Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
CON ELLA EMPEZÓ TODO
Scott, es increíble.
Míranos, con nuestro propio coche y nuestra propia casa.
Como un auténtico matrimonio.
Max se ha hecho notar.
Muy bien.
Ah, no.
Como recién casados de verdad.
Se han olvidado los muebles.
No, nos olvidamos nosotros.
Esto no es el Biltmore.
Huele el mar.
Mi propia cocina.
Borrón y cuenta nueva.
Buena metáfora.
-Exactamente lo que necesitábamos. -Sí.
¿Quién quiere tener cosas?
No tenemos ninguna responsabilidad. Ya me siento más ligera.
-Oh, Scott, mira. -Ahí tienes tu mar, cariño.
Vamos, Scott.
¡Es precioso!
Qué rápida para ser tan pequeña.
Qué tranquilidad.
Gracias a Dios por nuestra hamaca.
Que, heroicamente, nos salva del frío y duro suelo.
¿Hay otra pareja que se lleve tan bien como nosotros?
Nadie más que nosotros tiene derecho a vivir.
Un pensamiento deliciosamente macabro.
Yo no creo que sea macabro.
Creo que es brillante tal como es, lleno de esperanza y potencial.
Igual que tu nuevo libro.
A partir de mañana, llenarás esta casa con tus palabras.
Y yo seré la esposa perfecta y haré de este un precioso hogar.
Hola, chicos, pasad.
¿No es este el mejor lugar donde empezar?
-Arriba, la habitación a la derecha. -Sí, señora.
Tal vez acabe aprendiendo.
Maravilloso.
Me marcho a la guerra. Deséame suerte.
Maldita sea.
¿Dónde están mis camisas?
Qué trabajo el de la lavandería.
Lavas una cosa. Y luego hay que lavarla otra vez.
Y otra vez y otra y otra.
Te pregunto, ¿qué sentido tiene?
Podemos no vestirnos.
Estamos en la playa, no es necesario.
La verdad es que no. Somos limpios.
No requetelimpios como Townsend. Nosotros somos distintos.
De un limpio salvaje. Como ríos y arroyos.
Limpio salvaje...
Pues no me pondré nada.
-¿Sí? -¡Tilde!
Zelda, ¿qué es? ¿Qué pasa?
No pasa nada. ¿Por qué tiene que pasar algo?
Me estás llamando, ¿no?
El teléfono es para comunicar algo importante o urgente.
Bueno, pues necesito compañía urgente.
Scott escribe día y noche.
Luddy me ha abandonado.
Dime que vas a visitarme.
¿No oyes con lo que tengo que lidiar?
No te traigas a los niños.
Zelda, estoy muy ocupada. Y tú también deberías.
Estás casada. Es hora de que Scott y tú tengáis un bebé.
Es el orden natural de las cosas.
Quizá para otra.
Zelda, no sé qué decirte, hermana. Ve a visitar a tu vecina.
Zelda, tengo que colgar, lo siento.
Henry, ven aquí. Te he dicho que no te mojes.
¡Fuera del agua!
Te has quedado sin postre. Nos vamos a casa.
¡Henry! Vamos.
-Scott, ¿podemos...? -Estaba pensando.
-Lo siento. -¿No podrías llamar a la puerta?
Pasa.
Bobo, me estoy volviendo loca. La casa, el trabajo que tiene.
Odio cocinar. ¿De verdad esto es lo que queríamos?
Vámonos a la ciudad.
¿No acabamos de irnos?
-Hace siglos. -¡Hace una semana!
Quizá para ti aquí. Pero no para mí.
Sin el sol recordándomelo,
apenas distingo dónde acaba un día aburrido y dónde empieza otro.
-Tengo que acabar esta... -Ya sé que estás con tu novela,
pero ¿no podemos disfrutar un poco?
¿Seguro que no te has ganado un descanso?
Saldremos y volveremos aquí enseguida.
No me digas que no quieres ver este cuerpo cubierto de plumas y perlas.
La verdad es que tienes razón.
Pero no puedo parar ahora. Estoy en pleno rendimiento.
Lo entiendes, ¿verdad, cariño?
Zelda, ¿qué puñetas es ese olor?
¡Mierda!
¿Es que no lo ves?
Es un poco de grasa. Ya se consumirá. Siempre lo hace.
¿Qué problema tienes?
Ya ha pasado. ¿Tienes que armar un escándalo?
¡Sí! ¡Sabes que esta casa no es nuestra!
¡Mira todo esto! ¡Vaya lío!
Y yo me estoy dejando el pellejo.
¿En qué? ¿Qué estás escribiendo?
Ya nunca me enseñas nada.
¡Porque no tengo nada que enseñar!
Escribo. Me siento ahí y escribo.
Así que, por favor, intenta no incendiar la casa.
¿Perdón?
Hola, Sra. Fitzgerald.
Soy Tanaka Fujimori, de la Agencia Japonesa de Empleo.
-Tana... -Tanaka.
Puede llamarme Tana. Es más fácil. Más de aquí.
Don Scott me ha contratado. Dice que necesita ayuda.
Bueno, ¿quién no?
Tranquila. Sra. Fitzgerald. Tana ya está aquí.
¿Necesita algo, Sra. Fitzgerald?
No, estoy bien.
Buenas noches, Sra. Fitzgerald.
Hola, Tana.
Don Scott dice que usted solo toma platos sencillos.
Pollo cocido. Arroz blanco.
¿Puede decirle a don Scott...?
¿Puede decirle a Scott que ya está la cena?
No.
Don Scott va a cenar en su estudio esta noche.
Pues yo le llevaré la cena.
No. Sra. Fitzgerald, por favor, siéntese a comer.
No. Yo le llevaré la cena.
Don Scott me lo pidió.
Está trabajando.
Es Kamo ro-su, pato asado.
Te diría: "Bien hecho, Tana", ¡pero la carne está tan tierna!
¿Tiene que ser tan perfecto?
Tana.
No deja de moverse. Excepto con esa puñetera flauta.
Tana es una maravilla.
Debí de haberlo contratado en cuanto llegamos.
Lo dijiste tú misma,
que no quieres cocinar ni limpiar.
No, pero...
¿qué se supone que debo hacer?
Lo que quieras.
Eres la señora de la casa.
La señora del ocio.
Mis disculpas, Marianne.
Me he descuidado a la hora de invitar a mis vecinos.
Estoy un poco a merced de la agenda de mi marido.
Debes de estar orgullosa de su éxito.
Gracias, Tana. Eso es todo.
Sí. Muy orgullosa.
El talento de Scott ha sido una bendición para mí.
La próxima podrían acompañarnos los maridos.
Yo no tengo marido.
Nunca he tenido. No me he casado.
Lo siento. Yo... lo di por hecho.
Igual que todos. Soy un bicho raro.
No encontré a un hombre capaz de tolerar que mis manos se llenaran de arcilla.
Hablando de eso...
Para tu nuevo hogar.
Gracias, Marianne.
Es precioso.
¿Eres artista?
Yo no diría tanto. Es a lo que me dedico.
¿Esto es todo lo que tienes?
-¡Zelda! -¿Con todo el tiempo
-que llevas encerrado aquí? -Dame eso.
¿Dónde está tu novela?
Ni siquiera tienes el final de un principio.
No he dicho que puedas entrar aquí.
Bueno, si te trajera un pato de cena...
Te dije que necesitaba estar solo.
Y aquí estás, juzgando mi ritmo de trabajo. Mi proceso.
No te quedes en la belleza. Requiere un esfuerzo y una concentración hercúleos.
Y ginebra.
Hay más botellas vacías que páginas escritas.
Tú sabes que... Que lo que hago es muy distinto
a la "escritura automática" que haces tú en tu diario.
¿Cómo te atreves?
No son cosas aleatorias. Son mis pensamientos y mis sueños.
Y tú me dijiste que lo que escribo es bello.
Siento haber interrumpido tu "proceso".
Pues para que lo sepas, ya he escrito tres historias.
Pero tengo que hacer ambas cosas.
Max quiere la novela nueva para septiembre.
Y no me va a dar más adelantos.
Sin las historias, ¿cómo nos permitimos esta casa o lo que sea?
¿Crees que eso apareció en tu muñeca por arte de magia?
Yo no quiero esto.
Pedazo de idiota.
¡Te quiero a ti!
¿Qué? ¿Ya no me necesitas?
Claro que sí.
Está bien.
A ver qué te parece esto.
Invitamos a algunos amigos a pasar el fin de semana.
Nos despejamos un poco. Yo puedo escribir a ratos.
Traeremos la ciudad a Westport. ¿Cómo lo ves?
Tienes razón.
Lo que necesitamos es gente.
Los dos.
-Más alto, Bunny. -Pensé que preferías más abajo.
-Más rápido, hermana. -Cuidado.
Salta, Beadsie, salta.
Vale. Adelante.
-Despacio. -Muy bien.
Tú me inspiras, querida.
Vamos, Zelda. Nunca paramos con la primera.
Tengo que servirme otra copa.
¿Ves, cariño? Te has curado.
¿Curado? ¿Es que estaba enferma?
-No quería decir eso... -¡Scott!
¡Zelda!
-Hola, Max. -¡Max!
Has salido de tu escritorio de caoba. Es un comienzo.
Bueno, tú me invitaste.
Así es.
Regalos de los dioses, ¿eh?
Nada ilícito. Estoy aquí como invitado.
Claro que si ya tienes páginas, me gustaría echarles un vistazo.
Claro. Sígueme, voy a llevarte al santuario.
Muy bien.
Bueno, como ves, me estoy dejando las pestañas.
No parece que sea para tanto.
Se trata de calidad, no de cantidad.
Demasiado en bruto a simple vista, hasta para una experimentada como la tuya.
Siéntate, por favor.
Tengo algo espectacular entre manos.
No quiero denigrar mi obra anterior,
pero esta novela dejará en ridículo a Paraíso.
Bueno... Sí que pones el listón alto.
Y Zelda me ha inspirado muchísimo.
-¿Sí? -Sí...
En todos los sentidos. Echa un vistazo.
Zelda, has organizado una gran fiesta.
Bueno, me gusta agradar.
Es tu verdadera vocación, querida.
Esto no es tuyo.
-Mira eso. -¿Vamos?
-Mira. -Venga.
¡No te atrevas!
Te lo aseguro, la RCA va a ser un bombazo.
Bueno, señoritas, ¿podemos acompañaros?
A la cola, chicos. Hermana.
Los mayores primero.
Tú sigue con eso.
¡Scott!
Vincent.
Parece que te ha dado el sol.
Algo así.
Admiro que hayas traído a tanta gente hasta aquí.
Es la marabunta. Actores, escritores...
Poetas.
Dime, Scott, ¿a qué se dedica tu esposa exactamente?
¿Zelda?
Bueno, me ama. Es Zelda.
No tiene que hacer nada.
Ah, Zelda. Estás aquí.
Dios mío, ¿solo es sábado?
-¿Scott? -Sres. Fitzgerald.
Debo marcharme.
Zelda, querida, tienes un enorme carisma como escritora.
He pasado horas con tu libro.
-¿Mi libro? -Espero que no te importe.
Una escritora no tiene secretos con su editor.
-Claro que no. -Una prosa muy cautivadora.
Sí, ya sabes cómo se inspira.
Sí, tu Zelda tiene voz.
¿Sí?
Caray, ya lo veo publicado por méritos propios.
Diario de una chica popular.
-Suena bien, ¿verdad? -Ya lo creo. ¿Qué te parece a ti?
No... no...
O sea, es maravilloso, pero...
Pero, cariño, esto... Realmente es inspiración mía.
También es mi vida.
Que yo ya he usado de forma muy eficaz.
Sí, sé que la has usado. En parte.
Desde luego, no merece la pena pelearse.
¿Qué mejor que dos herreros bajo el mismo techo?
En mi opinión, podemos sacar más beneficio económico
si yo uso ese diario en vez de que tú lo publiques
con tu nombre.
Es lo que siempre hemos hecho, Zelda, y siempre te ha gustado.
Así es como trabajamos.
El todo es mejor que la suma de las dos partes.
¿Qué parte soy yo y qué parte eres tú?
-Zelda. -Hola, cariño.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.