgo muy bonito, pero él fue sincero.
Fue muy sincero. ¿Pero por qué la gente
cuando? ¿Por qué los novios?
¿O sea, cuando se es novio se comporta uno
de una manera y cuando se casa la
gente se comporta de otra? Hay una
hipocresía. No digo que sea consciente,
pero hay una hipocresía. Yo no creo que
sea hipocresía. No, sí. No, no. Yo pienso
pienso no sé, a lo mejor me equivoco,
pero pienso que hay unos
condicionamientos. El gran problema,
entiendo yo, que está en la convivencia,
el asumir la responsabilidad, la
responsabilidad de hacerte cargo de una
casa, hacerte cargo de una vida, ya que se
supone que va a continuar. Y todo eso
necesariamente exige una tranquilidad de
ánimo, una serenidad ÿ,
un reposo, una no sé, que creo que ni
tú ni yo teníamos, pero normalmente casi
nadie tiene a esa edad. Claro, luego
entonces lo que hay que hacer es no
casarse. ¿Pero cómo descubres que no debes
casarte si eres inmaduro? Ahí está el lío.
Con esta predisposición anímica acuden los
contrayentes al matrimonio y con plena
lucidez y voluntad por su parte, ambos
excluyen en conciencia, y así lo
manifestaron a sus familiares y conocidos,
la indisolubilidad del vínculo.
Tercero, un matrimonio celebrado con tales
vicios en su raíz misma, a buen seguro que
corría el riesgo cierto de ser un total
fracaso, como así ha ocurrido y lo han
reconocido solemne y fehacientemente los
propios cónyuges en la escritura de
capitulaciones matrimoniales por ello
suscrita y otorgada. Pocos meses después
de las nupcias se produjo la ruptura de la
vida en común, situación que ha continuado
hasta la fecha, pese a algunos intentos
pasajeros de reanudación de la convivencia
matrimonial que tuvieron lugar tras
aquella primera ruptura. Entonces una
persona ya como muy libre y como muy hacer
lo que te daba la gana y todas las cosas
del pueblo.
No, si ya lo sé, no quiere decir que
fueses maduro en aquel momento, pero por
qué tú tuviste por tu vida han pasado
hasta que me conociste a mí habían pasado
muchísimas mujeres. Exactamente. Pasado,
bueno, pasado y no pasó. ¿Bueno, o sea que
ha habido de todo, no? ¿Qué diste en mí
que te llevó a desear casarte conmigo?
Lola, te los
motivos exactos no sé,
pero lo cierto es que tú ya llegaste con
tu boina marrón maravillosa la ración
Madrid. Yo vi una muchacha muy bonita,
hablé con ella, seguí hablando con ella,
continué hablando con ella, me descubrí a
mí mismo con ella muy a gusto y muy bien.
Resulta que aquello se convirtió en un
amor auténtico por parte de los dos. Era
evidente. Y entonces, como en aquella
época, tú que venías de Valladolid, yo que
no estaba claro de ideas todavía, etc.
Etc. El hecho de estar ya juntos,
que lo que te apetecía en ese momento,
como supongo que yo también, no había
mando medio que pasar por la vicaría,
entonces dije hay que casarse. Y nos
casamos y nada más. Pero yo me casé
contigo por amor. Exactamente, por amor.
Yo estaba enamorado de ti, profundamente
enamorado de ti. Pero el amor es una cosa
que no tiene que ser obligatoriamente
perdurable. No, no, no. Si tú me
has preguntado es que yo creo, es que yo
creo. ¿Tú me has preguntado exactamente
qué por qué me fijé en ti? Es que todas
las mujeres de tu vida han sido unas
mujeres totalmente opuestas a como yo.
Pues quizá por eso me fijé en ti. Pero es
que luego dice bueno, siete años de
matrimonio, empiezo de nuevo. Bueno,
siete años es que tú has pegado un salto
muy largo. Que tú has pegado un salto
desde el día de nuestra boda a siete años
después. No, no. Y ahí pasaron muchas
cosas por en medio y había una serie de
connotaciones y de problemas que vas a
ver. Pero que te quiero decir que las
mujeres de antes y las de después siempre
fueron distintas. A mí
no es que me quiera considerar una mujer
distinta ni diferente. He salido perdiendo
con ser diferente siempre. O sea, que lo
de ser una mujer así como recatada y como
muy estrecha y todas estas cosas, a mí más
bien en la vida no me ha aportado más que
disgustos. 1. Satisfacción de tener mi
orgullo. Esto bien, una chica muy formal,
pero nada más. Yo estoy muy tranquila
desde aspecto. Quiero decir que no tengo
ningún problema. O sea, yo sí tengo
relaciones sexuales. Las conocí hace año y
medio y o sea, que no fue en absoluto
desastroso. Quiero decir que normalmente
al principio es malo. No que sea malo,
sino que no surge bien porque no hay no
hay una tranquilidad. ¿1 Confianza de
verdad en la otra persona, no? Es decir,
bueno, pues no sé, hay parejas que se lo
montan bastante mal, pero porque no se
habla o sea, porque yo pienso que por
supuesto, del tema sexual hay que hablar.
Es una cosa que hay que plantearse. Como
se plantea un montón de cosas en una
pareja. De eso también. Miércoles, 16 de
septiembre ha venido a comer a casa
Juana Ginzo. Últimamente no nos vemos
nada. Antes coincidíamos en doblaje,
pero ahora ella no está casi nunca en
Madrid. Hemos ido andando hasta el teatro.
Con Juana se puede hablar de todo. Todo.
Lo entiende. Desde que la conozco hace un
montón de años, es así. Vive con un chico
mucho más joven que ella y les va muy
bien. Zweitausendein. Me hace gracia lo
que dice. ¿Sabes lo primero que hay que
aprender a hacer? A perder la reputación.
Cuando eres una persona sin reputación,
lo que pasa es que nace hacer muchas
cosas. Naces y te lo meten todo en la
cabeza. Claro, pero tú aprendes. Yo
aprendí eso, a no tener reputación. A ser
una señora de vida rara. Habla de los
hombres de una forma que para mí, que
tengo tanto miedo en ese terreno, hablar
con ella me da seguridad. Se lo he dicho,
cuando estoy con un hombre nunca soy como
soy. Me callo cosas, no me atrevo a
decirlo todo. Siempre pienso que me
compara y sin embargo, la mayoría de las
veces los hombres me dan risa. Se creen
tan superiores, tan por encima, que me dan
risa. Hasta creo que a veces les desprecio
un poco, pero nunca se lo digo. Me imponen
y al mismo tiempo sé que son más débiles
que yo. Te podría decir que al
menos en mi caso, yo no sé en el caso del
resto de de los seres humanos,
de los masculinos en este momento, en este
caso, que yo creo sinceramente que
siempre hay una mujer en tu vida,
y yo lo digo, vamos, lo digo ahora
abiertamente, después de que ya hemos
separado, no sé la cantidad de años ya,
14, creo, 15. Bueno, es que mes
arriba, mes abajo, a estas alturas no,
pero en serio, yo siempre que en
mi vida ha habido x mujeres,
pero yo he tenido una mujer que si no la
hace sí, 1 cosa y
yo nunca, nunca he sabido yo
no sé si tú lo sabes.
¿Por qué no? ¿Toma, mira, es un vaso
pequeñito, igual por ahí me parece que hay
cuándo dejaste de quererme? ¿Dónde están
enamorada? ¿Y mi mejor dicho, por qué lo
sabes? ¿Esa es una pregunta
que yo me he hecho muchas veces y
que sinceramente me atrevería me atrevería
a decir no te importa perdonarme
los pitillos? Me atrevería a decir que yo
creo que dejé de estar enamorado de ti a
los tres o cuatro años de separado.
Pareciera muy raro, seguramente.
¿Entonces tú dices bueno, y esto cómo es
posible? Cualquier persona se lo
preguntaría. ¿Una lógica bastante bueno,
si usted estaba enamorada de esta señora y
se debe ser amor a los cuatro años de
separarse de ella, qué ha ocurrido ahí?
Entonces ya habría que remontarse a una
serie de cosas, bueno, que de que ya las
hablamos, o sea, yo no tengo
inconveniente, yo tengo gran curiosidad
por saber desde el principio, desde el
principio de nuestro noviazgo,
tú entraste en un mundo que
yo visceralmente rechazaba.
En un mundo en un mundo tú te contrataron
en una compañía de teatro,
un primer actor, famoso, importante,
al cual le rodeaban una cohorte
de admiradores y de pronto aquello era
como una especie de mafía que
yo, sin darme del todo cuenta,
te estoy siendo absolutamente sincero,
sin darme todo cuenta, intuía, intuía que
te estaba cogiendo en una tela de araña.
Quizá en aquella época yo empecé a
despertar a una serie de cosas,
como por ejemplo, a una serie de mitos que
había a mi alrededor,
mitos familiares, quiero decir, o sea,
abuelos, padres, cosas que
yo había mitificado, que había parecido a
la gente maravillosa. Quizá porque empecé
a ser un poco más listo y empecé a verlos
tal cual eran y eso me descolocó mucho
más. Y entonces
me encontré con una amalgama de cosas
todas juntas, mi falta de responsabilidad.
Pero a mí no me participabas de todo eso.
No tienes todavía sobre todo el mundo. Yo
nunca supe nada. Yo nunca te arrastré
a ningún sitio. Yo estaba a tu lado y
yo hubiera ido donde tuvieras que vivir.
Ÿousand yo
odio el Gijón porque me he pasado
muchas horas allí contigo, no contigo
sola. Tú en Navarra y yo aguantando a unas
señoras que hablaban de sus intimidades
matrimoniales en corro y se contaban sus
cuitas, de cómo lo pasaban. Yo quería
defender aquello que veía que se
desmoronaba y que yo no sabía por dónde
iban los tiros. Yo creía
que una de las cosas era una falta de
amor, que tú,
o sea, te habías desencantado conmigo y
que bueno, que no tenía ningún interés
para ti. Porque yo
luego, después de muchos años, hace un
rato casi, me he dado cuenta y he llegado
a la conclusión de que yo creo que no
estaba enamorada en mi vida.
Pero lo que yo sentía entonces era lo que
yo creía que era el amor. Y no pienses que
eso a lo mejor eso acabas de decir una
gran sinceridad que te agradezco además.
No pienses que a lo mejor a lo mejor yo
podría haberlo intuido de alguna manera y
que eso me produjera una especie de lucha,
porque lo cierto lo [sos/eos] cierto,
Lora, es que tú y yo,
bueno, efectivamente hemos tenido
encontrazos en nuestros años de
matrimonio, de convivencia, vaya, hemos
tenido encontrazos fuertes, gordos. Yo me
ido por ahí, he hecho las 1500 pero lo
cierto es que hemos tenido reencuentros
absolutamente hermosos. Yo los recuerdo
como tales, al menos yo perdón, voy a
quitar esto de aquí que me pone mano. A
ver la comida. Yo los recuerdo como tales
soleros. Entonces quizá pienso decírmelo
tú. Sí, a lo mejor sí, a lo mejor yo
yo instintivamente había intuido eso y eso
me producía un cierto rechazo, una cierta
desazón o un cierto malestar, no sé, no
estoy asegurando yo no era consciente de
que no era sincera. Lo he
averiguado a través de los años.
¿Yo te quería, yo me casé contigo,
pensaba que aquello era el amor y
yo entendía que en el
amor te acuerdas cuando nos casamos? Yo te
dije no te pido que no me engañes nunca,
solo te pido no enterarme.
No sé si lo recuerdas perfectamente. Pues
entonces yo
no sé si estuve enamorada hasta un punto o
estaba enamorado. Yo necesitaba volcar yo
he necesitado toda mi vida volcar mis
sentimientos. He buscado un hombro donde
apoyarme. Necesitaba algo
consistente a mi lado.
Pero cuando yo te conocí parecía que te
ibas a comer el mundo. Eras una persona
que nadie atraba es para ti en nada.
¿Todo lo que estaba liso y ya, no? ¿Por
qué? ¿Esto, lo otro? Entonces eras un ser
arrollador, inconscientemente arrollador.
Bueno, pero para mí arrollador. Yo te
encontré que eras bueno, como uno de esos
del cine maravillosos que yo había visto
en Valladolid. Y yo dije pues este y
además hablo con él y ahora habla mucho.
Y yo todavía tenía un novio en Valladolid
que era mudo, que no hablaba nada, que no
había forma de comunicarme con él, con
aquel hombre con el que estuve cinco años
saliendo, cogiéndome de la manita, y que
tampoco sé por qué estuve cinco años
cogiéndome de la manita con un señor que
después me parece me parecía que había
perdido el tiempo, lamentablemente,
porque tampoco estaban. ¿Yo normalmente he
hecho ídolos de hombres que no eran
ídolos, o sea, me los he fabricado yo,
porque bueno, por eso lo hacemos todos,
no? ¿Pero por qué el chico siempre será el
que o sea, se piensa el chico que tiene
que ser el que tenga más ganas,
al que le apetece, al que qué te pasaría a
ti si una chica que
es una chica de la que tú estés enamorado,
que te guste o lo que sea, no? ¿No se lo
propones, a lo mejor por timidez o por
miedo, y de pronto esta chica, pues un
buen día se abalanza a ti y te pasa a Te
ha pasado? Cuenta, cuenta. No, no, es que
es que es muy, muy raro. Con la chica esta
de venido sí, Ana, yo digo que el amor
puede hacerse, o sea, que se puede existir
amor en 1 min. La gente dice que no, que
hay que hacerse. Yo con una mirada
puedo usar me puedo enamorar. Yo esta
chica estaba loquísimo enamorado, no,
bueno, me he enamorado, no sé, había algo
había algo más bueno, está esta chica está
como un camión, a ver si me la tiro.
Había algo más, la que usan de por ahí yo
sabía que, claro, como no era española,
pues tenía que estar muy liberada. Yo no
había hecho el amor en mi vida.
¿Y de repente,
pues nada, surgió el asunto y claro, yo al
principio me quedé muy echado para atrás
diciendo ya que voy a hacer el ridículo,
me voy, qué hago? Me he visto y me voy.
Me he visto y me voy. Sí, claro, porque yo
dije esta es la noche de mi vida, me voy a
quedar, mudar, luego no voy. Pero no,
claro, me quedé y fue una sensación muy
bonita. Poco a poco me
di cuenta de que tú eras un hombre que
tenías tenías una cultura,
cosa que yo he envidiado,
porque yo he tenido quizá uno de los
reproches más grandes que tengo que
hacerte es tú me podías haber ayudado
a descubrir muchas cosas que tendré que
descubrir sola.
Yo soy una mujer totalmente inculta, y tú
lo sabes, inculta de libros.
Lo que he aprendido, lo he aprendido en la
vida. ¿La cultura no son los libros,
verdad? No, ya, ya. Los libros leídos y
escritos. Ya, ya. Bueno, sí, pero pero
cultura es asimilación. Sí, asimilación.
Pero para asimilar una serie de cosas
tienes que tener un conocimiento más o
menos. Yo creía que tú me ibas
a decir Mira, Lola, empieza leyendo esto
no se me olvidará. Un día éramos novios
todavía, por la calle principal esta de
Zaragoza que va al Pilar, dije una dije
una frase mal dicha, una barbaridad. ¿Y te
volviste y me miraste como diciendo y esta
burra dónde va? Que a mí me entró sí,
sí. Y yo lloré, no sé si tú te acuerdas,
lloré porque dije no tengo la culpa de
no saber más.
No, no.
¿Por qué?
Escúchame, por favor, escúchame,
escúchame. Esto es uno de los máximos
dolores de mi vida.
A mí todo me ha costado mucho más porque
yo he sido una mujer muy acomplejada hasta
hace nada que he descubierto que no tengo
que tener complejos, que tengo que tomar
una parte activa, o sea, que tengo que
decidir cuál va a ser mi vida. Yo no he
hecho nada por mí, mí hecho para los
demás. Entonces yo yo
cuando he pedido ayuda, quizá no lo he
sabido pedir, quizá no lo he pedido bien,
pero yo estaba cuando la gente está
acomplejada, a lo
mejor no sabe decir las cosas, pero
siempre yo esperaba que me adivinasen y no
me ha adivinado nadie nunca. Nunca me ha
adivinado nadie. Yo le paso la vida
adivinando a la gente, adivinando,
saliendo al encuentro de lo que quieren.
No quiero ser una mártir, ni una víctima,
ni una nada. Te has planteado la
posibilidad, la posibilidad,
es decir, no estoy asegurando nada. ¿La
posibilidad, has dicho la posibilidad de
que toda esa,
digamos, euforia, todo ese parecer que me
iba a comer el mundo, todo ese cosa
que según tú me acabas de contar,
digamos, te fascinó un momento,
no pudiera ser un intento por mi parte de
superación de cientos de complejos y de
problemas? Lo pienso ahora,
entonces no. Y yo ahora lo veo, entonces
no lo veía,
lo veo ahora. Sí, pero pero me
tenías que haber ayudado. El problema bien
sólo el problema estaba en que no podíamos
ayudarnos.
Ÿ, el problema está yo creo que no
podíamos ayudarnos.
Masta está frustrado por un asunto es como
si fuera que en un momento estás
recordando ciertas cosas que te frustran,
pero menos mal, está todo como aclarando
las cosas rápidos. Así que es un momento
solamente decisiones sobre cuestiones
de tu matrimonio.
Bueno, desde luego con tu hijo tienes que
hablarle un poquito fuerte.
No, no pasa nada. Solamente dice que es un
momento en la vida que tienes que estar un
poquito hablarle un poquito fuerte porque
es como si fuera que él necesita este
chico ha sufrido algo, un golpe de alguna
forma de aunque no quizás no lo has notado
antes, lo vas a notar por lo que ha pasado
antes. [sos/eos] que siempre le marca algo
del matrimonio, cubre cada carta con una.
Y tu niña, hay algo aquí es que también
aunque es como si fuera que en realidad tú
con ella exteriormente estáis muy bien,
divinamente, pero debajo siempre hay un
corriente que no se aclara muchísimo.
Pero no obstante, te voy a decir una cosa.
Cuando vais afuera y todo va a cambiar
muchísimo, necesitáis como si fuera
relajarte mucho.
Esto está bonito, esa cuestión del amor
Ÿousand es como si fuera que tú ya no te
vas a entregar por nada hasta que lo
pienses. Lo vas a pensar. Tú vas a ser no
interesada, pero como es como si fuera que
ahora te tiene que entrar por aquí y no
por aquí un poquito sabes lo que quieres,
aunque te gusta, pero dices si me
conviene, no me conviene porque te entra
uno, pero lo vas a pensar.
¿Y esas espadas hay encima de los cuatro
as, no? Esto es la mentalidad, la
imaginación, todo lo que sea creativo.
Así que este amor que te viene lo
necesitas por aquí. Renovar esto no te
renuevas. Otra cosa no lo sé, pero aquí te
renuevas mucho. Esto es muy importante.
Pon un poquito más, uno cada uno.
Bueno, desde luego el chico que te entra
en tu vida no va a ser un señor mayor, es
un chico que puede ser más joven que tú
quieres que o sino su mentalidad de un
joven. Tú necesitas mantenerte joven
mentalmente, es lo más importante en la
vida, porque físicamente sigue el mente.
Amigas, amigas, amigas íntimas. Tú ya
sabes que tampoco te pueden ayudar mucho
por ahí porque tienes bocas, pero tú ya
sabes tu camino. Es sola, sola.
¿Aunque tienes familia y lo que sea,
quiere decir que la lucha para ti sola,
por lo menos de momento, no? De momento,
hasta siempre.
Bueno, a ver, dime cuánto
te debo, Margaret. Bueno, como siempre
tengo que darte cambio. Bueno, y si no,
déjalo para otra vez. ¿Sí, vamos a ver si
qué representaba, qué era yo para ti,
aparte de una mujer que te podía gustar,
que la podías querer?
Es brutal. Lo sé, lo sé. Pero en algunos
momentos en algunos momentos eras un
estorbo. ¿Ÿousand por qué?
De pronto empecé a ver lo que me rodeaba,
que de pronto estaba pues con 23 o 24 o 25
años, con muy poco trabajo, con muy poco
dinero, descubriendo cosas
que me hacían daño por dentro y
de pronto me dan unas ganas tremendas de
huir de todo, de vivir de otra manera y de
volverme loco y de de huir, en definitiva.
La palabra es la huida. Entonces mi huida
estaba un poco taponada. ¿Pero no
era más fácil quitar el tapón y huir?
Bueno, lo hice, pero muy tarde.
Nos hicimos mucho daño en aquel cielo.
No, no. Verás, Lola, de una manera
bastante desagradable,
no sé si frivolizo la cosa,
desapareció un ser al
que yo entonces quería mucho y que había
sido causa de grandes controversias mías.
No había una buena relación entre esta
persona y tú, y eso me
afectaba de alguna manera. Y cuando
ocurrió el hecho, fue elegante aparazo,
me volví medio loco, porque eso es la
realidad. Volví medio loco porque me
encontré pronto y ese pienso que fue
el gran tapalazo, como estoy hablando del
suicidio de madre, vaya. No, no, no hace
falta que me lo explique. Y fue el gran
tapolazo y de pronto necesité escapar.
Necesité escapar, simplemente.
Zweitausendein, el que contrae matrimonio
sólo por cobijar en él unos deseos
afectivos o meramente físicos, con un
propósito de mera provisionalidad, o
pensando en separarse cuando así resuelva
hacerlo o algún acontecimiento le induzca
a ello, contrae el vínculo inválidamente,
ya que el matrimonio entre cristianos no
puede admitir ninguna condición
resolutoria. Entonces,
yo no sé en el hombre, y hablo en el
hombre en general, porque es que luego me
he dedicado a observar a muchísimos
hombres su comportamiento, incluso
matrimonios que se llevan divinamente,
parejas que funcionan a la perfección,
aparentemente, yo no sé dónde está la
satisfacción, si en acostarse
con una señora o en enseñar a esa señora
en aquella época tuya enloquecedora,
yo no sabía, porque creo que no era
necesario, si tú estabas conmigo y sabías
el daño que me iba a producir aquello,
puesto que tú además jurabas en hebreo que
aquello era mentira tuyo, cada vez que te
decía me estás poniendo los cuernos con
no, no, no, no. Hay que ser sinceros, o
sea pero te quiero decir que yo te abría
las puertas siempre, ya sabes que y al
encuentro de todo. A mí nadie me ha dicho
tu marido te está engañando, aquí tienes
una toalla, tu marido te está engañando.
Yo siempre he sabido cuando me engañabas y
rápidamente he averiguado con quién, pero
sin hacer grandes investigaciones, con
esta intuición que Dios me ha dado.
¿Entonces,
por qué? ¿Por qué esa necesidad
de enseñar eso? Te quería
decir que ahí me vuelvo a remitir a lo que
hemos hablado antes, a la inmadurez y a
los complejos. A lo mejor en
usted hay una cosa muy particular, la
procedencia, casi su esternón, que hace un
toras un poco en quilla. Entonces yo
le aconsejaría que sí, hacer una reducción
prácticamente como de un tercio de lo que
actualmente tiene Ÿousand y claro,
mediante unas mediciones, llevar las cosas
a su sitio, o sea, no tiene el clásico
thorax plano, como es lo más anatómico y
lo más normal. Esto origina que la mamá
también tenga más facilidad para
deslizarse y por lo tanto para caer.
¿Viste? Así cuando
en fin, durante nuestro matrimonio, en las
cercanías, en los primeros momentos de
nuestro ÿousand sobre todo, y eso puedo
decir, tú estabas vinculada por programas
de trabajo, laborales, etc. A unas
personas que funcionaban,
bueno, a unos niveles económicos, a unos
niveles de fama, de personalidad, de
popularidad, etc. Etc. Etc. Etc. Todo
aquello que quizá
en aquella época yo deseaba para mí.
Y entonces salíamos juntos
los dos con estas gentes, gentes que
manejaban billetes de 1000 pesetas de
aquella época, cuando nosotros teníamos,
vamos, que salir a pedir 40 duros a veces
para comer. Y aquello me irritaba. Y
entonces, en vez de reaccionar como yo
hubiera reaccionado ahora, que hubiera
dicho shh, no vamos un
día. Zweitausendein, ahora
sistemáticamente no,
tú a veces me ha reprochado muchas veces
que cuando tengo 20 duros soy el primero
en sacarlos. Quizá venga de eso,
de que muchas veces con mucho dolor de mi
corazón he hecho así y me la he comido y
he aguantado el no poder pagar una copa.
¿Pero eso yo si eso que tú me decías antes
de ese afán mío de enseñar,
no sería consecuencia a lo mejor como una
especie de decir bueno, pues aquí
un señor qué pasa? No tengo 20 duros,
pero lo cual demuestra que tenía que pagar
a aquellos que has corroborado. Tú no
tienes que pagar nada, yo lo pago. Pero es
que tú realmente no tenías que pagar nada,
Lora, si yo me estoy poniendo en este
momento a tus pies porque tú tienes razón.
No, si no se trata de razón, en ese caso,
en este caso concretísimo que estamos
hablando, tú tienes razón porque
tienes que pagarlo tú, evidentemente.
¿Por qué? Porque yo
no he llegado. Yo estaba tremendamente
celoso como hombre, tremendamente celoso,
porque de todo aquello que te rodeaba pero
si tú sabes que yo no había ojos más que
para ti, Zweitausendein. Yo estaba celoso
de lo que él te rodeaba, de todo aquello
que de alguna manera a mí me hubiera
gustado joder, fíjate que fue así, me
hubiera gustado darte no me
lo hubieras dado, se lo hubieras dado a
otras, seguro. Está bien, la síntesis es
esa. Sí, yo estaba muy celoso de todo eso,
tremendamente celoso.
Y entonces, no sé, yo tenía reacciones de
medio hombrecito, simplemente. Entonces
funcionaba mal y soy consciente de ello y
lo asumo con toda mi responsabilidad en
este momento.
Ÿ le
he contado a Juana, que estoy cansada,
que he tenido que hacerme un chequeo
después del desmayo. Ya lo había leído en
una revista, pero no sabía muy bien lo que
me había pasado. Dice que no debo trabajar
tanto, que hay que vivir. Hay que trabajar
para vivir y no vivir para trabajar. Dice
que hemos venido al mundo para pasarlo
bien, y estoy de acuerdo,
pero porque yo no puedo ponerlo en
práctica. Me ha dicho que ni se me ocurra
operarme del pecho. Y estoy totalmente de
acuerdo. No sé cómo pensé tan locura.
Me ha vuelto a repetir que a ella le
gustan sus arrugas. Me molesta cuando le
dicen que está muy joven, porque como ella
dice, eso nunca se lo dicen a los jóvenes.
ŸOusand tiene 59 años.
Somos tan distintas y sin embargo,
nuestras vidas se parecen. Las dos estamos
separadas, tenemos hijos, trabajamos en lo
mismo. La admiro,
me gustaría ser como ella, pero no sea
capaz. Hemos quedado en vernos más,
en salir a cenar, en llamarnos esas
cosas que siempre se dicen. Me ha dejado
en la puerta del teatro sin avisar.
Daniel ha venido a ver. Y antes,
al principio de esta conversación, es
cuando me has dicho hemos hablado de los
hijos y de esto más allá.
Sí. Voy a ser brutalmente sincero.
Quizá yo no he llegado a tener la
sensación auténtica de sentirme
padre hasta
años transcurridos de que los dos hijos
han crecido. Esa sensación que yo he
oído a la gente, que la gente lo cuenta,
que me encanta, que me quedo fascinado
escuchándoles, que digo qué bonito, qué
bien, yo no lo he sentido.
Esa sensación de decir qué bien, soy
padre, vamos a celebrarlo,
yo no la he sentido. ¿Tristemente para mí,
supongo, porque debe ser muy hermoso y muy
bello, yo me he sentido
padre después, quizá en algún momento,
pero luego, en cuanto o sea, que hay un
sentimiento afectivo, no? Pero hay
otro que tú no lo has sentido.
Efectivamente. No lo has sentido porque no
has necesitado ver a los hijos, porque o
sea, has oído que yo siempre he pensado
que era una oída porque no querías
enfrentarte con una realidad. Porque tú
siempre me contabas tu infancia, y tu
infancia era penosa por una separación.
Entonces yo no entendía cómo lo que a ti
te había hecho daño podías dárselo a tus
hijos. Porque una cosa es que físicamente
dos personas se separen, adultas,
casadas, es decir, que no se quieren o que
no se entienden o lo que sea, y se
separen. ¿Pero lo que queda de ese
matrimonio, que es una responsabilidad
alguien me ha dicho alguna vez, de esas
hermanas de la caridad que hay por ahí,
que te vienen siempre a decir algo que no
sé si es cierto, no? Que tú decías al
principio de nuestra separación que
nuestros hijos eran un accidente. Yo mis
hijos son dos accidentes. Yo no sé si tú
has pensado alguna vez y ya lo
que pasa que contaba así, contaba así,
queda muy mal, decía yo sé que son dos
productos de dos noches maravillosas de
amor que hemos tenido Lola y yo, pero yo
la auténtica responsabilidad de querer ser
padre no la he sentido nunca.
Que luego me he puesto muy contento de ver
que como consecuencia de aquella
maravillosa noche de amor ha surgido una
niña maravillosa y posteriormente un niño
maravilloso, pero que yo no lo deseaba en
ese momento. Yo deseaba a Lola. Efe me
parece que la cosa es bastante distinta de
llamar accidente a una cosa o de pedir
instinto. ¿Tú has pensado alguna vez,
Daniel, si tus
hijos comían o no comían?
Y hablo de separados tuyo.
Ahí sí, posiblemente he sido muy egoísta,
porque cuando
podía haber planteado eso, el que no comía
era yo y pensaba más en mí.
Pero ha habido de todas las rachas. ¿Tú
sabes perfectamente la hora que recién
separado nosotros la racha mía fue no,
pero si no recién separado, han pasado 14
años de la separación, quién me casi qué
has planteado alguna vez?
No me tires la toalla, que luego los
suelos de los camerinos están hechos muy
aviones. Es que hace mucho calor aquí.
Debe de ser respiración en estos camerinos
no hay ninguna ventana para abrir nada.
Ya sabes, este país Maravilloso peso.
Ha llegado un momento ÿ en que los hijos
han crecido. Yo me siento o sea, porque he
vivido con orejeras a trabajar, a
trabajar, a trabajar para cubrir
necesidades, preguntas de los niños. ¿Los
niños crecen, los niños preguntan hay que
enseñarles, hay que educarles? ¿Lo haré
bien? ¿Lo haré mal? ¿Porque claro, el
problema es qué es lo mejor para ellos?
Y yo no sé si lo he hecho bien, Daniel, o
mal. Lo he hecho como Dios me ha dado a
entender. ¿Y lo he pensado mucho, me he
quedado muchas noches sentada en mi cama
pensando qué debo hacer,
qué debo decir? Porque es muy difícil
educar a unos hijos, educarles para
ellos, para que funcionen en la vida.
Entonces, ahora me encuentro que ya son me
necesitan, por supuesto. Y yo creo que los
padres, los hijos, siempre nos
necesitamos, pero ya me necesitan menos.
Yo te puedo asegurar, te puedo asegurar
que lo has hecho muy bien.
Es un principio de algo que te quiero
contar. Me parece que lo has hecho muy
bien, porque ahí está la prueba evidente,
ahí está el
problema está en cuando te cuentan es que
yo soy esto. Y tú dices qué bien.
No, no sé qué coño va a ser. Esto no es
nada, es un perele. Y tienes que
reconocerlo, coño, de tu propio padre,
por ejemplo, de tu propia madre no, pero
usted es un egoísta y usted una boba.
Pero hemos hecho hasta la hora de morirse.
Y usted un pene.
Y cuando descubres esto,
ese sí de escondio. No, estoy solo,
completamente solo. ¿Ÿousand y tus hijos
contigo no están estafados?
Conmigo posiblemente sí. Sí, yo los
veo conmigo. Posiblemente se sientan
estafados porque no he estado cerca de
ellos.
¿Contigo no están estafados?
Yo sí me he sentido profundamente estafado
porque me han engañado.
Los hombres, por regla general,
una vez que os echan las bendiciones,
a descansar. Un seguro
de fidelidad, como yo digo. Claro que
con vosotros eso no rige. Os largáis de
parranda cuando os apetece. ¿Y Sansia?
Palabras, Mario, palabras que a ti siempre
te han perdido las palabras. Ÿousand que
me gustaría a mi verte dando a luz una
y no más santo Tomás en cuanto lo
probases.
Como primera medida de decirle que su caso
es un caso bastante discreto. Le digo esto
para que no esté como me ha dicho al
principio, que ha sido la obsesión desde
su juventud, no es
discreto. Que duda cabe que efectivamente
los años han pasado desde entonces y
es natural que la piel se convierta en un
poco más flácida y el pecho, por acción de
la gravedad, tenga tendencia a descender.
De modo que usted tiene que saber, para
hacer una reducción de mamas, aunque sea
un caso discreto como es el suyo,
prácticamente la mama casi hay que
desbaratarla. Para que usted se haga una
idea, 1 vez que ya está desbaratada,
hablemosle así y practicar esa pequeña
reducción, que yo no le aconsejaría que
fuera más de un tercio, por supuesto.
Entonces hay que reconstruirla con unas
medidas nuevas. Entonces esto nos iba a
dar un exceso de piel, sobre todo en la
parte inferior, y nos obligaría, mediante
la técnica que actualmente nosotros
estamos practicando, le cadría una
cicatriz en forma de una T invertida.
Pero eso con el tiempo llega a
desaparecer, o bueno, casi a desaparecer.
Bueno, lo de desaparecer es relativo. Una
cicatriz es para siempre. Lo que pasa es
que hay personas que tienen tendencia a
hacer una buena cicatriz y otras que no.
Antes ya hemos comentado, la cicatriz es
una t invertida. Yo, para que se haga una
pequeña idea, imagínese lo que es un
la silueta de una
mama, la areola correspondiente, su
mamila, sin más. Esta cicatriz primera
que le decía que era vertical, es justo
desde la areola hasta el surco, tiene los
4 cm que habíamos dicho. Y luego la
transversal que viene paralela
completamente al surco, esa es una
cicatriz de unos 14 o 15 cm.
Con esto tiene que contar,
lo tiene que pensar. Yo no le animaré
demasiado porque soy muy realista
en mis consejos y su caso raya en
lo discreto. Y usted lo decide.
Es que estoy atravesando un momento que no
es muy, muy bueno. Entonces realmente
me lleva esta decisión. Es una cosa que
arrastro de toda mi vida, pero que nunca
había pensado en operarme realmente. Pero
estoy mal, estoy atravesando un momento
malo, no sé qué me pasa exactamente.
Pero de todas formas usted piense que por
su edad empezará usted a vivir a
partir de ahora es unos pequeños
desequilibrios que usted no nos puede
interesar ÿ porque son problemas
endocrinos, pero sí le producirá ese
estado de ánimo más o menos caído.
Y tiene que admitir que su fisiología se
va a ir a pique. Por ley natural tiene que
vivir una pausa mala. No sé si ahora a lo
mejor estoy en una edad crítica y de
pronto lo que se me ocurre es operarme del
pecho, pero la verdad es que no tengo no
tengo problemas con que un buen día
desaparezca el periodo. Yo en ningún
momento me voy a sentir menos mujer. Esto
no le debe preocupar absolutamente para
nada. Al contrario, la pesadilla que se ha
quitado de encima lógica. Yo el
preguntarle antes más que nada que cómo
andaba su fisiología es porque ya iba
pensando en la futura intervención. Ya
sabe usted que el pecho participa, la mamá
participa en esa fisiología. La mamá pues
periódicamente tiene un movimiento, un
movimiento originado por una descarga,
cargas hormonales y claro, tenía la
necesidad de saberlo. De modo que
si vamos adelante con su idea,
pues es un tema que tenemos que
planificarlo muy bien. Qué duda
cabe que toda intervención, y en
esta y por la historia que usted ya me
cuenta de gran fumadora,
necesitamos hacerle una analítica muy
completa, hay que hacerle un chequeo y si
después de usted pensárselo, yo seguiré
en mis 13 de siempre. Se decide adelante.
Bueno, pues no sé por dónde iba, que te
quería decir algo.
No, es que yo
estoy en un momento muy difícil, Daniel.
Estoy hecha un lío. Estoy hecha un lío.
¿Por qué? Porque ha venido esa especie
de balance creo que va a ser positivo. Va
a ser positivo porque ya te tengo
proyectos de cosas que no he hecho nunca
hacerlas.
Yo necesito yo
necesito confesarte cosas, Daniel.
Tú me me has engañado. Que tú dices que no
se engañar, pero bueno, yo lo llamo así,
ya sabes, en Valladolid somos muy tú
me has puesto los cuernos todos los días,
o casi todos. Me has engañado.
A lo mejor tienes razón, ese engaño es más
pequeño que el que yo te he hecho.
Posiblemente.
Yo soy
una mujer que
no he sentido un orgasmo en mi vida.
Entonces ya se venía muy bien.
Yo que siempre he presumido de no ser una
actriz fuera del teatro, en el único
terreno que he fingido quizá
habría que remontarse a los principios.
Yo ya sabes que me casé virgen, con los
azares y con las historias estas,
no presupuesto el virgen. ¿Bueno, bueno,
pero te quiero decir, es como un símbolo
de virginidad, no? Pero yo quería
descubrir el mundo a través del hombre al
que yo amase, el hombre que yo eligiese,
que nunca he elegido un hombre, siempre me
han elegido. Entonces,
nuestros comienzos en el amor fueron
difíciles, lo recordarás.
Nuestro matrimonio tardó en consumarse.
Yo no tenía conocimiento, no tenía una
información. Yo no quería que nadie me
contase su noche de bodas, que es lo que
hacían las amigas, que la información
directa que había era esa. Yo quería
descubrir el mundo del amor a través del
hombre con el que yo conociese el amor.
Entonces, aquella Nochevieja que nos
casamos, que yo hacía trabajaba a las
siete y a las 11, que he sido muy
trabajadora, hay que reconocer,
pues que ni siquiera podemos pagar
el hotel. Sí. Te puedes imaginar. El
empresario te pagaba una mierda de dinero,
Ÿousand. No, me pagaba lo que se pagaba
entonces a la gente. Una entonces se
pagaba entonces
yo estaba haciendo una función y pensando
que iba a descubrir el mundo aquella
noche.
¿Entonces, qué pasó aquella noche
exactamente? Lo que sí me acuerdo
perfectamente es que funcionar no funcionó
la cosa. ŸOusand, no has tocado el tema.
Yo no pensaba tocarlo. Ah, bueno. ¿Y se
había ocurrido siquiera que podía surgir
siquiera? Es que ese es un tema clave para
mí. Yo pensé exactamente,
ante determinadas formas de actuación
tuyas, a nivel de camp, me refiero,
que esa virginidad no existía ya.
Qué bonito, qué bonito lo que acabas de
decir. O sea que lo era lo que decían
las mamás, había que mostrarse como
entonces, que era absolutamente inmaduro.
Pensaba desatener ojo,
que ahí hay otras connotaciones respecto a
ese tema. Cuéntamelas, porque estoy o sea,
es clave en mi vida. O sea, a partir de
entonces, y tengo 45 años y va a hacer 46,
he conocido cuatro hombres en mi vida
contigo y nunca he sentido
nada bueno. Entonces debo
reprocharte amorosamente
Sí, sí, sí. Eso está carísimo. Es evidente
que te quiero mucho para reprocharte y
pedirte además cuentas de una serie de
orgasmos que yo creí que habías tenido
conmigo. Cómo no,
te entiendo perfectamente. Si tú me acabas
de decir que nunca has tenido un orgasmo.
Sí. Yo te sentí a ti pegar gritos en la
cama. Sí. Luego tú me estabas estafando.
No, pero partamos del principio,
volvamos al principio.
Entonces, hubo una época 1 tiempo en el
cual la gente, como tú decías antes muy
bien, esos amigos que tenemos todos esos
días maravillosas, me contaban que ya
de novios estabas poniendo los cuernos del
carajo.
Concretamente, vamos, me dijeron datos,
fechas, sitios y hoteles.
Como yo era un ser absolutamente inmaduro
en aquella época, porque eso me ocurre
ahora. ¿Y te cojo del pescuez y te digo
ven aquí, sínate, cuéntamelo, qué pasa?
Y hablamos de otra manera. Como yo no sé,
absolutamente maduro, en vez de afrontar
cara a cara esa posible situación,
me la comí. Como te amaba,
porque yo te amaba,
nunca te dije nada de lo que yo
pensaba. No hace falta que te diga que yo
jamás te puse los cuernos, ni antes ni
después. Yo te estoy diciendo, si tú me
has preguntado que qué pasó de bodas, te
digo, te estoy haciendo un historial
previo, que eso lo importante, que me los
hayas puesto o no. No a estas alturas,
imagínate, imagínate la risa que me da.
Solamente ya la palabra cuerno me da risa.
No, a mí no me da risa los cuernos a mí me
han dolido mucho. Es que yo a estas
alturas no la no, pero que te quiero decir
que quede bien claro, pero que no me
importa, que me da igual. Pero que es que
no es que te dé igual o no te da igual,
que vamos, que eso está clarísimo. Pues
mira, pues mire usted que bien. No, no,
mire usted qué mal, porque mira, si lo
hubiera hecho, pues mira eso que te
desagrada. Pero volviendo al
tema, bueno, entonces esto puede llegar a
comerte el coco de tal manera, de tal
manera que si de pronto cuando tú llegas a
tu noche de bodas con todas estas
connotaciones anteriores que hemos
hablado, y de pronto esa mujer es
maravillosa contigo y quiere ser
maravillosa contigo, todo lo ves ya como
si fuera claro, ya está bueno y
hace que te inhibas. A mí me pasó
exactamente esto que te estoy contando.
Luego no puedes negarlo. Bueno, sí puedes
negarlo, puesto que ya me has dicho que tú
no has sentido nunca en orgasmo, cosa que
me parece una estafa cara. A mí me has
estafado de una manera increíble. Te he
dicho que te tenía que confesar algo. Me
parece una estafa increíble que para mí es
una cara. ¿Entonces, o sea, por qué te he
estafado a ti? Me he estafado yo sola.
O sea, no solamente te estafaba a ti,
sino que me porque
dices, bueno, partiendo de unas bases
partiendo de una base de que el arranque
del matrimonio, pues este hombre que tiene
tantas experiencias y hasta con tantas
mujeres, yo será que soy una y será que yo
no funciono y será que yo entonces, para
que se quede muy contento,
para mantener ese ego de ese hombre
maravilloso porque es Ÿousand. Pero
entonces, Lola Entonces, Lola, lo que
ocurre es esto exactamente. Yo, por esas
cosas que te he contado y tú
por estas que me estás contando, resulta
yo te estafé antes. Ahora yo te quiero
plantear seriamente qué estafa fue la
peor. La mía me parece gordísima y
te lo confieso porque después de eso ojo,
te pregunto esto para mí fue una
frustración terrible, Daniel. Fue una
frustración terrible porque yo me sentí
disminuida como mujer y yo porque yo
escucha, perdona, perdóname un momento.
Yo no tenía ninguna experiencia
y yo en mi que yo tenía
una raya aquí nada más, pero con un pelo.
Entonces yo pensaba que
no era así una mujer como muy esplendorosa
en la cama y que entonces pues
la estafa mía que yo siempre que me lo han
preguntado, dicho siempre la mejor mujer
que yo he tenido en la cama ha sido Lola
Herrera. Fíjate que esta fase y ojo,
inexperto no soy tú, pega más unos gritos
y las paredes temblar.
Fíjate que estafa me siento.
Bueno, bueno, coño, que tampoco es eso,
joder.
No vale, coño. No sé, es que
me he estafado yo sola, tonta, coño.
Claro, porque tú me has dicho una cosa
ahora mismo que es auténticamente cierta.
O sea, una mujer no podía manifestarse
como era porque por lo que te hubieran
dicho, por lo que no te hubieran dicho
pero entonces tenían razón esas señoras
que decían que había que llegar al
matrimonio sin saber nada y traciéndose la
estrecha. Entonces yo llegué al matrimonio
Déjame que te lo cuente mejor. Déjame que
te lo cuente mejor, por favor. Me sentí
tan mal porque pensaba que era una mierda.
No la Cariño, no la Cariño, por favor. Lo
arrastro todavía tengo un complejo y me
muestro no, no, no. Hola,
cariño, por favor, no. Siempre estoy una
complejo. Eres mi terreno. Cálmate.
Tengo complejo de todo. Tengo una no me
acepto, no me acepto, no me acepto.
Calma, cálmate, por favor, cálmate. Te
ruego que te ames.
Me parece un horror.
Nos han educado muy mal. Nos han educado
muy mal. Nos han estafado.
Si ya yo creo que no he sido hipócrita
en nada en la vida, Daniel. O en casi
nada. Pero me has estafado en eso. Pero me
he estafado como yo. A ti también te
estafaban miles de cosas. Pero yo me he
estafado ahí muy gordamente. Tengo 46
años. Pero no tenemos la culpa ni tú ni
yo, Lola. ¿Tú tienes 46 años y yo
qué dices? ¿Pero qué dices? ¿Pero qué
estás diciendo? No lo voy a descubrir
ya, loca. Es muy posible que a partir de
ahora sí, Lola. Es muy posible que a
partir de ahora sí.
Por favor. Es muy posible, vamos.
Pienso que los hombres son muy débiles y
que hay que decirles yo me siento una
mierda siempre. Y entonces pienso que se
tienen que sentir muy contentos y muy
satisfechos y muy hombres ante esa mujer.
Entonces yo no quería y Solona, yo te
amaba, te lo juro.
Y eso ya no vuelve. ¿Bueno,
qué le hago de hacer? Yo quiero un futuro.
Búscalo y lucha por él. Sí, sí, lo voy a
tener. Pero sola.
¿Pero sola por qué? Tengo mucho miedo
estar sola. ¿Pero pero por qué sola,
Lola? Te lo pregunto con toda mi alma.
¿Por qué? ¿Por qué coño tienes que
renunciar? Yo no renuncio.
No creo. ¿Qué es lo que no crees?
No creo en el hombre. Ni yo en la mujer.
Pero surgirá un día una que de pronto dirá
Ana, pues en esta creo.
¿Pero por qué no creo?
Tienes que hacerte cargo. Solo quiero que
me comprendas. Porque aunque hubiera hecho
algo malo, no era yo. Puedes estar seguro
que la persona que estaba allí no tenía
nada que ver conmigo. No os entiendo,
hijo. Todos habláis
en clave, como si pretendierais volverme
loca. Mucho amor mío,
mucho mi vida, y luego nada entre
dos platos. Porque las mujeres, aunque no
lo creáis,
somos muy complicadas. Mario.
¿Como la primera noche, recuerdas?
Pero no sólo la noche de bodas,
Mario.
ŸOusand pero no solo la
noche de bodas.
La noche de bodas.
La noche de bodas.
No estoy dispuesta a fingir nunca más.
Pues no finjas. Y el día que se te cruce
un señor por delante y que de verdad digas
este sí vale la pena, y no como otros que
te he conocido, mi amor, que no valían la
pena, porque tú eres mucho más importante
que ellos. De aquí a Lima,
el 10 de cruzar un señor importante de
verdad, haz así y adelante.
Y además explícaselo mi vida ha sido esta,
y esta y esto, y me ha pasado esto y esto
y esto, y quiero vivir los años que me
quedan.
No te engañes nunca más a ti misma. No lo
pienso. La vida, la vida, Lola, nos ha
estafado. La vida nos ha estafado a
nuestra generación. Nos ha hecho mierda.
Porque hay que bailar el agarrado, el
suelto, y porque si te metías mano en el
retiro, venía un guardia, pegaba un tiro
de sal en el culo y donde la borda
prohibitivo. Y donde todo era prohibitivo
y todo estaba prohibido y estaban
coartando y jodiendo a toda una generación
y varias generaciones. Sí, pero eso se lo
cuentas a la gente de ahora y te dicen que
qué risa, que qué pesados estamos con la
gente. ¿Pero no se lo cuentes a la gente
de verdad, porque loco, pero porque
lógicamente, no? Lógicamente la gente de
ahora, los chavales de ahora, que tienen
esto perfectamente claro, resuelto,
afortunadamente para ellos, pero a
nuestros hijos mismamente, o sea, no
quieren saber cosas pasadas. O sea, no
quieren quiero decir que no qué pesados
estáis ya con aquello de que si la
posguerra, de que si la represión, de que
si no sé qué, de que si no sé cuál.
Claro, porque porque no lo han vivido. Y
yo les entiendo. Es un capítulo que han
cerrado y han hecho muy bien encerrar
además. Y ojalá sigan cerrando y nos
ayuden a que lo cerremos todos.
Pero lo cierto, lo cierto, Lola, es que no
puedes decir no debes. No quiero que digas
yo sé que voy a terminar sola, porque no,
hombre, qué coño, si tengo Mira, me he
comprado una casa en el campo. Quiero
tener mi
vida. ¿Es una guerra, como supongo que la
vida de casi todo el mundo, no? A cada uno
de una manera. Pero quiero
irme allí.
Por todo lo expuesto, suplico al venerable
tribunal eclesiástico se digne admitir
este escrito demanda dando traslado de las
copias de todo ello que se acompañan al
esposo y al muy ilustre señor defensor del
vínculo, y disponiendo que se constituya
el tribunal colegiado y previos los
trámites legales que en derecho
correspondan, dicte en su día sentencia es
justicia que respetuosamente pido. ¿En
Madrid, a 2 de mayo de 1981. Está usted de
acuerdo? Sí. Tiene que firmar aquí.
¿Tienen un bolígrafo, por favor?
Aquí debajo.
Lola, empezamos cuando quieras.
Era tarde para su costumbre,
pero al abrir las contraventanas, cuántas
veces habré dicho estas palabras Ÿousand
me duele la espalda, tengo que dejar de
formar. Todos los médicos me lo dicen.
¿Estará Daniel viendo la función? Es
curioso, sigo sin conocerle.
¿Qué se puede hacer cuando a uno no le
gusta su propia vida?
Quizá la culpa ha sido mía, pero él se
hacía un novillo.
He tratado de imitar a las mujeres que me
educaron. No sé muy bien por qué.
Mi madre dice que cuando era pequeña
preguntaba siempre que para qué había
venido yo a este mundo.
Otra vez me vuelvo a acordar del desmayo.
Me da miedo que
no se me pare la máquina.
Tengo faltas de toda la vida y me da
vergüenza.
¿Están estará haciendo?
Tienen que cambiar la escalera de la casa.
Ah, y lo del gallinero, que sea más
grande. Mañana tengo
que levantarme pronto. Tengo tantas cosas
que hacer.
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