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Original subtitles

Esta tierra es mía

En algún lugar de Europa

En memoria de los que dieron su vida por La Paz

Hitler invade...

¡ciudadanos! Confiad en el soldado aleman

Nuestras instituciones siguen siendo libres.

Los que transgredan la ley serán juzgados civilmente...

y tendrán un juicio justo sin interferencia alemana.

Los incidentes relacionados con las fuerzas de ocupación...

caerán bajo la jurisdicción del mayor von Keller.

La cooperación y el acatamiento de las normas...

permitirá la buena marcha de la vida civil. El alcalde

Hitler alienta la unidad europea

- ¡Albert! - Sí, madre.

- Deprisa, querido, es tarde. - Ya voy, madre.

- ¡Cariño! - Sí, madre, ya voy.

No dejes que se te enfríe el desayuno.

Buenos días, madre. ¿Cómo va tu reuma?

¡Oh, apenas pude pegar ojo!

Seguro que va a llover, nunca falla.

- Ahí tienes el periódico. - ¡Periódicos! ¡Mentiras!

Hoy encontrarás algo interesante en él.

¡Leche!

- ¿Cómo la conseguiste? - El doctor me la mandó.

¿Estás enferma?

¿He estado bien alguna vez? Jamás desde que naciste.

No te echo la culpa a ti, cariño.

No, sabes que no soporto la leche, no la puedo tragar.

Pero no hay razón para que no te beneficies de mi estado.

Eres tan delicado como un niño.

He conseguido salvarte la vida dándote leche.

Curioso, tantas vacas en el campo y no hay leche.

Mira tu chaqueta. ¡Ese gato asqueroso!

Ven, deja que te la cepille.

Esa chica debería mantener a su gato en casa.

No pude dormir con todos esos maullidos en el tejado.

- Creía que era por tu reuma. - Por el reuma y el gato.

Anda, bébete la leche, chico malo.

Muchos tienen leche sin necesidad de recetas.

En casa del alcalde tienen un cántaro lleno cada mañana.

Él ha prosperado y también los comerciantes.

El mercado negro... No hay comida en los mostradores,

la venden bajo cuerda...

a diez veces su precio.

Y nadie piensa en subirte el sueldo.

¡El maestro pasa hambre...

y los que no saben escribir su nombre se hacen ricos!

¡Ah, en fin! Al menos hay orden.

Ahora todo está tranquilo.

No podemos quejarnos. Bébete la leche.

¿Qué es eso?

"Libertad."

"Ciudadanos, desconfiad de la generosidad del invasor.

"Si no es expulsado pronto,

"a nuestro pueblo le esperan siglos de esclavitud.

"Debemos resistir...

"y cada uno debe repetirse: Esta tierra es mía."

¡Intrigantes!

Esto es peligroso, madre. Es mejor quemarlo.

¡Aquí no! Podrían verte.

Hoy en día no se puede confiar ni en los vecinos.

Libertad

Fuera, gato asqueroso.

¡Date prisa, llegarás tarde a la escuela!

- Adiós, mamá. - Adiós, cariño.

¡Edmond, date prisa!

- Buenos días. - Buenos días.

- Hola. - Hola, Sr. Lory.

Mi hermana andaba buscando a esa gata.

- Buenos días. - Buenos días.

¡Aquí está la aventurera! ¿Por qué huyes siempre?

- ¿Ha molestado a su madre de nuevo? - Oh, para nada,

nos encanta.

Mi hermano había pinchado. ¿Ya lo has arreglado, Paul?

Durará hasta la estación.

Estoy esperando a Edmond Lorraine. ¡Edmond!

Ya va, Sr. Lory.

¿No le importa esperar?

No, si anda deprisa.

Invítale a cenar. Tenemos un festín esta noche.

¿Por qué no viene? Estará George.

¿Que estará? Él traerá la cena.

- Ella le mandó de caza. - Paul, no seas tonto.

¿Una tontería, la comida?

No sabía qué hacía George...

en el tejado del almacén,

hasta que le trajo a mi hermana los pichones.

Ha colocado trampas.

¿Vendrá, Sr. Lory?

Oh, gracias, pero mi madre no se encuentra bien.

Vaya, lo siento mucho.

¿Ha visto esto?

¡Paul, no seas loco!

Ten cuidado.

- ¿Por qué? - ¡Soldados!

¡Hans! ¿Quieres ver algo?

Alguien compite con la prensa oficial.

- ¿Dónde estaba? - Debajo de la puerta.

Hemos visto muchos iguales...

por toda la ciudad.

- Si encuentras más, dínoslo. - Claro.

¿No había uno en su casa?

No.

Te crees muy listo, ¿verdad?

Escucha, no quiero problemas.

Cumplen con su trabajo.

- ¿Cumples tú con el tuyo? - Por supuesto que cumplo.

¿Por qué te metes conmigo? A George no le dices nada.

¡Hola, Paul!

Cuidado con mis medias.

¡Mujeres! Siempre pensando en sus piernas.

¡Ven conmigo, Edmond!

¡Vamos!

Hay que quemar estos libros, profesor Sorel.

¿Por orden suya, alcalde, o del enemigo?

Juvenal...

Voltaire...

Platón... La República...

Debemos ser cautelosos con la palabra República.

¿Desea usted mi renuncia?

De ninguna manera, mi querido Sorel.

Le necesitamos, usted goza del respeto de toda la comunidad.

Sólo deseo que comprenda claramente el problema.

Perdonen. Sr. Sorel, alcalde...

Adelante, pasen. Yo ya me iba.

Buenos días.

- ¿Ocurre algo? - Sí. Vengan aquí, por favor.

Venga, Sr. Lory.

Se trata de una delicada operación.

Hay que extirpar el corazón sin matar al paciente.

La historia de nuestro país...

es un enfermo resistente. Haremos cuanto podamos.

Empezaremos por aquí, con Carlomagno...

¡Fuera, ya viene!

¿Por qué hemos de hacer el trabajo sucio?

¿Por qué no traen maestros alemanes?

No lo tome así, Louise, sólo son unas páginas.

¡Oh, Albert!

Siéntense. Estense quietos.

El profesor ama a la profesora ja ja ja

Haremos unas correcciones mientras llegan nuevos textos.

Lorraine, recoja las páginas arrancadas...

y quémelas.

Páginas 7 y 8.

Páginas 15 y 16.

17 y 18...

Páginas 21 y 22.

Arrancadlas con cuidado.

La página 30...

- ¡Son los ingleses! - Tranquila Emilie.

Tenemos tiempo de sobra.

Debemos protegernos...

incluso de nuestros amigos del cielo.

Ahora,

al salir, entregadme las páginas...

arrancadas de vuestros libros.

Algún día las devolveremos adonde deben estar.

¡Muchachos!

Que no se diga que las niñas son mejores soldados.

¿Podría ir con mi madre? Le asustan los ataques.

Vaya, Sr. Lory.

Albert, ¿por qué corres?

Profesor Sorel.

Aquí tiene sitio, Sra. Lory.

Córrete, cariño, en este sótano hay corriente.

Se resfría fácilmente.

Tiene delicados los pulmones.

- Están encima nuestro. - ¡Cuatrimotores...!

¡Americanos!

Norteamericanos. ¡Escúchalos!

¡Qué vergüenza, bombardean a los civiles!

¿Por qué no se quedan en casa? Ya tenemos bastante.

Yo desearía ver el cielo lleno de ellos, Sra. Lory.

¿Por qué no bombardean Alemania, jovencita?

Hasta que los alemanes hayan sido expulsados,

cada fábrica y ferrocarril son suyos.

No estés asustada, Emilie.

No te preocupes.

Estamos a salvo aquí abajo.

En un minuto habrá acabado.

¡Mirad al Sr. Lory!

¡Caballeros!

Cantemos todos juntos.

Así no oiremos los disparos y las explosiones.

Sé que Julian Lamont...

tiene una buena voz.

Chicas, que no canten más fuerte que nosotras.

Ya estamos listos.

Uno, dos, y...

Ding dong, ding dong

Mira como repican

Las campanas del colegio

Llamando a la gente.

Es hora de dejar los juegos

Comienza otro día de trabajo

Ding dong, ding dong

En lo alto del campanario

Ding dong, ding dong

En lo alto del campanario

Mira como repican, mira como suenan

Llamando a la gente

Adelante.

- ¿Quería verme, profesor? - Sí.

Sé lo que va a decir. Sé que soy ridículo.

Soy un estúpido, soy débil...

No puedo evitarlo, señor. Soy un cobarde.

- ¡No, no! - ¡Sí, soy cobarde!

No soporto la violencia, me aterroriza.

No sé qué me ocurre cuando oigo las explosiones.

Soy un cobarde y ya no puedo ocultárselo a los alumnos.

Lo vieron esta mañana, igual que usted.

Incluso la Srta. Martin...

- Siéntese, Sr. Lory, siéntese. - No, señor.

Ahora ella sabe que soy un cobarde.

¿Quiere ir a un distrito donde no haya bombardeos?

- No, señor. - ¿Es por la Srta. Martin?

Sí, señor.

¿Conoce ella sus sentimientos?

Creía que era usted un soltero impenitente como yo.

Como todos, yo también me enamoré.

Pero ella murió,

y mi trabajo me reconfortó. Nuestro trabajo.

La escuela fue mi familia. Mis libros, mis profesores,

usted, la Srta. Martin, los alumnos. Muchos han crecido.

Es maravilloso ser profesor de escuela.

Es el trabajo de una vida.

Exige sacrificio, pero da mucho a cambio.

Ahora, en mi opinión, somos muy importantes para el país.

Son tiempos de sacrificio.

Nuestra felicidad radica en hacer bien nuestro trabajo.

El alcalde vino a hablarme de nuestra obligación,

pero prefiero la palabra tarea.

Hay que quemar estos libros. Está bien.

No podemos oponernos físicamente,

pero moralmente podemos resistir.

La verdad de esos libros está dentro de nosotros,

y no pueden destruirla sin destruirnos a todos.

Podemos mantener viva la verdad si los niños...

creen en nosotros, si nos siguen...

Les gusta seguir a un líder,

pero hay dos tipos de líderes.

Parecemos débiles:

no tenemos armas, sólo desfilamos hacia los refugios.

A nuestros héroes les llaman criminales y les fusilan.

Otros tienen armas,

tanques, uniformes, cañones.

Predican la violencia, el egoísmo,

la vanidad, todo lo que atrae a los niños.

Y llaman héroes a sus criminales.

Es una gran competencia, Lory.

El amor a la libertad no resulta atractivo.

El respeto al ser humano no es excitante,

pero hay un arma que no nos pueden arrebatar:

nuestra dignidad.

Va a ser una lucha dura,

pero si los niños nos admiran, nos seguirán.

Ganaremos, Lory.

O tal vez, nos fusilen.

Cada fusilado será una batalla ganada para nuestra causa,

porque morirá como los héroes, y estos fascinan a los niños.

No le estoy pidiendo que muera, amigo mío, aún no.

Pero piense en esto. Le ayudará cuando...

cuando lleguen nuestros amigos del cielo.

¿Cree que podrá hacerse cargo de su clase?

- Sí, lo intentaré. - Magnífico.

- ¡Profesor Sorel! - ¿Sí, Víctor?

¿Qué ocurre?

Un accidente en la estación, un tren de suministros.

- Ya comienza. - Eso temo, señor.

Aunque sea un accidente tomarán rehenes.

Habrá que ser fuertes, Lory.

Ésta, la número 9... No he vuelto a tocarla.

- ¿Funcionaba bien? - Oh, sí, señor.

El tren retrocedía hasta la terminal.

Bueno, pensaba que lo haría, pero pasó a la vía principal...

justo cuando entraba otro. Entonces ya fue tarde.

Compruebe si funciona.

- El cable de control está roto. - Cortado.

¿No sabe nada de esto?

No señor, estaba bien antes, estoy seguro.

¿Entregó un panfleto ilegal esta mañana?

Así es, señor.

¿Tiene idea de dónde procede?

No señor.

Si se entera, ¿nos informará?

Supongo que sí.

Martin, esto ha sido un accidente.

¿Comprendido?

Sí, señor.

¿Qué opinas, Hans, tendré problemas?

Oh, no.

- Fuma un cigarro y olvídalo. - Gracias.

¿Qué pretende el viejo?

¿A qué viene lo del accidente?

Nunca hacemos preguntas.

Julie.

¿Dónde está George?

En su despacho, y de muy mal humor.

Estoy preocupada por Paul.

Vi a ese cerdo hablar con él.

Si preguntan, di que he ido al almacén, ¿quieres?

No te preocupes por Paul.

Seguid con el trabajo, cargad el número 4...

y despejaremos la vía en una hora. ¡Rápido!

- George. - Oh, hola querida.

Habrá que hacer horas extra.

Si alguien se queja, que venga a verme.

Eso es.

Llámame cuando terminen.

Hay problemas, Louise. ¿Has visto el accidente?

- Todo está patas arriba. - Estoy preocupada.

Y yo. No entiendo qué ha ocurrido. Hablé con Paul,

todo estaba en orden.

He intentado mantener esto en marcha,

pero me echarán las culpas.

George, lo siento, tal vez sea egoísta, pero pienso en mí.

- Ha pasado algo extraño. - Explícate mejor.

Salí a comprar. Tuve que hacer cola,

y cuando volví a casa la habían registrado. Yo...

Perdone, Lambert, creí que estaba solo.

- No hay problema. - ¿Conoce a mi ayudante?

Sí. Le esperaba a usted.

Louise, el mayor von Keller y el capitán Schwartz.

Conozco bien a la Srta. Martin,

aunque ella no me reconozca a mí.

Como protector de la ciudad, es mi deber...

saber lo que enseñan y piensan, nuestros maestros.

¿Qué tal sus amigos del cielo?

Quería hablarte a solas. Te veré más tarde.

No se preocupe por mí.

Se trata de unos papeles que ha perdido.

No los he perdido, me los han robado.

Mi informe no dice ninguna de las dos cosas.

Las páginas han sido quemadas.

Protegemos de sus errores a los que estimamos.

- ¿Qué has hecho, Louise? - Nada en absoluto.

Puso a prueba nuestra eficiencia.

Ya he averiguado lo que quería, George.

Te veré esta noche.

No se altere. Hemos de discutir cosas importantes.

Vengo de investigar el choque.

Un desafortunado accidente.

Yo no lo llamaría un accidente.

Tampoco yo.

Fue un acto de sabotaje.

Cuando empezaron a circular los panfletos...

supe que habría problemas.

- ¿Sospecha de alguien? - No sé.

¿Quién los imprime?

Puede estar seguro que se reciben en la estación.

Descubra quién los imprime y tendrá al saboteador.

Muy lógico, pero de poca ayuda.

Y no es prudente que nosotros...

usemos la palabra sabotaje.

Pero se trata de sabotaje.

No lo comprende, amigo mío. Verá...

Si lo llamamos sabotaje,

tendré que tomar rehenes...

y fusilarlos si no aparecen los culpables.

No me gusta fusilar a inocentes,

y no me gusta crear mártires.

Si se empieza, es imposible parar,

y termina uno sentado en un barril de pólvora.

Ha ocurrido en otros distritos bajo nuestra protección.

Si hay rehenes, los culpables son más cautelosos,

y fusilarles aumenta la rebeldía.

Entonces, sería un transporte de tropas.

Por fortuna, no ha muerto ningún alemán.

Los huevos, la leche y las patatas destruidos...

serán reemplazados.

En esta ciudad tendrán menos que comer...

y más de lo que hablar.

No puedo culparle por un accidente...

Tendremos los oídos bien abiertos.

Como sabe, tengo muchos oídos.

Y usted conoce a todos los que trabajan aquí.

¿Cree que me dirán algo?

Soy el que da las órdenes.

Para ellos, soy un enemigo.

Tuvimos el mismo problema en Alemania,

durante la república, bajo el capitalismo.

Luché en las calles por nuestro Führer.

Maté obreros con mis manos.

Entonces tenía dos manos.

Se trataba de matar o morir.

Ganamos y ahora somos hermanos. ¡Obediencia total!

Yo me enfrenté a los sindicatos en este lugar.

Casi me matan.

Ustedes tienen un líder y nosotros no.

- Por eso están aquí. - Pero no como enemigos.

- No haría esto si lo creyese. - Ya lo sé.

Queremos ayudar a reconstruir su país.

¿Recuerda mi país antes del Führer?

No teníamos comida, ni armas, ni honor.

La gente espera que se le diga la verdad.

Es la gloria del Tercer Reich. Se derramó sangre alemana...

para llevar la verdad a los arios del mundo entero.

Opino como usted.

Veo la destrucción de mi país.

Falsas ideas democráticas...

Mujeres que se niegan a tener hijos,

huelgas por una semana de 40 horas,

mientras su gente trabaja 70 y 80.

Trabajo por el nuevo orden para mi país.

Pero no será posible hasta el fin de esta guerra.

Debo ser sincero con usted.

No me gusta la ocupación.

Ni a mí. Estoy encantado de que nos entendamos.

Ambos trabajamos para que esto termine.

Sólo entonces tendremos una Europa unida en paz.

Este país y los hombres como usted,

podrán recuperar la dignidad y el honor.

Trabajemos porque llegue ese día.

Lo siento, pero no puede atravesar la línea.

El sonido de la muchedumbre, señor alcalde.

- No me gusta esto. - No debe preocuparse.

Termine con las imprentas y acabará con la rebelión.

Vamos, adelante.

Están muertos.

Adelante.

Buenos días, Sra. Lory.

Hola Paul.

Hay problemas. ¿No oíste el tiroteo?

¿Qué te ocurre?

No es nada, estoy bien.

¡Paul, fuiste tú!

¿Por qué no me lo dijiste?

¡Fuiste tú... tú!

Eres el hermano del que siempre me sentí orgullosa.

¡Puedo creer en ti de nuevo!

Mayor,

hemos registrado todas las casas...

sin hallar al asesino.

Ha escapado.

Retírese.

Con esto se acaba todo.

El hombre escapó. No le identificaron.

También le concierna a usted.

El atentado iba dirigido a usted tanto como a mí.

¿Alguna sugerencia?

¿Qué hay de los detenidos? Deben saber quién fue.

Temo que no conoce a su propio pueblo.

Conozco a esta gente, también la había en Alemania.

¡Fanáticos!

Morirán sin decir palabra.

Habrá que tomar rehenes...

por la muerte de dos soldados alemanes.

Lo siento, mayor von Keller.

Aprecio sus disculpas, pero mis superiores no lo harán.

¿Ha leído este panfleto?

"Convierten esto en un desierto...

"y he aquí que lo llaman paz."

Suena a clásico...

- ¿Quién lo escribiría? - Los detenidos, claro.

Oh no, querido amigo.

Esos eran únicamente obreros.

Eran las manos, yo busco el cerebro.

Detrás hay alguien culto.

Schwart,

deme la lista de libros del profesor Sorel.

Voltaire, Platón, Juvenal, Tácito...

¡Tácito!

Ubi solus tunc en facium pacem appellant.

¿Lo reconoce, Manville?

- ¿Es griego? - Es latín.

Habla de la ocupación romana. "Convierten esto en un desierto,

y he aquí que lo llaman paz."

- ¡Lo tenemos! - ¿No sospechará de Sorel?

Le conozco de toda la vida.

Siempre fue algo radical.

Ideas descabelladas. Nunca estuve de acuerdo con él.

Pero es un hombre respetable. Jamás atentaría contra mi vida.

Por supuesto que no. Tome un vaso de vino.

Brindemos.

¡Por Tácito!

¡Muchachos, muchachos!

¿Qué estáis haciendo?

Me habéis defraudado.

Este es un lugar de estudio y cultura,

y el primer requisito es la buena educación.

Intento mantener la dignidad aquí. Si seguís así,

habré de informar al director.

¡Edmond!

¿Qué tienes en la cara?

Dicen que soy un judío.

¿Quién ha sido?

No lo sé, señor.

Ve al lavabo y límpiate la cara.

¡Sr. Lory, venga deprisa,

han arrestado al profesor Sorel!

Sr. Sorel, Sr. Sorel. ¿A dónde le llevan?

No podremos seguir sin usted. Los chicos están desmandados.

Dignidad, Lory. Usted puede dirigir el colegio.

No pueden llevárselo.

¡No lo permitiré!

¡Padre!

¡Padre!

No pasa nada, hijo.

No te preocupes, volveré.

Tranquiliza a tu madre. Tú eres el hombre ahora.

Eres muy valiente, Edmond.

Y usted también, Albert.

Me temo que pierde su tiempo, Srta. Martin.

Y el mío también.

No puede tener nada contra el profesor Sorel.

Todos le conocen y respetan. Muchos le queremos.

Es un gran hombre, un buen hombre.

Y escribe muy bien. Admiro su estilo.

Es un buen hombre.

Jamás haría nada violento, y el Sr. Lorraine...

¡Es un judío!

¿Qué va a pasarles?

Srta. Martin, dos soldados alemanes han muerto.

Asesinados en la calle.

Si el criminal no se entrega en una semana,

serán fusilados diez rehenes. No seré responsable.

Su muerte se deberá a la cobardía del criminal,

si se niega a confesar su culpa.

¿Quiere decir que fusilará a inocentes?

No depende de mí,

pero confieso que no me sentiré apenado por Sorel.

Su hostilidad refleja las enseñanzas de él.

Y usted la transmite a sus alumnos.

Es algo contagioso que ha de ser erradicado.

Es fácil influir en los niños.

Y ellos son los soldados y madres del mañana.

Hace 10 años, los niños alemanes eran así.

El nacionalsocialismo eliminó a los Sorel...

y se hizo cargo de ellos. Mírelos ahora...

- ¡Conquistadores! ¡Héroes! - ¡No lo lograrán! ¡Nunca!

Mi querida muchacha,

si no fuera porque se casará con un joven de fiar,

estaría preocupado por usted.

Gracias, mayor Keller,

por mostrarme lo que significa la ocupación realmente.

Gracias por su compañía.

No se preocupe por Sorel.

Tenemos métodos para averiguar las cosas.

Es probable que encontremos al culpable.

Recuerdos a Lambert.

Y guárdeme un trozo del pastel de bodas.

¡George!

Han arrestado a Sorel.

¡Oh, querida!

No llores.

Ven y siéntate.

Sé cómo te sientes, pero llorar no sirve de nada.

¿Te encuentras mejor?

¡Oh, George!

Estoy asustada, aterrorizada.

La vida se ha vuelto terrible.

¡No sé qué hacer!

¡Te necesito!

Claro que me necesitas. Por eso estoy aquí.

Te quiero.

Ya sabía lo de Sorel.

También han detenido a Lorraine y a otros ocho.

Uno de ellos trabajaba aquí.

Esperarán una semana.

Si encuentran al culpable, todos serán liberados.

Es eso precisamente. No lo comprendes...

El hombre que lanzó la bomba...

¡Estoy en una situación terrible!

Lo sé, querida.

Si tiene una chispa de valor, admitirá su culpa...

para salvar a gente inocente.

¿Piensas que es un criminal?

Todos odiamos la ocupación.

Se lo dije a Keller. Pero hay que enfrentarse a los hechos.

Ellos tienen el poder.

Si alguien se opone y le matan,

es estúpido, pero valiente. Acepta el riesgo y el castigo.

El que resiste en secreto,

con actos de sabotaje, es un cobarde.

Y hace que mueran inocentes.

- ¿De verdad crees eso? - Es obvio, querida.

¿El que esté contra el enemigo debe rendirse?

Así lo creo.

- No habría resistencia. - Habría paz.

¿No sería eso mejor?

Nuestro primer deber es seguir vivos, existir.

¿Qué queda de una nación...

si sus ciudadanos mueren?

Vi como se llevaban a Sorel.

Él no tiene miedo a morir.

Es viejo, nosotros jóvenes. Tenemos toda la vida.

Conozco jóvenes que no tienen miedo a morir.

Nada merece el sacrificio de nuestra vida, Louise.

Tenemos el futuro por delante.

El amor, el matrimonio, los hijos...

No George, por favor. Te amaba, tal vez aún te ame,

pero es como si no te hubiera visto hasta ahora.

Es la primera vez que has sido franco conmigo.

Estoy confusa...

Aún no sé las respuestas a lo que has dicho,

pero siento, sé qué estás equivocado.

Hola, chicos.

¿Qué ocurre?

Está un poco alterada. Ya lo superará.

Ya conoces a las mujeres.

Desde luego que no.

No comprendo porqué se retrasa Paul.

Sabía que venía usted a cenar.

Louise,

tengo que decirle algo.

¿Es sobre su madre? ¿Está preocupado?

Sé que no le gusto, que no quiere que venga.

No se excuse, no tiene que explicarme nada.

Es muy mayor y está sola, sé cómo se siente.

- Si quiere, váyase a casa. - Gracias.

Olvida usted algo.

- Es para usted. - ¿Para mí?

Son preciosas. ¿De dónde las ha sacado?

Edmond las recogió para usted.

Le tiene mucho afecto.

Louise,

tengo que hablar con usted.

Louise,

sé que no soy un hombre joven.

Usted es tan joven... Recuerdo su graduación.

Yo ya daba clases.

Y recuerdo cuando volvió como profesora.

Me sentí preocupado.

Y más tarde feliz, cuando vi que los niños la adoraban.

Ahora estamos juntos.

No queda nadie más en la escuela...

y me siento muy próximo a usted.

¡Paul!

¡Lory!

Siéntese.

Preste atención,

he venido a cenar. Llevo aquí una hora.

Fume.

Aspire.

Yo no fumo.

Beba agua.

Hola sargento.

¿Qué ocurre? ¿Qué eran esas explosiones?

Un tren de municiones.

- ¿Ha entrado alguien? - No.

¿Vive usted aquí?

¿Qué hace aquí?

Estaba cenando con nosotros.

¿Por qué no responde?

Yo... no fumo.

Es el maestro. Es su primer cigarrillo.

¿Cuánto lleva aquí?

Fui a casa de mi madre y leí el periódico...

¿A qué hora?

A las seis.

¿Quién estaba aquí?

- Louise, o sea la Sta. Martin. - Y mi hermano Paul.

No le he preguntado a usted.

¿Quién había aquí?

Él estaba aquí.

- ¿Está seguro? - Sí, señor.

¿Y él no ha salido?

Está colado por mi hermana.

¡Saque a sus hombres de mi casa! ¿Dónde creen que están?

- Por favor, señora. - No me venga con esas.

Sáquelos de mi casa.

Soy una mujer decente y no oculto a nadie.

- A nadie. - ¿Qué quiere decir?

No tienen derecho a aporrear mi puerta.

Y tú, ven a casa, vamos.

Registrad bien la casa.

¡Mi vajilla de porcelana!

¡Fuera de aquí! ¡Fuera!

Lo siento, señora.

¡El regalo de boda del alcalde!

Venga aquí.

¿Satisfecha, señora?

¡No!

Es usted un animal.

¡Un animal!

- ¡Albert! - Sí, madre.

Albert.

¿Sí, madre?

Siéntate, cariño,

llegarás tarde.

¿Cómo pueden llamar café a esto?

No es más que achicoria,

y hay que hacer cola todo el día para conseguir 150 g.

¡Seguro que el alcalde no toma esto!

¡Ese gato asqueroso!

Me gustaría que no le dejases entrar cada mañana.

Es un buen gato, madre.

Oh, nunca crecerás.

¿Qué tal tu reuma esta mañana?

Tuve que levantarme a medianoche...

a darme friegas en las piernas.

He debido enfriarme...

mientras esperaba sentada a que volvieses.

Sabes que no me gusta estar sola, cariño.

Lo siento, madre.

Olías a tabaco cuando volviste de casa de esa chica.

Sólo di una calada. No me gustó.

Así lo espero.

Estás delicado de los pulmones, fumar te mataría.

Siempre pensé que tu padre...

habría vivido mucho más si no hubiese fumado.

Es veneno para quien está delicado de los nervios.

Además...

No soporto el olor a tabaco en casa.

¿Qué quieren?

¿Albert Lory?

- ¿Qué quieren de él? - Albert Lory es un rehén.

No lo permitiré. No dejaré que se lo lleven.

¡Mi hijo no ha hecho nada!

- Es inocente. - Tenemos órdenes.

No le ponga las manos encima.

Si le toca, se lo diré al alcalde.

Él sabe que es inocente. ¡Fuera he dicho!

Mire.

- ¿Y esto? - Estaba bajo la puerta.

¡Es inocente!

¡Puedo explicarlo!

¡Déjenme que se lo explique!

¡Apártese, quiero ver a von Keller!

- Está ocupado. - Esperaré.

¿Está usted citada?

Soy Emma Lory. Soy amiga del alcalde.

Tiene que solicitar una entrevista, señora.

La llamaremos en unos días.

El alcalde está reunido, no puede ver a nadie.

Quizá quiera ver a Emma Ballard.

Hace 40 años le abofeteé por propasarse.

No puedo interrumpirle. Vuelva mañana.

Lo siento, Sra. Lory, el Sr. Lambert está ocupado.

Oh, por favor, señora Lory.

¡George, vas a escucharme!

No voy a tolerar más tonterías.

- ¿Sabes lo de mi hijo? - Lo siento.

Tienes que hacer algo.

Te vas a sentar y vas a escucharme.

Vete a la cama Suzie, basta de practicar por hoy.

Ha cumplido con su obligación,

y será recompensado si Martin es el culpable.

No quiero recompensas.

Esto es muy desagradable.

Entre nosotros,

espero que sea el que buscan.

He de tratar con guante blanco a von Keller.

Tiene órdenes de aumentar los envíos...

de comida desde este distrito.

Nuestra gente está hambrienta...

Keller se alegrará si le entrego al saboteador.

Además, salvaré muchas vidas.

No sólo la del hijo de Emma, sino la de mi amigo Sorel.

Es un radical. No le soltarán a menos que Paul...

confiese quién tiró la bomba.

Me indigna cómo se ha burlado de nosotros.

De mí, su mejor amigo.

¡Tenía amigos entre los alemanes!

¡Cuánta hipocresía!

Muy cierto.

Me llaman colaboracionista. Usted sabe por qué lo soy.

Es fácil para la gente libre criticarnos.

Ya verá cuando lleguen los alemanes...

Sacarán el mejor partido posible.

O se encontrarán con lo peor.

Entre nosotros, cumplo con mi deber.

Soy el alcalde y mi deber es proteger la ciudad.

¿Dónde estará Martin?

¿En su casa?

Esta noche,

dentro de media hora, estará en la estación.

Operadora,

póngame con el mayor von Keller.

Id afuera. Vosotros aquí.

¿Hay algún problema?

No haga preguntas. Siga con su trabajo.

¡Paul!

Señorita, venga y siéntese.

¡Julie!

Julie...

¿Por qué no buscas una chica así?

¿No es tu tipo?

Sé lo que dice la gente,

pero debes confiar en mí, Julie.

¡Confía en mí!

Lo he intentado, Paul, pero esto es demasiado.

Odio a esos soldados.

¡Mataron a mi hermano!

No fueron estos, querida.

Le mataron en el frente.

- Antes de que... - También te odio a ti.

No me toques. No me dirijas la palabra.

¡No quiero verte más!

Hola, George.

Llegas temprano. ¿Un cigarrillo?

Gracias.

Aquí tienes fuego.

¿Qué sucede?

- Sabes que amo a Louise, ¿no? - Sí.

Y lo que significa para mí perderla.

- Todo se arreglará. - No lo creo.

¿Eres amigo mío?

- Claro. - ¿Soy yo tu amigo?

¿A qué viene esto?

Si estuvieras en mi lugar,

y supieras quien es el saboteador, ¿lo dirías?

- ¿Sabes quién lo hizo? - Sí.

- ¿Y lo has contado? - Sí.

¿Por qué lo hiciste, Paul?

¿Por qué lo hiciste, George?

¡No me mires de ese modo!

Te estás mirando a ti mismo, George.

Eso es lo que no puedes soportar.

Y por eso has decidido avisarme.

Gracias, George.

¡Paul!

¡Paul!

¡Paul, tenemos que hablar!

Quédate aquí, no te muevas. ¡Ocúpate de ella, George!

Paul. ¡Paul!

¡Mi muchachito!

Mi muchacho, mírate.

No he podido dormir...

pensando que estabas en esa prisión.

Fue muy agradable, vi al profesor Sorel.

Estaba en la celda de enfrente, hablamos toda la noche.

Si había alemanes cerca, hablábamos en latín.

Así que te has divertido...

y yo despierta toda la noche, pensando en ti.

Es lo que hacen los hombres.

Hablan, hablan y las mujeres son las que se preocupan.

Me preocupa que no hayan liberado a Sorel.

Sólo me han soltado a mí.

¿Por qué lo han hecho, madre?

Saben que eres necesario en la escuela.

Vamos, cariño, desayuna.

El profesor Sorel es más necesario que yo.

No hagas preguntas. Le liberarán,

ya lo verás.

Vamos, tómate el desayuno.

Voy a decírselo...

a Paul y Louise.

No, no, no.

Pero madre,

debo decirle a ella que estoy libre.

¡No, Albert, no! ¡No me dejes!

¿Qué pasa, mamá?

No me siento bien...

Y no puedes salir a la calle...

con ese aspecto.

Madre, sólo voy a la casa de al lado.

Volveré en un minuto.

¡Louise!

¿Dónde está Paul?

¡Maldito cobarde!

¡Ya sabe lo que le pasó a Paul!

¡Le han asesinado! Por eso está usted libre.

¡Cómo pude confiar en usted!

Sabía que era débil, pero le dije a Paul que no hablaría.

¿Cuánto le pagaron? ¿O sólo le dejaron vivir?

¡No intente mentirme!

¡Sólo usted lo sabía! ¡Fuera!

¡Váyase!

Ella está tan implicada como su hermano.

Te detuvieron por culpa de él.

Está muerto.

¡Y tú estás libre! Ahora puedo decírtelo,

- yo le denuncié. - ¿Tú?

¿Qué dijiste?

¡Le vi entrar por la ventana la noche que me dejaste sola!

Tú... ¿Tú se lo dijiste a los alemanes?

Se lo dije a George Lambert.

¡George Lambert!

¡George Lambert!

¡Albert!

¡Él es tu amigo!

¡George Lambert!

Buenos días, Lambert.

Me siento romántico hoy.

"Romeo, Romeo...

"¿Por qué has de ser tú, Romeo?

"Reniega de tu padre y renuncia a su apellido.

"O si no, júrame que me amas...

"y dejaré de ser una Capuleto."

¡Shakespeare! ¡Qué gran hombre!

En Alemania le adoramos.

Los ingleses no le comprenden. Siéntese.

Tiene usted mala cara.

¿No ha dormido bien?

Yo, por mi parte,

hace semanas que no dormía tan bien.

Amigo mío, ella nunca lo sabrá, será nuestro secreto.

No se preocupe por su compromiso.

Ahora se sentirá sola y recurrirá a usted.

Lástima que no le cogiésemos vivo.

Creo que alguien le previno.

- ¿Ha soltado a los rehenes? - Claro que no.

Sólo a ese estúpido maestro.

Después de esto, no dará más problemas.

Uno a cambio de otro.

Es un cambio justo y un buen negocio.

Desdichadamente, su amigo Martin está muerto,

y los muertos no hablan.

Pero he pensado en un modo de dar con sus cómplices.

Muchos no se atreverán a asistir al funeral.

Pero usted irá, la consolará.

Ella le admirará por atreverse a provocarme.

Y de regreso, llorará en su hombro.

Como ve, estoy facilitándole las cosas.

Ella conoce a los cómplices...

y usted el camino a mi despacho.

¿Cree que haría algo así?

Estoy seguro.

Disculpen.

- Tengo algo para... - Entre, entre.

Ha caído en la trampa, señor.

Pensé que quizá le gustaría para la cena.

Buen bocado. No me importaría tenerlo en mi propia mesa.

Espero noticias suyas mañana, Lambert.

Espero que le guste.

Oh, gracias.

¡Un asesinato!

¡Un asesinato!

Señores del jurado, concluiré diciendo que los testigos...

han confirmado el cargo de asesinato.

El arma estaba en su mano y se encontró...

sangre en su pañuelo.

El móvil es evidente,

uno de los más antiguos de la historia del crimen,

¡los celos!

Tal vez no crean que un hombre de su edad y carácter...

pueda enamorarse de una joven...

hasta el punto de asesinar para librarse de su rival.

Sin embargo, nadie es lo bastante viejo como para...

no mirar a una mujer hermosa.

Y yo no apostaría a que esas miradas...

sean siempre inocentes.

Caballeros,

les pido un veredicto justo. El fiscal ha terminado.

El tribunal está de acuerdo.

Dado que el acusado no desea recurrir a un abogado,

puede dirigirse al jurado desde su sitio.

Dispone de todo el tiempo que precise.

Le recomiendo que sea claro y conciso.

Gracias, señoría.

Seré breve, porque traigo escrito lo que quiero decir.

No lo comprendo, estaba seguro de tener mis papeles.

Es todo lo que hice en mi celda, escribir.

¡Oh, ya lo entiendo!

Era un agujero pequeño, pero llevo mucho tiempo...

fuera de casa y nadie lo ha cosido.

Espero que disculpen mi torpeza,

nunca he sido capaz de hablar en público.

Confío en no mostrarme descortés con este tribunal...

y la profesión, por prescindir de un abogado.

Mi única defensa es la verdad.

Nadie puede conocerla mejor que yo, porque estaba allí.

Yo era el único que estaba presente.

Bueno, la verdad es...

que deseaba matar a Lambert,

pero no creo que hubiese sido capaz.

Soy demasiado débil.

Soy un cobarde.

Todos lo saben, hasta el fiscal,

por eso se ha estado burlando de mí.

No soy cobarde aquí dentro.

Tengo valerosos sueños.

En mi interior, no temo al asesinato.

Pero cuando me enfrento a la realidad,

al mundo exterior,

me siento perdido.

Soy un cobarde.

Es curioso, en todos nosotros hay dos personas,

la de dentro y la que mostramos.

Lambert también era dos hombres.

No me di cuenta hasta que no le vi muerto.

Y supe el porqué de su muerte.

No podía enfrentarse a la realidad.

Pero él era distinto a mí.

Era fuerte por fuera...

y débil por dentro.

En su interior, era un cobarde.

Y cuando ese...

honrado cobarde contempló lo que el otro,

el George valiente, había hecho,

no pudo soportarlo.

Así que se mató.

Resulta extraño,

pero me sentí fuerte por primera vez en mi vida...

cuando le vi muerto. Me dio lástima.

De repente, lo comprendí todo.

Por supuesto, soy responsable en cierto modo.

Por el amor que mi madre me profesa.

También el amor puede ser algo terrible.

Puede llevar al crimen.

Louise, tú creíste que yo había delatado a Paul.

Fue mi madre.

Para salvarme, se lo dijo a George,

y George se lo dijo al alcalde,

quien se lo comunicó a Keller, y Paul fue asesinado.

Hay dos hombres también en el alcalde Manville.

Ambos parecen fuertes, pero los dos son débiles.

El hombre público hace ver...

que protege a la ciudad para ocultar al otro,

que se protege a sí mismo.

¡Protesto, señoría!

El acusado...

difama a nuestro alcalde,

un hombre respetable.

Pido disculpas.

Esto es un tribunal y tengo derecho a ser escuchado.

Si se me silencia, ¿quién creerá que existe la justicia...

bajo la ocupación, como defiende la prensa oficial?

Puede continuar.

Gracias, señor.

Ya antes de la guerra, el alcalde no veía al enemigo...

en los alemanes, sino en nuestro pueblo.

Hemos encontrado sus papeles.

Nuestro alcalde nació pobre,

luego se volvió poderoso...

y empezó a temer al pueblo del que procedía.

Nuestro país está lleno de gente así.

Todos los países lo están.

Lambert no era poderoso,

pero se puso de parte de los poderosos. Les admiraba,

y además le iba mejor así.

Protesto. ¡Es intolerable...

que el acusado aproveche este juicio,

para difundir consignas políticas!

Se trata de mi defensa, no de política.

Esto es un tribunal de justicia.

¿Se permitirá al acusado insultar a su víctima?

¿Es éste un tribunal libre, señoría?

Si el prisionero insiste en esta línea de defensa,

- citaré a un nuevo testigo. - ¿A quién?

El alcalde. No está presente.

Le citaré para mañana.

Solicito un aplazamiento.

¿Alguna objeción?

En absoluto, señoría.

Muy bien.

Se aplaza la sesión.

Buenas noches, Lory.

Me he enterado de lo de su bolsillo.

Perdió su discurso,

pero se las arregló muy bien sin él.

- ¿Puedo sentarme? - Por supuesto.

Siéntese.

Me equivoqué con usted.

Es usted un hombre valeroso.

Oh no, no lo soy.

Sé lo que dijo ante el tribunal, pero se equivoca.

Le conozco mejor que usted mismo.

Fui un imbécil por no darme cuenta.

- ¿Un cigarrillo? - No, gracias.

Es el segundo que fumo.

Lory, me gusta usted.

Es una pena que cometiese un error hoy en el juicio.

Se definió como un cobarde,

pero demostró que no lo era.

Ahora saben que mató a Lambert.

Pero yo no lo hice.

Vamos, no intento condenarle, sino salvarle.

Soy amigo suyo.

Dije la verdad. Yo no lo hice.

Lory, le creo.

Ahora recuerdo la mirada de Lambert.

¡Es increíble!

Esto facilita las cosas.

Había perdido a la Srta. Martin...

Aparecerá una nota del suicida y usted saldrá libre.

No tendrá que hablar más.

¿Han encontrado una nota?

¡Es usted un poeta, Lory, un poeta!

No sé por qué quiere salvarme la vida.

Se lo he dicho, me gusta usted.

Ya entiendo. ¡No quiere que hable más en el tribunal!

Se trata de una situación peculiar.

Un tribunal es un foro público.

Los alemanes podríamos habernos hecho cargo...

de la administración de todo el país.

Pero no somos unos tiranos,

preferimos colaborar,

dar libertad a las naciones vencidas,

aunque sea limitada a causa de la guerra.

También luchamos en otro frente.

Les pedimos un pequeño sacrificio, cuando arriesgamos nuestras vidas...

por la felicidad del mundo.

Ya ve que soy sincero, no le oculto nada.

Usted es un hombre inteligente.

Lambert era una herramienta.

Era honrado, pero no muy listo.

El alcalde,

como usted dijo, sólo defiende sus intereses.

Pero necesitamos hombres como él.

También en Alemania los utilizamos.

Así llegamos al poder. Están en todas partes...

y nada impedirá que conquistemos el mundo.

América se cree segura por sus océanos.

Piensa en una invasión de ejércitos y aviones,

pero ya ha sido invadida.

Los honrados Lambert y los corruptos Manville,

esperan darnos la bienvenida, como en Europa.

Y si alguna vez necesitamos la paz,

si llega a ser otra arma de conquista,

su patriotismo hallará los argumentos para justificarla.

Después de todo, ¿qué son los EE. UU.?

Una deliciosa ensalada de irlandeses y judíos.

Espectacular, pero muy ingenua.

¿Y Gran Bretaña?

Ancianas con los calzones de cuero de sus abuelos.

Bueno, Lory,

¿qué dice usted?

- ¿Puede darme fuego? - Naturalmente.

Gracias.

Lory,

me alegra que haya decidido vivir y ser libre.

Como profesor,

le aguarda una gran tarea: la regeneración de la juventud.

Debe prepararla para el mundo del mañana.

Y créame, será un mundo maravilloso.

¡Profesor Sorel!

¡Profesor Sorel!

¡Profesor Sorel!

El fiscal puede llamar a su testigo.

No será necesario llamar al alcalde Manville.

Ha aparecido una nueva prueba,

que hace innecesario seguir con este juicio.

¿Qué prueba? ¿Por qué no he sido informado?

Apareció hoy entre unas cartas que olvidé abrir.

Está escrita por George Lambert...

y fue enviada poco antes de su muerte.

La presento como prueba.

Evitará que se cometa una injusticia,

ya que muestra que el difunto...

- pretendía suicidarse. - Señoría, es falsa.

Sabía de esa carta, pero Lambert no pudo...

- escribirla. - ¡Calle, insensato!

Un momento.

¿Qué quiere decir?

El mayor Keller me habló de ella anoche.

¡Este hombre está loco!

No señoría, no estoy loco.

El fiscal escribió esa nota...

Creo que intenta salvar mi vida.

No hay razón para reírse.

Señoría, por el respeto...

debido al tribunal solicito la expulsión...

del culpable de esta algarabía.

El tribunal está de acuerdo, señor fiscal.

¿Quién empezó? Que se ponga en pie.

Lo preguntaré de nuevo. ¿Quién empezó?

Disculpe, señoría.

No sé quién fue, pero lo imagino.

Probablemente el Soldado Desconocido.

Continúe, Sr. Lory.

Gracias, señor.

Anoche descubrí que soy un hombre con suerte.

Este es el único lugar...

donde un hombre aún puede hablar.

Señoría, pido que se desaloje la sala.

Tiene miedo.

Quiere privarme de mi última oportunidad de hablar.

Sé que estoy condenado, que voy a morir.

¿Me dejará hablar, señoría,

o también tiene miedo?

¡Exijo que la sala sea desalojada!

Continúe, señor Lory.

Gracias.

Gracias, señoría.

Soy un hombre muy afortunado.

Anoche tuve un momento de debilidad. Quería vivir.

Von Keller me contó maravillas sobre el mundo...

que están construyendo.

Casi le creí.

A veces, nos resulta muy difícil distinguir...

entre el bien y el mal.

Para los obreros es fácil reconocer al enemigo,

ya que el objetivo de la ocupación...

es convertirles en esclavos.

Pero la gente de clase media puede llegar a pensar...

que una victoria alemana no sería tan mala cosa.

Se oye a la gente decir que un exceso de libertad...

genera caos y desorden.

Y por eso me sentí tentado anoche por von Keller.

Pero esta mañana miré a través de los barrotes...

y vi cómo funcionaba su nuevo mundo.

Vi morir a diez hombres...

por creer en la libertad.

Entre ellos a alguien a quien amaba, el profesor Sorel.

Sonrió y me saludó,

como diciéndome lo que debía hacer.

Supe entonces que había de morir...

Y lo extraño es que me sentí feliz.

Exijo que se suspenda la vista. No escucharé más.

Silencio, por favor.

Esos diez hombres murieron por Paul Martin.

Pero no le culpaban, se sentían orgullosos de él.

Paul era un soldado.

Murió sin gloria, pero en defensa de una gran causa.

Ahora comprendo que el sabotaje...

es la única arma que le queda a un pueblo derrotado.

Y mientras haya saboteadores,

las naciones libres que siguen combatiendo,

sabrán que no estamos vencidos.

Sé que por cada alemán muerto...

serán ejecutados muchos ciudadanos inocentes.

Pero el ejemplo de su heroísmo...

es contagioso...

y nos hace cada vez más fuertes.

Es fácil hablar de heroísmo cuando se es libre,

pero es difícil hacerlo aquí,

mientras el pueblo muere de hambre.

La cruda realidad es...

que cuanto más hambre pasamos, más necesitamos héroes.

Debemos dejar de decir...

que el sabotaje está mal, que no compensa.

Sí que compensa.

Nos hace sufrir,

pasar hambre...

y morir,

pero aunque aumenta nuestras penalidades,

acortará nuestra esclavitud.

Es una elección difícil, lo sé.

Pero ahora, llegan más tropas a la ciudad...

por los problemas creados.

Y cuantos más soldados haya aquí,

menos habrá en el frente.

Hasta una ciudad ocupada como ésta,

puede ser un frente de batalla.

Y aquí, la lucha es aún más difícil.

No sólo debemos combatir el hambre y la tiranía,

tenemos que luchar también contra nosotros mismos.

La ocupación, cualquier ocupación en cualquier país,

sólo es posible por nuestra propia corrupción.

Y soy el primero en acusarme.

Por mi propia seguridad,

no protesté por la mutilación de los textos escolares.

Mi madre obtuvo para mí comida y leche,

y yo las acepté, sabiendo que al hacerlo,

privaba a niños y gente más pobre que nosotros de su parte.

Usted es carnicero, Sr. Noble.

Por supuesto, buscaba sobrevivir.

Su solución fue el mercado negro.

Mantuvo su negocio vendiendo carne...

bajo cuerda a diez veces su precio.

Parte de ella a mi madre, que es igualmente culpable,

como yo por comerla.

El hotel del Sr. Milette prospera con los alemanes,

nunca había cobrado tanto por el champán.

A los alemanes no les cuesta nada imprimir dinero,

pero con ese dinero...

usted adquiere propiedades.

Igual que hace el alcalde.

Podría decir lo mismo de muchos otros.

Si la ocupación dura lo suficiente,

los que se aprovechan de ella serán los amos de la ciudad.

No les culpo por ganar dinero.

Les culpo...

por hacer posible la ocupación.

Nada de esto puede hacerse...

sin hacer el juego...

a los verdaderos amos de la ciudad, los alemanes.

Sé que me condenarán.

No porque matara a Lambert, cosa que no hice,

sino por intentar decir la verdad.

La verdad es intolerable durante una ocupación.

Es demasiado peligrosa.

La ocupación se alimenta de mentiras,

al igual que ese malvado mundo...

que llaman el Nuevo Orden.

Me encontrarán culpable de asesinato,

pero no se preocupen,

aunque me declararan inocente y me dejaran libre,

el enemigo me llevaría al paredón. También a ustedes,

cuando exista algún pretexto para tomar rehenes.

Hay un último cargo del que debo responder...

Me declaro totalmente culpable.

Ayer...

me avergoncé cuando me acusaron de amarte, Louise.

Siempre te he amado en secreto.

Pero ahora no me avergüenzo. Me siento orgulloso.

No quiero mantenerlo en secreto.

Quiero decírselo a todo el mundo.

No me hace sentir estúpido. Tal vez porque voy a morir,

pero me siento joven.

¿Saben?

El mayor von Keller me dijo algo muy gracioso anoche.

Me dijo que no era un cobarde.

Creo que tiene razón.

Y no soy el único.

Esta ciudad está llena de valientes.

Me siento orgulloso de ella.

De haber nacido y de morir en ella.

Gracias.

Señores del jurado,

ahora abandonarán la sala,

para juzgar en conciencia al acusado...

y emitir un veredicto justo.

Ya hemos llegado a un veredicto.

Albert Lory, por favor póngase en pie.

¿Cuál es su veredicto?

El jurado, por unanimidad,

y plenamente consciente de su responsabilidad...

al juzgar la culpabilidad o inocencia del acusado,

juzgado por asesinato,

le declara inocente.

Gracias, caballeros.

Siéntense.

Me temo que ésta es mi última clase.

No sé de cuanto tiempo dispongo,

pero si ha de ser la última lección,

creo haber encontrado el mejor libro posible.

Me lo dio el profesor Sorel.

No ardió con los demás...

porque lo escondí en mi dormitorio.

Voy a leerles algo...

que fue escrito por grandes hombres,

una noche de entusiasmo hace mucho tiempo.

Hace 150 años.

Pertenecían a todas las clases,

eran ricos, pobres,

comerciantes, sacerdotes,

y no hubo enfrentamiento entre ellos.

Todos estuvieron de acuerdo aquella noche maravillosa.

Otros hombres intentan destruir este libro.

Quizá quemen esta copia,

pero no podrán borrarlo de sus memorias.

Tendrán que reescribirlo algún día.

Por eso ustedes los jóvenes son tan importantes.

Son la nueva nación.

"Declaración de los Derechos del Hombre

"Artículo 1:

"Todos los hombres nacen...

"y permanecen libres...

"y tienen los mismos derechos.

"Artículo 2:

"El propósito de los partidos políticos...

"es la salvaguardia de los derechos...

"naturales e inalienables del hombre.

"Estos son la libertad, el derecho a la propiedad...

"y la resistencia a la tiranía.

"Artículo 3:

"La base de todo gobierno...

"reside en la propia nación.

"Ningún grupo,

"ningún individuo puede ejercer...

"autoridad alguna...

"que no emane expresamente del pueblo.

"Artículo 4:

"La libertad consiste en el derecho a hacer todo aquello...

"que no perjudique a los demás.

"Artículo 5:

"La ley sólo puede prohibir..."

Un momento, caballeros, por favor.

"La ley sólo puede prohibir...

"aquello que sea perjudicial para la sociedad."

Bueno, debo marcharme.

No porque sea perjudicial para la sociedad,

- sino porque lo soy para la tiranía. - ¡Vamos!

Quédate aquí. No vengas, Louise.

Y no llores.

Yo soy feliz.

¡Vamos, ya basta!

¡Adiós,

ciudadanos!

Sentaos.

"Artículo 6:

"La ley es la expresión de la voluntad del pueblo.

"Todos tienen derecho a participar personalmente...

"o a través de representantes en su elaboración.

"Debe ser igual para todos,

"tanto si protege, como si castiga.

"Los ciudadanos son iguales ante la ley...

"y tienen derecho a ocupar cargos y puestos públicos,

"con arreglo a sus capacidades y sin más distinción...

"que sus virtudes y talento."

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